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lunes, 23 de febrero de 2026

Mark Lanegan. Bubblegum

Ayer se cumplieron cuatro años de la muerte de Mark Lanegan. Con toda la mandanga que se metió y el estilo de vida al límite que llevo el cantante de Ellensburg lo sorprendente es que estuviese por la Tierra durante tanto tiempo, y lo verdaderamente loco es que durante más de una década, concretamente desde el año 1990 hasta la edición de Bubblegum fuese capaz de grabar tan buena música, tanto en solitario como con los Screaming Trees. No hay ni una referencia de ese período que baje del notable y unas cuantas alcanzan el brillo más absoluto, como perfectamente puede ser este Bubblegum publicado el 10 de agosto de 2004. 

En este álbum hubo ciertos cambios respecto a su anterior referencia Field Songs. Reconozco que cuando se editó me costó un poco pillarle el tranquillo, fue una de esas veces en las que se cuelan elementos que a priori no encajan en la música de tu artista favorito. Estrechez de miras. Cuatro cajas de ritmo sibilantes no hacen temblar un conjunto de canciones excepcional. La desesperación y la oscuridad se abren paso en este álbum de forma asombrosa y Lanegan está maravillosamente acompañado para que el conjunto luzca como una de sus obras más aplastantes. Su voz está en plena forma y te atrapa desde When Your Number Isn't Up que inicia de forma minimalista y absolutamente genial el álbum. Me encanta esas notas de piano a cargo de Wendy Rae Fowler que enganchadas con el órgano de David Catching son el soporte perfecto para que la voz de Lanegan lo inunde todo. Una guitarra de Chris Goss retorciéndose, el sencillo bajo de Molly McGuire y olé por la retroalimentación de Aldo Struyf. Elegencia para captar toda mi atención.

Hit The City fue uno de los singles de Lanegan que más éxito tuvieron especialmente en Inglaterra. Su compenetración con PJ Harvey es perfecta y es el clásico single que lo tiene todo para triunfar. En este tema aparece por única vez en el álbum el otrora imprescindible Mike Johnson a la guitarra y de la batería se encarga Joshua Homme que hará lo propio en los tres siguientes cortes, además de lucirse con la guitarra en Methamphetamine Blues y Come To Me, aquí de nuevo acompañado por PJ Harvey a la voz en un tema totalmente distinto pero igualmente perfecto, evocador a más no poder. Después de Hit The City viene una de mis canciones favoritas de todo el catálogo de Lanegan y eso es mucho escribir, pero lo cierto es que adoro Wedding Dress con ese machacón bajo de Joshua Homme y el sencillo y arrebatadoramente sexy acompañamiento vocal de Wendy Rae Fowler.

La primera aparición de Alain Johannes en Methamphetamine Blues es apoteósica. El guitarrista chileno toca unos cuantos instrumentos a lo largo del álbum y brilla con luz propia. Incluso produce unos cuantos temas. Excelsa contribución a la música de Lanegan que alcanzaría su punto culminante en el siguiente disco del pelirrojo ocho años después en Blues Funeral. Tras el blues de la metanfetamina viene One Hundred Days otro de mis temas favoritos de su dilatada carrera. El acompañamiento vocal de Chris Goss es perfecto, una compenetración celestial que se extiende a las dos siguientes; Bombed, muy sencilla sólo Lanegan su voz, su guitarra y Wendy Rae Fowler también en la voz y Strange Religion que merece su propio post, una belleza descomunal; la voz de Lanegan arropada por coros mejor puestos imposibles de Duff McKagan, Izzy Stradlin, Chris Goss y Nick Oliveri

En contraste Sideways in Reverse parece una canción del Iggy Pop más pendenciero y de largo el tema más rockero del disco. Un buen pildorazo que deja paso a la antes mencionada Come To Me, delicioso dueto, profundo y elegante con PJ Harvey. Like Little Willie John regresa a terrenos minimalistas con absoluta inspiración antes de dar paso a un tramo de cuatro canciones en el que brilla con luz propia Alain Johannes. Este bloque formado por Can´t Come Down, Morning Glory Wine, Head y Driving Death Valley Blues funciona como preciso anticipo de lo que vendría ocho años después en Blues Funeral. Especialmente es Can´t Come Down la que se mueve por los territorios sonoros que exploraría Lanegan junto a Johannes años después.  El broche final lo pone una cautivadora y excitante Out Of Nowhere con un Lanegan cantando mas suave y sensual que nunca y un conjunto instrumental excelso. Otra de mis favoritas. 


viernes, 13 de febrero de 2026

Barrett Martin. The Greatest Band That Ever Wasn't...

El pasado 27 de noviembre tuve la fortuna de ver en directo a Drink The Sea el proyecto liderado por Barrett Martin y Alain Johannes que también cuenta en sus filas con Peter Buck, Duke Garwood, Abbey Blackwell y Lisette Garcia. Llegué justo apenas diez minutos antes de que comenzase el show y la primera persona que vi fue a Barrett Martin colocando en un pequeño stand los discos de la banda y sus libros, ya ha escrito cuatro. Tras el bolo, con el subidón de un gran concierto me compré su libro sobre Screaming Trees, un volumen dividido en treinta y tres pequeños relatos sobre su estancia en la banda y también sobre sus incursiones en Mad Season y otros proyectos, pero en esencia se centra sobre sus andanzas con Lanegan y los hermanos Conner. De principio a fin el libro es una gozada, escapando por completo de la típica biografía sobre un grupo. Además de un colosal baterista y compositor, Martin se revela como un excelente contador de historias, dando siempre con la tecla adecuada para crear relatos divertidos, con alma y sumamente interesantes. 

El libro está escrito con un contagioso sentido del humor y repleto de anécdotas hilarantes, descacharrantes y emotivas a partes iguales. A diferencia, del también excelente Sing Backwards and Weep de Mark Lanegan, Barrett Martin opta por un enfoque diferente y partiendo de pequeñas historias construye una obra deliciosa, un pequeño tesoro que esconde múltiples referencias musicales, personales e incluso filosóficas que no puedes dejar de leer. Todos los capítulos merecen la pena y el nivel no baja en ningún momento. Me encanta como lo cuenta Martin, incluso los momentos de mayor tensión entre los componentes de los Screaming Trees están narrados con las dosis justas de humor, empatía y una fina sabiduría. Dudo que el libro se traduzca al castellano pero merece mucho la pena leerlo en inglés. 


