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domingo, 25 de septiembre de 2022

Labor Day

Ni me acuerdo desde hace cuanto Kate Winslet es una de mis actrices favoritas de la historia. Pero seguro que no es desde Titanic ja ja. Eso lo tengo claro. Tras ver ver Labor Day lo tengo aún más nítido así como que esta película se ha convertido en una de esos film especiales, que lo tiene absolutamente todo para volarme la cabeza. Una historia singular, emotiva y penetrante llevada a la pantalla con toda la clase del mundo por Ivan Reitman del que anteriormente había visto las también muy notables Juno y Up In The Air. Por el tono, por la forma de narrar la historia y por los paisajes incluso, emparentaría esta película con joyas como Tomates verdes fritos, Cadena Perpetua o Revolutionary Road

A veces sé de forma harto fiable cuando una película va a captar por completo mi atención y los primeros fotogramas de Labor Day acompañados por la voz en off de uno de los protagonistas de la historia ha sido una de esas veces. La trama del film se sitúa a finales de los ochenta, concretamente en 1987 y cuenta la historia de un adolescente de 13 años, Henry Wheeler (Gattlin Griffith) que vive con su madre divorciada y acuciada por una profunda depresión y por agorafobia, una espectacular como siempre Kate Winslet en el papel de Adele. La vida de estos dos personajes transcurre tranquila hasta la sorprendente aparición de Frank Chambers (Josh Brolin). El punto de partida puede resultar ciertamente inverosímil. Y ahí puede radicar el principal escollo. Si lo pasas la película te puede encantar de lo contrario tal vez la consideres un pastiche melodramático. Y lo paso de sobra y lo saboreo de principio a fin.


Entre los muchos aciertos de la película esta la actuación de sus tres protagonistas a cual mejor y la forma en la que el director sortea el melodrama cursi o empalagoso en pos de unos personajes profundos con una carga emocional tremenda y con matices creíbles. El pasado de todos ellos es mostrado en elegantes flashbacks que actúan de subrayado a un presente que poco a poco el espectador va comprendiendo. También es muy elegante y sutil la forma en la que el director apuesta por el acercamiento físico y emocional de los personajes interpretados por Josh Brolin y Kate Winslet

Puede que en el fondo esta película tan sólo sea un cuento con moraleja, una historia sencilla, puede que irreal que nos habla de la necesidad que tenemos los humanos de conectar unos con otros, de lo desesperante que puede ser la soledad o de la acuciante necesidad de afecto y protección que todos en mayor o menor medida necesitamos. Es una película en el fondo retro, un relato que no casa con los tiempos locos, de exposición continúa y redes sociales a todas horas en el que vivimos pero yo le doy la bienvenida. Y muy a gusto, la verdad.

domingo, 20 de enero de 2013

Mildred Pierce


La HBO se ha labrado una merecida reputación en la ficción televisiva norteamericana. Son incontables las series que han triunfado entre público y crítica. Mi primer recuerdo del logo de esta cadena está ligada a una de las mejores series de la historia: Los Soprano. Afortunadamente la HBO ha seguido apostando por material de calidad y solo hace falta consultar su catalogo para buscar de inmediato un hueco a sus ficciones. Esta semana he alquilado en el videoclub Mildred Pierce, una miniserie de cinco capítulos que adapta la novela del mismo título de James M Cain. Este autor es uno de los tótemes de la literatura negra en Estados Unidos. Su obra más conocida fue su debut literario El cartero siempre llama dos veces que ha conocido al  menos dos muy buenas adaptaciones en el cine.

Mildred Pierce fue su cuarta novela y ya conoció una adaptación al cine dirigida por Michael Curtiz  titulada Alma en suplicio. En 2011 la HBO decidió realizar una miniserie y el proyecto cayó en manos del director Tood Haynes (Velvet Godmine, I´m not there o Lejos del cielo con la que por el tono le encuentro similitudes. Haynes ha acertado adaptando este material sin estridencias dándose tiempo para contar la historia con calma apoyado en un plantel de actores más que solvente. Destacan Kate Winslet al que estos papeles parece que le van como anillo al dedo, Guy Pearce que está realmente bien en el papel de un rico bastante asquerosillo y Evan Rachel Wood como Veda, un personaje que merecería un post para ella sola.


La trama tiene lugar en Los Angeles durante la Gran Depresión de los años 30 donde Mildred Pierce madre de clase acomodada, decide dejar a su marido Bert y criar a sus hijas ella sola. A partir de ahí tiene que buscarse el sustento por su cuenta con todo lo que ello suponía en aquella época y empieza a trabajar de camarera, todo un choque para una persona con un status mucho más alto. Pronto Mildred ve la oportunidad de crecer y crear su propio negocio. En ese aspecto las cosas le irán bien. En el aspecto familiar la cosa se complicará mucho más por la tormentosa e insana relación que tendrá con su hija mayor.

Una de las señas de identidad en la literatura de James M Cain y en el género negro en general es la presencia de la femme fatale en contrapunto al hombre. En este caso hay una figura de esas características pero enfrentado a otro personaje femenino porque esta es la relación enfermiza entre una madre y su hija. Todo se articula en torno a eso enriquecido por el conjunto. La ambientación como siempre en los productos de la HBO es impecable. La historia está situada en los años de la Gran Depresión y al verle te das cuenta de que esto siempre es lo mismo, que las crisis de este sistema se repiten y serán eternas.

La serie tiene uno de esos personajes odiosos que se quedan grabados a fuego. Veda es una niña que parece un tanto repipi y engreída y que cuando crece tiene unos aires de grandeza insoportable. Es un ser tortuoso para los que le rodean, capaz de cualquier cosa por ser la protagonista del cotarro. A veces puede parecer exagerado de tan malo pero basta mirar alrededor en nuestras propias vidas para percatarse de que hay gente así más cerca de lo aconsejable. Por lo menos la Veda de Mildred Pierce era una buena cantante de opera.