domingo, 23 de junio de 2019

Siempre Música

Hoy se celebra el día de la música. En mi casa todos los días. Siempre música. Es una constante en mi vida. Se da la circunstancia de que además trabajo rodeado de cds y vinilos, tienda de antigüedades lo llamo yo. El debate sobre su supervivencia continúa encendido (entre cuatro frikis la verdad), porque todo el pescado esta vendido, ja ja. Hay que aprovechar en días como hoy para comprar. A fuego. Suculentos descuentos a los que un ser miserable como yo no se puede resistir. Siempre con una nueva pieza presta a ser degustada, pero eso degustada, con calma, en casita, a buen volumen, escuchando el disco entero, sacandole jugo.

Este año ya he paladeado en el laboro varios discos chulos, muy chulos incluso, es más alguno me ha volado la cabeza. Ahí está ese sorprendente My Finest Work Yet de Andrew Bird que me tiene loco, el pedazo de soul que se ha cascado Lee Fields en It Rains Love, se supone que hoy se edita Tenderness de Duff Mckagan y no puedo estar más alucinado con él, sigo dándole cancha al excitante American Love Song de Ryan Bingham, habrá que esperar al 2 de agosto para escuchar el nuevo disco de Ty Segall, pero no importa porque Freedom´s Goblin sigue siendo enorme en mi casa, imposible despegarme de él, igual que God´s Favourite Costumer de Father John Misty o A sailor´s guide to earth de Sturgill Simpson.




Y por supuesto la vena soul. Esa vino para quedarse. A veces escucho a todo volumen Curtis y pienso que no hay nada más potente sobre la faz de la tierra. Claro que le sigue el What´s going on y lo vuelvo a pensar así que.... Anda que no hay material en el que bucear. Eso si, hay algo que no cambia a las noches déjate abrazar por el suave falsetto de Al Green. Venga, eso es irresistible, de principio a fin. Jamás pensé que este estilo me fuese a dar tantas alegrías, pero es un no parar. Un buceo constante que va más allá de los totems de rigor (imprescindibles todos)

Da igual el año de edición. Algunos discos permanecen siempre y te los tienes que calzar cada poco tiempo. En un día soleado como hoy no hay nada mejor que salir a la calle al ritmo de Demolition 23 o Van Halen II. Estos días he recuperado con la impactante lectura de Todo el mundo adora nuestra ciudad de Mark Yarm incunables en mi casa como VsSuperunkonwBadmotorfingerSweet OblivionDustDirtJar of FliesAbove Temple Of the Dog. Y siguen sonando de lujo. Incluso a las noches me pongo el With Animals de Mark Lanegan junto Duke Garwood y cada día lo disfruto más.

Y para terminar caigo rendido ante este vídeo en el que School Of Rock de Seatle invitan a Matt Cameron a tocar con ellos Spoonman. El futuro del rock´n roll puede estar en criaturas como estas. Yeah!!!

jueves, 20 de junio de 2019

Little Steven + Ben Harper. BBK Legends, La Ola 15/06/2019

El pasado sábado acudí a los conciertos de Little Steven y Ben Harper en el Centro La Ola dentro del Festival BBK Legends. Dos músicos amantes del soul, con propuestas diferentes, diametralmente opuestas. Ambas arraigadas en ese estilo del que no me canso en indagar y salpicadas con incursiones en el blues, folk y en el caso del bueno de Little Steven incluso ritmos latinos. Era la primera vez que acudía al evento y el lugar me pareció perfecto, ideal para disfrutar de la música. 

A eso de las 21:15 salieron Little Steven y su monumental banda. A por todas. Con una de esas presentaciones cool propias del soul, primero fueron apareciendo los músicos del bueno de Silvio en Los Soprano; tres espectaculares coristas negras, una amplia sección de viento, órgano hammond y piano, percusionista, batería y dos guitarras. Fue un concierto deshinbido y exuberante. Concebido como una fiesta, una celebración de toda la música que le gusta al bueno de Little Steven. Un efecto contagioso que levantó al público desde el primer momento y que casi no tuvo altibajos. 

Tenía más que escuchados sus dos últimos discos de estudio, Soulfire y Summer of Sorcery. Buena parte del show se basó en este último. Abrió con Communion  de forma espectacular y pronto observamos que Little Steven se ha rodeado de unos músicos excelentes y dinámicos. Y me vino a la cabeza esa reflexión que he escuchado tantas veces, rodeate de los mejores, que el peor de la banda seas tu ja ja. No es una crítica al bueno de Little Steven es todo un halago. El concierto fue muy chulo y lo que menos me gustó fueron los temas más calmados porque en esa tesitura es donde más dificultades tiene Little Steven. Pero chapeu para Silvio. Un grande. 


Y a eso de las 23:30 salieron Ben Harper & Innocent Criminals. Bueno no todos porque eché en falta un segundo guitarra y teclados. Supongo que serán cosas del presupuesto. Es complicado meterse en un concierto cuando tienes a tu alrededor decenas de cotorras. No me refiero a gente que hace de vez en cuando algún comentario, qué va, escribo sobre peña que parece que está en la puta peluquería. Asombroso. Batalla perdida. 

Me gustó el concierto de Ben Harper. No me voló la cabeza. Pero aprecio su propuesta. El tipo el otro día estaba intimista, afrontó el show de forma opuesta a Little Steven pero a mi una vez me desenrosque del personal brasas me fue ganando poco a poco. No presentaba disco nuevo y por lo tanto hizo un repaso algo tacaño a su amplia discografía. Me gustó como sonaron la inicial Steal my kisses, Call It What It is, Alone y Diamonds on The Inside. El portentoso bajo de Juan Nelson tuvo sus momentos de brilló y la interacción entre ambos fue buena, especialmente en la serpenteante versión de Superstition clásico imbatible de Stevie Wonder.

