lunes, 27 de marzo de 2017

Indies, indios y jazz ultrajado

Esta semana ha sido muy divertida en la tienda. A pesar de la escasa afluencia de clientes los que se han acercado han dejado el pabellón muy alto. El viernes por ejemplo, el día que se editaba Zona Temporalmente Autónoma el nuevo disco de Los Planetas, mientras sonaba (como dice Kevin Spacey en la escena final de Seven cuando aparece un perro muerto: Yo no he sido) un cliente habitual me ha soltado una retaila cargada de odio contra el mencionado grupo: que si es una vergüenza, que si deberían estar en la cárcel, que si no se les entiende lo que cantan... Según me soltaba la ristra de improperios me he acordado de los fulminantes epítetos que The Man de cuando en cuando les ha dedicado en las páginas de Popular 1, ya saben aquello de eunucos, grupos a los que les falta pelotas, gente embriagada con el cantante de Love Of Lesbian... Ja, ja, ja. 

He pulsado la opinión sobre Los Planetas de un compañero de trabajo perteneciente al club de fans de Ac/Dc, Guns N´Roses y Metallica... Conocía la respuesta: Esto es una puta mierda. Y en fin, estoy de acuerdo. Solo que yo soy más políticamente correcto y voy a apuntar un huidizo y cobarde cuestión de gustos. El cliente que he mencionado al comienzo me decía que no entendía el éxito de Los Planetas y de muchos grupos indies y sinceramente yo tampoco pero es que no hay nada que entender. Tienen un público muy fiel que les sigue con devoción y unos cuantos medios que les han reído las gracias hasta la saciedad. El disco de marras se está vendiendo de cine y aunque sólo sea porque beneficia al maltrecho negocio que lo siga haciendo. 

Pero el enfado del primer cliente ha quedado a la altura del barro cuando ha venido un fanático del jazz que ha despotricado una y otra vez contra nuestra maltrecha sección del género en cuestión. Su enervamiento ha alcanzado proporciones bíblicas con sentencias a viva voz tipo: No cuidáis el jazz, solo traéis lo comercial para terminar con el habitual quiero hablar con el responsable. En un momento dado he desconectado y en mi cabeza sonaba en bucle mi admirado Hello From Venus. Se la dedicó a ambos.


sábado, 25 de marzo de 2017

Happy Birthday Aretha!

Hoy cumple 75 años Aretha Franklin. Hace unas semanas la Reina del Soul anunció que se iba a retirar paulatinamente de los escenarios y que en septiembre editará un último álbum producido por Stevie Wonder. En los últimos años su actividad ha sido escasa pero como siempre sus apariciones han sido apoteosicas. Cualquier día es mejor si suena la música de esta mujer. Bucear en su discografía es fuente inagotable de placer y sus años en Atlantic están grabados a fuego. Todo quisqui le hace los recados a la gran Aretha. Incomparable e inigualable. 



jueves, 23 de marzo de 2017

Los Deltonos. Sur

Hoy se edita el nuevo disco de Los Deltonos. De título homónimo ya se puede adquirir en su web y en las tiendas más selectas. Mis expectativas son más que altas. El año pasado me dio fuerte por esta banda y vinieron para quedarse. Les vi por primera vez (y ansío muchas más) recuperé clásicos incunables como GT, en mi casa sonó a todas horas Salud! y descubrí una sabrosa rodaja que me faltaba: Buenos Tiempos. Todas referencias ineludibles para el que escribe junto a los proyectos en paralelo y solitario de Hendrik Rover, garantía de calidad. Y sin perder de vista el Six Pack II que editaron en octubre y por el que pronto juntaré unas líneas. Pasaré por caja a principios del mes que viene que ahora estoy canino. Mientras a disfrutar con Sur....


miércoles, 22 de marzo de 2017

Alejandro Escovedo. Kafe Antzokia 21/03/17

Hace unos meses un amigo que suele pasarse por la tienda me comentó que en marzo venía a tocar Alejandro Escovedo. La fecha quedaba muy lejos pero mi colega me dijo que había que pillar la entrada ya, ipso facto. Ese grado de excitación que se tiene con las grandes citas. En seguida me percaté de que mi amigo tenía razón. Por Escovedo tenía que hacer ese esfuerzo extra que realizo para los bolos que no me quiero perder. Hoy en día mis circunstancias hacen que deba seleccionar los conciertos mucho más que hace unos años y cada cita requiere su logística. 

