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jueves, 2 de junio de 2016

John D. MacDonald. Adiós en azul

Reconozco que me siento muy cómodo en el género negro. Tanto en el cine como en la literatura me ha proporcionado entretenimiento a raudales (que no es poco) y en las mejores ocasiones incluso respuestas a interesantes cuestiones. Es un cajón en el que caben muchas variables. La última novela que me he leído es Adiós en Azul a la que llegué enredando entre las novedades del género en la biblioteca de mi pueblo. Leí en la contraportada que su autor, John D. Macdonal es el creador de The Executioners, la novela en la que se basaron las versiones cinematográficas de El cabo del terror y El cabo del miedo y con ese dato y leyendo la sipnosis pensé que sería adecuada para mis frecuentes viajes en metro. Y acerté. 

Adiós en Azul tiene los componentes clásicos del género. Esos lugares comunes en los que sentirse como en casa. El caso que nos presenta no es lo más atractivo del mismo. Es un gran Mcguffin, aquí lo brillante son las píldoras filosóficas que suelta su narrador y la propia vida de éste. De hecho esta novela inauguró una serie de más de treinta con Travis McGee como protagonista. Travis vive en un barco que ganó en una partida de póker y sólo trabaja resolviendo variopintos casos cuando anda mal de dinero. Una vida alejada de las tarjetas de créditos y las hipotecas, una existencia outsider respecto al común de los mortales.

La novela está escrita en una primera persona eléctrica que deambula por Florida entre sofisticados puertos, bares de mala muerte y promesas incumplidas. Las mujeres tienen un papel fundamental en la trama y su retrato, incorrecto y punzante es de lo mejor que he leído en este género. Una lectura sastisfactoria que me ha dejado con ganas de conocer más andanzas de Travis McGee. Perfecta para el verano.


domingo, 17 de agosto de 2014

El cabo del miedo

Hoy cumple 71 años Robert De Niro. A estas alturas de la película tal vez los nuevas generaciones puedan pensar que este sujeto que en los último años se dedica a pasear sus múltiples muecas por comedietas de medio pelo ha seguido una trayectoria similar toda su vida pero a poco que seas inquieto en esta vida y bucees en su filmolgrafía te darás cuentas de que hubo una época en que el amigo De Niro era el puto amo. Así de sencillo. 

La primera película que recuerdo haber visto protagonizada por Robert De Niro fue El cabo del Miedo. Si, sé que no es ni de lejos la mejor de su carrera, qué leches, no está ni en su top ten, pero para mi fue un inicio impactante. Un joven de diecisiete años del año 1991 podía salir impresionado del cine tras ver semejante película. Con el tiempo El cabo del miedo ha sido parodiada, sobreexplotada y vilipendiada a partes iguales pero mentiría si dijese que no tiene su valía cinematográfica. De hecho puestos a recordar alguna mención a este film me quedo con el homenaje que le hicieron en un capítulo de Los Simpson donde el Actor Secundario Bob se mete en la piel de Max Cady.




El film era un remake de El cabo del terror una irregular película dirigida por J. Lee Thompson e interpretada por dos colosos del celuloide: Robert Mitchum y Gregory Peck que eran de largo lo mejor del tinglado. De hecho Scorsese aportó interesantes variaciones al material original y sus contribuciones hicieron que este remake sea mejor que la de 1962. Además como entusiasta cinéfilo, Scorsese recuperó para dos jugosos cameos a Mitchum y Peck, sólo que intercambiandoles los papeles, esta vez Mitchum era un policía del lado bueno y Peck una sanguijuela de abogado que curiosamente en las escenas del juicio lucía el traje que vistió para interpretar a Atticus Finch en Matar a un ruiseñor.

De modo que Scorsese metió su mano en el film y volcó algunas de sus obsesiones confeccionando un material muy apreciable sobre todo en una una primera hora y media que va como la seda. Recuerdo varias escenas excelentes entre Nick Nolte y Robert De Niro y entre Nolte y Jessica Lange. Lástima que el final es tan exagerado que se preste a la parodia. Por su parte De Niro hizo una actuación pirotécnica a más no poder, con su habitual transformación física y con una verborrea bíblica y filosófica tremenda. Ni que decir tiene que tras visionar este film recuerdo ir al vídeo club y pillar así seguiditas Taxi Driver, Toro Salvaje y Uno de los nuestros. Y eso ya son palabras mayores.

lunes, 29 de julio de 2013

La vida de Flynn

El pasado viernes me pilló una tormenta en las calles de mi pueblo. Me refugie en el vídeo club y ya que estaba allí hojee la cartelera. Estoy muy perdido en cuanto a cine actual se refiere. Y cuando menciono actual me refiero a películas del último lustro o incluso más. En los últimos años he visto muchas más series que películas y de ir al cine ya ni hablamos. Pero repasando las novedades me encontré con La vida de Flynn. Leo en la caratula que es una producción de Tribeca de Robert De Niro y la sinopsis me atrae mucho. Esta basada en una novela de Nick Flynn titulada Otra noche de mierda en esta puta ciudad.

