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martes, 7 de enero de 2025

Anexo II Top Seventeen 2024

Continúo repasando la excelente remesa de discos publicados en 2024 sin bajar un ápice mi entusiasmo . Siguen enganchados a mi reproductor y parece que va a ser así por mucho tiempo. Muchos de los presentes en esta lista podrían estar en la primera o en la segunda. De hecho si me molesto en incluir otros diecisiete es porque le saco mucho jugo a todos. Algunos son habituales de este blog como Marcus King, Nathaniel Rateliff o Ray Lamontagne, valores seguros, tipos una carrera más que interesante; veteranas repletas de gusto y que rara vez graban nada ni siquiera regular como Norah Jones o descubrimientos gozosos a más no poder como Wyatt Flores, The Cynz o Tuk Smith & The Restless Heart. Sin olvidar ese disco de blues de Cedric Burnside que va ganando a cada escucha.

Wyatt Flores - Welcome To The Plains

...Oh Susannah

Marcus King - Mood Swings

Soul It Screams

Norah Jones - Visions

Staring at The Wall

Recklees Kelly - The Last Frontier

Miserable City

Nathaniel Rateliff & The Night Sweats - South Of Here

Everybody wants something

Ray Lamontagne - Long Way Home

Step Into Your Power

The Band Of Heathens - Hayes & The Heathens

You Can´t Stay Here

Tuk Smith & The Restless Heart - Rogue To Redemption

Glorybound

Fantastic Negrito - Son Of A Broken Man

Runaway From You

The Cynz - Little Miss Lost

When We Were In Love

Father John Misty - Mahasmashana

Mental Health

JD McPherson - Nite Owls

Baby Blues

ByWater Call - Shepherd

For All We Know

Cedric Burnside - Hill Country Love

Love You Music

Silverlites - Silverlites

Need To Fly

Jenny Don´t And The Spurs - Broken Hearted Blue

Flying High

Lizz Wright - Shadow

Sweet Feeling

viernes, 8 de abril de 2022

Viejos rockeros... Y tanto

El otro día cuando fuimos a ver a Jesse Malin a la Crazy Horse de Bilbao mientras esperábamos en la cola de entrada Su comentó: Pero si casi somos los más jóvenes. Y estamos más cerca de los cincuenta que de los cuarenta. Ahí lo dejo, ja, ja. No parece haber relevo para el rock´n roll. Es más yo diría que a este tipo de bolos siempre vamos los mismos. Ya éramos casi los más yogurines hace veinticinco años y seguimos siéndolo ja ja. En fin tal vez tenga que acudir a un concierto de Greta Van Fleet, DeWolf, Band Of Skulls o yo que sé Los Zigarros aunque sólo sea para comprobar si hay gente más joven que nosotros entre el público. Reconozco que de los mencionados los únicos que me ponen realmente son Dewolf que me tienen ganado para su causa con el tremendo Wolfpack

En cualquier caso lo que está más que claro es que el rock es salvo contadas excepciones más underground que nunca. Y lo que parece entusiasmar a la chusma hoy en día va por otros derroteros. Me viene a la mente la lapidaria sentencia que hace un par de semanas un cliente le lanzo a un compañero de la sección de música de la FNAC, le dijo, si no te gusta Rosalía o C Tangana eres un Polla Vieja. Ja, ja y requeteja. Presente ¿Cuál será el equivalente femenino? Old Dicks de este mundo uníos. Es curioso porque parece que por pelotas te tiene que gustar la del Motomami y que si no no ten enteras de la vaina. Hay youtubers que te lo explican clarito ja ja. Recuerdo que no hace tanto un buen amigo me confesó que había visto a Rosalía en un festival y que se montaba un buen espectáculo y tal... Luego me confeso que estaba colocado jaja. Pero en fin allá cada cual. Yo a lo mío. Ahí les dejo miserables roedores con un par de pontificadores septuagenarios, un par de cuarentones que me tienen loco y unos tipos de Chicago que ya llevan más de veinte años haciendo música y cada vez mejor. ¡Viejunos Power!




jueves, 13 de enero de 2022

Israel Nash. Topaz

En las últimas semanas estoy viviendo un constante y gozoso descubrimiento de discos publicados el pasado año y que estoy catando ahora. Tanto es así que planeo un anexo a mi clásico Top Seventeen 2021. Y cuidado que me pueden salir otros diecisiete para mi algarabía sin límites. Y sin duda uno de los que podría estar ahí y en las primeras posiciones es Topaz de Israel Nash. Llevo unos cuantos días absolutamente prendado de este artefacto. Tan sólo había escuchado Divinding Lines y Pressure en un podcast de El Maquinista de la General allá por marzo. La primera me flipó y me propuse darle cancha pero luego por unas u otras circunstancias tiré hacia otras cosas. Pero le tenía pendiente y sabía que antes o después me lanzaría a por el. 