Me resulta muy complicado escoger mis capítulos favoritos porque insisto todos tienen mucha sustancia y están escritos con grandes dotes narrativas. En ese aspecto el nivel es similar al de Mark Lanegan pero abordando todas las historias con otras perspectiva, es más creo que es un complemento perfecto a Sing Backwards and Weep. No puedo terminar este pequeño texto sin hacerme eco de mis dos capítulos favoritos: The Classroom At The Back Of The Bus y Sweet Oblivion. En el primero un modesto Barrett Martin nos cuenta toda la música que absorbió en la parte de atrás del bus gracias a Mark Lanegan y los hermanos Conner que le mostraron la grandeza de estilos muy diferentes a los que el escuchaba. Hay que tener en cuenta que el baterista había estudiado música clásica y jazz, sabía leer partituras pero en lo que a rock se refiere como el mismo confiesa estaba en pañales. Es emotiva la forma en la que cuenta el entusiasmo que le mostró Lanegan por músicos como Jeff Buckley, Tim Hardin, Bob Dylan, Townes Van Zant o Nick Drake y cuando le dejó el Physical Graffiti de Led Zeppelin a los que apenas había escuchado. 

Todo lo relacionado con la creación de Sweet Oblivion es fascinante. Aquel fue un disco clave en la carrera de Screaming Trees ya que como cuenta Barrett Martin el grupo estaba ante la presión del sello Epic que prácticamente les había dado un ultimátum si no superaban con creces las ventas de Uncle Anesthesia, su primer álbum para una mayor. El disco fue grabado en los estudios Baby Monster en el barrio de Chelsea en Nueva York. Martin y Van Conner se alojaron en el hoy glamouroso hotel Gramercy Park Hotel que en aquellos años era bastante sucio y destartalado. Los componentes de la banda frecuentaban el bar del hotel que estaba en un sótano y se tomaban unos tragos antes y después de la grabación alternando con otros músicos. Martin relata esas esas escenas de forma tan vívida y auténtica que parece un relato dickesiano. Lo relacionado con la música, con la creación del álbum también esta muy bien detallado, ponderando la producción de Don Flemming y la excelente mezcla de Andy Wallace responsable de ese proceso también en el Grace de Jeff Buckley o el Nevermind de Nirvana. Cuando escucharon su mezcla para la canción No One Knows supieron que habían acertado de pleno. Que ese era el tono. 

Despido este largo post con el párrafo que cierra ese capítulo, una traducción cercana y certera que puedes escuchar en el magnifico podcast Bienvenido a los 90 de Robert Martínez : Ese fue el poder de los Screaming Trees cuando hicimos Sweet Oblivion en el crudo invierno neoyorquino de 1992. Trajimos el fuego y lo capturamos en cinta magnética, en tiempo real, con swing y soul. Es un álbum sobre el amor, la esperanza, la posibilidad del futuro, con un abandono intrépido que dice: "Lo voy a dar todo, aquí y ahora, porque no tengo nada que perder y todo que ganar". Éramos los perdedores absolutos, pero también los campeones del pueblo, y por eso seguimos en sus corazones.


miércoles, 25 de junio de 2025

Screaming Trees. Reflections

Antes de juntar unas líneas sobre lo vivido en Donosti en las últimas fechas me veo en la obligación de recordar un año más que tal día como hoy hace veintinueve años se publicó Dust de Screaming Trees un disco colosal que ya estás tardando en escuchar si es que no lo has hecho ya. Cuatro años después el mismo día la banda ofreció su último concierto en el Memorial Stadium de Seatle. Veinte mil personas abarrotaron el recinto. Lanegan, los hermanos Conner y Barrett Martin tenían grabada la continuación a Dust pero como no encontraron sello para distribuirlo lo guardaron en un cajón y años después gracias a Martin se editó Last Words: The Final Recordings excelso final para la trayectoria de una banda muy infravalorada. No en mi casa donde son adorados y reverenciados. El año que viene espero seguir con esta matraca. Hasta el fin de los tiempos. 


martes, 25 de junio de 2024

Screaming Trees. All I Know

El día que cumplí veintiséis años Screaming Trees ofrecieron su último concierto en el Memorial Stadium de Seatle. Veinte mil personas abarrotaron el recinto de una banda que tenía grabado un disco para el que no encontraban distribución. Estuvo guardado durante años en el estudio de Stone Gossard. Muchos años después gracias a la insistencia entre otros de Barrett Martin se editó Last Words: The Final Recordings, maravilloso final para la trayectoria de una banda muy infravalorada. No en mi casa donde son adorados y reverenciados. Cuatro años de ese show antes mencionado habían editado justo el día que cumplí veintidós años Dust tal vez su obra maestra aunque en dura competencia con su anterior Sweet Oblivion. La segunda canción que interpretaron en el concierto de Seatle fue All I Know. Desconozco si Mark estaba pensando mientras la cantaba donde estaba el camello más cercano para la siguiente dosis... Historias de ese pelo y mucho más sórdidas se pueden leer en Sing Backwards and Weep su espectacular autobiografía. El año que viene espero seguir con esta matraca...


lunes, 13 de marzo de 2023

Mark Lanegan. Sing Backwards and Weep (Cantar hacia atrás y llorar)

Hace veinte días se cumplió una año de la muerte de Mark Lanegan. Tras leer Sing Backwards and Weep lo que me parece raro es que este tipo estuviese tanto tiempo en este mundo con la cantidad de drogas de todo tipo y alcohol a mansalva que introdujo en su cuerpo. Y lo extraordinario, casi milagroso es que durante todo ese tiempo (buena parte de su vida) fuese capaz de grabar música tan maravillosa. Sing Backwards and Weep es la crónica de un yonqui capaz de hacer cualquier cosa ( y ahí entra el cóctel habitual de traiciones, barrabasadas varias y mirar para otro lado) por el siguiente pico. Un tour de forcé terrible donde lo domina todo la heroína y sus múltiples aderezos (crack, speedball, fármacos de toda clase). Hubo un momento de la lectura en que era demasiado incluso para mi, un sujeto ávido de carroña.

