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domingo, 16 de mayo de 2021

Alice Cooper. Detroit Stories

Más de cincuenta años después de su debut a Alice Cooper le sigue picando el gusanillo del rock´n roll. Lejos de apoltronarse y dedicarse a vivir de las rentas sigue componiendo material nuevo cada poco tiempo y rara vez erra el tiro. Su forma de concebir la música sigue siendo excitante y desinhibida y hace trizas cualquier prejuicio. El que meta a Alice Cooper en el gueto heavy es que directamente no ha escuchado su música. Este año se ha descolgado con un tributo a Detroit, su ciudad natal, otrora urbe del efervescente sonido Motown, del rock directo y abrasador de los Stooges y MC5, de tipos tan solventes como Bog Seger o Mith Ryder o de bandas tan especiales como Grand Funk Railroad

En Detroit Stories Alice Cooper recoge todos esos sonidos y sin ningún rubor se ha cascado un disco con unas cuantas canciones que perfectamente pueden reinar en su set list. Así de claro. Como es habitual Vincent Damon Furnier se ha rodeado de los mejores. En eso no falla jamás. Por aquí circulan Steve Hunter, Mark Farmer, Wayne Kramer o sus compañeros de la formación clásica Dennis Dunaway, Michael Bruce y Neal Smith. Todos contribuyen tanto en la composición como en la ejecución logrando un sonido fabuloso. Gloria eterna para dos músicos que me parecen esenciales: Paul Randolph y Johnny "Bee"Bandajek. De lo primero que me llamó la atención en el disco es la química entre el bajista y el batería que tiene momentos gloriosos en uno de mis temas favoritos: 1000 High Heel Shoes que además cuenta con los impagables coros de las hermanas Sledge, Debra y Camile junto a Tanya Thillet y Carla Camarillo. A eso le llamo yo un tributo repleto de clase y elegancia al sonido Motown

El álbum se abre con una directa declaración de principios: Rock & Roll una versión al tema de la Velvet Undeground en el que se cambia New York por Detroit, insuflándole la esencia de la city y en la que brilla especialmente la batería de Johnny "Bee"Bandajek. Go Man Go es un tema con cierto ramalazo punk, muy sencillo, efectivo sin más. Me gusta mucho más Our Love Will Change The World una maravilla pop sin complejos. Un tema que engancha desde la primera escucha. Social Debris fue uno de los adelantos y entra como un tiro. Supone la primera aparición de sus compinches Neal Smith, Dennis Dunaway y Michael Bruce. Tras la excelente 1000 High Heel Shoes viene Hail Mary que es en mi opinión la más floja del disco. 

A continuación viene una tacada de cuatro  de los que tres son irresistibles: el blues rasposo de Drunk And I Love con la guitarra estelar de Joe Bonamassa y Alice soplando la armónica, Independence Dave es un tema muy corto, setentero en el que te ves irremediablemente atrapado y la profunda y la absorbente Wonderful World con Alice Cooper cantando en registro grave. Por medio se cuela I Hate You que sela dedican los componentes vivos de Alice Group Band al miembro que falta Glen Buxton. Una canción cachonda sin más.

El álbum se completa con unas cuantas versiones. A la mencionada Rock´n Roll que abre el disco y elegida por la que en su día hizo Mith Ryder le acompañan un tema de Bob Seger, East Side Story y otro de MC5, Sister Anne. Ambos buenos temas sin desviarse demasiado de los originales pero con la impronta de Detroit bien presente gracias a todos los musicazos que pululan por aquí. Desconozco por qué Alice ha vuelto a grabar Detroit City 2021 (que estaba en The Eyes of Alice Cooper) y ha recuperado Shut Up And Rock de las sesiones de Paranormal. Algunos críticos señalan que el punto flaco del álbum es incluir tantas versiones y regrabar Detroit City pero es un asunto nimio. El conjunto merece mucho la pena y seguir a Alice Cooper siguen siendo fuente de placer. Rock´n Roll. No se me ocurre un mejor cierre que la letra de Hanging On By A Thread (Don´t Give Up) otro de mis temas favoritos: This is Alice Cooper in Detroit... Let´s Keep fighting, don´t give up, Call The Suicide Prevention Hotline 1-800-273-8255

