Tal día como hoy hace cinco años murió Neal Casal. El músico nacido en Denville, New Jersey se suicidó. Nadie sabe qué paso y no creo que nadie se lo esperase. Neal era un músico prolífico, un fotógrafo aventurero y parecía siempre involucrado en mil y un proyectos con verdadera pasión y dejando su huella inconfundible en cada uno de ellos. Cuando sucedió escribí un entrada en el blog. En aquellas mi relación con el arte de Casal se circunscribía únicamente a sus colaboraciones con Ryan Adams y Chris Robinson, ambas brillantes, esenciales en en sonido de los respectivos combos. Fue el año pasado cuando me metí de lleno en la brillante discografía de Neal Casal. Y quedé noqueado. Lo juro. Este hombre tenía un talento descomunal para componer y cantar sus propias canciones. Su legado debe de ser recordado y reivindicado todos los días. Era mucho más que un guitarrista excelso.
Su debut, Fade Away Diamond Time es uno de los discos más bellos, personales y especiales que he escuchado en mi vida. Seguir indagando en su discografía continúa siendo un viaje la mar de excitante. Recuerdo que hace muchos años cuando trabajaba en la FNAC tuvimos en oferta (insultantemente barato Basement Dreams) y me pasó lo que en más ocasiones me ha sucedido: Ya lo pillaré y cuando voy a por el, no queda. El pasado año dada mi entusiasta fiebre con la música de Casal mi amigo Ander me regaló este disco, Basement Dreams. Un artefacto para paladear bien alto que la revista Mojo saludo como disco del año 1998. Se trata de un álbum que reúne grabaciones realizadas en el sótano de la casa de Neal en New Jersey con la ayuda entre otros de los brillantes teclados de John Ginty y las esenciales armonías vocales de Angie McKenna.
Si se puede encuadrar el álbum en un estilo este sería sin duda el folk pero al mismo tiempo quedarse sólo en eso sería un error. Hay blues, soul en la forma e cantar algunas canciones y toneladas de buen gusto, arreglos minimalistas pero precisos, la guitarra de Neal brillando en cada tema... He escuchado este disco decenas de veces pero elijo bien el día en cuestión. Es como el Unplugged de Alice In Chains, cuidado. De hecho hay un tema (Free Light Of Day) que hubiese podido encajar en ese disco. Lo pensé desde la primera vez que lo escuché. Lo mejor de este disco es dedicarle el tiempo necesario, prestarle toda la atención del mundo y descubrir canciones maravillosas, a la altura de lo mejor de su catálogo y del género. Excepto cuatro versiones lo demás son originales de Casal grabadas de forma sencilla, sin mucha producción pero el conjunto es tan bueno que abruma.
Aunque como he escrito el disco es bastante minimalista, sencillo y sin mucha floritura todas las canciones son buenas, impactan y cuando Neal adorna algunas con más instrumentos (un piano, la steel o la mandolina) lo hace con tal estilazo que te das cuenta de que este músico tenía una clarividencia total para componer y que su música merece la pena ser reivindicada hasta el fin de los días. Como en todo álbum uno tiene sus favoritas; increíbles las armonías vocales de Angie McKenna en Promises To Keep; lo bien que empastan el hammond de Ginty y la acústica de Casal en St. Cloud, las juguetonas Run And Hide o Neal´s Blues podrían estar perfectamente en el Exile On Main Streetde Rolling Stones, esa acústica con que se inicia Me and Queen Slylvia es oro puro... Y podría seguir hast el fin de los tiempos. Ni un día sin reivindicar la obra de Neal Casal. Eterno.
Otro año jugoso y variadito en el mundo musical. Si buscas encuentras. No me cabe duda al punto de que tengo serias dificultades en elegir mi Top Seventeen. Mucha mandanga buena, apabullante escribiría yo. Abunda el soul. La cabra tira al monte. Pero hay de todo y con mucho nivel. Seguro que vas a leer otra vez eso de que el rock está muerto de que ya no se hacen discos como antaño y que si patatín patatán. Es probable que el que te lo está diciendo no haya escuchado ni un disco publicado este año. Me juego el cuello en que en más de una ocasión es así. Pero tampoco nos vamos a dar contra una pared y menos a estas alturas.
