miércoles, 8 de julio de 2020

Steve Gorman en Popular 1

Vaya, vaya con Steve Gorman desata su lengua de lo lindo en la entrevista que ha concedido a Luis Roman González para el número veraniego de Popular 1. Ni Chris ni Rich salen bien parados. Del primero comenta que tras su fachada de hipppy se encuentra un tipo muy preocupado por la pasta y del segundo que es un envidioso y que también tiene el brillo del dólar en sus ojos. Por si eso fuera poco corrobora que los hermanitos siempre estaban peleados, antes incluso de tener éxito. Es su forma de relacionarse. Nada nuevo bajo el sol. Desde luego si ya tenía ganas de leer el libro Hard To Handle: The Life and Death of The Black Crowes muchas más tras leer la entrevista. 

Gorman comenta que el punto de inflexión para ponerse a escribir este libro fue la muerte del gran Eddie Harsch, que el volumen lo concibió como un homenaje al pianista de los Cuervos y también porque la historia de la banda debía de ser contada por el impresionante legado musical del combo de Atlanta. Y en ese aspecto estoy totalmente de acuerdo con Gorman. Los hermanos Robinson serán unos peseteros, unos egocéntricos o lo que Gorman quiera pero su talento musical es descomunal. Pocas bandas pueden presumir de tener una discografía tan impoluta como estos resabiados sureños. No hay fisura en todo su arsenal e incluso su álbum más flojo By your Side contiene unas cuantas piezas sublimes.

Llama mi atención que Gorman se muestra muy combativo y harto de los hermanos Robinson en toda la entrevista. Si, comenta que la música que hicieron juntos es maravillosa pero al leerle uno se queda con la sensación de que el resquemor y los malos rollos le agobiaron casi todo el tiempo que duró su estancia en la banda. Por otro lado es lógico pensar, que, coño Gorman si tan mal estabas haberte pirado antes. Pero hablar es fácil y puesto que el bueno de Steve estuvo con los resabiados hermanos Robinson tanto tiempo a mi sólo me queda felicitarle por haber aguantado tanta mecha y haber puesto su exquisita habilidad a las baquetas al servicio de los ogros de Atlanta. Y ahí van unas cuantas muestras del poderío, sutileza y pericia de Gorman tras el kit de batería:





miércoles, 1 de julio de 2020

The Last Dance

Casi cuatro lustros después de su retirada se sigue hablando de Michael Jordan. Mas en estos días con el estreno adelantado a abril del documental The Last Dance que se centra en la última temporada que Jordan jugó en los Bulls consiguiendo su sexto anillo con aquella jugada mítica en la que primero le roba el balón a Karl Malone y una vez recuperado en el siguiente ataque se la lía de forma sublime a su defensor. Soy de los que piensa que ese es el mejor resumen de la carrera de este portento: determinación absoluta en los dos lados de la cancha. 

El documental está muy bien planteado. Con continuos saltos en el tiempo para poner en perspectiva donde estaba Jordan a finales de los ochenta y a donde llegó una década después. En los inicios de Michael Jordan se ve a un jugador portentoso físicamente, pero endeble en la lectura del juego. Esos primeros tiempo era como aquel episodio de El principe de Bel Air en la que el entrenador le decía a sus pupilos pasársela a Will. Pero por muy bueno que seas, y Jordan lo era, casi seguro el mejor, eso no te da para ganar un anillo. Para eso necesitas escuderos, tipos que sepan hacer su trabajo, que incluso se sepan apartar para que brille el de siempre. Todos esos recovecos están muy bien trazados en el documental. 


De modo que aunque la figura de Jordan es el eje del documental, con sus luces y sus sombras he disfrutado especialmente aquellos capítulos en que sabemos más de tipos tan emblemáticos como Dennis Rodman, Scottie Pippen o Steve Kerr. Todos aparecen en el documental y hablan de su compañero. La verdad es que ninguno expresa mucha cercanía o simpatía por el 23 de los Bulls lo cual lejos de suponer una traba le da todavía más morbo al tema. El artefacto está diseñado a la medida de Jordan y aunque no se esquivan asuntos turbios lo cierto es que se podía haber indagado más en ellos, meter bien el escalpelo, carroñear más pero claro amigos la figura de Jordan es intocable y más en un producto diseñado a su medida. 

