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miércoles, 12 de febrero de 2025

Becoming Led Zeppelin

No cabe duda de que Led Zeppelin fue una de las bandas mas exitosas, arrolladoras y excesivas de los setenta. Su legado permanece intacto, su discos se siguen vendiendo y su influencia sigue extendiéndose a innumerables músicos. Los rumores sobre una posible reunión salen de vez en cuando aplastados inmisericordes por la rotunda negativa de Robert Plant. Está bien así y dudo mucho que la cosa cambie. Mientras podemos disfrutar en cines de Becoming Led Zeppelin el documental dirigido por Bernard MarMahon que trata precisamente de eso, de como aquellos cuatro músicos llamados Jimmy Page, Robert Plant, John Paul Jones y John Bonham formaron Led Zeppelin

El film se abre con Good Times, Bad Times en una actuación de la banda mientras se van viendo imágenes de archivo con sucesos de la Inglaterra de mediados de los cincuenta y también a nivel mundial. El contexto es importante, vital y nunca me canso de ver asuntos relacionados con esa época de crecimiento y expansión que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Son pequeñas pinceladas que vienen muy bien para situar la historia de estos cuatro tipos que cuando se juntaron fueron capaces de llevar su música a cotas espectaculares. 

Hay que aclarar que el documental está autorizado por lo tanto que nadie espere carroña, asuntos de derechos de autor, sexo desenfrenado, drogas a tutiplén y demás mandanga. Es un film meramente musical que pone el foco en como se forjo la banda explicando de dónde procedía cada uno de sus componentes. Y eso es lo que más me ha gustado de la película. Ver a Robert Plant emocionado indicando que fue Little Richard el que le voló la cabeza, comprobar lo mucho que apreciaba Jimmy Page el carácter pionero y rompedor de Lonnie Donegan en la aburrida escena británica, como flipaba John Bonham con los bateristas de James Brown o el entusiasmo de John Paul Jones por el vodevil. Son testimonios genuinos y entusiastas sobre otros músicos. 

Algo que ya sabía y que el documental se encarga de reforzar es lo excelentes músicos que eran Jimmy Page y John Paul Jones. Dos tipos obsesionados por la música que desde muy jovencitos se afanaron en practicar y practicar y que sin llegar a los veinte años ya tenían una reputación excelente como músicos de sesión. Sabía que habían participado en multitud de sesiones antes de formar Led Zeppelin pero desconocía que lo habían hecho por ejemplo en el Goldfinger de Shirley Bassey. Ese es otro de mis momentos favoritos del documental, sobre todo por como es explicado por sus propios protagonistas.

Ya que es un documental oficial se agradece que se haya centrado en los primeros años de Led Zeppelin, en realidad en el primer año. Y que todo gire en torno a la música. Lo contrario hubiese sido un error porque nos iban a escatimar toda la carroña que circuló siempre sobre la banda. Otra baza fundamental del film es que cuenta con declaraciones inéditas y exclusivas de John Bonham, que dio muy pocas entrevistas en su vida. Mi sensación tras ver las dos horas de metraje es que el director y los protagonistas han sabido transmitir muy bien su pasión por la música, poner a ésta en el centro y alabar el trabajo de los creadores y las misteriosas y apasionantes sinergias creativas entre músicos. El film tiene varias actuaciones casi completas que son una gozada.

Por lo tanto, lo escrito que nadie vaya a ver el documental pensando que va a encontrar sexo, drogas y rock´n roll, ni mucho menos posibles plagios (danger, danger). Tengo claro que casi todos las películas de este tipo autorizadas por los interesados rehúyen lo escabroso, los claroscuros y no plantean ni la más mínima duda sobre la genialidad de los protagonistas. Así que si eres de los que piensan que Led Zeppelin eran los putos amos y que prácticamente inventaron un género la vas a gozar, si eres como el menda, de los que se deleitan con todo lo que rodea a la música y la gozan observando como los protagonistas rinden tributo a sus héroes también la gozarás. Si antes de ver el documental ya tenía en un pedestal a John Paul Jones mi sensación tras ver el film es que este tipo merece su propia película aunque sea única y exclusivamente versando sobre música. 