Antes de entrar en materia un par de inexcusables recordatorios. Este año que está a punto de terminar he descubierto la discografía en solitario de Neal Casal. Nunca es tarde. Y el goce ha sido infinito. Espectacular nivel del malogrado músico nacido en New Jersey. Y me he empapado de lo lindo y estoy a fuego con el inconmensurable e inigualable legado de Stevie Wonder en los setenta, concretamente en el periodo 1970-76, un sexteto de discos apabullante. Madre del amor hermoso qué bueno es Stevie. También le estoy dando a Prince. Y otro que tal baila y canta, y nunca mejor escrito. Seguiremos. La senda soul me pirra. No lo puedo evitar.
Antes de entrar en materia voy a nombrar unos cuantos discos excelentes que se quedan fuera por poco o que escrito de otra forma podrían estar perfectamente porque como he mencionado abunda lo bueno. Así que merece la pena y mucho escuchar In Times New Roman de Queens Of The Stone Age, Backseat Rhythms de The Casanovas, Should´ve Learned By Now de Lucero, Nobody Owns You de Joan Osborne, In The Throes de Buddy & Julie Miller, Black Bayou de Robert Finley, Lightouse de Duff Mckagan,Hell Or High Waterde Amanda Cross, 3D Country de Geese o las nuevas obras de Peter Gabriel y Steve Wilson y alguno más que se me quedará en el tintero y otros cuantos que puede que descubra en años venideros o tal vez no.
DeWolff - Love, Death & In Between. A pesar de su juventud este trío holandés ya tiene una larga carrera. Su último disco es su obra suprema, nada falta ni nada sobra. La bendita influencia soul es fundamental para dar forma a una obra repleta de canciones poderosas a la par que sutiles e imaginativas. Trío de ases: Rosita, Will O´The Wisp, Heart Stopping Kinda Show.
Chris Stapleton - Higher. La carrera de Stapleton no conoce límites. Lleva on fire unos cuantos años y en Estados Unidos es el puto amo llenando recintos grandes y vendiendo discos en esta era tan chunga. No le hace ascos a asociarse de vez en cuando con lo más mainstream (dueto con Taylor Swift en I Bet You Think About Me, cancionaca por cierto) y no le veo ninguna pega. Puro talento y una voz de oro. La etiqueta country se queda muy pequeña para este coloso. De hecho gana el soul. Y bien que me alegro. Trió de ases: White Horse, Think I´m In Love With You, It Takes A Woman.
Allison Russell - The Returner. Tras su espectacular Outside Child de hace un par de años el retorno de Rusell ha sido toda una sorpresa. Cambio de registro. Canciones para bailar, influencia de Prince y un hilo conceptual muy chulo. Su voz es maravillosa y los coros le dan el toque definitivo. Cada día me gusta más. Trío de ases: Demons, Springtime, Rag Child.
Myron Elkins - Factories, Farms & Amphetamines. Espectacular debut de este jovenzuelo de Michigan. Le escuchas cantar y te dices, este sujeto no tiene sólo veinte años ni de coña. Es un caso parecido al de Eddie Cochran sin que su música tenga nada que ver. Cierto aire en la voz a Stapleton, también con cierto toque soul pero lo de Elkins al menos en este álbum es más sucio y a veces parece que canta cabreado. Lo que me pone y mucho. Trío de ases: Factories, Farms, & Amphetamines, Nashville Money, Hands To Myself.