domingo, 18 de abril de 2021

Inquietudes

Desde mi más tierna infancia he sido un tipo inquieto. Ávido por conocer y descubrir. Supongo que cuando eres pequeño eso viene de serie, esa necesidad de aprender a entender todo lo que te rodea. Y por lo general ese deseo de absorber información nos acompaña toda la vida en mayor o menor medida. O tal vez no. En mi caso es un rotundo si. Me sigue privando una buena historia ya sea escuchada, vista o leída. Sucumbo al encanto de la narración. Y esta puede venir en cualquier momento. De juerga a las tres de la mañana, tomando algo a las doce del mediodía, sentado en mi casa tranquilamente leyendo un libro o viendo una película. El filón es infinito. Y se que con está última frase más de un amigo puede hacer un chiste. 

He empezado este post pensando en escribir sobre inquietudes. Acudamos a la definición de la Real Academia de la Lengua Española. ¡Quietos ahí! Que nadie se me asuste. Definición: Inclinación del ánimo hacia algo, en especial en el campo de la estética.  Y esto me ha venido porque ayer recibí en buzón de mi casa el último disco de Alice Cooper cortesía de mi primo Oscar que acompañaba el mencionado álbum con una misiva en la que me contaba entre otras cosas su reciente descubrimiento de una librería en su ciudad especializada en cine que está al lado de la única tienda de cds y vinilos que queda en Pucela. Mola que estén juntas ya eso me parece una dichosa coincidencia. 

Antes de dar al play Detroit Stories se me ha ocurrido juntar estas líneas como tributo a mi primo con quien comparto una genuina e insaciable curiosidad. Nos mueven inquietudes similares. Reconozco que yo últimamente me especializado en carroña y derivados (y nunca tengo suficiente) pero en mis mejores días soy incluso capaz de devorar cosas de más calado como yo que sé El Hereje de Miguel Delibes o Ciudades rebeldes de David Harvey. Eso si, con mucha calma que no se le pueden pedir grandes dispendios a un celador con alma de estibador. 

A veces mi primo me cuenta que tiene tal cantidad de material pendiente de disfrutar que le viene la ansiedad ja ja. Benditos problemas del primer mundo je je. Hace tiempo que vivo en un continuo estado zen en el que disfruto de cada momento cultural, lo gozo en solitaria dicha y luego a veces junto unas líneas en este cochambroso blog o mando un mensaje a algún amigo. Compartir y el feedback siempre es importante, vital escribiría yo. Y si, en ocasiones piensas en la cantidad de material por degustar que queda y piensas joder necesito una puta excedencia de cinco años para todo esto ja ja. 

De modo que una vez más y no será la última voy a degustar el nuevo disco de Alice Cooper que siempre es bien recibido en mi casa. Y tengo ese cosquilleo que siempre me acompaña, ese eterno picorcillo signo inequívoco de inquietud. Siento una eterna admiración por al amigo Vincent Damon Furnier. Me encanta su música y conecto con el sentido del espectáculo, del show que tiene el bueno de Alice, siempre al servicio de fantásticas canciones mucho más variadas que la imagen que se proyecta de su figura siempre asociada al heavy. 

domingo, 11 de enero de 2015

Super Duver Alice Cooper

El otro día cuando fui a buscar a los canijos a la Escuela de Música coincidí con un amigo al que últimamente veo muy poco. Hace unos cuantos años solíamos a ir a muchos conciertos juntos e intercambiábamos abundante material prácticamente de forma semanal pero hoy en día nuestras vidas caminan por otros derroteros. Como siempre que nos vemos el tema musical copó buena parte de la conversación y Rober, el colega en cuestión me habló con su habitual pasión y sentenciosidad sobre Super Duver un documental sobre Alice Cooper. Me dijo que a la semana siguiente me haría una copia y así fue. 

