viernes, 19 de agosto de 2011

Solomon Burke. Nashville

En el corte 4 de Nashville, Solomon Burke se adueña del Ain´t got you de Bruce Springsteen como ha hecho con tantas canciones a lo largo de su carrera. Escuchas como la banda se va calentando a la par que la fiereza de Burke aumenta y el tema termina con unas risas en el estudio mientras Solomon tras haberse quedado casi sin aliento espeta: … all done went hog crazy here! What in the heck is going on this place here? Got religion? grita. Esta canción es como, Hola soy Solomon Burke estas son mis pelotas y soy invencible. Nos lo vamos a pasar pipa. Es el mismo efecto que sentí cuando escuché por primera vez Rusty Cage con Johnny Cash apropiándose del tema de Soundgarden.

Durante mucho tiempo Ain´t got you fue la primera canción en mi disco de Nashville porque como lo tenía descargado a veces sucede que en el Mp4 las canciones no respetan la secuencia original. Ahora que me he comprado el disco compruebo que el orden es diferente pero el efecto el mismo porque no hago ascos a ese brillante inicio con That´s how I got to Memphis. Ahí están solo la guitarra acústica de Buddy Miller, el bajo de Byron House y la voz de Burke. Más que suficiente.




En Nashville la intención era que Burke grabase un disco country un estilo que siempre le ha gustado y que esta más relacionado con el soul de lo que un principio pensaba. Pero el resultado es mucho más que eso. A veces los discos que contienen muchos duetos como reclamo (y este tiene unos cuantos Dolly Parton, Gillian Welch, Patty Griffin, Emmylou Harris y Patty Loveless) son demasiado dispersos y adolecen de cohesión. No es el caso. De nuevo aparece por este blog el nombre de Buddy Miller porque este hombre es el artífice de un sonido perfecto que sitúa a Nashville al ladito de Don´t give up on me.

El álbum fue grabado en la casa de Buddy Miller en Nashville y el disco recoge la espontaneidad y las buenas vibraciones entre el personal como se puede escuchar en ese desternillante Ain´t got you. Los temas están firmados entre otros por el duo Buddy&Julie Miller, Jim Lauderdale, Dolly Parton y unos cuantos más, muchos de los cuales desconozco pero que deben ser la creme de la creme de Nashville y puedes sentir la ironía y la lucidez de Burke en dos gemas como Honey where´s the Money gone y Millionaire, como su voz de barítono crea un estimulante contraste con las de Dolly Parton o Emmylou Harris o como Seems like you´re gonna take me back patea tu culo como el mejor rock que puedas imaginar. A destacar también los coros siempre enriquecedores de las hemanas McCrary en varios temas. Venga al play otra vez. ¡Y de vacaciones!

viernes, 12 de agosto de 2011

Solomon Burke. Soul Alive


Algunas de las cosas más gratificantes que han sucedido en la pasada década ha sido el resurgir de varios artistas que aunque seguían grabando es como si les hubiese tragado la tierra. No me canso de repetirlo: Don´t give up on me de Solomon Burke me parece el comeback más aplastante de todos los tiempos. Por qué un tío con esa voz no era más conocido y no gozaba del reconocimiento que se merecía es un puto misterio, algo a estudiar. Lo único que sé es que desde que en mi casa entró ese bendito disco mi obsesión con la carrera de este hombre no tiene límites. Eternamente agradecido a mi hermana que me lo regaló. Investigas en su discografía y compruebas que este tremendo sujeto no cesó su actividad nunca pero se movía por un circuito nostálgico y necesitaba un poco de suerte. Afortunadamente en los últimos años si recibió la atención que se merecía y lamentablemente falleció cuando estaba en un gran momento de forma con todavía muchos buenos discos por grabar.

En Soul Alive tenemos a Solomon a mediados de los ochenta en concierto en lo que imagino sería un pequeño nightclub de Washington DC frente a una audiencia privilegiada gozando de la voz de este tipo a escasos metros. Ese es uno de los puntos fuertes de este álbum que captura la fiereza y la interacción que se produce entre el público y Solomon. El personal se vuelve loco con los meddleys. Y es que si alguien puede afrontar con garantías un reportorio archiconocido con todos esos temas míticos de una época gloriosa para el soul ese no es otro que el amigo Solomon, porque si, lo tengo clarísimo este hombre estaba en lo más alto junto a Otis Redding y Sam Cooke sin nada que envidiar a ambos y a algunos otros que obtuvieron más reconocimiento. Burke se muestra entusiasmado y transmite su pasión por cantar haciendo partícipe a la gente de su alegría. El tipo tiene un don y lo comparte.



