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domingo, 29 de abril de 2018

Iggy Pop. Tonight

Una de las relaciones musicales más fructíferas y apasionantes en el mundo del rock´n roll fue la que tuvo lugar entre Iggy Pop y David Bowie. La influencia del Duque Blanco en la carrera de Iggy fue poderosa y llegó en un momento especialmente bajo de la Iguana. Bowie le sacó de la penumbra y le produjo un par de discos (The Idiot y Lust For Life) vitalistas, contagiosos que siguen sonando a gloria cuarenta años después. La presencia de Bowie es notoria en ambos y se aprecia en temas tan rotundos como este Tonight, una de mis favoritas en la carrera de la Iguana. Esa introducción me vuelve loco y las guitarras de Carlos Alomar y Ricky Gardiner se cruzan a la perfección. Cualquier momento confuso se dilapida bajo la imponente presencia de Iggy Pop.



viernes, 13 de abril de 2018

David Bowie. Aladdin Sane

Tal día como hoy hace cuarenta y cinco años se publicó Aladdin Sane el primer disco de David Bowie que llegó al número uno en el Reino Unido. Se vendieron una buena cantidad de copias en pedidos anticipados tal era la expectación ante lo nuevo del futuro Duque Blanco. Un álbum que sigue a The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders From Mars lo tiene jodido lo mires por donde lo mires pero lo cierto es que Aladdin Sane es otra obra en la que perderse a gusto y de un nivel similar. Ok, aceptemos que The Pretties Star ya había sido grabada antes y eso le resta puntos y que la versión de Let´s spend the night together de los Stones no es que sea la hostia aunque el piano de Gerson tiene su punto. Pero es que el resto es canela en rama, todos los temas tan buenos como los del famoso Ziggy.

Cuando Bowie afrontó la grabación de este álbum ya era una estrella. Podría haber tomado un camino más convencional, ir a lo seguro, repetir la fórmula pero como fue una constante en su carrera el amigo David tomó un desvío y rocío el disco con inesperados y suculentos hallazgos sonoros. El papel del pianista Mike Garson es esencial, un tipo que dotó a varias canciones de un imaginativo e irresistible toque al piano, instrumento vital en esta grabación. De hecho Garson comenta que no hay entrevista en la que no le pregunten por el solo al final del tema Aladdin Sane, un pasaje sublime en el que piano y saxo se entrecruzan a las mil maravillas. Y ese aspecto va a ser una constante en casi todo el álbum.



Watch that man abre con un inequívoco regusto stoniano un disco en el que las canciones más inmediatas y que tienen un lazo más claro con su predecesor son The Jean Geniey y The Pretties Star. Temas para tararear a todas horas. Pero lo sublime son piezas fascinantes como Drive-In Saturday con un chulisimo tratamiento vocal en los coros o Panic in Detroit inspirada en lo que Iggy le contó sobre los disturbios en la ciudad del motor y que también cuenta con unos coros vitales. 

Cracked Actor tiene un inicio aplastante y una poderosa guitarra de Mick Ronson cuya labor en todo el disco también es muy destacable. Por ejemplo en Time se luce con un par de solos estratosféricos. La armónica también juega un papel fundamental. Y dejo para el final dos canciones poderosas, inusuales, algo extraterrestre con una instrumentación a la que no puedo dejar de prestar atención: Time y Lady Grinning Soul en ambas de nuevo la labor de Garson al piano es hipnótica. Menudo puto descubrimiento. Discarral.




sábado, 3 de febrero de 2018

David Buckley. David Bowie, una extraña fascinación

Cuando David Buckley publicó David Bowie, una extraña fascinación en 2001 ya existían multitud de biografías sobre el Duque Blanco. Buckley se postulaba en esta como una referencia ineludible. Así nos explica en el prólogo que el libro nació tras realizar una tesis doctoral en el Institute of Popular Music de la Universidad de Liverpool. A partir de ahí Buckley comenzó su trabajo para este volumen entrevistándose con todas las personas que en un momento u otro colaboraron con Bowie (todas menos el manager Tony De Fries que al parecer no se inmiscuyo en ninguna de las biografías publicadas). Es más el propio Bowie dio el visto bueno al libro en un principio para meses después retirar su apoyo poniendo a parir al autor y su libro. Detalle definitivo para que mis ganas de leerlo se hayan multiplicado por mil.

Y el resultado ha sido que a pesar de tener la biografía sobre Tom Petty en mi poder el mismo día que se editó no he podido dejar de leer este volumen sobre Bowie. Muy bien escrito y documentado, se puede o no estar de acuerdo con las opiniones de Buckley sobre los aspectos musicales de la obra de Bowie pero el libro está escrito con un pulso certero, indagando en todas las cuestiones fundamentales en la vida y obra de este singular sujeto. Y da para mucho. Más si cabe teniendo en cuenta mi absoluta ignorancia sobre la obra de Bowie (tan sólo poseo Hunky Dory, Ziggy y un recopilatorio) y sobre multitud de aspectos de su vida privada.