Por supuesto es muy interesante también la aportación de Phil Jackson ese zen de manual que pasea su simpático rostro y que en un momento dado deja clara su importancia en el legado de Jordan dándole una receta muy sencilla: el balón hay que pasarlo, moreno, ja ja ja. Cosa que seguro no tendría que haberle explicado a Larry Bird porque amigos yo no digo que Bird sea el mejor jugador de la historia lo que aseguro es que no ha habido nadie más inteligente que haya pisado una cancha de baloncesto. Ahí os quedáis con Present Tense uno de mis temas favoritos de Pearl Jam para darle lustro a la escena final del documental. 

jueves, 25 de junio de 2020

Screaming Trees. Watchpocket Blues

Cuatro años pasaron entre la edición de Sweet Oblivion y Dust que se editó tal día como hoy hace veinticuatro años. Casi nada. La banda lejos de caer en la apatía o la desgana entregó su mejor trabajo. Y lo vuelvo a escribir. Puta mierda que se separasen justo con su mejor álbum. Sigue sonado a gloria bendita. Más todavía con la edición doble que se cascaron hace algo más de un año repleta de golosinas, poderosas caras b que hacen que todo vuele por los aires. Amigos si canciones como Darkness, Darkness, Paberback Bible, Watchpocket Blues, Wasted Time o Silver Tongue... son la cara b. Es que pierdo la puta cabeza. La puta que los parió que talento tenían los cabrones. Luego no se podían ni ver. Ahí sigue coleando su mala baba a cuenta del libro de memorias que se ha cascado el cabroncete de Mark Lanegan

Tras Dust cuatro años después y también un 25 de junio de 2000 se despedían con un concierto ante más de 20.000 personas en el Seatle Memorial. Todavía nos esperaba una jugosa rodaja que se editó en 2011 gracias a Barret Martin, The Last Words. Otra puta joya. ¿Es que acaso alguien pensaba que no iba a contar esto otra vez justo hoy? En bucle. En vena. A tomar por rasca.



domingo, 21 de junio de 2020

Always Music

Ayer las tiendas de música celebraron el Record Store Day y hoy es el Día Europeo de la Música. Me sumo al jubileo. ¿Qué sería de nuestras vidas sin la música? Ni me lo puedo imaginar. Si tengo que comer pechuga al microondas de aquí al final de mis días me tendré que acostumbrar pero que mis oídos y por ende el alma no se nutran con las melodías habituales. Eso si que no, my friend. Música a todas horas y en todas partes. Ya lo escribí una vez el trayecto desde mi casa a por el pan se cubre en lo que Steve Earle se canta I feel alrightHardcore Troubadour. De Sestao a Portu cuando tengo que hacer algún recado encaja a la perfección el Van Halen II. Cuando el día está a punto de llegar a su fin, con ese cielo anaranjado, todo un éxtasis para los ojos te calzas el Love And Happiness de Al Green y te quedas tan ancho. Banda sonora de muchos kilates para nuestro tránsito por estos lares.

También me acuerdo de las tiendas de música. Hace tanto que no piso una que ni mi acuerdo. Trabajando en el gremio me lo solía pillar todo en la que trabajaba pero al ser Grandes Almacenes no entra en las celebraciones de ayer. En cualquier caso atesoro grandes recuerdos de mis excursiones a Power Records. Allí un colega bajo mi atenta y ansiosa mirada se compró el Echo de Tom Petty & Heartbreakers, un álbum portentoso, podría ser el mejor de Tom Petty y eso sucedió cuando el rubio de Florida ya llevaba en el negocio 25 años. Pocos pueden presumir de una gesta de esas dimensiones. A sus putos pies.



viernes, 19 de junio de 2020

La nueva normalidad....

Sb bendice la nueva era. Ponte ya Don´t Give up on me
Se va a parecer tanto a la anterior que ni nos lo vamos a creer. En lugar de encontrar cacas de perro, colillas y porquerías varias ahora también veremos mascarillas por el suelo. Por todos los lados. En los lugares más insospechados. La gente es la hostia. No, perdón, la gente no, algunas personas. Estoy hasta el tuétano de escuchar eso de que la gente tal la gente cual... Nadie parece mirarse su ombligo. Estaría bien hacerlo de vez en cuando. Como decía en una entrevista hace poco en el Popu Dave Wyndorf cuanto más conozco a los seres humanos más convencido estoy de sus miserias... Vale me he levantado cenizo, ja ja.

Tal vez lo mejor sea irse al campo. A un lugar recóndito, donde Internet funcione a duras penas (pero tire al menos algo ja ja), Correos llegué una vez a la semana como mucho, ni asomo de repartidores privados por supuesto, uno de esos lugares de la España vacía donde por pura estadística no te tengas que encontrar con tanto iluminado. Claro que sus problemas tendrán por esos lares y peliagudos tal vez. Pero llevo tiempo pensando que la vida esta que nos traemos por aquí cada vez es mas chusca. Aunque luego puede pasar como aquello que cantaba Tom Waits en San Diego Serenade: I never saw the east coast until I moved to the west....

