El otro día me enteré por Redes sociales de que Mike McReady prepara una novela gráfica sobre la comunidad musical de Seattle. Farewell To Seasons será un comic escrito a pachas junto a Mark Sable, ilustrado por Sebastián Piriz y con la portada a cargo del artista Kikuo Johnson. Además el asunto irá a acompañado de una opera rock perdida con música compuesta por el bueno de Mike. Me interesa el embolado y es que queridos millones de lectores de este cochambroso blog tengo en alta estima a McReady. Creo que es uno de los guitarristas más certeros de su generación y un más que estimable compositor como ha demostrado además de en Pearl Jam en Mad Season o Temple Of The Dog. Me interesa su destreza con la guitarra pero mucho más su capacidad para escribir excelentes canciones y en su zurrón tiene ya un buen puñado. Escribiría que rebosa...
Empezando por lo último admito que estoy más que sorprendido por haber recuperado el mojo junto a sus compañeros de banda en Dark Matter el hasta ahora último álbum de Pearl Jam. Infinitamente superior a sus dos anteriores entregas, claro que para eso no hacía falta mucho ja ja. En cualquier caso un muy buen disco cargado de buenas canciones interpretadas con brío y acertadamente producidas por el chico de oro del momento, Andrew Watt. Dado que en este disco firman los temas conjuntamente apuntaré el porcentaje que le corresponde a Mike al igual que sucedió en Vs o Vitalogy donde también venía firmadas en equipo. Tal vez menos conocidos pero sin duda un acierto total y de mis favoritas son Present Tense de No Code, Light Years de Binaural y la excelente Inside Job del Aguacate.
Por supuesto también es muy destacable su contribución tanto en el álbum Temple Of The Dog como en Above de Mad Season. Ambos discos son obras cumbres de un período especialmente creativo donde resalta sobremanera la contribución de McReady, en el primero sobre todo en la faceta guitarrística y en el segundo tanto en lo instrumental como en lo compositivo. Es una gozada seguir sumergiéndose en esos trabajos y disfrutar con el entendimiento perfecto al que llegan todos los músicos. La chispa de McReady está bien presente en piezas tan redondas como Hunger Strike, Say Hello 2 Heaven, Call Me A Dog, Wake Up, River Of Deceit o Long Gone Day. No descarto futuras gemas que añadir al zurrón de este excelente músico. Espero con ganas ese Farewell To Seasons. In McReady We Trust! Y por supuesto hay conexión con Prince, pero eso lo tendrás que buscar tu, no te lo voy a dar todo hecho.
Hace unos días Matt Cameron anunció que deja Pearl Jam. Han sido 27 años desde que llegó a la banda para sustituir a Jack Irons en la gira de presentación de Yield. Lo que parecía algo puntual, un favor entre amigos, hay que recordar que Matt grabó las maquetas de Ten junto al resto de la banda, se convirtió en una estancia duradera, el batera que más tiempo ha estado en el grupo. Sin embargo para muchos seguidores su presencia no ha aportado nada reseñable. Con él no han grabado ningún disco realmente potente y una sensación muy extendida entre sus die hard fans es que no han sabido sacarle jugo a su indudable pegada. Es evidente que no ha grabado ningún disco tan bueno como Ten, Vs, Vitalogyo No Code pero en su trabajo en estudio con la banda hay hallazgos interesantes.
Lo cierto es que el debut en estudio de Matt no fue la mejor carta de presentación. Dudo mucho que Binaural editado en mayo de 2000 sea el álbum favorito de ningún seguidor de la banda. Me gustan mucho algunas canciones de ese disco (Light Years, Thin Air, Off The Girl o Grievance) pero el conjunto era muy irregular y escuchando años después Lost Dogs comprobé que habían descartado temas mejores de los que acabaron incluyendo como Sad, Hitchhiker, In The Moonlight, Fatal o Education. De haberlas incluido podría haber sido un disco mucho mejor. Esas cinco canciones podrían se mis favoritas de Binaural de haberse incluido. Ahí lo dejo. En directo Matt cumplía con creces, se fue adaptando poco a poco y siempre que le vi en directo mi sensación era no sólo que encajaba sino que es un batera tremendo.
Comercialmente las cosas no mejoraron con su siguiente álbum; Riot Act. Tampoco creo que sea el favorito de nadie pero sabiendo que estoy en minoría absoluta, que nadie va a compartir mi punto de vista, creo que es un muy buen disco, mejor que cualquiera de los últimos a excepción de su sorprendente recuperación el año pasado con Dark Matter. No cabe duda de que fue el momento más bajo en cuanto popularidad en la carrera de la banda. Pero el menda pocas pegas le puede poner a canciones como Can´t Keep, Save You, Thumbing My Way, You Are, 1/2 Full o All Or None o las caras be Other Side y Down. Casi todo el mundo estaba de bajón con la banda pero yo disfruté mucho con esa oscura etapa que se documenta muy bien en el Live At The Garden.