A Ben Harpers se le suele criticar que toca demasiados palos y en ninguno destaca pero a mi eso me parece justamente su punto fuerte. El tipo sabe ensamblar un estilo con otro de forma natural y el show tuvo momentos muy brillantes, esa música evocadora, psicodélica que te hace flotar aunque sea un poco y otros más enmarañados en los que se enzarzó con algún que otro solo pelín largo. Pero mis sensaciones finales fueron positivas. Eso si, quiero volver a verle y a ser posible en un sala pequeña a ver si con suerte los cotorras se han quedado en su casa. 


viernes, 14 de junio de 2019

Toronto Raptors, campeones de la NBA

En la madrugada de ayer Toronto Raptors se proclamaron por primera vez en su historia campeones de la NBA. Nadie al principio de temporada apostaba por ellos. Eso es lo bueno que tiene esta competición donde afortunadamente no todos los años ganan los mismos ni tampoco las franquicias históricas tiene asegurada su presencia no ya en las finales sino ni siquiera en los playoffs. Los Golden State Warriors llevaban un ciclo muy bueno y parecían indestructibles pero se han dejado dos finales. Una contra Cleveland hace un par de años y la de ayer contra Toronto. Aunque hoy en día tengan muchos haters lo cierto es que es una delicia ver a ese equipo jugar a baloncesto. Pero este año se han encontrado con otro equipo supremo que ha sabido superar todas las adversidades. 

Toronto Raptors han ido de menos a más. Tuvieron muchas dificultades para eliminar a Philadelphia (en el último segundo del séptimo partido), remontaron un 2-0 adverso contra Milwauke con desventaja de campo y se han cargado a los grandes favoritos 4-2. Cierto es que siempre se especulará con qué hubiese sucedido si hubiese jugado Kevin Durant pero aún así no creo que haya quitar ningún mérito a la franquicia canadiense. Los Raptors han contado con el mejor jugador de la competición (Kawhi Leonard), el más decisivo en los dos lados de la cancha muy bien acompañado por secundarios sorprendentes (Van Vleet o Powell),  veteranos que han cumplido su rol a la perfección (Lowry, Marc Gasol e Ibaka) e inesperadas progresiones (Pascal Siakam).

Para la propia competición la victoria de los Raptors es buena. Mejor que haya alternancia en los ganadores a que siempre lo hagan los mismos, aunque hay que reconocer que los Warriors lo hacían tan bien que da un poco de pena y todo ja ja. Más con la mala suerte que han tenido con lo de Durant. En breve se abre la agencia libre. Y ahí continuará la diversión. A qué equipos irán Irving, Thompson, Marc Gasol, Anthony Davis o mi debilidad Ricky Rubio. Veremos. 

jueves, 13 de junio de 2019

Screaming Trees. Shadow Of The Season

Ando enfrascado estos días en la lectura de Todo el mundo adora nuestra ciudad de Mark Yarm y si, acertaste: me está volando la puta cabeza. No puedo dejar de leerlo, me lo voy a ventilar esta misma noche. Lectura compulsiva. Acompañándolo con una banda sonora a la altura de las circunstancias. Procuraré juntar unas cuantas líneas sobre el volumen en cuestión. Uno de mis capítulos favoritos es el dedicado a la gestación de una de las bandas supremas del mundo mundial: Screaming Trees. A fuego. En vena todo el día. Aprovecho para recomendar la adquisición sin falta de la edición deluxe de Dust y ahora la de Sweet Oblivion. Putos amos.


martes, 11 de junio de 2019

viernes, 7 de junio de 2019

Ryan Bingham. Kafe Antzoki 06/06/2019

Sobrio, emotivo y serpenteante concierto el que se ha cascado hace unas horas Ryan Bingham en el Kafe Antzoki de Bilbao. Le había visto hace casi cuatro años en el mismo escenario. Aquel fue un show vibrante y festivo mientras que el de hoy ha sido un bolo más pausado, de menos a mas y casi, casi igual de bueno. Bingham esta muy metido en el rollo fronterizo, le preocupa la situación migratoria en su Texas natal y nos lo ha hecho saber con un par de comentarios al respecto y con sus propias canciones. Quizá le ha faltado algo de ímpetu en algunos momentos. Era su primer concierto de la gira por Spain y le ha faltado soltarse un poco más. Pero sólo un poco.

Bingham ha tirado bastante de su último álbum, el muy recomendable American Love Song del que creo que han sonado Jingle and Go, Nothin´Holds Me Down, What Would I´ve Become o Beautiful And Kind. Y mención especial para esa tremenda Got Damn Blues una de esos temas que se pueden hacer fuerte en el repertorio. Al igual que percibí la vez anterior, Bingham tiene esa fuerza, ese poderío en su voz. Cada tema que escuchas te suena auténtico. Y esa sensación se multiplica en directo. 

De hecho ha habido tres temas seguidos en los que Bingham se ha quedado solo con la guitarra acústica y armónica y su forma de interpretar esa parte del set ha sido tan poderosa como cuando está toda la banda y hay electricidad. También me han gustado mucho los temas que ha sonado de su anterior disco, Fear and Saturday Night, especialmente esa imparable Nobody Knows My Trouble, con Bingham haciendo hincapié en esa estrofa que dice I was born cowboy, Way out west in New Mexico, Time´s were tough, we had to let it go... Y mola estar en conciertos donde el personal escucha con respeto canciones como Southside of Heaven o Hallelujah. En ambas y algunas más he echado de menos al tipo del violín que le acompaño la otra vez. 







martes, 4 de junio de 2019

Duff Mckagan: Conexión Seatle

Siempre he pensado que Duff Mckagan es uno de los personajes más interesantes del rock. Componente carismático de Guns N´Roses, superviviente a adicciones varias, hábil inversor, escritor de artículos económicos, poseedor de una esbelta figura luciendo mucho mejor aspecto hoy en día que en el 91 con las Pistolas en todo lo alto. Es muy interesante seguir su trayectoria más allá de los Guns con picos antológicos como su abrumador disco con Neurotic Outsiders. El pasado viernes se editó su segundo disco en solitario, Tenderness un álbum con el que se desmarca bastante del sonido de su debut y de sus diversas colaboraciones. Estoy deseando hincarle el oído.

Mckagan es oriundo de Seatle detalle que no conocí hasta mucho tiempo después de que triunfase en LA con Axl y cía. El background de Duff está muy ligado a su ciudad de origen en bandas que fueron totalmente underground en los ochenta, combos punk y hardocre que comercialmente no se comían ni las migajas pero que de alguna forma fueron el germen de ese movimiento tan masivo que  fue el grunge. La querencia de Duff por el punk es clara desde sus inicios. Siempre recuerdo que solía llevar una pegatina de Social Distortion, banda cuyo líder (el humilde Mike Ness) solía hacer comentarios jocosos sobre Guns N´Roses.



Un detalle que me encanta de la trayectoria de Duff es que cuando reunió la pasta necesaria para despreocuparse por completo del aspecto monetario recuperó sus bandas iniciales. Probablemente no tenía ninguna necesidad de hacerlo. Estoy seguro de que McKagan hace mucho tiempo que está en posición de elegir y por lo que sea recuperar a bandas como 10 Minute Warning y crear Loaded le ha saciado y el resto nos hemos beneficiado de estos proyectos. Tal vez algo irregulares y ninguno tan potente como el disco con Neurotic Outsiders pero sin duda interesantes, cargados de pequeñas joyas a las que merece la pena prestar atención.