Grainne Duffy - Dirt Woman Blues. Ni me acuerdo cómo he llegado a este disco. Habrá sido en un de los tantos blogs que frecuento, en algún podcast, no soy capaz de recordar pero lo cierto es que me chifla este disco y la voz de esta chica. Producido por Marc Ford en una onda a lo Susan Tedeschi el álbum está repleto de canciones super chulas. La primera me recuerda a la Lucinda Williams cuando cantaba con todo su poderío. Trío de ases: Well Well Well, What´s It Going To Be, Sweet Liberation.
The Rolling Stones -Hackney Diamonds. Déjate de rollos. Ni ochenta palos, ni hostias en vinagre. El disco de los Stones es toda una sorpresa porque ni de coña me esperaba un álbum tan bueno. Ya escribí que es el que más me gusta desde el Tattoo You y que incluso lo supera. Trío de ases: Sweet Sounds Of Heaven, Get Close, Dreamy Skies.
Durand Jones - Wait Til I Get Over. Esta vez sin The IndicationsDurand Jones se ha sumergido en un disco de soul profundo con ambición conceptual y el resultado es despampanante. Sonidazo y una voz exquisita. Trío de ases: That Feeling, See It Through, Sadie.
The Hangmen - Stories To Tell.Sencillamente adoro a esta banda. No me fallan jamás. Su punk rock con cierto toque de raíces es adictivo en mi casa. La sencillez por bandera, unas guitarras excelsas (perfecto entendimiento entre Jimmy James y Bryan Small y la chulesca voz de este superviviente. Trío de ases: Bayou Moon, Behind The Well, Midnight Riders.
Jalen Ngonda - Come Around And Love Me. Flechazo absoluto en cuanto escuché la primera canción del disco una de mis favoritos del mismo y del año. El espíritu de Marvin Gaye más presente que nunca y ese inicio que hubiesen firmado Fun Lovin´Criminals. Otro jovenzuelo sin complejos con una prometedora carrera por delante. Trío de ases: Come Around And Love Me, If You Don´t Want My Love, Give Me Another Day.
Grace Potter - Mother Road. Es el primer álbum que escucho de esta chica. Había oído hablar de ella y nunca me había puesto. Este disco me entró a la primera. Soul, blues, mucho groove y muy atractiva y sensual la forma de cantar de esta chica. Trío de ases: Ready Set to Go, Good Time, Rose Colored Rearview.
Daddy Long Legs - Street Sermons. Estos pendencieros de Nueva York me ponen las pilas que no veas. Sonidos crudos, armónicas a tutiplén e irresistible chulería. El disco entra de un tirón de la primera a la última. Trío de ases: Silver Satin, Stop What You´re doin´, You´lle Die Too.
Margo Price - Strays. No me ha dado tiempo a degustar la segunda parte de este disco. Pero sólo la primera ya me más que brillante. Lo escuché mucho al principio de año cuando salió, lo abandoné después y cuando estuve con mi primo en Castilla camino a Urueña lo volví a degustar como si fuese la primera vez. Tremendo. Trío de ases: Been To The Mountain, Change Of Heart, Time Machine.
Israel Nash - OzarKer. No lo tenía nada fácil el bueno de Israel porque su anterior trabajo Topazes una absoluta delicia. Uno de los discos que mas he escuchado en los últimos años. En este ha dado un giro tal vez más pop, con más melodías y vuelve a conseguir un nivel de aúpa. Trío de ases: Can´t Stop, Ozarker, Going Back.
Eddie 9V - Capricorn. Dame más soul que no tengo fin. Pedazo de voz de este blanquito que descubrí hace un par de años en el blog Arcadia Negra. Grabado en los míticos estudios que le sirven de título es otro disco que entra muy fácil. Gloriosa sección de viento, buenas guitarras y la voz de Eddie que es espectacular. Trío de ases: Beg, Borrow and Steal, How Long, It´s Goin Down
Rhiannon Giddens - You´re the one. Curioso disco el que se ha marcado esta chica que descubrí como otras cuantas más en la sección Generación Siglo XXI de Popular 1. Al principio no me entró demasiado su voz pero me ha terminado encantando. La chica se mueve con soltura por el blues, soul, música cajún... Lo que le echen. Incluso tiene ecos de Nina Simone. Y es de esos que crece con las escuchas. Trío de ases: You´re the one, Another Wasted Life, You Lousiana Man.
