sábado, 13 de junio de 2026

Social Distortion. Born To Kill

En cuarenta y tres años de trayectoria Social Distortion han publicado la friolera de ocho discos de estudio. Están lejos de ser prolíficos. A años luz. El anterior álbum al recién editado Born To Kill databa de 2011. Nada más y nada menos que tres lustros entre un disco y otro. Casi, casi tanto como una banda muy popular de la que Ness se solía burlar siempre que tenía ocasión. Ja, ja. Hace poco he leído en una entrevista a Mike Ness que siente que va a haber más discos en de Social Distortion en breve. Por supuesto no le creo. Ja ja. En fin, se lo perdono todo. Absolutamente todo. Me voy a ahorrar las chungadas tipo vuelta a los orígenes, regreso digno y demás patochadas. Estoy in love con el álbum. Un chute de energía compuesto por once excelentes canciones. Incluso la versión de la archiconocida Wicked Game de Chris Isaak encaja aquí.

El primer adelanto del álbum fue la canción que le da título para que la que se curraron un efectivo vídeo. Baza perfectamente jugada para ganarse a los seguidores de toda la vida. Aunque no suelo escuchar los singles de adelanto de los artistas que más me gustan, y Social Distortion están entre los elegidos, Unax me la puso en cuanto salió. Me gustó, me pareció un buen gancho pero lo mejor estaba por llegar. Las primeras escuchas fueron satisfactorias. Esa sensación de que lo han vuelto hacer pulsando las teclas de siempre. Las siguientes añadieron matices más que interesantes que elevan al disco a la categoría de clásico en la exigua discografía de esta banda de Orange County. 


Como suelo hacer casi siempre con los discos que tengo unas ganas locas de escuchar lo he ido dosificando y combinando con algunas otras de mis obsesiones. La más reciente Prince. Así que cuando se editó Born To Kill me pilló en pleno baile con mis mallas púrpuras. Pero amigos el punk rock siempre ha sido fundamental en mi dieta y nadie mejor que Social Distortion para alegrarme la vida con unas cuantas canciones de altos vuelos. Porque al single mencionado le sigue como un cohete No Way Out que me entró divinamente a la primera. Una sencilla letra que toca mi fibra. Musicalmente es una delicia plagada de guitarras crujientes por las que serpentea la voz de Ness que como siempre llega a lo justo pero con un irresistible encanto. 

Como les sucede a casi todas las canciones de este álbum pon The Way Things Were en cualquier disco clásico de SD y no desentonará en absoluto. Deviene en clásico. Otra letra emotiva a más no poder en la que Ness nos habla del pasado con cariño pero mirando adelante, sin idealizarlo, tan de moda hoy en día. Musicalmente es un medio tiempo enriquecido hacia el final con el piano de Benmon Tench. A la primera escucha de Tonight tuve la certeza de que esa canción parecía provenir de las sesiones de Sex, Love and Rock. Encajaría perfectamente en ese álbum. Me gusta el tono romántico que tiene la canción y me chifla la forma de acabar con las guitarras de Ness Wickersham entendiéndose a la perfección. Nada más terminar esta canción entra con fuerza Parnets In Crime, segundo single de rompe y rasga. Aquí me recuerdan, coincido con mi primo Oscar, a mis adorados The Hangmen. Contundencia bien canalizada y provista de un inequívoco gusto por la melodía. Me chifla el trabajo de la sección rítmica compuesta por Brent Harding y David Hidalgo Jr. 

Crazy Dreamer es una elegante y cautivadora pieza que podría encajar en el americana con el sello personal de Ness que se acompaña de una excelsa Lucinda Williams cuya parte vocal le da el toque definitivo al tema. La mezcla de las voces de Ness y Williams está mas que lograda. Parecen dos colegas contándose batallitas de mucho calado.  De nuevo el piano de Tench aporta de lo lindo, pocas notas perfectas para la canción. Sé que la inclusión de Wicked Game ha suscitado no pocas reticencias. Pero no tengo ninguna pega con la interpretación, para mi maravillosa de Ness. De hecho creo que, sin variar excesivamente la canción, consiguen llevársela a su terreno. Sin grandes aspavientos, con una sencilla y emotiva interpretación.

Ojo que de aquí al final el asunto no deja de crecer. Hasta en la secuenciación de los temas han acertado de pleno. Atención a Walk Away (Don´t Look Back). De nuevo pienso en The Hangmen. Podrían cantarla Bryan Smell y Ness al unísono. Otra canción con un peso narrativo que indaga en las temáticas habituales de Ness: es necesario mirar hacia delante y cortar con las relaciones tóxicas. Me vengo arriba y pienso que lo mejor esta por llegar. A ver si va a ser verdad y Ness se pone a componer como un loco y en menos de un año tenemos otro disco de Social Distortion. Pero no corramos tanto. Sumerjámonos en las procelosas aguas de la inspiración porque Never Going Back Again es una auténtica bomba punk rock con cierta presencia blues. Solida como una roca se te clava sin remisión. Bajan los decibelios, que no la inspiración, con Don´t Keep Me Hanging On tonada que me hace pensar en el gran Jesse Malin y en esa facilidad para tener el empuje punk pero sustentado en grandes melodías y en cierta fragilidad a la hora de interpretar. Otra de mis favoritas. Muy buena despedida con Over You provista de unos coros la mar de molones a cargo de Harding y Wickersham. Ojalá no tarden otros quince años en editar otro disco. 

jueves, 28 de mayo de 2026

Zach Bryan. Illumbe Donostia. 27/05/2026

En menos de siete años Zach Bryan ha obtenido un éxito descomunal en Estados Unidos de la forma más insospechada posible. Comenzó a grabar canciones con su teléfono móvil y subirlas a YouTube. De esto hace apenas diez años. Sus dos primeros discos llamaron la atención pero el que lo petó a lo lo loco fue el tercero, American Heartbreak triple platino que sitúo a este ex marine en lo más alto del country rock de estadios. Sus giras por el territorio yanqui se hicieron cada vez mas grandes y su éxito en Europa fue creciendo exponencialmente. Ayer inició su gira europea en Donosti, al parecer prendado de la ciudad vasca tras presenciar en junio del año pasado el concierto que Bruce Springsteen & E Street Band dieron en Anoeta. 