Recuerdo que hace años le hicieron una jugosa entrevista en Popular 1 y en la misma Duff comentó que estaba grabando material nuevo con Mark Lanegan con el que al parecer tenía una relación estrecha y con el que acabó colaborando en Field Songs y Bublegum. Sería interesante que viese a la luz aquel maeterial. Otro punto álgido en la trayectoria de Duff fue el concierto homenaje a Mad Season que tuvo lugar en Seattle en 2013 en el que junto a Chris Cornell, Mike McReady y Barrett Martin interpretó canciones de Above junto a la Seattle Symphony Orchestra.

Y para finalizar su breve pero intensa y más que interesante trayectoria con Walking Papers una de las bandas que más ganas tengo de ver en directo y que tienen un par de discos jugosos, de esos que crecen con las escuchas y a los que espero dedicar unas líneas en breve. Molaría que tanto Duff como Barrett volcaran todas sus fuerzas en este combo pero parece que de momento no se da esa circunstancia. 






sábado, 1 de junio de 2019

jueves, 30 de mayo de 2019

Kawhi Leonard

Si a Stephen Curry le he dedicado un par de entradas no va a ser menos Kawhi Leonard, hoy en día el mejor jugador de la NBA. El amigo Kawhi ya fue decisivo en el anillo que los San Antonio Spurs consiguieron en 2014 y aunque este año lo tiene complicado para arrebatarle el cetro a los Warriors no va a cejar en el empeño. Leonard es para mi el mejor jugador de la liga porque es decisivo en los dos lados de la cancha. En defensa es capaz de anular a la estrella rival (nombrado mejor defensor en 2015 y 2016) y en ataque echarse el equipo a sus espaldas con unos porcentajes de escándalo. No estamos hablando de un tipo que mete treinta puntos tirándose hasta las zapatillas. El otro día escuché que tiene uno de los porcentajes de campo más altos en playoff. Cuando las cosas se ponen duras y chungas ahí aparece Kawhi. Y además el nombre mola. Voy con Kawhi


martes, 28 de mayo de 2019

Don Stephen Curry

Algunos le sitúan sin dudar en el top de mejores bases de la historia. Otros, más osados en el olimpo de este deporte al lado de nombres intocables como Michael Jordan, Larry Bird, Magic Jhonson, Lebron James o Kobe Bryant. También tiene miles de haters. Lo que está claro es que Stephen Curry no deja indiferente a nadie. Lejos quedan aquellos inicios dubitativos en la liga, con frecuentes lesiones en los tobillos y dudas sobre sus capacidades. Hoy parece que nadie pone en tela de juicio su valor aunque algunos piensen que está sobrevalorado. Situarlo entre los mejores de la historia es un debate que me queda grande, muy grande. Entre mis cinco bases favoritos de los que haya visto jugar sin duda. Ahí al lado, cerquita de Steve Nash teniendo estilos muy diferentes. De lo que no tengo atisbo de duda es de que no hay entrada mejor pagada que la destinada a ver en una cancha de basket a Don Stephen. El tipo con su imaginativa y desbordante forma de jugar se ha cargado preceptos básicos en el basket y siempre mola ver a un zumbado así rompiendo esquemas día tras días. Puede que no gane ningún MVP pero ni puta falta que hace. ¡A disfrutar! 


sábado, 25 de mayo de 2019

Bon Scott y Brian Johnson

Me comenta Unax en el desayuno que su profesora de música le ha dicho que le gusta más Bon Scott que Brian Johnson. A mi también. Es probable que en una encuesta entre fanáticos de AC/DC, Scott ganase a Johnson al mismo tiempo que tal vez a la pregunta de cuál es el álbum preferido del personal fuese el Back In Black. Yo hasta en eso tendría dudas. Back In Black es incontestable pero en mi casa tengo en una estima similar tanto a High Voltage como a Powerage y cerquita a Highway to Hell. En cualquier caso Brian Johnson es un sustituto carismático, alguien que encajó de forma espléndida en la banda y con el que han arrasado por todo el mundo y con el que parece van a grabar otro disco. Ahí van dos trallazos inconmensurables, de esos que no pasa el tiempo por ellos:


lunes, 20 de mayo de 2019

Postureo

Veo, veo postureo
Últimamente escucho mucho esta palabra. Aflora en múltiples conversaciones. Hay libros que se titulan así. Artículos de prensa, columnas de opinión que hacen referencia a ella. Está en el candelero. Tal vez estoy exagerando y esto que hago es también otra muestra más de postureo. No, qué va, es cierto hay mucho postureo. Lo hablaba hace un par de fines de semana con mi primo Oscar a colación de la tan cacareada vuelta del vinilo. Me decía mi primo, hay mucho postureo. Y estoy de acuerdo. Y lo extendía a los festivales. También hay mucho postureo ahí me resaltaba. Mucha gente que va a los conciertos a figurar. A contar rápidamente en su cuenta de twitter, facebook o instagram que ha estado y tu no ja ja. En fin daría para mucho o para muy poco tal vez.

Comienzo por una recomendación para relajarse y disfrutar del asunto. El capítulo de Ilustres ignorantes dedicado a tan magna cuestión. Sin duda la proliferación del uso de las redes sociales hace que el postureo alcance límites insospechados. Todas esas plataformas antes mencionadas son el altavoz perfecto para fardar, para darse importancia, para recordar a los demás una y otra vez que nuestra vida es la hostia, un continúo highlight, ja ja. Adentrándome en ejemplos concretos se me ocurren dos que me han sucedido en la tienda en los últimos tiempos. El primero cuando Guns N´Roses tocaron en San Mamés hace un par de años. Las semanas previas al concierto unas cuantas personas me pidieron algo de los Guns (así lo decían) porque tenían entradas para el show pero no conocían casi nada de la banda en cuestión. Yeah!!! No nos engañemos eso es algo que sucede siempre en recintos grandes. 

