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jueves, 9 de septiembre de 2021

Duff Mckagan: It´s So Easy y otras mentiras

Diez años después de su publicación original se ha editado en castellano It´s So Easy y otras mentiras de Duff Mckagan. La editorial Cúpula ha hecho un trabajo estupendo con una edición rústica super cool. El envoltorio está a la altura del contenido, sublime de principio a fin. Me lo he ventilado en apenas tres días rociándolo con absorbentes escuchas del Appetite, los Illusions, el único y atómico disco de Neurotic Outsiders, incluso he recuperado el debut de Velvet Revolver siendo el colofón los dos discos en solitario de Duff, Believe In Me y ese exquisito Tenderness

Además de un enorme talento como músico Duff es un estupendo escritor y relata su historia de forma atractiva a más no poder. Es indudable que el tipo maneja los resortes de la escritura con brillantez y sabe tocar la tecla adecuada en cada momento. No falla. Evidentemente su vida ha sido muy intensa y el libro no da tregua. Me ha encantado el comienzo que ha elegido Duff para contar su historia, el momento en que está preparando una mega fiesta para el trece cumpleaños de su hija y presa de sus miedos va a vigilar un poco al jardín a ver que hacen y relata las cosas que hacía el a esa edad donde ya había probado unas cuantas drogas. Es un cebo muy bueno.

A partir de ahí entra a saco en la turbulenta vida de este tipo criado en Seattle donde conoció sus primeros y abundantes escarceos musicales siendo batería y bajista de multitud de formaciones ganándose el respeto de la escena pero a la vez viendo el peligro de la heroína acechando en cada esquina. Pronto decidió pirarse de allí. Huía de heroína pero en Los Ángeles se dio al vino barato Nightrain y a la cocaína con ahínco. Afortunadamente le dio tiempo a juntarse con otros crápulas y parir un disco trascendental en el mundo del rock´n roll: Appetite For Destruction. Como no podía ser de otra forma este es uno de los pasajes más arrebatadores del libro. Esos años son el sentido creativo algo mágico y aunque rociados de excesos de lo más variopintos la forma en que narra ese período es tan aplastante como escuchar el Appetite a todo volumen.


El punto de inflexión en la vida de Duff Mckagan fue cuando estalló su páncreas. Los médicos no daban un duro por el y su futuro era la diálisis. Este pasaje está detallado de forma escalofriante . Milagrosamente Duff evito ese tratamiento y su cuerpo se regeneró. Lo hizo a base de darle duro a la bicicleta y las artes marciales. Sorprendente. Acompaño esa frenética actividad deportiva con un creciente interés por la lectura y los estudios. Toda esta parte es mi favorita del libro y eso que soy alguien al que la carroña le pierde. No os preocupéis de eso ya hemos tenido y a saco en los capítulos anteriores. Pero toda esta parte en que Duff ve la luz tras estar totalmente perdido está narrada con un pulso magnífico y no exenta de sentido del humor, aspecto fundamental en todo el libro. Llega un momento en que te das cuenta de que este tipo es mucho más que un superviviente, es alguien con un don especial. Porque supongo que se puede salir de lo más chungo que te puedas imaginar pero hacerlo de la forma en que lo hace este tipo no está al alcance de cualquiera. 

En el aspecto musical también hay mucha miga, por supuesto. Duff escribe maravillas sobre Prince, uno de sus ídolos, se deshace en elogios a Izzy Stradlin y comprende a Axl Rose, Slash y Steven Adler. Llega un punto en el que distingue que por encima de todo lo más importante es su propia vida y salta a tiempo de un barco que ya estaba más que hundido. Señala que el período álgido de los Guns N´Roses es de 1985 a 1988 y cuenta lo perdidos que estaban en la mastodóntica gira de los Illusions con los célebres retrasos de Axl Rose. Toda esa época es muy interesante también. Hay claroscuros, muy buena música y un descenso inevitable a los infiernos. Salir de allí si que fue un milagro.

Uno de mis momentos favoritos es sin duda cuando ya sobrio y limpio se junta con Steve Jones, John Taylor y Matt Sorum para divertirse en unos conciertos en el Viper Room, mítico local de Johnny Deep. De esos shows salió uno de mis discos favoritos en la trayectoria de Duff, Neurotic Outsiders un álbum por el que tengo absoluta devoción. La camaradería y el buen rollo dieron como resultado además de unos conciertos repletos de versiones un álbum estelar que sirve de perfecto colofón para este cochambroso texto:

domingo, 1 de mayo de 2016

¿Dónde está Izzy Stradlin?

Hace un par de semanas tuve la suerte de presenciar un par de divertidos bolos (Sylvain Sylvain y The Black Halos) en compañía de mi amigo Rober. Con este sujeto he acudido a centenares de conciertos casi siempre disfrutando de la experiencia. Mi colega es el que me introdujo allá por los noventa en unas cuantas bandas que hoy en día son esenciales en mi casa. Me grabó el sexteto inicial de Van Halen, Black Sabbath o Alice Cooper y me pasó mucho material hard rock y metal que desconocía por completo y del que poco a poco fui empapándome gozando la mayoría de las veces.

