sábado, 26 de agosto de 2023

Neal Casal. Fade Away Diamond Time

Tal día como hoy hace cuatro años murió Neal Casal. El músico de New Jersey se suicido. Desconozco los motivos. Supongo que cuando sucede algo así nadie lo sabe a ciencia cierta. Que yo sepa no dejo ninguna carta, ni despedida... Simplemente se quitó de en medio vete tu a saber porqué. La noticia como todas en estos tiempos de inmediatez absoluta circuló como la pólvora por las redes sociales y le dediqué una entrada en este cochambroso blog ensalzando sobre todo su faceta como guitarrista, compañero fundamental con Chris Robinson y Ryan Adams y apuntando que me gustaba su feeling a la hora de cantar. Eso si prácticamente desconocía su carrera en solitario. A eso le he puesto remedio este año y el viaje está siendo espectacular, abrumador. No me duele en prendas escribir que algunos de los discos que grabó en solitario Neal Casal están a la altura de esas grandes obras de mis artistas favoritos con los que podría colaborar sin dudarlo: Cracker, The Black Crowes, Jayhawks o Matthew Sweet. Juega en esa liga. 

El debut de Neal Casal fue Fade Away Diamond Time y se editó en 1995. Producido por Jim Scott (Tom Petty, Johnny Cash o Wilco) se grabó en una mansión que había pertenecido a Dean Martin, un lugar llamado Palacio Del Rio donde Neal Casal tuvo la suerte de contar con unos cuantos músicos curtidos en mil batallas a los que me imagino gozándola dando forma a las sublimes canciones de este disco. Bob Glaub (bajo), Don Heffington (batería), John Ginty (piano), Fooch Fischetti (pedal steel guitar) y Angie Mckenna (coros) contribuyeron de forma decisiva a elevar estas tonadas a una categoría superior. Sin olvidar las puntuales pero certeras intervenciones de Greg Leisz (pedal steel guitar), las voces de Julie Christensen y Janiva Magness en dos temas o la propia labor del productor Jim Scott como percusionista en un tema al igual que hace George Drakoulias en otro. 

El álbum se abre con una de mis canciones favoritas del extenso catálogo de este hombre: Day In The Sun. Una barbaridad de canción cantada con una sensibilidad suprema por Neal Casal al que se le unen los coros de Julie Christensen y Janiva Magness para elevar la canción todavía más si es que eso es posible. Es curioso que Neal no incluyese este tema entre sus mejores creaciones. A mi me vuelve loco. La puedo escuchar en bucle. Me chifla ese inicio con el órgano hammond preparando el terreno con la perfecta guitarra rítmica para que irrumpa sensible, maravillosa la voz de Neal Casal cantando Everybody knows a little bit of something, Everybody´s got the time to make it last, Even if tomorrow´s looking like a day dream...

Maybe California era la única canción del álbum que conocía y no recuerdo donde la escuché por primera vez. Otro clásico absoluto de su repertorio. Aunque lo cierto es que este disco de tan bueno que es parece un grandes éxitos. Me imagino que Neal tendría unas cuantas canciones compuestas durante años y cuando tuvo la oportunidad de grabarlas con esos grandes músicos lo dio todo. Y le salió de cine. En Free To Go se aprecia la influencia de Neil Young. Es el primer tema que rompe un poco con el sonido de los dos anteriores que siempre los he sentido como dos canciones con mucho soul. Aquí Neal deja desbocar algo más la guitarra en la parte final y el resultado es igual de bueno. Me imagino que en directo sería un tema que daría mucho juego. 

Leaving Traces recupera la cadencia de Day in The Sun y Maybe California. Es otra pequeña joya que te va envolviendo poco a poco con la en esta ocasión más que nunca dulce voz de Neal a la que se suma la incombustible Angie Mckenna que contribuye con unos contrapuntos y subrayados maravillosos. Adoro ese pequeño solo de guitarra, tan sólo unas notas que tiene lugar en el minuto 2:05, a eso le llamo yo economía de medios, hacer las cosas con una clase y estilo de caerse de culo. Hacia el final de la canción la dulce voz de Casal se desmelena un poco y le da un toque perfecto a la canción. Otra joya. En Bird In Hand aparece por primera vez el mítico Greg Leisz cuyo pedal steel guitar se entiende a la perfección con la acústica de Neal y los teclados y el piano de John Ginty, fiel colaborador de Neal en toda su carrera y extraordinario músico. Me vuelve loco el último minuto de la canción con todos los instrumentos en maravillosa armonía...