Cualquier biografía con cierto peso tiene que tener como baza fundamental el testimonio de los más cercanos al músico en cuestión. Aquí las opiniones de tipos como Tony Visconti, Carlos Alomar, Ken Scott esta sazonada con las disquisiciones del autor sobre cada tema. En el apartado musical, Buckley realiza un análisis completo de cada grabación, señala sin cortapujos cuáles son sus favoritos y se decanta por Aladdin Sane o la trilogía berlinesa como los momentos cumbres de su dilatada trayectoria. En lo de Aladdin Sane estoy de acuerdo, ha sido mi banda sonora mientras leía el libro y me ha alucinado. Lo de la trilogía berlinesa lo tendré que comprobar así como Diamond Dogs y Young Americans que ya he catado y las primeras sensaciones son buenísimas.



Con lo que he disfrutado de lo lindo ha sido con la carroña. A mansalva. En cantidades industriales. Reconozco mi gusto por los detalles escabrosos. Y ahí muy alto en mi top particular está la loca estancia de Bowie en Los Angeles. Dos años y medio consumiendo cocaína a lo loco, perdiendo la noción tiempo-espacio y que dan a lugar a momentos surrealistas. Mi favorito ese en el que un Bowie totalmente fuera de la realidad llama a su asistente avisando de que unas brujas le quieren secuestrar para robarle el semen o cuando detalla su excéntrica dieta a base de leche y pimientos verdes y rojos que devoraba tirado en suelo sin apenas luz.

No se puede obviar la polémica nazi. Bowie hizo unas declaraciones declarandose admirador de la inteligencia de Goebbles y de ciertos aspectos de Hitler unido eso a un saludo que hizo un día y que algún avispado en seguida dijo que era el saludo nazi. Pues ya la tenemos liada. Algo habitual en el mundo del espectáculo y que venía muy bien siempre para estar en el candelero.

Son muy interesantes las insospechadas conexiones de Bowie con personajes tan variopintos como Elizabeth Taylor, John Lennon o Bruce Springsteen con quien se rumorea que grabó una versión de It´s Hard to be Saint in the city.  Como se comenta en el libro a priori no podía haber dos estrellas más diferentes y que representasen justo lo contrario que Bowie y Springsteen. También tiene tela el momento Bing Crosby acompañando al cantante americano en un especial televisivo. Lo cierto es que en los primera década de su carrera Bowie era todo menos previsible. 


Carlos Alomar guitarrista en unos cuantos discos del Duque Blanco tiene una importante presencia en el libro. Especialmente cachondas son sus opiniones sobre Brian Eno, un sujeto peculiar, por escribir algo. Sus métodos de grabación eran extraños a más no poder para la cultura y la formación musical de Alomar. Así Eno se presentaba en el estudio con unas cartas escritas con lemas. Lo llamaba Estrategias Oblicuas. En las mencionadas cartas escribía pequeñas frases que entregaba a los músicos con frases como: Recuerda tus noches tranquilas, Mira cuidadosamente los errores más vergonzosos y amplificalos... Suficiente, ¿no?. Eso mismo pensaba Alomar, ja,ja.

Y no podía faltar su etapa berlinesa con Iggy Pop como cómplice. Una asociación extraña a priori. Berlin es un lugar mitificado en la carrera de Bowie y que según el autor de este libro dio como resultado la etapa más creativa del músico así como una recuperación de su descontrolado consumo de drogas aunque no las abandonaría por completo pegándose sus buenas juergas con Iggy Pop. En esta parte he echado en falta más anécdotas, mas carroña para que engañarnos. Así como de su relación con Lou Reed que una noche le arreo unos buenos hostiones a David. 



Es muy interesante también la evolución de la carrera de Bowie en el Reino Unido y Estados Unidos. Mientras que en el país británico su éxito fue abrumador con cifras que sólo los Beatles habían alcanzado en Estados Unidos le costó de lo lindo. Su imagen andrógina, el jugueteo con la sexualidad y la propia música estaban lejos del estereotipo de macho alfa que triunfaba. En las ciudades grandes como Nueva York o Philly, Bowie podía rascar más que en el cinturón biblíco donde uno se imagina a los parroquianos persiguiendo a Ziggy hasta darlo su merecido.

Otro aspecto muy interesante en la carrera de Bowie es la espectacular nómina de músicos colaboradores. Encontrarme ahí a Stevie Ray Vaughan ha sido toda una sorpresa. Adrian Belew cuenta como Bowie le engatusó para dejar a Frank Zappa. Con ese pasaje me he reído un rato puesto que Bowie estaba viendo una actuación de Zappa y estaba embelesado viendo las habilidades de Belew. Tras la actuación quedaron fueron a un restaurante a cenar en una gran ciudad y quién estaba allí cenando, pues Zappa que al parecer puso a Bowie a parir...