Si alguien busca conexiones musicales, discos comentados o algo similar tal vez este no sea su libro. No quiere decir que Mark no nos muestre su pasión por la música y por ciertos artistas (Jeffrey Lee Pierce, Johnny Cash o Nirvana) ni que no haya interacción y muy potente con otros músicos, desde sus compañeros de grupo, pasando por Kurt CobainLayne Staley pero lo cierto es que la adicción de Lanegan lo tiñe todo de negro. Parece que durante mucho tiempo no hubo un momento de paz en su vida. Todo se reducía a conseguir pasta para el siguiente pico. Y es desolador. Es gracioso ponerte ahora la actuación de Screaming Trees en el programa de Jools Holland y saber que hasta cuatro horas antes de la actuación Mark se había arrastrado por cualquier barrio chungo en busca de mandanga. 

Lanegan no trata de vendernos la típica historia de sujeto proveniente de familia desestructurada caído en desgracia. No pone esa excusa y bien que podría hacerlo porque tuvo que lidiar con mucha mierda desde pequeño pero lejos de presentarse como víctima es como si nos dijese: Hola soy Mark Lanegan y soy escoria, no hago nada bien y ni te acerques a mi. El sentimiento de autodestrucción recorre buena parte de las páginas de este libro. Y a pesar de todo ello uno no puede evitar sentir más simpatía si cabe por este tarambana incapaz de darse cuenta del inmenso talento que tenía. 

Es curiosa su historia con los Screaming Trees. Si esta banda significa algo para ti tal vez sientas ganas de haberle arreado un buen ostión al bueno de Mark porque el cabrón despotrica de la música que hizo con sus compañeros como si no hubiese un mañana. Aunque cuando conoce a Gary Lee la primera impresión es positiva en el sentido de que sabe apreciar el torrente creativo del guitarrista pronto se convierten en enemigos irreconciliables y por la boca de Mark sale de todo menos bonito. Congenia más con Van pero no tanto como para establecer una relación potable y si parece más cercano a Mack Pickerel, Barrett Martin o incluso a Josh Homme cuando el pelirrojo acompaño a la banda en la gira de Dust.

En cualquier caso el libro tiene valor literario. Si, si ,no se me está yendo la pinza amigos, Mark escribe realmente bien y es capaz de contar su autodestrucción de forma asombrosa. He leído alguna crítica literaria que compara algunos capítulos del libro con la prosa de Bukowski y desde luego juega en esa liga, en ese nivel, no tengo ninguna duda. Una vez que empiezas a leerlo no puedes dejarlo y te dejas llevar por el lado salvaje, muy salvaje y totalmente autodestructivo de Mark Lanegan



jueves, 19 de enero de 2023

En memoria de Van Conner

Componente de una de mis bandas favoritas de la historia, destroyer escénico junto a su hermano Gary Lee y confidente de Mark Lanegan en Screaming Trees, Van Conner fue un bajista peculiar de indudable carisma que aporto su prestancia con el instrumento y unos molones coros en innumerables canciones que me volaron la cabeza. Junto a su hermano, Lanegan, Pickerel primero y después Barrett Martin grabó algunos de los discos más guapos que he escuchado a los que desgraciadamente jamás se le dio el valor que tenían. Lo único que sé es que escuchar cada poco tiempo Uncle Anesthesia, Sweet Oblivion, Dust y Last Words: The Final Recordings tiene todo el sentido del mundo en mi hogar. Que la tierra te sea leve, Van. Rock´n Roll!






sábado, 25 de junio de 2022

Screaming Trees. Paperback Bible

Cumplí veintidós años justo el día que se publicaba Dust de Screaming Trees. He escuchado ese álbum cientos de veces y no me canso. En 2017 un pequeño sello ingles lo reeditó con jugosas caras b, rarezas y tomas en directo de otras canciones. Los cinco primeros temas de ese segundo disco extra son la rehostia bendita y de haber sido incluidas junto al resto no harían sino engrandecer este glorioso disco. Cuando cumplí veintiséis, justo ese día, Screaming Trees dieron su último concierto en el Seatle Memoriam Stadium ante 20.000 personas. Tenían grabado un disco que nadie quería editar y que gracias al empeño de Barrett Martin acabó saliendo mucho tiempo después en 2011 bajo el título Last Words: The Final Recordings. Y si, espero seguir escribiendo esto con buena salud unos cuantos años más. Ni una duda al respecto. 

miércoles, 23 de febrero de 2022

En memoria de Mark Lanegan

La primera vez que vi a Mark Lanegan en directo fue en el Centro Cultural Egia de Donosti. Me tocaron las entradas en el programa de Carlos Pina de Radio 3 aunque mi colega Rober y yo íbamos a ir igualmente. Antes del bolo paseando por los aledaños mi amigo y yo nos cruzamos por la misma acera con Mike Johnson, Ben Shepherd y Mark Lanegan. Nos quedamos con ganas de pararnos pero no sé por qué no lo hicimos. Mi recuerdo es de que eran unos tíos que imponían. Esa clase de músicos que están en su burbuja a la que parece imposible acceder. Un aura de tipos duros que no estaban para firmarte a ti tus putos discos. No importó. Obtuve lo que quería y mucho más en un concierto épico con Lanegan en estado de gracia mejor secundado que nunca. Incluso tocó Sword And Broken. Cuando fui a aquel concierto en el que presentaba Scraps At Midnight tan sólo tenía de este tipo, el mencionado, Sweet Oblivion y Dust. Más que suficiente amigos. Amo esos discos. 