Varias cosas me sorprendieron del bolo de ayer. La primera el calor infernal que hacía en Illumbe. Inhumano. La segunda la ingente cantidad de guiris que acudieron al concierto. Si me dicen que estamos en Tulsa me lo creo. Algo muy loco. Muchos sombreros de cowboy y botas vaqueras. La tercera y más importante es que Zach Bryan se trajo a todos su músicos de gira (nada menos que veinte) y ofreció un típico show de estadio pero en un recinto mucho más pequeño. No escatimo en medios. Me esperaba un concierto algo más largo pero sospecho que Zach utilizó este bolo como calentamiento para iniciar la gira europea en, por lo que parece, uno de sus lugares favoritos del mundo. Nos contó que ver a Springsteen y la E Street Band en Donosti el pasado año fue uno de sus días más felices. Y después arremetió con la inmortal Atlantic City.

Zach y su imponente banda abrieron a todo trapo con Overtime y a partir de ahí no hubo respiro enganchando hasta 26 temas con la fiesta final de un muy alargado Revival. Conocía todas las canciones que interpretó porque Unax me había hecho una playlist de más de treinta temas, además de haber escuchado entero su álbum homónimo donde está una de mis canciones favoritas: Hey Driver, en la versión de estudio a pachas con The War And Treaty. Afortunadamente ayer sonó excelente en Illumbe al igual que otras de mis preferidas como Nine Ball, Appetite o Burn, burn, burn. He de reconocer que hay un cambio bastante notable entre la propuesta en estudio de Zach (donde al artista que más me recuerda en muchas canciones es a Steve Earle) y su forma de llevarla al directo con todos esos músicos. Vimos un muy buen concierto, típico de estadio pero en un recinto mucho más pequeño. Me llamó poderosamente la atención lo entregado que estaba el personal desde el minuto uno. Tenía al público en el bolsillo antes de empezar. Ninguna pega al show que nos ofreció Zach que ahora pone rumbo a Berlin y luego a Oslo. Ambos show en aforos de más de veinte mil personas. Oh La La...

martes, 19 de mayo de 2026

Cordovas. Kafe Antzokia. 17/05/2026

Las buenas sensaciones que tuve cuando vi por primera vez a Cordovas en el festival DalecandELA de hace un par de años se multiplicaron por mil ayer tras el excelente concierto que ofrecieron en el Kafe Antzoki de Bilbo. Sospechaba y anhelaba que una sala de ese tamaño fuese el lugar ideal para disfrutar de la música de este combo de Nashville ahora afincado en Mexico. Acierto pleno. Dejarse llevar por la música de esta banda que recorre con elegancia muchos recovecos de  la etiqueta americana es una auténtica gozada. Las canciones sonaban perfectas, a veces con variaciones respecto a las tomas de estudio como una Josefina más acelerada, pero siempre atractivas a mas no poder ejecutadas con toda la pasión del mundo por unos músicos en estado de gracia. Imposible quitar la vista de Joe Firstman, carismático y desprendiendo una buena vibra del copón desde la primera canción.

Con la carrera que llevan estos tipos podían haber elegido otro repertorio totalmente diferente y el concierto hubiese sido igual de bueno. Ninguna queja del setlist y muy contento de que diesen tanta cancha a su estupendo último álbum, Back To Life. Lo único que me descoloco un poco fue ese intermedio de diez minutos que hicieron cuando apenas llevaban media hora sobre las tablas. No sé si tuvo más que ver con ajustar alguna cosa del sonido o qué pero lo cierto es que tras ese pequeño parón el resto del concierto fue un in crescendo constante que nos regaló momentos muy brillantes. Entre mis favoritos la emotiva interpretación de Sunset, Rain On The Rail, High Feelin´y esos sorprendes bis finales con las coreadísimas Clandestino de Manu Chao interpretada por la hija de Firstman y El cuarto de Tula de Compay Segundo. Todo el concierto fue excelente y el broche final apoteósico con la sentida interpretación a dúo de Firstman y Lucca Soria de I’m the one who needs you tonight. No me puedo olvidar del Adrian Buenaga que aporto de lo lindo al saxo. Gran noche que espero se repita pronto.


miércoles, 13 de mayo de 2026

Cordovas. Fallen Angels Of Rock´n Roll

En Bilbao tenemos suerte de tener una sala de conciertos como el Kafe Antzoki. Con un aforo aproximado de 400 personas es un lugar ideal para disfrutar de la música en directo. Algunos de los mejores conciertos que he tenido la fortuna de disfrutar en mi vida han sido en ese pequeño lugar. Buen sonido, cercanía con el artista en cuestión y pocos agobios. Casi siempre estupendamente acompañado. Me he sentido como un auténtico privilegiado de ver en directo tan cerca a artistas como Chris Robinson Brotherhood, The Steepwater Band, Cracker, The Jayhawks, North Mississippi AllstarsThe Hangmen, Lee Fields & The Expressions, Marah, Israel Nash, Dan Penn o Supersuckers y muchos más.... 

Este domingo tengo otra cita en ese lugar con una banda que me gusta tanto como las antes mencionadas: Cordovas. Y el punto de inflexión para que este grupo me flipe y juegue en la liga de los grandes fue cuando tuve la suerte de verles en directo en el festival DalecandELA hace un par de años. Cuando fui al concierto sólo había escuchado Destiny Hotel que me atrapó desde la inicial High Feeling... Aquella tarde bajo la persistente lluvia fue mágica para mi y como escribí en la crónica: me encantaría verlos en una pequeña sala un par de horas. El domingo es la ocasión perfecta. Hoy en día tengo más que trillados sus tres últimos discos de estudio que no tienen desperdicio: Destiny Hotel, The Rose Of Aces y su reciente Back To Life.


jueves, 7 de mayo de 2026

McCready, My name is Mike McCready

El otro día me enteré por Redes sociales de que Mike McReady prepara una novela gráfica sobre la comunidad musical de Seattle. Farewell To Seasons será un comic escrito a pachas junto a Mark Sable, ilustrado por Sebastián Piriz y con la portada a cargo del artista Kikuo Johnson. Además el asunto irá a acompañado de una opera rock perdida con música compuesta por el bueno de Mike. Me interesa el embolado y es que queridos millones de lectores de este cochambroso blog tengo en alta estima a McReady. Creo que es uno de los guitarristas más certeros de su generación y un más que estimable compositor como ha demostrado además de en Pearl Jam en Mad Season o Temple Of The Dog. Me interesa su destreza con la guitarra pero mucho más su capacidad para escribir excelentes canciones y en su zurrón tiene ya un buen puñado. Escribiría que rebosa...

