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viernes, 13 de febrero de 2026

Barrett Martin. The Greatest Band That Ever Wasn't...

El pasado 27 de noviembre tuve la fortuna de ver en directo a Drink The Sea el proyecto liderado por Barrett Martin y Alain Johannes que también cuenta en sus filas con Peter Buck, Duke Garwood, Abbey Blackwell y Lisette Garcia. Llegué justo apenas diez minutos antes de que comenzase el show y la primera persona que vi fue a Barrett Martin colocando en un pequeño stand los discos de la banda y sus libros, ya ha escrito cuatro. Tras el bolo, con el subidón de un gran concierto me compré su libro sobre Screaming Trees, un volumen dividido en treinta y tres pequeños relatos sobre su estancia en la banda y también sobre sus incursiones en Mad Season y otros proyectos, pero en esencia se centra sobre sus andanzas con Lanegan y los hermanos Conner. De principio a fin el libro es una gozada, escapando por completo de la típica biografía sobre un grupo. Además de un colosal baterista y compositor, Martin se revela como un excelente contador de historias, dando siempre con la tecla adecuada para crear relatos divertidos, con alma y sumamente interesantes. 

El libro está escrito con un contagioso sentido del humor y repleto de anécdotas hilarantes, descacharrantes y emotivas a partes iguales. A diferencia, del también excelente Sing Backwards and Weep de Mark Lanegan, Barrett Martin opta por un enfoque diferente y partiendo de pequeñas historias construye una obra deliciosa, un pequeño tesoro que esconde múltiples referencias musicales, personales e incluso filosóficas que no puedes dejar de leer. Todos los capítulos merecen la pena y el nivel no baja en ningún momento. Me encanta como lo cuenta Martin, incluso los momentos de mayor tensión entre los componentes de los Screaming Trees están narrados con las dosis justas de humor, empatía y una fina sabiduría. Dudo que el libro se traduzca al castellano pero merece mucho la pena leerlo en inglés. 


Me resulta muy complicado escoger mis capítulos favoritos porque insisto todos tienen mucha sustancia y están escritos con grandes dotes narrativas. En ese aspecto el nivel es similar al de Mark Lanegan pero abordando todas las historias con otras perspectiva, es más creo que es un complemento perfecto a Sing Backwards and Weep. No puedo terminar este pequeño texto sin hacerme eco de mis dos capítulos favoritos: The Classroom At The Back Of The Bus y Sweet Oblivion. En el primero un modesto Barrett Martin nos cuenta toda la música que absorbió en la parte de atrás del bus gracias a Mark Lanegan y los hermanos Conner que le mostraron la grandeza de estilos muy diferentes a los que el escuchaba. Hay que tener en cuenta que el baterista había estudiado música clásica y jazz, sabía leer partituras pero en lo que a rock se refiere como el mismo confiesa estaba en pañales. Es emotiva la forma en la que cuenta el entusiasmo que le mostró Lanegan por músicos como Jeff Buckley, Tim Hardin, Bob Dylan, Townes Van Zant o Nick Drake y cuando le dejó el Physical Graffiti de Led Zeppelin a los que apenas había escuchado. 

Todo lo relacionado con la creación de Sweet Oblivion es fascinante. Aquel fue un disco clave en la carrera de Screaming Trees ya que como cuenta Barrett Martin el grupo estaba ante la presión del sello Epic que prácticamente les había dado un ultimátum si no superaban con creces las ventas de Uncle Anesthesia, su primer álbum para una mayor. El disco fue grabado en los estudios Baby Monster en el barrio de Chelsea en Nueva York. Martin y Van Conner se alojaron en el hoy glamouroso hotel Gramercy Park Hotel que en aquellos años era bastante sucio y destartalado. Los componentes de la banda frecuentaban el bar del hotel que estaba en un sótano y se tomaban unos tragos antes y después de la grabación alternando con otros músicos. Martin relata esas esas escenas de forma tan vívida y auténtica que parece un relato dickesiano. Lo relacionado con la música, con la creación del álbum también esta muy bien detallado, ponderando la producción de Don Flemming y la excelente mezcla de Andy Wallace responsable de ese proceso también en el Grace de Jeff Buckley o el Nevermind de Nirvana. Cuando escucharon su mezcla para la canción No One Knows supieron que habían acertado de pleno. Que ese era el tono. 

