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jueves, 13 de noviembre de 2025

Neil Young 80

Ochenta tacos cumplió ayer Neil Young. El músico canadiense continúa en activo, grabando discos y girando. No sé qué tal serán sus conciertos hoy en día. Me gustaría comprobarlo una vez más y celebrar su música por todo lo alto. Si no tengo la oportunidad y el último concierto que vi de este coloso fue el 31 de mayo de 2009 en Anoeta en será un recuerdo perfecto, poderoso, un excelente show en la mejor de las compañías. Inolvidable también la primera vez que le vi en A Coruña, uno de esos conciertos de los que sales eufórico, con ganas de volver a verle cuanto antes. En aquella época estaba on fire con su música.

Me sumergí de lleno en la discografía de Neil Young tras la publicación de Mirror Ball, aquel reivindicable álbum cuya banda de acompañamiento fue Pearl Jam. Ir para atrás y descubrir Ragged Glory y casi todos los discos que editó en los setenta fue gloria bendita, un goce continuo. Hagamos una hipótesis; supongamos que Young tras publicar Ragged Glory se hubiese retirado a su rancho a jugar con sus coches, a buscar nuevos sistemas de audio o a dar de comer a sus gallinas. Su legado sería espectacular, estratosférico. Pero es que después el Tito Young siguió con su carrera grabando buenos discos y girando sin parar con diferentes formaciones pero siempre ofreciendo singulares demostraciones de rock´n roll.

Hace mucho tiempo que le he perdido la pista discográficamente hablando. El último disco que me compré fue Chrome Dreams II de 2007 y a todo lo que ha venido después confieso que le he prestado poca atención. Seguro que habrá buenas canciones  en todos esos discos. Desconozco si tiene planeada gira en breve, si le podremos verle por estos lares o si en breve anunciará que pasa de todo ya. En cualquier caso un músico fundamental en mi hogar, referente, a los que acudir constantemente. Forever Young!

jueves, 13 de enero de 2022

Israel Nash. Topaz

En las últimas semanas estoy viviendo un constante y gozoso descubrimiento de discos publicados el pasado año y que estoy catando ahora. Tanto es así que planeo un anexo a mi clásico Top Seventeen 2021. Y cuidado que me pueden salir otros diecisiete para mi algarabía sin límites. Y sin duda uno de los que podría estar ahí y en las primeras posiciones es Topaz de Israel Nash. Llevo unos cuantos días absolutamente prendado de este artefacto. Tan sólo había escuchado Divinding Lines y Pressure en un podcast de El Maquinista de la General allá por marzo. La primera me flipó y me propuse darle cancha pero luego por unas u otras circunstancias tiré hacia otras cosas. Pero le tenía pendiente y sabía que antes o después me lanzaría a por el. 

Recientemente Su me contó que un día en la tienda un cliente le preguntó por este disco y daba la casualidad de que le encontró la última copia que quedaba. Y en los tiempos que corren, dadas las irrisorias ventas era un oportunidad única.  El tipo en cuestión le dio efusivamente las gracias diciéndole que era uno de los discos que más le había gustado de los últimos años, que era lo más parecido al nivel de Neil Young en los setenta cuando estaba on fire. De modo que ese comentario y mi buen recuerdo de esos dos temas han hecho que lo escuche en el tubo primero y después aprovechando una jugosa oferta con el Bono Denda me lo haya pillado en vinilo junto al There´s Riot Goin´On de Sly & Family Stone y el Neither Fish Nor Flesh de Terence Trent D´Arby. Todo por 41 euros. Salí de Power Records con un gran sonrisa. 

La primera vez que escuché a Israel Nash llevaba el Gripka en su apellido. Mi camello me grabó un disco que me gusto mucho, Barn Doors And Croncrete Floors de hecho tenía momentos sublimes. Incluso le vi en directo en la sala Azkena en un buen concierto al que tal vez le falto algo de punch, más duración un poco más de salir a conquistar a la audiencia. Después sinceramente le perdí la pista pero nunca es mala hora para recuperarla y más con un disco tan espléndido como Topaz que sinceramente me tiene loco. Es la misma eufórica sensación que tuve con el Part Of The Light de Ray Lamontagne con el que tiene cierta conexión. 