Pasaron cuatro años entre la edición de Riot Act y el disco del Aguacate. El regreso fue muy sonado y celebrado. La gira de ese año les trajo al Azkena y ciertamente fue un excelente concierto. Me gustaron mucho y me volví a deleitar con Matt Cameron a las baquetas porque, por si no se ha notado me chifla como toca este tipo desde que le descubrí con Soundgarden. Sus aportaciones compositivas en Pearl Jam han sido escasas pero bastante peculiares y distintivas como Unemployable uno de mis temas favoritos del Aguacate.
A partir de ahí los siguientes discos de Pearl Jam en los que participó Matt Cameron fueron Backspacerdonde contribuyó con el single The Fixer que ciertamente me sigue pareciendo un tema la mar de resultón, y después no rescato nada ni de Lightning Bolt (el peor disco de la banda) ni de Gigaton ambos carentes de inspiración por los cuatro costados. El año pasado me sorprendieron muy gratamente con Dark Matter por eso me choca que justo ahora lo deje Cameron. Percibía una clara recuperación de la mano del productor Andrew Watt pero el bueno de Matt parece que opta por dejarlo. Respect. A ver si se anima a grabar otro disco en solitario, muy apreciable aquel Cavedweller o se junta con sus compinches de Soungarden, Kim y Ben, en fin, que haga lo que le de le la gana. Faltaría más. Ahí van mis interpretaciones favoritas de este hombre con Pearl Jam. Sale un Top Seventeen muy chulo.
Si hubiese escrito todos los post que me pasan por la cabeza este cochambroso blog sería igual o incluso peor. Si hubiese sido más constante publicando con cierta periodicidad... Tal vez trabajando duro hubiese podido monetizar. Que no nos engañemos es el objetivo inalcanzable de uno de los componentes más orgullosos del Frente Popular de Judea o el Frente Judaico Popular. Pero como diría Marcellus estoy a mil millones de jodidas millas de eso, ja ja. En fin, este infraser se siente con ganas de salir de esa morrocotuda vagancia me ha asolado en este último mes, bueno en realidad casi siempre, y lo voy a hacer con fuerza con unas cuantas recomendaciones de rabiosa actualidad. Y es que queridos amiguit@s el mundo sigue siendo un lugar muy chusco en el que puedes encontrar música maravillosa.
Un torrente de discos editados este año está en continua rotación en mi fastuoso aparato de música convenientemente enganchado a la televisión. Llevo una buena temporada sin comprar en formato físico. En la jugosa oferta actual hay de todo. Tal vez me falta algún buen disco de hard rock (acepto encantado recomendaciones) pero echo chispas con material nuevo. Tanto, que cuando algunas veces escucho eso de que ya no se graban buenos discos, la música de ahora no vale nada comparada con tal o cual o yo que sé que tópicos más no puedo evitar levitar mientras tarareo Read Em End Weep. Y me digo lo de siempre, cualquier tiempo pasado fue anterior.
Sigo descubriendo música a cholón. Hace años mi fuente más fiable y habitual era Popular 1. Sigo comprando la revista y gracias a su excelente sección Generación XXI tengo un buen filón al que recurrir al igual que con Ruta 66 y su sección de críticas pero vivimos en los tiempos de la inmediatez, las redes sociales y por esas vías mi radar se ha extendido mucho más y quedarme sólo con lo que sale en esas publicaciones no sacia mi voraz apetito. De modo que yo qué sé por FB he descubierto unas cuantas golosinas gracias a Alex G (gloria bendita Waxahatchee), hay unos cuantos podcast que son fuente continua de descubrimientos (El Sotano , SanFreebird, Arcadia Negra, Peligrosamente juntos) La chispa ha saltado con un par de temas de Wesley Dean que Eduardo Izquierdo ha puesto en su podcast La Hora Chinaski. Aquí van 17 excelentes canciones pertenecientes a otros tantos discos que merecen mucha la pena. Que no me cuenten milongas. Y me faltan Kara Jackson, The Avett Brothers, Jesse Dayton, Brittany Howard, Gary Clark Jr, Markus King, Britti, Steve Conte o Joana Serrat.
Recientemente me han regalado un par de vinilos dobles de Pearl Jam. Se trata del recopilatorio Rearviewmirror que reúne la nada despreciable cantidad de treinta y tres temas. Por supuesto están las canciones que todo quisqui conoce (Alive, Even Flow, Jeremy o Better Man y algunas deliciosas caras B o temas que no aparecieron jamás en los discos oficiales. Me refiero a absolutas maravillas como Breath (mi canción favorita de la banda), State of Love and Trust, I Got Id o la ya celebérrima Yellow Ledbetter que a menudo cierra sus conciertos. Y es que miserables roedores, Pearl Jam es una de esas bandas que tiene innumerables joyas ocultas en su discografía. Es más, aunque pueda sonar a boutade me podría decantar fácilmente por una selección de temas que en su día no aparecieron en los discos oficiales.