Recientemente Su me contó que un día en la tienda un cliente le preguntó por este disco y daba la casualidad de que le encontró la última copia que quedaba. Y en los tiempos que corren, dadas las irrisorias ventas era un oportunidad única.  El tipo en cuestión le dio efusivamente las gracias diciéndole que era uno de los discos que más le había gustado de los últimos años, que era lo más parecido al nivel de Neil Young en los setenta cuando estaba on fire. De modo que ese comentario y mi buen recuerdo de esos dos temas han hecho que lo escuche en el tubo primero y después aprovechando una jugosa oferta con el Bono Denda me lo haya pillado en vinilo junto al There´s Riot Goin´On de Sly & Family Stone y el Neither Fish Nor Flesh de Terence Trent D´Arby. Todo por 41 euros. Salí de Power Records con un gran sonrisa. 

La primera vez que escuché a Israel Nash llevaba el Gripka en su apellido. Mi camello me grabó un disco que me gusto mucho, Barn Doors And Croncrete Floors de hecho tenía momentos sublimes. Incluso le vi en directo en la sala Azkena en un buen concierto al que tal vez le falto algo de punch, más duración un poco más de salir a conquistar a la audiencia. Después sinceramente le perdí la pista pero nunca es mala hora para recuperarla y más con un disco tan espléndido como Topaz que sinceramente me tiene loco. Es la misma eufórica sensación que tuve con el Part Of The Light de Ray Lamontagne con el que tiene cierta conexión. 

La sombra de Neil Young sigue siendo alargada sobre todo en esas guitarras acústicas que tan bien suenan y en la propia voz de Israel pero este disco en mi opinión va mucho más allá de la bendita influencia del canadiense. Sólo hace falta escuchar la inicial Dividing Lines para percatarse de ello. Una de esas canciones arrebatadoras provista de una excelsa y emotiva interpretación vocal y jugosamente sazonada con unos coros muy emocionantes en la parte final a cargo de Rockyanne Bullwinkel y Jenny Carson que le dan cierto aire floydiano. Me tiene loco. Si a eso le añadimos una excelente sección de vientos a cargo de Derek Phelps (trompeta), Joe Woullard (Saxo barítono) y Jason Frey (Saxo tenor) pues tenemos el cóctel perfecto que se repetirá en la tercera pista Down In The Country tan buena como la primera y con los mismos ingredientes.

 

No me olvido de la segunda pista Closer en una línea algo diferente donde juega un papel fundamental la atmósfera que proporciona el órgano de Edward Brailiff Una pequeña obra de arte. Música para sentirla de arriba a abajo. Al igual que los dos temas que completan la cara A: Southern Coasts y Stay, este último un tema que si te dicen que es un éxito de uno de los grandes de los setenta te lo crees. Esa parte final con la guitarra deudora del mejor David Gilmour me tiene prendado por completo y de nuevo se le suman de forma sutil e inmejorable la sección de viento perfectamente ajustada sin restar ni un ápice, dejando a la canción fluir. Esos dos últimos cortes me recuerdan a los mejores momentos de Ray Lamontagne. No en vano por aquí esta Seth Kauffman que se encarga de la batería, percusión y algún bajo, un excelente músico que ya colaboró con Ray en Part Of The Light

La cara B no baja el pistón ni por un momento. Ahí está ese bella apertura con Canyonheart un tema que reúne como otras canciones del álbum un perfecto compendio de folk, cierto aire soul y momentos progresivos pero sin abrasar al personal. Una brutal combinación que le vuelve a emparentar con mi adorado Ray Lamontagne. Tanto Indiana como Howling Wind son evocadoras a más no poder, la clase de canciones que recompensan con creces las escuchas atentas. Sumergirse en discos así es una auténtica delicia, una experiencia sonora poderosa que requiere tener buenas canciones de las que este disco va sobrado y músicos competentes y con alma que las hagan volar alto. Aquí se dan ambos aspectos. El final con Pressure es un ejemplo tan bueno como cualquiera de las otras nueve. 



