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miércoles, 25 de junio de 2025

Screaming Trees. Reflections

Antes de juntar unas líneas sobre lo vivido en Donosti en las últimas fechas me veo en la obligación de recordar un año más que tal día como hoy hace veintinueve años se publicó Dust de Screaming Trees un disco colosal que ya estás tardando en escuchar si es que no lo has hecho ya. Cuatro años después el mismo día la banda ofreció su último concierto en el Memorial Stadium de Seatle. Veinte mil personas abarrotaron el recinto. Lanegan, los hermanos Conner y Barrett Martin tenían grabada la continuación a Dust pero como no encontraron sello para distribuirlo lo guardaron en un cajón y años después gracias a Martin se editó Last Words: The Final Recordings excelso final para la trayectoria de una banda muy infravalorada. No en mi casa donde son adorados y reverenciados. El año que viene espero seguir con esta matraca. Hasta el fin de los tiempos. 


martes, 25 de junio de 2024

Screaming Trees. All I Know

El día que cumplí veintiséis años Screaming Trees ofrecieron su último concierto en el Memorial Stadium de Seatle. Veinte mil personas abarrotaron el recinto de una banda que tenía grabado un disco para el que no encontraban distribución. Estuvo guardado durante años en el estudio de Stone Gossard. Muchos años después gracias a la insistencia entre otros de Barrett Martin se editó Last Words: The Final Recordings, maravilloso final para la trayectoria de una banda muy infravalorada. No en mi casa donde son adorados y reverenciados. Cuatro años de ese show antes mencionado habían editado justo el día que cumplí veintidós años Dust tal vez su obra maestra aunque en dura competencia con su anterior Sweet Oblivion. La segunda canción que interpretaron en el concierto de Seatle fue All I Know. Desconozco si Mark estaba pensando mientras la cantaba donde estaba el camello más cercano para la siguiente dosis... Historias de ese pelo y mucho más sórdidas se pueden leer en Sing Backwards and Weep su espectacular autobiografía. El año que viene espero seguir con esta matraca...


sábado, 7 de octubre de 2023

Una playlist muy especial

Vivo en un hogar musical. En todos los habitáculos hay un reproductor musical y si no lo hay está el móvil ja ja. Compartimos la pasión por la música y recuerdo que durante la pandemia antes de ir a sobar solíamos turnarnos para poner cada uno en la tele en Youtube un par de temas. Las reglas eran que había que cerrar los ojos para no saber que ponía al que le tocaba elegir. Unax y Maialen están continuamente descubriendo música y las conversaciones sobre Beatles, Bruce Springsteen, Tom Petty, Oliva Rodrigo o Queen abundan y son muy divertidas. 

Este soleado sábado Unax se ha levantado on fire como siempre y me ha venido con una lista de reproducción que tenía en Spotify. Como suele ser habitual ha saltado de una canción a otra rematando su escucha con su proverbial verborrea. Su entusiasmo no conoce límites. Y me suelta frases como (mientras suena A Change is Gonna Come) joder aita es que no entiendo que alguien me pueda decir que no le gusta esta canción. Por supuesto estoy de acuerdo. Ja, ja. Mola flipar en plena comunión familiar con la música. Es un subidón continuo. Se da la circunstancia bastante graciosa que últimamente Unax está flipado con muchos artistas de décadas pretéritas mientras que a mi me siguen flipando pero sigo escuchando muchas novedades que me vuelven loco. Tal vez debería ser al revés. Pero lo mejor es que tanto Unax como Maialen descubran y sigan volando alto con la música a su bola sin condicionantes de ningún tipo. Rock´n Roll. Soul music. Funk. Punk Rock. Hard rock. Sin límites.




















domingo, 25 de junio de 2023

Screaming Trees. Wasted Time

Antes de escribir una reseña sobre los conciertos de The Cult y Chris Isaak en el BBK Legends celebrado en Bilbao es necesario recordar que tal día como hoy hace veintisiete años se editaba en todo el mundo Dust de Screaming Trees y el autor de este cochambroso blog cumplía la tierna edad de 22 años. He escuchado este álbum cientos de veces y no me canso. Hace seis años un pequeño sello inglés lo reeditó con jugosas caras b, rarezas y tomas en directo de canciones clásicas. Los cinco primeros temas del segundo disco extra son la rehostia bendita, de un nivel supremo a la altura de las que luego fueron incluidas en el disco. Apenas cuatro años después de editar esta maravilla Screaming Trees dieron su último concierto el 25 de junio en el Seatle Memoriam Stadium ante 20.000 personas. Tenían grabado un disco que nadie quería editar y gracias al empeño de Barrett Martin acabó saliendo mucho tiempo después en 2011 bajo el título Last Words: The Final Recordings. Y si, espero seguir escribiendo esto con buena salud unos cuantos años más. Ni una duda al respecto. 

lunes, 13 de marzo de 2023

Mark Lanegan. Sing Backwards and Weep (Cantar hacia atrás y llorar)

Hace veinte días se cumplió una año de la muerte de Mark Lanegan. Tras leer Sing Backwards and Weep lo que me parece raro es que este tipo estuviese tanto tiempo en este mundo con la cantidad de drogas de todo tipo y alcohol a mansalva que introdujo en su cuerpo. Y lo extraordinario, casi milagroso es que durante todo ese tiempo (buena parte de su vida) fuese capaz de grabar música tan maravillosa. Sing Backwards and Weep es la crónica de un yonqui capaz de hacer cualquier cosa ( y ahí entra el cóctel habitual de traiciones, barrabasadas varias y mirar para otro lado) por el siguiente pico. Un tour de forcé terrible donde lo domina todo la heroína y sus múltiples aderezos (crack, speedball, fármacos de toda clase). Hubo un momento de la lectura en que era demasiado incluso para mi, un sujeto ávido de carroña.

