martes, 17 de julio de 2018

The War and Treaty. Down To The River

No pasa mucho tiempo sin que busque noticias del gran Buddy Miller y hace unos días leí que iba a ser el productor de Michael Tanya TrotterNi idea de quiénes eran estos dos. Me informo y descubro que son el dueto The War and Treaty.   Comencé a seguir su rastro por el tubo y lo que encontré me puso los dientes largos. El próximo 10 de agosto se publicará su debut Healing Tide producido por Buddy Miller y esa es mi conexión definitiva con este artefacto.  Tengo unas ganas enormes de escuchar el resultado. Mientras, sacio la espera con los temas de su Ep Down To The River, aquí va el que le da título pero podría haber escogido cualquiera de la otras seis que conforma el EP porque todas me parecen igual de buenas. Una gozada. 

jueves, 12 de julio de 2018

Steve Earle y Little Steven

Leo con placer y envidia para que nos vamos a engañar reseñas de los conciertos que en fechas recientes han ofrecido cerca de estos lares Steve Earle y Little Steven. Mi outlaw favorito lo ha hecho en el marco del Huercasa Country Festival en Riaza y Little Steven en las Noches del Botánico en Madrid. A ambas citas me hubiese encantado acudir. Pero es complicado cuadrar fechas, logística  y demás. Espero que haya más oportunidades de ver a estos colosos. 

En el caso de Earle he tenido la fortuna de verle tres veces y por lo que leo en la crónica de Manel Celeiro y Edu Izquierdo en el Ruta 66 el tipo sigue igual que siempre, cabreado con el mundo, especialmente con el técnico de sonido y derrochando mala hostia. Puede que Steve haya perdido algo de fuerza pero su carácter indomable sigue ahí y la ristra de clásicos que lleva a sus espaldas es de traca. En mi casa sigue siendo grande. Además los actuales The Dukes suenan perfectos.


Y qué puedo escribir de Little Steven. A este no he tenido la suerte de verle y ya me jode que se me haya escapado en un año un par de veces porque lo que el bueno de Steven Van Zant ofrece esta hecho a mi medida: sudorosas celebraciones de rock´n and soul con todos los ingredientes básicos que me chiflan, guitarras, piano, coristas y potente sección de viento. Y con el aliciente de poder escuchar en directo los temas de su adictivo Soulfire. Además leo una entusiasta reseña de Luis Lapuente con una guinda apoteósica ya que subió a compartir escenario con la banda nada más y nada menos que Michael Monroe que se cascó una contundente versión de Dead Jail or RnR. Por la gloria de Solomon Burke, la hostia bendita....


miércoles, 4 de julio de 2018

Anthrax. The Sound Of White Noise

El pasado mayo se cumplieron 25 años de la edición de The Sound Of White Noise el álbum más exitoso en la carrera de Anthrax (disco de oro en USA, 511.284 copias vendidas). El inicio de la andadura de John Bush en el combo neoyorkino no pudo ser mejor. Muchas cosas cambiaron con la entrada del cantante de Armored Saint. El sonido anterior fue mejorado y de alguna forma modernizado. Desconozco si Charlie Benante y Scott Ian ya tenían en mente este viraje, se produjo por la llegada de Bush o la contribución del productor Dave Jerden fue clave. Tal vez un poco de las tres. Lo cierto es que The Sound Of White Noise es un pelotazo que no ha perdido ni un ápice de vigencia y que fue el mayor éxito de Anthrax propulsado por los singles Only y Black Lodge

Dave Jerden había trabajado con Jane´s Addiction en Nothing´s shocking, Red Hot Chilli Peppers en Mother´s Milk, Alice in Chains en Sap y Dirt o en el disco homónimo de Social Distortion. Un bagaje más que interesante y a todas luces ecléctico. Parecía un tipo versátil con la visión adecuada para pasar a Anthrax a otro nivel. Y si las canciones no fallaban y doy fe de que no el asunto podía funcionar y lo hizo, de forma descomunal, añado. A ver quién puede resistirse a esa tromba que se nos viene encima con Potters Field. Una apertura que ya muestra por donde va ir el sonido, una muralla sónica imponente con las guitarras de Scott Ian y Dan Spitz entrelazándose a la perfección, Frank Bello y Benante conformando una sección rítmica aplastante y versátil y un John Bush pletórico a la voz con las ocasionales réplicas cafres de Scott Ian y los coros enriquecedores de Frank Bello. Un equipo ganador. 