La molona presentación nos advierte de que tenemos con nosotros al legendario Mr Solomon Burke que ataca con entusiasmo su temas más popular: Everybody needs somebody to love que curiosamente no es ni de lejos la que mejor suena. Para tocar el cielo tenemos el siguiente medley: If you need me/Tonight´s the night/You´re good for me/I almost lost my mind/What am I living for/Just of out Reach. Son apenas 12 emotivos e intensos minutes en los que se puede sentir la felicidad de la audiencia y el poderío que sabe que tiene Solomon que maneja al público como quiere. Los monólogos que se casca sobre una base bluesy lejos de aburrirme hace que le quiera escuchar mas atentamente. Después de otro poderoso medley con Take me us(just as I am) y I can´t stop loving you intercalado con otro monólogo el primer cd finaliza con el clásico de Burke Down in the Valley y con la apropiación del Proud Mary de la Creedence. Así termina el primer cd. Como un huracán

En el segundo tenemos un planteamiento similar, Burke está crecido, se sabe ganador y afronta unos cuantos meddleys con desparpajo, contento de ofrecer al público esa colección de clásicos que tira de espaldas. De nuevo ataca Tonight´s the night y continua con Beautiful Brown Eyes, Just a matter of time para currarse luego un monologo sobre the women of today… Otro par de medleys con momentos sublimes para Meet me in Church y The price mas el final perfecto con Gotta get you off my mind, Having a party y Amen. Puede que este Burke fuese de perfil bajo en cuanto a repercusión mediática y repertorio (por ser poco arriesgado) pero olé sus huevos por cómo cantaba el tío. Joder, lo que daría por haber estado ahí escuchando todos esos temazos. Perfecto para cualquier momento e ideado para el viernes a la noche. And I see the price I payed, I payed for loving someone, someone like you…

miércoles, 10 de agosto de 2011

Buddy & Julie Miller. Love Snuck Up


Buddy Miller es junto a Joe Henry uno de los músicos y productores más respetados y solicitados de los últimos años. La revista No Depressión le nombró artista de la década. Ha sido guitarrista en giras junto a Emmylou Harris, Steve Earle o Robert Plant. Todo los músicos que han trabajado con él se deshacen en elogios a este tipo con cara de bonachón. Resaltan su clarividencia a la hora de dar con el sonido adecuado, lo excelente guitarrista que es y lo buena persona que es. Buddy está en plena forma y para mi es un placer bucear en su discografía y encontrarme con delicias como este Love Snuck Up que creo que me grabó Alex hace tiempo y al que no le había dedicado toda la atención que se merece. Se trata de un recopilatorio de canciones publicadas bajo Buddy and Julie Miller. 14 canciones de las que 6 llevan la firma de Julie Miller, 3 está coescritas por Bud y Julie, otra por Buddy y Jim Lauderdarle y cuatro versiones de Dylan, R.Edenton y D Winters, R.Thomposon y R.Staples.

La inicial You make my hear beat too fast marca el territorio. El country que practican Buddy y Julie es áspero y poderoso y abierto a otros estilos. Las guitarras suenan contundentes y las voces de ambos se compenetran a las mil maravillas. Oírlas al unisonó es una fiesta para los sentidos. Producen un efecto eufórico como la música con que las acompañan. Buddy tiene una voz que me recuerda a la de Steve Earle y Julie Miller tiene una bonita voz que no me satura con gorgoritos innecesarios.  Es curioso jamás pensé que el country pudiese ponerme tanto pero cuando escucho este disco pienso si, puede que sea country pero arrasa con todo. Ese efecto producen en mí canciones como Wallflowers y sobre todo Little darlin´. También hay espacio para canciones de un sonido más tradicional, más relajado como You´re running wild o Keep your distance. Y con ambas también disfruto de lo lindo. Pero me inclino más por cuando imprimen ritmo como en la que da título a este álbum Love Snuck Up. Claro que luego escucho algo como Quecreek y Take me back y cambio de opinión. Resumiendo me gustan todas las facestas de este duo, canciones lentas y rápidas, todas imprescindibles. Y cuando cantan juntos como en Dirty water resultan invencibles.