Si alguien busca conexiones musicales, discos comentados o algo similar tal vez este no sea su libro. No quiere decir que Mark no nos muestre su pasión por la música y por ciertos artistas (Jeffrey Lee Pierce, Johnny Cash o Nirvana) ni que no haya interacción y muy potente con otros músicos, desde sus compañeros de grupo, pasando por Kurt CobainLayne Staley pero lo cierto es que la adicción de Lanegan lo tiñe todo de negro. Parece que durante mucho tiempo no hubo un momento de paz en su vida. Todo se reducía a conseguir pasta para el siguiente pico. Y es desolador. Es gracioso ponerte ahora la actuación de Screaming Trees en el programa de Jools Holland y saber que hasta cuatro horas antes de la actuación Mark se había arrastrado por cualquier barrio chungo en busca de mandanga. 

Lanegan no trata de vendernos la típica historia de sujeto proveniente de familia desestructurada caído en desgracia. No pone esa excusa y bien que podría hacerlo porque tuvo que lidiar con mucha mierda desde pequeño pero lejos de presentarse como víctima es como si nos dijese: Hola soy Mark Lanegan y soy escoria, no hago nada bien y ni te acerques a mi. El sentimiento de autodestrucción recorre buena parte de las páginas de este libro. Y a pesar de todo ello uno no puede evitar sentir más simpatía si cabe por este tarambana incapaz de darse cuenta del inmenso talento que tenía. 

Es curiosa su historia con los Screaming Trees. Si esta banda significa algo para ti tal vez sientas ganas de haberle arreado un buen ostión al bueno de Mark porque el cabrón despotrica de la música que hizo con sus compañeros como si no hubiese un mañana. Aunque cuando conoce a Gary Lee la primera impresión es positiva en el sentido de que sabe apreciar el torrente creativo del guitarrista pronto se convierten en enemigos irreconciliables y por la boca de Mark sale de todo menos bonito. Congenia más con Van pero no tanto como para establecer una relación potable y si parece más cercano a Mack Pickerel, Barrett Martin o incluso a Josh Homme cuando el pelirrojo acompaño a la banda en la gira de Dust.

En cualquier caso el libro tiene valor literario. Si, si ,no se me está yendo la pinza amigos, Mark escribe realmente bien y es capaz de contar su autodestrucción de forma asombrosa. He leído alguna crítica literaria que compara algunos capítulos del libro con la prosa de Bukowski y desde luego juega en esa liga, en ese nivel, no tengo ninguna duda. Una vez que empiezas a leerlo no puedes dejarlo y te dejas llevar por el lado salvaje, muy salvaje y totalmente autodestructivo de Mark Lanegan



jueves, 19 de enero de 2023

En memoria de Van Conner

Componente de una de mis bandas favoritas de la historia, destroyer escénico junto a su hermano Gary Lee y confidente de Mark Lanegan en Screaming Trees, Van Conner fue un bajista peculiar de indudable carisma que aporto su prestancia con el instrumento y unos molones coros en innumerables canciones que me volaron la cabeza. Junto a su hermano, Lanegan, Pickerel primero y después Barrett Martin grabó algunos de los discos más guapos que he escuchado a los que desgraciadamente jamás se le dio el valor que tenían. Lo único que sé es que escuchar cada poco tiempo Uncle Anesthesia, Sweet Oblivion, Dust y Last Words: The Final Recordings tiene todo el sentido del mundo en mi hogar. Que la tierra te sea leve, Van. Rock´n Roll!






sábado, 25 de junio de 2022

Screaming Trees. Paperback Bible

Cumplí veintidós años justo el día que se publicaba Dust de Screaming Trees. He escuchado ese álbum cientos de veces y no me canso. En 2017 un pequeño sello ingles lo reeditó con jugosas caras b, rarezas y tomas en directo de otras canciones. Los cinco primeros temas de ese segundo disco extra son la rehostia bendita y de haber sido incluidas junto al resto no harían sino engrandecer este glorioso disco. Cuando cumplí veintiséis, justo ese día, Screaming Trees dieron su último concierto en el Seatle Memoriam Stadium ante 20.000 personas. Tenían grabado un disco que nadie quería editar y que gracias al empeño de Barrett Martin acabó saliendo mucho tiempo después en 2011 bajo el título Last Words: The Final Recordings. Y si, espero seguir escribiendo esto con buena salud unos cuantos años más. Ni una duda al respecto. 

miércoles, 23 de febrero de 2022

En memoria de Mark Lanegan

La primera vez que vi a Mark Lanegan en directo fue en el Centro Cultural Egia de Donosti. Me tocaron las entradas en el programa de Carlos Pina de Radio 3 aunque mi colega Rober y yo íbamos a ir igualmente. Antes del bolo paseando por los aledaños mi amigo y yo nos cruzamos por la misma acera con Mike Johnson, Ben Shepherd y Mark Lanegan. Nos quedamos con ganas de pararnos pero no sé por qué no lo hicimos. Mi recuerdo es de que eran unos tíos que imponían. Esa clase de músicos que están en su burbuja a la que parece imposible acceder. Un aura de tipos duros que no estaban para firmarte a ti tus putos discos. No importó. Obtuve lo que quería y mucho más en un concierto épico con Lanegan en estado de gracia mejor secundado que nunca. Incluso tocó Sword And Broken. Cuando fui a aquel concierto en el que presentaba Scraps At Midnight tan sólo tenía de este tipo, el mencionado, Sweet Oblivion y Dust. Más que suficiente amigos. Amo esos discos. 