Ya publicaron un excelente álbum (Lost Dogs) que reunía exquisitas canciones que merecían ser compiladas de esa forma. En aquel disco descubrí temas fantásticos de diferentes épocas. Un aspecto que me llamó poderosamente la atención es que por ejemplo en Binaural se dejaron a mi juicio las mejores canciones fuera del disco. Claro que estoy pensando en lo que me diría un colega al respecto, joder es que el Binaural es una mierda. Ja, ja, ja. Cualquier cosa sería mejor que lo que finalmente incluyeron. Discreparíamos aún reconociendo que ese disco no es mi favorito ni de lejos. Pero bueno, ¡que me ha costado las hostia quedarme sólo con diecisiete! Encabeza la lista Breath que ya he escrito que es mi tema favorito de la banda. Adoro la letra y me vuela la puta cabeza en el minuto 3:16 con eso de Oh, If I Knew where it was I would take you there, But There´s much more than this, ooh, whoa, much more than this, whoa see the world....
Estoy aprovechando este confinamiento para escribir algunas cosas y para echarle un ojo a viejos tesoros bien conservados como todas esas entradas que guardaba en un sobre y que luego Su puso en un álbum elegante fuera de mi alcance. Todos esos tickets se merecían descansar en un lugar tan chulo y no en una carpeta cutre. Ya lo mencioné en el post anterior y lo reitero las entradas de hoy en día por regla general no valen un carajo. Y para los fetichistas todo cuenta aunque nada supera a la experiencia de disfrutar en buena compañía de tus artistas favoritos. A la música en directo como a tantas otras actividades le esperan tiempos chungos. Porca miseria.
Pearl Jam 26/05/2000. La primera vez que vi a Pearl Jam fue también en Anoeta presentado uno de mis discos favoritos de la banda No Code. Pero por diversas circunstancias no lo disfruté. Cuatro años después venían con Binaural y a pesar de algunos pitidos cuando interpretaron temas de ese disco guardo un buen recuerdo de un show que fue de menos a más con sesión blues al final enganchada a Smile. Acabaron muy bien.
Southern Culture On The Skids. Kafe Antzokia. 05/09/2000. No es ni de lejos una de mis bandas favoritas pero guardo un recuerdo fantástico de aquella noche etílica en compañía de Su, Ander, Aitor, Bego... Fuimos un puñado y nos lo pasamos pipa. La música de este combo invita a la fiesta. Se me fue la mano sin duda. Al día siguiente falte al laboro. No estoy orgulloso pero así estaban las cosas ja ja.
Fun Lovin´Criminals. Sala Jam. 04/04/2001 La segunda vez con estos tipos tan buena como la primera con una sala Jam casi a rebosar. Presentaban Loco y antes del concierto le dimos la brasa un poco a Huey que me firmó los discos. Lo vi aferrado a la primera fila e incluso le di un papel a HM con una petición ja ja. Madre mía qué locura. Mucho grande style.
Queens Of The Stone Age. Sala Jam. 19/06/2001 Otra vez en la Sala Jam esta vez si que a reventar y con un buen meneo en las primeras filas. Presentaban Songs of the Deaf. Palabras mayores. Y salio el puto Mark Lanegan. La apoteosis. Jolgorio absoluto. Estaban on fire.
Neil Young & Crazy Horse. Coliseum A Coruña. 21/07/2001 Planifiqué mis vacaciones para ir a ver al Tito Young con eso está todo dicho. Y flipé sobre todo por como cantó el cabronazo. No lo tenía por muy buen cantante y probablemente no lo sea pero el tío se las apaño para hacerlo con clase infinita. Sus compinches lo bordaron también. Repertorio espectacular.
The Jayhawks. Kafe Antzokia. 08/11/2001. Segunda vez con Jayhawks y si vienen mañana vuelvo. Otro conciertazo de no te menees con Steve Wynn de telonero y la banda en plena forma arrancándose con versiones e incluso dando cancha a un tema de Golden Smog, Until You Came Along.
Mark Lanegan. Sala Azkena. Vitoria. 15/12/2001. La segunda vez también con Lanegan, la primera fue en el Centro Cultural de Egia en Donosti. En Vitoria el malcarado presentaba I´ll Takes cares of You. Una puta noche mágica. Y encima nos sacamos fotos y me firmo discos. Increíble ja ja.
The Yayhoos. Azkena Bilbao. 5/05/2002. Otra banda la mar de divertida de ver. Buen rollo, rock´n roll puro y directo. Dan Baird un tipo fiable magnificamente acompañado por Eric Roscoe Ambel. Otra de esas noches en un garito pequeño que recuerdas con sonrisa millonario.
Steve Earle. Azkena Bilbao. 16/08/2003. No cabía un puto alfiler en la Sala Azkena aquella noche. Steve Earle un tipo con un carisma arrollador cargado de inmensas canciones. Uno de los conciertos de mi vida y estaba él sólo con su guitarra y su mala hostia a cuestas. Grande.