Empezando por lo último admito que estoy más que sorprendido por haber recuperado el mojo junto a sus compañeros de banda  en Dark Matter el hasta ahora último álbum de Pearl Jam. Infinitamente superior a sus dos anteriores entregas, claro que para eso no hacía falta mucho ja ja. En cualquier caso un muy buen disco cargado de buenas canciones interpretadas con brío y acertadamente producidas por el chico de oro del momento, Andrew Watt. Dado que en este disco firman los temas conjuntamente apuntaré el porcentaje que le corresponde a Mike al igual que sucedió en Vs o Vitalogy donde también venía firmadas en equipo. Tal vez menos conocidos pero sin duda un acierto total y de mis favoritas son Present Tense de No Code, Light Years de Binaural y la excelente Inside Job del Aguacate. 


Por supuesto también es muy destacable su contribución tanto en el álbum Temple Of The Dog como en Above de Mad Season. Ambos discos son obras cumbres de un período especialmente creativo donde resalta sobremanera la contribución de McReady, en el primero sobre todo en la faceta guitarrística y en el segundo tanto en lo instrumental como en lo compositivo. Es una gozada seguir sumergiéndose en esos trabajos y disfrutar con el entendimiento perfecto al que llegan todos los músicos. La chispa de McReady está bien presente en piezas tan redondas como Hunger StrikeSay Hello 2 Heaven, Call Me A DogWake Up, River Of Deceit o Long Gone Day. No descarto futuras gemas que añadir al zurrón de este excelente músico. Espero con ganas ese Farewell To Seasons. In McReady We Trust! Y por supuesto hay conexión con Prince, pero eso lo tendrás que buscar tu, no te lo voy a dar todo hecho.


viernes, 1 de mayo de 2026

Pildoras: Hoy, Capitalismo

Todo tiene que ver con ello. Que no te engañen. El vil metal. Imparable. Indestructible. Todopoderoso. Roe las entrañas de la sociedad de forma implacable. El discurso es fácil de comprar y se extiende a todos lo ámbitos de la vida. Nada escapa a su influjo. Lo demás, milongas. No voy a contraponer el Comunismo como sistema organizativo. No tengo ni soluciones ni propuestas que vayan más allá de la duda de si no hay o debería haber algo mejor. Seguro que lo hay. Incluso en la historia reciente o no tan lejana había algo que se llamaba Capitalismo Humanista que tuvo su desarrollo más notable en los Países Escandinavos. Pero es que ya no queda ni eso. Ahora es el turbocapitalismo y lo fagocita todo. De arriba a abajo. Cada cual mira por su culo. Libre mercado extremo, precariedad laboral y desigualdad. Arréglatelas como puedas porque ya sabes si te esfuerzas lo consigues... Si no tienes un Lamborghini es porque no te has esforzado lo suficiente si no tienes dos es porque eres un loser. Juas. 

La narrativa capitalista se extiende por todos los ámbitos de la vida. El deporte, no escapa a ello. Es más, es el caldo de cultivo perfecto para desarrollar y promocionar las milongas que hacen hincapié en el individualismo. El puedo yo solo. MVP. No me cabe duda de que el deporte contemporáneo es una extensión de la cultura empresarial y el neoliberalismo. Y todo el mundo cae en ello. La discusión se extiende en el foco equivocado... El equipo es lo que importa. Así debería ser. La colaboración. Solo así avanza un equipo y también la sociedad. MVP, mis cojones treinta y tres. Pero vende mucho más el glamour, los focos sobre un individuo... Todo tiene que ver con el capitalismo. No cabe duda de que es más fácil comercializar la imagen de un individuo que la de un equipo. El error es pensar que el individuo logra el éxito sólo, con su propio esfuerzo y nada más, sublimando el yo. Las cartas están marcadas desde el principio. Una vez que triunfa esta premisa todo es más fácil para el sistema. Y me las piro. Ya vale por hoy, copón.





viernes, 24 de abril de 2026

Stay With Me

Dos de mis canciones favoritas de la historia comparten título. Se compusieron con apenas siete años de diferencia. En 1971 la de los Faces en el 78 la de Dictators. Musicalmente no tienen nada que ver, tan solo, que no es poco, que son dos tonadas irresistibles que no me canso de escuchar jamás. Las tengo en varias playlist y ambas tienen el honor de encabezar la ristra de canciones en cuestión. Ideales para abrir un día soleado como el de hoy a todo trapo. Incluso aunque salgas de turno de noche del hospital. Es más, prescritas especialmente para estos casos ja ja. Está es la apertura perfecta de esta nueva sección en la que pondré títulos de canciones que repiten y cuyo único nexo común es que me chiflan. Sin más. 

Stay With Me de The Faces está en su magnífico álbum Nod Is As Good As a Wink... to a Blind Horse y es la canción más exitosa de su catálogo. Llegó al puesto 17 en el Billboard americano y al 6 en el Reino Unido. El tema tiene un gancho descomunal y toda la esencia de esta banda británica. A saber cierto desorden, un inicio absolutamente genial a lomos de la deshilachada guitarra de Ronnie Wood, con los parches de Jones marcando un perfecto ritmo a los diez segundos, el grito de Stewart a los 21 segundos que nos indica que nos vamos a divertir, las maravillosas líneas de bajo de Ronnie Lane y el piano electrónico Wurlitzer de McLagan fundamental a los treinta segundos. Parece que van a descarrilar de lo excitados que están los chicos y entonces la peculiar e inimitable voz de Stewart canta eso de In the mornin' don't say you love me... Me tienen de su lado. Hasta el fin de los días. Lleva la firma de Stewart y Wood.