John Mellencamp - Orpheus Descending. Otro veterano en estado de gracia. Mellencamp se ha cascado un señor disco con unas letras combativas y hastiadas con muchas de las cosas que suceden en su país. Me chifla el sonido. Cómo suenan esas guitarras de Andy York. La voz de Mellencamp más gastada que nunca lo que le viene al pelo al mensaje que quiere transmitir. Trío de ases: Hey God, The Eyes Of Portland, Orpheus Descending.
Jaime Wyatt - Feel Good. Primer disco que escucho de esta chica. Y me tengo que poner con lo anterior y más sabiendo que en uno de ellos colaboró Neal Casal en el tema Just A Woman. Desde luego este disco me ha ido atrapando poco a poco. Al igual que en el caso de Grace Potter la forma de cantar de esta chica es muy sensual y el disco vira en algunos momentos hacia el country soul. Algo que se me hace irresistible. Trío de ases: Love is a place, Back To The Country, Feel Good.
A long time ago I had nothing to show I had nowhere to go I didn't know Just what would become Of a man's only son Who couldn't love anyone Without letting go It gets so hard to remember With every word that goes by Cause this doesn't feel like December And that didn't sound like goodbye I've heard it said That you'd been misled You were too far ahead Of your time You took it all as it came You even shouldered the blame We never did know your name We didn't even try I feel like I should be dreaming I feel like I should be high I heard someone saying something [ Lyrics from
]But it didn't sound like goodbye As I was driving last night I saw a sign on my right It said that I'd see a light Up ahead And then it hit me right there It came from out of nowhere It almost didn't seem fair It gets so hard to remember With every day that goes by Cause this doesn't feel like December And that didn't sound like goodbye That didn't sound like goodbye
Tal día como hoy hace cuatro años murió Neal Casal. El músico de New Jersey se suicido. Desconozco los motivos. Supongo que cuando sucede algo así nadie lo sabe a ciencia cierta. Que yo sepa no dejo ninguna carta, ni despedida... Simplemente se quitó de en medio vete tu a saber porqué. La noticia como todas en estos tiempos de inmediatez absoluta circuló como la pólvora por las redes sociales y le dediqué una entrada en este cochambroso blog ensalzando sobre todo su faceta como guitarrista, compañero fundamental con Chris Robinson y Ryan Adams y apuntando que me gustaba su feeling a la hora de cantar. Eso si prácticamente desconocía su carrera en solitario. A eso le he puesto remedio este año y el viaje está siendo espectacular, abrumador. No me duele en prendas escribir que algunos de los discos que grabó en solitario Neal Casal están a la altura de esas grandes obras de mis artistas favoritos con los que podría colaborar sin dudarlo: Cracker, The Black Crowes, Jayhawks o Matthew Sweet. Juega en esa liga.
El debut de Neal Casal fue Fade Away Diamond Time y se editó en 1995. Producido por Jim Scott (Tom Petty, Johnny Cash o Wilco) se grabó en una mansión que había pertenecido a Dean Martin, un lugar llamado Palacio Del Rio donde Neal Casal tuvo la suerte de contar con unos cuantos músicos curtidos en mil batallas a los que me imagino gozándola dando forma a las sublimes canciones de este disco. Bob Glaub (bajo), Don Heffington (batería), John Ginty (piano), Fooch Fischetti (pedal steel guitar) y Angie Mckenna (coros) contribuyeron de forma decisiva a elevar estas tonadas a una categoría superior. Sin olvidar las puntuales pero certeras intervenciones de Greg Leisz (pedal steel guitar), las voces de Julie Christensen y Janiva Magness en dos temas o la propia labor del productor Jim Scott como percusionista en un tema al igual que hace George Drakoulias en otro.
