Setenta y cinco tacos cumple hoy Tom Waits. Me imagino al de Pomona correteando junto a sus nietos en su rancho. Jugando a ser pequeño cuando siempre quiso ser mayor. Contándoles truculentas historias y otras llenas de esperanza e ilusión. De vez en cuando será interrumpido por algún asesor que le dirá que le ofrecen una pasta gansa si cede una de sus canciones a tal o cual spot publicitario. Y nunca vas a escuchar a nadie decir que no más rápido. Ja. Es evidente que Tom Waits es ya un músico retirado. Se ha ganado una reputación fabulosa entre sus compañeros de profesión y comercialmente ha terminado haciéndose un hueco muy grande. Aunque parezca mentira se han vendido millones de ejemplares de sus discos. Es algo muy loco.
En mi casa se hizo un hueco eterno. Su música me ha acompañado en todos los momentos de mi vida y es del músico que más discos me ha regalado Su. Cuando estaba terminando mis estudios sonaba a todas horas Mule Variations... La primera vez que vi un disco suyo original en casa ajena fue en la de mi primo Oscar que tenía Swordfishtrombones en cassette. Ahí es nada. Posiblemente una de las revelaciones musicales más atómicas que he tenido en mi vida fue cuando me puse a fondo con Rain Dogs... Muchos años después le cogí el gusto también a su primera época, esa en la que parecía un vagabundo que frecuentaba tugurios llenos de humo y de jazz. The Heart Of Saturday Night es mi favorito pero adoro todos. Es necesario señalar lo importante que fueron en su carrera tanto Bones Howe como Kathleen Brennan. El primero un gentleman que le produjo maravillosamente sus primeros discos, la segunda, la persona que le empujo a llevar su música más allá.
Todo lo que tenga que ver con Waits me interesa. Su faceta interpretativa esta sazonada de momentos sublimes, irresistibles, dejando su impronta de forma aplastante en El Rey Pescador, Drácula, Vidas Cruzadas o La Balada de Scruggs... En este cochambroso blog me lo suelo pasar muy bien juntando letras y dos de los post que recuerdo con más cariño son la reseña que escribí sobre la biografía que realizó Barney Hoskyns y otro que titule Tom Waits y Nueva York. Tuve la inmensa fortuna de ver con un gran amigo a Tom Waits en directo en el Kursaal de Donosti en 2008. De esas veladas que no olvidas... Resumiendo otro al que le debo pasta.
Recientemente he leído en apenas un par de días Hotel California: Cantautores y vaqueros cocainomanos en Lauren Canyon. Escrito por el periodista británico Barney Hoskyns es un apasionante recorrido por la escena vaquera que tuvo lugar en aquellos mitificados años sesenta y setenta en la soleada California. Uno de los personajes que circula por el volumen es Tom Waits. El de Pomona tenía poco o casi nada que ver con la mayoría de sus contemporáneos (tal vez a excepción de Randy Newman) y desde el principio no encajo en esa escena pero se coló a menudo por el Troubadour y encontró refugio en el mismo sello que los Eagles aunque a Waits escuchar a Glen Frey y cía le pareciese tan excitante como verse la pintura secar ja ja. Por supuesto sus apariciones son desternillantes y dan mucho juego. Se nota que al autor le gusta Waits y tanto es así que se puso manos a la obra para escribir Lowside Of The Road: A Life Of Tom Waits. Pero pronto se dio cuenta de que la tarea no iba a ser nada fácil.
El libro fue publicado por estos lares en la desaparecida Global Rhythm Press con el título de La Coz Cantante. Me lo regalo Su y se lo envíe a mi primo diciéndome que ya lo pillaría yo más adelante. Cuando fui a por el ya no quedaban y no sólo eso sino que estaba descatalogado. Menudo gilipollas estoy hecho. De modo que ahora que me ha entrado una de esas obsesiones irrefenables que me dan le pedí a mi primo la semana pasada que me lo enviase y como es un tipo muy eficiente me lo hizo llegar por Correos. Y como no podía ser de otra forma me lo he devorado en dos días mientras degustaba compulsivamente la obra de Waits. Todo esto sólo se puede hacer cuando uno está confinado o en su hogar está rodeado por confinados ja ja.