La segunda fue en la sala Azkena de Vitoria presentando I´ll Take Cares Of You su maravilloso disco de versiones que me gusta tanto como su material propio porque Lanegan tenía la poderosa cualidad de apropiarse del material ajeno hasta hacerlo suyo y elevarlo a los altares. Después del bolo esperamos a Mark Lanegan y hasta nos sacamos unas fotos y me firmo algunos discos. Una de esas veladas que recuerdas de por vida. De hecho durante el concierto que fue tan bueno como el primero o más, un tipo gritó a pleno pulmón Thank You y Lanegan le respondió: No, Thank YOU. Detalles que se le quedan a uno. Que se le va a hacer ja ja. Otro recuerdo vívido es que una amigo que andaba de bajón no quería ir al concierto al final asistió y me comentó que había sido todo un acierto.

Tanto con Screaming Trees como en su carrera en solitario (sobre todo sus inmaculados seis primeros discos) o en sus colaboraciones con Soulsavers, Isobel Campbell o pachas con Greg Dulli su música fue fuente constante de satisfacción para el menda. Le tengo en un pedestal. No me quiero olvidar de esas dos canciones que canto junto a Layne Staley en esa delicia titulada Above de Mad Season y de las canciones que años después grabaron con Lanegan en la voz principal o el maravilloso epilogó que fue Last Words: The Final Recordings. Canela en rama. Me acuerdo de la vez que le vi en directo acompañando a Queens Of The Stone Age presentando A Songs For The Deaf en una sala Jam a reventar. Lanegan no salió desde el principio pero cuando lo hizo entramos en ebullición. Y recuerdo las palabras de mi colega Rober que me dijo: Esto es otra cosa. El puto amo. Y no quiero cerrar sin poner un enlace al emotivo texto que ha escrito Barret Martin en su Facebook



viernes, 25 de junio de 2021

Screaming Trees - Silver Tongue

Tal día como hoy hace veintiún años Screaming Trees ofrecieron su último concierto en el Memorial de Seatle ante 20.000 personas. Tenían un disco a punto pero no encontraban sello para editarlo. Años después Barrett Martin se encargó de producirlo junto a Jack Endino y vio a la luz el imprescindible Last Words: The Final Recordings. También un 25 de junio de 1996 se editó una de mis rodajas favoritas de la historia. Cualquier día es bueno para escuchar Dust y más si tienes la suerte de tener la edición deluxe editada hace cuatro años. Hoy cumple veinticinco años este artefacto supremo con unas cuantas caras b de quitar el hipo. Gloria bendita para  Silver Tongue con Lanegan en plena forma, la inconfundible guitarra de Gary Lee Conner y el perfecto entendimiento entre Van Conner al bajo y la implacable pegada de Barrett Martin a la batería. En vena.  

sábado, 12 de junio de 2021

Last One In The World

Cuenta Mark Lanegan en su libro I Am The Wolf: Lyrics and Writings que su mejor amigo en Seatle fue Layne Staley. Ambos compartieron vicios, confidencias y un puñado de brillantes canciones en aquella intrigante ciudad a principios de los noventa. Se les puede escuchar juntos en dos cortes (I´m Above y Long Gone Day) de uno de mis discos favoritos de la historia: Above de Mad Season. Sus caminos se deberían haber cruzado más veces y hablaron de ello pero cada uno entro en una espiral de destrucción de la que Lanegan escapó y en la que Staley se hundió trágica e irremediablemente. Dice Lanegan que cuando sus caminos se separaron escribió una canción para Layne porque intuía que no le volvería a ver. Esa canción es Last One In The World del fantástico Scraps At Midnight y según figura en el programa Mark Lanegan la cantó en el funeral de Layne Staley. Amén. 



viernes, 10 de abril de 2020

Conciertos a los que he tenido la fortuna de asistir 2

Estoy aprovechando este confinamiento para escribir algunas cosas y para echarle un ojo a viejos tesoros bien conservados como todas esas entradas que guardaba en un sobre y que luego Su puso en un álbum elegante fuera de mi alcance. Todos esos tickets se merecían descansar en un lugar tan chulo y no en una carpeta cutre. Ya lo mencioné en el post anterior y lo reitero las entradas de hoy en día por regla general no valen un carajo. Y para los fetichistas todo cuenta aunque nada supera a la experiencia de disfrutar en buena compañía de tus artistas favoritos. A la música en directo como a tantas otras actividades le esperan tiempos chungos. Porca miseria.

Pearl Jam 26/05/2000. La primera vez que vi a Pearl Jam fue también en Anoeta presentado uno de mis discos favoritos de la banda No Code. Pero por diversas circunstancias no lo disfruté. Cuatro años después venían con Binaural y a pesar de algunos pitidos cuando interpretaron temas de ese disco guardo un buen recuerdo de un show que fue de menos a más con sesión blues al final enganchada a Smile. Acabaron muy bien.

Southern Culture On The Skids. Kafe Antzokia. 05/09/2000. No es ni de lejos una de mis bandas favoritas pero guardo un recuerdo fantástico de aquella noche etílica en compañía de Su, Ander, Aitor, Bego... Fuimos un puñado y nos lo pasamos pipa. La música de este combo invita a la fiesta. Se me fue la mano sin duda. Al día siguiente falte al laboro. No estoy orgulloso pero así estaban las cosas ja ja. 

Fun Lovin´Criminals. Sala Jam. 04/04/2001 La segunda vez con estos tipos tan buena como la primera con una sala Jam casi a rebosar. Presentaban Loco y antes del concierto le dimos la brasa un poco a Huey que me firmó los discos. Lo vi aferrado a la primera fila e incluso le di un papel a HM con una petición ja ja. Madre mía qué locura. Mucho grande style.

Queens Of The Stone Age. Sala Jam. 19/06/2001 Otra vez en la Sala Jam esta vez si que a reventar y con un buen meneo en las primeras filas. Presentaban Songs of the Deaf. Palabras mayores. Y salio el puto Mark Lanegan. La apoteosis. Jolgorio absoluto. Estaban on fire.


Neil Young & Crazy Horse. Coliseum A Coruña. 21/07/2001 Planifiqué mis vacaciones para ir a ver al Tito Young con eso está todo dicho. Y flipé sobre todo por como cantó el cabronazo. No lo tenía por muy buen cantante y probablemente no lo sea pero el tío se las apaño para hacerlo con clase infinita. Sus compinches lo bordaron también. Repertorio espectacular.

