Mostrando entradas con la etiqueta Dave Cobb. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dave Cobb. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de octubre de 2025

Myron Elkins. Nostalgia For Sale

Uno de los debuts discográficos más impactantes de los últimos años fue el de  Myron Elkins con Factories, Farms & Amphetamines en 2023. Con tan sólo veintiún años el músico de Michigan iniciaba su carrera de una forma espectacular con un disco repleto de buen country rock cantado con una voz impropia de alguien tan joven. Producido por Dave Cobb, llamó la atención de selectos círculos como el Huercasa Festival donde ha actuado en dos ediciones consecutivas. Estoy deseando verle en directo y que pasee toda su clase por pequeñas salas donde su música se puede elevar hasta el infinito y más allá. 

Lejos de darle continuidad y repetir con un disco con el mismo patrón sonoro que el anterior, que tampoco hubiese estado mal si las canciones son buenas, Elkins ha optado por profundizar en su veta soul con excelentes resultados. Son diez canciones en apenas cuarenta minutos y no hay ni una de relleno. Todas buenas. Las benditas influencias podrían ir desde Solomon Burke, Clarence Carter hasta por supuesto la Creedence o Allman Brothers Band. La voz de Elkins es perfecta para sumergirse en ese bendito cruce de caminos entre el rock y el soul. Imbatible.

La incredulidad sigue presente y es inevitable al escuchar a este joven de veintitrés años cantar de esa manera, con esa profundidad, algo que se percibe desde la inicial Red Ball, una inmejorable apertura provista de un trotón y sugerente ritmo soul donde ya aparece con una clase de no te menees la consabida sección de viento a cargo de Art Edmaiston (saxo) y Marc Franklin (trompeta) que se luce al final del tema en perfecta comunión con el piano de Rick Steff y las guitarras de Avry Whitaker, Billy Gunther y Caleb Stampfler. La canción que da titulo al álbum es un arrebatador número de soul profundo que capta a la perfección el sentimiento de nostalgia al que hace referencia el título. Y es que Elkins se fue a Memphis a grabar tras cuatro años deambulando y comprobando que hace falta mucha suerte, contactos y demás para hacerse un hueco en el show business. Lamerse las heridas en el santuario de la música soul y entregar un disco tan jodidamente bueno está al alcance de muy pocos.

Escucho God Bless The Rain y me digo por millonésima vez que es imposible que este muchacho sólo tenga veintitrés años. Su voz tiene un poso sureño profundo y evocador y hace que estés irremediablemente atento a las letras. La sensación que transmiten muchos de los temas de este disco es la de un tipo con el alma rota que ha encontrado en la música un lugar en el que perderse y refugiarse. Es imposible no caer rendido ante maravillas como Easy Target donde el piano y órgano de Rick Steff se lucen sin necesidad de raros aspavientos. Lo cierto es que todos los músicos involucrados están en perfecta sintonía con la voz de Elkins. Mención especial merece el baterista y productor, Ricky Laduke.

Desgraciadamente tengo la sensación de que este músico no está teniendo la repercusión que se merece. El nivel de de sus dos discos es apabullante y ambas rodajas no tienen nada que envidiar a los mejores álbumes de gente como Chris Stapletton, Marcus King o Sturgill Simpson posiblemente tres de mis favoritos en ese género tan atractivo y legendario como es el country soul. Livin And Learnin canción que cierra de forma majestuosa el disco (y que podría figurar en el mejor disco de The Faces) es tal vez el mensaje al que hay que aferrarse, lo que todos hacemos. Como escribió Myron en su Instagram: Este álbum es para todos los soñadores, currantes y outsiders.

lunes, 24 de febrero de 2025

The Red Clay Strays. Made By These Moments

Leí en el Popu de Enero consagrado al Rock Sureño que The Red Clay Strays han multiplicado su caché en Estados Unidos en apenas unos meses llenado tres noches consecutivas el Ryman Auditorium de Nashville. Me alegro por ellos pero mucho me temo que eso les aleja de Europa y mucho más de Spain. Se pueden convertir en la típica banda que por aquellos lares goza de un status muy grande y que se sienten cómodos sin salir de su territorio. Espero equivocarme de veras porque adoro su álbum Made By These Moments producido por Dave Cobb y que por supuesto incluí en mi Top Seventeen. Una gozada de principio a fin. Regalazo de Su. 

Antes de continuar un pequeño paréntesis. Tras el concierto el otro día de DeWolff en la Sala Santana me decían un par de amigos que seguían disfrutando de la música pero que de alguna manera no había discos que les marcasen como cuando eran más jóvenes. Discrepo. Made By These Moments es uno de esos ejemplos perfectos. Me he metido de lleno desde hace tiempo en este álbum gozando no sólo de la música, que es lo primero que me ha llamado la atención sino también y mucho de las letras, sencillas, evocadoras que tratan de temas universales: salud, amor, depresión, espiritualidad. 