El segundo tuvo lugar varias veces estas navidades también en la tienda cuando mucha gente joven, muy joven se había pillado un reproductor de vinilo, uno de esos maletines baratos que normalmente suenan a rayos, y venía a pillarse luego los vinilos. Se sorprendían del precio medio de los vinilos pero aún así los pillaban porque mola mucha el vinilo, copón, ja ja. En fin el postureo da mucho juego y proporciona entretenimiento a mansalva para que nos vamos a engañar. Incluso hay bloggeros que escriben secciones tituladas Back To Vinyl. El colmo del  postureo. Y ahora saldré a navegar en mi yate privado y por supuesto lo colgaré en facebook e instagram porque si no es como si no hubiese sucedido.


miércoles, 15 de mayo de 2019

Uncle Sal, Travellin´Brothers y Julian Maeso. Centro Artis Portillo 04/05/2019

Hace un par de fines de semana acudí a la tercera edición de Small Town Rock Fest en Portillo. Ubicado en el mismo lugar que el año pasado contaba en su cartel con varias bandas atractivas del panorama rockero hispano. Ninguna es una de esas primeras espadas que llenan pabellones. Se trata de otra cosa, de consolidar una propuesta alternativa a todo eso con bandas de calidad y con un denominador común: rock´n roll bajo diferentes propuestas. 

El sábado a la mañana comenzó el festín con un concierto en el patio de armas del castillo de Portillo. Ubicación idónea. Y en plena solana castellana y tras haber realizado un bolo la noche anterior rindiendo tributo a Neil Young, Uncle Sal salieron a presentar su último disco. Ya me gustaron el año pasado y este confirmaron mis buenas impresiones. De hecho me hice con su anterior álbum. No debe ser fácil engrasar el rock´n roll que llevan dentro a las 12:30 del mediodía a pleno sol pero estos tipos de Ibiza tienen tablas, llevan tocando juntos un par de lustros y no están para chorradas ni postureos. El bolo fue in crescendo, se ventilaron un par de versiones de Neil Young dedicaron Spirit in the Night a Alex G y atacaron una de mis favoritas de su anterior disco Three days in New Orleans.

A la tarde llegué al recinto con el bolo de ya Northagirres comenzado. Me había dicho mi primo que llevaban un rollo Burning y así lo aprecié. Combinaron castellano e inglés y no puedo aportar mucho más porque apenas escuché tres o cuatro temas. Todavía con una temperatura de traca salieron Travellin´Brothers. Comenzaron suaves, elegantes sin darse mucha importancia y desplegaron toda su calidad instrumental. Se movieron por diferentes estilos incluso atacaron algún temas con toques psicodélicos, diferente a los dos bolos anteriores que les había visto. Desgranaron buena parte de su último disco 13th Avenue South y cuentan con la baza de Mikel Azpiroz a las teclas, un mago el tío. Próximamente en gira con Earl Thomas, un sujeto de cuidado que en su día colaboró con el mismísimo Solomon Burke. De rodillas, plebe.

Y le tocó el turno a Julian Maeso. Hacía una rasca de cuidado. En Castilla el frío es polar. A Maeso se le voló el sombrero, estaba helado el tío, después se le caía el micro, a continuación se quejaba de que no se escuchaba a las coristas... Todo esto en los dos o tres primeros temas. Pensé que aquello se iba al garete. A pesar de que el bolo no terminó de arrancar tuvo sus momentos. Me quedé con las ganas de haber escuchado a pleno rendimiento los temas de su fantástico Somewhere Somehow pero otra vez será. Llegó a mis oídos que Los Chicos la liaron parda a altas horas de la madrugada pero eso a leerlo en otro sitio que yo no estuve. Salud!


miércoles, 1 de mayo de 2019

Bob Dylan. Bec Barakaldo 26/04/19

No hay foto de Dylan. No deja hacer y soy un cobarde.
Todo es cuestión de expectativas. Y las mías eran bajas o más bien inexistentes en cuanto a ver un concierto de Bob Dylan. Cuando se anunció la gira ni me planteé acudir. Cuando supe los precios menos aún. Si bien hace muchos años, a mediados de los noventa, tenía verdadera devoción por los pasos de este tipo con el tiempo en mi casa muchos otros grupos y artistas le han adelantado por la derecha y por la izquierda. Ni me acuerdo de hace cuanto no pongo un álbum de este sujeto en mi equipo de música. Lo cual no quiere decir que no le admire. De hecho me fascina el personaje que se ha construido. Ese fabulador, ese hombre ajeno a modas, redes sociales y chuminadas varias. Hace lo que le sale de la punta del nabo y eso es algo que no tiene precio. 

Como he escrito ninguna intención de acudir al show de turno pero hete aquí que todos los tontos tienen suerte y resulta que me tocan un par de entradas en el curro. Miel para el asno. Confieso que mi primera intención es pulirlas. Inevitablemente sale a flote mi lado mercader. En esa cuestión no me gana ni Dylan. Acudo al concierto y en la explanada que va del metro al Bec veo a un par de guiris con carteles que rezan We need tickets... Y le digo a Susana esta es la nuestra. Las vendemos por menos de lo que valen, pongamos 50 euros cada uno y nos vamos a cenar por ahí, a lo loco... Pero Su que es un ser sensible y epicureo me dice que ni hablar que quiere ver el concierto. Ella no lo ha visto. Y gana el diablo bueno al malo. La historia de mi vida.



Sorprendentemente disfruto del bolo. Por momentos, incluso mucho. Había visto a Dylan el Festival Azkena de 2010 y aquella vez me pareció que cantó horrible. Pero puede que yo estuviese borracho. Tal vez ambas cuestiones sean ciertas, Dylan cantó mal y yo estaba borracho. Puede que incluso los dos estuviésemos borrachos. En cualquier mi debut con Dylan no fue nada del otro mundo. Si que recuerdo que la banda sonó como un tiro. Una constante en todos sus conciertos porque el de Minnessotta sabe rodearse de lo mejorcito de cada casa. Ni un pelo de tonto. Y claro, los músicos solicitados se mueren de ganas por tocar a su lado. Espero que les pague bien porque en el concierto ni los presenta el figura. 

Confieso que no tenía ni idea de con que banda acudía. Pensaba que Charlie Sexton ya no estaba con él pero es el guitarrista que estuvo el otro día lo cual es garantía de calidad. Un deleite lo que este tipo se curra a las seis cuerdas. Además al bajo Tony Garnier, otra joya que se entendía a la perfección con el batería George Recili. A este no le conocía y me flipó. Qué manera de desenvolverse con las baquetas. En la misma onda que Jay Bellerose. Una máquina el tío. A ellos se les sumaba a la segunda guitarra o a la steel, Donnie Herron aportando cantidad de matices a cada canción. Vital su función en muchas de ellas. Dylan se sentó o estuvo de pie al piano. Si no recuerdo mal en el Azkena se puso frente a un pianucho de tercera. Lo de ayer era otra cosa.