Como he indicado antes Hoskyns comprobó enseguida que escribir un libro sobre la vida y obra de Waits iba a ser muy compliado. El músico no tenía ninguna intención de colaborar y no quería que nadie juntase unas cuantas letras sobre sus andanzas por este mundo. Hoskyns explica en la introducción como un día estaba todo contento porque había conseguido una cita con Keith Richards que estaba dispuesto a hablar de su colaboración en Rain Dogs y Bone Machine. Al día siguiente le llamaron de la oficina de Richards indicándole que Waits y Brennan preferían que no hablase con ningún periodista sobre él. Eso mismo le paso con muchos otros músicos que colaboraron con Waits. Suena todo a Mafia Calabresa. Perfecto. Encaja a las mil maravillas en el universo Waits.
A pesar de todas estas trabas afortunadamente Hoskyns no se rindió y se puso a ello. Contactó con unos cuantos colaboradores de Waits sobre todo de su etapa en Asylum y consiguió armar un libro apasionante sobre la obra del gruñon de Pomona. Partiendo de una clara admiración por la carrera de Tom Waits pero sin deja de ser crítico y ofreciendo un completo y preciso análisis de todos sus discos y sus peculiares contribuciones cinematográficas. Como escribo siempre para llevar a cabo una tarea de estas dimensiones además de documentarse mucho (y el autor lo ha hecho de lo lindo) hay que saber hilar las historias y en eso Hoskyns es un maestro dotando al libro de un robusto armazón literario. Barney escribe muy bien, es mordaz, agudo y sabe sugerir más que mostrar. Su prosa es contagiosa y el libro se lee de un tirón. Si eres un zumbado como el menda te lo ventilas echando viruta.
El libro no escatima en elogios a Waits pero no elude las sombras y las polémicas que rodean la figura del cantante. Una de las más perdurables es la división entre los que se quedan con la etapa Asylum y los que prefieren la de Islands para adelante. Y luego estamos los más afortunados como el autor de este cochambroso blog que se regocija cual cerdo en el lodazal en ambas. Un recuerdo muy claro que tengo de cuando pude ver a Tom Waits en directo es que el personal estaba más que entregado. Quiero decir si sale Tom Waits y hace unas pedorretas con el sobaco la chusma hubiesemos aplaudido igual. Es más estoy convencido que hubo gente que compró esas camisetas con cuatro chorretones... En el puesto de merchan ponía diseñadas por Tom Waits. 30 pavos. Mi colega Rober y yo nos miramos y nos descojonamos. Maldito Filibustero!!!!
El autor no elude la supuesta impostura de Waits de sus tiempos en el Tropicana o su posterior personaje de tipo gruñon y aislado en un remoto pueblucho de vete a saber donde. Y ambasson dos interesantes reflexiones al igual que el eterno debate de qué música es mejor si la más clásica de la primera etapa o la del Reino de la Cacharrería de la segunda. Si que estoy de acuerdo con Hoskyns en señalar que en Real Gone y algunas canciones de Orphans había cierta autoparodia y Waits forzaba demasiado... Interesante.
Se me hace complicado juntar unas líneas resumiendo o destacando algo del libro porque el conjunto es abrumador y merece la pena desde la primera a la última página. Por lo que voy a estructurar este post citando a los personajes principales o los que mas impacto me han causado empezando por el inimitable y firibustero de Tom Waits. Esto va a ser largo.
