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sábado, 28 de marzo de 2026

Nathaniel Rateliff & The Night Sweats. Tearing At The Seams

Todos y cada uno de los discos que han editado Nathaniel Rateliff & The Night Sweats han sido recibidos con algarabía y entusiasmo en mi hogar. Su música desprende buenas vibraciones por todos los costados. Siempre me pone de buen humor. Es un estilo vitalmente contagioso que bebe del soul con acertada y lúcida inspiración. Una de las claves de sus éxito es la interpretación vocal de Nathaniel que repito genera buena vibra en cada estrofa que nos canta. Todo envuelto en la elegancia y el bailoteo del mejor soul siendo tanto la sección de viento como el piano los ejes fundamentales de su música sin olvidar la imprescindible sección rítmica, soberbia todo el álbum y con momentos de locura absoluta del bajo a cargo de Joseph Pope III colaborador de Rateliff desde el inicio de su carrera.

Nathaniel debutó con su nueva banda en 2015 con su álbum homónimo que cosechó un monumental éxito gracias singles con tanto gancho como Trying so hard not to know, Wasting Time y sobre todo SOB (más de 106 millones de visualizaciones en el tubo...) A ver quién no conoce aquello de Son of a bitch, give me a drink... De modo que no lo tenía nada fácil para su continuación. Y supero el reto. Con creces, además. Porque Tearing At The Seams posee unos cuantos singles tan resultones e irresistibles como su predecesor y una producción y sintonía entre todos los músicos tan buena como en su primera rodaja. Con el paso de los años y las escuchas creo que este es mi álbum favorito de Nathaniel. Aunque otros días es The Future, ja ja.

Shoe Boot nos da la mejor bienvenida posible. El demoledor bajo de Joseph Pope III suena colosal junto al sugerente órgano de Mark Shusterman, otra pieza fundamental en el rugoso sonido de la banda. Es una presentación repleta de clase, elegancia y mucha sustancia. Y tiende el puente perfecto para los dos siguientes temas Be There y A Little Honey. El primero podría estar perfectamente en su debut y tienen que ser de esas que en directo levanta el personal hasta el infinito y más allá y la segunda posee esa cadencia en la que tan brillantemente se desenvuelve Nathaniel con ecos del mejor Van Morrison. Podría disimular pero prefiero no hacerlo. Caigo rendido ante su propuesta repleta de clase y canciones inolvidables.

La cara b del vinilo se abre con Say It Louder de las pocas en las que no hay sección de viento pero es absolutamente arrebatadora, un ejercicio maravilloso de pop soul con unos estupendos subrayados de guitarra eléctrica enriquecidos golosamente con el piano de Mark Shusterman. Hielo en las venas tienes si no te emocionas con algo tan bello como Hey Mama. La parte final de la canción me pone los bellos de punta. Emocionante es poco. De esas que sería imperdonable si la dejasen fuera del setlist. Cierto aire gospel se cuela en Babe I Know y le sienta de cine. Ecos del gran Sam Cooke para otro tema redondo. No voy a ser quién minusvalore el rollo que se trae Intro (que abre la cara C del vinilo) una de esas canciones perfectas para comenzar un concierto y dejarte a los pies de joyas como Coolin´Out y Baby I Lost my Way, (But I´m Going Home). Esta última es el perfecto compendio de la propuesta sonora de Rateliff. Tiene un rollo vacilón que no te lo quitas en todo el día. Desde que lo escuché siempre he pensado que podría estar perfectamente en el Back To Black de Amy Winehouse.

La última cara de este vinilo doble se abre con You Worry Me que se ha convertido en una pieza fundamental en el repertorio de este hombre y su banda, y con razón porque es el típico single comercial repleto de clase por el que no pasa el tiempo. Da igual las veces que lo hayas escuchado. Efectivo a más no poder. La misma cadencia sosegada y de nuevo la figura de Sam Cooke me viene a la mente al escuchar los dos temas que cierran el álbum; Still Out There Running y Tearing At The Seams. Este último tiene una parte final con la voz de Nathaniel desgarrándose para que vuelvas a poner el vinilo. A cholón. No me canso de la música de este combo. Esenciales en mi hogar.

martes, 7 de enero de 2025

Anexo II Top Seventeen 2024

Continúo repasando la excelente remesa de discos publicados en 2024 sin bajar un ápice mi entusiasmo . Siguen enganchados a mi reproductor y parece que va a ser así por mucho tiempo. Muchos de los presentes en esta lista podrían estar en la primera o en la segunda. De hecho si me molesto en incluir otros diecisiete es porque le saco mucho jugo a todos. Algunos son habituales de este blog como Marcus King, Nathaniel Rateliff o Ray Lamontagne, valores seguros, tipos una carrera más que interesante; veteranas repletas de gusto y que rara vez graban nada ni siquiera regular como Norah Jones o descubrimientos gozosos a más no poder como Wyatt Flores, The Cynz o Tuk Smith & The Restless Heart. Sin olvidar ese disco de blues de Cedric Burnside que va ganando a cada escucha.