Open Ground o Feel No pain son canciones excelsas que te envuelven y que pueden remitir en cierta forma a los sonidos de Lauren Canyon con Jackson Browne (cantante al que Neal admiraba) en el punto de mira. Como el resto de los temas del álbum una de las bazas fundamentales es la voz de Neal que se mueve a la perfección en estos sonidos más pausados y relajados con Angie Mckenna aportando unos maravillosos coros. Es fascinante la forma de cantar de Neal porque parece que te está cantándote la canción directamente a ti. No se trata de llegar a las notas y aplicarse en los tonos y demás es cantar desde el corazón. Tal vez mi momento estelar en ese aspecto es la sublime interpretación que lleva a cabo tanto en Detroit Or Buffalo una oscura cover country de una tal Barbara Keith como en Cincinnati Motel. Se me eriza el vello de la emoción. 

Todos los temas merecen ser citados pero no puedo dejar a un lado One Last Time. De nuevo la contribución a las voces de Julie Christensen y Janiva Magness es definitiva. Esos coros gospel hacia el minuto 2:30...Es una canción perfecta. Esa sutil y sugerente intro con la guitarra acústica de Neal que en seguida es arropada por el hammond de Ginty.... Madre del hermoso. No se puede tener más clase. El final con Neal desbocándose en la interpretación vocal y Julie y Janiva dándole una réplica sublime. Joder, que no quieres que acabe el tema....Podría ser el cierre perfecto para el álbum pero ese honor recae en Sunday River que también es buenísima. El disco está dedicado al vuelo de Tom Casal y la vida de Maria Pardo.  Nunca es tarde para descubrir música y desde este cochambroso blog tengo el deber de recomendar una y otra vez la obra de Neal CasalMenudo regalo.


viernes, 11 de agosto de 2023

Gruff. Swamp Tales

Hoy es el cumpleaños de mi primo Oscar. Le he mencionado unas cuantas veces en este cochambroso blog y las que quedan. Desde nuestra más tierna infancia nos une nuestra férrea pasión por la música, el cine y lecturas varias. Conectamos a ese nivel y a otros muchos. Guardo los mejores recuerdos de juventud a su lado, por tierras castellanas. Los veranos en Portillo y Arrabal de Portillo con mi primo y sus amigos los tengo grabados a fuego. Buenas risas, camaradería, desenfreno y mucho rock´n roll. Noches de esas que no quieres que terminen nunca y que no lo solían hacer porque a menudo se unían con el día siguiente ja ja. 

Muchos años después seguimos igual en lo concerniente a nuestra irrenunciable interés por la música y derivados. Algo que me encanta de mi primo es su capacidad para transmitir su pasión por la música, el cine o los libros con naturalidad sin darse aires y con un entusiasmo que compartimos. Sencillamente no concebimos la vida sin cultura aunque suene muy rimbombante. En los tiempos que salíamos de chufla podíamos estar horas y horas charlando sobre estos temas. Recuerdo escuchar con una resaca considerable más de una vez el mítico de 4 a 3 de Paco Pérez Brian en Radio 3. Buenos Tiempos. 

En fin aquí seguimos irreductibles, inasequibles al desaliento, compartiendo información desde la distancia. Uno de los mejores regalos que me hizo mi primo hace un par de años fue Swamp Tales álbum de Gruff grupo en el que toca el bajo y hace coros. Llevo tiempo pensando en escribir una entrada sobre el álbum que escuché mucho cuando se editó hace un par de años y que recupero de vez en cuando por una sencilla razón es muy bueno. Tal vez avezado lector piense que mis lazos familiares me hacen ser subjetivo. Para empezar la objetividad no existe. Me meo en ella. Y para seguir aquí dejo unas cuantas reseñas realizadas con enjundia y más habilidad de la que me gasto yo en este cochambroso blog:




Poco puedo añadir a lo que se lee en estas tres reseñas. Comparto muchos de sus argumentos. Tan sólo escribir que me encanta que mi primo la goce en una banda capaz de editar un disco tan bueno como Swamp Tales, un álbum que puede que partiendo del hard rock se sumerja sin complejos y con naturalidad en otros estilos a priori más lejanos a sus anteriores trabajos. Esas gotas de blues que se incrustan en la inicial Haunted House son una bendición, Mother Road es una de mis canciones favoritas de los últimos años (os lo juro) y ahí ando intentando cantarla jaja, me chifla el riff contagioso y vacilón de Kiss My Ass, ese comienzo de The Holler me vuelve loco, la forma en que crece el tema con unos cuantos riffs abrasadores y ese final tan épico con el cambio tan molón que surge en el minuto 4:35, esos momentos punkarrillas de Ten Men o ese final tan peculiar e irresistible que es Soft Hands que me cuadra de lujo en esa posición, la última. Importante también escoger el orden de las canciones. No sé si en esto estuvieron todos de acuerdo. Indagaré al respecto ja ja.  