El argumento es el siguiente: en Boston un joven escritor (Paul Dano) trabaja como voluntario en un albergue de la ciudad. Un día recibe la llamada de su padre (Robert De Niro), al que no ha visto en dieciocho años, quien le pide que le ayude ya que le han desalojado. El joven le ayuda pero pocos días después su padre aparece en el albergue como un usuario más. El padre del joven escritor es un tarambana que se autodefine como el tercer autor más importante de Estados Unidos pero eso solo es producto de su mente delirante. Lo cierto es que es un vagabundo que nunca termina esa novela aparentemente tan genial. El papel es un bombón para Robert De Niro y para mi simplemente por eso la película ya merece la pena pero hay más.

La película hace uso de la voz en off. Un recurso del que a veces se abusa pero que cuando se utiliza con buen criterio es una arma poderosa y que hace que te enganches fácilmente a la narración. Este es el caso de La vida de Flynn. La voz en off corresponde a los dos protagonistas de la historia el joven escritor (Paul Fano) y su padre (Robert De Niro). Y el comienzo me ha encantado. Lo guía la para mi familiar voz de Robert De Niro quien nos avisa que es uno de los mejores escritores de Estados Unidos y que todo lo que escribe es una obra maestra. Un inicio con fuerza y que nos devuelve al mejor De Niro



El film es duro pero no está exento de humor. La labia del personaje interpretado por De Niro nos ofrece momentos desternillantes a la vez que sumamente tristes. La vida misma. No se oculta el lado oscuro del sueño americano con esa sociedad que ve crecer su homeless cada día que pasa. Esas ciudades en la que cada vez es más difícil encontrar un trabajo o esos barrios donde lo habitual es caer en las drogas. La película toca esos temas pero su fuerza reside en las relaciones paterno filiales. Es ahí donde tanto Paul Dano como Robert De Niro tienen material para explayarse y lucirse. Y ambos lo hacen. 

La película está lejos de ser una obra maestra pero posee los suficientes alicientes para dedicarle al menos un visionado. Y De Niro vuelve a ofrecer una interpretación a la altura de lo que uno espera. Tal vez en manos de otro director este film podría haber sido una bomba pero el resultado es cuanto menos interesante. Seguro que el film podría haber sacado más jugo al personaje de Julianne Moore o profundizar más en ciertos aspectos (el alcoholismo y las drogas) pero lo que nos ofrece es suficiente e insisto De Niro está muy bien. El personaje le va. Le da la ocasión de mostrar su lado histriónico, esa faceta que muchos críticos odian pero de la que el menda en su justa medida disfruta de lo lindo.

viernes, 17 de agosto de 2007

¡Felicidades De Niro!

Hoy cumple 64 años Robert De Niro. Hace tiempo que este actor neoyorquino se ganó el cielo para mi. A menudo veo las películas en las que fue mucho más que un intérprete. Y no me estoy refiriendo sólo a su particular modo de sumergirse en el personaje. Al fin y al cabo eso de engordar, adelgazar, volver a engordar y moldear su físico como si fuese chicle impresionaba más antes y hubo un tiempo en que incluso se puso de moda. Me refiero más bien a la pasión que hacía que De Niro renunciase a su caché para que Taxi driver se filmase como la quería Martin Scorsese. Por ejemplo.

O a cuando insistía de nuevo a Scorsese para rodar Toro Salvaje cuando el director italoamericano tenía la cabeza en otra parte. A ese De Niro me refiero. Alguien que ponía toda la carne en el asador en películas que se han convertido en clásicos. Al De Niro que filmaba con estilo propio Una historia del Bronx convirtiéndola en una entrañable película que no me canso de ver. Ese De Niro que todavía existe y al que no pueden sepultar unas cuantas comedias insulsas que no van a ninguna parte. Pues nada, De Niro, felicidades y que sigas implicandote en el cine. Nosotros lo disfrutaremos.