The Jayhawks. Kafe Antzokia. 08/11/2001. Segunda vez con Jayhawks y si vienen mañana vuelvo. Otro conciertazo de no te menees con Steve Wynn de telonero y la banda en plena forma arrancándose con versiones e incluso dando cancha a un tema de Golden Smog, Until You Came Along.

Mark Lanegan. Sala Azkena. Vitoria. 15/12/2001. La segunda vez también con Lanegan, la primera fue en el Centro Cultural de Egia en Donosti. En Vitoria el malcarado presentaba I´ll Takes cares of You. Una puta noche mágica. Y encima nos sacamos fotos y me firmo discos. Increíble ja ja.

The Yayhoos. Azkena Bilbao. 5/05/2002. Otra banda la mar de divertida de ver. Buen rollo, rock´n roll puro y directo. Dan Baird un tipo fiable magnificamente acompañado por Eric Roscoe Ambel. Otra de esas noches en un garito pequeño que recuerdas con sonrisa millonario.

Steve Earle. Azkena Bilbao. 16/08/2003. No cabía un puto alfiler en la Sala Azkena aquella noche. Steve Earle un tipo con un carisma arrollador cargado de inmensas canciones. Uno de los conciertos de mi vida y estaba él sólo con su guitarra y su mala hostia a cuestas. Grande. 

Festival Azkena. Mendizabala 12-13/09/2003. La primera vez que el Festival se celebró en esas campas reunió un cartel de traca. Recuerdo ir corriendo de un escenario a otro con inmensa cara de alegría: Iggy Pop & The Stooges, Steve Earle & The Dukes, Ray Davies, The Jayhawks, Cracker, The Cramps.... La gocé con Ray Davis, volví a sucumbir con Steve Earle esta vez en eléctrico y con la misma mala hostia, de The Jayhawks jamás me cansaré y Cracker me volarón la puta cabeza. Así da gusto, copón.

sábado, 14 de marzo de 2020

La eterna bronca de los hermanos Conner y Mark Lanegan

Peace and Love for ML
El próximo 8 de mayo Mark Lanegan publicará Straight songs of Sorrow el disco que acompaña a su libro de memorias Sing Backwards And Weep, disponible desde el 28 de abril. Al parecer Lanegan lo ha grabado al viejo estilo (nada de turbulencias electrónicas o eso nos cuentan al menos) para que sirva de banda sonora a aquellos convulsos a la par que excitantes años. Se ha rodeado de ilustres invitados como Greg Dulli, John Paul Jones o Warren Ellis. Por supuesto tengo ganas de catar ambos artefactos: libro y disco. Más todavía al comprobar el revuelo que se ha montado con algún adelanto del libro que ha sentado como una patada en sus partes a los hermanos Conner insignes hermanos del mejor combo de Seatle: los inclasificables Screaming Trees


Confieso que si tenía ganas de leer el libro, vista la reacción de Van Conner mis ansias se han multiplicado hasta el infinito y más allá. Al bajista de Screaming Trees no le han gustado algunas páginas del libro y se ha despachado a gusto: I should write a new book, the story of Mark Lanegan. A Judas Fucking Bastard. Enjoy doing your disco music... Ja, ja ja. Reconozco que cuando lo leí casi me caigo de la silla del descojono que me entro, sobre todo con eso de Enjoy doing your disco music. Es más si tenía ganas de leer el libro de Lanegan ahora tengo muchas más de leer el que dice Van Conner que debería escribir. Ese lo financiaba yo mismo. Proponía un crowdfunding de esos esperando que fuese un rotundo éxito. Queridos amiguitos, carroña a mansalva. Aunque lo que molaría de verdad es que algún festival de por aquí cerca pusiese pasta para reunir a los Screaming Trees y que por una buena cantidad de cash aparcasen sus diferencias por hora y media y nos deleitasen con un repertorio de ensueño para el que esto escribe.  

 

miércoles, 29 de enero de 2020

Screaming Trees. Alice Said

Tal día como hoy hace 29 año Screaming Trees publicaban Uncle Anesthesia álbum producido por Terry Date y Chris Cornell. Este disco les llevaba un paso más allá de todo lo que habían hecho antes y venía repleto de auténticas joyas, canciones que con el paso del tiempo se convertirían en míticas en el repertorio de esta peculiar e inigualable banda originaria de Ellensburg. Cualquier día es bueno para hincar el oído de nuevo a maravillas como Alice Said, Bed Of Roses, Caught Between, Ocean Of Confusion o Lay Your Hear Down. Aquí los hermanos Conner y Lanegan junto a Mack Pickerel a la batería irían puliendo su sonido todavía más para un año más tarde entregar su primera obra maestra Sweet Oblivion ya con Barrett Martin a los parches y cuatro después firmar el mejor epitafio de la historia con Dust. Ahí es nada. 

viernes, 17 de enero de 2020

Mark Lanegan y ¿la electrónica?

Siempre se ha dicho que la parroquia rockera es muy conservadora. No le gustan los cambios ni las sofisticaciones. ¿Para qué cambiar algo si funciona como esta? ¿Acaso no sería inconcebible que AC/DC grabasen una balada? ¿o que a Pearl Jam les diese por grabar un disco con una sección de viento? o qué leches que ¿a Mark Lanegan le diese por la electrónica? Pues le ha dado. Y desde hace muchos años. Aunque realmente no es para tanto. Son unos cuantos elementos sonoros intrusos en el universo rockero. Ni que decir tiene que la primera vez que mis oídos escucharon su mutación salió ese rockero rancio y de postín que todos llevamos dentro (y mucho más si estás contaminado por Popular 1 ja ja) y dije alto y bien claro: esto es una puta mierda...

Ahora he cambiado de opinión. Soy un veleta. Lo reconozco. ¿Pero acaso avezado lector sospechas que he vendido mi culo a la electrónica? Ni de coña. Todavía salgo a cazar a ritmo de Monster Magnet, The Stooges, Anthrax, Iggy Pop o Corrosion of Comformity. Eso sí, que nadie me quite mi bailoteo nocturno al ritmo de Sam CookeMarvin Gaye, Al Green o Curtis Mayfield. Gladiador romano de día, florecilla silvestre de noche. Es una constante en mi vida. Ecléctico que es uno. Y le sale de natural. Así que, ¿quién cojones soy yo para negarle al bueno de Mark Lanegan que tire por dónde quiera? Se lo ha ganado.