La segunda fue en la sala Azkena de Vitoria presentando I´ll Take Cares Of You su maravilloso disco de versiones que me gusta tanto como su material propio porque Lanegan tenía la poderosa cualidad de apropiarse del material ajeno hasta hacerlo suyo y elevarlo a los altares. Después del bolo esperamos a Mark Lanegan y hasta nos sacamos unas fotos y me firmo algunos discos. Una de esas veladas que recuerdas de por vida. De hecho durante el concierto que fue tan bueno como el primero o más, un tipo gritó a pleno pulmón Thank You y Lanegan le respondió: No, Thank YOU. Detalles que se le quedan a uno. Que se le va a hacer ja ja. Otro recuerdo vívido es que una amigo que andaba de bajón no quería ir al concierto al final asistió y me comentó que había sido todo un acierto.

Tanto con Screaming Trees como en su carrera en solitario (sobre todo sus inmaculados seis primeros discos) o en sus colaboraciones con Soulsavers, Isobel Campbell o pachas con Greg Dulli su música fue fuente constante de satisfacción para el menda. Le tengo en un pedestal. No me quiero olvidar de esas dos canciones que canto junto a Layne Staley en esa delicia titulada Above de Mad Season y de las canciones que años después grabaron con Lanegan en la voz principal o el maravilloso epilogó que fue Last Words: The Final Recordings. Canela en rama. Me acuerdo de la vez que le vi en directo acompañando a Queens Of The Stone Age presentando A Songs For The Deaf en una sala Jam a reventar. Lanegan no salió desde el principio pero cuando lo hizo entramos en ebullición. Y recuerdo las palabras de mi colega Rober que me dijo: Esto es otra cosa. El puto amo. Y no quiero cerrar sin poner un enlace al emotivo texto que ha escrito Barret Martin en su Facebook



viernes, 25 de junio de 2021

Screaming Trees - Silver Tongue

Tal día como hoy hace veintiún años Screaming Trees ofrecieron su último concierto en el Memorial de Seatle ante 20.000 personas. Tenían un disco a punto pero no encontraban sello para editarlo. Años después Barrett Martin se encargó de producirlo junto a Jack Endino y vio a la luz el imprescindible Last Words: The Final Recordings. También un 25 de junio de 1996 se editó una de mis rodajas favoritas de la historia. Cualquier día es bueno para escuchar Dust y más si tienes la suerte de tener la edición deluxe editada hace cuatro años. Hoy cumple veinticinco años este artefacto supremo con unas cuantas caras b de quitar el hipo. Gloria bendita para  Silver Tongue con Lanegan en plena forma, la inconfundible guitarra de Gary Lee Conner y el perfecto entendimiento entre Van Conner al bajo y la implacable pegada de Barrett Martin a la batería. En vena.  

jueves, 25 de junio de 2020

Screaming Trees. Watchpocket Blues

Cuatro años pasaron entre la edición de Sweet Oblivion y Dust que se editó tal día como hoy hace veinticuatro años. Casi nada. La banda lejos de caer en la apatía o la desgana entregó su mejor trabajo. Y lo vuelvo a escribir. Puta mierda que se separasen justo con su mejor álbum. Sigue sonado a gloria bendita. Más todavía con la edición doble que se cascaron hace algo más de un año repleta de golosinas, poderosas caras b que hacen que todo vuele por los aires. Amigos si canciones como Darkness, Darkness, Paberback Bible, Watchpocket Blues, Wasted Time o Silver Tongue... son la cara b. Es que pierdo la puta cabeza. La puta que los parió que talento tenían los cabrones. Luego no se podían ni ver. Ahí sigue coleando su mala baba a cuenta del libro de memorias que se ha cascado el cabroncete de Mark Lanegan

Tras Dust cuatro años después y también un 25 de junio de 2000 se despedían con un concierto ante más de 20.000 personas en el Seatle Memorial. Todavía nos esperaba una jugosa rodaja que se editó en 2011 gracias a Barret Martin, The Last Words. Otra puta joya. ¿Es que acaso alguien pensaba que no iba a contar esto otra vez justo hoy? En bucle. En vena. A tomar por rasca.