Igual de buena, mítica en el repertorio de los Dictators, y momento cumbre siempre en sus conciertos es Stay With Me de estos encantadores crápulas neoyorquinos. Está en su imprescindible Bloodbrothers y me chifla de principio a fin con una letra muy sencilla y muy certera, de esas con las que conecto a las mil maravillas. Por supuesto destaca la chulesca a la par que tierna interpretación vocal de Manitoba y esas guitarras callejeras de Scott KempnerRoss The Boss. Las líneas de bajo a cargo del compositor del tema, Andy Shernoff juega en las mejores ligas del punk rock. El pulso neoyorquino está en cada nota de este imbatible tema que me carga las pilas de forma automática. Como rezaba aquel tributo, Dictators Forever Forever Dictators! Pues eso.


martes, 21 de abril de 2026

Nick Hornby. Dickens y Prince. Un tipo de genio muy particular

A priori relacionar las trayectorias de Dickens y Prince puede parecer una boutade de dimensiones bíblicas pero en manos de Nick Hornby cobra sentido desde la primera página. El ensayo se configura a partir de varias premisas evidentes; a saber, lo prolíficos que fueron, lo jóvenes que empezaron, la cantidad de horas que dedicaron a su arte y la pelea incruenta y loca que tuvieron cada uno con la industria que les tocó vivir. Y el resultado es un libro ameno, divertido y repleto de atinadas y certeras reflexiones sobre el mundo de la creación. Me lo he leído dos veces seguidas, la segunda solo las partes de Prince, que estoy de un púrpura que no veas. Eso no quiere decir que al vulgar celador creador de este cochambroso blog no le interese Dickens pero hoy en día el baile supera a la lectura y es fuente vitamínica fundamental en mi dieta diaria. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. 

Las disquisiciones que Hornby plantea sobre los aspectos creativos son la mar de interesantes. En el caso de Prince es muy interesante la reflexión sobre supuesto perfeccionismo ya que como acertadamente señalo su ingeniera de sonido Susan Rogers, el de Minneapolis no lo era en absoluto: Si hubiera sido un perfeccionista, no habría producido tanto... Las cosas le brotaban de forma natural... no podía esperar a la perfección... Ese torrente creativo que le salía a cholón rara vez era cotejado de forma obsesiva por Prince como también indica el músico Terry Lewis quién afirma que Prince nos enseño que la perfección está en la espontaneidad.. De modo que en el estudio que se construyó en su casa comenzó a crear como si no hubiera un mañana. Hornby no entra a desentrañar cuánto de su producción fue excelente, genial, normal o mala...Se nota que le encanta su música y dada su forma de proceder se entiende que habrá de todo pero que lo genial lo era de forma superlativa.

El tema de la precocidad también asusta. Tanto Dickens como Prince crearon algunas de sus obras más emblemáticas antes de los veinticinco. A esa edad ya eran veteranos. Lo cual es un arma de doble filo. Estirar el momento creativo es otra de las cuestiones que aborda con acierto Hornby. Y de nuevo ahí entra la cuestión de los gustos, que como bien señala el autor es subjetiva y siempre lo será. ¿Cuándo empieza el declive en la carrera de Prince, si es que lo hubo? Muriendo con tan solo 58 años es inevitable pensar que todavía le quedaba mucha música por crear y tal vez recorrer caminos diferentes, alejados de todo lo que había hecho. Eso era muy propio del músico de Minneapolis. Puedo imaginármelo grabando un disco de blues crudo, de gospel electrónico o de rock´n roll desaforado... Aunque tal vez si rastreas en su discografía ya encuentras trazas de todo ello...

Produced, arranged, composed and performed by Prince

Más mandanga Púrpura. En el primer disco el pequeño genio norteamericano  se hacía cargo de todos los instrumentos (más de veinte). Todo llevaba su sello. Baterías, guitarras acústicas y eléctricas, bajos, sintetizadores, pianos.... Y toda esa artillería para añadir detallitos: campanillas de viento, glockenspiel, platillos de dedo, palmas,  tambores de agua, bongos, congas, trapecio de cepillo... Un flipado. Un apasionado total de la música que tuvo mucho tiempo para enredar con los instrumentos que había en las casas de los colegas que le daban cobijo. No hay duda de su obsesión musical, al principio de su carrera practicando a todas horas; cuando ya era una megaestrella ofreciendo largos shows en discotecas después de haber actuado en un estadio o en un pabellón. Flipante. Y en esas noches locas de aftershows se echaba a las espaldas además de temas de su repertorio, canciones de Sly & Family Stone, The Rolling Stones, James Brown, Creedence Clearwater Revival, Al Green, The Staples, James Brown, Joni Mitchell... Toda una orgía sonora. 

En cualquier caso ser un multiinstrumentista superlativo, (y Prince lo era como puede que nadie lo haya sido ni lo vuelva ser jamás) no garantiza que seas un compositor fuera de serie. No al menos desde el principio. Y aquí estoy de acuerdo con la reflexión de Hornby de que el primer disco de Prince era un buen arranque, lejos de la genialidad en lo compositivo por mucho que impresionara, y lo hace de veras que el chico que lo graba lo hace todo... Pero tal vez ese detalle en ese momento más que favorecer le perjudicase y fuese algo así como: Mirad soy Prince y vosotros no, ja ja, y toco todos los instrumentos y bailo que lo flipais, mangarranes.... Encontrar el punto en la composición le llevo un poco más de tiempo, bien mirado no demasiado... Algunos señalan Dirty Mind (1980) como su primera gran obra otros creen que Controversy (1981); los más creen que el puñetazo definitivo en la mesa fue con 1999 (1982).

Vuelta a Dickens...

Otra de las acertadas tesis esgrimidas por Hornby es la vital importancia que ha tenido el cine en asentar y volver míticas algunas obras de ambos creadores. Como escribe el autor de este ensayo: Hay algo más que Oliver Twist y Purple Rain tienen en común, además de su perdurabilidad cultural y la juventud de sus creadores: ambas le deben muchísimo al cine. Sin la película Purple Rain es inimaginable que el álbum hubiera tenido el mismo impacto. Y sin el musical Oliver! de Lionel Bart, y el grandísimo éxito de su adaptación cinematográfica dirigida por Carol Reed, es posible que Oliver Twist no se hubiera convertido en la obra más famosa y representativa del autor, por encima de Grandes Esperanzas o David Copperfield.

