Murió escandalosamente joven y dejó poco material grabado pero su influencia llega hasta nuestros días. Muchos músicos le tienen como referente y su legado afortunadamente no ha caído en saco roto. Es inevitable elucubrar hasta donde podría haber llegado su carrera. Excelso guitarrista, multinstrumentista y con un ansia insaciable por aprender en el estudio. Añadido a una voz desgarradora, impropia de alguien tan joven. Capaz de ser afilada, punk, transgresora al mismo tiempo que taladrarte con profundas baladas de voz grave. Impresiona escuchar a un tipo con apenas veinte años cantar así. Una de mis mejores inversiones fue un cd que recoge su único disco editado en vida y un recopilatorio esencial. Los machaqué cuando lo adquirí y los suelo llevar siempre en mi mp4, un chute de adrenalina que no falla nunca. Canciones imperecederas para recorrer el mundo. Eddie Cochran, siempre presente.
There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
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sábado, 31 de marzo de 2018
martes, 3 de abril de 2012
Eddie Cochran. 12 of his biggest hits plus Singin´ to my baby
La primera vez que supe de Eddie Cochran fue porque el otrora rockero de camisa leñadora Bryan Adams le nombraba en una entrevista como una de sus influencias. Pronto se le olvidó al canadiense seguir los pasos del bueno de Eddie y paso de la camisa leñador a la licra. Pero esa es otra historia. Cochran fue uno de esos malditos que murió escandalosamente joven. Sabía que había fallecido a una temprana edad pero no tanto. ¡Sólo tenía 21 años! Y me quedo perplejo tras escuchar como cantaba este tipo. Me sorprende ese registro tan contundente para un sujeto con esa edad. Vete a saber lo que hubiese podido hacer este hombre. Su legado es muy corto pero 100% recomendable. Y los adjetivos que se usaron en su época siguen vigentes. Esto es refrescante, derrocha vitalidad y entusiasmo. Un torbellino imparable que una vez lo escuchas te acompaña a todos los sitios. En tu cabeza suenan estos temas y te traen las mejores vibraciones posibles.
Mi inicio con Cochran ha sido una edición que incluye dos lps Eddie Cochran 12 of his biggest hits y Singin´to my baby más nueve temas extras. Últimamente he leído y escuchado en varios sitios que este año es el último del formato físico, que desaparece. No dudo de que lo vaya a hacer a medio plazo pero me parece una sentencia demasiado categórica y poco realista porque aunque cada vez se venden menos vinilos y cds todavía hay negocio, menor pero negocio al fin y al cabo. Y sería una pena que desapareciese. Este cd es una prueba de lo goloso que todavía nos resulta el formato físico a algunos. Da gusto invertir en material así. Dos discos en uno, presentación muy chula y un libreto consistente. Todo por 8 euros. Y lo más importante el contenido: música de alto voltaje, pegajosa, contagiosa de esa que te la pones según sales de casa en un día soleado y dices esto es rock´n roll, somos jóvenes e invencibles.
Bueno, pajas mentales al margen, tan sólo conocía sus dos clásicos referentes y mil veces versioneados C´mon everybody y Summertime blues. La primera la había escuchado en verión de Humble Pie y la segundo en The Who. Ambas espléndidas al igual que las originales. Y me siento como un niño con un juguete nuevo. Así de simple. Es una descripción que se ajusta tras volar alto con canciones como Three stepts to heaven, Hallelujah! I love her so, Cut across Shorty, Sittin´int in the balcony… En el disco que se titula 12 of his biggest hits es eso precisamente lo que te encuentras 12 temas imbatibles. Y si tienes la suerte de no haberlos escuchado nunca (excepto C´mon everybody y Summertime blues) pues entonces alucinas. La gozo tanto con la faceta más rockera y a todo trapo como con baladas profundas, sentimentales de esas que se te clavan con la increíble voz de este sujeto inundándolo todo. Este chico tenía una demoledora capacidad para bordar temas lentos tipo Lovin´time o Tell me why. En todo el disco son fundamentales los coros de The Johnny Mann Chorus.
En el libreto se explica que el amigo Eddie dominaba unos cuantos instrumentos y pronto comenzó a escribir su propio material. De los treinta temas que figuran en esta delicia la mitad llevan su firma. No está nada mal para un tipo tan joven. Además se hace hincapié en que Cochran fue un pionero en el estudio de grabación. A la faceta compositiva se le añade una interpretación poderosa, cantando con chulería y con un registro a priori inconcebible para alguien tan joven. La instrumentación es la típica de los años en el incipiente rock´n roll. Lo cual es un delicia. No me extraña que mis músicos favoritos adoren esa época. Es un sonido que no pasa de moda. Escucha Something Else y dime si esto no es una puta maravilla. Un material que solo no envejece sino que debería figurar en la dieta de todo el mundo.
Mi inicio con Cochran ha sido una edición que incluye dos lps Eddie Cochran 12 of his biggest hits y Singin´to my baby más nueve temas extras. Últimamente he leído y escuchado en varios sitios que este año es el último del formato físico, que desaparece. No dudo de que lo vaya a hacer a medio plazo pero me parece una sentencia demasiado categórica y poco realista porque aunque cada vez se venden menos vinilos y cds todavía hay negocio, menor pero negocio al fin y al cabo. Y sería una pena que desapareciese. Este cd es una prueba de lo goloso que todavía nos resulta el formato físico a algunos. Da gusto invertir en material así. Dos discos en uno, presentación muy chula y un libreto consistente. Todo por 8 euros. Y lo más importante el contenido: música de alto voltaje, pegajosa, contagiosa de esa que te la pones según sales de casa en un día soleado y dices esto es rock´n roll, somos jóvenes e invencibles.
Bueno, pajas mentales al margen, tan sólo conocía sus dos clásicos referentes y mil veces versioneados C´mon everybody y Summertime blues. La primera la había escuchado en verión de Humble Pie y la segundo en The Who. Ambas espléndidas al igual que las originales. Y me siento como un niño con un juguete nuevo. Así de simple. Es una descripción que se ajusta tras volar alto con canciones como Three stepts to heaven, Hallelujah! I love her so, Cut across Shorty, Sittin´int in the balcony… En el disco que se titula 12 of his biggest hits es eso precisamente lo que te encuentras 12 temas imbatibles. Y si tienes la suerte de no haberlos escuchado nunca (excepto C´mon everybody y Summertime blues) pues entonces alucinas. La gozo tanto con la faceta más rockera y a todo trapo como con baladas profundas, sentimentales de esas que se te clavan con la increíble voz de este sujeto inundándolo todo. Este chico tenía una demoledora capacidad para bordar temas lentos tipo Lovin´time o Tell me why. En todo el disco son fundamentales los coros de The Johnny Mann Chorus.
En el libreto se explica que el amigo Eddie dominaba unos cuantos instrumentos y pronto comenzó a escribir su propio material. De los treinta temas que figuran en esta delicia la mitad llevan su firma. No está nada mal para un tipo tan joven. Además se hace hincapié en que Cochran fue un pionero en el estudio de grabación. A la faceta compositiva se le añade una interpretación poderosa, cantando con chulería y con un registro a priori inconcebible para alguien tan joven. La instrumentación es la típica de los años en el incipiente rock´n roll. Lo cual es un delicia. No me extraña que mis músicos favoritos adoren esa época. Es un sonido que no pasa de moda. Escucha Something Else y dime si esto no es una puta maravilla. Un material que solo no envejece sino que debería figurar en la dieta de todo el mundo.
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