En cualquier caso a veces uno acude a ciertos sitios porque cree que merece la pena charlar e intentar a ayudar a personas a la que quieres y a la que deseas lo mejor. Aunque tal vez igual el amigo prefería el bar chusco a mi perorata cansina. Pero ya no hay remedio ja ja. En fin, mañana espero que el amigo llegué para el bolo de Fantastic Negrito y voy a ver si convenzo a otro buen amigo a ir a los conciertos de Shemekia Copeland y Fantastic Negrito. No sé si le gustarán tanto como para acudir teniendo en cuenta que vive en un pueblo remoto de la zona minera pero por intentarlo que no quede. Aunque va a ser más fácil que Roger Waters y David Gilmour reúnan a Pink Floyd que mi colega acuda a esos bolos. Salud y Danzad, Danzad, Malditos...
There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
sábado, 30 de julio de 2022
Danzad, danzad, malditos
domingo, 29 de agosto de 2021
BACK TO VINYL. Yola. Walk Through Fire
Bien, pues el año del confinamiento sucumbí sin remisión ante semejante artefacto, absolutamente prendado con la poderosa a la par que sutil voz de Yola que se come este vinilo de arriba a abajo. Produce Dan Auerbach que últimamente está en todos los lados y por cierto con resultados brillantes. Ecos del mejor Phil Spector y del dinamismo del soul pop de los sesenta. Por mi como si le dedica más tiempo a la producción y menos a su famosísimo combo. Es indudable que su nombre ayuda a que más gente se acerque al artista que produce. Así que me alegro por Yola. Y además mentiría si no escribiese que el tipo sabe lo que se trae entre manos. Consigue un sonido exquisito y preciso para que la voz de Yola brille y la instrumentación ofrezca el mejor colchón sonoro posible.
Así que junto estas letras justo cuando Yola acaba de publicar su continuación Stand For Myself que por supuesto tengo unas ganas tremendas de escuchar. Lo va a tener chungo porque Walk Through Fire está repleto de canciones incontestables, auténticos subidones propulsados hasta el infinito y más allá por la arrolladora voz de Yola otrora corista de Massive Attack. En este álbum todo encaja y mientras vas escuchando una a una las canciones uno imagina en otra época a muchos de estos temas reinando en los charts. Pero vivimos tiempos confusos.
Todas las canciones vienen firmadas por la propia Yola, el célebre productor del álbum Dan Auerbarch con la puntual ayuda del mítico Dan Penn en la que da título al disco e It Ain´t Easier que firma en solitario esta más que interesante artista británica. Supongo que el álbum puede encajar en ese delicioso cajón llamado country soul. Auerbach reúne una banda más que a la altura de estas joyas, ahí destaca con especial brillo Mike Rojas al piano (estelar en Still Gone), el elegante bajo del veterano Dave Roe y el arsenal polivalente del propio Dan que se hace cargo de guitarras acústicas, eléctricas, dobro, aporta coros... Bien por Dan y como he escrito ganas de hincarle los oídos a Stand For Myself. Un álbum a disfrutar de la primera a la última canción, es que son temazos. Anda que no me lo he puesto veces con Maialen a mi lado leyendo un libro y gozándola con el álbum. Se lo sabe entero. Hay esperanza.
miércoles, 22 de julio de 2020
Andrew Bird. My finest work yet
Los dos instrumentos que guían estas diez canciones son el piano y el violín. Con el violín Bird utiliza a menudo el pizzicato integrándolo a la perfección en el tema, dándole un toque la mar de curioso. El piano de Tyler Chester está omnipresente, es clave en todos los temas y destaca sobremanera en Bloodless una excelsa canción que se va a los seis minutos y pico y que no quieres que termine. Una gozada para los oídos que comienza sutil con el piano y el violín en pizzicato de Bird compenetrándose a las mil maravillas con una de esas baterías (cortesía de Ted Poor) sutiles elegantes que me chiflan y que desemboca en un estribillo chulísimo aderezado con los elegantes coros de Madison Cunningham.
Ese es el segundo corte del álbum que se ha abierto con Sisyphus un tema muy pegadizo que atrajo mi atención desde la primera escucha con ese silbido tan cool. Este disco me fue ganando poco a poco mientras lo tuvimos puesto en la tienda. Algo totalmente inesperado tanto por en el nivel como por no estar muy acostumbrado a estos sonidos. Pero me hechizó. Y sigo sin saberlo encajar en ningún estilo concreto. En mi casa sólo hay dos tipos de música la que me gusta y la que no y la de Bird me alucina, al menos este disco, todo un descubrimiento que cada día que pongo en el reproductor me gusta más.
Los coros femeninos antes mencionados alcanzan cotas supremas en Cracking Codes un tema que investigando por el tubo le he visto interpretar junto a Yola. En el estudio es Madison Cunningham la que se encarga de las voces. Otros tres temas espectaculares son Proxy War, Manifest y el cierre repleto de clase con Bellevue Bridge Club. No hay fisura en todo el álbum, emocionante, peculiar una música diferente que ha venido para quedarse. Indagar en su discografía anterior debería ser el siguiente paso pero de momento le doy al play otra vez a este descomunal My Finest Work Yet.