Si llego a hojear información en Internet sobre el concierto, sabiendo el set list y demás tal vez no me hubiese animado pero como tengo la sana costumbre de un tiempo a esta parte de limitar mi exposición a este medio y no indagar en lo que va a tocar el artista en cuestión pues he ido al concierto y he disfrutado como un enano. El mejor resumen lo ha hecho un colega al finalizar: No ha tocado ni la mitad de canciones que quería escuchar pero me ha encantado. Y esa es la verdad. 

Escovedo ha reclutado a la banda italiana Don Antonio para acompañarle en esta gira europea y los transalpinos se han hecho un fabuloso hueco en el cancionero de este superviviente de Texas al que parece que los vaivenes de la vida le han hecho más fuerte y con más ganas de rockear que nunca. Escovedo nos ha mostrado su cara más rockera, ese toque salvaje y chulesco que mi en mente le emparenta con Iggy Pop y con la escena punk pero sin perder de vista las raíces. Si no recuerdo mal ha comenzado con Can´t Make Me Run de Big Station a la que ha seguido la adictiva Horizontal que abre su último trabajo, un Burn Something Beautiful del que tan sólo había escuchado cuatro temas y que tengo ganas de conseguir ya.

Con una larga carrera a sus espaldas Alejandro Escovedo podría haber confeccionado un set list totalmente distinto y la hubiésemos gozado igual. Hay mucho material en el que perderse pero Escovedo ha optado por dar cancha a Burn Something Beautiful y lo ha defendido con inusual entusiasmo y vehemencia. Me ha ganado por completo. Además he disfrutado de lo lindo con una hipervitaminada Castanets de mi adorado A Man Under The Influences, y también ha caído de Real AnimalSister Lost Soul  y una fantástica Always A Friend para despedirse.

Tras una mínima espera Escovedo ha regresado para ofrecer un inusual bis. A pesar de tener canciones propias para llenar otros cuantos conciertos más se ha despedido de forma sorpresiva con dos versiones dispares pero entrañables ambas: A Thousand Kisses Deep de Leonard Cohen y Like a Hurricane de Neil Young. Y ya se sabe si un concierto termina con una canción del Tito Young ya te puedes ir a dormir con sonrisa millonario.






martes, 14 de marzo de 2017

Gregory Porter. Liquid Spirit

Uno de los cantantes que más portadas ha acaparado en los últimos años de revistas especializadas en jazz y blues es sin duda Gregory Porter. La crítica casi de forma unánime le ha aupado a lo más alto. Y no se me ocurre ninguna razón para negarle el trono. Todo lo contrario. Cada paso que da es más sólido. Discos tan vibrantes como Be Good o Liquid Spirit son buena prueba de ello. Hace un par de años vino a Bilbao a un teatro por seis miserables euros. Ojalá vuelva porque ese ha sido uno de los conciertos que más me ha jodido perderme en mucho tiempo. 

Porter está actualmente en el histórico sello Blue Note, toda una referencia en el mundo del jazz. Pero aunque grabase para la disquera más pequeña del planeta es necesario que la música de este hombre trascienda. Merece mucho la pena. Talento a raudales a la hora de interpretar y componer. Así que me alegro de que esté gozando del éxito suficiente para llevar su música por todos los rincones del mundo. Liquid Spirit me ha terminado gustando tanto como Be Good y eso son palabras mayores. Y por supuesto estoy deseando escuchar con detenimiento su última obra Take Me To The Alley.