En general casi todos los implicados en la carrera de Bowie parecen sinceros y aunque abundan los parabienes también hay unos cuantos reproches por su forma de manejar el negocio o su escaso compromiso con quién trabajaba , salvo excepciones. Así me ha parecido curioso el caso del pianista Mike Garson al que dijo que iban a trabajar juntos los próximos veinte años y ese es el tiempo precisamente que transcurrió entre una y otra colaboración. O el caso más extraño y sangrante el de Mick Ronson a cuyo concierto de homenaje e incluso funeral Bowie no acudió.

También está muy documentada su asociación con el productor Tony Visconti. Pieza clave en su sonido para unos, sobrevalorada su contribución para otros. No hay término medio. Lo cierto es que sus carreras están indisolublemente unidas y las apreciaciones de Visconti sobre Bowie son siempre positivas. Hubo un cisma entre ellos en una época debido a que Visconti ofreció sus testimonios para un libro que indagaba en los antecedentes de enfermedades mentales en la familia de David Bowie.

Es muy interesante también el recorrido por la etapa de mediados de los ochenta en adelante con un Bowie pisoteando todo su ideario y haciendo caja sin miramientos, luego entregado a sonidos extraños que fructificaron en discos tan poco reivindicados como Outside o Earthling y me ha gustado mucho como explica el autor la relación de Bowie con Internet en esos primeros años. El Duque Blanco estaba fascinado con las posibilidades de la Red y le gustaba enredar, valga la redundancia, e ir un paso más allá que sus contemporáneos. Desconozco si Buckley se ha planteado escribir lo que falta de 2000 hasta la muerte de Bowie. En caso de que lo haga será un placer leerlo.



jueves, 25 de enero de 2018

jueves, 11 de enero de 2018

David Bowie. Big Brother

Ayer se cumplieron dos años de la muerte de David Bowie. Su deceso sacudió al mundillo cultural. El impacto mediático fue colosal a la altura de lo esperado. Por estos lares publicaciones tan distintas como RockDelux, Popular 1 o Ruta 66 le dedicaron la portada, cosa que no sucedió ni con Prince, ni con Lemmy ni siquiera con Tom Petty. Unanimidad absoluta y jugosos textos y algunos otros muy cutres para glosar su vida y obra.

Siempre se escribió de Bowie que fue un artista adelantado a su tiempo, camaléonico, capaz de reinventarse una y otra vez, con grandes ideas y con la capacidad de apropiarse de las ajenas y llevarlas a terrenos inexplorados, de darles su toque en definitiva. Casi todos los textos abundaban en estas ideas y en la grandeza de su despedida. Black Star parecía diseñado para decir adiós. Casi nadie esperaba tal desenlace. 

Tengo muchos discos por descubrir de este tipo. Tan sólo poseo de su amplia discografía Hunky Dory, The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders From Mars y un recopilatorio que presté y nunca me fue devuelto. Y se me antoja muy poco. Los dos discos mencionados no me entraron a la primera, ni a la segunda, ni siquiera a la tercera. Mentiría si escribiese lo contrario. Fue Su la que más los pinchaba y me insistía y acabé por adorarlos. Ambos. Dos discos colosales, diversos, plagados de matices y de diferentes sonidos. Y sobre todo repletos de temas para llevarte a cualquier lugar y momento. 

Además de mucha música por descubrir del Duque Blanco me interesan muchos aspectos de su vida, su conexión con Iggy Pop o Lou Reed, su relación con Mick Ronson,  su miedo a la enfermedad mental, el abuso exacerbado de cocaína, su interés por la moda... Hay varios libros publicados sobre Bowie el más prometedor justo es el que no se ha traducido al castellano: David Bowie: The Life de Dylan Jones aunque también goza de prestigio Starman escrita por Paul Trynka. Ese está a mi alcance. 


miércoles, 20 de enero de 2016

Conexión Berlin: Cuando David Bowie salvó a Iggy Pop

A mediados de los setenta James Osterberg estaba hecho polvo. Fruto de sus problemas con diferentes sustancias en 1975 acabó con sus huesos en un manicomio. Eso si ingresó de forma voluntaria. Había esperanza aunque casi nadie daba nada por él. Deprimido y sin solvencia económica, su carrera musical pendía de menos que un hilo. Pocos confiaban en él. Un viejo amigo, sí. El Duque Blanco fue fundamental para reflotar la carrera de Iggy Pop. Primero lo reclutó para la gira de Station to Station y después le presto todo su apoyo para los discos The Idiot y Lust For Life.

En ambas placas la presencia de Bowie fue fundamental. David le consiguió un contrato discográfico a Iggy y le ofreció apoyo logístico, compositivo y seguro que humano. Se dice que ambos vivían en Berlín para desengancharse de sus adicciones. No sabemos si lo consiguieron o en la ciudad alemana se metieron más pero lo que está claro es que creativamente se retroalimentaron a la perfección. En el caso de Iggy Pop levantando de las cenizas una carrera que arrancó de forma inmejorable en solitario con The Idiot.