Festival Azkena. Mendizabala 12-13/09/2003. La primera vez que el Festival se celebró en esas campas reunió un cartel de traca. Recuerdo ir corriendo de un escenario a otro con inmensa cara de alegría: Iggy Pop & The Stooges, Steve Earle & The Dukes, Ray Davies, The Jayhawks, Cracker, The Cramps.... La gocé con Ray Davis, volví a sucumbir con Steve Earle esta vez en eléctrico y con la misma mala hostia, de The Jayhawks jamás me cansaré y Cracker me volarón la puta cabeza. Así da gusto, copón.
El otro día un cliente en la tienda me pidió en vinilo el último disco en directo de Soundgarden. Editado hace unas semanas recoge la gira del cuarteto de Seatle presentado el disco de su retorno, aquel prescindible King Animal. El chico me preguntaba a ver qué tal estaba y la verdad a mi no me entusiasma. Se nota que Cornell tenía la voz muy castigada y la banda no sonaba como en su época gloriosa. Esa es al menos mi percepción. Y no sé como empezamos a charlar sobre Matt Cameron, uno de mis baterías favoritos de la historia. Al cliente en cuestión le gustaba también mucho pero decía que su estilo no encajaba en absoluto con Pearl Jam. Discrepo. A mi el bueno de Matt me encaja de maravilla.
Matt Cameron
A partir de ahí comenzamos a charlar sobre los diferentes baterías que han pululado por Pearl Jam. El puesto más inestable de la banda. El que más tiempo lleva es el propio Matt Cameron. Desde el 98. Además con el grabaron las primeras maquetas de la banda. Si bien es cierto que tal vez con Cameron no han grabado ningún disco clásico, ninguna rodaja incontestable, su contribución ha sido muy buena tanto en directo como en los temas de Binaural, Riot Act, Pearl Jam y Backspacer. Dejo fuera Lightning Bolt porque ya lo siento pero de ese no rescato nada.
Cameron además de tocar la batería con mucho dinamismo y aportando jugosas variantes en cada tema se ha distinguido por componer algunos de los temas más rarunos y eclécticos del combo de Seatle como Cropduster, You Are o Unemployable. Y los tres me molan.
Dave Krusen
Con él grabaron el que para la mayoría del personal (entre los que no me encuentro) es el mejor disco de Pearl Jam: Ten. Y no se me ocurre que más escribir sobre el bueno de Dave. Su contribución en ese primer disco esta ahí, es innegable pero mentiría si escribiese que percibo algo especial en su forma de darle a las baquetas.
Dave Abbruzzese
Este ya es otra cosa. Otro tipo peculiar que aporto toneladas de groove al sonido de la banda. Al parecer no encajó a la hora de relacionarse con el resto, sobre todo chocó con Vedder ( y si discrepas con el jefe llevas las de perder ja ja) pero lo cierto es que musicalmente su estilo es muy atractivo. Y su labor en VsyVitalogy descomunal. Le colgaron el sambenito de que quería ser una estrella del rock, que le gustaban los autos y las mujeres y los demás iban de auténticos. Ja. El tío era muy bueno para que nos vamos a engañar.
Jack Irons
Por este tengo predilección. Antes de Pearl Jam fue batería de Red Hot Chilli Peppers en un estupendo disco titulado The Uplif Mofo Party Plan y su debut con Pearl Jam se produjo en el álbum No Code el disco con el que muchos se bajaron del carro. A mi me encanta esa rodaja. A día de hoy es junto al Vs mi favorito de la banda y el trabajo de Irons cojonudo. Me acuerdo cuando me compré este disco perfectamente. El ritual habitual de llegar a casa, quitarle el plástico, flipar con el artwork y dejarme llevar por una música de muchos kilates. La canción en la que más me sorprendió Irons fue In My Tree. Después vino Yield y ahí a pesar de unas cuantas canciones clásicas también hay temas de relleno.
Uno de los alicientes más potentes de ver a Pearl Jam en directo es su sana costumbre de variar el set list de un concierto a otro siempre que sea un show que dan ellos en solitario. Lamentablemente esto sucede mucho más en Estados Unidos que en Europa donde el concierto suele ser en el marco de un macro festival de esos de los que huyo como de la peste. Hubo una época en la que me hice por la red con unos cuantos bolos fantásticos donde daban cancha a un repertorio inusual, diferente y arriesgado. Una maravilla para los fanáticos seguidores de esta banda. Algo similar a lo que hace Springsteen o The Black Crowes cambiando la lista de canciones de arriba a abajo y ofreciendo golosinas que cuando las pillas te dejan un regusto invencible.
Uno de mis favoritos es un directo grabado en Showbox de Seattle, local que por cierto creo que ha chapado. Allí se presentaron Pearl Jam el 6 de diciembre de 2002 en la gira de presentación de Riot Act. Claro que para disfrutar de este bolo te tiene que gustar ese disco (vamos chungos como dice un colega) porque caen unas cuantas y a mi lejos de molestarme me pone. Lo confieso prefiero escuchar temas que me flipan como 1/2 Full, Crodpuster, Off He Goes, Breakerfall o Thin Air antes que otra vez Jeremy, Alive o Animal. Me encanta el inicio de este show. Elderdy Woman Behind Counter In A Small Town es una inusual pero emocionante apertura a la que le siguen dos canciones que me vuelven loco: Off He Goes y Thumbin My Way. Naturalmente se que en estoy estoy más sólo que la una pero I Am Mine ja ja ja.