El álbum se abre con una de mis canciones favoritas del extenso catálogo de este hombre: Day In The Sun. Una barbaridad de canción cantada con una sensibilidad suprema por Neal Casal al que se le unen los coros de Julie Christensen y Janiva Magness para elevar la canción todavía más si es que eso es posible. Es curioso que Neal no incluyese este tema entre sus mejores creaciones. A mi me vuelve loco. La puedo escuchar en bucle. Me chifla ese inicio con el órgano hammond preparando el terreno con la perfecta guitarra rítmica para que irrumpa sensible, maravillosa la voz de Neal Casal cantando Everybody knows a little bit of something, Everybody´s got the time to make it last, Even if tomorrow´s looking like a day dream...
Maybe California era la única canción del álbum que conocía y no recuerdo donde la escuché por primera vez. Otro clásico absoluto de su repertorio. Aunque lo cierto es que este disco de tan bueno que es parece un grandes éxitos. Me imagino que Neal tendría unas cuantas canciones compuestas durante años y cuando tuvo la oportunidad de grabarlas con esos grandes músicos lo dio todo. Y le salió de cine. En Free To Go se aprecia la influencia de Neil Young. Es el primer tema que rompe un poco con el sonido de los dos anteriores que siempre los he sentido como dos canciones con mucho soul. Aquí Neal deja desbocar algo más la guitarra en la parte final y el resultado es igual de bueno. Me imagino que en directo sería un tema que daría mucho juego.
Leaving Traces recupera la cadencia de Day in The Sun y Maybe California. Es otra pequeña joya que te va envolviendo poco a poco con la en esta ocasión más que nunca dulce voz de Neal a la que se suma la incombustible Angie Mckenna que contribuye con unos contrapuntos y subrayados maravillosos. Adoro ese pequeño solo de guitarra, tan sólo unas notas que tiene lugar en el minuto 2:05, a eso le llamo yo economía de medios, hacer las cosas con una clase y estilo de caerse de culo. Hacia el final de la canción la dulce voz de Casal se desmelena un poco y le da un toque perfecto a la canción. Otra joya. En Bird In Hand aparece por primera vez el mítico Greg Leisz cuyo pedal steel guitar se entiende a la perfección con la acústica de Neal y los teclados y el piano de John Ginty, fiel colaborador de Neal en toda su carrera y extraordinario músico. Me vuelve loco el último minuto de la canción con todos los instrumentos en maravillosa armonía...
Open Ground o Feel No pain son canciones excelsas que te envuelven y que pueden remitir en cierta forma a los sonidos de Lauren Canyon con Jackson Browne (cantante al que Neal admiraba) en el punto de mira. Como el resto de los temas del álbum una de las bazas fundamentales es la voz de Neal que se mueve a la perfección en estos sonidos más pausados y relajados con Angie Mckenna aportando unos maravillosos coros. Es fascinante la forma de cantar de Neal porque parece que te está cantándote la canción directamente a ti. No se trata de llegar a las notas y aplicarse en los tonos y demás es cantar desde el corazón. Tal vez mi momento estelar en ese aspecto es la sublime interpretación que lleva a cabo tanto en Detroit Or Buffalo una oscura cover country de una tal Barbara Keith como enCincinnati Motel. Se me eriza el vello de la emoción.
Todos los temas merecen ser citados pero no puedo dejar a un lado One Last Time. De nuevo la contribución a las voces de Julie Christensen y Janiva Magness es definitiva. Esos coros gospel hacia el minuto 2:30...Es una canción perfecta. Esa sutil y sugerente intro con la guitarra acústica de Neal que en seguida es arropada por el hammond de Ginty.... Madre del hermoso. No se puede tener más clase. El final con Neal desbocándose en la interpretación vocal y Julie y Janiva dándole una réplica sublime. Joder, que no quieres que acabe el tema....Podría ser el cierre perfecto para el álbum pero ese honor recae en Sunday River que también es buenísima. El disco está dedicado al vuelo de TomCasal y la vida de Maria Pardo. Nunca es tarde para descubrir música y desde este cochambroso blog tengo el deber de recomendar una y otra vez la obra de Neal Casal. Menudo regalo.