La sombra de Neil Young sigue siendo alargada sobre todo en esas guitarras acústicas que tan bien suenan y en la propia voz de Israel pero este disco en mi opinión va mucho más allá de la bendita influencia del canadiense. Sólo hace falta escuchar la inicial Dividing Lines para percatarse de ello. Una de esas canciones arrebatadoras provista de una excelsa y emotiva interpretación vocal y jugosamente sazonada con unos coros muy emocionantes en la parte final a cargo de Rockyanne Bullwinkel y Jenny Carson que le dan cierto aire floydiano. Me tiene loco. Si a eso le añadimos una excelente sección de vientos a cargo de Derek Phelps (trompeta), Joe Woullard (Saxo barítono) y Jason Frey (Saxo tenor) pues tenemos el cóctel perfecto que se repetirá en la tercera pista Down In The Country tan buena como la primera y con los mismos ingredientes.

 

No me olvido de la segunda pista Closer en una línea algo diferente donde juega un papel fundamental la atmósfera que proporciona el órgano de Edward Brailiff Una pequeña obra de arte. Música para sentirla de arriba a abajo. Al igual que los dos temas que completan la cara A: Southern Coasts y Stay, este último un tema que si te dicen que es un éxito de uno de los grandes de los setenta te lo crees. Esa parte final con la guitarra deudora del mejor David Gilmour me tiene prendado por completo y de nuevo se le suman de forma sutil e inmejorable la sección de viento perfectamente ajustada sin restar ni un ápice, dejando a la canción fluir. Esos dos últimos cortes me recuerdan a los mejores momentos de Ray Lamontagne. No en vano por aquí esta Seth Kauffman que se encarga de la batería, percusión y algún bajo, un excelente músico que ya colaboró con Ray en Part Of The Light

La cara B no baja el pistón ni por un momento. Ahí está ese bella apertura con Canyonheart un tema que reúne como otras canciones del álbum un perfecto compendio de folk, cierto aire soul y momentos progresivos pero sin abrasar al personal. Una brutal combinación que le vuelve a emparentar con mi adorado Ray Lamontagne. Tanto Indiana como Howling Wind son evocadoras a más no poder, la clase de canciones que recompensan con creces las escuchas atentas. Sumergirse en discos así es una auténtica delicia, una experiencia sonora poderosa que requiere tener buenas canciones de las que este disco va sobrado y músicos competentes y con alma que las hagan volar alto. Aquí se dan ambos aspectos. El final con Pressure es un ejemplo tan bueno como cualquiera de las otras nueve. 



domingo, 16 de agosto de 2015

domingo, 30 de noviembre de 2014

Shakey

El pasado 19 de noviembre se puso a la venta en España, Shakey la biografía de Neil Young. Se han escrito unos cuantos libros sobre el músico canadiense pero este viene precedido de cierta polémica y promete buena dosis de carroña porque en su día Young demandó al autor. Al parecer Jim McDonough ha tenido contacto cercano con Neil y no se ha cortado a la hora de poner sobre el papel el peculiar modo de comportarse del canadiense. Un hombre con el que parece no es nada fácil trabajar. 

El libro abarca la carrera desde sus inicios hasta 1998 y observando todo lo que ha hecho el amigo Neil desde esa fecha va ser inevitable querer más. Como era de esperar el libro se está vendiendo muy bien. De hecho en donde trabajo se han quedado muy cortos con la tirada inicial. Se agotaron el primer día y al siguiente ya vinieron unos cuantos clientes con la mirada perdida a por su dosis del Tito Young ja, ja. De modo que en breve me sumergiré a gusto de nuevo en la obra de ese canadiense loco e incombustible que se hace llamar Shakey.



I came to you,
when I needed a rest
You took my love,
and put it to the test
I saw some things,
that I never
would have guessed
Feel like a railroad,
I pulled a whole load behind.