A estas alturas de la película del grunge si me apuras no queda ni el vocablo. Ese estilo (o lo que sea) que dominó los charts desde principios de la década de los noventa hasta casi finalizar la misma estalló por los aires y con él se fueron todas sus virtudes y miserias. Se acumulan los tópicos si pienso en grunge, a saber, algunos de los más extendidos; que se cargó de un plumazo el hard rock, que era políticamente correcto hasta la náusea, que abrazaba el punk rock como raíz primigenia. En todos hay más de mentira que de verdad pero no voy a rebatir ni uno de los tópicos, ja ja. Es más divertido así.
Supongo que en USA existirán varios libros que traten el grunge con esmero, con vocación ensayista incluso. Por estos lares gracias a la encomiable labor de Es Pop Ediciones podemos disfrutar en la lengua de Cervantes de Todo el mundo adora nuestra ciudad un imprescindible libro sobre la escena de Seatle escrito por Mark Yarm que durante años se entrevistó con todo aquel que fue alguien aquellos gloriosos años. Yarm realiza una encomiable labor, titánica y el resultado es como uno de esos poderosos discos paridos allí, como cuando escuchaste por primera vez Vs, Badmotorfinger o Dust. Es decir, la hostia.
Se me hace complicado juntar unas líneas resumiendo o destacando algo del libro porque el conjunto es abrumador y merece la pena desde la primera hasta la última palabra. Por lo que voy a estructura este post por bandas ordenadas por mi gusto, de menos a más con menciones especiales a varios protagonistas imprescindibles que me han causado un impacto tremendo, algunos para bien otros para mal, para el puto terror y empiezo con...
Courtney Love
Si me viene mi mejor amigo y me dice, mira colega que Courtney Love nos ha invitado a su mansión, nos va firmar a cada uno un cheque de dos millones de dolares y sin tener que trabajar para ella. Le digo al colega que no. Que ni a recoger fajos de billetes voy con esa tipa. Ni aunque me acompañe el sequito de Tony Soprano para protegerme. En el libro de Mark Yarm hay innumerables ejemplos de comportamiento más que dudoso de la tipa esta. Es más no hay ni un sólo relato en el libro en que su versión la secunde alguien más. Se cuenta un determinado hecho, pongamos que cuatro personas coinciden en lo que pasó y la elementa esta no suelta nada mas que incoherencias y gilipolleces. Lejos, muy lejos.
Mark Arm
El efervescente e incansable cantante de Mudhoney tiene varias apariciones gloriosas. De hecho todas lo son. Armado con una ironía y sarcasmos muy recomendables Mark Arm es todo un superviviente a toda la podredumbre que te puedas imaginar. Lo suyo con las drogas es la hostia y jamás consiguió tener un éxito ni siquiera cercano a Screaming Trees por ejemplo, que a su vez se quedaron lejos de la liga de los Nirvana, Pearl Jam, Alice In Chains o Soundgarden. Un día de tantos, Arm cuenta que estaba en un hotel con Kurt y Courtney chutándose mientras dormía la hija de la pareja. Y le dio una sobredosis. Mientras Kurt se afanaba por intentar espabilar a su colega Courtney andaba mas preocupada porque la prensa no se enterase. O cuando Green River telonearon a PIL el grupo de Johnny Rotten. Mark Arm y sus compinches entraron al camerino del celeberrimo punki a mangarle unas birras y de repente apareció hecho una furia porque en su camerino no había tumbona. Viva el punk!!!
Buzz Osbourne
Pintoresco e inimitable cantante de los Melvins combo favorito de Kurt Cobain. Lo de Buzz da par otro libro. Y sería descacharrante. Baste como ejemplo cuando le mencionan que Kurt fue roadie de los Melvins. Dice Buzz: Kurt Cobain, roadie de los Melvins. Mírale bien, si apenas tenía fuerza para salir solo de la cama. ¿Roadie? De qué, ¿de un circo de pulgas? A pesar de cierto resentimiento razonado contra lo mainstream que encarnaba Nirvana se percibe que Buzz apreciaba a Kurt y Krist. Cuenta Buzz que en la última conversación que tuvo con Kurt le espeto que se pirase lejos de Courtney, que firmase lo que fuera, renunciase a todo, que ya se las apañaría dando el solo conciertos guitarra acústica en ristre.
