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martes, 23 de diciembre de 2025

Allison Russell. Outside Child

Descubrí la música de Allison Russell gracias a la sección Generacion XXI de la revista Popular 1. El impacto fue inmediato y azuzado con desmedido entusiasmo por Su. A menudo escuchábamos el disco juntos y era esas veces en las que te retroalimentas constantemente y según van sonando temas vas diciendo éste es mi favorito, frase que repites con la siguiente y la otra y la otra hasta el final. Sin ningún género de dudas Outside Child es uno de los discos que más me ha impactado en mi vida, no sólo en estos últimos y maravillosos años. Lo escucho mientras junto estas líneas y su poderío no es que siga intacto, es abrumador. Descubro nuevos y jugosos matices a cada escucha (y ya son muchas pero nunca suficientes) y me sumerjo en unas letras maravillosas, dolorosas a menudo, esperanzadas siempre. 

La primera vez que escuché el disco pensé en esas excelsas producciones sonoras de Joe Henry, músico con el que Allison colaboró en su disco de 2019 The Gospel According To Water y posteriormente en All The Eye Can See de 2023. En esencia su música se mueve en parámetros similares en cuanto a intención sonora, en esa bendita forma de trabajar en la que los instrumentos se dejan espacio y crean un armazón perfecto sobre el que la voz de Allison se explaya de forma emocionante. El artífice en estas lides es Dan Knobler, todo el crédito para el porque logra un sonido envolvente y misterioso que le va como anillo al dedo para lo que Allison nos quiere contar. 

La infancia y adolescencia de Allison Russell estuvieron plagadas de experiencias traumáticas, duras a más no poder y la artista canadiense ahora afincada en Nashville, se enfrentó a ellas lo mejor que pudo encontrando en la música una tabla de salvación redentora y sanadora. Así nos lo cuenta en este sobrecogedor Outside Child que abre con Montreal un resplandeciente canto a la ciudad canadiense por la que Allison vago y en la que ella de alguna forma se sintió protegida. Me encanta lo que cuenta en el texto de apertura de la canción, eso de que pudo ver gratis en un parque durante un festival de Jazz a Oscar Peterson. Increíble abrir un álbum así, con esa elegante guitarra acústica y la maravillosa voz de Allison cantando Oh my Montreal, Can I dream of you tonight?... El acompañamiento instrumental es espectacular, repleto de detalles sonoros cautivadores. Es una canción que he escuchado cientos de veces con los cascos y no me canso de apreciar lo fino que se puede hilar. Arte.

Nightflyer tiene un comienzo enigmático, poderoso, es imposible no prestar atención a lo que nos cuenta Allison en esta canción sobre la resiliencia, la resistencia y la gracia de convertirse en madre... El tema va avanzando sobre un sencillo colchón sonoro y los coros de las hermanas McCrary lo elevan más alto de lo que puedas imaginar. Persephone es sin lugar a dudas la canción con mayor potencial comercial, es buenísima, con ese punteo inicial que me recuerda a Chris Isaak. Un irresistible canto a su primer amor. La interpretación vocal de Allison es alucinante, bueno eso es así en todos y cada uno de los temas. 4th Day Prayer cabalga al vacilón ritmo del portentoso bajo de Chris Merrill. Es otra de las que se te queda a la primera como la siguiente, The Runner que cuenta con unas espléndidas armonías vocales cortesía de Yola.

Podría desglosar todas y cada una de las canciones de este álbum porque no hay tema flojo ni de lejos. Voy a rescatar dos más; Poison Arrow, otra embrujadora canción sobre su vuelta a Montreal, provista de unos evocadores coros y con un pequeño y delicioso solo de clarinete a cargo de la propia Allison y ese poderoso final con Joyful Motherfuckers una canción de una resonancia desbordante en la que comparte tareas vocales con su pareja JT Nero. Un sencillo tema acústico en el que sus voces casan a la perfección con toques muy chulos de piano a cargo de Drew Lindsay.