Tom Waits
El autor se muestra entusiasmado por la obra de Waits. Mi percepción es que le gustan las dos etapas de Tom por igual aunque en un momento dado escribe que ninguna canción de Tom Waits de la etapa Islands en adelante le conmueve tanto como Tom Traubert´s Blues, Kentucky Avenue o Broken Bicycles. Discrepo. Lo que si hace Hoskyns en mi opinión como buen periodista es en hurgar en las contradicciones del músico. Nadie escapa a ellas y todos los culos cagan mierda. Waits sale bien parado casi siempre pero también a veces se le ven las costuras. Lo que es innegable es que Tom Waits tiene una verborrea espectacular. Me he desternillado de risa con sus múltiples metáforas y comentarios sobre los más variados temas. No sabría ni por donde empezar. Pero ahí van unas cuantas perlas:
Sobre su gira teloneando a Frank Zappa: Todas las noches Waits tenía que salir ante el público de Zappa. Y le caía de todo. El bueno de Frank parecía disfrutar con los padecimientos de Tom que lo cuenta así de cachondo: Me usaba para tomar la temperatura, metiéndome por el trasero de la vaca y luego sacándome.
Sobre su estancia en Nueva York: No acababa de encajar con el carácter de la ciudad. Necesitaba algo que fuera un poco más...no tan volátil. Según dijo la ciudad le hizo desarrollar el síndrome de Tourette. Me ponía a soltar obscenidades en medio de la Octava Avenida.
Sobre sus influencias musicales: James Brown, Captain Beefheart y Top Jimmy & The Rhythm Pigs
Una noche de 1962 Tom Waits tuvo la suerte de ver en directo a James Brown & The Famous Flames. Nos metimos por la valla trasera con unas cizallas. Nunca me lo he pasado mejor. Era como si te hubieras chutado o tomado una pastilla. Parecía una de esas asambleas revivalistas, con un pastor demente hablando en lenguas muertas desde el púlpito.
Una de las bandas favoritas de Waits era Top Jimmy & The Rythm Pigs que al parecer se montaban una buena juerga encima del escenario. El guitarrista Carlos Guitarlos Ayala llegó a colaborar en el mítico Swordfishtrombones. Y Van Halen tienen una canción dedicada a Top Jimmy en su álbum 1984. Conexión Tom Waits/David Lee Roth. Yo siempre la he visto clara ja ja. Al igual que la importancia vital que tuvo Jersey Girl en la carrera de Springsteen. Waits se unió a Bruce en el Sports Arena a cantar la canción juntos. Tom declaró: Ya he hecho por él todo lo que podía. Ahora va por su cuenta.
De Beefheart Waits apunta: Una vez que has escuchado a Beefheart cuesta mucho limpiartélo de la ropa. Te mancha, como el café o la sangre. Según Tom la que le descubrió la música de Captain fue su mujer Katheleen Brennan que en cuestiones musicales era mucho más ecléctica que el.
Sobre salir de gira: Conseguí un bajista negro, un saxo tenor siciliano y un batería mitad cheroqui mitad afroamericano. Podemos actuar en cualquier barrio del mundo.
A veces, cuando pienso en salir de gira, prefiriría ser atacado por un banco de mixinos. Los mixinos son criaturas marinas que se comen a otros peces de dentro afuera. Eso es lo que a veces te hacen las giras.
Sobre las indicaciones que hace a los músicos: Este apartado es especialmente desternillante. El bajista de jazz Clark Suprynowick cuenta que la forma que Waits tenía de dirigir a la banda era propia de una persona del teatro. Y dice: Entraba en la cabina de grabación y escuchaba una toma que acabábamos de hacer. Entonces salía y miraba a Ralph y le decía ¡Suena demasiado amistoso!¿Podemos hacerlo más antisocial?
Y al loro con esta. Tras una de las primeras tomas de Good Old World (Waltz), Waits salió de la cabina y empezó a arrastrase por el estudio como si tuviera un pie deforme: ¡Chicos, Chicos! les imploró a los músicos. ¡La cosa tiene que cojear un poco! Suprynowickcomenta que encontró muy educativa la forma de indicar de Tom. El bajista, cofundador de la Bay Area Jazz Composer Orchestra, afirma: A veces para obtener el resultado que buscas de la música, es la única manera de lograrlo. Hay cosas que no se pueden capturar con cosas como crescendo o disminuendo.