Ayer fui a ver Barbie el gran fenómeno cinematográfico del año. Es una película hecha a mi medida ja ja. Pero de eso ya daré más detalles o no en próximas entregas. Lo que me llamó la atención ya en los brillantes títulos de crédito es que el supervisor musical del film es nada más y nada menos que George Drakoulias. Siempre me gustó como suena su apellido y mucho más sus precisas producciones en obras tan fundamentales en mi vida como Hollywood Town Hall, The Southern Harmony & Musical Companion, Dust, The Last DJ o Back To The River. El barbas de origen griego nunca alcanzo el nivel de celebridad de Rick Rubin pero además de compartir look tenían en común un gusto exquisito a la hora de dar forma a maravillosas rodajas musicales. Por lo que se ve en esas lides no se debe ganar mucha pasta y Drakoulias se gana el jornal y parece que muy bien en Hollywood. Seguro que su cheque en Barbie ha sido mucho mayor que produciendo Wrecklees Abandon para Mike Campbell.
La industria musical o lo que quede de ella no pasa por su mejor momento y el personal se tiene que buscar las habichuelas por otro lado. Hollywood sigue teniendo un poder de atracción tremendo. Es un fogonazo irresistible y seguro que Drakoulias saca mucho más rédito a poner su nombre en cualquier película que a producir música. Su curriculum en Hollywood abarca ya unos cuantos interesantes títulos en los que ha ejercido esa tarea, supervisor musical, ahí están Joker, Historia de un matrimonio, Detroit o Resacon en Las Vegas. Veo dólares a tutiplén y se me van los ojos como buen judío mercader.
Celebró que al bueno de Drakoulias le vaya bien en Hollywood y recoja ahora beneficios. Desde luego su background musical es tremendo y uno no puede olvidar su trabajo con músicos tan especiales como Tom Petty, Jayhawks, Screaming Trees o Neal Casal. A este último nunca le produjo un álbum pero participó en los tremendos Fade Away Diamond Time y Anytime Tomorrow y le ayudo a conseguir empleos en la industria cinematográfica para seguir alimentándose como ser el entrenador personal de voz de Owen Wilson y Vince Vaughn para la adaptación cinematográfica de Starsky y Hutch o ser el instructor de guitarra de Garrett Hedlund en la película Country Song protagonizada por Gwyneth Paltrow donde incluso aparecía como guitarrista de la banda de laactriz.
Pero sin duda la conexión más sorprendente aunque al final no se llegó a producir fue cuando Howie Epstein por sus continuos problemas con las drogas abandonó o le hicieron abandonar los Heartbreakers de Tom Petty y George Drakoulias propuso a Neal Casal como candidato para hacerse con el puesto de bajo. Contaba Casal en una entrevista que le hizo Mickey Ribera para Popular 1 en marzo de 2005 (número 377) que fue un tremendo subidón que Drakoulias pensase en el para ocupar semejante puesto y contestaba Neal al periodista que sin duda hubiese aceptado el puesto que finalmente fue para el regreso del bajista original Ron Blair. No tengo dudas de que lo hubiese bordado al igual que ser el guitarrista de The Black Crowes algo que también estuvo a punto de suceder en 2005. Finalmente Neal Casal se unió a Chris Robinson en su excitante Brotherhood y antes fue pieza fundamental en unos cuantos jugosos discos de Ryan Adams. Pero sin duda lo que merece la pena es indagar en la carrera en solitario de Neal. Palabras mayores.