jueves, 27 de mayo de 2021

Jack y Dan, Dan y Jack

Jack y Dan que no Diane como la canción de John Mellencamp. Me estoy refiriendo a Jack White y Dan Auerbach dos de los ciudadanos más célebres de Nashville hoy en día. Allí tienen ambos su sede con sus flamantes estudios de grabación que no deben de estar muy lejos. Pelean por el trono de a ver quién lo tiene mas grande, el estudio digo. Lo cierto es que, las cartas sobre la mesa, ni White Stripes ni Black Keys me vuelan la cabeza. Me parecen dos buenas bandas que solvento con un recopilatorio y gracias. Otra cosa es su carrera como productores, especialmente la de Dan . Y en ese aspecto desconozco hasta dónde llegará de veras su labor, si será meramente nominativa o tendrá más enjundia pero lo cierto es que 
Auerbach ha estado a los mando de un buen puñado de discos muy buenos, algunos incluso me han volado la cabeza. 

Antes de continuar con la senda musical unos minutos para la prensa del corazón, que sabéis que me pierde, especialmente si es rica en carroñas y derivados. El odio de Jack White viene de lejos. Este sujeto acusa a The Black Keys de robarle la fórmula para su blues rock pizpireto. Hasta ahí bien. Pero lo guapo viene cuando me entero de que Jack tiene tal inquina a Dan Auerbach que no quiere ni que sus vástagos vayan al mismo colegio ja ja. También la tuvo con el otro componente Patrick Carney, al parecer estuvieron a punto de zurrarse en un bar. Lástima que no sucediese. Eso hubiese dado mucho juego pero todo se quedó en un paupérrimo cruce de declaraciones vía Twitter. ¡Ya no quedan hombres!

Venga, vamos a lo serio el curriculum de Jack White a los mandos es muy cortito. Apenas tiene cuatro muestras la más guapa aquel jugoso álbum que le produjo a la diva del country Loretta Lynn, Van Lear Rose se titulo. Caso aparte es Dan Auerbach que últimamente está en todas partes y que ha extendido sus tentáculos a unas cuantas jugosas rodajas. La primera vez que me llamó la atención en esas lides fue con Locked Down de Dr John. Pero luego su lista es inmensa, la mar de atractiva y con algunos resultados excelsos caso de Supernova de Ray Lamontagne, Ultraviolence de Lana Del Rey y mis dos favoritos: Walk Through Fire de Yola y El Dorado de Marcus King. Así que no voy a negar que en esa faceta bravo por Dan. Que le den a Jack ja ja. 


martes, 17 de noviembre de 2020

BACK TO VINYL. Ray Lamontagne. Part Of The Light

Uno de los descubrimientos más impactantes de los últimos años en mi casa es sin atisbo de duda Ray Lamontagne. El pasado 26 de junio publicó Monovisión su octavo disco de estudio que ya me se de memoria de arriba a abajo como suelo hacer siempre con la música de este peculiar tipo. Tan sólo me falta pillar Supernova producido por el omnipresente Dan Auerbach. Lo escuché bastante en mi anterior curro pero no lo compré. También lo tengo en la lista. Mientras hoy reúno unas cuantas líneas sobre Part Of The Light de hace un par de años. Lo situé en mi top de ese curso pero hoy en día lo pondría mucho más arriba. 

Me lo regalaron en vinilo el pasado año por mi cumpleaños y rara es la semana que no lo pongo a todo volumen. La edición es un vinilo transparente acompañado de diez cartulinas una por canción más otra con los créditos. En unos colores guapos. Entra por la vista. Pero lo importante es la música y ésta es prodigiosa, gana enteros con cada escucha y aúna a la perfección todas las facetas de la música de este hombre, folk, toque blues aunque la que gana es la psicodelia elegantemente engarzada. Un puto placer para los oídos. 

Como me sucede en ocasiones con la música que me acaba flipando las primeras escuchas no fueron aplastantes. Pero fue creciendo hasta el infinito y más allá. Cuando se publicó la crítica lo señalo como la vuelta a las raíces folk de sus inicios tras sus devaneos con la psicodelia en Supernova y sobre todo en Ouroboros. Y no estoy de acuerdo porque todavía gana con creces la vertiente psicodélica pero a diferencia de Ouroboros, aquí las canciones funcionan perfectamente por separado y no son un todo como en el mencionado álbum.