Tan sólo recomendar encarecidamente su escucha. Sigue habiendo muy buena música por ahí, en este caso bien cerca, sólo hace faltan oídos para escucharla. Así que celebremos la música como todos los días y un saludo a los artistas Jaime Repesa (Guitarra, piano y coros), Oscar MG (Bajo y coros) Rober V.Monroy (guitarra, voz y coros) y Oscar Lázaro (Batería y percusión). Rock on!




miércoles, 9 de agosto de 2023

The Faces. 50 aniversario de Oh La La

Inevitablemente cada vez que escucho a 
The Faces (y lo hago a menudo) me acuerdo de Joseba un compañero con el que coincidí en un laboro hace veinte años. El me descubrió a The Faces y Rory Gallagher. Todavía era la época en que grababa cds y copie unos cuantos que luego fui sustituyendo por los originales. En el caso de The Faces mi hermana me regaló la maravillosa caja Five Guys Walk Into A Bar y todavía conservo los de los Faces tostados. Con el paso de los años la banda de Ronnie Lane se ha convertido sin dudarlo en una de mis favoritas de la historia. De las que mas escucho, a la que más recurro sea cual sea mi estado de ánimo. A su lado hedonista, de pura juerga y contagiosa vitalidad añadían un inevitable a la vez que irresistible toque melancólico cualidad que compartían con el gran Rory Gallagher siendo sus propuestas muy diferentes. Hay quien se queda en el caso de ambos artistas con su vertiente más evidente y tal vez conocida, la juerguista en el caso de The Faces, el torbellino en directo que era Rory Gallagher pero en mi opinión ambos inundaron este mundo con algunas de las canciones más bellas jamás escritas. 

La banda que surgió tras Small Faces era tan buena como en la que estaba Steve Marriot y Ronnie Lane fichó a dos músicos increíbles, el nunca del todo valorado Ronnie Wood y uno de los cantantes con más feeling de la historia: Rod StewartThe Faces no se entienden sin la participación decisiva y peculiar de sus cinco componentes Rod Stewart (voz) Ronnie Wood (guitarras y coros), Ronnie Lane (bajo y voz), Ian Mclagan (teclados, piano y voz) y Kenny Jones (batería). Por separado eran buenos, juntos invencibles, sencillamente irrepetibles. Unos músicos de un estilismo asombroso capaces de hilar igual de fino en piezas rockeras sucias y canallas como en medios tiempos dotados incluso con toques folk y que te agujerean el corazón. Canciones para el hígado y para el alma. 

Este año se cumple el cincuenta aniversario de la publicación de Oh La La su disco de despedida que se grabó en todo menos en armonía y que paradójicamente produce ese efecto, un halo de buen rollo y magia circula por cada canción de este álbum que apenas sobrepasa la media hora. En su día escribí una entrada sobre este disco pero me arrepiento de una cosa que puse. Porque con los años si que considero que The Faces tienen algún disco a la altura de Exile on Main Street o Who´s Next. Y es precisamente este. Un pequeño manjar que con los años se ha convertido en mi favorito, siempre me viene bien escucharlo. Lo adoro de la primera a la última canción pero mentiría si no escribiese que los cuatro últimos temas me ponen los pelos como escarpias. Lloro de emoción. Curiosamente el disco se cierra con la canción que da título al álbum y está cantada y muy bien por cierto por Ronnie Wood. Ha adquirido cierta notoriedad en los últimos tiempos porque sale en una escena de Todos quieren a Daisy JonesNo me imagino cerrar una carrera de una forma más chula que con Oh La La que tuvo el premio de llegar al número 1 en el Reino Unido en la semana del 28 de abril de 1973.





martes, 8 de agosto de 2023

sábado, 5 de agosto de 2023

Drakoulias

Ayer fui a ver Barbie el gran fenómeno cinematográfico del año. Es una película hecha a mi medida ja ja. Pero de eso ya daré más detalles o no en próximas entregas. Lo que me llamó la atención ya en los brillantes títulos de crédito es que el supervisor musical del film es nada más y nada menos que George Drakoulias. Siempre me gustó como suena su apellido y mucho más sus precisas producciones en obras tan fundamentales en mi vida como Hollywood Town Hall, The Southern Harmony & Musical Companion, Dust, The Last DJ o Back To The River. El barbas de origen griego nunca alcanzo el nivel de celebridad de Rick Rubin pero además de compartir look tenían en común un gusto exquisito a la hora de dar forma a maravillosas rodajas musicales. Por lo que se ve en esas lides no se debe ganar mucha pasta y Drakoulias se gana el jornal y parece que muy bien en Hollywood. Seguro que su cheque en Barbie ha sido mucho mayor que produciendo Wrecklees Abandon para Mike Campbell