Wyatt Flores - Welcome To The Plains

...Oh Susannah

Marcus King - Mood Swings

Soul It Screams

Norah Jones - Visions

Staring at The Wall

Recklees Kelly - The Last Frontier

Miserable City

Nathaniel Rateliff & The Night Sweats - South Of Here

Everybody wants something

Ray Lamontagne - Long Way Home

Step Into Your Power

The Band Of Heathens - Hayes & The Heathens

You Can´t Stay Here

Tuk Smith & The Restless Heart - Rogue To Redemption

Glorybound

Fantastic Negrito - Son Of A Broken Man

Runaway From You

The Cynz - Little Miss Lost

When We Were In Love

Father John Misty - Mahasmashana

Mental Health

JD McPherson - Nite Owls

Baby Blues

ByWater Call - Shepherd

For All We Know

Cedric Burnside - Hill Country Love

Love You Music

Silverlites - Silverlites

Need To Fly

Jenny Don´t And The Spurs - Broken Hearted Blue

Flying High

Lizz Wright - Shadow

Sweet Feeling

miércoles, 21 de agosto de 2024

Constelaciones musicales

Una noche de laboro sin mucho trabajo puede ser un soberano aburrimiento. O no. Algunos compañeros se quejan, dicen que prefieren que haya meneo, cosas que hacer. Reconozco que soy un excéntrico y no me van nada mal las noches con poca actividad. Para un sujeto como yo con un mundo interior tan rico y variado, una noche, aunque sea de lunes puede ser muy loca con inusitadas conexiones musicales, casi constelaciones escribiría yo, en una madrugada en la que la luna brilla de una forma especial, casi mágica. Así que solo necesito mi mente que bulle a mil por hora, un buen celular, cascos y a volar. La música es el mejor rescate, siempre está ahí y me brinda cada día momentos inolvidables. Y no voy de farol. De vez en cuando hay que mover alguna silla o camilla que para algo hemos venido...

Todo empieza con The Black Keys cuyo Ohio Players me tiene loquito. Fresco, divertido, entra del tirón y en él hay un par de canciones (Candy and Her Friends y Paper Crown) en las que añaden el hip hop de forma muy cool al igual que han hecho siempre Fun Lovin´Criminals por ejemplo en la irresistible hasta en el título Swashbucklin´In Brooklyn. Por la senda del atrevimiento de diferentes estilos ha ido a menudo la carrera de North Mississippi Allstars, tal vez más ligados al blues pero que también coquetean con el hip hop con libidinosos resultados Be So Glad. Con los hermanos Dickinson colabora en el monumental Electric Blue Watermelon Robert Randolph, excelso guitarrista que junto a su Family tiene unos cuantos discos la mar de potentes. En Brighter Days la segunda cara la abre con inusitado brío deudor de Stevie Wonder, Second Hand Man. El espíritu de Livin´For The City recorre la canción de la misma forma que no sé porqué I Need You me recuerda al olvidadísimo George Jackson, gran compositor de soul cuya Aretha, Sing One For Me abre el magnifico recopilatorio In Memphis 1972-77.


Es obvio que la siguiente va a ser Aretha Franklin de cuyo fallecimiento se cumplieron seis años el pasado dieciséis de agosto. Nadie como ella para cantar algunas de las maravillosas canciones que compuso Dan Penn al que tuve la suerte de ver en directo en el Antzoki interpretando joyas como You Left The Water Running. Jamás me canso de escuchar Do Right Woman, Do Right Man ya sea en la voz de su autor, en la de Aretha o en la de Etta James. Dos damas imbatibles de la música popular del siglo XXI. Otro ilustre sureño que recurrió al cancionero de Dan Penn en su último álbum, Southern Blood fue Gregg Allman. Ahí luce como todas las demás Out Of Left Field. Y aunque ahora coquetea más con el pop, con grandes canciones por cierto, mucho le debe al mejor soul Nathaniel Rateliff al que sigo con devoción. Remember I Was A Dancer, qué mejor título para un bailarín como el menda. Pero nada de era I Am. 

Sly & Family Stone siempre invitaron a la danza con una confianza y groove brutales. Eran imparables y tenían también inquietudes políticas y sociales. Durante muchos años fueron al combo definitivo del soul, tan grandes como cualquier pionero que se te pase por la cabeza y desde luego tan perdurables como ellos. Africa Talks To You (The Asphalt Jungle) es la elegida. Y viene bien para hilarlo con un par de jóvenes cuyos últimos discos me chiflan: Jalen Ngonda y Durand Jones. Ambos miran a sus raíces orgullosos mostrando sus influencias sin rubor. Tanto Come Around And Love Me como Wait Til I Get Over son dos de mis discos favoritos de los últimos años más allá de la etiqueta soul. Como muestra dos canciones atómicas, Lost de Ngonda y Letter To My 17 Year Old Self de Jones.