Liquid Spirit sigue los mismos parámetros que Be Good. No hay ruptura y ni falta que hace mientras Gregory Porter siga tan inspirado componiendo canciones con las que caes rendido si o si. Este disco tarde más en asimilarlo que Be Good pero con el tiempo los sitúo a la par. No hay relleno. Todos los temas están a un nivel altísimo. Nuevos clásicos que añadir ya desde la inicial No Love dying, tema adictivo con un pequeño sólo de saxo que sigue la estela del piano. Tanto Chip Crawford (piano) como Yosuke Sato (saxo alto) se salen. Lo hacen en todo el disco. Por ejemplo en la que da titulo al disco, Liquid Spirit, imposible dejar de chasquear dedos y moverte al son de esta tonada.


Lonesome Lover (Abbey Lincoln/Max Roach) es junto a The In Crowd (Billy Page) y I Fall In Love Too Easily (Sammy Cahn/Jule Styne) las únicas tres canciones no compuestas por Gregory Porter. Este tipo podría perfectamente haber dejado el disco con sus once canciones originales y el resultado sería igual de bueno. Sus temas propios son tan buenos o incluso mejores que cualquier versión que afronta. Cuando le da por realizar temas más desnudos, tan sólo su voz y el piano el resultado es tan espectacular como cuando le acompaña el resto del combo. Buena prueba de ello es Water Under Bridges.

En Nueva York Gregory Porter ha encontrado una banda fiable a más no poder. Desconozco la procedencia de todos estos músicos. Si tenían el culo pelado de actuar en los muchos garitos consagrados al jazz que hay en NY o si ya son profesionales reputados pero es una gozada escuchar lo compenetrados que están. Suena ahora Free y que me aspen si esto no podría ser un clásico de jazz de cualquier leyenda que pase por tu mente. Adoro poner este tema a todo volumen. 


La duración de la mayoría de los temas oscila entre los tres y cuatro minutos. No hay devaneos gratuitos, solos metidos con calzador ni alardes innecesarios. La canción es lo importante. Bendito Porter. Los tres temas que superan los cinco minutos son la mencionada Free que es una maravilla de principio a fin y los dos últimos, When Love Was King y I Fall in Love To Easily. En estas piezas nada corre el riesgo de descarrilar. Cuesta algo más entrar en ellas pero suponen un bonito colofón al disco.

Me compré el disco nada más editarse y durante mucho tiempo vivió a la alargada sombra de Be Good pero insisto hoy en día me parece tan bueno como ese. Además a la tienda llegó en noviembre una edición especial con cuatro temas extras y un dvd y no me pude resistir a comprarlo a un precio de risa por cierto, 6,99 euros. El que tenía se lo he regalado a un gran amigo que sé que lo va a apreciar. Con que le guste la décima parte que a mi ya lo va a flipar.

domingo, 5 de marzo de 2017

Anthony Kiedis & Larry Sloman. Scar Tissue

Titulada como una de las canciones bandera de Californication, se publica en España Scar Tissue, la biografía de Anthony Kiedis diez años después de que viese la luz en el mercado norteamericano. Cuando la recibimos en la tienda hace un par de meses llamó mi atención porque la edición en castellano corre a cargo de la editorial Capitan Swing una de mis favoritas de los últimos años con un catalogo más que interesante. Pero he tardado en cogerla. Llevo mucho años desenganchado de Red Hot Chili Peppers. Me tengo que remontar al disco Stadium Arcadium, último álbum al que le dí una oportunidad. Después de aquel lo poco que he escuchado de las huestes de Kiedis y Flea ha sido descorazonador. 

El verdadero motivo por el que cogí el libro fue por este comienzo: Llevaba tres días seguidos chutándome coca con Mario, mi camello mexicano, cuando me acordé del concierto de Arizona... Antes en la introducción Kiedis nos ha contado en un inicio muy efectista que está a punto de chutarse ozono para tratarse la hepatitis que padece. De modo que a mi me ha ganado. Lo reconozco, me va mucho el tema de las drogas y aquí es el leit motiv principal. Kiedis lo cuenta todo con naturalidad y no agobia con moralina barata. Cuenta su descenso a los infiernos con arrojo y sin ahorrarse nada en el camino. 

