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jueves, 26 de diciembre de 2024

Johnny Blue Skies. Passage Du Desir

Algo más de diez años después de debutar en el mundillo musical con High Top Mountain, Sturgill Simpson ha decidido pasar a llamarse Johnny Blue Skies. No parece que este hombre de Kentucky de ningún paso fácil, encaminado a petarlo en el mundillo country. A pesar de sus vaivenes y sus encantadoras rarezas ha conseguido una base fiel de seguidores, esos que ahora disfrutan viéndole estrujar su repertorio y una jugosa selección de versiones durante las tres horas que están durando sus conciertos. Su carrera ya era excitante con el punto culminante de aquel soberbio A Sailor´s Guide To Earth de 2016, sin olvidarnos de su debut y ni mucho menos de Metamodern Sounds in Country Music de 2014. Después hay que prestar atención a Sound & Fury que fue una especie de suicidio comercial y un camino absolutamente inesperado por parte de este inquieto músico. Lo fácil desde luego no va con el. 

Celebro por todo lo alto esta nueva chifladura con Johnny Blue Skies porque Passage Du Desir que así se llama el disco es tan jodidamente bueno y tan excitante como A Sailor´s Guide To Earth, con ciertas similitudes pero también con jugosas e inesperadas variantes. Sturgill ama la música y tras pasar unos años chungos y lesionarse las cuerdas vocales en su anterior gira, se fue a vivir a Paris y allí perpetró las canciones de este álbum. Hay una par de temas que pueden ser típicamente country, cercanos a Waylon Jennings o Johnny Cash, como Scoter Blues o Mint Tea pero incluso en ambas las guitarras suenan diferentes al género. Hay algo que te pone en alerta. Tal vez Who I Am es la más country del tracklist, con la profunda voz barítono de Sturgill advirtiéndonos de que lo ha perdido todo incluso su nombre. Aquí si que hay un riff guitarrero puramente country suavemente arropado por la steel guitar. En Right Kind Of Dream puede que haya incluso hasta cierto toque pop. Es quizá la canción más accesible del disco, entra muy fácil.

He dejado para el final lo mejor. Cuatro temas apoteósicos de esos que dan el plus definitivo para que este sea un álbum antológico. La inicial Swamp Of Sadness es cautivadora. Se abre con arreglos de cuerda y un evocador acordeón callejero a lo Tom Waits para avanzar de forma gloriosa y elegante. Desde que escuché las primeras guitarras de If The Sun Never Rises Again ya intuí que se podía convertir en uno de mis temas favoritos de la carrera de este hombre. Adoro como suenan las guitarras. Y eso es algo extensible a todo él álbum. Se encarga de las mismas el propio Sturgill y planea la sombra del mejor David Gilmour

Jupiter´s Faerie y One For The Road son los dos temas más largos del álbum y no les sobra nada. En mi cabeza suenan como dos canciones maravillosas donde no hay rastro de country, pienso en Pink Floyd... En la primera los majestuosos arreglos orquestales dan paso en el último minuto a una maravillosa coda al piano. Sublime. Al igual que It Ain´t All Flowers cerraba de forma inmejorable Metamodern Sounds in Country Music, One For The Road hace lo propio con Passage Du Desir. Es una extraña e imaginativa pieza de folk psicodélico cuyo comienzo algo country puede despistar y que alcanza la gloria eterna a partir del minuto 4:50... ¡Cómo me gustaría escuchar en directo este apoteósico final! De nuevo la gloriosa sombra de David Gilmour es alargada....

lunes, 31 de agosto de 2020

BACK TO VINYL. Margo Price. That´s How Rumors Get Started

Aunque ya no trabajo en mi antiguo laboro donde tantos buenos ratos pasé mientras despachaba música y recomendaba con mi vehemencia habitual mis discos incunables todavía tengo un agente infiltrado que me pone los dientes largos con lo que llega. Si, ya sé que esto en tiempos de Spotify, Youtube y lo que quieras no no tiene ningún sentido pero amigos yo contento en mi viejo Delorean ja ja. Y hete aquí que hace más o menos un mes Su me recomendó encarecidamente That´s How Rumors Get Started de Margo Price. Y como tengo la suerte de coincidir en muchas ocasiones con mi parterneir le dije que aprovechando una oferta de 3 x 2 en vinilo lo comprase junto a Monovision de Ray Lamontagne y The River de Bruce Springsteen. Excelente inversión.

