sábado, 21 de abril de 2018

Record Store Day y recomendaciones habituales

Hoy se celebra en todo el mundo el Record Store Day una cita jugosa para los melomanos que gustan de acercase a las tiendas de discos a adquirir material a la vez que parlotean con los dependientes en cuestión. Un hábito casi perdido y a las cifras me remito. Pocas resisten. Barcelona y Madrid son los lugares donde más oferta existe y por estos lares continúa Power Records, más de veinte años al pie del cañon. Donde trabajo nos quedamos fuera de la celebración porque sólo es para las tiendas propiamente dichas. En cualquier caso me sumo gustoso a la fiesta. Para los que seguimos comprando en formato físico es una buena cita independientemente de que se haya devaluado o perdido su espíritu original. Se puede debatir.

Mi experiencia como habitual de Power Records durante muchos años, aquellos tiempos en los que para conseguir material tenías que pasar por allí fue buena. Personal que te atendía bien y capaz de recomendarte con mucho tino en cuanto le dabas alguna pista. Ahora al otro lado del mostrador uno de los aspectos más interesantes de mi trabajo son precisamente eso las recomendaciones. Y de vez en cuando recibes la felicitación de algún cliente que entusiasmado te dice que le ha flipado lo que le recomendaste. La semana pasada a un tipo que me preguntó que tal estaba el Dust de Screaming Trees (agárrame que me vengo arriba) le comenté que se llevase también Above de Mad Season. Días después se acercó para agradecerme tal descubrimiento. Me comentó que cómo se le había podido pasar ese disco. Se lo había dicho a sus colegas que le corroboraron pues eso, que nos hallamos ante una de esas joyas que ingenuo de mí creía que conocía más gente.


O esa chica que a los pocos días de la muerte de Tom Petty me dijo que necesitaba el disco en el que figurase la canción Crawling Back To you. Y le comenté que además de ese tenía que hacerse con el Echo. Y no hay diez euros mejor invertidos. Ni se las veces que cuando me preguntan por un disco de soul.... Adivinaste: Don´t Give Up On Me. Y es que cuando me dan pie, cuidado, y si no también, ya me encargo yo de extender la tela de araña. Una cosa te lleva otra y así hasta el infinito y más allá. Poder ofrecer en la tienda discos como Universal United House Of Prayer, We´ve come for you all, Goodfellas, Be Good, American Caesar, The Carpenter, Deuce o Van Halen II es una delicia. Y cientos más. Claro que siempre hay cuentas pendientes. Inconcebible que no podamos acceder a Demolition 23, Debutante, Cheating At Solitaire, Lay It DownI feel alright, Electric Blue Watermelon, Gentleman´s blues o Neurotic Outsiders. Eso no tiene ningún sentido.








viernes, 13 de abril de 2018

David Bowie. Aladdin Sane

Tal día como hoy hace cuarenta y cinco años se publicó Aladdin Sane el primer disco de David Bowie que llegó al número uno en el Reino Unido. Se vendieron una buena cantidad de copias en pedidos anticipados tal era la expectación ante lo nuevo del futuro Duque Blanco. Un álbum que sigue a The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders From Mars lo tiene jodido lo mires por donde lo mires pero lo cierto es que Aladdin Sane es otra obra en la que perderse a gusto y de un nivel similar. Ok, aceptemos que The Pretties Star ya había sido grabada antes y eso le resta puntos y que la versión de Let´s spend the night together de los Stones no es que sea la hostia aunque el piano de Gerson tiene su punto. Pero es que el resto es canela en rama, todos los temas tan buenos como los del famoso Ziggy.

Cuando Bowie afrontó la grabación de este álbum ya era una estrella. Podría haber tomado un camino más convencional, ir a lo seguro, repetir la fórmula pero como fue una constante en su carrera el amigo David tomó un desvío y rocío el disco con inesperados y suculentos hallazgos sonoros. El papel del pianista Mike Garson es esencial, un tipo que dotó a varias canciones de un imaginativo e irresistible toque al piano, instrumento vital en esta grabación. De hecho Garson comenta que no hay entrevista en la que no le pregunten por el solo al final del tema Aladdin Sane, un pasaje sublime en el que piano y saxo se entrecruzan a las mil maravillas. Y ese aspecto va a ser una constante en casi todo el álbum.



Watch that man abre con un inequívoco regusto stoniano un disco en el que las canciones más inmediatas y que tienen un lazo más claro con su predecesor son The Jean Geniey y The Pretties Star. Temas para tararear a todas horas. Pero lo sublime son piezas fascinantes como Drive-In Saturday con un chulisimo tratamiento vocal en los coros o Panic in Detroit inspirada en lo que Iggy le contó sobre los disturbios en la ciudad del motor y que también cuenta con unos coros vitales. 

Cracked Actor tiene un inicio aplastante y una poderosa guitarra de Mick Ronson cuya labor en todo el disco también es muy destacable. Por ejemplo en Time se luce con un par de solos estratosféricos. La armónica también juega un papel fundamental. Y dejo para el final dos canciones poderosas, inusuales, algo extraterrestre con una instrumentación a la que no puedo dejar de prestar atención: Time y Lady Grinning Soul en ambas de nuevo la labor de Garson al piano es hipnótica. Menudo puto descubrimiento. Discarral.