Only es la clase de single que todo trabajo necesita, el empujoncito necesario para alcanzar un puesto alto en los charts. Una canción perfecta según James Hettfield de Metallica y esto de acuerdo con el. Igualito que Black Lodge un corte experimental, el tema más pausado del álbum coescrito con Angelo Badalamenti de Twin Peaks, una canción hipnótica con unas guitarras que nunca habían sonado así en sus discos anteriores y una interpretación vocal de John Bush magnética, sobrecogedora. Pero es que este disco no sólo vive de esos arrebatadores singles. 

Ahí están esas inmaculadas Room For One More, Hy Pro Glo e Invisible, tres temazos plagados de riffs penetrantes, baterías imposibles o sólo posibles si el que le zumba es el bendito Charlie Benante y un trabajo vocal de John Bush cargado de matices, nada de ir todo el rato al mismo registro, a piñon, dándole la vuelta a cada canción con decisión. Una puta maravilla. Y no exagero sin escribo que en mi casa tanto este disco como los otros tres de estudio que grabaron con Bush (Stomp 442, Volume 8 y We´ve Come For You All) juegan en la misma liga que el Black Album de Metallica, Powertrip de Monster Magnet o America´s Volume Dealer de Corrosion of Comformity o Badmotorfinger de Soundgarden.





lunes, 25 de junio de 2018

Screaming Trees. Dust Expanded Editition

Tal día como hoy hace veintidós años se publicó Dust de Screaming Trees. Y lo escribo de nuevo: una banda que se despide con su mejor trabajo. Porca miseria. Cuatro años después también un 25 de junio ofrecen un último concierto en el Memorial Stadium de Seatle antes 20.000 espectadores. Por el camino se dejan un álbum guardado en los estudios de Stone Gossard, otro pedazo de disco, perfecta continuación de Dust que no verá la luz hasta 2011. La suerte siempre esquiva con esta banda. Pero afortunadamente un pequeño sello inglés tuvo la visión de recuperar esa obra de arte y añadirle un jugoso cd de material extra.

Me enteré de la existencia de este artefacto porque a finales del pasado año un cliente me preguntó a ver si lo teníamos en la tienda. Ni puta idea de su existencia. En aquel momento ni siquiera estaba disponible de importación. Y no me preguntéis por qué. No tiene ningún puto sentido. Por supuesto ese mismo día en cuanto fui a casa lo busqué en la red y lo localicé rápido. Y más veloz di al click. Días después me contestó el proveedor de que no lo tenían disponible, me devolvían la pasta y decían que estaba fuera de stock. Caguen todo. Afortunadamente poco después lo encontré por otra tienda y cayó en mi poder para la Navidad. Y desde entonces le he sacado un jugo que no veas.

Hay varios tipos de reediciones. Las que más abundan son aquellas en las que te inundan con tomas alternativas de la misma canción, en acústico, sin los arreglos de viento, con una turuta.... En fin suele haber mucha paja, para que nos vamos a engañar. Las buenas reediciones son aquellas que traen caras B tan buenas como las A que se publicaron en el álbum en cuestión. Y éstas no abundan. El punto fuerte de este Dust Expanded Edition es que recopila unas cuantas caras atómicas, de pellizcarte de lo buenas que son: Paperback Bible, Watchpocket Blues, Wasted Time y Silver Tongue. Madre del amor hermoso... La misma sensación eufórica que sentí cuando escuché por primera vez Breath y State and Love and Trust de Pearl Jam, canciones que se quedaron fuera del Ten.




Ya sólo con esos cuatro temas que encima no los había escuchado, este segundo disco valdría la pena pero es que además me deleito con la apabullante versión de Darkness, Darnkness de The Youngbloods, la emblemática Working Class Hero de John Lennon, esa extraña y oscura Morning Dew que popularizaron Grateful Dead y esa pieza pesada y atormentada titulada Freedom del grupo australiano Buffalo A todo este material le acompañan unas cuantas canciones en directo que siempre es un placer escuchar: Butterfly, Dollar Bill, Caught Between y The Secret Kind.

El contenido musical viene acompañado por un libreto en el que Matt Reynolds escribe un interesante texto sobre sus impresiones trabajando al lado de la banda en la gira de 1996 por el Reino Unido y recoge opiniones tan certeras como las de Peter Buck de REM que cataloga Dust como un álbum de gospel rock, las siempre atinadas aportaciones de Barrett Martin o esa afirmación de Mark Lanegan que abre el texto: "I´m not saying we´re the best fucking band ever. I´m just saying we are in the top 10". Más arriba, amigo, más, por lo menos en mi casa. 





sábado, 23 de junio de 2018

A todas horas y en cualquier lugar, música

Ayer fue el Día de la Música. En mi casa todos los días. No concibo un día sin ella. Me acompaña a todas horas y en cualquier lugar. Si voy a por el pan tengo calculado el trayecto lo hago en lo que tardo en escuchar I feel alright y Hard Core Troubadour. Desde casa al trabajo encaja perfecto el Live At The Harlem Square Club de Sam Cooke. Cuando tengo que hacer un recado a Portu ida y vuelta me meto el Van Halen II tan ricamente. Imposible que salga sin mi mp4, siempre cargadito con mis obsesiones recurrentes y con dos o tres novedades de las que voy empapándome. 