Ayer me lo ventilé y entendí el entusiasmo de mi amigo. Esto mismo me sucedió hará unos quince años cuando el mismo Rober me pasó Love it to Death, Killer, School´s Out, Billion Dollar Babies, Welcome to my Nightmare y Lace and Whisky y quede prendado con la música de Alice Cooper. Me encantó lo que escuché y además rompió por completo la imagen que tenía de Alice. Lo cierto es que lo primero que caté de Vincent Furnier fueron algunos discos de finales de los ochenta y principios de los noventa con una orientación heavy con la que apenas conecté. Pero todo ese material de los setenta... Canela en rama.


El documental Super Duver esta producido para la televisión canadiense y cubre la carrera de Alice Cooper más o menos hasta mediados de los ochenta haciendo especial hincapié en los discos que he nombrado antes. Los directores del invento, Sam Dunn, Reginald Harkema y Scott McFadyen tienen entre sus manos un material sabroso y lo ponen en pantalla de forma original. Optan por tirar de archivo fotográfico y mediante una imaginativa narracion visual logran que el documental avance como un tiro y sea muy entretenido. Es una forma sorprende de contar una historia, muy ágil y divertida. Hay testimonios de Iggy Pop, Elton John, Bob Erzin o Frank Zappa pero no vemos a ninguno en pantalla sino que esta todo montado a base de fotogramas, vídeos de archivo y animaciones. Muy curioso y chulo y magníficamente aderezado con las canciones míticas de Alice Cooper.

Casi todo el contenido del documental lo conocía porque he leído bastantes textos sobre Alice Cooper pero no por ello lo he dejado disfrutar. Todo lo contrario. La forma en la que está contado y volver a ver todo ese tinglado que montaban en directo, sus estrambóticos inicios bajo el auspicio de Frank Zappa, la rocambolesca relación con Salvador Dalí y el tremendo declive físico y psicológico que padeció el amigo Alice Cooper... En fin música y cine a veces van de la mano de forma maravillosa. Esta es una de ellas.




sábado, 1 de marzo de 2014

Alice Cooper. Dirty diamonds again!!!!

Uno de los conciertos más divertidos a los que he tenido la suerte de asistir fue el que ofreció Alice Cooper en Pamplona en la gira de presentación del disco Dirty Diamonds. Recuerdo bien aquella época por diversos motivos que no vienen al caso. Mi banda sonora habitual incluía en un lugar muy destacado la música de Alice Cooper y más concretamente aquel reivindicable Dirty Diamonds. Ese fue mi primer contacto con la obra de este tipo. Un muy buen inicio al que siguieron Love It To Death, Killer, School´s out y Billion Dollar Babies. Cada uno de estos merece su post aparte.

Uno de estos últimos días que ya parece tan lejano en los que hemos tenido sol a raudales he pinchado de inicio a fin Dirty Diamonds y conserva la frescura y el buen rollo intacto. Tal vez por ser el primer disco que escuché de Alice Cooper lo esté sobrevalorando pero lo cierto es que aquí hay canciones espléndidas, algunas de las cuales tuve la suerte de escuchar en directo aquel día en Pamplona y años después en el Festival Azkena. 

Si bien en el conjunto de su discografía este álbum no sea de los más destacados a mi me parece uno de los mejores trabajos de Alice Cooper de los últimos veinte años. Y si alguien no conoce la obra de este tipo y quiere empezar por aquí, perfecto, a mi me resultó un inicio inmejorable. En este disco Alice Cooper profundizo en la senda iniciada con el anterior The eyes of Alice Cooper, una vuelta al sonido de sus discos de los setenta antes mencionados. Y otro punto a su favor es que se rodeó de músicos de talento como Ryan Roxie o Chuck Garric que de hecho colaboran en la composición de varios temas.