Termino citando a Joe Henry que escribió un maravilloso texto sobre este disco: Las canciones en sí, aunque férreas en sus preocupaciones, son exultantes: ejercitan un sueño atormentado como sábanas limpias que se rompen y se extienden a plena luz del día, con el ansia de vivir y la audacia de la resistencia del poeta romántico. Amén. Escuchar este álbum sigue siendo una experiencia exultante, sorprendente y tan cautivadora como la primera vez que lo escuché. Algún día seguiré con su excitante y muy diferente continuación, The Returner, que en el fondo puede que esté más conectado de lo que a priori se cree . 



sábado, 16 de septiembre de 2023

Joe Henry. Sala BBK 15/09/2023

He de confesar que temo los conciertos en acústico o en formato muy reducido. Y no es porque haya tenido malas experiencias en el pasado. Es más dos de mis conciertos favoritos de la historia son posiblemente sendos shows acústicos de Steve Earle y Mike Farris. Pero no se porqué pensaba que la música de Joe Henry requería ineludiblemente mínimo de piano en todas las canciones. Me equivoqué de nuevo. Con la única ayuda de su hijo Levol Herny que se encargó del clarinete, saxo soprano y en un par de ocasiones del piano, Joe fue capaz de emocionarnos en poco más de hora y media con algunas de sus canciones. El hombre tiene una carrera muy larga e hizo hincapié en sus últimos discos en solitario que son los que no controlo a excepción del que venía a presentar All The Eye Can See.

En mi casa reinan por todo lo alto Scar, Tiny Voices y Civilians, me gusta también mucho Blood From Stars y como he indicado en las últimas semanas le he dado bastante cancha a su último trabajo que no llega a la altura de los mencionados pero tiene buenas canciones. Si tengo que elegir mi momento favorito de ayer sin duda me quedo con cuando Joe Henry se puso al piano e interpretó seguidos dos de mis temas favoritos de Civilians, Our Song y God Only Knows. Maldigo mis muelas por no haberme acordado de cómo se titulaba la que interpretó de Tiny Voices, Sold que fue otra de las que más me gusto. Algunas de las canciones que interpretó Joe Henry las escuché ayer por primera vez. Caso de Eyes Out For You de Reverie o Mule de The Gospel According To Water

Joe Henry empezó el sólo con guitarra acústica y eligió como apertura Song I That I Know que es una de las que más me gustan de su último disco. Entre canción y canción ocasionalmente mientras afinaba nos iba contando historias entretenidas y emocionantes. Mencionó a Harry Belafonte como uno de sus héroes, me encantó como presentó Our Song haciendo referencia a comprometerse políticamente y por supuesto fue un broche final muy curioso terminar con una composición mítica de Cole Porter, I´ve Got You Under My Skin haciendo una elegante versión.

Me consta que uno de los referentes de Joe Henry es Bob Dylan al que también nombro por Like A Rolling Stone y siempre he pensado que su forma de cantar se asemeja a la de Bob sólo que creo que Henry canta mucho mejor. Que me perdonen los dylanitas de este mundo que son como una secta ja ja. Y ese es uno de los aspectos que me gusto mucho de ayer, la forma de cantar todas y cada una de las canciones que abordó Joe. 

De lo que sucedió tras el concierto con frikis con camisetas de Don´t Give Up On Me esperando para que les firmase discos no voy a contar nada... Ja, ja. Eso si un deseo claro y contundente, a ver si los músicos que nos flipan vienen con toda la banda. A un pedazo sala como la BBK hay que sacarle el máximo rendimiento. Será por dinero. Hubiese sido un puntazo ver a Joe Henry con alguno de sus músicos habituales: Jay Bellerose, David Piltch, Patrick Warren, Bill Frisell o el mismo Greg Leisz. ¿Dónde hay que llevar la pasta, copón?

sábado, 23 de julio de 2022

20 aniversario de Don´t Give Up On Me de Solomon Burke

Por si alguien lo dudaba me tengo que hacer eco de que tal día como hoy se publicó 
Don´t Give Up On Me de Solomon Burke, uno de esos discos mágicos en los que todo encaja y que no me canso de escuchar jamás. Me gustaría contaros que se va a reeditar a todo lujo, con temas inéditos a cascoporro, un documental glosando la vida y milagros de mi gordito favorito y un sinfín de golosinas más. Pero nada de eso va a suceder y aunque no le haría ascos a nada de todo eso me basta y me sobra con pinchar esta maravilla otra vez. Sumergirme en cada una de sus canciones siguen siendo una experiencia atómica. Y sólo hicieron falta cuatro días, unos músicos en estado de gracia, la excelsa producción de Joe Henry, esa decisiva mezcla de S Husky Hoskulds y la sublime voz de Solomon Burke. En vena. Sex, Love And Rock´n Soul.