Antes de comenzar el concierto le dije a Su, bueno a ver cuántas canciones reconozco porque sabida es la querencia de este hombre a darles la vuelta, no una, ni dos sino quinientas veces. La teoría de Su es que no quiere que la chusma las cante y así evita el karaoke de rigor. Y puede ser. Le aplaudo, ja ja. En fin comenzó con una casi irreconocible Things have Changed (guapisímo tema para la banda sonora de Jóvenes Prodigiosos) pero no me atrapó. No sé si es que todavía el sonido no había empastado o el arreglo era tan diferente que no la pillé el punto. Casi seguido la engancho con It Ain´t Me Babe a la que tampoco le cogí el truco. 

Le siguieron en muy buena onda con la banda sonando impresionante Highway 61 revisited y Simple Twist of Fate donde Dylan pilló la armónica por primera vez. Ambas de mis favoritas de la noche. Incluso aunque las cambiase bastante eran reconocibles y sonaron de traca. Lo mismo que Love Sick. Ésta me pareció de las más fieles a la original. Y de puta madre que la tocase porque es una de mis favoritas de para mi gusto el último gran disco de Bob Dylan, Time Out Of Mind del que también sonó Triyin´To Get To Heaven. Otros momentos destacados fueron un par de temas de cadencia blues que se aceleraron al final con la banda sonando como un cañon pero ni puta idea de sus títulos. Creo que uno es Early Roman Kings. Y también me gustaron mucho Thunder on the mountain de Modern Times y Pay In Blood de Tempest.  Ambas de su producción más reciente. Pues sonaron como clasicazos. Claro que vuelvo a lo mismo, vaya banda que lleva el cabronazo.

Por supuesto Dylan en ningún momento se dirigió a la plebe. El tipo se sube al escenario se casca veinte canciones arropado por cuatro musicazos a los que ni presenta y se va por donde ha venido. No se somete a los protocolos habituales. No permite fotos y quiere que si el recinto no se llena todo el mundo vaya para abajo para que no se vean los huecos. El tío tiene casi 78 años y vete tu a saber por qué razón pero todavía le pica lo suficiente como para subirse a los escenarios. Lo cierto es que me sorprendió para bien. Aunque tal vez como he escrito al principio de este texto todo se reduce a las expectativas. En cualquier caso aquí estoy escribiendo este cochambroso texto mientras escucho Most Of The Time de Oh Mercy uno de mis favoritos de este alicate.



lunes, 29 de abril de 2019

Con la pinza en la nariz

Ayer acudía a votar por cuarta vez en mi vida. Como dice un amigo lo hice con la pinza en la nariz. Tenía claro a quien no votaría por nada del mundo pero muchas dudas de a quien votar. Uno más de los, al parecer, millones de indecisos. Entre los que no son de mi cuerda están el trio fachil, es decir, la derechita cobarde, la envalentonada y la que va de liberal pero es tan nociva como las otras dos. Tampoco esos que lucen la o de obrero en sus siglas merecen ni un ápice de mi confianza. Ni por más que me repitan una y otra vez eso del voto útil voy a pasar por el aro con una partido que tiene una retranca conservadora muy arraigada en esos barones que nos vienen a la mente. Que les den. De modo que mis opciones se reducían a los que las otras veces he votado y por una u otra razón me han terminado decepcionando. Por eso en muchas ocasiones he acabado sin ejercer mi derecho a voto. Por eso y porque tengo muchas dudas de la eficacia de este modelo democrático a la vez que tengo claro que hay cosas mucho peores. Y no hay que irse muy lejos.

Vistos los resultados se abre un periodo de más de lo mismo. Nula confianza en que el partido que ha ganado vaya virar a la izquierda. No lo ha hecho nunca ni lo va a hacer ahora. Me eché unas risas ayer cuando los concentrados en la celebración de los ganadores le espetaban a su líder eso de "con Rivera no, con Rivera no". Pues va a ser que si, ja, ja. En fin a mi lo que me gustaría es la independencia del lugar donde vivo. Y no por sentimiento nacionalista, nada que ver con banderas o zarandajas varias, sino por el simple hecho de que molaría poder organizarnos sin tener que depender de un país tan retrogrado, un lugar en el que todavía la Iglesia, los que vivieron de lujo en el franquismo y demás especies varias tiene un peso vergonzoso. En fin...



jueves, 25 de abril de 2019

Curtis Mayfield. Curtis

Cuando alguna vez en la tienda me preguntan por una recomendación de soul, un disco clásico, de esos  que hay que tener si o si una de mis primeras opciones es el abrumador debut de Curtis Mayfield. El amigo Curtis ya era más que conocido por ser el artífice principal de la música de los Impressions y cuando hizo su debut en solitario con este abrasador Curtis tenia el culo más que pelado. Se podía decir que era uno de los grandes del soul, un tipo inquieto en lo social y adelantado en lo musical, alguien especial que con lo que había hecho con los Impressions iba a pasar a la historia y que una vez voló en solitario llevó su música hasta cotas insospechadas. 

Su gran éxito en solitario le llegó en 1972 con la banda sonora de Superfly pero su debut en solitario es lo máximo. Imposible empezar una carrera fuera de tu banda de toda la vida de una forma más contundente. Curtis es toda una declaración de intenciones y expone el sonido de Mayfield mucho más allá de la referencia, por otro lado excelente de The Impressions. El álbum se abre con  Don´t Worry If There a Hell Bellow, We´re All going to go con Curtis avisando a todos, a los hermanos y hermanas, a los blancos, a los judíos, a todo quisqui en definitiva de que no nos preocupemos, que si hay un infierno vamos todo derechitos allá. El comienzo sonoro de este artefacto es lo más contagioso que he escuchado en mi vida. Ese bajo y baterías mitigadas arden tras el imponente grito de Curtis momento en el que entra la sección de vientos como un auténtico huracán ayudada por una contagiosa guitarra supurando wah wah y con la inestimable colaboración de arreglos con violín y todo. Imposible arrancar con más fuerza un disco y una monumental carrera en solitario. Un tema ideal para abrir cada capítulo de la primera temporada de The Deuce


Tras la exuberancia del primer tema llega la sutileza y la elegancia de The Other Side Of Town. Una canción que arranca con una pequeña y envolvente sección de arpa a la que enseguida se añaden trompetas y violines en perfecta armonía con el característico falsete de Curtis. Una pieza sugerente a más no poder. Igualito que la siguiente The Makings of You tan maravillosa como la anterior. Ambos temas están repletos de matices. Escuchar este material a todo volumen o con unos buenos cascos es una experiencia prodigiosa. Si en el tema que abre el disco la sección de vientos lo propulsa todo al infinito y más allá en estos dos es la puta esencia de la sutileza, el armar una canción con muchos elementos sonoros en perfecta sintonía. 