Despido este largo post con el párrafo que cierra ese capítulo, una traducción cercana y certera que puedes escuchar en el magnifico podcast Bienvenido a los 90 de Robert Martínez : Ese fue el poder de los Screaming Trees cuando hicimos Sweet Oblivion en el crudo invierno neoyorquino de 1992. Trajimos el fuego y lo capturamos en cinta magnética, en tiempo real, con swing y soul. Es un álbum sobre el amor, la esperanza, la posibilidad del futuro, con un abandono intrépido que dice: "Lo voy a dar todo, aquí y ahora, porque no tengo nada que perder y todo que ganar". Éramos los perdedores absolutos, pero también los campeones del pueblo, y por eso seguimos en sus corazones.


viernes, 28 de noviembre de 2025

Drink The Sea. Estudios Groove. Portugalete 27-11-25

Desde que hace un mes aproximadamente me enteré de que iba a pasar cerca de mi casa Drink The Sea, proyecto en el que están involucrados nada más y nada menos que Peter Buck, Barrett Martin y Alain Johannes me hice ilusiones de acudir al concierto del 5 de diciembre en Donosti. Pero lo tenía crudo. La gran suerte, lo increíble es que el día que fui a ver a Varerie June unos colegas me dijeron que iban a tocar en Portugalete. Al lado de casa. Enseguida WhatsApp a Il Cavaliere que raudo y veloz se hizo con su entrada. Yo esperé un poco más hasta escuchar el primero de los dos discos que han editado. Sin volverme loco me gustó lo suficiente para picarme la curiosidad sobre como se lo montaría en directo, algo parecido a lo que me sucedió la semana pasada con Valerie June. Y de nuevo acierto total. Lo de anoche fue muy guapo, muy inesperado. Un auténtico lujo ver a todos esos músicos a un metro escaso. 

Llegué con el tiempo justo, es más casi me pierdo, y nada más entrar por la puerta ahí veo a Il Cavaliere al lado de Barrett Martin que está colocando libros y cds en el puesto de merchán. A toda hostia desenfundo mis caratulas de Sweet Oblivion, Dust y Mad Season y un simpático Barrett me los firma. Cuando termina el concierto me hago con una copia de The Greatest Band That Ever Wasn't y porque no llevaba más pasta. Me quede con ganas de pillarme otro de sus libros; The Singing Earth: Adventures From A World Of Music. Para la siguiente porque espero que haya más.

El concierto comenzó sobre las 20:10 comandado por un comunicativo Alain que iba presentando las canciones con la puntual colaboración de Barrett. El músico chileno nos indicó que era el debut oficial en directo de Drink The Sea y que iban a tocar los dos discos enteros y algunas sorpresas al final. Pensaba que iba de farol, pero no. Se cascaron todas las canciones comenzando con Shakin For The Snakes y he de escribir que cuando terminaron con Rose Crested Sky estaba encantado porque lo apuntado en mis escuchas del disco mejoró con creces en directo. Duke Garwood en un registro similar, con sus matices, al de Mark Lanegan hizo una excelente labor a la voz, tarea en la que le acompañaron en unos cuantos temas Alain Johannes y Barrett Martin. Tanto la bajista y contrabajista, Abbey Blackweell como Peter Buck, ambos a mi derecha, permanecieron más discretos pero aportando de lo lindo al conjunto. También le acompaño al vibráfono Lissette García dándole un toque más especial.

Me resulta complicado etiquetar la música de ayer. Lo que a menudo es lo mejor. El asunto va más allá del rock y transitó por diferentes estilos pero con una coherencia exquisita. Dejarse llevar era lo mejor y lo conseguí desde el principio hasta el final, al igual que el resto del personal que asistió anonadado a semejante despliegue. Todo el mundo respetuoso y nada de cháchara lo cual es de agradecer. El broche final lo pusieron Making A Cross procedente de las Dessert Sessions donde Alain conoció a Mark Lanegan y las celebérrimas The One I Love (tema con el que descubrí a REM y que no me canso de escuchar jamás y Hanging Tree de Queens Of The Stone Age cantada por Duke. Bonito homenaje a Lanegan. Rendido ante esta banda. Repetiría el 5 de diciembre sin dudarlo. 






miércoles, 25 de junio de 2025

Screaming Trees. Reflections

Antes de juntar unas líneas sobre lo vivido en Donosti en las últimas fechas me veo en la obligación de recordar un año más que tal día como hoy hace veintinueve años se publicó Dust de Screaming Trees un disco colosal que ya estás tardando en escuchar si es que no lo has hecho ya. Cuatro años después el mismo día la banda ofreció su último concierto en el Memorial Stadium de Seatle. Veinte mil personas abarrotaron el recinto. Lanegan, los hermanos Conner y Barrett Martin tenían grabada la continuación a Dust pero como no encontraron sello para distribuirlo lo guardaron en un cajón y años después gracias a Martin se editó Last Words: The Final Recordings excelso final para la trayectoria de una banda muy infravalorada. No en mi casa donde son adorados y reverenciados. El año que viene espero seguir con esta matraca. Hasta el fin de los tiempos. 