Otro de los puntos fuertes en cada disco de Buddy son las guitarras. Este hombre domina el instrumento como pocos, acústicas, eléctricas, la baritone guitar, ninguna se le resiste sacudiéndonos con precisos solos y con unos ritmos atrayente. Y qué voy a decir sobre la producción. Si todo el mundo quiere trabajar con Buddy por algo será. El tío tiene un concepto claro de lo que quiere y logra unos resultados fantásticos. Me flipa como suenan las guitarras y como ensambla los instrumentos tradicionales del género (violines, mandolinas, banjos) sin que te saturen. Las voces están colocadas en el plano adecuado y el conjunto te sacude con fuerza. Los habrá mas altos, guapos, conocidos y glamourosos pero que se pongan en fila para rendir pleitesía al amigo Buddy. El sol ha salido y mi banda sonora para recibirle hoy es Love Snuck Up. Una vez más, va por Buddy.

viernes, 5 de agosto de 2011

Al Green. I can´t stop

En los ultimos años hemos tenido la fortuna de asistir al feliz regreso de unos cuantos músicos olvidados por diversas circunstancias. Sin duda el comeback más apabullante fue el de Solomon Burke con Don´t give up on me pero hay algunos más que merecen la pena. Uno de ellos es I can´t stop de Al Green. La principal diferencia entre ambos es que mientras el gran Burke conoció el éxito de refilón en los sesenta y setenta, siendo un músico más influyente que gozando de popularidad, Al Green disfrutó de unas ventas estratosféricas en una serie de discos producidos por Willie Mitchell, creador del distintivo sonido del sello Hi Records. Pero a finales de los setenta y tras un dramático incidente con una exnovia que le arrojó puré de maíz hirviendo en su cara para luego suicidarse frente a él con un arma del propio Green el amigo Al dio un giro a su carrera. Continúo grabando discos de soul pero sin Mitchell en los mandos y se centró más en temas religiosos siendo reverendo de la iglesia Pentecostal. Como tantos otros acudió a la llamada del Señor.


Tras varias tentativas a finales de los ochenta su verdadera vuelta se produjo de la mano de nuevo de Willie Mitchell. Según leí en una entrevista el productor llevaba veinte años insistiéndole a Green para que volviese al soul como antaño. En un momento en el que Willie Mitchell lo estaba pasando muy mal por las muertes de su hermano y su esposa además de estar internado por la diabetes, finalmente Green decidió ayudarle y la mejor forma de hacerlo era volver a grabar material juntos. Y el resultado es tremendo. En el disco I can´t stop de 2003 la voz de Al Green sigue ahí, en todo su esplendor con ese falsetto tan inimitable y con poderío cuando hace falta. Y los ingredientes que la rodean son garantía segura de éxito reuniendo a prácticamente el mismo equipo de los discos de los setenta con el guitarrista Mabon Teenie Hodges, el bajista Leroy Hodges, el grupo vocal Rhodes-Chalmers-Rhodes y la sección de vientos The Royal Horns.


El disco grabado en el mítico estudio Royal de Memphis es una continuación del trabajo de los setenta con un Green en plena forma regalándonos momentos inolvidables. No hay grandes novedades ni falta que hace. El inicio con I can´t stop invita al bailoteo como lo hace Play to win o I´d still choose you. Ya podían sonar temas así en las discotecas y no la mierda que sueltan sus bafles. Su vena romántica está a la altura de sus mejores tiempos. Imposible no caer rendido ante temas como My problem is you o Rainin´my heart. He mencionado el equipo que rodea al maestro y vuelvo a insistir en ello porque los coros del grupo vocal Rhodes-Chalmers-Rhodes son vitales para elevar las canciones más si cabe. Desde el diseño del álbum hasta el contenido un regreso con mucha clase. Un álbum perfecto para esta noche de viernes.