sábado, 14 de marzo de 2020

La eterna bronca de los hermanos Conner y Mark Lanegan

Peace and Love for ML
El próximo 8 de mayo Mark Lanegan publicará Straight songs of Sorrow el disco que acompaña a su libro de memorias Sing Backwards And Weep, disponible desde el 28 de abril. Al parecer Lanegan lo ha grabado al viejo estilo (nada de turbulencias electrónicas o eso nos cuentan al menos) para que sirva de banda sonora a aquellos convulsos a la par que excitantes años. Se ha rodeado de ilustres invitados como Greg Dulli, John Paul Jones o Warren Ellis. Por supuesto tengo ganas de catar ambos artefactos: libro y disco. Más todavía al comprobar el revuelo que se ha montado con algún adelanto del libro que ha sentado como una patada en sus partes a los hermanos Conner insignes hermanos del mejor combo de Seatle: los inclasificables Screaming Trees


Confieso que si tenía ganas de leer el libro, vista la reacción de Van Conner mis ansias se han multiplicado hasta el infinito y más allá. Al bajista de Screaming Trees no le han gustado algunas páginas del libro y se ha despachado a gusto: I should write a new book, the story of Mark Lanegan. A Judas Fucking Bastard. Enjoy doing your disco music... Ja, ja ja. Reconozco que cuando lo leí casi me caigo de la silla del descojono que me entro, sobre todo con eso de Enjoy doing your disco music. Es más si tenía ganas de leer el libro de Lanegan ahora tengo muchas más de leer el que dice Van Conner que debería escribir. Ese lo financiaba yo mismo. Proponía un crowdfunding de esos esperando que fuese un rotundo éxito. Queridos amiguitos, carroña a mansalva. Aunque lo que molaría de verdad es que algún festival de por aquí cerca pusiese pasta para reunir a los Screaming Trees y que por una buena cantidad de cash aparcasen sus diferencias por hora y media y nos deleitasen con un repertorio de ensueño para el que esto escribe.  

 

miércoles, 29 de enero de 2020

Screaming Trees. Alice Said

Tal día como hoy hace 29 año Screaming Trees publicaban Uncle Anesthesia álbum producido por Terry Date y Chris Cornell. Este disco les llevaba un paso más allá de todo lo que habían hecho antes y venía repleto de auténticas joyas, canciones que con el paso del tiempo se convertirían en míticas en el repertorio de esta peculiar e inigualable banda originaria de Ellensburg. Cualquier día es bueno para hincar el oído de nuevo a maravillas como Alice Said, Bed Of Roses, Caught Between, Ocean Of Confusion o Lay Your Hear Down. Aquí los hermanos Conner y Lanegan junto a Mack Pickerel a la batería irían puliendo su sonido todavía más para un año más tarde entregar su primera obra maestra Sweet Oblivion ya con Barrett Martin a los parches y cuatro después firmar el mejor epitafio de la historia con Dust. Ahí es nada. 

martes, 2 de julio de 2019

Mark Yarm. Todo el mundo adora nuestra ciudad

Ejemplar de A.L o tal vez no?
A estas alturas de la película del grunge si me apuras no queda ni el vocablo. Ese estilo (o lo que sea) que dominó los charts desde principios de la década de los noventa hasta casi finalizar la misma estalló por los aires y con él se fueron todas sus virtudes y miserias. Se acumulan los tópicos si pienso en grunge, a saber, algunos de los más extendidos; que se cargó de un plumazo el hard rock, que era políticamente correcto hasta la náusea, que abrazaba el punk rock como raíz primigenia. En todos hay más de mentira que de verdad pero no voy a rebatir ni uno de los tópicos, ja ja. Es más divertido así.

Supongo que en USA existirán varios libros que traten el grunge con esmero, con vocación ensayista incluso. Por estos lares gracias a la encomiable labor de Es Pop Ediciones podemos disfrutar en la lengua de Cervantes de Todo el mundo adora nuestra ciudad un imprescindible libro sobre la escena de Seatle escrito por Mark Yarm que durante años se entrevistó con todo aquel que fue alguien aquellos gloriosos años. Yarm realiza una encomiable labor, titánica y el resultado es como uno de esos poderosos discos paridos allí, como cuando escuchaste por primera vez Vs, Badmotorfinger o Dust. Es decir, la hostia.

Se me hace complicado juntar unas líneas resumiendo o destacando algo del libro porque el conjunto es abrumador y merece la pena desde la primera hasta la última palabra. Por lo que voy a estructura este post por bandas ordenadas por mi gusto, de menos a más con menciones especiales a varios protagonistas imprescindibles que me han causado un impacto tremendo, algunos para bien otros para mal, para el puto terror y empiezo con...

Courtney Love

Si me viene mi mejor amigo y me dice, mira colega que Courtney Love nos ha invitado a su mansión, nos va firmar a cada uno un cheque de dos millones de dolares y sin tener que trabajar para ella. Le digo al colega que no. Que ni a recoger fajos de billetes voy con esa tipa. Ni aunque me acompañe el sequito de Tony Soprano para protegerme. En el libro de Mark Yarm hay innumerables ejemplos de comportamiento más que dudoso de la tipa esta. Es más no hay ni un sólo relato en el libro en que su versión la secunde alguien más. Se cuenta un determinado hecho, pongamos que cuatro personas coinciden en lo que pasó y la elementa esta no suelta nada mas que incoherencias y gilipolleces. Lejos, muy lejos.