Seguirá siendo Dickens una de mis asignaturas pendientes... Desde luego la forma en que Hornby acerca al lector la obra del autor británico consigue despertar el interés por su obra pero de momento no encuentro el momento de sumergirme en una de sus largas obras. Con Prince la cosa cambia y cuando tecleo este texto ya me he ventilado varios discos y picoteado a lo loco en diferentes etapas de su prolífica y loca trayectoria. Y el asunto continua. Hoy que se cumplen diez años de su muerte seguro que habrá nuevos podcast a los que hincar el oído. A por ellos. 


miércoles, 15 de abril de 2026

Dom Mariani. Apple Of Life

Un paréntesis en mi mundo púrpura. Hoy estaba previsto el concierto de Don Mariani en la sala Crazy Horse de Bilbao. Lo tenía subrayado en el calendario pero debido a los problemas con la guerra en Irán y al tema de la escala en los vuelos en Oriente Medio, es totalmente inviable la gira europea. Una pena. Lo cierto es que hasta hace dos meses no conocía nada de este músico, una leyenda por tierras australianas. Todo ha cambiado tras leer la entrevista publicada por Ruta 66 en el número de febrero realizada por Andrés Martínez a este hasta entonces desconocido para mi músico australiano. El autor de la misma realiza un pequeño repaso a la carrera de Mariani y las referencias que maneja llamaron poderosamente mi atención. A saber, The Jayhawks, The Kinks, Matthew Sweet o Bob Dylan y George Harrison citados por el propio Dom Mariani.

De modo que tras leer la entrevista me lanzó sin pensármelo al último lanzamiento de Mariani, Apple Of Life y caigo rendido desde la primera canción. Amor a primera vista. Al punto de que durante unos días estuve en bucle con el disco. De esas ocasiones en que los de tu casa te llaman la atención. Sin poder parar de escucharlo y recurriendo también a The Stems, la banda con la que Mariani se hizo famoso por Australia y algunos países de Europa. Y flipo especialmente con su álbum de reunión en 2007 titulado Heads Up. Pero vayamos con su último disco, el mencionado Apple Of Life toda una pieza de orfebrería pop rock con gotas de garaje elaborado con un gusto exquisito  y ejecutado con brío y determinación por Mariani (voz, guitarras); Salv Di Criscito (batería y coros), Bob Patient (Hammond y piano), repartiéndose el bajo en diferentes canciones el propio Dom MarianiJozef Grech y Tony Italiano y con la ayuda en un par de temas de Luke Dux con la pedal steel guitar.

El embrujo sigue intacto. Lo recupero hoy mientras junto estas líneas y vuelvo a flipar. Como me gusta la apertura con Breakaway, la guitarra eléctrica de Mariani marca el territorio con unos chulos redobles de batería a cargo de Salv Di Criscito y hacia el segundo treinta entran el piano, el hammond y unas castañuelas aportando ese inequívoco toque SpectorHacia el minuto y medio aparecen lo coros de Jeannie Norris y Sue Bluck. El toque definitivo. Pasada de canción. Por cierto fantástico trabajo al bajo de Jozef Grech tanto en el tema que abre como en los dos siguientes otras dos joyas de power pop. Escucha ahora mismo Apple Of LifeWorld On Its Head, espectaculares temas que tienen todo lo que me gusta de la música; grandes melodías, toneladas de groove y la voz de Mariani perfectamente arropada por los coros.

Sad State Of Affairs despega un poco el pie del acelerador para darnos un respiro repleto de clase. No me la puedo quitar de la cabeza. Que puta maravilla. Me chifla como canta Mariani y como se deja arropar por los coros fundamentales en todo el disco. Otro punto decisivo es lo bien que suenan las guitarras y lo fantásticamente bien puestos que están los pequeños y punzantes solos como en este tema. Apoteósico el minuto y medio final. En Where Do Lovers Go destaca la colaboración de Luke Dux que se luce con su pedal steel guitar para darle el aire definitivo a la canción. De nuevo fundamentales los coros en esta ocasión a cargo de Ian Campbell. De nuevo otro preciso y sugerente solo de guitarra atrapa mi atención hacia el minuto 3:10. Otro tema descomunal. 

La inspiración continua el resto del álbum sin momentos flojos. 44 minutos fantásticos repletos del mejor pop rock que he escuchado en mucho tiempo. Es un disco del pasado año y en mi hogar ya juega en la misma liga que el Girlfriend de Matthew Sweet, Tomorrow the Green Grass de Jayhawks, She´s the one de Tom Petty & Heartbreakers. Ese es el nivel. Escucho a Diego RJ decir sin titubear que Mariani es un pequeño genio no muy conocido y sinceramente estoy de acuerdo. Canciones tan jodidamente buenas como las mencionadas o como Jealous Love, Oh Angeline, Jangleland, Take It All Back o Just Can´t Wait merecen ser descubiertas  a la voz de ya. Muy grande el señor Mariani. Espero que pueda finalmente realizar la gira europea que se ha tenido que aplazar. Muchas ganas de verle en directo. 

sábado, 11 de abril de 2026

Prince. Purple Rain

Uno de los vídeos musicales que más vi en mi más tierna adolescencia fue Purple Rain de Prince. Mi aita me lo grabó en un cita de beta junto a otros de Bruce Springsteen, Dire Straits, U2, Madonna, Bryan Adams. Me acuerdo de las canciones de cada uno porque esa cinta la machaqué de lo lindo. Eran los singles más radiados de todos ellos y forman parte de mi educación musical. Profundicé en la carrera de todos salvo en la de Prince y desde luego no era porque la canción de marras no me gustase, todo lo contrario, me sabía el vídeo de me memoria. Siempre me intrigo, inquieto y fascino a partes iguales el comienzo del mismo. Ahí había mucha miga y casi toda se le escapaba a aquel muchacho con doce años.