La banda la forman Brandon Coleman (voz y guitarra), Drew Nix (guitarra), Zach Rishel (guitarra), Andrew Bishop (bajo) y John Hall (batería). Sus referentes son claros y no lo esconden: Lynyrd Skynyrd, The Allman Brothers, Sturgill Simpson o Johnny Cash. Son igual de efectivos en los temas más rockeros como en los pausados donde rebosan soul por los cuatro costados y donde la voz de Coleman más se me asemeja a uno de mis héroes actuales: Chris Stapleton. Drowing podría perfectamente cantarla Chris pero es una canción de estos chicos y Coleman lo borda con una interpretación maravillosa que va calando poco a poco según avanza la canción de tal forma que no quieres que termine. Me la pongo en bucle. 

Claro que todo en este mundo es mucho más fácil si tienes una canción tan endiabladamente buena para abrir el álbum como Disaster que capta tu atención de forma aplastante. El espíritu Allman está más presente que nunca. La primera vez que la escuché pensé; ¡Viva el Rock Sureño, copón! Perfecta melodía sazonada por unas guitarras explosivas todo ello servido de forma lenta, misteriosa, con una magnífica letra que te atrapa desde el comienzo. Me chifla como se van sumando instrumentos, con esa atmósfera tan sureña y ese final de canción a toda mecha con las guitarras echando chispas. Podría ser un clásico de cualquier época que te pase por la cabeza.

I´m a giant slayer, 

I´m a music player, 

I´m young king walkin´, 

Now the prophet´s talkin´, 

I don´t wanna say I got carried away when I really just killed a man, 

Oh God, disaster struck again

Cuando te tienen bien agarrado no te sueltan con la siguiente Wastin´Time que tiene una efusividad a prueba de bombas. Esto en directo puede ser tremendo. Cómo me gustaría comprobarlo y que chungo va a estar... Un giro maravilloso, repleto de estilo viene con las dos siguientes Wanna Be Loved y No One Else Like Me. Esta última me tiene absolutamente obsesionado. Es otra de las que puedo poner en bucle. Me chifla como se abren paso las guitarras en medio de un bajo que marca el territorio a la perfección y caigo rendido ante Coleman al escucharle cantar: How many mistakes can I make before I start to see? Me vuelve loco como se van cruzando las guitarras, unas más fieras, otras más finas, todas perfectamente empastadas. Que puta locura. 

Ramblin´es un cañonazo que me saca de mi ensimismamiento. Te zarandea de lleno este tema que es una oda al espíritu viajero de los músicos. Esas canciones donde se nombran muchas ciudades por las que estos tipos han dejado su impronta. Ojalá que pronto haya nombres europeos, que coño, ¡vascos! Antes ya he mencionado Drowing y tras ella viene otra pieza descomunal Devil In My Ear con una letra descollante acerca de la depresión y cualquiera que haya vivido algo así se podrá sentir identificado. Musicalmente es un medio tiempo evocador, con mucha garra donde reina por momentos la slide. 

Como he escrito cuando se ponen trotones y le dan caña al asunto son muy buenos pero alcanzan el éxtasis en las canciones más tranquilas. Extraordinarios ejemplos de ello son I´m Still Fine y Moments a cual más emotiva con todos los instrumentos remando en perfecta armonía. On My Knees puede ser otro de esos momentos que sacudan nuestros cuerpos en directo. Supongo que a alguno le puede tirar para atrás tantas menciones a Dios y el Señor pero lo cierto es que eso cada uno se lo puede tomar de forma distinta e interpretarlo a su manera. El menda desde luego está bien agarrado a este artefacto y me siento identificado a más no poder con líneas como I’ve been holding onto something / This all can’t be for nothing / We’re all made by these moments. Por cierto otro disco descubierto gracias a La Hora Chinaski.

sábado, 6 de julio de 2024

Myron Elkins. Old Trauma

Hoy comienza en Riaza una nueva edición del 
Huercasa Country Festival. No sé por qué número van pero tiene pinta de ser un festival muy apegado a la tierra en todos los sentidos. Un lugar en el que se hacen las cosas con sentido común, mesura y tal vez en un arrebato de optimismo parece que incluso de forma sostenible. Todos los años conforman carteles más que atractivos. Repletos de artistas con mucho talento, algunos veteranos consagrados con todavía mucho por ofrecer y otros jóvenes pujantes con un futuro más que prometedor por delante. Este año uno de estos es sin duda Myron Elkins que actuara hoy. Este chico grabó con tan sólo 21 años uno de mis discos favoritos de los últimos tiempos: Factories, Farmas & Anphetamines producido por Dave Cobb. Una rodaja excelente en la que destaca sobremanera la inusualmente profunda, madura y pendenciera voz de Elkins. Increíble que sea tan insultantemente joven. Es un trabajo adictivo que incluí en mi Top Seventeen de 2023. Lo he vuelto poner a todo trapo hoy y sigue sonando como un cañon. Envidia me dan los que vayan a gozar del talento de este chico y su banda. Espero que venga más veces por estos lares.