No me quiero poner tremendo pero la música es una pasión que me viene de muy lejos. En mi casa mi aita siempre la tenía puesta y aunque lo que predominaba eran cantantes como Plácido Domingo, Carreras, Pavarotti o música clásica, de alguna forma todo eso me cautivó. Luego cada uno toma su camino pero la verdad es que escucho muchos estilos diferentes y la gozó con cada cosa a tope. Puedo volar alto con Torna a Surriento de Pavarotti y luego calzarme Nothing´s alright y Hammersmith Palais de Demolition 23 y venirme arriba que no veas. Cuando llega la noche nada mejor que una buena ristra de soul con Mr Al Green guiando el camino.




Se sigue publicando mucha música que me atrae. Seguiremos escuchando y leyendo hasta el fin de los tiempos aquello de que el rock está muerto, que si ya no salen grupos como los de antes, que si ya no hay obras maestras como antaño, bla bla bla bla bla bla.... Lo de siempre. En los últimos años varios discos se han colado en mi reproductor y se han hecho fuertes ahí, A Sailor´s Guide to Earth, Hallelujah Anyhow, This is Where I Live, Liquid Spirit, Barefoot in the head, Walking Papers, Burn Something Beatiful, Soulfire..... Este mismo año ando loco con Ty Segall y Father John Misty y ese increíble God´s Favorite Costumer... Si a todo esto le añades descubrimientos de discos clásicos.... Una gozada. 

Me interesan las conexiones musicales. Las que se establecen entre diferentes artistas y las que tienen lugar en nuestro cerebro. Por eso tengo para el verano una lectura que quiero abordar con total tranquilidad (mientras escucho música, por supuesto), Tu cerebro y la música de Daniel J Levitin. Tiene buena pinta y esta parte de la sinopsis ha decantado mi decisión: Recurriendo a las últimas investigaciones y con ejemplos de piezas musicales que van desde Mozart hasta Van Halen pasando por Duke Ellington, Levitin desvela multitud de misterios... A gozar.



lunes, 18 de junio de 2018

domingo, 10 de junio de 2018

Lou Reed. Atraviesa el fuego. Todas las canciones

La concesión del Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan hace un par de años fue la más polémica de la historia. En determinados foros se puso el grito en el cielo porque tal galardón fuese concedido a un músico por sus letras. Tal vez si se diese la circunstancia de que Dylan tuviese varias novelas publicadas el debate habría sido distinto, polémico pero se hubiese afrontado de otra manera. Me hubiese gustado conocer la opinión de Lou Reed ante la concesión del premio a Dylan. ¿Tal vez lo hubiese despachado con un par de ácidos comentarios?, ¿quizá estaría muerto de envidia porque consideraría que él es merecedor de tal galardón?, ¿no hubiese dicho nada? Nunca lo sabremos. Desgraciadamente Lou abandonó este mundo hace cinco años y su desaparición no causó tanto revuelo como las de Bowie o Leonard Cohen

Vaya por delante que Reed no parecía el tipo más simpático del mundo, si no todo lo contrario. Una biografía de Howard Soundes le dejaba bastante trasquilado tachándolo de maltratador, racista y ofensivo entre otras lindezas. Según ese volumen Lou solía referirse a Dylan como ese judío pretencioso. Aunque también hay testimonios como el de su ex mujer Syvia Ramos o Patti Smith que niegan todas esas acusaciones. En cualquier caso la polémica siempre acompaño a Lou Reed, insisto no parecía un tipo fácil.

Independientemente de estas consideraciones su universo literario es uno de los más atractivos. Sus letras siempre me parecieron de las mejores en el rock con diferencia. Su me regaló este pedazo libro cuando se editó y es una gozada leer las canciones de Lou Reed, algo que no puedes hacer con muchos grupos de rock. Reed era capaz de acercarse a cualquier tema con inusitada certeza, sus primeras letras al frente de la Velvet Underground son un prodigio y su obra posterior en solitario atesora momentos brillantes y muy variados, desde el fuego transgresor de obras como Transformer o Berlin pasando por la mejor radiografía de la urbe moderna en New York, la enorme tristeza tras la pérdida de los seres queridos en Magic & Loss o las complejas relaciones de pareja en Ecstasy. Reed sabía elegir las palabras y las mezclaba con inusitada afinación. Cuando el acompañamiento sonoro estaba a la altura ahí tenías una obra de arte con la que deleitarte.