viernes, 9 de noviembre de 2018

Joe Henry. Civilians

Joe Henry es uno de los productores más destacados de las últimas décadas. Su excepcional trabajo se puede paladear en obras de arte como Don´t Give Up On Me de Solomon BurkeI´ve Got My Own Hell to Raise de Bettey LavetteThe Bright Mississippi de Allen Toussaint o Hopes & Desires de Susan Tedeschi. Es evidente que cuando este hombre acude al estudio en cuestión tiene más que claro lo que se trae entre manos y el resultado suele ser apoteósico cuando no directamente celestial como en Don´t Give Up On Me. A los mandos es un hacha. Desconozco cuál es su secreto. Por las redes circularán diferentes teorías pero ojalá siga cultivando esa faceta hasta el fin de los tiempos. Se me ocurren unos cuantos músicos a los que les vendría de perlas ponerse en las sabias manos de este tipo.

Además de productor, Joe Henry tiene una larga (e inabarcable todavía para mi) carrera en solitario. Más de una docena de discos. De los que piloto, Scar es uno de esos discos ideales para dietas nocturnas, Tiny voices lo redescubrí el pasado verano al atardecer en la playa proporcionándome momentos especiales me lo pille original y lo flipo con él y Civilians que directamente es uno de los mejores discos de la pasada década, así, sin medias tintas. Tan sublime como Don´t Give Up On Me, tan bello como Written in Chalk tan especial como Grace, una jodida maravilla, de principio a fin.

Me cuenta un acérrimo seguidor de Joe Henry que el músico favorito de éste es Bob Dylan. Al parecer siente verdadera devoción por el trabajo del judío de Minnesotta y reconozco que la primera vez que escuché Civilians pensé en Time Out Of Mind para mi gusto el último gran disco de Dylan. Pero la asociación es más en cuanto a atmósfera, en ciertos aspectos de la producción que porque tengan similitudes concretas. Tal vez la forma de entonar de Joe Henry, su fraseo remita algo a Dylan, pero canta infinitamente mejor. Ahí se acaba el parecido si es que lo tiene. 



Como casi siempre que entra en el estudio Joe Henry se rodea de músicos excepcionales que le proporcionan un inmejorable colchón sobre el que armar su composiciones. En este disco todas brillantes, sin excepción. Me chiflan los coros en muchos temas, me vuelven loco en CiviliansScare Me To Death o Time is a Lion una canción que puedo escuchar quinientas veces seguidas. Madre mía, que composición!! Y la forma de cantarla de Joe Henry es sublime, poderosa a más no poder. Hace que dejes lo que estás haciendo en ese momento, pilles el libreto y acudas a la la letra a ver qué es eso tan importante sobre lo que canta el bueno de Henry.

Es una gozada escuchar este disco a todo volumen y apreciar lo que sale por el bafle izquierdo y por el derecho, o hacerlo con cascos para darse cuenta de que en el resultado final juega un papel fundamental la mezcla. Y eso es mérito del responsable de dicha tarea, Ryan Freeland en esta ocasión. Pero ni músicos, ni productores ni ingenieros de sonido pueden hacer milagros si las canciones no son buenas y aquí todas lo son. Sin excepción. Y si, puede que un día esté con Time is a lion que lo flipe a todas horas, pero al siguiente es Our Song la que me tiene prendado para después obsesionarme con Civil War... Y es imposible cerrar un disco con más clase que con God Only Knows.



Henry suele grabar los discos en pocos días en su estudio casero. Éste se lo ventiló entre el 9 y 12 de febrero de 2007. Y no me puedo imaginar un sitio con más talento por metro cuadrado que esa bendita casa. Desconozco cuántas veces habrán tocado juntos Bill Frisell y Greg Leisz pero aquí su entendimiento es sublime. Guitarras eléctricas y acústicas en plena armonía. Es que no se puede tocar ese instrumento con más elegancia a como lo hacen estos dos sujetos en el disco. La labor de Patrick Warren al piano y los diferentes teclados es sutil a más no poder. El piano es fundamental en este disco. No se concibe sin el. Además del piano los pequeños arreglos de cuerda son obra de Warren y ahí se luce a más no poder. La forma en que los introduce en Scare Me To Death... Post aparte merece el trabajo de Jay Bellerose a la batería y la percusión. El puto amo. 