Sobre su boda: Mi mujer llevaba cincuenta pavos en el bolsillo y yo veinte. Ella pensó que aquel no era un buen comienzo. Pero, ya ves, funcionó. Hay bodas muy caras que sólo duran un par de semanas.
Kathleen Brennan
La presencia de Kathleen Brennan es fundamental en la vida de Waits. La conocío cuando trabajó para Coppola en la banda sonora de Corazonada y su vida cambió para siempre. En el libro abundan los testimonios que afirman que esta mujer salvó su carrera, le dio el empuje necesario para deshacerse de su personaje de borrachín al piano y para buscar nuevos retos. Y estos testimonios los realizan personas que por estos cambios salieron perjudicadas ya que Waits cortó de raíz con su pasado como el productor Bones Howe, el pianista Mike Melvoin o el bajista Jim Hughart. O sea que un tanto y muy gordo para ella.
Este testimonio de Waits es esclarecedor: Ella fue la que empezó a escuchar música estrafalaria. Me dijo: Puedes tomar esto y aquello y juntarlo todo. Hay un lugar en el que todas esas cosas se solapan. Grabaciones de campo, Caruso, música tribal, discos en idioma lituano, Leadbelly.... Puedes juntarlo todo en un crisol. Y como señala el autor Hoskyns, Kathleen apremió a su marido a ahondar en sus polaridades: ampliar el abismo entre lo hermoso y lo feo, lo tierno y lo abrasivo, lo melódico y lo disonante. La música debería reflejar el hecho de que la vida puede ser extraña y grotesca.
Además de sus contribuciones en el plano creativo su labor fue fundamental en el aspecto monetario. Hoskyns cuenta que el padre de Brennan era contable y ella le invitó a husmear en las cuentas de su mánager Herb Cohen y claro salió la habitual historia de geta que se queda con dinero por aquí, dinero por allá. El asunto terminó con una demanda que ganó Waits vital para su estabilidad financiera.
Herb Cohen
En toda buena historia sobre un músico no puede faltar un mánager avispado casualmente judío que tanga un poco por aquí un poco por allá. La descripcion que Barney Hoskyns hace de Herb Cohen es buenísima y se completa con testimonios tan perturbadores como los del productor Jerry Jester: Herbie daba mucho más miedo de lo que la gente pensaba. Creían que era un tipo judío, regordete y bonachón pero era absolutamente arrollador a la hora de batallar. Quiero decir...tenía una caja de granadas en el maletero de su coche.
Bones Howe
Todo un caballero. Las impresiones sobre este tipo son inmejorables. Fue el productor de ocho discos seguidos de Tom Waits. Era un productor al que le gustaba el jazz y que todos esos años supo sacar rendimiento a Waits por mucho que ahora el de Pomona reniegue de todos esos discos. Cuando terminó su colaboración con Tom porque este quería probar otras cosas Bones no tuvo una mala palabra con Waits y tan sólo le dijo que si alguna vez quería volver a grabar como antes que le llamase que dejaría lo que estuviese haciendo en ese momento para grabar un otro disco con él. Un Gentleman.
Rickie Lee Jones, Chuck E Weiss
A Rickie Lee Jones le siguen preguntando por su romance con Tom Waits. Y no le gusta nada que lo hagan. Y se cuestiona por qué nunca le preguntan a él. En cualquier caso tuvieron una relación muy intensa y casi siempre estaban acompañados por Chuck E Weiss excéntrico personaje que se dedicaba a.... NADA. Un vividor. Uno de los pasatiempos favoritos de este trío era colarse en los jardines de las estrellas de cine y pintar los enanitos de esos lugares de negro porque según Weiss: Antaño habían sido negros. Pero en lugar de quitarlos los pintaron de blanco. Así que Rickie, Tom y yo los volvíamos a pintar de negro. De ahí pasaron directamente a robar los enanos.
Keith Richards
No podía faltar nuestro pirata favorito. Cuando Tom Waits iba a grabar Rain Dogs desde Island Records le preguntaron a qué músico quería invitar respondió socarronamente que a Keith Richars y le dijeron que le llamase ya mismo. Y le trajeron. Fue con un arsenal de mástiles y amplificadores y con su técnico de guitarra. Conectaron. Y su contribución en el disco es suprema. Ahí está Keef dando su toque a Big Black Mariah y Union Square así como aportando el sólo de la maravillosa Blind Love.