Que aquellos años no siguiese la carrera de Prince puede ser por varios motivos. El principal es que en mi círculo cercano no conocía a nadie que se pirrase por el de Minneapolis. Ni de cerca. Es más ni siquiera Michael Jackson gozaba de mucho predicamento por mi barrio. Estamos hablando de unos años muy sórdidos para ciertos aspectos relativos al arte, la sexualidad y la libertad. En ciertos círculos todo eso no encajaba ni de lejos. Es más, tengo un recuerdo muy claro de cuando Stevie Wonder se hizo megafamoso por la dichosa I Just called to say i Love you incluida en banda sonora de La mujer de rojo. Aquello junto al anuncio de Si bebes no conduzcas hizo que la chanza sobre Wonder fuese continua... Y camaradas, tardé años en sumergirme en la música de Stevie y todavía lo sigo haciendo gozando de lo lindo. El puto amo.

Algo similar me está sucediendo ahora con Prince. Y lo estoy flipando hasta límites insospechados. Nunca es tarde y estamos en tiempos sencillos para acceder a música de forma sencilla. Más si tu querida hermana te subvenciona la suscripción a esa plataforma cuyo nombre no voy a teclear aquí ni por un millón de dólares. Solo hace falta tener curiosidad, sentir el picorcillo y elaborar un plan la mar de divertido. Lo estoy cumpliendo. Además mi entusiasmo por la música hecha para bailar no conoce límites. La lectura de Dickens y Prince. Un tipo de genio muy particular de Nick Hornby ha disparado mis ganas de abordar más material de Prince. Y me lo estoy pasando pipa. He añadido a lo que ya tenía sus dos primeros discos. Y me falta lo mejor. Pero no he podido resistir saltarme el orden de su discografía y entregarme a por ejemplo One Nite Alone. Me lleva acompañando unas cuantas noches...


lunes, 6 de abril de 2026

Prince. Judas Smile

Siguiendo con nuestra línea hereje vamos a sumergirnos en la música de Prince. Coge las mejores mallas que tengas por casa, unas resistentes porque vas a estar bailoteando un buen rato. Te va doler todo el cuerpo, mangarrán. El universo sonoro de Prince es fascinante y variopinto. Su discografía inabarcable.... Fue uno de los músicos más prolíficos sobre la faz de la tierra. Me estoy leyendo Dickens y Prince. Un tipo de genio muy particular un ensayo de Nick Hornby que relaciona las trayectorias del célebre escritor ingles y el loco genio de Minneapolis. El libro es bueno, directo y fácil de leer y por supuesto me están entrando unas ganas terribles de leer algo de Dickens y más todavía de enfangarme en la trayectoria musical de Prince. Ardua tarea.

Hoy en día, gracias a esa plataforma cuyo nombre jamás mencionaré aquí y que me subvenciona mi hermana, puedes escucharte todos los discos o casi, del artista que quieras. Mi conocimiento de Prince se reduce a Sign o' the Times, Come y el recopilatorio The Very Best Of Prince... A todas luces una miseria. En total habré escuchado unas cincuenta canciones pero es que este sujeto maneja cientos sino miles. El pasado año se edito en Blume, Prince. La historia detrás de sus 684 canciones. A menudo tildado de genio, la producción discográfica de este hombre es inmensa y escucharlo todo es una locura. Por muy bueno que sea es de cajón que tiene que haber de todo en su amplio catálogo. ¿Por dónde empezar? Casi siempre lo suelo hacer por el principio pero esta vez he realizado un experimento que de momento me ha proporcionado grandes momentos.

Mi estrategia ha sido elaborar un par de listas de diecisiete temas cada una siguiendo algunos artículos o entrevistas de Edward Bowser editor de Soul In Stero,  Matt Thorne autor de Prince y Duane Tudahl que tiene un par de libros sobre la época de Purple RainSign o' the Times... Ha sido una especie de divertido juego con el que he acertado de pleno dejándome con ganas de más. Iré a por los discos. Todavía no sé en qué orden. Posiblemente a como fueron editados. Casi siempre es la mejor opción aunque a veces saltarte, dejarte llevar por tu intuición. Pediré consejo a algún amigo que se conoce la trayectoria de este tarambana al dedillo.

De momento elijo un tema perfecto para dar título a este post. Ideal para estas fechas tan entrañables. Qué mejor elección que la sonrisa de Judas... Al final terminan condenándole pero el tipo se va sonriendo porque ya sabéis, dientes, dientes que es lo que les jode. Juas. El horizonte se ha tornado purpura y seguro va estar repleto de temas bailables, aplastantes baladas, encantadores falsetes y solos de guitarra al alcance de pocos hachas en este mundo. De momento aquí dejo además de la de Judas que venía al pelo otras cinco que me han chiflado hasta límites insospechados. Voy a echar a lavar las mallas. Eran color purpura. Faltaría más.






jueves, 2 de abril de 2026

Procesión... Me pido Barrabas

Va por dentro. O eso dicen. Aunque estos días las vemos mucho por fuera, por las calles de casi todas las ciudades y pueblos de Spain. A pesar de que en teoría vivimos en un país aconfesional la cultura católica sigue teniendo mucho peso con celebraciones y tradiciones varias. Estas fechas, en plena Semana Santa ya andan por ahí los de los capirotes. De pequeño les tenía pánico. Les vi la primera vez en mi niñez en Bilbao y los asociaba ineludiblemente al Ku Klux Klan... Ahora ya no les tengo miedo. Eso si, como fenómeno sociológico me fascina como el personal más variopinto quiere figurar estos días en primera plana haciendo ver lo entregados que están con la causa... Así una multitud nada despreciable hace ver lo devota que es, representa su penitencia y ayuda a portar con orgullo estructuras artísticas de madera, adornadas con velas y flores... Todo muy colorido y solemne. Incluso vienen personas de otras latitudes para verlo. 