martes, 25 de junio de 2024

Screaming Trees. All I Know

El día que cumplí veintiséis años Screaming Trees ofrecieron su último concierto en el Memorial Stadium de Seatle. Veinte mil personas abarrotaron el recinto de una banda que tenía grabado un disco para el que no encontraban distribución. Estuvo guardado durante años en el estudio de Stone Gossard. Muchos años después gracias a la insistencia entre otros de Barrett Martin se editó Last Words: The Final Recordings, maravilloso final para la trayectoria de una banda muy infravalorada. No en mi casa donde son adorados y reverenciados. Cuatro años de ese show antes mencionado habían editado justo el día que cumplí veintidós años Dust tal vez su obra maestra aunque en dura competencia con su anterior Sweet Oblivion. La segunda canción que interpretaron en el concierto de Seatle fue All I Know. Desconozco si Mark estaba pensando mientras la cantaba donde estaba el camello más cercano para la siguiente dosis... Historias de ese pelo y mucho más sórdidas se pueden leer en Sing Backwards and Weep su espectacular autobiografía. El año que viene espero seguir con esta matraca...


domingo, 25 de junio de 2023

Screaming Trees. Wasted Time

Antes de escribir una reseña sobre los conciertos de The Cult y Chris Isaak en el BBK Legends celebrado en Bilbao es necesario recordar que tal día como hoy hace veintisiete años se editaba en todo el mundo Dust de Screaming Trees y el autor de este cochambroso blog cumplía la tierna edad de 22 años. He escuchado este álbum cientos de veces y no me canso. Hace seis años un pequeño sello inglés lo reeditó con jugosas caras b, rarezas y tomas en directo de canciones clásicas. Los cinco primeros temas del segundo disco extra son la rehostia bendita, de un nivel supremo a la altura de las que luego fueron incluidas en el disco. Apenas cuatro años después de editar esta maravilla Screaming Trees dieron su último concierto el 25 de junio en el Seatle Memoriam Stadium ante 20.000 personas. Tenían grabado un disco que nadie quería editar y gracias al empeño de Barrett Martin acabó saliendo mucho tiempo después en 2011 bajo el título Last Words: The Final Recordings. Y si, espero seguir escribiendo esto con buena salud unos cuantos años más. Ni una duda al respecto. 

jueves, 19 de enero de 2023

En memoria de Van Conner

Componente de una de mis bandas favoritas de la historia, destroyer escénico junto a su hermano Gary Lee y confidente de Mark Lanegan en Screaming Trees, Van Conner fue un bajista peculiar de indudable carisma que aporto su prestancia con el instrumento y unos molones coros en innumerables canciones que me volaron la cabeza. Junto a su hermano, Lanegan, Pickerel primero y después Barrett Martin grabó algunos de los discos más guapos que he escuchado a los que desgraciadamente jamás se le dio el valor que tenían. Lo único que sé es que escuchar cada poco tiempo Uncle Anesthesia, Sweet Oblivion, Dust y Last Words: The Final Recordings tiene todo el sentido del mundo en mi hogar. Que la tierra te sea leve, Van. Rock´n Roll!






sábado, 25 de junio de 2022

Screaming Trees. Paperback Bible

Cumplí veintidós años justo el día que se publicaba Dust de Screaming Trees. He escuchado ese álbum cientos de veces y no me canso. En 2017 un pequeño sello ingles lo reeditó con jugosas caras b, rarezas y tomas en directo de otras canciones. Los cinco primeros temas de ese segundo disco extra son la rehostia bendita y de haber sido incluidas junto al resto no harían sino engrandecer este glorioso disco. Cuando cumplí veintiséis, justo ese día, Screaming Trees dieron su último concierto en el Seatle Memoriam Stadium ante 20.000 personas. Tenían grabado un disco que nadie quería editar y que gracias al empeño de Barrett Martin acabó saliendo mucho tiempo después en 2011 bajo el título Last Words: The Final Recordings. Y si, espero seguir escribiendo esto con buena salud unos cuantos años más. Ni una duda al respecto. 

viernes, 25 de junio de 2021

Screaming Trees - Silver Tongue

Tal día como hoy hace veintiún años Screaming Trees ofrecieron su último concierto en el Memorial de Seatle ante 20.000 personas. Tenían un disco a punto pero no encontraban sello para editarlo. Años después Barrett Martin se encargó de producirlo junto a Jack Endino y vio a la luz el imprescindible Last Words: The Final Recordings. También un 25 de junio de 1996 se editó una de mis rodajas favoritas de la historia. Cualquier día es bueno para escuchar Dust y más si tienes la suerte de tener la edición deluxe editada hace cuatro años. Hoy cumple veinticinco años este artefacto supremo con unas cuantas caras b de quitar el hipo. Gloria bendita para  Silver Tongue con Lanegan en plena forma, la inconfundible guitarra de Gary Lee Conner y el perfecto entendimiento entre Van Conner al bajo y la implacable pegada de Barrett Martin a la batería. En vena.  

