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martes, 21 de febrero de 2017

Miles Ahead

Miles Davis es probablemente el músico de jazz más popular de la historia. Es el artífice del disco del género más vendedor de todos los tiempos y su figura es venerada por la crítica y por los músicos. Hasta ahora el cine no había indagado en su figura y el primer acercamiento se lo debemos a Don Cheadle que ha optado por una historia original que se aleja de los planos biopics tan habituales en Hollywood. 

Miles Ahead es una película arriesgada provista de un montaje por momentos loco, una especie de caótico collage, que va del presente al pasado continuamente sumergiendo al espectador en un ritmo trepidante a la par que confuso. A mi me ha cautivado. No he podido despegar los ojos de la pantalla a pesar de todo ese caos, o tal vez por eso mismo. No había leído nada sobre la película y me esperaba algo más convencional pero Cheadle se ha saltado todo para construir un film muy personal con más aciertos que errores.

Don Cheadle firma el guión y la dirección además de interpretar a Miles Davis. De las tres facetas la mejor es su actuación: portentosa en todos sus recovecos ya sea cuando sale con los pelos disparados en los setenta, como impecablemente trajeado en los flashbacks así como en la interacción con los personajes interpretados por Ewan McGregor y Emayatzi Corinealdi. Contenido cuando la escena lo requiere, explosivo en los momentos adecuados, siempre sutil, Cheadle es un actor espectacular lo viene demostrando durante muchos años y en Miles Ahead vuelve a estar fenomenal.

Cheadle sitúa la trama a mediados de los setenta cuando Miles Davis estuvo sin grabar nada durante cinco años. En el film se le muestra recluido en cada, luchando con sus terribles dolores por la cadera y la mayoría del tiempo colocado. Davis está fuera de onda, va con una pistola por la vida y la irrupción del personaje interpretado por Ewan McGregor le acciona de alguna forma. A partir de ahí se inicia una rocambolesca y sencilla trama no exenta de humor en la que Davis tiene que recuperar unas cintas del que será su próximo trabajo, el que rompa el silencio discográfico de cinco años. 



viernes, 21 de noviembre de 2014

The Guard (El irlandés)

En España se siguen doblando las películas y cambiando los títulos de las mismas por traducciones que no se quién es el encargado de escoger. La idea es elegir un título que atraiga para vender mejor el producto. A veces con resultados ridículos, en ocasiones con nombres delirantes y otras con una elección que aunque tampoco tenga nada que ver con el original por lo menos tiene su punto. Es el caso de esta The Guard aquí llamada El irlandés. Es la historia de un peculiar policía irlandés (Blendan Gleeson) que tiene que colaborar en una investigación de narcotrafico con un agente del FBI (Don Cheadle).

La película se convirtió hace un par de años en la más taquillera del cine independiente irlandés. No había oído ni leído nada sobre ella pero era una de las que venía en la colección Speak Up para aprender inglés que tiene en la Biblioteca de mi pueblo y leyendo la sinopsis me pareció una buena elección. Y así ha sido, sobre todo en lo referente al argumento porque para familiarizarme con la lengua de Shakeaspeare no es que me haya sido muy útil. Estos jodidos irlandeses tienen un acento que no pillo ni a la de tres. 

El film es atípico, muy alejado del cine norteamericano (que es el que más veo) pero también de los films indies de ese mismo país. Es un producto meramente irlandés que explota con acierto el humor típico de esa zona con resultados tan buenos como aquella ácida película de Stephen Frears titulada The Snapper aquí rebautizada Café irlandés. El director y guionista del film John Michael McDonagh teje una historia irreverente, corrosiva y dotada de un humor negro que se palpa desde las primeras escenas. Es una apuesta clara y muy alejada de parámetros clásicos y en mi caso funciona.



El protagonista del film (Blendan Gleeson) obtuvo un Globo de Oro por su actuación y desde luego el tipo borda su papel. Tiene diálogos brillantes, rápidos y directos a la yugular en contraposición con el personaje serio y académico muy bien interpretado también por Don Cheadle. Esa es precisamente una de las bazas del film, contraponer la idiosincrasia irlandesa con la norteamericana. Un recurso puede que manido pero que funciona gracias a ingeniosos diálogos y a las interpretaciones de todo el elenco.

Según avanzaba la película pensaba que es la clase de film que le gustaría a mi amigo Ander que seguro conectaría con el humor irreverente y loco de esta cinta. Además como vivió allí, si se anima a verla en original tal vez pille algo. Porque joder como pronuncian los irlandeses. Ni con subtítulos en ingles captaba al personal. En definitiva, una película de esas pequeñas que según avanza piensas esto es muy loco pero que poco a poco te va atrapando y en mi caso me ha acabado gustando lo suficiente como para juntar unas letras sobre ella y recomendarla al desdichado que lea esto.