That´s How Rumors Get Started es el tercer álbum de Margo Price. Los dos anteriores los había grabado bajo el auspicio de Jack White. Ahora en los mandos se ha situado Sturgill Simpson junto al ingeniero de sonido David Fergusson y la propia Margo dice que ese ha sido uno de sus aciertos. Que Sturgill le ha incentivado a llevar su música un poco más allá del cajón country de Nashville para sumergirse en sonidos pop, rock y soul y que Fergusson ha conseguido el sonido que ella tenía en mente. Tengo pendiente escuchar los anteriores discos de Margo pero éste me ha volado la cabeza. Price quería contar con los Heartbreakers de Tom Petty para el disco pero al final sólo pudo acudir a la cita Benmont Tench cuya huella está presente en un par de temas. El espíritu de la banda de Tom Petty  planea por los surcos del vinilo aupado por la deliciosa voz de Price y eso sólo puede ser bueno, por lo menos en mi casa. Pero el álbum va mucho más allá de la bendita influencia del rubio de Florida.

He de confesar que los dos primeros temas, el que da título al disco y Letting Me Down no me volvieron loco a las primeras escuchas. Pero cada día me gustan más. Dos buenas canciones pop con un gran sonido. Con detalles interesantes pero que palidecen ante la furibunda Twinkle Twinkle con el bajo de Pino Palladino llevándose todo por delante en perfecta sintonía con la batería de James Gadson (Marvin Gaye, Bill Withers, Aretha Franklin...) el tipo adecuado para estos menesteres. Uno de esos temas para escuchar en bucle al que le sigue la espectacular Stone Me, la primera aparición de Benmont Tench al piano. Un tema maravilloso que podría figurar en el mejor disco que se te ocurra de Tom Petty. Para cerrar la primera cara de forma apoteosica, otro bombazo, Hey Child que cuenta con unos encantadores coros gospel a cargo de Gale Mayers, Samson White y Angela Primm. Y con especial mención también para el piano de Mike Rojas.

La segunda cara se abre con una pintoresca Heartless Mind, un tema que se ha comparado con Blondie. Puede ser a mi también me recuerda a las mejores canciones de Stevie Nicks con Fleetwood Mac. Una canción muy curiosa, pegadiza en la que destaca nuevamente (como en todo el álbum) el portentoso bajo de Pino Palladino. Vaya músico. Se tritura lo que le echen. (Que privilegio fue verle compenetrarse a la perfección con Zak Starkey para abordar el repetorio de The Who en 2006). A Heartless Mind le sigue otra de las joyas del disco, What Happened to our love, segunda aparición Benmont Tench al piano y al igual que en Hey Child los mismos espectaculares coros de Gale MayersSamson White y Angela Primm.  En este tema son vitales los punteos de Matt Sweeney. Desde luego el guitarrista está perfecto en todo el disco.

Afrontamos la recta final con pena de que esto no sea un disco doble. Gone To Stay es de los temas más ligeros del disco pero igual de efectivo. Te allana el camino perfectamente para otra de esas canciones que podría ser el perfecto cierre para un concierto de esta mujer, Prisoner Of The Highway, una canción de exultante regusto soul. Uno de esos subidones perfectos que en mi trastornada mente habría dejado sin duda para broche final del disco pero es que la que ha elegido ella, I´d Die For You es sublime también. Nada que objetar es otro temazo de no te menees. Al parecer según escuché en este podcast de Radio 3 Margo Price grabó media docena de temas más que se quedaron fueran del álbum. Quiero más. Mientras vuelta al principio una vez más. 

lunes, 13 de febrero de 2017

Y ganaron Bell, Porter y Simpson

Finalmente William Bell, Gregory Porter y Sturgill Simpson ganaron los grammys al mejor disco de americana, jazz vocal y country respectivamente. Las categorías me las paso por ya sabéis donde. Tres grandes discos de los que disfrutar. Supongo que la incidencia de este premio en sus carreras será entre escasa o nula. Lo que espero es que se pasen por estos lares para presentarlos en directo. 






domingo, 12 de febrero de 2017

William, Gregory y Sturgill en los Grammy

Hoy se entregan los premios Grammy. Jamás he prestado atención a este sarao. Supongo que a los galardonados les vendrá bien ganarlo para vender más discos dentro del paupérrimo panorama actual. Este año voy a estar bien atento porque están nominados tres artistas a los que tengo mucho aprecio porque me han regalado algunos discos fabulosos. William Bell, Gregory Porter y Sturgill Simpson. Tanto Bell como Simpson están nominados a dos categorías. En el caso de William Bell con su entrañable This is Where I live en las de mejor disco country y en la de interpretación de R&B, Gregory Porter mejor disco de jazz vocal y Sturgill Simpson por partida doble, mejor disco del año y mejor disco country. Esto de los grammy es un lío, hay tropecientas categorías....