That old white line
is friend of mine
And it's good time
we've been making
Right now I'm rollin' down
the open road
And the daylight
will soon be breaking.

I was adrift
on a river of pride
It seemed like such a
long easy ride
You were my raft
but I let you slide
I've been down but
I'm coming back up again.

And I'm rollin' down
the open road
Where the daylight
will soon be breaking
Right now I'm thinking 'bout
these things that I know
But it's good time
that we've been making.


martes, 2 de junio de 2009

Neil Young. Velodromo Anoeta 31-05-09

La música puede ser tu amiga. Puede ser catártica, te hace la vida mejor. Neil Young se ha aferrado a ella desde siempre con inusual vehemencia y cuando se sube a un escenario nos lo transmite como muy pocos. Es curioso. Esta semana ha sido bastante tensa por diferentes circunstancias y ayer Susana y yo llegamos al día del concierto exhaustos, incluso dudamos de ir. Pero Neil Young nos hizo pasar dos horas de ensueño en compañía de unas inmensas canciones. Con algo de retraso salio Neil Young como es el. Desaliñado, con sus greñas alborotadas, sus movimientos nerviosos, espasmodicos y poco ortodoxos y desde que atacó Mansion On The Hill con la que empezó hasta que terminó con Like A Hurricane asistimos a un ritual envolvente, dos horas en donde te olvidas de todo y te dejas llevar al son que te marca Neil.

Habia visto a Neil Young en A Coruña en 2001 y también fue un concierto buenísimo pero lo de ayer fue espectacular. Tuvimos el acierto de colocarnos a una buena distancia donde la acústica era decente y gozar con un repertorio que se me antoja inigualable. Que me acuerde Hey Hey My My, Old Man, Heart Of Gold, Cortez The Killer, Pocahontas, The Needle and The Damage Done... Incluso los dos temas que sonaron de su aburrido ultimo disco me gustaron.

Al amigo Neil le da igual el formato. En eléctrico nos llevó por donde quiso con su habitual contundencia y en acustico tocamos el cielo. Momentos irrepetibles al escuchar Old Man, Heart Of Gold, Mother Hearth.. La verdad es que me emocioné con la parte acústica. Sentías cada nota por todo tu cuerpo, apreciando todos los matices de esas canciones que son eternas. Se me caían las lagrimas, literal.

Cuando sonaron Cinnamon Girl, Everybody Knows This is Knowhere y Down By the River me acordé de dos amigos de la uni, Rober y Oscar, en Dinamarca y Madrid respectivamente, con los que he compartido y espero seguir compartiendo grandes momentos. Es lo que tiene la música te hace la vida mucho mejor y te lleva a disfrutar con los amigos de esas noches irrepetibles en las que parece que el tiempo se detiene y te crees invencible.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Days that used to be


Me acerqué a la música de Neil Young gracias a Pearl Jam. Era el año 95. Vedder, Gossard y cia alababan a todas horas al canadiense en cada entrevista, en cada concierto, en todos los lugares... Hasta que terminaron ejerciendo de grupo de Young en Mirror Ball. Un gran disco con temas ya clásicos como I´m the ocean, Peace and love o Song X. Como tantas otras veces un grupo te lleva a otro y éste a uno nuevo en una deliciosa cadena que hace que el tiempo te parezca escaso.

Así pues, Mirror Ball fue el primer disco que me compre de Neil Young. Me hice con él en una feria del disco en el frontón de la Esperanza en Bilbao. A estos eventos suelen acudir muchos coleccionistas en busca de pequeños tesoros en vinilo. No era mi caso. Dinero escaso y a "conformarse" con pillar un par de novedades y con suerte comprar algún vinilo o single asequible a mi paga. Qué tiempos aquellos.