We the People Who Are Darker Than Blue es otra muestra del eclecticismo musical de Curtis Mayfield. Una canción que comienza suave en la línea de las dos anteriores y donde más o menos a mitad de la canción se descuelga una inusitada percursión latina que le añade un toque diferente integrándose perfectamente en el conjunto sonoro. Después llega una de las canciones más conocidas de Curtis Mayfield, la inmortal Move on Up. A ver quién se puede resistir a semejante torbellino sonoro. Si no te mueves con esto haztelo mirar. Una canción perfecta que tengo asociada a otra monumental serie: The Wire. Y que cuenta con un despampanante sólo de saxo creo que de Cliff Davis pero no estoy seguro porque los créditos no especifican.

Miss Black America es el tema más pop. Posee una inocencia arrebatadora. Un perfecto single para las radios de más clase. Wild and Free es otro cañon imparable. Es impresionante lo bien ensamblados que están las secciones de viento con los arreglos de violines. Quién piense que porque sean estos instrumentos el resultado es ñoño no puede estar más equivocado. El poderío sonoro y la fuerza del poder negro no está reñida con la sutileza y con los exquisitos juegos vocales y Give It Up cierra el disco mostrando todo eso y mucho más. Como he escrito otras veces si hay que mandar un álbum al espacio exterior para que se enteren de lo que se hace por estos lares este sería un candidato perfecto.


jueves, 18 de abril de 2019

Bruce Springsteen & E Street Band. No Surrender

Pasan los años y mi admiración por Bruce Springsteen lejos de aminorar crece hasta límites insospechados. Si, ya sé que el tipo no graba un disco potente desde hace mucho, mucho tiempo. Me da igual. Magic era resultón, y tengo predilección por Devis & Dust (aunque sospecho que en esto estoy más sólo que la una, pero me vuelve a dar igual ja ja). Pero incluso eso es de hace tanto... Lleva muchos discos de estudio seguidos sin chispa en las garras de Brendan O Brien pero cuando este hombre se sube a un escenario con su banda todo eso no tiene la menor importancia porque ahí arriba sigue siendo el puto amo. 

La primera vez que le vi fue en la gira de Magic en el Bec y he de reconocer que mis expectativas eran tan altas tras escuchar las gestas que me contaba el amigo Grushecky que salí un poco decepcionado. No conseguí estar en el triángulo mágico y el concierto fue corto para lo que suele ser Springsteen. Aún así más de dos horas y media. Descojonate tú del resto de cicateros que habitan este planeta ja ja. Un concierto corto de este sujeto pulveriza al resto en un chasquido de dedos. 

Me resarcí años después y de qué manera. Su concierto del 26 de julio de 2009 en San Mamés me voló la puta cabeza. Estuve toda la semana en una nube y planeando y deseando ir a su siguiente cita cosa que tuve la fortuna de cumplir ya que me desplacé con un colega a Pucela y volvió a ser la hostia. Minutos antes de empezar especulando con canciones que queríamos escuchar de mi boca salió Spirit in the night. Un colega de mi amigo me dijo que esa era raro que la tocase. Pues cayó. Infinita sonrisa. Venga, lo confieso viene este tío otra vez con su banda y pierdo la puta chaveta. Si, hago la puta cola que haga falta. Estar ahí en las primeras filas es la rehostia. Debería haber una gira de Bruce Springsteen & E Street Band por estos lares todos los putos veranos. Tal vez podrías escuchar esa canción favorita que nunca has tenido la suerte de paladear en directo porque este tío da la vuelta al set list una sana costumbre que no ha perdido jamás. Eterno Springsteen.


The War and Treaty. Set My Soul On Fire

sábado, 13 de abril de 2019

Los Deltonos. Kafe Antzokia 12/04/19

Ya tenía ganas de ver a Los Deltonos en un escenario acorde a su categoría. Y no se me ocurre mejor lugar que el Kafe Antzokia de Bilbao. La sala bilbaína recibió como se merecen a los de Muriedas. Una muy buena entrada, rozando el lleno en la parte de abajo. Y Hendrik y cía respondieron a las mil maravillas con su habitual pericia y dando un plus. Casi dos horas disfrutando de un repertorio que dada la trayectoria de esta banda te sabe a poco si o si.

A eso de las 22 horas y tras la ya habitual introducción con la música de Lo que el viento se llevó tronando salieron al escenario del Antzokia Hendrik Röver (guitarra y voz), Fernando Macaya (guitarra y coros), Pablo Z (bajo) y Javi Arias (batería). Y lo hicieron con chispa, las guitarras de Macaya y Hendrik compenetradas a más no poder en ese pelotazo titulado Gasolina perteneciente a GT. Si me piden que elija un tema de su repertorio para abrir un concierto ese estaría en mi lista fijo. Me encanta esa canción y la ejecutaron con chispa una constante en todo el bolo. De hecho la tacada inicial fue impoluta, a Gasolina le siguió Taquicardia, Qué podríamos hacer y Elvis. Cuatro clásicos.

A continuación Hendrik nos hizo saber que presentaban nuevo disco. Y los primeros temas que cayeron de Fuego fueron Cazador, Vergüenza y Águila. Ni Cazador ni Vergüenza son mis favoritas de su último disco pero me gustaron más en directo que en estudio. Ambas poderosas. Después en el primer bis cayó Doctor mi predilecta de su último álbum un poco acortada respecto a la versión en estudio con ese piano tan chulo que se casca Mikel Azpiroz . Otra del último disco que para mí tiene visos de futurible clásico es Correcto

La parte final fue apoteósica Salud!, Oscuridad, Listo, Mirar atrásRepartiendo, la mencionada Doctor y Brindemos que no puede faltar. Una constante en todo el bolo fue el poderío de las guitarras de Hendrik y Macaya. Supongo que estos tipos pueden tocar con los ojos cerrados. Su compenetración es excelsa. Otro de mis momentos favoritos llegó con Colisión una de las canciones más largas de su repertorio y en el que suenan más atómicos que nunca. 