Siempre que nos juntamos antes o después sale el tema Guns N´Roses. Mi colega es fanático de la banda angelina. Tiene todo tipo de material relacionado con ellos y su gunner favorito es sin duda Axl Rose pero siempre me comenta que el mejor compositor de la banda es Izzy Stradlin. El otro día tras el concierto de Sylvain me nombró cuantos temas había compuesto Stradlin en los Illusions, me dijo el número exacto, ese tipo de detalles de los que sólo los más fans están al corriente. Izzy es mi favorito de la banda y he seguido su trayectoria con interés pero hace tiempo que le he perdido la pista.

Su carrera en solitario arrancó de forma prometedora con su primer disco  (Izzy Stradlin & The Ju Ju Hounds) que apuré al máximo. Incluso recuerdo leer con verdadera envidia en Popular  la crónica de cuando lo presentó en la sala Zeleste de Barcelona. Un inicio muy sugerente al que parecía que iban a seguir grandes discos a disfrutar. Sin embargo Stradlin tardó seis años en entregar otro álbum, el también muy recomendable 117º. Un año después en Ride On seguía inspirado y más dos años después en River, delicioso disco al que sólo le sobran dos insufribles temas reggae. 

Después seguí su trayectoria pero el tipo no lo ponía fácil. Nula promoción, nada de conciertos y discos sólo editados en Itunes. De los que grabó después Smoke (2009) está a la altura del cuarteto inicial. En todos los demás hay buenos temas pero también muchos prescindibles. Está claro que este hombre siempre ha sido bastante huidizo. En el blog de Sammy Plays Dirty hay un jugoso post que leí hace seis años, Izzy Stradlin el falso ídolo, que sigue generando comentarios y que expone un interesante punto de vista sobre Stradlin. Estoy de acuerdo con el autor del mismo en una cuestión: Izzy se ha dejado llevar y vive muy cómodo con la pasta de los royalties que generó Guns N´Roses. Sus ex compañeros tampoco es que hayan sido un dechado de inspiración. Mi álbum favorito fuera de la banda es sin duda Neurotic Outsiders donde Duff McKagan tuvo en Steve Jones al socio perfecto. 

El mes de mayo Popular 1 destina su portada al retorno de Guns N´Roses con una foto en portada del Axl Rose de hace veinte años y se le dedica nada más y nada menos que 28 páginas al asunto. Seguro que me lo paso pipa leyéndolo y me rio un rato con los desvaríos del personal, además tengo mucha curiosidad por saber que ha escrito Igor Paskual sobre el bueno de Izzy. Leeremos. Mientras en mi casa siempre es bienvenida la música de este sujeto:  






sábado, 21 de julio de 2007

20 aniversario de Appetite for destruction

Olvidémonos por unos instantes de los Guns N´Roses actuales. Dejemos a un lado a Axl Rose con sus ridículas trenzas, su rostro embutido y lo que es más importante sin una canción digna que ofrecer desde hace ya demasiado tiempo. Viajemos al pasado. A hace 20 años, a la ciudad de Los Ángeles. Mejor dicho a las cloacas de la ciudad angelina. Allí habitan cinco tipos que viven como ratas. Pasan el día bebiendo vino barato y drogándose pero también quieren decir en alto unas cuantas cosas. Más bien lo quieren escupir en el rostro de la bienpensante sociedad norteamericana.

De esta forma se gestó uno de los debuts más impresionantes de la historia del rock: Appetite for destruction. Axl Rose, Slash, Duff McKagan, Izzy Stradlin y Steven Adler juntaron toda su experiencia angelina en un cóctel explosivo que aglutinaba rock´n roll clásico, hard rock sucio y una urgencia claramente punk. Y es que a pesar de que el sonido no encaja en el estilo en el que destacaron Sex Pistols, Ramones o The Clash su agresividad y la forma en que el grupo lo interpreta lo liga ineludiblemente a ese tipo de música.

El comienzo con la histérica voz de Axl Rose “Welcome to the jungle, we got fun´n games, we got everything you want…" nos lleva a un viaje por la parte mugrienta de Los Angeles a través de los tres pilares básicos, tal vez muy sobados, pero que en este disco vuelven a ser reales: sexo, drogas y rock´n roll. A raudales además. Las doce canciones del disco están al mismo nivel. No hay lugar para el relleno. Aquí nos encontramos a cinco músicos en la misma onda y con las mismas inquietudes.

A pesar de que las ventas del Appetite supera los 30 millones de copias le costó arrancar, al menos un año en Estados Unidos y algo más en Europa. Sweet Child O´Mine catapultó al disco a lo más alto de las listas yanquis y a partir de ahí otras como My Michelle, Mr. Brownstone o Nightrain hicieron posible que la a menudo blandengue década de los 80 finalizase con suciedad y provocación a mansalva. Bien entrado el año 90 llegó a mis manos el vinilo y a partir de ahí el huracán Guns N´ Roses barrió todo lo que pilló a su paso.