Al año siguiente invertí parte de mi primer sueldo en Ragged glory de Neil Young. Poco a poco fui profundizando en la vasta discografía de Neil. Una vez que empiezas te esperan momentos inolvidables con la música de este tipo. Ragged glory es sin duda uno de los más brillantes. Y estos días me viene a la mente una y otra vez un tema de este disco: Days that used to be. Una bonita y meláncolica reflexion del canadiense sobre la amistad y esos tiempos que no volverán.

People say don't rock the boat, let things go their own way
Ideas that once seem so right, now have gotten hard to say
I wish I could talk to you, you could talk to me
'Cause there very few of us left my friend
From the days that used to be.


Seem like such a simple thing to follow one's own dream
But possessions and concession are not often what they seem
They drag you down and load you down in disguise of security.
But we never had to make those deals
In the days that used to be.

Talk to me, my long lost friend, tell me how you are
Are you happy with your circumstance, are you driving a new car
Does it get you where you wanna go, with a seven year warranty
Or just another hundred thousand miles away
From days that used to be.

sábado, 4 de agosto de 2007

Neil Young, Tribeca y música a la servilleta

Me acuerdo de mis vacaciones de 2001 por un motivo muy concreto: las planifique para ir a ver a Neil Young a La Coruña. En buena compañía como siempre. En aquella época trabaja de freelance y pude elegir mis días de descanso.

Así en julio de 2001 tras un tortuoso viaje en autobús desde Bilbao llegamos a A Coruña Susana, Juancar y el que esto escribe. Nos encontraríamos allí con Robert y Laura y todos teníamos en mente ver un gran concierto de Neil Young. Bueno es quedarse muy lejos de lo que vimos.

El recuerdo más nítido que tengo es el comienzo con Don´t cry no tears y la voz de Neil perfecta, increíble. Siempre había pensado que el tipo andaba más bien corto de voz y fue una grata sorpresa comprobar que llegaba a todas las notas sobrado. El repertorio fue deslumbrante: After de gold rush, Hey,Hey,My,My (into the black), Powderfinger, Pocahontas... una delicia tras otra.

Otro aspecto que me impresionó y me sigue dejando perplejo es la vitalidad de este hombre. Es un sujeto que se mueve nervioso por el escenario, incluso de forma poco ortodoxa, su cuerpo es un continúo huracán que contagia al resto de la banda. Todavía lo recuerdo con nitidez y espero con ansias la próxima.

Tras el concierto me retiré al hotel y a sobar con el recuerdo de una noche especial. Al día siguiente recorrimos A Coruña a pie nos empapamos de la gastronomía local y por la noche había que buscar un bar a la altura de las circunstancias. Por mucho que esperes encontrar música que te entusiasme en un bar es difícil dar con uno a la altura. Pero nosotros lo conseguimos y con creces además: Tribeca en A Coruña. No me acuerdo de cómo se puede llegar lo que si tengo nítido es la música que escuché allí: Tom Waits, Royal Crown Revue, Rolling Stones, Black Crowes, Neil Young, Allman Brothers, Blind Melon, The Jayhawks….

Hasta aquí puede ser normal, aunque lo dudo mucho o al menos yo no tengo la suerte de frecuentar bares así. Lo que fue extraordinario fue la amabilidad del camarero. No recuerdo su nombre tal vez no nos lo dijo, de lo que me acuerdo es de que allí estábamos Susana, Juancar y yo. Al que le tocase iba a la barra pedía las consumiciones de turno: dos cervezas y una tila o agua para mí que estaba con gastritis, y además pedía una canción o dos.

No se en que momento de la noche comenzamos a escribir listas de canciones en las servilletas. Se la entregábamos y todo sonó esa mágica noche en Tribeca. Supongo que le caímos bien al tipo y además de responder a todas nuestras peticiones con entusiasmo charló con nosotros de música y cine. Por supuesto él también había visto a Neil Young. Le encantaba Tom Waits, el blues y el jazz. A la noche siguiente volvimos y cuando nos vio entrar puso a Blind Melon. La noche anterior Susana le había pedido un tema de esta banda y el camarero nos comentó que tenía el disco en casa. Definitivamente si vuelvo a A Coruña ya se en que bar me voy a pasar toda la noche.