Vayamos al asunto musical. ¿Son Bublegum, Blues Funeral, Phantom Radio, Gargoyle, With Animals y el reciente Somebody´s Knocking una mierda pinchada en un palo? Rotundamente no. ¿Abrazan todos ellos la electrónica como Dios único y sacrosanto, como la única tierra firme a la que aferrarse? Tampoco. Ni de lejos. Todos ellos, algunos en mayor medida otros en menor tienen trucos electrónicos que en el mejor de los casos le dan un toque sorprendente al vozarrón barítono de Mark y en el peor arruinan alguna que otra canción. Que cada uno decida por sí mismo. Yo desde luego no voy a cometer el error de desechar esta nueva era de Lanegan sólo porque a priori no conecte con su actual modus operandi. De hecho, llevo unas semanas descubriendo temas a los que no había hecho ni puto caso de Blues Funeral o Gargoyle. Me cuesta más Phantom Radio por ahora y ya escrito que me gustan tanto With Animals como Somebody´s Knoking de hecho he metido a ambos en mi top de los dos últimos años.

Por si su carrera en solitario no fuese suficiente Lanegan ha tenido tiempo en estos años de colaborar con músicos diversos: tres discos a pachas con Isobell Cambpell, jugosas colaboraciones con Greg Dulli (Gutter Twins y Twilight Singers), voz principal en dos rodajas de Soulsavers. Nada parece detener  a Mark, parece como si quisiese recuperar el tiempo perdido aunque si repasamos su trayectoria nos percatamos de que con diferencia es el tipo más currela de Seatle.




Por otro lado veo un paralelismo entre las trayectorias de Mark Lanegan y Tom Waits. Ambos reniegan de su primera época. Al menos no incluyen casi material de esos años en los conciertos. El que quiera escuchar temas anteriores a Bublegum mejor que ni se acerque a los conciertos de Lanegan al igual que el que desee catar algo anterior al Swordfishtrombones en el caso de Waits. Así son las cosas y dudo mucho que cambien. Lanegan a veces se descuelga con Gospel Plow de Screaming Trees en algún bis pero más del 90% del repertorio es de Bublegum para adelante. 

Los próximos meses se presentan interesantes en el universo Lanegan. En abril se publicará en el Reino Unido y EEUU un libro de memorias que abarca desde finales de los ochenta hasta más o menos en el 98 cuando Mark Lanegan abandonó Seatle para pirarse a Los Ángeles. Ardo en deseos de leer semejante material. Estamos hablando de un período la mar de excitante a la par que caótico en lo personal. Vamos que a priori va a haber carroña por lo que se desprenden de sus propias palabras en entrevistas que dio tanto a Ruta 66 como a Mondo Sonoro en la gira de presentación de Somebody´s Knocking. Y por si esto fuera poco el libro irá acompañado de un nuevo disco inspirado en ese periodo. No sé si lo sazonará con algún elemento electrónico o volverá a grabar más orgánico digamos. En cualquier caso atento siempre. En mi casa sigue siendo el puto amo.






martes, 2 de julio de 2019

Mark Yarm. Todo el mundo adora nuestra ciudad

Ejemplar de A.L o tal vez no?
A estas alturas de la película del grunge si me apuras no queda ni el vocablo. Ese estilo (o lo que sea) que dominó los charts desde principios de la década de los noventa hasta casi finalizar la misma estalló por los aires y con él se fueron todas sus virtudes y miserias. Se acumulan los tópicos si pienso en grunge, a saber, algunos de los más extendidos; que se cargó de un plumazo el hard rock, que era políticamente correcto hasta la náusea, que abrazaba el punk rock como raíz primigenia. En todos hay más de mentira que de verdad pero no voy a rebatir ni uno de los tópicos, ja ja. Es más divertido así.

Supongo que en USA existirán varios libros que traten el grunge con esmero, con vocación ensayista incluso. Por estos lares gracias a la encomiable labor de Es Pop Ediciones podemos disfrutar en la lengua de Cervantes de Todo el mundo adora nuestra ciudad un imprescindible libro sobre la escena de Seatle escrito por Mark Yarm que durante años se entrevistó con todo aquel que fue alguien aquellos gloriosos años. Yarm realiza una encomiable labor, titánica y el resultado es como uno de esos poderosos discos paridos allí, como cuando escuchaste por primera vez Vs, Badmotorfinger o Dust. Es decir, la hostia.

Se me hace complicado juntar unas líneas resumiendo o destacando algo del libro porque el conjunto es abrumador y merece la pena desde la primera hasta la última palabra. Por lo que voy a estructura este post por bandas ordenadas por mi gusto, de menos a más con menciones especiales a varios protagonistas imprescindibles que me han causado un impacto tremendo, algunos para bien otros para mal, para el puto terror y empiezo con...

Courtney Love

Si me viene mi mejor amigo y me dice, mira colega que Courtney Love nos ha invitado a su mansión, nos va firmar a cada uno un cheque de dos millones de dolares y sin tener que trabajar para ella. Le digo al colega que no. Que ni a recoger fajos de billetes voy con esa tipa. Ni aunque me acompañe el sequito de Tony Soprano para protegerme. En el libro de Mark Yarm hay innumerables ejemplos de comportamiento más que dudoso de la tipa esta. Es más no hay ni un sólo relato en el libro en que su versión la secunde alguien más. Se cuenta un determinado hecho, pongamos que cuatro personas coinciden en lo que pasó y la elementa esta no suelta nada mas que incoherencias y gilipolleces. Lejos, muy lejos.