Waits flipaba con Richards y su aguante con el alcohol. Jugaba en otra liga: Llevaba aquellos zapatos viejos... parecía que un perro los hubiera mordisqueado. Y, eh, bebía aquel whisky amargo Rebell Yell... y parecía un pirata. Cuando uno de los baterías del disco Stephen Hodges le pregúnto a Waits cómo había conseguido que Keith tocase en el disco Tom le respondió que los Rolling Stones le debían dinero.
Hoy es el cumpleaños del genio de Pomona. Setenta y un tacos cumple este artista que parece salido del circo de la serie Carnivale. Un prestidigitador, mago de la melodía al piano y mamporrero sin igual de la cacharrería más variada. Un tipo singular con el que una vez que entras en su música te acompaña de por vida. Todavía recuerdo mi singular inicio en la discografía de este hombre cuando me compré en el Pryca por mil pelas el Rain Dogs. Y ese es un inicio fulgurante. Pero también lo podía haber sido Mule Variations, Bone Machine o Frank Wild Years. Incluso si el elegido hubiese sido The Heart Of Saturday Night habría caído rendido igual. Hace mucho que no tenemos noticias suyas y dudo mucho que vuelva a grabar algo. Me lo imagino en el porche de su casa revisando de vez en cuando si algún anunciante ha osado en robarle su música ja ja. Eterno Waits. Hacer un Top es un sinsentido como este blog, así que allá vamos:
Tres años después de arrasar con Mule Variations el siguiente lanzamiento de Tom Waits en 2002 fueron dos discos simultáneos, Blood Money y Alice, muy diferentes entre sí que no hicieron sino acrecentar su leyenda. Alice era un álbum centrado en la obra teatral del mismo nombre y Blood Money hacía lo propio con otra obra titulada Woyzeck. Musicalmente son bastante diferentes y desde el principio conecté mucho más con Blood Money aunque Alice también es muy bueno pero requiere otros días. Blood Money entra cualquiera. Y tiene alguna de mis canciones favoritas de este zumbado.
Blood Money despega de forma inmejorable con Misery is the River of The World. Una de esas canciones marca de la casa que se te incrustan de por vida. Y que tuve la fortuna de escuchar en directo en su concierto del Kursaal en Donosti hace ocho años. La inspiración continúa en Everything Goes to Hell. Al igual que el anterior tiene una atmósfera peculiar. En ninguno de esos temas como sucederá en algunos más aparece la guitarra eléctrica. Clarinetes, marimbas, campanas, curiosas percusiones son el armamento con el que Waits va tejiendo canciones inspiradas. Baladas de manual Waits como Coney Island Baby o la arrebatadora All The World Is Green con la destacada presencia del clarinete de Colin Stetson. Esta canción podría perfectamente ir en la banda sonora de una película de Woody Allen.
Tras la rasposa y trotona God´s Away on Business, Waits nos regala una delicada pieza, una de esas canciones que podría pertenecer a su primera etapa pero que suena igual de bien con el aderezo de esta: Another Man´s Vine. La instrumental Knife Chase parece sacada de un film de espías psicóticos. Afortunadamente la senda de la delicadeza y la balada que te agujerea el corazón tiene un exponente sobresaliente en Lullaby. De las caóticas y cacharreras Starving in the Belly Of A Whale es tan buena como las dos que abren el disco. Pero repito el Waits que rinde a una altura excelsa en este disco es el de las canciones lentas, las baladas. A las ya mencionadas podemos sumar varios ejemplares de postín más, empezando por The Part You Thorw Away, canción a reivindicar hasta el fin de los días, esa miniatura exquisita titulada Woe y un final a la altura de las circunstancias con A Good Man Is Hard To Find. La clase de tema que tiene que estar si o si al final del disco. Después de eso que me den un par de besos y me arropen. Buenas noches.