Sería todo un sorpresón que A Sailor´s Guide To Earth ganase el premio gordo pero un colega me recuerda que sucedió algo parecido con Beck hace un par de años cuando su Morning Phase se impusó al disco de ese año de Beyoncé que en la edición actual también compite con Sturgill, Adele, Justin Bieber y Drake, una mezcolanza curiosa cuanto menos ja, ja. Tras el triunfo de Beck en 2015 el streaming en spotify de sus canciones aumentó un 388% y supongo que las ventas físicas algo se notarían, aunque eso igual es ser demasiado optimista. A mi me encantaría que ganase Sturgill, ese álbum que se ha sacado de la manga me tiene fascinado y no ha perdido un ápice de fuerza en mi casa. No me canso de recomendarlo a los amigos y a los clientes en la tienda donde suena a todo trapo desde el viernes.

En cuanto a Take Me To The Alley de Gregory Porter opta al mejor álbum de jazz vocal y puede ser que lo gane aunque tengo la sensación de que Porter ya juega en la liga de los grandes comercialmente hablando y tiene a la crítica en el bolsillo. Aún así molaría que lo ganase. Todo lo que sea que discos tan chulos como este tengan más repercusión mejor. Y para terminar una mención también para This Is Where I Live de William Bell nominado a mejor disco de americana y la canción Three of Me a la mejor interpretación de R&B. Sería todo un puntazo que este veterano ganase en ambas categorías. Nunca es tarde.




viernes, 30 de septiembre de 2016

Back To Vinyl

Diez años después de trabajar en la sección de música de unos grandes almacenes cuyo nombre no voy a mencionar vuelvo al redil. Esto no habla especialmente bien de mi ambición profesional. Pero mentiría si dijese que no estoy contento. Las circunstancias me han favorecido, tengo un buen horario y trabajo en una sección que me gusta. Mi espalda lo esta sufriendo pero doy gracias a que estoy en una forma física envidiable.

Los últimos dos años los he pasado en librería y tampoco me quejo, de hecho si me preguntan esa sin duda, sería mi segunda opción, miento la tercera, la primera sería no trabajar y bajar en albornoz al buzón de casa a recoger el sobre con la pasta porque el Gobierno está haciendo un experimento sociológico para ver si una persona puede estar pongamos diez años seguidos sin trabajar y cobrando el sueldo pero sin pegar un palo al agua. Luego escribiría un libro para contar, que si, que de hecho se vive de traca así. Que no te pido que me lo mejores, igualamelo.

En fin que la primera toma de contacto con la sección tras tantos años alejado de su venta (que no de su compra) ha sido positiva. No corren buenos tiempos para la industria discográfica pero aunque parezca mentira los ha habido peores. Hoy en día casi todo quisqui tiene el puto Spotify (ojalá David Lowery les gane la batalla que les ha planteado) y se compran muchas menos novedades. A cambio sigue bastante fuerte la serie media y ha vuelto el vinilo. No se si con tanta fuerza como algunos se empeñan en señalar pero su presencia es destacable. Queda guay decir que compras vinilo y para mi sorpresa se vende mucho más de lo que pensaba. Porque no están especialmente baratos. 

Desde hace tiempo creo que a la industria discográfica le queda poco tiempo hasta verse reducida a un asunto menor. Mi percepción es que se trata de una cuestión generacional. Los que nacimos en los setenta y ochenta y de ahí hacia atrás estamos acostumbrados al formato físico, cd o vinilo, pero los que nacieron en los noventa y sobre todo en la década de 2000 no han convivido con esta historia y su forma de consumir es diferente. Todo está en el móvil. Desconozco hasta cuando aguantará el sector. Me conformo con diez años pero no lo veo nada claro. Mientras a disfrutar.



martes, 23 de agosto de 2016

Sturgill Simpson. A Sailor´s Guide to Earth

Hace un par de meses un amigo me indicó por whatsapp que me había grabado dos discos que creía me iban a volar la cabeza. Dado el historial con este colega se me pusieron los dientes largos. El día que me los pasó (Traveller de Chris Stapleton y A Sailor´s Guide To Earth de Sturgill Simpson) del primero me dijo que le parecía uno de los mejores cantantes que había escuchado en los últimos años y que estaba muy enganchado al disco. Y de Simpson me comentó que había grabado una de las rodajas más frescas y arriesgadas de los últimos tiempos. 

Mi primera impresión era que le gustaba más el de Stapleton, así lo percibí yo o tal vez pensaba que el de Chris Stapleton era más accesible a la primera que el de Sturgill Simpson. Tras el intercambio de rigor quedamos en que nos comentaríamos lo que nos había parecido el material. Eso fue un jueves y el sábado se dio la extraña casualidad que estuve sólo en casa con tiempo suficiente para paladear al volumen que quisiera ambos discos. Comencé con el de Stapleton y me gustó. Tal vez se me hizo un poco largo. Con el tiempo lo aprecio cada día más. Un álbum excelente. 