Mark Arm

El efervescente e incansable cantante de Mudhoney tiene varias apariciones gloriosas. De hecho todas lo son. Armado con una ironía y sarcasmos muy recomendables Mark Arm es todo un superviviente a toda la podredumbre que te puedas imaginar. Lo suyo con las drogas es la hostia y jamás consiguió tener un éxito ni siquiera cercano a Screaming Trees por ejemplo, que a su vez se quedaron lejos de la liga de los Nirvana, Pearl Jam, Alice In Chains o Soundgarden. Un día de tantos, Arm cuenta que estaba en un hotel con Kurt y Courtney chutándose mientras dormía la hija de la pareja. Y le dio una sobredosis. Mientras Kurt se afanaba por intentar espabilar a su colega Courtney andaba mas preocupada porque la prensa no se enterase. O cuando Green River telonearon a PIL el grupo de Johnny Rotten. Mark Arm y sus compinches entraron al camerino del celeberrimo punki a mangarle unas birras y de repente apareció hecho una furia porque en su camerino no había tumbona. Viva el punk!!!

Buzz Osbourne

Pintoresco e inimitable cantante de los Melvins combo favorito de Kurt Cobain. Lo de Buzz da par otro libro. Y sería descacharrante. Baste como ejemplo cuando le mencionan que Kurt fue roadie de los Melvins. Dice Buzz: Kurt Cobain, roadie de los Melvins. Mírale bien, si apenas tenía fuerza para salir solo de la cama. ¿Roadie? De qué, ¿de un circo de pulgas? A pesar de cierto resentimiento razonado contra lo mainstream que encarnaba Nirvana se percibe que Buzz apreciaba a Kurt y Krist. Cuenta Buzz que en la última conversación que tuvo con Kurt le espeto que se pirase lejos de Courtney, que firmase lo que fuera, renunciase a todo, que ya se las apañaría dando el solo conciertos guitarra acústica en ristre.

Nirvana

La figura de Kurt Cobain y su trágico desenlace marcan muchas páginas de este intenso libro. La maraña con las drogas y su relación tóxica con Courney Love están ampliamente tratadas. Pero no nos podemos olvidar de su tremendo impacto musical. De que su descomunal éxito fue algo más que una ráfaga de aire fresco para Sub Pop y para muchas bandas de Seatle. El efecto domino con todo lo bueno y lo malo que pueda tener es innegable. Mi momento favorito de esta banda se produce con la entrada de Dave Grohl que será un chapas y un pesado hoy en día pero cuando arribó a Nirvana contribuyó decisivamente a llevarles a otro nivel. Y no nos podemos olvidar de la cachonda anécdota protagonizada en unos premios MTV por Kurt, Courtney y Axl. De ahí tenía que salir algo bueno. Axl le espetó a Kurt que le dijese a su zorra que se callase y éste ni corto ni perozoso le gritó a Courney: Cállate zorra. Ja, ja, ja.

Pearl Jam

La historia de Pearl Jam está marcada por la mala suerte que tuvieron Jeff Ament y Stone Gossard cuando estaban a punto de pasar a un nivel superior con Mother Love Bone. Desde luego si no se hubiera muerto Andy Wood y hubiesen logrado el éxito que acariciaban su historia hubiese sido muy diferente porque Wood tenía más en común con las bandas de glam rock que con lo que luego fue el grunge. Pero en lugar de dar continuidad a Mother Love Bone, Ament y Gossard decidieron que había que dar un giro al asunto, fichar a alguien diferente y no se me ocurre alguien más diferente que Eddie Vedder que vino por recomendacion de Jack Irons. El resto es historia. Los pasajes más divertidos de Pearl Jam tienen que ver con su enconada rivalidad con Nirvana. Lo explica muy bien Jeff Ament cuando comenta que en todas las entrevistas les preguntaban a los unos por los otros y que un día el tema estalló. Eso si, Ament le dejó clarito a Kurt que ninguna lección de autenticidad. Que él llevaba pateándose los clubs mucho tiempo como para que ningún niñato le certificase el carnet de 100% auténtico.

Soundgarden

Otra de las bandas pioneras y las primeras que trascendió la escena de la ciudad. Cuatro tipos muy diferentes entre sí que convertían sus desavenencias en portentosas canciones. Había multitud de anécdotas descacharrantes sobre ellos. Muchas protagonizadas por Ben Shepherd que encajó de perlas en esta banda disfuncional. Una de mis favoritas es cuando Susan Silver mánager de la banda y esposa en aquel momento de Chris Cornell entra con unas cajas emocionada en el backstage a informarles de que les ha conseguido que sean teloneros de Guns N´Roses. A su entusiasta anuncio, cuenta Silver que le siguieron 45 segundos de silencio que fue roto con la pregunta de Shepherd, ¿qué hay en las cajas? Ja, ja ja. O una delirante anécdota que cuenta Chris Cornell con Axl Rose como protagonista.

Impactantes son las historias de perdición absoluta que narra Ben Shepherd tras la disolución de Soundgarden. Apunta Ben que la banda lo era todo para el y que tras la ruptura se abandonó por completo. Se metía de todo y no tenía suficiente nunca hasta llegar al colapso absoluto. Noches de hasta 50 valiums. Una pérdida absoluta de la noción tiempo-espacio.


Alice In Chains y Screaming Trees

Dos bandas cuyo estrecho vínculo desconocía. Más allá de que Barrett Martin y Layne Staley estuvieron juntos en Mad Season. Hay mucha más miga y jugosa a más no poder. Por ejemplo, se cuenta que a alguien de Sony se le ocurrió llevarlas de gira juntas y otra persona les indicó: Sabes lo que pasará si pones a un alcohólico con un heroinómano que cuando termine la gira tendrás dos heroinomanos. Y así fue. Los desvaríos de Staley y Lanegan eran morrocotudos. A ambos les vigilaban pipas para asegurarse de que todo estaba bajo control pero a veces simplemente se escapaban. Como una vez que Lanegan desapareció una semana y la primera noche que no estuvo Layne Staley ejerció de cantante de Screaming Trees.