Mark Arm

El efervescente e incansable cantante de Mudhoney tiene varias apariciones gloriosas. De hecho todas lo son. Armado con una ironía y sarcasmos muy recomendables Mark Arm es todo un superviviente a toda la podredumbre que te puedas imaginar. Lo suyo con las drogas es la hostia y jamás consiguió tener un éxito ni siquiera cercano a Screaming Trees por ejemplo, que a su vez se quedaron lejos de la liga de los Nirvana, Pearl Jam, Alice In Chains o Soundgarden. Un día de tantos, Arm cuenta que estaba en un hotel con Kurt y Courtney chutándose mientras dormía la hija de la pareja. Y le dio una sobredosis. Mientras Kurt se afanaba por intentar espabilar a su colega Courtney andaba mas preocupada porque la prensa no se enterase. O cuando Green River telonearon a PIL el grupo de Johnny Rotten. Mark Arm y sus compinches entraron al camerino del celeberrimo punki a mangarle unas birras y de repente apareció hecho una furia porque en su camerino no había tumbona. Viva el punk!!!

Buzz Osbourne

Pintoresco e inimitable cantante de los Melvins combo favorito de Kurt Cobain. Lo de Buzz da par otro libro. Y sería descacharrante. Baste como ejemplo cuando le mencionan que Kurt fue roadie de los Melvins. Dice Buzz: Kurt Cobain, roadie de los Melvins. Mírale bien, si apenas tenía fuerza para salir solo de la cama. ¿Roadie? De qué, ¿de un circo de pulgas? A pesar de cierto resentimiento razonado contra lo mainstream que encarnaba Nirvana se percibe que Buzz apreciaba a Kurt y Krist. Cuenta Buzz que en la última conversación que tuvo con Kurt le espeto que se pirase lejos de Courtney, que firmase lo que fuera, renunciase a todo, que ya se las apañaría dando el solo conciertos guitarra acústica en ristre.

Nirvana

La figura de Kurt Cobain y su trágico desenlace marcan muchas páginas de este intenso libro. La maraña con las drogas y su relación tóxica con Courney Love están ampliamente tratadas. Pero no nos podemos olvidar de su tremendo impacto musical. De que su descomunal éxito fue algo más que una ráfaga de aire fresco para Sub Pop y para muchas bandas de Seatle. El efecto domino con todo lo bueno y lo malo que pueda tener es innegable. Mi momento favorito de esta banda se produce con la entrada de Dave Grohl que será un chapas y un pesado hoy en día pero cuando arribó a Nirvana contribuyó decisivamente a llevarles a otro nivel. Y no nos podemos olvidar de la cachonda anécdota protagonizada en unos premios MTV por Kurt, Courtney y Axl. De ahí tenía que salir algo bueno. Axl le espetó a Kurt que le dijese a su zorra que se callase y éste ni corto ni perozoso le gritó a Courney: Cállate zorra. Ja, ja, ja.

Pearl Jam

La historia de Pearl Jam está marcada por la mala suerte que tuvieron Jeff Ament y Stone Gossard cuando estaban a punto de pasar a un nivel superior con Mother Love Bone. Desde luego si no se hubiera muerto Andy Wood y hubiesen logrado el éxito que acariciaban su historia hubiese sido muy diferente porque Wood tenía más en común con las bandas de glam rock que con lo que luego fue el grunge. Pero en lugar de dar continuidad a Mother Love Bone, Ament y Gossard decidieron que había que dar un giro al asunto, fichar a alguien diferente y no se me ocurre alguien más diferente que Eddie Vedder que vino por recomendacion de Jack Irons. El resto es historia. Los pasajes más divertidos de Pearl Jam tienen que ver con su enconada rivalidad con Nirvana. Lo explica muy bien Jeff Ament cuando comenta que en todas las entrevistas les preguntaban a los unos por los otros y que un día el tema estalló. Eso si, Ament le dejó clarito a Kurt que ninguna lección de autenticidad. Que él llevaba pateándose los clubs mucho tiempo como para que ningún niñato le certificase el carnet de 100% auténtico.

Soundgarden

Otra de las bandas pioneras y las primeras que trascendió la escena de la ciudad. Cuatro tipos muy diferentes entre sí que convertían sus desavenencias en portentosas canciones. Había multitud de anécdotas descacharrantes sobre ellos. Muchas protagonizadas por Ben Shepherd que encajó de perlas en esta banda disfuncional. Una de mis favoritas es cuando Susan Silver mánager de la banda y esposa en aquel momento de Chris Cornell entra con unas cajas emocionada en el backstage a informarles de que les ha conseguido que sean teloneros de Guns N´Roses. A su entusiasta anuncio, cuenta Silver que le siguieron 45 segundos de silencio que fue roto con la pregunta de Shepherd, ¿qué hay en las cajas? Ja, ja ja. O una delirante anécdota que cuenta Chris Cornell con Axl Rose como protagonista.

Impactantes son las historias de perdición absoluta que narra Ben Shepherd tras la disolución de Soundgarden. Apunta Ben que la banda lo era todo para el y que tras la ruptura se abandonó por completo. Se metía de todo y no tenía suficiente nunca hasta llegar al colapso absoluto. Noches de hasta 50 valiums. Una pérdida absoluta de la noción tiempo-espacio.