Todas estas ideas se vienen abajo en un chasquido de dedos o lo que tarda en decirme mi aita tú no aguantas en el campo ni tres días. Y acierta. Nací urbanita. Y es un pegamento imposible de quitar. O casi. Conozco unos cuantos casos de personas que han emigrado a parajes inhóspitos con sorprendentes resultados. Uno de mis favoritos un cliente que solía venir a la tienda a por un cargamento de vinilos una vez al mes más o menos. Vivía en un pueblo perdido de Burgos en una de esas zonas chulas con mucho verde, rodeado de montañas, donde la cobertura apenas llegaba. Me decía que el invierno era duro pero que se había acostumbrado y ahora disfrutaba de todo más, de forma lenta y sosegada, sin las prisas tan propias de estos lares. Pero Qui lo sa....



domingo, 14 de junio de 2020

Rory Gallagher. Wave Myself Goodbye

Me gusta tanto su faceta acústica como la eléctrica. Su querencia por el blues como su torrente rockero. Podía tirarse en el escenario horas volviéndose loco. Era su hábitat natural pero jamás descuido sus trabajos en estudio. Sus cuatro primeros discos son sagrados en mi casa: Rory Gallagher, Deuce, Blueprint, Tattoo... Me pierdo en ellos a menudo. Lo que vino después tampoco le va a la zaga pero ese cuarteto inicial es insuperable. No me puedo olvidar de cuando un colega del curro me paso casi todo la discografía de este tipo. Eternamente agradecido a Joseba, gracias a él me sumergí en una de mis benditas obsesiones que me asalta cada poco. Me empapé de su música, leí innumerables artículos por la red sobre su figura, adquirí revistas en las que fue portada, comprobé que su legado está más vivo que nunca y que allá donde vayas encontrarás alguien que vuela alto con la música de este tipo. Eterno Rory.



sábado, 30 de mayo de 2020

AC/DC. High Voltage

Es posible que uno de los pocos bastiones rockeros con gancho a los que la chavalería se puede enganchar con fuerza en estos tiempos tan sórdidos en los que la última horterada de la petarda de Rosalía bate récords es AC/DC. Es una banda perfecta para introducirte en el rock´n roll más directo, cañero y contagioso. A Unax que le da a la guitarra le chifla It´s a long way to the top. ¡Tiene buen gusto el pájaro, ja ja ja! Estos australianos afincados en Escocia tenían en sus primeros años unas cuantas cosas claras. Una de ellas es ese axioma al que agarrarse con fuerza a menudo: Menos es más. Este disco que por cierto cuenta con varias ediciones diferentes en las que varía el tracklist es de mis favoritos de la gloriosa época de Bon Scott en este combo. 

En esos primeros tiempos AC/DC se afanaban con tino y algarabía en hincar el diente en el legado de Chuck Berry y del rock´n roll más primigenio le insuflaban ritmo, velocidad y una pasmosa facilidad para construir estribillos quedones y solos guitarreros sin aburrir al personal. Algo esencial e imbatible. Escuchas Rock´n Roll Singer y esos cinco minutos resumen a la perfección lo que es cascarse un tema de rock con mucho roll. No hay mejor guía que esa. Y encima en este caso con una letra la mar de molona.


Es que te pones un día soleado como hoy te enganchas el coche en el caso de que sepas conducir que no es el mío así que voy perpetrado con mis grandiosas cachas, millas por delante, buscas no acercarte a la chusma por aquello de proteger la salud y suena a toda hostia TNT y te dices, !Si! la vida tendría que ser un continúo subidón como este tema. Ya habrá tiempo de tiernas melodías, groove negroide, los falsetes de Al Green y Marvin Gaye, pop barroco y furia punk rock. Todo tiene su momento y a veces encaja que no veas.  

Es curioso pensar en la cantidad de bandas que han intentado seguir los pasos de AC/DC, intentando emular sus pasos y comprobar que la mayoría han fracasado miserablemente. Es una sensación que no tengo con los Stones, Faces o Beatles hay muchos grupos que han seguido sus enseñanzas y han logrado facturar discos e incluso carreras más que interesantes, algunos incluso gloriosas pero con AC/DC la mayoría de sus emulos los aguanto tres canciones como mucho. 

En esta primera época eran capaces de derribarte con temas directos, puro rock´n roll como los mencionados y cascarse canciones con una clara base blues sin perder ni un ápice de su contundencia, maravillosas The Jack y Little Lover. Temas por lo general más largos pero en los que todo encajaba sin sobrar ni un segundo. A menudo encuentro innumerables respuestas en esta banda que los críticos serios han despellejado sin compasión durante muchos años. Les vamos a dedicar a todos ellos desde este cochambroso blog She´s Got Balls