sábado, 21 de noviembre de 2020

Led Zeppelin III

Quizás porque las verdes praderas galesas desde la bucólica granja de Bron-Yr-Aur en la que residieron Plant y Page por un tiempo les inspiraron, tal vez porque Jimmy estaba obsesionado con el estilo acústico de Bert Jansch o simplemente porque la banda estaba deseosa de demostrar que podían con todo lo cierto es que Led Zeppelin introdujeron unas jugosas variantes en su tercer álbum. La faceta acústica toma aquí una relevancia especial. La electricidad desbocada seguía ahí y la variable folk está condenadamente bien insertada. De lujo. Con el paso del los años este disco me gusta tanto como el Houses of The Holy o el Physical Graffitti. Y el tiempo lo ha situado muy bien en el legado zeppeliano tanto que más de una revista tuvo que borrar la despiadada crítica que hizo en su día para no quedar en el más absoluto ridículo ja ja ja. 

El disco se abre a todo trapo con uno de los temas míticos de la banda. Una de esas canciones infalibles, de los mejores ejemplos de lo que eran capaces estos cuatro. Porque Inmigrant Song con su delirante letra sobre batallas vikingas es un inicio portentoso que desde hace unos años tengo ineludiblemente asociado al jetorrio de Jack Black en School of Rock. No lo puedo evitar. Igual de desbocada y excitante es Celebration Day otro de esos clásicos ineludibles en el recopilatorio de rigor. Puede parecer increíble lo que hace Page con la guitarra pero si escuchas detenidamente el bajo de John Paul Jones... Vaya puta máquina. El arma secreta de esta banda con su cara de yo pasaba por aquí. Además de darle de lo lindo al bajo se encarga del órgano, mandolina, sintetitizador y coros.

Por seguir con la habitual vertiente eléctrica Out on the Tiles es uno de mis temas favoritos de la banda y de nuevo me rindo ante el jodido Jones. Plant hizo un chiste unos años después cuanto se junto con Page para No Quarter pero le hacía los recados a John Paul Jones ja ja ja. Jones podía estar aparcando el coche, si, pero mientras tocaba el piano, la mandolina, el sitar, el banjo, el bajo y lo que le pusiesen, igual hasta hacía el pino mientras, ja ja ja. 

Vamos con la en un principio vilipendiada y años después rescatada vertiente acústica del cuarteto. Maravillosa. Siguiendo la bendita influencia del mencionado Bert Jansch las canciones acústicas de este álbum no es que no tengan nada que envidiar a sus pelotazos rockeros es que los sitúo a la par si no por encima. Madre mía Gallows Pole, Friends, Bron-Yr-Aur Stomp, That´s The Way, Tangerine... Una detrás de otra son piezas que me dejaron noqueado porque cuando Su me regaló el Remasters hace treinta años los temas que venían de este álbum son los eléctricos: Celebration Day, Inmigrant Song y Since I´ve Been Loving You. De forma que descubrir esta faceta acústica tan bien hilvanada me causó tanta impresión como en su día escuchar esa misma veta en temas de Rory Gallagher como Just The Smile.

El pasado 5 de octubre se cumplieron cincuenta años de la publicación de este álbum y desconozco y me la trae al pairo el lugar que ocupará este disco entre los fanáticos de la banda (seguro que hay algún foro por ahí con el ranking de rigor), en mi casa desde luego para mi y Su algún otro de Led Zeppelin nos gusta tanto pero más seguro que no. Y para finalizar como no podía faltar esa pequeña polémica que siempre salpicó a Page. Dicen que Since I´ve Been Loving You  y Hats Off To (Roy Harper) se parecen sospechosamente a..... Si te interesa lo buscas ja ja. Yo escribo que si, en efecto se parecen pero estos cuatro cabronazos la hacen de traca. Always Look on the bright side of life, turu, turururururu.