Alice In Chains y Screaming Trees

Dos bandas cuyo estrecho vínculo desconocía. Más allá de que Barrett Martin y Layne Staley estuvieron juntos en Mad Season. Hay mucha más miga y jugosa a más no poder. Por ejemplo, se cuenta que a alguien de Sony se le ocurrió llevarlas de gira juntas y otra persona les indicó: Sabes lo que pasará si pones a un alcohólico con un heroinómano que cuando termine la gira tendrás dos heroinomanos. Y así fue. Los desvaríos de Staley y Lanegan eran morrocotudos. A ambos les vigilaban pipas para asegurarse de que todo estaba bajo control pero a veces simplemente se escapaban. Como una vez que Lanegan desapareció una semana y la primera noche que no estuvo Layne Staley ejerció de cantante de Screaming Trees.

El capítulo dedicado al germen de Screaming Trees titulado Los cuatro tíos más raros de Ellensburg es apoteósico. Por ejemplo la primera intervención de Mark Lanegan en el libro es sublime. Página 105. Te partes. Son curiosas las opiniones en torno al bueno de Mark. Por un lado cuando había gresca se sentía como pez en el agua y era el primero en repartir mamporros y por otro era un consumado lector y voraz cultureta hasta el punto de que Eric Johnson, manager de gira de Soundgarden y Pearl Jam cuenta: Es probablemente una de las personas más cultivadas que he conocido en mi vida. Cuando lo leía me estaba recordando al capítulo Un poeta con un hacha en el libro Olvídame cariño la fastuosa biografía sobre Robert Mitchum escrita por Lee Server.


Tan impactante como el capítulo dedicado a Screaming Trees es el de Alice In Chains. Desconocía la trágica historia que sacudió a Jerry Cantrell que muy joven perdió a las dos personas con las que vivía su abuela y poco después su madre con tan solo 43 años de un cáncer de páncreas. Cantrell anduvo muy perdido y se junto con Layne Staley en unos estudios llamados Music Bank. En el libro se describe este lugar como el cuchitril mas infecto que te puedas imaginar. Creo que lo describen como algo así, imagínate el water bar más cutre que puedas a las 5 de la mañana de un sábado a la noche, pues bueno Music Bank estaba más sucio. Me ha recordado a esa cachonda escena de Trainspotting cuando el personaje de Ewan McGregor se sumerge por el inodoro y un rótulo indica: el water más sucio de Escocia o algo así.

La parte en la que se hace referencia al abandono absoluto y la posterior muerte de Layne Staley es sobrecogedora. Parece mentira que pudiese suceder algo así con alguien que tenía todos los medios a priori para salir de esa situación. Pero todos sabemos como acabo el asunto, Staley se aisló del mundo, no cogía el teléfono no hacía caso a nadie y se dejo llevar de una forma muy triste. Por más vueltas que le doy no lo entiendo. 



Duff Mckagan

He de confesar que me he comenzado a leer este libro que me ha prestado mi amigo A.L. por una conexión con Duff Mckagan. LLevo semanas escuchando su fantástico álbum Tenderness y quería conocer más detalles sobre el Mckagan joven. Mi amigo me indicó que Mckagan sale bastante en el libro y es cierto. Sus raíces están en Seatle. Es curioso comprobar que cuando estaba en su ciudad natal Mckagan tenía una reputación fantástica. Músico exquisito capaz de aprender cualquier instrumento en minutos, alejado de las drogas duras, atractivo, un triunfador, un ejemplo. Es divertido leer que el tipo se quería pirar de allí y dudaba entre Nueva York y Los Ángeles. Debía de tener un coche tan precario que pensó que jamás llegaría a NY así que se decidió por LA.

La última intervención de Duff en el libro es cojonuda. Narra que cuando cogió un vuelo de vuelta de LA a Seatle coincidió con Kurt Cobain. Le vio muy hecho polvo y al llegar a Seatle le comentó un amigo que había venido a recogerle que tal vez estaría bien llevarse a Kurt con ellos, que le vía muy deprimido. De modo que cuando fueron a recoger las maletas le dijo a su colega que fuese a buscar a Kurt pero en ese momento apareció un coche para recoger a Cobain y jamás volvió a verle.



jueves, 13 de junio de 2019

Screaming Trees. Shadow Of The Season

Ando enfrascado estos días en la lectura de Todo el mundo adora nuestra ciudad de Mark Yarm y si, acertaste: me está volando la puta cabeza. No puedo dejar de leerlo, me lo voy a ventilar esta misma noche. Lectura compulsiva. Acompañándolo con una banda sonora a la altura de las circunstancias. Procuraré juntar unas cuantas líneas sobre el volumen en cuestión. Uno de mis capítulos favoritos es el dedicado a la gestación de una de las bandas supremas del mundo mundial: Screaming Trees. A fuego. En vena todo el día. Aprovecho para recomendar la adquisición sin falta de la edición deluxe de Dust y ahora la de Sweet Oblivion. Putos amos.


lunes, 5 de noviembre de 2018

Screaming Trees. Julie Paradise

Cae en mis manos el Popular 1 de este mes y lo primero que leo con un entusiasmo inusitado es la entrevista con Gary Lee Conner de Screaming Trees. Se que no voy a encontrar nada nuevo, que es más que improbable la noticia sobre una posible reunión y tal vez es mejor así pero no lo puedo evitar. Lo de esta banda en mi casa es de locura. Sweet Oblivion y Dust son dos discos a los que recurro constantemente y además en el laboro los hemos traído vía importación y ni si las veces que los he recomendado. La semana pasada vino un cliente que se llevó el Dust y al que luego recomendé Mad Season y me contó que había estado en Seatle por curro y que estaba haciendo un artículo sobre la escena, una especie de árbol genealógico sobre el llamado grunge.