Hace muchos años incluso fui con mis progenitores a la célebre Pasión viviente de Balmaseda. Un asunto muy serio, camaradas. En ese pequeño pueblo vizcaíno casi todo el mundo se toma la cuestión muy a pecho y guárdate tu, maldito ateo o en mi caso despreciable hereje, de hacer ninguna chanza... Te la juegas... Ja, ja, ja. En cualquier caso voy a dedicar este post que jamás leerá a una compañera de trabajo que es de ese pueblo y a la que por supuesto interrogué sobre múltiples cuestiones en torno a esta celebración. Me contó interesantes y jugosos chascarrillos que por descontado no voy a desvelar aquí ni por un millón de dólares. Lo que más me interesaba es quién hacía de Barrabas. Le dije que me encantaría hacer ese papel, ahí arriba subido en la tarima, escuchar en boca de Poncio Pilato a quién queréis que libere a Jesús o a Barrabás y la chusma eligiendo a Barrabas... Y suena a todo trapo Lust For Life. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. Que a Judas le condenan... 

sábado, 28 de marzo de 2026

Nathaniel Rateliff & The Night Sweats. Tearing At The Seams

Todos y cada uno de los discos que han editado Nathaniel Rateliff & The Night Sweats han sido recibidos con algarabía y entusiasmo en mi hogar. Su música desprende buenas vibraciones por todos los costados. Siempre me pone de buen humor. Es un estilo vitalmente contagioso que bebe del soul con acertada y lúcida inspiración. Una de las claves de sus éxito es la interpretación vocal de Nathaniel que repito genera buena vibra en cada estrofa que nos canta. Todo envuelto en la elegancia y el bailoteo del mejor soul siendo tanto la sección de viento como el piano los ejes fundamentales de su música sin olvidar la imprescindible sección rítmica, soberbia todo el álbum y con momentos de locura absoluta del bajo a cargo de Joseph Pope III colaborador de Rateliff desde el inicio de su carrera.

Nathaniel debutó con su nueva banda en 2015 con su álbum homónimo que cosechó un monumental éxito gracias singles con tanto gancho como Trying so hard not to know, Wasting Time y sobre todo SOB (más de 106 millones de visualizaciones en el tubo...) A ver quién no conoce aquello de Son of a bitch, give me a drink... De modo que no lo tenía nada fácil para su continuación. Y supero el reto. Con creces, además. Porque Tearing At The Seams posee unos cuantos singles tan resultones e irresistibles como su predecesor y una producción y sintonía entre todos los músicos tan buena como en su primera rodaja. Con el paso de los años y las escuchas creo que este es mi álbum favorito de Nathaniel. Aunque otros días es The Future, ja ja.

Shoe Boot nos da la mejor bienvenida posible. El demoledor bajo de Joseph Pope III suena colosal junto al sugerente órgano de Mark Shusterman, otra pieza fundamental en el rugoso sonido de la banda. Es una presentación repleta de clase, elegancia y mucha sustancia. Y tiende el puente perfecto para los dos siguientes temas Be There y A Little Honey. El primero podría estar perfectamente en su debut y tienen que ser de esas que en directo levanta el personal hasta el infinito y más allá y la segunda posee esa cadencia en la que tan brillantemente se desenvuelve Nathaniel con ecos del mejor Van Morrison. Podría disimular pero prefiero no hacerlo. Caigo rendido ante su propuesta repleta de clase y canciones inolvidables.

La cara b del vinilo se abre con Say It Louder de las pocas en las que no hay sección de viento pero es absolutamente arrebatadora, un ejercicio maravilloso de pop soul con unos estupendos subrayados de guitarra eléctrica enriquecidos golosamente con el piano de Mark Shusterman. Hielo en las venas tienes si no te emocionas con algo tan bello como Hey Mama. La parte final de la canción me pone los bellos de punta. Emocionante es poco. De esas que sería imperdonable si la dejasen fuera del setlist. Cierto aire gospel se cuela en Babe I Know y le sienta de cine. Ecos del gran Sam Cooke para otro tema redondo. No voy a ser quién minusvalore el rollo que se trae Intro (que abre la cara C del vinilo) una de esas canciones perfectas para comenzar un concierto y dejarte a los pies de joyas como Coolin´Out y Baby I Lost my Way, (But I´m Going Home). Esta última es el perfecto compendio de la propuesta sonora de Rateliff. Tiene un rollo vacilón que no te lo quitas en todo el día. Desde que lo escuché siempre he pensado que podría estar perfectamente en el Back To Black de Amy Winehouse.

La última cara de este vinilo doble se abre con You Worry Me que se ha convertido en una pieza fundamental en el repertorio de este hombre y su banda, y con razón porque es el típico single comercial repleto de clase por el que no pasa el tiempo. Da igual las veces que lo hayas escuchado. Efectivo a más no poder. La misma cadencia sosegada y de nuevo la figura de Sam Cooke me viene a la mente al escuchar los dos temas que cierran el álbum; Still Out There Running y Tearing At The Seams. Este último tiene una parte final con la voz de Nathaniel desgarrándose para que vuelvas a poner el vinilo. A cholón. No me canso de la música de este combo. Esenciales en mi hogar.

martes, 24 de marzo de 2026

AVTT. PTTN

Sorprendente y estimulante colaboración entre The Avett Brothers y Mike Patton que a finales del pasado año sellaron su unión artística con la publicación el 14 de noviembre de un álbum que entra la mar de bien, aglutinando las mejores características de ambos. No era fácil encajar los universos de los hermanos Avett Patton y sin embargo la música fluye encantadora desde la conmovedora Dark Night Of My Soul que abre con una clase descomunal el álbum. Es el inicio perfecto un bonito contraste entre las armonías vocales de Scott y Seth con la voz de Patton más comedida, adaptándose a una letra que emociona desde la primera estrofa: I suspect there's nothing left of, What I always said would always be there, Would always be there, I've a sense that ever since, I was young, I've been borrowing air, Borrowing air. To Be Known continúa por tesituras intimistas, buenas percusiones un piano sugerente y de nuevo esas grandes voces cruzándose de manera perfecta. 

Heaven´s Breath rompe abruptamente el encantamiento con aires industriales, urgencia punk y la sombra de Nick Cave planeando por cada nota de la canción. Todo un acierto. Muy chula. Recuperan la senda intimista con Too Awesome que me hace pensar en algunas canciones de The Wall de Pink Floyd, esas en las que la voz cantante la lleva Roger Waters. De esa forma se cierra la primera cara del vinilo. El resultado más que prometedor. Y sinceramente lo mejor está por venir porque la apertura de la cara b con Disappearing es tan aplastantemente buena como Dark Night Of My Soul. La irresistible voz de barítono de Patton está colosal y el tema parece un gospel retorcido y bello a la vez. Vale, no puedo disimular mi entusiasmo por estos músicos ja ja.