Para que los guitarristas luzcan como lo hacen Hendrik y Macaya se necesita tipos constantes y aplicados como Pablo Z y Javi Arias. Este último me parece uno de esos baterías colosos capaces de acoplarse a cualquier canción. En el directo predomina el poderío y la contundencia. El desenfreno total llegó con la mítica Soy un Hombre Enfermo y Hard Luck Blues. Y ahora voy con una de las habituales frases de este cochambroso blog: Podrían haber tocado otras veinte canciones distintas y habría salido de allí con la misma sonrisa. O haber tocado entero Salud! o Buenos Tiempos, Los Deltonos o incluso Solido. Y no es un farol. 



jueves, 4 de abril de 2019

Lucero. For The Lonely Ones


Out here we're the lonely ones

See it's hell
We ain't been the only ones
We ain't been the only ones
That [?]
Fell in love 

It fixed my broken heart
So we just fall apart
Then in love
Come on baby dance with me

We're playing for the lonely ones
(Alright, hey now)
Close enough

It's close enough to set sparks
Close enough to leave a mark
Fell in love
Come on baby dance with me

We're praying for the lonely ones
Fell in love
Fell in love

miércoles, 27 de marzo de 2019

Levi Parham & Them Tulsa Boys. Kutxa Beltza Antzokia 26/03/19

Descomunal concierto el que se acaban de cascar en la parte de arriba del Antzoki Levi Parham & Them Tulsa Boys. Iba con muchas ganas pues los dos discos que tenía escuchados de Levi ( An Okie Opera y It´s All Good) me gustan mucho pero es que en directo todo ha adquirido una categoría de clásico desde el comienzo del bolo. Espectacular entrega la de Levi Parham con un vozarrón rompedor y viviendo cada tema con una pasión contagiosa. Si a eso le añadimos que ha venido acompañado de dos guitarristas supremos (Jesse Aycock y Dustin Pittsley)  pues lo escrito bolazo total, efervescente. La misma sensación eufórica que tuve cuando vi a Ryan Bingham en el escenario grande del Antzoki hace casi cuatro años.

El bueno de Parham ha derrochado energía desde las primeras notas y ha tocado prácticamente su último álbum entero. Ha sido capaz de reproducir la magia de un tema redondo como My Finest hour en directo, alargándolo de forma sublime, ha transformado en una poderosa tonada bluesy Kiss Me in the morning y ha sonado como un cañon en los primeros temas recordándome poderosamente a mi adorado Steve Earle, aquel tipo repleto de mala hostia que hacía del country algo peligroso. Parham juega en esa liga y le añade sabrosas vetas blues y soul, mucho más presente la primera hoy que la segunda.
Además se ha sabido mover en canciones con inequívoco regusto jam gracias a la pericia de los dos hachas Aycock y Pittsley que incluso han cantado un par de temas cada uno sin que el nivel haya bajado en ningún momento. Estos dos tipos me han impresionado. Se han movido con igual soltura en las canciones más atmosféricas y en las cañeras alcanzando momentos de puta magia sobre el escenario. Una lástima que este concierto haya sido un jodido martes y no viernes o sábado y haber terminado la velada escuchando buena música y bebiendo cerveza en compañía de los amigos.  En el primer bis Levi Parham ha interpretado un tema el sólo con la acústica y estábamos todos absortos con la canción, no se ha escuchado ni un murmullo. Lo escrito un puto pedazo de bolo. No sé si Parham volverá pronto o no pero de lo que estoy seguro es de que hoy ganado muchos adeptos con el pedazo show que se ha marcado. 


miércoles, 20 de marzo de 2019

Ray Lamontagne and the Pariah Dogs. God Willin´& The Creek Don´t Rise

El pasado año fue el de Ray Lamontagne, por lo menos en mi casa. El barbudo de New Hampshire publicó Part of Light que incluí en mi lista de favoritos y además de sacarle jugo a ese escuché y lo sigo haciendo compulsivamente tanto Till The Sun Turns Black, Gossip in The Grain como ahora que me lo han regalado el día del Padre, Trouble. Todos a un excelente nivel pero mi favorito es este apoteósico Good Willin´& The Creek Don´t Rise publicado en 2010 y que aquel año ni olí, ni sabía quién era Ray siquiera. Puede que poco después un colega me regalase Gossip in The Grain al que no hice demasiado caso más allá del encantador single You Are The Best Thing. Pero un día comencé a escuchar de verdad ese Gossip in The Grain y el veneno de la música de este tipo se expandió de forma irremediable. Hasta el punto de que me he hecho con todos los mencionados. Una de esas benditas obsesiones que me asolan. Un no parar, un puto descubrimiento. Ahora mismo uno de mis músicos favoritos, uno de esos por los que haría encaje de bolillos para poder ver en directo. 

La música de Lamontagne se mueve en territorios tranquilos con puntuales e irresistibles arrebatos de furia. Y ambas facetas me flipan. Le comparan con The Band o con Van Morrison, también le meten en el saco de cantautores folk como Nick Drake o Dylan Leblanc. Puede ser. A mi a veces me recuerda al mejor Ben Harper, al más reposado que me gusta tanto como el fiero. Lo cierto es que el amigo Ray se lo curra y suele sorprender. Escuchando sus discos rara vez repite los mismos patrones, siempre da un pequeño giro, un desvió a veces mínimo pero suficiente para no encasillarse. Por ejemplo sus dos últimos discos tienen más que ver con Pink Floyd que con el folk así lo percibo tanto en Ouroboros como en Part of Light. Su música puede que remita a muchos clásicos pero el tío se lo hace de una forma tan personal que el resultado es que él mismo es el género. 

¿Y qué hace de este Good Willin´& The Creek Don´t Rise algo tan especial? Pues además de una ristra de canciones perfectas, diez temas a cada cual mejor sin relleno que lo grabó con unos músicos excepcionales. Pura crema. Me refiero a uno de mis baterías favoritos de todos los tiempos: Jay Bellerose a dos guitarristas con curriculum espectacular Greg Leisz (imposible mencionar la ristra de clásicos en los que ha participado este sujeto) y Eric Heywood (Alejandro Escovedo, Joe Henry o The Jayhawks). Ambos se compenetran a las mil maravillas intercambiándose la pedal steel y la eléctrica. Y sin olvidar a Jennifer Condos al bajo, otra que ha grabado con todo quisqui (Ryan Adams, Joe Henry o Jackson Browne). Imposible imaginar que el amigo Ray haya estado mejor acompañado en su vida. Escuchar a esta troupe en directo tiene que ser la hostia.