Nirvana
La figura de Kurt Cobain y su trágico desenlace marcan muchas páginas de este intenso libro. La maraña con las drogas y su relación tóxica con Courney Love están ampliamente tratadas. Pero no nos podemos olvidar de su tremendo impacto musical. De que su descomunal éxito fue algo más que una ráfaga de aire fresco para Sub Pop y para muchas bandas de Seatle. El efecto domino con todo lo bueno y lo malo que pueda tener es innegable. Mi momento favorito de esta banda se produce con la entrada de Dave Grohl que será un chapas y un pesado hoy en día pero cuando arribó a Nirvana contribuyó decisivamente a llevarles a otro nivel. Y no nos podemos olvidar de la cachonda anécdota protagonizada en unos premios MTV por Kurt, Courtney y Axl. De ahí tenía que salir algo bueno. Axl le espetó a Kurt que le dijese a su zorra que se callase y éste ni corto ni perozoso le gritó a Courney: Cállate zorra. Ja, ja, ja.
Pearl Jam
La historia de Pearl Jam está marcada por la mala suerte que tuvieron Jeff Ament y Stone Gossard cuando estaban a punto de pasar a un nivel superior con Mother Love Bone. Desde luego si no se hubiera muerto Andy Wood y hubiesen logrado el éxito que acariciaban su historia hubiese sido muy diferente porque Wood tenía más en común con las bandas de glam rock que con lo que luego fue el grunge. Pero en lugar de dar continuidad a Mother Love Bone, Ament y Gossard decidieron que había que dar un giro al asunto, fichar a alguien diferente y no se me ocurre alguien más diferente que Eddie Vedder que vino por recomendacion de Jack Irons. El resto es historia. Los pasajes más divertidos de Pearl Jam tienen que ver con su enconada rivalidad con Nirvana. Lo explica muy bien Jeff Ament cuando comenta que en todas las entrevistas les preguntaban a los unos por los otros y que un día el tema estalló. Eso si, Ament le dejó clarito a Kurt que ninguna lección de autenticidad. Que él llevaba pateándose los clubs mucho tiempo como para que ningún niñato le certificase el carnet de 100% auténtico.
Soundgarden
Otra de las bandas pioneras y las primeras que trascendió la escena de la ciudad. Cuatro tipos muy diferentes entre sí que convertían sus desavenencias en portentosas canciones. Había multitud de anécdotas descacharrantes sobre ellos. Muchas protagonizadas por Ben Shepherd que encajó de perlas en esta banda disfuncional. Una de mis favoritas es cuando Susan Silver mánager de la banda y esposa en aquel momento de Chris Cornell entra con unas cajas emocionada en el backstage a informarles de que les ha conseguido que sean teloneros de Guns N´Roses. A su entusiasta anuncio, cuenta Silver que le siguieron 45 segundos de silencio que fue roto con la pregunta de Shepherd, ¿qué hay en las cajas? Ja, ja ja. O una delirante anécdota que cuenta Chris Cornell con Axl Rose como protagonista. Impactantes son las historias de perdición absoluta que narra Ben Shepherd tras la disolución de Soundgarden. Apunta Ben que la banda lo era todo para el y que tras la ruptura se abandonó por completo. Se metía de todo y no tenía suficiente nunca hasta llegar al colapso absoluto. Noches de hasta 50 valiums. Una pérdida absoluta de la noción tiempo-espacio.
Alice In Chains y Screaming Trees Dos bandas cuyo estrecho vínculo desconocía. Más allá de que Barrett Martin y Layne Staley estuvieron juntos en Mad Season. Hay mucha más miga y jugosa a más no poder. Por ejemplo, se cuenta que a alguien de Sony se le ocurrió llevarlas de gira juntas y otra persona les indicó: Sabes lo que pasará si pones a un alcohólico con un heroinómano que cuando termine la gira tendrás dos heroinomanos. Y así fue. Los desvaríos de Staley y Lanegan eran morrocotudos. A ambos les vigilaban pipas para asegurarse de que todo estaba bajo control pero a veces simplemente se escapaban. Como una vez que Lanegan desapareció una semana y la primera noche que no estuvo LayneStaley ejerció de cantante de Screaming Trees. El capítulo dedicado al germen de Screaming Trees titulado Los cuatro tíos más raros de Ellensburg es apoteósico. Por ejemplo la primera intervención de Mark Lanegan en el libro es sublime. Página 105. Te partes. Son curiosas las opiniones en torno al bueno de Mark. Por un lado cuando había gresca se sentía como pez en el agua y era el primero en repartir mamporros y por otro era un consumado lector y voraz cultureta hasta el punto de que Eric Johnson, manager de gira de Soundgarden y Pearl Jam cuenta: Es probablemente una de las personas más cultivadas que he conocido en mi vida. Cuando lo leía me estaba recordando al capítulo Un poeta con un hacha en el libro Olvídame cariño la fastuosa biografía sobre Robert Mitchum escrita por Lee Server.