En la entrevista de Popular 1 firmada por Alberto Diaz, Gary Lee Conner comenta dos aspectos en los que estoy totalmente de acuerdo; la importancia del batería Barret Martin en el sonido del grupo y el acierto en contar con el productor George Drakoulias para dar forma a Dust. El caso de esta banda me parece inusual o al menos no muy habitual. Muchas bandas encuentran su sonido o dan el pelotazo o ambas cosas a la vez en sus primeros trabajos pero Screaming Trees fueron de menos a más, a mucho más, a la puta perfección en Dust que fue su último trabajo. E incluso puedes escuchar que con The Last Words Final Recordings seguían inspiradisimos pero desgraciadamente todo se fue al traste. 

Salgo caminar armado con mi mp4 y descargo en Ivoox un jugoso podcast de La Gran Travesía sobre la trayectoria de la banda. Y no puedo estar más de acuerdo con su autor, Jesús Jiménez Cuenca que realiza un interesante repaso por la trayectoria de la banda desde esos inicios psicodélicos y con la mirada puesta en Detroit (muy interesantes) hasta llegar al sonido más elaborado y repleto de temazos de Sweet Oblivion, Dust y su álbum de despedida publicado en 2011. Jiménez Cuenca recomienda adquirir la edición deluxe de Dust. Nos ha jodido. Una puta maravilla. 



lunes, 25 de junio de 2018

Screaming Trees. Dust Expanded Editition

Tal día como hoy hace veintidós años se publicó Dust de Screaming Trees. Y lo escribo de nuevo: una banda que se despide con su mejor trabajo. Porca miseria. Cuatro años después también un 25 de junio ofrecen un último concierto en el Memorial Stadium de Seatle antes 20.000 espectadores. Por el camino se dejan un álbum guardado en los estudios de Stone Gossard, otro pedazo de disco, perfecta continuación de Dust que no verá la luz hasta 2011. La suerte siempre esquiva con esta banda. Pero afortunadamente un pequeño sello inglés tuvo la visión de recuperar esa obra de arte y añadirle un jugoso cd de material extra.

Me enteré de la existencia de este artefacto porque a finales del pasado año un cliente me preguntó a ver si lo teníamos en la tienda. Ni puta idea de su existencia. En aquel momento ni siquiera estaba disponible de importación. Y no me preguntéis por qué. No tiene ningún puto sentido. Por supuesto ese mismo día en cuanto fui a casa lo busqué en la red y lo localicé rápido. Y más veloz di al click. Días después me contestó el proveedor de que no lo tenían disponible, me devolvían la pasta y decían que estaba fuera de stock. Caguen todo. Afortunadamente poco después lo encontré por otra tienda y cayó en mi poder para la Navidad. Y desde entonces le he sacado un jugo que no veas.

Hay varios tipos de reediciones. Las que más abundan son aquellas en las que te inundan con tomas alternativas de la misma canción, en acústico, sin los arreglos de viento, con una turuta.... En fin suele haber mucha paja, para que nos vamos a engañar. Las buenas reediciones son aquellas que traen caras B tan buenas como las A que se publicaron en el álbum en cuestión. Y éstas no abundan. El punto fuerte de este Dust Expanded Edition es que recopila unas cuantas caras atómicas, de pellizcarte de lo buenas que son: Paperback Bible, Watchpocket Blues, Wasted Time y Silver Tongue. Madre del amor hermoso... La misma sensación eufórica que sentí cuando escuché por primera vez Breath y State and Love and Trust de Pearl Jam, canciones que se quedaron fuera del Ten.




Ya sólo con esos cuatro temas que encima no los había escuchado, este segundo disco valdría la pena pero es que además me deleito con la apabullante versión de Darkness, Darnkness de The Youngbloods, la emblemática Working Class Hero de John Lennon, esa extraña y oscura Morning Dew que popularizaron Grateful Dead y esa pieza pesada y atormentada titulada Freedom del grupo australiano Buffalo A todo este material le acompañan unas cuantas canciones en directo que siempre es un placer escuchar: Butterfly, Dollar Bill, Caught Between y The Secret Kind.

El contenido musical viene acompañado por un libreto en el que Matt Reynolds escribe un interesante texto sobre sus impresiones trabajando al lado de la banda en la gira de 1996 por el Reino Unido y recoge opiniones tan certeras como las de Peter Buck de REM que cataloga Dust como un álbum de gospel rock, las siempre atinadas aportaciones de Barrett Martin o esa afirmación de Mark Lanegan que abre el texto: "I´m not saying we´re the best fucking band ever. I´m just saying we are in the top 10". Más arriba, amigo, más, por lo menos en mi casa. 





viernes, 26 de enero de 2018

Screaming Trees. All I Know


Bite the thorn that pierced the skin
Come back down to Earth again
The cold is creeping deep inside
Disconnect the telephone line

Got to get away, got to get away, get away
Got to get away before the Lord calls me to stay
All that I know, should've been, could've been mine

I killed the last way out of this
Persuaded by a deceitful kiss

Said you better stay, said you better stay, better stay
Said you better stay before it's all gone, gone away
All that I know, should've been, could've been mine
And for all that I know
Should've been, could've been mine