Supongo que la mano del colaborador Larry Sloman es fundamental a la hora de dotar al libro de un toque literario efectivo. Yo no he podido dejar de leerlo desde que lo cogí. El viaje de Kiedis a las más variadas sustancias se inició pronto, muy pronto. Siendo un niño de apenas de once años se mudó a Los Angeles a vivir con su padre un reputado camello por cuya casa pasaban lo mejor de cada barrio: yonquis, putas, camellos.... Un ambiente ideal para una criatura. Anthonhy pronto probó de todo y cada vez quería más. Las mezclas eran lo suyo: cocaína, heroína, speed, alquitrán negro... A nada le hacía ascos. Es una constante en el libro. Cuando no estaba en la banda y años después estando en una de los grupos más vendedores del planeta y siendo multimillonario.

La cantidad de veces que entra y sale de clínicas de desintoxicación es sorprendente dando lugar a relatos de los más variopintos, casi siempre deprimentes pero alguno divertido de lo surrealista que es la situación como aquel en el que Anthony trepa por una canasta de baloncesto para saltar un muro y darse el piro del centro en cuestión. Minutos después estando en un banco para sacar dinero y fundirse la pasta en drogas observa como le han seguido desde el centro y se ve rodeado. En su mente no está rendirse e inicia una huida condenada al fracaso que terminada con un placaje contundente cortesía de uno de los armarios que le vigilaba...

Aunque el mundo de las drogas con sus buenas dosis de sexo centre muchas páginas del libro también hay  lugar para la música. Mientras leía el libro me he vuelto a sumergir en los primeros seis discos de estos locos e incluso le he dado cancha a otra vez a Californication. La lectura de este libro me ha reafirmado en que si hay un elemento clave en la trayectoria de Red Hot Chilli Peppers ese no es otro que John Frusciante. Su contribución fue decisiva en el disco que les catapultó a la fama: Blood Sugar Sex Magik. Y años después su regreso en Californication también supuso un éxito, comercialmente incluso mayor. 




Kiedis habla de sus compañeros con cariño sin obviar los desencuentros que son especialmente llamativos con Frusciante tras el éxito de Blood Sugar Sex Magik. Su complicidad con Flea arranca desde muy jóvenes y tenía una conexión especial con Hillel Slovak guitarrista fundador de la banda con el que grabaron dos discos muy golosos: Freaky Styley y The Uplift Mofo Party Plan. El estilo de Slovak también fue pieza fundamental en el sonido de RHCP. Cuando Slovak murió de sobredosis en junio de 1988 a Kiedis la noticia le pilló colocado perdido... 

Tenía mucha curiosidad por conocer los entresijos de las grabaciones y he encontrado lo que buscaba como una cachonda anécdota protagonizada por el inefable George Clinton que les produjo Freaky Styley a petición de la banda tras recibir unos honorarios de 25.000 dólares como se encarga de recordar Flea. Por el estudio donde grabaron el álbum se solía pasar un gánster proveedor de cocaína que venía a reclamar su pasta a Clinton el cual se hacía el longis con gracia hasta que halló la solución dejando al tipo en cuestión meter su voz en un corte del álbum para que el ganster con ínfulas interpretativas saciase su dosis de ego.




La grabación del disco Blood Sugar Sex Magik es otro de los puntos fuertes del libro. Anthony confiesa que disfrutó como nunca de la experiencia. Habla muy bien del productor Rick Rubin y de Brendan O`Brien que en ese álbum fue el ingeniero de sonido y confiesa que el éxito del disco no le supuso ninguna insalvable contradicción, es más que no cree que la banda se vendiese en absoluto y estoy totalmente de acuerdo con él. Ampliaron miras y venían cargadas de canciones antológicas. 

El libro llega hasta la grabación del disco By The Way aunque no se menciona casi nada de ese álbum. Para cuando Kiedis termina el volumen afirma que lleva seis años limpio pero que casi cada día en ese periodo ha pensado en abandonarse al centro de Los Angeles a volver a colocarse. Una sincera confesión que resume perfectamente el sentir del libro: incluso cuando el adicto cree que ha escapado a su condena, la tentación está ahí acechando todos los días. Desconozco si desde que se publicó el libro Kiedis ha vuelto a las andadas o ha logrado resistir limpio otros diez años más.