Tan impactante como el capítulo dedicado a Screaming Trees es el de Alice In Chains. Desconocía la trágica historia que sacudió a Jerry Cantrell que muy joven perdió a las dos personas con las que vivía su abuela y poco después su madre con tan solo 43 años de un cáncer de páncreas. Cantrell anduvo muy perdido y se junto con Layne Staley en unos estudios llamados Music Bank. En el libro se describe este lugar como el cuchitril mas infecto que te puedas imaginar. Creo que lo describen como algo así, imagínate el water bar más cutre que puedas a las 5 de la mañana de un sábado a la noche, pues bueno Music Bank estaba más sucio. Me ha recordado a esa cachonda escena de Trainspotting cuando el personaje de Ewan McGregor se sumerge por el inodoro y un rótulo indica: el water más sucio de Escocia o algo así. La parte en la que se hace referencia al abandono absoluto y la posterior muerte de Layne Staley es sobrecogedora. Parece mentira que pudiese suceder algo así con alguien que tenía todos los medios a priori para salir de esa situación. Pero todos sabemos como acabo el asunto, Staley se aisló del mundo, no cogía el teléfono no hacía caso a nadie y se dejo llevar de una forma muy triste. Por más vueltas que le doy no lo entiendo.
Duff Mckagan
He de confesar que me he comenzado a leer este libro que me ha prestado mi amigo A.L. por una conexión con Duff Mckagan. LLevo semanas escuchando su fantástico álbum Tenderness y quería conocer más detalles sobre el Mckagan joven. Mi amigo me indicó que Mckagan sale bastante en el libro y es cierto. Sus raíces están en Seatle. Es curioso comprobar que cuando estaba en su ciudad natal Mckagan tenía una reputación fantástica. Músico exquisito capaz de aprender cualquier instrumento en minutos, alejado de las drogas duras, atractivo, un triunfador, un ejemplo. Es divertido leer que el tipo se quería pirar de allí y dudaba entre Nueva York y Los Ángeles. Debía de tener un coche tan precario que pensó que jamás llegaría a NY así que se decidió por LA. La última intervención de Duff en el libro es cojonuda. Narra que cuando cogió un vuelo de vuelta de LA a Seatle coincidió con Kurt Cobain. Le vio muy hecho polvo y al llegar a Seatle le comentó un amigo que había venido a recogerle que tal vez estaría bien llevarse a Kurt con ellos, que le vía muy deprimido. De modo que cuando fueron a recoger las maletas le dijo a su colega que fuese a buscar a Kurt pero en ese momento apareció un coche para recoger a Cobain y jamás volvió a verle.
Esta madrugada me he desvelado por completo y tras dar miles de vueltas en la cama he optado por levantarme con la intención de leer un poco o de ver alguna película a ver si de esa forma cogía el sueño otra vez. Hace poco mi amigo Rober me ha pasado Twenty el documental de Cameron Crowe sobre Pearl Jam y he decidido verlo. Recuerdo que en su día lo estrenaron en cines y tenía intención de ir pero al final no pude acudir. Ha pasado bastante desde su estreno y en este período mi relación con la banda se ha enfriado un poco. Siguen siendo un grupo a tener en cuenta en mi universo y cualquier movimiento que hagan merece mi atención pero reconozco que en los últimos dos años los he escuchado mucho menos que antes.
Twenty es un buen documental pero esperaba mucho más. Supongo que es complicado condensar en apenas dos horas veinte años de una trayectoria tan intensa como la de esta banda de Seatle. Crowe ha decidido prestar especial atención a los primeros años de la banda, que independientemente de los gustos de cada cual, son para la mayoría de los fans el momento clave del combo de Vedder y cía. Pero tras verlo tengo la sensación de que el director apunta demasiados temas sin entrar en harina realmente en ninguno.
Entre lo que más me ha gustado ha sido el arranque del mismo. Pearl Jam nacieron de las cenizas de Mother Love Bone la banda de la que Jeff Ament y Stone Gossard eran los principales valedores junto al malogrado Andy Wood. La muerte por sobredosis de éste dejo a Gossard y Ament huérfanos de un cantante con una personalidad arrolladora que estaba destinado a reinar. Era su momento y todo parecía propicio para ello. Cuando se finiquitó esta banda queda claro que tanto Stone como Jeff decidieron pasar página y lo que surgiese, si es que nacía algo iba a ser totalmente diferente.
La aparición de un tímido Vedder les noqueó desde el principio y poco a poco Eddie dio pasos adelante hasta convertirse en un frontman que se jugaba el físico en cada actuación además de tener una voz más que interesante. Sigue siendo flipante ver lo loco que estaba Vedder en esos primeros años escalando cada vez hacia torres más altas y ofreciendo unos shows salvajes. Toda esa parte está muy bien contada. También pone los pelos de punta ver imágenes de Vedder y Cornell pasándoselo pipa en directo con Temple of The Dog ese tremendo tributo que grabaron los componentes de Pearl Jam y Soundgarden a Andy Wood.
Los tres primeros discos de Pearl Jam: Ten, Vs y Vitalogy están muy presentes así como su relación con Neil Young. Se apunta también su conflicto con Ticketsmaster aunque eso por sí solo daría para otro documental y su tensa relación con Kurt Cobain. En conjunto la primera hora del documental te lleva en volandas pero luego pierde fuelle y se dejan de lado o no se abordan con más valentía cuestiones tales como el liderazgo de la banda, inicialmente de Gossard y Ament, a partir de Vitalogy, claramente de Eddie Vedder, se pasa de puntillas por la época de No Code y Yield, ni te cuento por la de Binaural, Riot Act, Pearl Jamo Backspacery no se le da la suficiente cancha a dos baterías fundamentales en la historia de la banda Jack Irons y el actual Matt Cameron.