Algunos cortes de este disco tal vez si que encajasen en su debut (Trouble) o en Till The Sun Turns Black. Por ejemplo el primer single Such A Simple Thing es una muestra de esos esplendorosos inicios en Trouble. Podría encajar perfectamente en aquel disco y destacar porque es una canción fantástica tan buena como la mejor del mencionado disco o como aquella arrebatadora New York City´s Killing Me. Pero insisto aunque las canciones partan de parámetros folk a veces se transforman en una montaña de psicodelia ante la que caes rendido como esa espectacular Goodbye Blue Sky final, perfecto resumen de todas las bazas que pone en liza con acierto el bueno de Ray Lamontagne

La autopista psicodélica esta trazada a la perfección en trallazos como As Back As Blood Is Blue y No Answer Arrives. Ambas poderosas con epatantes guitarras llevándose todo por delante. Unos trazos floydianos la mar de jugosos. De hecho en mi casa es una asociación que se establece a menudo: Ray Lamontagne - Pink Floyd.... Lo cual es todo un piropo para el barbas de New Hampshire. En ambos temas destaca como todos los instrumentos se van dejando su espacio y lo que domina el cotarro es la espectacular línea de bajo a cargo de Seth Kauffman y la batería de Dave Givan. Ambos soberbios. También cobran especial importancia los sintetizadores y órgano de Bo Koster (My Morning Jacket) que trepan en No Answer Arrives de forma prodigiosa. 


Me chifla cuando Lamontagne se desmelena y en este disco lo hace en varias ocasiones. Es capaz de sugerir con esa delicada voz y al rato cantar con mala hostia como en No Answer No arrives. Pero sin duda mi tema favorito del álbum y en el top five de toda su discografía es As Back As Blood Is Blue un torrente sonoro imbatible en el que perderse una y otra vez. Distorsión, energía absolutamente desbocada, filigranas sonoras perfectamente engarzadas en una canción monumental. Joder escucharla a tope en vinilo es la hostia y hacerlo con cascos es ya de enganche absoluto. Me encanta el detalle de que al abrupto final de As Back As Blood Is Blue le siga casi de forma inmediata Such A Simple Thing dos canciones muy diferentes, dos demostraciones perfectas de como se las gasta Lamontagne en la faceta eléctrica desbocada y en la acústica reposada.

A los que prefieran la vertiente más reposada o acústica de Lamontagne en este álbum también hay varios temas en esa onda supremos como el que da titulo al disco Part Of The LightIt´s Always Been You y Let´s Make It Last. En estas dos últimas adquiere protagonismo el piano de Bo Koster. Se trata de dos canciones muy tranquilas, atmosféricas que van ganando con las escuchas cuando descubres como se van incorporando con elegancia diferentes instrumentos dotándolas de interesantes matices. Así sucede forma sublime con el piano en la parte final de It´s Always Been You. Y no he mencionado las dos primeras To The Light otro tema fenomenal que prepara el terreno para la rompedora Paper Man de esas que se te queda a la primera con las guitarra de Carl Broemel sacando chispas y de nuevo con la fenomenal labor de Bo Koster al órgano, piano y sintetizador. En vena, amigos, en vena. 

                       


miércoles, 20 de marzo de 2019

Ray Lamontagne and the Pariah Dogs. God Willin´& The Creek Don´t Rise

El pasado año fue el de Ray Lamontagne, por lo menos en mi casa. El barbudo de New Hampshire publicó Part of Light que incluí en mi lista de favoritos y además de sacarle jugo a ese escuché y lo sigo haciendo compulsivamente tanto Till The Sun Turns Black, Gossip in The Grain como ahora que me lo han regalado el día del Padre, Trouble. Todos a un excelente nivel pero mi favorito es este apoteósico Good Willin´& The Creek Don´t Rise publicado en 2010 y que aquel año ni olí, ni sabía quién era Ray siquiera. Puede que poco después un colega me regalase Gossip in The Grain al que no hice demasiado caso más allá del encantador single You Are The Best Thing. Pero un día comencé a escuchar de verdad ese Gossip in The Grain y el veneno de la música de este tipo se expandió de forma irremediable. Hasta el punto de que me he hecho con todos los mencionados. Una de esas benditas obsesiones que me asolan. Un no parar, un puto descubrimiento. Ahora mismo uno de mis músicos favoritos, uno de esos por los que haría encaje de bolillos para poder ver en directo. 

La música de Lamontagne se mueve en territorios tranquilos con puntuales e irresistibles arrebatos de furia. Y ambas facetas me flipan. Le comparan con The Band o con Van Morrison, también le meten en el saco de cantautores folk como Nick Drake o Dylan Leblanc. Puede ser. A mi a veces me recuerda al mejor Ben Harper, al más reposado que me gusta tanto como el fiero. Lo cierto es que el amigo Ray se lo curra y suele sorprender. Escuchando sus discos rara vez repite los mismos patrones, siempre da un pequeño giro, un desvió a veces mínimo pero suficiente para no encasillarse. Por ejemplo sus dos últimos discos tienen más que ver con Pink Floyd que con el folk así lo percibo tanto en Ouroboros como en Part of Light. Su música puede que remita a muchos clásicos pero el tío se lo hace de una forma tan personal que el resultado es que él mismo es el género. 