Mientras espero a que me llegue de importación Fade Away Diamond Time, el colosal debut de Neal Casal sigo dando rienda suelta a mi obsesión por la música de este gran músico desgraciadamente fallecido el 26 de agosto de 2019. Su carrera en solitario es profusa y variada y está siendo un placer bucear en las diferentes facetas musicales que manejaba con soltura el bueno de Neal. Hace unas semanas mi amigo Ander me regaló Basement Dreams y el álbum ha captado por completo mi atención. A pesar de que requiere más escuchas para meterse en su universo ha calado hondo en mi. Poco a poco encuentro verdaderas gemas en ese disco que en 1999 fue nombrado por la prestigiosa revista Mojo como el mejor álbum americana de ese año. Ya me detendré en él.
Hoy me dejo llevar por su faceta más rockera, de raigambre stoniana. Entre las muchas pasiones de Neal Casal estaba la obra de los Rolling Stones, banda de la que era un auténtico forofo. Willow Jane es un ejemplo fantástico de canción que no palidecería en el inconmensurable legado de Jaggers y Richards. Y tan buena como esta hay unas cuantas más en Anytime Tomorrow otro excelente álbum en la carrera de Neal Casal un músico a reivindicar hasta el fin de los días. Mucho más que un excelente guitarrista en bandas muy conocidas como la de Ryan Adams o la de Chris Robinson sino que un excelente compositor y maravilloso cantante poseedor de un feeling muy especial.
Siempre he pensado que nunca es tarde para descubrir música maravillosa de esa que te toca el alma y con con la que conectas de una forma irremediable, hasta física. Eso me está sucediendo en los últimos meses con el material de Neal Casal en solitario. La faceta que conocía de este artista nacido en New Jersey era la de guitarrista en los proyectos de Ryan Adams y Chris Robinson pero por muy bueno que Neal fuese como instrumentista (y lo era, era un verdadero prodigio, uno de esos músicos que siempre trabajaban en beneficio de la canción) todavía era mejor como compositor. Es más tal vez esa clarividencia que tenía para aportar valor en la música de otros nacía de su innegable talento a la hora de armar canciones perfectas de esas que te vienen a la mente en cualquier momento del día. Estoy pendiente de que me llegué en cd Fade Away Diamond Time su espectacular debut y me he propuesto no escucharlo de nuevo en el Tubo hasta que lo tenga en formato físico. Mientras le estoy dando duro a Rain, Wind and Speed (1996) y Field Recordings (1996) y la estoy gozando a lo loco.
Completo la escucha diaria de estos maravillosos discos que le sitúan en un pedestal similar al que tengo a Jayhawks, Cracker o The Hangmen con la lectura de abundante material que puedes encontrar en Internet con excelentes artículos y entrevistas con músicos que le acompañaron. Iré poniendo los enlaces de más pero quiero empezar con Jim Cardillo que trabajó como A&R para Warner. Tal vez hubo un tiempo en que la figura de los A&R era fundamental y Cardillo fichó a Neal Casal. No puedo dejar de preguntarme cómo es posible que la carrera de este músico pasase tan desapercibida. La respuesta es la de tantas o otras ocasiones, a veces, de hecho a menudo hace falta un poco de suerte. En cualquier ámbito de la vida. Cada día lo tengo más claro.
Me alegra leer los innumerables elogios que recibe Neal Casal como artista y comprobar que tuvo muchos músicos cómplices con los que formó equipo para gestar obras tan grandes como las mencionadas. Quiero seguir descubriendo más discos de este hombre y perder la chaveta por completo. Esta siendo un viaje la mar de excitante y canciones como Don´t Turn Your Back On Me son la muestra perfecta de música realizada en estado de gracia con la inestimable colaboración de Kevin Spendley a la batería, Ricky Mayr al bajo y John Ginty al piano. El entendimiento de estos músicos con Neal es supremo. Y la producción de Jim Scott vital. Vuelo alto con todo el tema pero lo que viene a partir del minuto 4... Eso es pura ambrosía para los sentidos.