Celeste se dio a conocer con una estupenda versión de It´s All Right de Curtis Mayfield junto al ya célebre Jon Batiste. Tiene mucho que decir tanto en el pop como en soul. Su álbum Not Your Muse está plagado de tonadas irresistibles como Tell Me Something I Don´t Know. Su colección de discos de soul tiene que ser tan aplastante como la de Kelly Finningan que cierra el círculo de forma inmejorable, un joya The Tales People Tell. Abrir un álbum de forma tan brillante como con I Don´t Wanna Wait no está al alcance de todo el mundo como me imagino tampoco que te llamen The Black Keys para hacer unos coros en I Forgot To Be Your Lover. Perfecta constelación estelar. Se cierra el círculo. La luna brilla anaranjada a lo lejos mientras me alejo del laboro. Se me ha pasado hasta rápido. Voy a casa duermo y cuando me despierto Unax me ve haciendo el collage fotográfico. Me pregunta qué hago y se lo explico. Me dice que sólo a alguien tan loco con la música como yo se le pueden ocurrir estas cosas. El mejor de los piropos.



jueves, 19 de mayo de 2022

Nathaniel Rateliff & The Night Sweats. The Future

Descubrí la música de Nathaniel Rateliff & The Night Sweats hará unos seis años cuando trabajando en la sección de música de la FNAC un fanático de Bruce Springsteen & E Street Band vino a comprarse su primer disco que lo quería a toda costa en vinilo. No lo teníamos y no se lo encargué porque iba a tardar bastante así que un par de semana después me confesó que lo había comprado en Power Records y que había tenido la suerte de ver a Nathaniel con su banda en directo. Y le habían volado la cabeza. Ese mismo día lo hice sonar en la tienda y el impacto fue inmediato porque el debut de Nathaniel es sumamente contagioso con canciones de esas que te alegran el día. De hecho con el tiempo por momentos tuve la sensación de que podían ser un hype, su canción S.O.B arrasó durante un tiempo y todavía hoy es su tema más popular con más de 80 millones de visualizaciones en el tubo. 

Lejos de sucumbir al éxito, repetir la fórmula o acomodarse Nathaniel sigue demostrando que es un músico inquieto, sumamente melómano y dispuesto a continuar una carrera tanto en solitario como con sus compinches The Night Sweats con los que además de grabar varios discos más que notables suele montarse unas buenas juergas en directo. Esa es una cuestión que me gustaría comprobar cuanto antes mientras voy a juntar unas palabras con The Future uno de mis discos favoritos del pasado año que fue de un nivel espectacular. Grabado en los estudios Broken Creek en Colorado de donde es el propio Rateliff el álbum desprende unas buenas vibraciones que se te incrustan sin remedio. Es algo que me pasa cuando escucho la música de este tipo. Es música ideal para elevarte el alma, para poner tu estado de ánimo a buen tono, para disfrutarla en un concierto a todo volumen un viernes a la noche en un garito como el Antzoki aunque me imagino que locales así se le quedarán más que pequeños.

The Future que como las anteriores obras de Nathaniel está publicada bajo el sello Stax es una obra interpretada de forma arrebatadoramente pasional por Nathaniel que se deja la garganta ya desde la inicial The Future, una canción con impronta dylaniana que tiene un toque arrollador. Realmente me golpeó fuerte, muy fuerte la primera vez que la escuché. De hecho durante mucho tiempo fue un tema que percibí muy por encima del resto cuando en las primeras escuchas sentí que el disco estaba bien pero que no me volaba la cabeza. Para eso tuvieron que venir más escuchas y con el tiempo el disco se me fue asentando de una forma curiosa. Lo ponía prácticamente a diario y el buen rollo y las grandes canciones terminaron por aparecer. El disco tiene pegada, una robustez anclada en la bendita sección de viento y en una banda engrasada a más no poder. Survivor fue uno de los primeros singles y aunque me costó pillarle el punto hoy me tiene cautivado. Adoro ese bajo que marca el camino. Brillante Joseph Pope III.


Aunque confieso que lo me que tiene prendado son canciones como Face Down in the Moment con esos coros fantasmagóricos a los que sujeta con una clase de no te menees la sección de viento cortesía de Andreas Wild y Jeff Dazey al saxo tenor y barítono respectivamente. Y la misma eufórica sensación al escuchar Something Ain´t Right y Love Me Till I´m Gone. Hermanas gemelas, dos canciones que no me canso de escuchar y donde también es muy importante el piano y la interpretación vocal de Nathaniel capaz de sugerir y rugir en la misma estrofa. Lo adoro. 

Ni que escribir tiene que si hubiese que adscribir el disco a un género este sería el soul, soul contagioso de llamada y respuesta al menos así me suena a mí. No puedo evitar emocionarme con temazos como I´m On Your Side o So Put Out con esa cadencia tan especial y con los puntuales arrebatos vocales de Nathaniel que le dan algo más que un plus a cada tema. La despedida con Oh, ILove Don´t es inmejorable, te deja con un regusto exquisito pensando en lo grande que puede ser escuchar todo este material en directo.