¿Y qué hace de este Good Willin´& The Creek Don´t Rise algo tan especial? Pues además de una ristra de canciones perfectas, diez temas a cada cual mejor sin relleno que lo grabó con unos músicos excepcionales. Pura crema. Me refiero a uno de mis baterías favoritos de todos los tiempos: Jay Bellerose a dos guitarristas con curriculum espectacular Greg Leisz (imposible mencionar la ristra de clásicos en los que ha participado este sujeto) y Eric Heywood (Alejandro Escovedo, Joe Henry o The Jayhawks). Ambos se compenetran a las mil maravillas intercambiándose la pedal steel y la eléctrica. Y sin olvidar a Jennifer Condos al bajo, otra que ha grabado con todo quisqui (Ryan Adams, Joe Henry o Jackson Browne). Imposible imaginar que el amigo Ray haya estado mejor acompañado en su vida. Escuchar a esta troupe en directo tiene que ser la hostia.

En Good Willin´& The Creek Don´t Rise da rienda suelta a su particular mezcla de blues, folk y country-soul todo ello servido con una elegancia sublime. Y lo percibes desde esa inicial Repo Man, un tema con un contagioso toque negroide que me atrapa sin remisión. Le sigue una de las baladas más emocionantes que he escuchado en mi vida. Joder, a ver quién no se derrite ante New York City´s Killing Me. La puta de Oros, qué emoción. La que da título al álbum no le va a la zaga, es igual de sobrecogedora, tanto Heywood como Leisz arropan con su pedal steel a la acústica de Lamontagne y el tema va creciendo hasta el infinito y más allá.
Me puedo imaginar sonando a toda mecha en la sala BBK o en el Antzoki Big Steal Or Borrow con ese sugerente inicio de nuevo cortesía de Heywood y Leisz. Y es que a veces no necesitas que un tema sea cañero para percibir una fuerza descomunal que es lo que me ocurre con la música de este sujeto a menudo. En mi cabeza Big Steal Or Borrow es tan cañera como cualquier puto tema de Anthrax o Monster Magnet. Yo sé lo que me escribo ja ja. Por supuesto en todas las mencionadas y las que quedan la interpretación vocal de Lamontagne es contagiosa a más no poder, con esa voz rasgada y esos ocasionales falsetes como en This Love is Over, otra pieza antológica. Su voz transmite en cada palabra que canta. 

Like Rock & Roll Radio es la única canción de todo el disco que Ray no cuenta con la estratosferica banda mencionada anteriormente. No importa el tipo se las apaña con la acústica y mete la armónica en el momento justo para que el tema no decaiga. Antes Old Before Your Time nos ha llevado por la senda más folk con el banjo de Greg Leisz comiéndose la canción y For The Summer es otro de esos temas que me imagino interpretado a cholón, a fuego, a toda máquina en una sala pequeña dejándome llevar por completo.  El cierre con Devil´s In the Jukebox es perfecto. Una coda blues, apegada a la tierra con ese puto sonidazo grueso. Madre del amor hermoso pero como lo flipo con el colgado este.




miércoles, 10 de octubre de 2018

Ray Lamontagne. Henry Nearly Killed Me (It's A Shame)

Hoy actúa en el Racio City Music Hall de Nueva York Ray Lamontagne. La música de este sujeto me ha acompañado durante todo el verano. Hace años un colega me regaló su disco Gossip in the grain pero no le presté la atención debida. Más allá del impacto de su single, el arrebatador You´re the best thing abandoné pronto su escucha. En junio le empecé a dar la cancha necesaria y me tiene obnubilado. Tanto que me he hecho también con Till The Sun Turns Back he puesto en la tienda God Willin´& the Creek don´t rise y he escuchado en el tubo Supernova y Ouroboros, encontrando canciones inmensas en todos ellos. Sin que tenga nada que ver pero con algunas similitudes a la hora de plantear las canciones, Lamontagne es un alumno perfecto de Bill Withers aunque él comenta que empezó en la música por el impacto que le causó Stephen Stills. Un tipo que ha venido para quedarse en mi casa. Quién pudiera hoy volar a NY.