Me costó algo más entrar en el de Sturgill pero una vez lo hice no salí. Y sigo en un nube con este álbum. Tras el paréntesis vacacional lo he recuperado con más ganas si cabe. Sturgill Simpson ha grabado un disco sorprendente, repleto de jugosos matices y sin un tema de relleno. 39 minutos de música extraordinaria. Canciones que se hacen cada vez más grandes con cada escucha. La clase de álbum en el que la manida frase "gana con las escuchas" se queda corta, pero que muy corta. Cada vez que he puesto el disco le he reservado todo el tiempo, sin hacer otra cosa, siguiendo las letras y apreciando diferentes sonidos, gozando de la experiencia. 

Aquel sábado en el que dí al play por primera vez me quedé descolocado tras escuchar la voz de Sturgill los primeros segundos. Y confieso que la primerísima impresión no fue buena. Un inicio raruno que no presagia el volcán que se desató poco después. Welcome to earth (Pollywog) abre el disco de forma extraña. Esa toma de contacto en seguida se desvanece y salta por los aires cuando poco antes de llegar al minutos tres la canción da un giro con la entrada de la sección de viento. La irrupción de los metales sigue los cánones habituales y se va haciendo inmensa, incrustándose de forma original y elevando la canción hasta lo más alto. Los coros son los más chulos que he escuchado en mucho tiempo, el toque con el wurlitzer es definitivo....Noqueado. 

En contraste Breakers Roar es de las más suaves del disco y tampoco me engancho nada más sonar pero con el tiempo se ha hecho encantadora. Los arreglos de cuerda me tienen atrapado, vuelvo a ellos una y otra vez. El inicio es de una sutileza aplastante. La entrada de la steel guitar sobrenatural. Una pieza delicada perfectamente situada para que el impacto con el siguiente tema sea mayor. Keep It Between The Lines es pura dinamita. Nuevamente la sección de viento adquiere un protagonismo total con un candente solo de saxo que se hace irresistible. Los encargados de los metales son los Dap-Kings, certera elección. Sospecho que ambas partes habrán quedado más que satisfechas con tan estimulante colaboración. La voz de Sturgill se mueve con naturalidad con diferentes tonos y registros, sin que nada suene impostado. En este tercer tema me recuerda al mejor Van Morrison, que me perdone el colega que me grabó este artefacto que odia al puto huraño irlandés, ja,ja. Atención también a la guitarra que cruje de lo lindo en este tercer tema. Bravo por Laur Joamets que ni idea de quién es pero al que hay que felicitar por su excelso trabajo en todo el álbum.




Sea Stories ahonda en el parecido con el registro vocal de Morrison. Otra canción por la que el huraño vendería su alma al diablo. Aquí de nuevo la guitarra de Joamets se cruza a la perfección con la steel guitar de Dan Dugmore. Mención también para los coros a cargo del propio Sturgill y Miles Miller. En cuanto finaliza este tema se engancha con una más que sorprendente versión de In Bloom de Nirvana que va de menos a mucho más. Al infinito y más allá con una sección de cuerda perfecta y unos arreglos exquisitos. Esto es llevarse una canción a otro lugar tan estimulante como el original. Mucho grande style.

Brace For Impact (Live a Little) acaba por certificar que estamos ante un disco que salta por encima de la etiqueta country. No tiene ningún sentido catalogarlo así. El espíritu de los mejores Pink Floyd se apodera la canción de forma sublime. Imposible no mencionar otra vez al tal Laur Joamets. A sus putos pies, copón. Ay, ese final de tema... Qué locura. Para All Around You Sturgill se reserva la combinación más cool sobre la faz de la tierra entre sección de viento y cuerda. Una canción poderosa con una interpretación vocal exquisita que da paso a otra de las más calmadas, Oh Sarah que al igual que Breakers Roar gana con las escuchas. 

Para finalizar una pieza de esas que en mi mente es un rompe pistas. No se puede acabar un disco de forma más pletórica que como lo hace Sturgill con Call to Arms. Una invitación a desmelenarse a gusto. A mi la música de este sujeto me ha ganado por completo. Recuerdo una entrevista que leí en el Ruta 66 de enero en el que el tipo se mostraba en algún momento un poco mosqueado con la continua comparación que le hacían con Waylon Jennings porque al parecer los discos anteriores de este tipo son country. De momento ya está aquí también Metamodern Sounds in Country Music. No me he podido resistir. Y como se indica en la contraportada del álbum: TO BE PLAYED AT MAXIMUM VOLUME.