Hace unos años Bob Dylan estuvo entre los candidatos al premio Nobel de Literatura. Ese prestigioso galardon en principio reservado a los mejores escritores podía recaer en un músico de rock en principio ajeno a tales menesteres. Finalmente no ganó pero la noticia abrió un interesante debate. Hubo tanto furibundos detractores como apasionados defensores.Vayan por delante dos cuestiones. No soy un apasionado de las letras de Dylan. El judío de Minnessota tiene una prosa con la que no logró conectar. Soy un tipo más básico, más rudimentario y aunque tiene canciones muy interesantes y mucho material en el que escarbar mis preferencias van por otros derroteros. Al mismo tiempo confieso que las letras de las canciones es un aspecto en el que me fijo después de que la canción en sí me atrapa por la música. Lo fundamental es el ritmo, la primera sensación, la que me noquea es musical y luego indagó en las letras encontrando en ocasiones interesantes historias y en otras unas cuantas palabras que puede que rimen pero que no tienen ningún calado.
La mayoría del material que escucho es anglosajón. Y sólo cuando he triturado los discos me suelo fijar en las letras. Hoy en día puedes encontrar casi todas en internet pero como en mi caso muchos discos me los compró originales cuando el libreto trae las letras les dedico su tiempo. He descubierto algunos músicos con los que si conecto aunque no tengan la fama de Dylan. Como siempre para gustos. Entre mis favoritos esta Mike Ness. Tanto en Social Distortion como especialmente en Cheating at Solitaire me gustan mucho sus letras. Material sencillo, sin retorcidas metáforas ni infulas literarias. En el polo opuesto Lou Reed y reconozco que también me encanta. Y no tienen nada que ver. Pero sucumbo una y otra vez a su álbum New York. El sr David Lowery se curra letras muy chulas para Cracker, casi siempre repletas de ironía y sarcasmo. El universo de Tom Waits llamó mi atención desde hace muchos años. No siempre es fácil seguirle pero tiene momentos antológicos. Chris Robinson también tuvo momentos estelares con los Cuervos especialmente en The Southern Harmony Musical Companion y Amorica. Curtis Mayfield también tiene unas cuantas perlas ineludibles. Tom Petty atesora un cancionero brillante repleto de pequeña literatura o muy grande, según se mire. Y qué decir de Mellencamp. Y Steve Earle, siempre, mi outlaw favorito. Y podría seguir hasta el fin de los tiempos.
En castellano apenas escucho canciones. Mi pasado adolescente sumergido en muchas bandas del llamado Rock Radical Vasco no habla mucho en favor de mi background pero es lo que hay. No reniego. Ahora cuando escucho algo de ese material no puedo evitar esbozar una sonrisa de perplejidad. Aquello era muy básico, muy de la época y el tiempo les ha hecho estragos a la mayoría de los temas. Hoy en día tengo una absoluta devoción por las letras que se curra Hendrik Röver tanto en solitario como con Los Deltonos. Tiene decenas de canciones originales, con letras muy curradas que abordan diferentes temáticas de forma sencilla, buscando las palabras con mimo, colocandolas con destreza y sumo gusto con lo complicado que es encajar las palabras en castellano.
When you walk through the gardenyou gotta watch your backwell I beg your pardonwalk the straight and narrow trackif you walk with Jesushe's gonna save your soulyou gotta keep the devilway down in the holehe's got the fire and the furyat his commandwell you don't have to worry if you hold on to Jesus handwe'll all be safe from Satanwhen the thunder rollsjust gotta help me keep the devilway down in the holeAll the angels sing about Jesus' mighty swordand they'll shield you with their wingsand keep you close to the lorddon't pay heed to temptationfor his hands are so coldyou gotta help me keep the devilway down in the hole
Descubrí la música de Tom Waits en el cine. Fue un buen comienzo. Casi un flechazo. En la primera escena de Smoke mientras un tren pasa por Brooklyn suena Dowtown train y al final del film antes de los creditos suena Innocent when you dream. Cuando la escuché pensé que la estaba cantando Louis Armstrong.