En Good Willin´& The Creek Don´t Rise da rienda suelta a su particular mezcla de blues, folk y country-soul todo ello servido con una elegancia sublime. Y lo percibes desde esa inicial Repo Man, un tema con un contagioso toque negroide que me atrapa sin remisión. Le sigue una de las baladas más emocionantes que he escuchado en mi vida. Joder, a ver quién no se derrite ante New York City´s Killing Me. La puta de Oros, qué emoción. La que da título al álbum no le va a la zaga, es igual de sobrecogedora, tanto Heywood como Leisz arropan con su pedal steel a la acústica de Lamontagne y el tema va creciendo hasta el infinito y más allá.
Me puedo imaginar sonando a toda mecha en la sala BBK o en el Antzoki Big Steal Or Borrow con ese sugerente inicio de nuevo cortesía de Heywood y Leisz. Y es que a veces no necesitas que un tema sea cañero para percibir una fuerza descomunal que es lo que me ocurre con la música de este sujeto a menudo. En mi cabeza Big Steal Or Borrow es tan cañera como cualquier puto tema de Anthrax o Monster Magnet. Yo sé lo que me escribo ja ja. Por supuesto en todas las mencionadas y las que quedan la interpretación vocal de Lamontagne es contagiosa a más no poder, con esa voz rasgada y esos ocasionales falsetes como en This Love is Over, otra pieza antológica. Su voz transmite en cada palabra que canta. 

Like Rock & Roll Radio es la única canción de todo el disco que Ray no cuenta con la estratosferica banda mencionada anteriormente. No importa el tipo se las apaña con la acústica y mete la armónica en el momento justo para que el tema no decaiga. Antes Old Before Your Time nos ha llevado por la senda más folk con el banjo de Greg Leisz comiéndose la canción y For The Summer es otro de esos temas que me imagino interpretado a cholón, a fuego, a toda máquina en una sala pequeña dejándome llevar por completo.  El cierre con Devil´s In the Jukebox es perfecto. Una coda blues, apegada a la tierra con ese puto sonidazo grueso. Madre del amor hermoso pero como lo flipo con el colgado este.




domingo, 17 de marzo de 2019

BACK TO VINYL: U2. The Joshua Tree

Supongo que una de las giras más exitosas de 2017 fue la que conmemoraba el 30 aniversario de la edición de The Joshua Tree el álbum que sitúo a U2 en lo más alto. No hay como desempolvar un disco de esos míticos y montar una gira para seguir haciendo caja. Lo hacen casi todos. Y por supuesto U2 no iban a ser menos. Desconozco los resultados comerciales (insisto supongo que los irlandeses habrán obtenido pingües beneficios) y los artísticos. Tal vez Bono, The Edge, Larry Mullen y Adam Clayton no estén para muchos trotes o quizá en directo siguen siendo una banda fiable. En estudio sus últimos pasos son anodinos a más no poder como comprobé la semana que salió Song of the innocence. Lo tuvimos puesto varios días en la tienda y aquello era de una sosez supina. 

De modo que me olvido de los U2 actuales. Realmente es una banda de la que me desentendí por completo hace años pero no reniego de varios de sus discos. Para nada. No los escucho como a finales de los ochenta y principios de los noventa (que era a todas horas) pero si estoy en un garito y suena cualquier tema de The Joshua Tree, Rattle & Hum o Achtung Baby los sigo disfrutando y mucho. Aunque mi exposición a su música ha disminuido mucho un par de veces o alguna más al año hago sonar a tope uno de los discos mencionados. Mi favorito siempre fue The Joshua Tree. Incluso cuando salió la edición conmemorando el 20º aniversario ( si también celebraron esa fecha) me regalaron la consiguiente caja conmemorativa. Una edición a la que fui sacando partido con el paso de los años. 

Poco queda por escribir sobre The Joshua Tree. En mi caso mi fascinación por este álbum viene del mismo momento de su publicación. Y todavía me acuerdo cuando dos años después de la misma mi tío Julio me compró el vinilo en El Corte Inglés. Un disco que escuche compulsivamente y del que lejos de renegar sigo aplaudiendo cada uno de sus cortes. Es más incluso la trilogía inicial, radiada hasta la saciedad me parece sublime. Y eso es algo que no me sucede con los singles sobreexpuestos de otras bandas. Por ejemplo no soporto Walk of life o Money for nothing de Dire Straits, ni Roxanne de The Police, ni Born in the USA de Bruce Springsteen (el mejor momento para ir al baño en sus conciertos). 

Pero The Joshua Tree es mucho más que esas tres canciones tan famosas. Todos los cortes rayan a una altura espectacular ahí esta la cortante Bullet The blue sky a la que le sigue una de mis favoritas de su amplio repertorio Runnig to stand still con una excelsa interpretación vocal de Bono una constante en todo el álbumLa cara B es para enmarcar con algunos de los momentos más sobrecogedores en la carrera de estos tipos: Red Hill Mining Town, In God´s Country o Trip Through your wires hubiesen podido ser unos singles tan atómicos como los Where the streets have no name, I still haven´t found what I´m looking for y With or without you. Y no es ningún farol.



Mentiría si no escribiese que One Tree Hill es una de mis canciones favoritas y no sólo de este disco o del conjunto de las rodajas de los irlandeses. De la puta historia, para que nos vamos a engañar. Ni se las veces que la pude pinchar y todavía hoy me emocionó con la coda final: Oh, great ocean, Oh great sea, running to the ocean, running to the sea... Según la Wikipedia fue lanzada como single pero sólo en Nueva Zelanda y Australia y está dedicada a Greg Carroll. Un tema que rompió moldes fue Exit, con una hipnótica progresión que desemboca con los cuatro músicos dándole caña al asunto.

Un aspecto importante del álbum, vital es la producción a cargo del zumbado de Brian Eno y Daniel Lanois. Lejos de moverse en los resbaladizos terrenos de los ochenta el disco tiene un sonido muy bueno en el que se aprecian con nitidez todos los instrumentos y en el que la mezcla me parece cojonuda. Esta tarea corrió a cargo de Steve Lillywhite y el tipo se luce, la verdad. Se aprecia todos los instrumentos en igualdad de condiciones. Es innegable la importancia de la guitarra de The Edge, un sonido peculiar, personal, reconocible y que siempre me encandiló pero no menos fundamental es la perfecta sincronización de la sección rítmica con Adam Clayton al bajo y Larry Mullen Jr a la batería. Lo dicho jamás renegaré de este vinilo.