El capítulo dedicado al germen de Screaming Trees titulado Los cuatro tíos más raros de Ellensburg es apoteósico. Por ejemplo la primera intervención de Mark Lanegan en el libro es sublime. Página 105. Te partes. Son curiosas las opiniones en torno al bueno de Mark. Por un lado cuando había gresca se sentía como pez en el agua y era el primero en repartir mamporros y por otro era un consumado lector y voraz cultureta hasta el punto de que Eric Johnson, manager de gira de Soundgarden y Pearl Jam cuenta: Es probablemente una de las personas más cultivadas que he conocido en mi vida. Cuando lo leía me estaba recordando al capítulo Un poeta con un hacha en el libro Olvídame cariño la fastuosa biografía sobre Robert Mitchum escrita por Lee Server.


Tan impactante como el capítulo dedicado a Screaming Trees es el de Alice In Chains. Desconocía la trágica historia que sacudió a Jerry Cantrell que muy joven perdió a las dos personas con las que vivía su abuela y poco después su madre con tan solo 43 años de un cáncer de páncreas. Cantrell anduvo muy perdido y se junto con Layne Staley en unos estudios llamados Music Bank. En el libro se describe este lugar como el cuchitril mas infecto que te puedas imaginar. Creo que lo describen como algo así, imagínate el water bar más cutre que puedas a las 5 de la mañana de un sábado a la noche, pues bueno Music Bank estaba más sucio. Me ha recordado a esa cachonda escena de Trainspotting cuando el personaje de Ewan McGregor se sumerge por el inodoro y un rótulo indica: el water más sucio de Escocia o algo así.

La parte en la que se hace referencia al abandono absoluto y la posterior muerte de Layne Staley es sobrecogedora. Parece mentira que pudiese suceder algo así con alguien que tenía todos los medios a priori para salir de esa situación. Pero todos sabemos como acabo el asunto, Staley se aisló del mundo, no cogía el teléfono no hacía caso a nadie y se dejo llevar de una forma muy triste. Por más vueltas que le doy no lo entiendo. 



Duff Mckagan

He de confesar que me he comenzado a leer este libro que me ha prestado mi amigo A.L. por una conexión con Duff Mckagan. LLevo semanas escuchando su fantástico álbum Tenderness y quería conocer más detalles sobre el Mckagan joven. Mi amigo me indicó que Mckagan sale bastante en el libro y es cierto. Sus raíces están en Seatle. Es curioso comprobar que cuando estaba en su ciudad natal Mckagan tenía una reputación fantástica. Músico exquisito capaz de aprender cualquier instrumento en minutos, alejado de las drogas duras, atractivo, un triunfador, un ejemplo. Es divertido leer que el tipo se quería pirar de allí y dudaba entre Nueva York y Los Ángeles. Debía de tener un coche tan precario que pensó que jamás llegaría a NY así que se decidió por LA.

La última intervención de Duff en el libro es cojonuda. Narra que cuando cogió un vuelo de vuelta de LA a Seatle coincidió con Kurt Cobain. Le vio muy hecho polvo y al llegar a Seatle le comentó un amigo que había venido a recogerle que tal vez estaría bien llevarse a Kurt con ellos, que le vía muy deprimido. De modo que cuando fueron a recoger las maletas le dijo a su colega que fuese a buscar a Kurt pero en ese momento apareció un coche para recoger a Cobain y jamás volvió a verle.



martes, 30 de octubre de 2018

Queens Of The Stone Age. Rated R

A principios de la pasada década parecía que Queens Of The Stone Age se iban a comer el mundo. Que iban a jugar en la liga de unos Muse, Coldplay o Foo Fighters a nivel comercial, es decir esos combos capaces de llenar estadios en un chasquido de dedos. Pero se quedaron a medias. No se pueden quejar ya que ostentan un estatus más que interesante pero tal vez Homme quería más... Siempre me ha parecido un tipo ambiciosillo con un deje de estrella. Qué lejos quedan las catacumbas de Kyuss.... 

En cualquier caso QOSA se han labrado una carrera más que interesante. Sólida, repleta de buenos discos. Confieso que hasta hace bien poco ninguno estaba en lo más alto de mi top particular. Buenas rodajas, muy disfrutables, con momentos brillantes a los que les faltaba un poco para jugar en esa otra liga... Detalles tal vez menores pero que pueden ser claves para dar el paso definitivo.  Y ese paso lo estoy percibiendo con Like Clockwork, álbum diferente con nuevos sonidos, más arriesgado. Y repleto de buenos temas. Al igual que su último álbum, Villains, éste es de esos que entra a la primera y del que se te quedan muchos temas grabados a fuego.

De momento hoy voy a juntar unas líneas sobre Rater R que junto a Songs for the Deaf son los que más me gustan. En esos discos están los mejores músicos que han rodeado a Homme con la aparición estelar en ambos de Mark Lanegan. Todavía recuerdo su concierto en la sala Jam de Bergara presentando Songs for the Dead. Cuando piso el escenario el bueno de Mark, mi colega Rober me espetó: Esto es otra cosa, lo que necesitan. Y siempre he creído eso. Estaría de traca que QOSA grabasen un disco entero siendo Lanegan la voz principal y no un invitado. Aunque tal vez ya a estar alturas Lanegan no esté para esos trotes.



Rater R ampliaba la paleta sonora mostrada en su debut. Lo mejoraba ampliamente, un cambio que les sentó de maravilla con unos cuantos pelotazos perdurables, esas canciones que si vas hoy a un concierto de QOSA quieres que suenen si o si. Temas adictivos como la inicial Feel Good Hit Of the Summer con aquel provocador Nicotine, valium, vicodin, marijuana, ecstasy and alcohol....The Lost Art of Keeping a secret o Monsters in the Parasol. Canciones con garra y potencial comercial. 

En mi top personal están temas como Better Living Without Chemistry con esa  misteriosa percusión inicial y un desarrollo sorprendente, las furiosas Quick and the Pointless y Tension Head cantadas con rabia por Nick Oliveri, la delicada acústica Lightning Song y por supuesto la aparición en los coros de Mark Lanegan en Leg of LambAutopilot. Pero la que me vuela la puta cabeza es In the Fade con Mark a la voz principal, uno de mis temas favoritos de todo el repertorio que ha cantado el malhumorado Lanegan. Y si, un disco entero con Lanegan a la voz sería muy estimulante, qué leches.