Cuando vi Smoke ya llevaba tiempo leyendo sobre este hombre en Popular 1 pero no me hice con un disco suyo hasta el 95. entré en el universo Waits de la mano de Rain Dogs. Me lo compré en el Pryca. 1000 pelas me costó. No puedo decir que me volase la cabeza a la primera pero poco a poco fue calando en mi y el veneno Waits fue tan poderoso que se extendió con fuerza. Rain Dogs sigue siendo uno de mis favoritos.
Pero, el caso es que últimamente cada vez que pongo algo de Tom Waits en casa recurro una y otra vez a los discos de su primera etapa, la mas convencional, digámoslo así pero repleta de tan grandes canciones como las posteriores. Y siempre termino la sesión con The Heart Of Saturday Night. Adoro ese álbum. Es lo que yo llamo un disco de género. Como una de esas pelis de cine negro en la que todo encaja. De esas que tienen los ingredientes habituales. Nada sorprende pero nada falla. Es a la música lo que Retorno al Pasado o Cayo Largo al cine.
No me canso de escuchar la parte jazz de Drunk on the moon, la trompeta con sordina de Depot, Depot, ese clarinete reinando en Flumblin with the blues… La voz de Waits era aquí mas calida que la actual. Ya tenía ese toque peculiar que se gasta hoy en dia pero todavía no estaba tan rota. Los temas más lentos del disco son tan buenos como cualquier cosa que haya hecho Waits después. San Diego Serenade, Shiver me timbers y Please call me baby no tienen nada que envidiar a ningún tema de su discografía.
El jazz es el eje fundamental del disco. O al menos el estilo predominante sin olvidarnos del blues y algun toque folk. Una sonoridad clásica muy alejada de la etapa que inauguraría con Swordfishtrombones pero tan excitante como lo más vanguardista. Definitivamente echó de menos a este Tom Waits. Como canta el de Pomona en San Diego Serenade: I never saw the east coast´ til I move to the west…
Hace un par de años un amigo me recomendó encarecidamente el disco Civilians de Joe Henry. Me hizo una copia y apenas le presté atención. No se qué estaba escuchando en aquella época de forma obsesiva, creo que Salvation In Lights de Mike Farris. Y también es cierto que tenía menos tiempo. Unax acababa de llegar a este mundo y estaba en una nube de la que por cierto todavía no he bajado. Pero bueno con la ventanilla siempre un poco abierta.
El caso es que meses antes me había hecho con el original de Scars de Joe Henry también tras recomendación de mi amigo. Sin bajarlo de la mula, sin escuchar nada antes. Lo compré y punto. Y es un monumental disco nocturno. Especial, diferente, repleto de grandes canciones y con una enigmática declaración sobre Richard Pryor.
Pero la música no caduca y por mucho que se empeñen algunos en que parezca algo de usar y tirar no es así. Ni mucho menos. Siempre vuelve. Así que a día de hoy estoy metido de lleno en este disco, Civilians, una de las obras más espectaculares que he escuchado en mucho tiempo. Pongo aquí el enlace que escribió mi amigo sobre este álbum. Poco más se puede añadir.
Me detengo en la definición sobre Joe Henry que hace Il Cavaliere. A este músico lo llaman el Tom Waits sobrio. Es una excelente definición. Escuchando el disco tengo la sensación de que podría ser un disco cantado y compuesto perfectamente por Tom Waits. Pero no por el Tom Waits actual que busca y encuentra su inspiración en la cacharrería y en el caos sino por ese otro que cohabita, uno más clásico e igual de bueno. En cualquier caso ambos artistas son dos orfebres de las canciones, expertos confabuladores que te llevan a su terreno con suma habilidad. Y ahí te pierdes un buen tiempo.