miércoles, 26 de abril de 2017

Buddy Miller. Written In Chalk

Written In Chalk se ha convertido desde que llegó a mi casa en un disco de referencia. Acudo a él a menudo y siempre que lo pongo lo escucho del tirón con el libreto entre mis manos. Es de esos que hay que tener original si o si. La música es maravillosa y el artwork hace honor a su nombre. El disco me lo grabó un amigo cuando se publicó hace siete años y las primeras escuchas no me impactaron pero le dí tiempo y se ha convertido en un imprescindible en mi hogar, sencillamente uno de los álbums más bellos y especiales que he escuchado en mi vida. 

Written In Chalk se editó en 2009 cinco años después del brillante Universal United House of Prayer. Un lustro entre disco y disco es mucho tiempo pero la espera mereció la pena. Todos las composiciones, excepto tres versiones, llevan la firma de Julie Miller. El primer reconocimiento tiene que ser para ella. El nivel de las canciones es supremo tanto en los temas más lentos como en los más movidos. No importa el tempo, los temas son buenísimos así que Buddy se tuvo que sentir afortunado de ejecutar este material rodeado de algunos de los músicos más precisos que pululan por Nashville como Chris Donohoue al bajo, o John Deaderick al piano y teclados junto a las brillantes aportaciones de Patty Griffin, Larry Campbell al violín o Robert Plant y las hermanas McCray. Un equipo estelar para arropar unas composiciones arrebatadoras. 

El disco se abre con Ellis County con el violín de Larry Campbell y en seguida aparece la espectacular voz de Buddy Miller interpretando una letra emotiva a más no poder...Uno de los puntos fuertes del disco es la labor vocal de Buddy. Un cantante excelso sin necesidad de florituras. Alucino con cómo canta. Espectacular. Me vuelve loco en el tema 6, One Part, Two Part en la que le secundan las hermanas McCray. Cuando las voces de Regina y Ann se unen a la de Buddy es la gloria absoluta. 




Me vuelve loco poner este disco a tope en el equipo de sonido. A máximo volumen. No es que el disco tenga tema cañeros pero tiene poderío, un sonido contundente, inigualable, que alcanza su cima en canciones como Gasoline and Maches, What you gonna do Leroy con Robert Plant interpretando una parte de la canción o en la crujiente Memphis Jane, un tema en el que la guitarra de Buddy Miller echa chispas. Porque además de un excelso  cantante, compositor y productor, Buddy es un guitarrista antológico. Puedo escuchar este tema en bucle. Y como he escrito antes esto tiene fuerza, poderío, tengo siempre la misma sensación eufórica cuando escucho este álbum que lo que siento con The Lonesome Jubile. Todos los instrumentos se aprecian con total intensidad y violínes, mandolinas o acústicas suenan más rockeros que nunca.

El disco tiene varios temas en los que la voz principal es la de Julie Miller. Tal vez un álbum completo de ese pelaje se me haría duro pero aquí sus aportaciones en esa tarea son exquisitas. Y son perfectas cuando se cruzan con otras voces como la de Buddy en Ellis County o Junede Patty Griffin en Don´t Say Goodbyede Regina McCray en Hush, Sorrow. Unos temas emotivos, bellos, algunos con texturas incluso jazz, todas con un toque especial, cortesía de esta encantadora pareja. 

Es complicado enmarcar este álbum en un estilo. Supongo que aparecerá en las estanterías del country pero esa etiqueta se queda corta, muy corta y no es representativa de los que encierra este disco. Uno de los propósitos de escribir en este cochambroso blog es recomendar al que por pura casualidad se pase por aquí discos que me han marcado y este Written In Chalk es una jodida maravilla de principio a fin. Ni quiero ni puedo disimular mi entusiasmo ante semejante artefacto. Ahora mismo suena a todo volumen Memphis Jane a todo volumen, joder, tiemblan las putas ventanas, la guitarra de Buddy echa chispas... No te pierdas esto.