A Joe Herny algunas veces se le ha comparado con Tom Waits. Compartieron sello (Anti) hace unos años y puede que haya alguna similitud pero en mi opinión son más las diferencias que lo que les une. En cualquier caso se me ocurren pocos tipos más adecuados para producir un disco al zumbado de Pomona que Joe Henry aunque dudo mucho que esa tarea se le sea asignada jamás. Mientras a disfrutar y perderse una vez más en su discografía, Civilians, Scar y Tiny Voices está en un jodido altar en mi casa.

domingo, 22 de octubre de 2017

Algunos de mis productores musicales favoritos

El pasado viernes llegó a la tienda el primer disco en solitario de Billy Corgan. Vaya por delante que nunca conecté demasiado con la música de Smashing Pumpkins a pesar de que algún amigo me hablaba constantemente de la grandeza de Mellon Collie and the Infinite Sadness. Lo pusimos y leí en los créditos que esta producido por Rick Rubin y eso nos dio pie para iniciar un debate sobre los productores musicales. En su día escribí un pequeño post sobre el tema. Vamos con la segunda parte o algo parecido.

El caso de Rick Rubin es peculiar. Comenzó su carrera produciendo bandas de hip hop y metal y obtuvo su mayor reconocimiento con los American Recordings de Johnny Cash. Según me comenta un amigo al parecer Rubin no es que tenga muchos conocimientos en cuanto a sonido, no es un ingeniero de sonido al uso sino que su labor es otra. No sé cuál pero le alabo el gusto. Algunos de mis discos favoritos llevan su firma y aunque siempre comento que las canciones son los más importante a veces un productor las puede hundir y en otras realzar como en el caso de Rubin. Desconozco qué caché tendrá hoy la marca Rubin o si ya simplemente es eso una marca. Pero que le quiten lo producido. 

Si su asociación con Cash fue antológica no le va a la zaga la que le reunió con Tom Petty & Heartbreakers en sus tres rodajas imprescindibles de los noventa: Wildflowers, She´s the one y Echo. También en esa década dio forma al imbatible Blood Sugar Sex Magik de Red Hot Chilli Peppers o al triunfo absoluto que supuso Wandering Spirit de Mick Jagger con el que no congenió ni un poquito. Su fórmula mágica parecía no tener fin pero confieso que después le he perdido la pista. Eso si admito que el de Corgan suena muy bien. 



Un tipo cercano a Rubin es otro de mis favoritos. Se trata de George Drakoulias en cuyo haber figuran obras imperecederas tan hondas y distintas entre si como The Souther Harmony & Musical Companion, Dust, Hollywood Town Hall, Tomorrow the green grass, The Last Dj o Back to the River. A este le he perdido más la pista todavía que a Rubin. Y parece jugar en otra liga más modesta que Rubin. Lo último que sé de él es que trabajaba como supervisor de bandas sonoras. 

Y finalizo con tres de mis productores favoritos que sin duda no son tan conocidos como los anteriormente mencionados: Hendrik Röver, Buddy Miller y Joe Henry. El primero además de ser el artífice del sonido de unos cuantos discos de Los Deltonos que me vuelven loco (GT, Buenos Tiempos o Salud) ha producido uno de las rodajas que más me han gustado de los últimos años: Black Cotton Limited de The Soul Jacket. Su fórmula parece consistir en condimentar los elementos básicos de una grabación de forma sencilla. Sin artificios ni mandangas raras. Directo, crudo a la par que sutil de la escuela del siguiente artista Buddy Miller.

Buddy Miller además de encargarse de la tarea de producción en todos sus discos, algunos arrebatadores (Universal United House of Prayer o Written In Chalk) ha dejado su impronta en Nashville de Solomon Burke aunando a la perfección el country y el soul y se ha adaptado perfectamente a las exigencias de Robert Plant en Band of Joy. Me quedan pendientes de escuchar Let´s Go de The McCrary Sisters y Leavin Eden de Carolina Chocolate Drops.