Pero cuidado con las recomendaciones…Mi amigo tiene un blog que toma su titulo de un famoso disco de Prince. El otro día me compré ese disco. Sing Of The Times. Y bueno no se me ocurre mejor forma de terminar que hacer mía la opinión de Joe Henry sobre Prince. Le preguntan a Henry si cree que hay algún artista al que le viniese bien ponerse en sus manos como productor. La respuesta de Henry: “!Prince! No siempre sabe cuándo parar en el estudio. Creo que podría hacer un bellísimo disco desnudo de soul”. Qué razón tiene Henry. Todavía no he escuchado muchas veces el disco de Prince pero de momento esa es la sensación que tengo. A ver las siguientes escuchas.
Fue un domingo de perros, como los que estamos viviendo estos días. Lluvia, granizo, amenaza de nieve. Para no salir de casa, vamos. Sin embargo, un domingo de hace algo más de dos años me tocaba currar en estas condiciones, pero quitémosle dramatismo, al menos lo hacia bajo techo, en una tienda de discos, que así a priori no suena nada mal.
Mi compañero de curro era un furibundo admirador del jazz y apenas estaba interesado en el rock´n roll. En aquella época estaba recién editado Real Gone de Tom Waits. Por supuesto, como toda esa semana en cuanto se abrió la tienda, a eso de las cinco de la tarde, lo primero que hice fue ponerlo en el reproductor. A la tercera canción mi compañero, Carlos, me comentó: Joder, qué es esto! Este tío cada vez es más raro. Total, que por no oírle cambie el disco y puse The Heart of Saturday Night, también de Waits. Cuando sonaba la estupenda San Diego Serenade, Carlos me miro y me dijo: ¿Como un tío que canta así de bien, que hace este tipo de canciones, tiene que coger un megáfono y forzar la voz de esa forma? En aquella época casi todos los discos que tenía de Tom Waits pertenecían a la época del Swordfishtrombones en adelante. Ya sabéis, la etapa más experimental en la carrera de este hombre. Aquella en la que empezó a producir sus discos junto a su mujer Katheleen Brennan y rompió con todo lo que suponía la etapa anterior: productor, manager, composiciones. Una nueva era que rápidamente contó con el beneplácito de la crítica y con un creciente número de seguidores que tuvo su culminación con la publicación de Mule Variations en 1999 del que se vendieron más de un millón de copias, cifra mágica para muchos músicos e inimaginable para alguien como Tom Waits. Y así nos encontramos hoy en día con un músico que goza del respaldo casi unánime de la crítica, con un número cada vez mayor de seguidores y con el respeto y admiración de sus compañeros de profesión.
Pero me apetece mirar hacia atrás, a esa primera etapa tan olvidada hoy en día por críticos, seguidores e incluso el propio Waits. Esa en la que el productor de todos sus discos fue BonesHowe, alguien que respetaba y admiraba profundamente a Tom Waits. Alguien que cuando rompió su relación profesional con Waits no sólo no tuvo ni una mala palabra contra el músico californiano sino que le invito a volver a trabajar con él cuando quisiera, hiciese lo que estuviese haciendo en ese momento.
Con Bones Howe en la cabina de mandos, Tom Waits grabó ocho fantásticos discos que tienen una sonoridad similar, entre el jazz y el cabaret, con la omnipresente voz del músico californiano ya ronca pero no tan mutilada como la actual. En todos y cada uno de esos discos hay memorables canciones que nada tienen que envidiar a cuando Tom Waits y su mujer tomaron los mandos en la producción. Mi favorito es The Heart of Saturday Night, una delicia que escucho prácticamente a diario desde aquel lluvioso domingo. Puede que a partir de 1983 Tom Waits fuese más innovador, vanguardista o esas cosas que tanto le gustan a cierta crítica, puede que el sonido clásico de los primeros años de Waits no fuese excesivamente original, puede, incluso que tanto la música como la facha del músico en aquellos años oliese demasiado a personaje marginal y bohemio, al típico perdedor, que fuese un recurso muy gastado. No importa, todas y cada una de las canciones de esa primera época son maravillosas, y como las grandes historias tienen un poder de seducción aplastante. Disfrutando como lo hago del momento actual de Tom Waits con ese fantástico triple álbum llamado Orphans brindo por aquellos maravillosos años.