Hay un exceso de buenrollismo posiblemente porque el director del documental, Cameron Crowe es amigo personal de la banda desde los noventa y falta más mala leche y entrar en detalles escabrosos. Claro que eso supondría que este documental tendría que haber partido de un entorno independiente y Twenty es una celebración de los veinte años de la vida de la banda. Así que voy a dejar de ser puñetero y me sumaré a la efeméride, al fin y al cabo independientemente de lo más o menos inspirados que han estado en los últimos años siempre he tenido claro que Pearl Jam no han caído en el estado catatónico de algunos de sus contemporáneos.
Hace unos meses que Pearl Jam editaron Lightining Bolt su décimo álbum de estudio. No tengo ni idea de como ha sido recibido por crítica y público. Tan solo he escuchado media docena de temas. Lo he intentado varias veces pero ninguna canción me ha parecido digna de su catalogo. Ni las más rockeras ni las más pausadas. No se trata de tempo, es cuestión de inspiración y me parece que las musas les han sido esquivas a Vedder y cía en esta ocasión. Así lo percibo yo al menos.
Y a qué viene este párrafo sobre su ultimo disco si de lo que voy a escribir es de Riot Act. Viene a que hay discos sepultados en las discografias de los grupos, de los que casi nadie se acuerda pero que esconden pequeños tesoros. Excelentes canciones que perduran más que esos singles cañeros tan quedones pero a los que el paso del tiempo no les hace mucho bien. Soy de los que piensa que en los últimos discos de Pearl Jam funcionan mejor los temas lentos o medios tiempos que las canciones más rockeras. Con alguna excepción que por cierto encuentro en este Riot Act. Cuando quiero escuchar temas más rockeros recurro siempre al Vs o al Vitalogy.
Riot Act se editó hace once años y es junto a Binaural su punto más bajo en cuanto a ventas. Tampoco goza de mucho aprecio entre sus fans. A mi tampoco me parece un trabajo tan sólido como el Ten, Vs o No Code. Pero en conjunto me parece muy superior a Binaural, Pearl Jam o Backspacer. Mi estima hacia este álbum se debe a que algunas de sus canciones me fascinan. Ninguno de los temas que he escuchado en sus tres últimos discos de estudio (exceptuando Parachutes o Come Back del Pearl Jamy Just Breathe de Backspacer) me gustan tanto como Thumbing my way, 1/2 Full o All Or None por poner mi trío de ases de este álbum.
La primera canción que me llamó la atención de este álbum fue 1/2 Full. Una de las más cañeras que me recomendó uno de mis cuñados. Fue la primera que escuche y la mejor de las más movidas. Por eso mismo me costó pillarle el punto luego a temas más lentos como los referidos (Thumbing my way o All Or None) o al que fue el single del disco, una I am Mine que con el tiempo ha ganado muchos enteros. Y mención especial también para los dos temas en los que la música es de Matt Cameron. Tanto Cropduster como You Are son dos canciones atípicas, diferentes a las que también me costó pillar el punto pero que acabaron gustándome mucho. Así que no lo puedo negar Riot Act me parece un buen disco, muy infravalorado en la carrera de esta banda.
Es inevitable sentir
un latigazo cuando escuchas ciertos discos. Están ligados a una época concreta
de tu vida y hacen que te acuerdes de lo que hacías en esa época, de cómo te
sentías y de cuáles eran tus sueños. Así que cada vez que los pones en el reproductor
te invade ese sentimiento tan humano que es la nostalgia. Pero dependiendo del
álbum éste te puede inyectar vitalidad. Son los que superan el paso del tiempo.
Los que aportan algo más que el recuerdo de un momento determinado. Y eso
definitivamente es un subidón, una gran alegría. Esto último me sucede cuando
pincho Vitalogy. Como he escrito te trae recuerdos pero lo bueno es que la
música todavía tiene fuerza, así lo percibo yo al menos.
Ese adrenalitico inicio con Last Exit prácticamente unida con Spin the black circle me sigue
poniendo las pilas. Si hoy en día voy a ver en concierto a Pearl Jam me gustan
que suenen ambas. Y eso mismo me sucede con otras tantas de este disco como:
Not for you, Inmortality o Cordury que se ha ganado un hueco entre los clásicos
de la banda. Canciones como estas son la mejor señal de que el disco aguanta
bien el paso del tiempo por lo menos en mi casa. En su día tanto sobre este
disco y sobre todo sobre el No Code se comentó que la influencia de Neil Young
había ido demasiado lejos. Como si fuese algo malo. El rastro del canadiense se
sigue en temas como Not for you o incluso Tremor Christ y ambos me parecen
buenos. Bienvenida la influencia del canadiense. Es alguien muy bueno a quien
seguir.