La industria musical o lo que quede de ella no pasa por su mejor momento y el personal se tiene que buscar las habichuelas por otro lado. Hollywood sigue teniendo un poder de atracción tremendo. Es un fogonazo irresistible y seguro que Drakoulias saca mucho más rédito a poner su nombre en cualquier película que a producir música. Su curriculum en Hollywood abarca ya unos cuantos interesantes títulos en los que ha ejercido esa tarea, supervisor musical, ahí están Joker, Historia de un matrimonio, Detroit o Resacon en Las Vegas. Veo dólares a tutiplén y se me van los ojos como buen judío mercader. 

Celebró que al bueno de Drakoulias le vaya bien en Hollywood y recoja ahora beneficios. Desde luego su background musical es tremendo y uno no puede olvidar su trabajo con músicos tan especiales como Tom Petty, Jayhawks, Screaming Trees o Neal Casal. A este último nunca le produjo un álbum pero participó en los tremendos Fade Away Diamond TimeAnytime Tomorrow y le ayudo a conseguir empleos en la industria cinematográfica para seguir alimentándose como ser el entrenador personal de voz de Owen Wilson y Vince Vaughn para la adaptación cinematográfica de Starsky y Hutch o ser el instructor de guitarra de Garrett Hedlund en la película Country Song protagonizada por Gwyneth Paltrow donde incluso aparecía como guitarrista de la banda de la actriz.

Pero sin duda la conexión más sorprendente aunque al final no se llegó a producir fue cuando Howie Epstein por sus continuos problemas con las drogas abandonó  o le hicieron abandonar los Heartbreakers de Tom Petty y George Drakoulias propuso a Neal Casal como candidato para hacerse con el puesto de bajo. Contaba Casal en una entrevista que le hizo Mickey Ribera para Popular 1 en marzo de 2005 (número 377) que fue un tremendo subidón que Drakoulias pensase en el para ocupar semejante puesto y contestaba Neal al periodista que sin duda hubiese aceptado el puesto que finalmente fue para el regreso del bajista original Ron Blair. No tengo dudas de que lo hubiese bordado al igual que ser el guitarrista de The Black Crowes algo que también estuvo a punto de suceder en 2005. Finalmente Neal Casal se unió a Chris Robinson en su excitante Brotherhood y antes fue pieza fundamental en unos cuantos jugosos discos de Ryan Adams. Pero sin duda lo que merece la pena es indagar en la carrera en solitario de Neal. Palabras mayores.





viernes, 4 de agosto de 2023

U2. One Tree Hill

Un amigo y yo no nos ponemos de acuerdo en cuál es el mayor declive artístico de la historia de la música. El asunto está entre U2 y Red Hot Chili Peppers. Tal vez no sea para tanto y nuestra inquina sea excesiva, quizá porque ambas bandas significaron mucho en nuestra adolescencia y también en la edad adulta o puede que realmente no exageremos. Basta con escuchar todo lo que han publicado 
Red Hot Chili Peppers a partir de Californication U2 a partir de All That You Can´t Leave Behind, el primero publicado en 1999 en el 2000 el de los irlandeses. Incluso que nombre ambos discos le puede crear urticaria a más de uno ja ja. Pero mentiría si no escribiese que encuentro unos cuantos temas muy buenos en ambos aunque no lleguen en conjunto a la altura de sus grandes obras.

Después un desierto más grande que el de The Joshua Tree y mira que no me canso de ese disco jamás y sé que en ese asunto puedo estar más sólo que la una. Pero me da igual ja ja. Por alguna extraña razón llevo un par de días escuchándolo compulsivamente a todo volumen al igual que Rattle & Hum (a este le tengo que dedicar una entrada). Jamás renegaré de esa etapa de U2 como tampoco lo hago de algo tan grande como Blood Sugar Sex Magik ni de Freaky Styley, The Uplift Mofo Party Plan o Mother´s Milk Que ambas bandas la cagasen después hasta límites insospechados no invalida unos cuantos años en los que estaban on fire total. Conviene quedarse con lo positivo que es mucho en al caso de ambos combos y parar cuando ya no te interesan más. Hoy en día nada de nada pero siempre es un placer pinchar Achtung BabyBlood Sugar Sex Magik