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miércoles, 23 de septiembre de 2009

No mancillarás la trilogía de El Padrino!!!!!!

Cuando trabajaba en unos grandes almacenes de los que no haré publicidad aquí me sucedió algo cachondo y surrealista con la trilogía de El Padrino. Un hombre había comprado el pack con la trilogía y todos sus extras. Un cofre muy chulo que se vendía muy bien. El caso es que este cliente venia a devolverlo porque decía que eso no era El Padrino. Argumentaba que el Padrino que el había visto tenia lógica, estaba ordenado cronológicamente y no había esos raros saltos en el tiempo, vamos, los flashbacks de toda la puta vida.

A este hombre le habían dejado un montaje que distribuyo el periodico El Mundo. Era un montaje que el propio Coppola había realizado para la televisión americana en el que efectivamente la película estaba “ordenada”. El tipo pensaba que lo que había comprado era eso. Trate de explicarle que el cofre que se había llevado era el verdadero El Padrino. Que lo de los flashback existia de toda la vida. Pero el tio erre que erre. Yo le insitia y le decía que no le podíamos devolver el dinero si el producto no tenia ningún defecto. Y el tío dale que te pego, que el defecto era sencillamente que eso no era El Padrino. En fin así estuvimos un buen rato ante la vigilante mirada de mi jefe.

Al principio pensé que aquello era una puta broma. Ya sabéis, ¿donde esta la cámara? Pero al cabo de un tiempo me di cuenta de que el tío hablaba en serio!!!! Al final caí en el error de entrar al trapo. De no tomármelo con sentido del humor y en un momento dado le espete al tío, me vas a decir tu a mi que esto no es El Padrino, puedo escribir un libro sobre El Padrino, o algo así. En fin en cuanto lo dijo me di cuenta de que la había cagado.

Esperaba una bronca de mi jefe. Y hubiese tenido razón. Al fin y al cabo cara al público hay que ser profesional y aguantar el tipo por mucho cliente tocacojones que tengas y por muchas situaciones absurdas en las que te veas envuelto. Pero para mi sorpresa mi jefe no me echo la bronca. Me llamo al despacho y cuando entre se empezó a reir. Me dijo “Mira no lo vuelvas a hacer, pero sinceramente me he descojonado con la situación, menuda bronca se ha llevado por no saber como era El Padrino…” En fin de vez en cuando el jefe me llamaba Vito, todo un honor por cierto.

jueves, 20 de septiembre de 2007

La dignidad de Lefty Ruggiero

La figura del perdedor, del loser como dicen los yanquis, me resulta siempre más atractiva que la del ganador. En una sociedad, la americana y en general la occidental, tan obsesionada con el éxito no hace falta mirar con demasiado detenimiento para darse cuenta de que son mucho más los que encajan en la categoría loser que winner.

En la película Donnie Brasco, Al Pacino interpreta con su habitual ímpetu a Lefty Ruggiero uno de esos perdedores, un paria dentro de la mafia. Un hombre que lleva más de 30 años en una organización muy alejada del glamour de los mafiosos de El Padrino. Estos son más tiradillos, viven al día. Y Lefty jamás ha conseguido entrar en las altas esferas. Cuando conoce al avispado Donnie Brasco interpretado por Johnny Deep se gana su confianza y cree que se acercan nuevos tiempos. Incluso saborea una verdadera amistad. Pero craso error. Donnie es un infiltrado del FBI que realizará un exhaustivo informe que es el fin de la organización.

Cuando Lefty sabe que su suerte está echada, que jamás volverá a casa, se despide de su mujer como si fuese otro día más pero sus actos nos dicen que sabe cual es su final. En una de las escenas más memorables que he visto deja en un cajón sus modestas pertenencias, unos dólares, un mechero, un reloj y se quita la cadena del cuello, dándole un beso. Lo coloca todo en un cajón que deja entreabierto. A buen seguro cuando su mujer lo vea sabrá que le va a suceder a Lefty. En esos breves segundos puedes comprobar la dignidad de un hombre como Lefty Ruggiero.