Bite the thorn that pierced the skin
Come back down to Earth again
The cold is creeping deep inside
Disconnect the telephone line

Got to get away, got to get away, get away
Got to get away before I lose my mind
Said you better stay, said you better stay, better stay
Said you better stay before it's all gone, gone away
All that I know, should've been, could've been mine
And for all that I know
Should've been, could've been mine

domingo, 14 de enero de 2018

Screaming Trees. Last Words: The Final Recordings

El 25 de junio de 2000 Screaming Trees dieron su último concierto en el Memorial Stadium de Seatle delante de 20.000 personas. El grupo no presentaba ningún disco, simplemente se despedían para emprender cada uno sus respectivas carreras. Dust era su último álbum. Lo habían editado en 1996 y dos después grabaron otro en los estudios Litho de Stone Gossard. Pero no salió a la luz hasta muchos años después gracias al empeño de Barrett Martin. Así en 2011 se editó Last Words: The Final Recordings producido por el propio Barrett Martin y mezclado por Jack Endino.

Con un par de invitados de lujo, Peter Buck (acústicas y la eléctrica de doce cuerdas) y el hoy célebre Josh Homme (guitarra rítmica) y en un estudio donde se sentían cómodos Screaming Trees grabaron diez canciones entre el invierno de 1998 y el verano de 1999.  ¿Por qué no lo editaron en su momento? Ni idea, probablemente estaban ya todos pensando en sus proyectos y no confiaban en ese material o tal vez como se ha escrito siempre se llevaban tan mal que no podían afrontar otra gira juntos o una simple promoción. Quizá no tenían ni sello donde editarlo.

En cualquier caso Last Words: The Final Recordings les muestra en un estado de forma pletórico. La continuación perfecta de sus anteriores discos. Canciones variadas, un interesante abanico donde los hermanos Conner, Barrett Martin y Mark Lanegan volvían a sacar chispas a su curiosa unión. Las mejores características de la banda están presentes a fuego, lo notas desde la inicial Ash Gray Sunday, una canción que debería haber sido el single perfecto para dar a conocer el álbum. Door Into Summer podría estar perfectamente en Sweet Oblivion. Esas guitarras suenan a gloria bendita. Y la interpretación vocal de Lanegan es sublime. Para cuando suena el órgano de Revelator estoy rendido. Vaya temazo. Madre del amor hermoso. La misma efervescente sensación que tengo cuando escucho Sweet Oblivion y Dust. Su me mira y me dice: Son todas buenas. Le secundo entusiasmado. Me vuelve loco el minuto final de Revelator. Qué puto poderío. No hay palabras para describir ese feeling escribe un tipo en los comentarios del tubo. Cierto.


Un poco de pausa para Crawlspace. La voz de Lanegan más aguardiente que nunca. Un tema como de pesadilla que poco a poco se va abriendo a la luz para constituirse en otra pieza angular del álbum. Algo esencial en todo el disco: la fructífera relación entre guitarras acústicas y eléctricas. Comunión total. Que me aspen si Low Life no es otro temón que podría estar perfectamente en Dust. Insisto no hay desperdicio. Dudo de que esta banda se reúna jamás y tal vez sea mejor así. Pero imposible marcharse de este mundo con más clase que la tiene Last Words: The Final Recordings. Venga que le doy al play otra vez. En bucle. Y lo tengo que hacer en el tubo porque mi copia pirata está dañada y le faltan un par de temas. En su día no adquirí el original. Craso error. Hay que ponerle remedio.










martes, 19 de diciembre de 2017

Screaming Trees. Dust - Expanded 2CD Edition

Me pregunta un cliente ayer en la tienda a ver si tenemos la reedición de Dust de Screaming Trees. Lamentablemente le tengo que contestar que no. Ni os podéis imaginar la cantidad de discos chuscos a más no poder que se reeditan y pueblan nuestras baldas y sin embargo está pequeña joya no nos llega y si lo hace tendrá que ser vía importación. Porca miseria. Se intentará esa opción porque la golosina merece la pena. 

Tras la jornada laboral ayer a la noche investigó un poco por internet a ver que trae esta reedición y encuentro un podcast de La Jungla Sonora en Radio Euskadi donde Eduardo Ranedo (colaborador habitual de Ruta 66) se curra un interesante monográfico sobre el disco en cuestión. Esta mañana salgo a caminar escuchando el programa. Descubro algún dato que se me había escapado (pocos dada mi bendita obsesión por esta banda) y voy más rápido que nunca batiendo mi récord, 8 km la hora. Propulsado por esas imperecederas canciones. Estoy de acuerdo con lo que Ranedo explica sobre la banda y añado un par de cuestiones fundamentales: los deliciosamente imperfectos coros de los hermanos Conner y la habilidad a la batería de Barret Martin, un puto genio con las baquetas. 

Esta reedición merece la pena no porque contenga temas inéditos, sino porque el disco de extras está compuesto por temas que en su día salieron en caras b, discos tributo o para bandas sonoras de películas. Algunas muy complicadas de localizar. Unas cuantas joyas que a todas luces conviene tener. Y porque sumergirse en este disco aún sin otro adicional ya es la leche. Gloria bendita para Screaming Trees