domingo, 14 de enero de 2018

Screaming Trees. Last Words: The Final Recordings

El 25 de junio de 2000 Screaming Trees dieron su último concierto en el Memorial Stadium de Seatle delante de 20.000 personas. El grupo no presentaba ningún disco, simplemente se despedían para emprender cada uno sus respectivas carreras. Dust era su último álbum. Lo habían editado en 1996 y dos después grabaron otro en los estudios Litho de Stone Gossard. Pero no salió a la luz hasta muchos años después gracias al empeño de Barrett Martin. Así en 2011 se editó Last Words: The Final Recordings producido por el propio Barrett Martin y mezclado por Jack Endino.

Con un par de invitados de lujo, Peter Buck (acústicas y la eléctrica de doce cuerdas) y el hoy célebre Josh Homme (guitarra rítmica) y en un estudio donde se sentían cómodos Screaming Trees grabaron diez canciones entre el invierno de 1998 y el verano de 1999.  ¿Por qué no lo editaron en su momento? Ni idea, probablemente estaban ya todos pensando en sus proyectos y no confiaban en ese material o tal vez como se ha escrito siempre se llevaban tan mal que no podían afrontar otra gira juntos o una simple promoción. Quizá no tenían ni sello donde editarlo.

En cualquier caso Last Words: The Final Recordings les muestra en un estado de forma pletórico. La continuación perfecta de sus anteriores discos. Canciones variadas, un interesante abanico donde los hermanos Conner, Barrett Martin y Mark Lanegan volvían a sacar chispas a su curiosa unión. Las mejores características de la banda están presentes a fuego, lo notas desde la inicial Ash Gray Sunday, una canción que debería haber sido el single perfecto para dar a conocer el álbum. Door Into Summer podría estar perfectamente en Sweet Oblivion. Esas guitarras suenan a gloria bendita. Y la interpretación vocal de Lanegan es sublime. Para cuando suena el órgano de Revelator estoy rendido. Vaya temazo. Madre del amor hermoso. La misma efervescente sensación que tengo cuando escucho Sweet Oblivion y Dust. Su me mira y me dice: Son todas buenas. Le secundo entusiasmado. Me vuelve loco el minuto final de Revelator. Qué puto poderío. No hay palabras para describir ese feeling escribe un tipo en los comentarios del tubo. Cierto.


Un poco de pausa para Crawlspace. La voz de Lanegan más aguardiente que nunca. Un tema como de pesadilla que poco a poco se va abriendo a la luz para constituirse en otra pieza angular del álbum. Algo esencial en todo el disco: la fructífera relación entre guitarras acústicas y eléctricas. Comunión total. Que me aspen si Low Life no es otro temón que podría estar perfectamente en Dust. Insisto no hay desperdicio. Dudo de que esta banda se reúna jamás y tal vez sea mejor así. Pero imposible marcharse de este mundo con más clase que la tiene Last Words: The Final Recordings. Venga que le doy al play otra vez. En bucle. Y lo tengo que hacer en el tubo porque mi copia pirata está dañada y le faltan un par de temas. En su día no adquirí el original. Craso error. Hay que ponerle remedio.










martes, 26 de diciembre de 2017

Walking Papers. Live on KEXP

El próximo 19 se publicará WP2 el segundo disco de Walking Papers banda formada por Jeff Angels (guitarra y voz) y Benjamin Anderson (teclados y coros), ambos procedentes de The Missionary Position´s (que confieso no tengo ni puta ida de quiénes son) Duff Mckagan (bajo)  y Barret Martin (batería). Hasta hace apenas un par de semanas que leí la noticia no tenía ni pajolera idea de la existencia de este combo. De modo que me puse a investigar. Por varias razones. Las fundamentales mi absoluta admiración por el bueno de Barrett y mi innata curiosidad por seguir siempre los pasos de Duff. Y lo que encuentro me pone los dientes largos.

Me encuentro ayer con mi colega Rober le habló como no podía ser de otra forma de la edición extendida de Dust de Screaming Trees y de paso le mencionó lo de esta banda. Casualmente el tampoco conocía de su existencia hasta las mismas fechas que yo y ayer mismo le dio al clic para hacerse con su debut de hace ya cuatro años. Y no puedo remediar secundarle. Lo que encuentro aumenta mis expectativa y me topo con dos absolutos desconocidos para mi, Jeff Angels y Benjamin Anderson que lo bordan. Mola cuando pasan estas cosas de forma inesperada. Y me pregunto cómo se me ha pasado por alto este material. Pero da igual. La gozo con este pequeño directo y con unas cuantas canciones más. Al loro.