Y para el final el hombre tras el disco más maravilloso sobre la faz de la tierra. Ese que van a enviar al espacio exterior por si acaso para que escuchen como se las gastan los terrícolas. Don´t Give Up On Me. ¿Alguien lo dudaba? Además de aportar toda su sapiencia a semejante rodaja sus propios discos Scar, Civilians o Blood from the stars son una muestra inequívoca del saber hacer de este tipo. Al igual que el áspero duro pero entrañable I´ve Got My Own Hell To Raise de Bettye Lavette





miércoles, 10 de agosto de 2016

On the Beach

Pasaron las vacaciones. Siempre cortas, siempre quieres más. Se está mucho mejor en la playa tirado que trabajando, donde va a parar. Pero hay que volver al redil, no queda otro remedio. Y contento. Los canijos pasándoselo pipa por la playa, jugando felices y nosotros relajados a más no poder. Sin reloj, sin móvil, con un par de piezas de fruta, cerveza fresca y buena lectura. Podría vivir en un eterno verano. 

En este par de semanas me he traído algo de música para saborear por las noches. Me he vuelto a maravillar con Revelator de Tedeschi Trucks Band, he pillado el punto a Made Up Mind y me gusta tanto como el anterior mencionado, le he dado el tiempo que se merece al Tiny Voices de Joe Henry,  y me ha flipado, he seguido volando alto con el Traveller de Chris Stapleton, vuelvo a alucinar con lo grande que es Hittin´The Note de Allman Brothers Band, me recorro la playa matutinamente en lo que dura el Live at the Harlem Square Club de Sam Cooke y en mi regreso he pillado con unas ganas tremendas A Sailor´s Guide To Earth de Sturgill Simpson. Yeah!! Buenas vacaciones al que todavía le queden. 






lunes, 13 de julio de 2009

Joe Henry, Tom Waits y el signo de los tiempos

Hace un par de años un amigo me recomendó encarecidamente el disco Civilians de Joe Henry. Me hizo una copia y apenas le presté atención. No se qué estaba escuchando en aquella época de forma obsesiva, creo que Salvation In Lights de Mike Farris. Y también es cierto que tenía menos tiempo. Unax acababa de llegar a este mundo y estaba en una nube de la que por cierto todavía no he bajado. Pero bueno con la ventanilla siempre un poco abierta.

El caso es que meses antes me había hecho con el original de Scars de Joe Henry también tras recomendación de mi amigo. Sin bajarlo de la mula, sin escuchar nada antes. Lo compré y punto. Y es un monumental disco nocturno. Especial, diferente, repleto de grandes canciones y con una enigmática declaración sobre Richard Pryor.

Pero la música no caduca y por mucho que se empeñen algunos en que parezca algo de usar y tirar no es así. Ni mucho menos. Siempre vuelve. Así que a día de hoy estoy metido de lleno en este disco, Civilians, una de las obras más espectaculares que he escuchado en mucho tiempo. Pongo aquí el enlace que escribió mi amigo sobre este álbum. Poco más se puede añadir.

Me detengo en la definición sobre Joe Henry que hace Il Cavaliere. A este músico lo llaman el Tom Waits sobrio. Es una excelente definición. Escuchando el disco tengo la sensación de que podría ser un disco cantado y compuesto perfectamente por Tom Waits. Pero no por el Tom Waits actual que busca y encuentra su inspiración en la cacharrería y en el caos sino por ese otro que cohabita, uno más clásico e igual de bueno. En cualquier caso ambos artistas son dos orfebres de las canciones, expertos confabuladores que te llevan a su terreno con suma habilidad. Y ahí te pierdes un buen tiempo.

Pero cuidado con las recomendaciones…Mi amigo tiene un blog que toma su titulo de un famoso disco de Prince. El otro día me compré ese disco. Sing Of The Times. Y bueno no se me ocurre mejor forma de terminar que hacer mía la opinión de Joe Henry sobre Prince. Le preguntan a Henry si cree que hay algún artista al que le viniese bien ponerse en sus manos como productor. La respuesta de Henry: “!Prince! No siempre sabe cuándo parar en el estudio. Creo que podría hacer un bellísimo disco desnudo de soul”. Qué razón tiene Henry. Todavía no he escuchado muchas veces el disco de Prince pero de momento esa es la sensación que tengo. A ver las siguientes escuchas.