Un día resplandeciente de primavera como el de hoy merece una banda sonora a la altura. Y no se me ocurre mejor tema que Day In The Sun la canción que abre el increíble debut en solitario de Neal Casal publicado en 1995. Llevo todo el fin de semana con el disco (Fade Away Diamond Time) en bucle. Y se lo debo a un amigo que está rascando en la discografía de Neal encontrando joyas imperecederas. Suelo seguir sus recomendaciones. Mi colega me pasó material de Joe Henry, Donny Hathaway o Bill Withers. Descubrimientos colosales para el menda. Música para el alma. Y al mismo nivel sitúo al bueno de Casal desgraciadamente fallecido hace ya casi cuatro años.
Como tantos otros conocía a Neal Casal como excelso guitarrista de Ryan Adams y sobre todo de Chris Robinson. Con el cuervo participó en unos cuantos discos magníficos que se sumergían sin remilgos en el legado de Grateful Dead. Tal vez mi favorito sea Barefoot in the headpero no le va a la zaga el debut, Big Moon Ritual. Tuve la inmensa fortuna de ver en directo a la Chris Robinson Brotherhood en el Kafe Antzoki y gozar del inmenso talento como guitarrista de Neal, uno de esos músicos que siempre ponía su arte al servicio de la canción. Pero excepto algunas canciones sueltas de su carrera en solitario y Blackout Love segundo disco que publicó con su proyecto paralelo Hazy Malaze nunca había buceado en su legado en solitario. Craso error.
Además de Fade Away Diamond Time que he escuchado seis veces el fin de semana (me dieron las 4 de la madrugada el sábado) le he dado cancha a Anytime Tomorrow y un recopilatorio titulado Maybe California: An Introduction To Neal Casal. Me tengo que hacer con una copia física de su debut como sea. Lo reeditaron en vinilo hace un par de años con motivo del 25 aniversario. Un disco más que especial con un Neal Casal pletórico acompañado entre otros de Don Heffington (batería), Bob Glaub (bajo) o Greig Leisz (pedal steel) y con la puntual colaboración de George Drakoulias y producido por Jim Scott ingeniero de sonido de joyas como Wildflowers de Tom Petty.
Siempre fue un fino estilista. Uno de esos guitarristas capaz de dar lo mejor de si en beneficio de la canción, con la tonada en mente, poniendo todo de su parte para que el conjunto brillase por encima de exhibiciones gratuitas. En escena era hasta tímido, alejado por completo de la caricatura y de la pose fácil. Muchos músicos se beneficiaron de su talento y casi todo el mundo le conoce por estar al lado de Ryan Adams y Chris Robinson. Neal Casal empezó muy joven al lado de Rick Medlocke en Blackfoot y colaboró con The Jayhawks, Willie Nelson o Lucinda Williams. Y todos le apreciaban de verdad.
Me quedé helado el otro día cuando en el laboro un compañero me comentó que había muerto Neal Casal con tan sólo cincuenta años. Un tipo inquieto que además de colaborar con los músicos citados tenía una larga carrera en solitario y unos cuantos proyectos paralelos más que excitantes. Mi favorito aquel Blackout Love de Hazy Malaze. Un disco repleto de soul, cargado de negritud. Acerca de esa música Casal decía en una entrevista en MondoSonoro: Para mi la reactivación del soul no ha sido una sorpresa. Es la mejor música que jamás se haya hecho en el planeta...Amén.
Recuerdo que cuando editó Blackout Love con Hazy Malaze le hicieron una jugosa entrevista en Popular 1. Una de esas que recuerdas en las que el bueno de Neal hablaba largo y tendido sobre su carrera, sus proyectos y donde si no recuerdo mal se apuntaba que podía ser el nuevo guitarrista de los Black Crowes, puesto que al final fue para otro fiera de las seis cuerdas: Luther Dickinson. Después Casal participó en todos los discos de Chris Robinson´s Brotherhood y su contribución es esas rodajas es exquisita. Además de excelso guitarrista cantaba con un feeling tremendo. Vaya pena, uno de esos tipos que se hacía querer.