El primer single Eternal Love es una apuesta ganadora. Pocas veces suelo escuchar las canciones de adelanto pero dado mi entusiasmo por los Avett Brothers y Mike Patton no me pude resistir y caí rendido. Pensé, qué ganas de escuchar el álbum entero por Dios... Tras Eternal Love viene The Ox Driver´s song que parece un tema del Steve Earle más folk pero gracias a las voces de estos tipos  y un tratamiento industrial se acaba convirtiendo en una pieza inclasificable con una intrigante percusión y protagonismo para un grueso bajo en combinación con un juguetón banjo. The Things I Do no baja ni un ápice el nivel. Aquí la acústica y las líneas vocales te vuelven a seducir y te dejan a merced de Received, un inmejorable final, atmosférico, bello y eterno. Nueve canciones como nueve soles. Ni me puedo imaginar lo que sería presenciar esto en directo. Ni en el mejor de mis sueños.

viernes, 20 de marzo de 2026

Ciudad muerta. Shane Stevens

Violenta, dura y misógina, con personajes verdaderamente desagradables pero total y absolutamente irresistible para el autor de este cochambroso blog, así es Ciudad muerta de Shane Stevens publicada en la muy interesante Sajalín Editores. Los asuntos mafiosos de New Jersey son el trasfondo ideal para diseccionar uno de los elementos más perturbadores de los seres humanos: la violencia. Atávica, inevitable y pieza angular del sistema capitalista. En Ciudad muerta casi nadie la puede sortear, todo el mundo es víctima de ella o saca provecha de su ejercicio. La vida misma. El Capitalismo por mucho que nos cuenten milongas. Shane Stevens conoce de lo que escribe, parece que de primera mano. Llegué a esta novela por recomendación de Alex G en Redes sociales y porque leí en la contraportada un comentario definitivo de Dave Zeltserman: Un libro brutal y extremadamente violento sobre los aspectos más sucios de la mafia que bien podría haber sido un anteproyecto de Los Soprano.

Esas dos llamadas de atención se complementan con la brutal declaración del autor, Shane Stevens que viene junto a su pequeño extracto biográfico, dice así: Me han disparado, apuñalado, apalizado, gaseado, pateado, azotado, encarcelado y tirado ácido encima. He olido la muerte, visto su sombra y oído su aullido. La violencia ha sido mi pan de cada día desde pequeño, y algo sé sobre ella. Y también sobre el lado siniestro de la violencia, aquella que llevamos dentro. Está justo por debajo de la superficie, al acecho, siempre dispuesta a aplastar y destruir. Un testimonio desgarrador que fue el acicate definitivo para que me lanzase sin remisión a su lectura. Y el resultado ha sido brutal. 

La trama de la novela gira en torno a la encarnizada lucha por el poder en New Jersey. Joe Zucco y Alexis Machine se la disputan sin miramientos, el primero es un mafioso de la vieja escuela guiado por los códigos y normas propias de ese tipo de organizaciones y el segundo es un despiadado hombre capaz de saltarse todo eso para asaltar el reino de los cielos. Como consecuencia se suceden los enfrentamientos, brutales y desgarradoramente escritos por un Stevens que se nota que conoce de lo que escribe. Conforme avanzaba en su lectura más claro tenía que nadie iba a salir indemne de la terrorífica espiral de violencia. Te va a marcar de por vida. 

Apenas hay esperanza y posibilidad de huida para los personajes de esta novela. Nadie escapa de un destino implacable. Me costaría elegir algún personaje que me caiga bien, por el que tenga cierta empatía. Tal vez la novia de Harry Strega, un esbirro del escalafón más bajo que aspira con más violencia a subir puestos, pero aún así su trazo al igual que el de resto de personajes femeninos no sale tampoco demasiado bien parado. Reconozco que por momentos he sentido un asco inmisericorde por cómo describe la psique femenina el autor pero supongo que en ese mundo lo contrario sería intentar ser políticamente correcto y este libro es todo menos eso. Al parecer Stephen King es un furibundo admirador del mismo y le rindió homenaje en La mitad oscura incluyendo al mafioso Alexis Machine como personaje de los libros de crímenes que escribe Thad Beaumont .

martes, 17 de marzo de 2026

Taylor Swift. Cardigan

This year we celebrate Taylor Swift's twentieth anniversary in the music world. She debuted as a teenager. She wrote her first songs in high school and has gradually built a very successful career—tremendous, in fact. She's dabbled in different styles and has as many fans as she does fierce detractors. I like her more every day. So, screw the haters. She's Maiaki's favorite artist, and thanks to her, I've discovered many great songs. This one is from her album Folklore, which is perhaps one of her best-reviewed albums by certain select critics. Ha! I really like the song, but I also like many others that are more pop-oriented or downright danceable. Dance to the Music! In any case, this is a perfect song for a sweet sixteen. Adolescence is often a misunderstood stage by many adults, and music always helps you find your place in the world. And at night, let's dance!


sábado, 14 de marzo de 2026

Green Day. Kill The DJ

En ocasiones, recurrentes obsesiones musicales se adhieren a mi piel sin remisión. No puedo hacer nada contra ellas. Es más, me dejo llevar. Las disfruto. Por muy a contracorriente que vayan, por muy inusitadas que parezcan. En mi universo particular tienen sentido. Parafraseando a Tom Waits con la música de Beefheart de quien dijo, que una vez que has escuchado su música cuesta mucho limpiártela de la ropa. Te mancha, como el café o la sangre. Esto que me pasa a mi es más como un chicle pegajoso y utilizo este símil adrede en honor a un colega al que le confieso mi voladura con Green Day y me dice que nunca le gustaron, que siempre le parecieron pop chicloso. Ja, ja. Es lo que hay, queridos amiguitos... No hay Guilty Pleasures en este cochambroso blog si me gusta, me gusta y punto.

Y, ¿Cómo he llegado aquí? Conexiones musicales. La primera fue hace unos años cuando descubrí la colaboración de Billie Joe Armstrong con Jesse Malin en Strangers & Thieves  perteneciente a su fenomenal Sunset Kids. Un pedazo de canción compuesta a pachas que reunía varios de los ingredientes en los que ambos son muy hábiles, a saber, buenas melodías, guitarras power pop, fantásticos coros... En esencia las mejores canciones de Green Day se mueven por esos terrenos. Y tienen muchas y muy buenas. La relación de Jesse Malin con Green Day es probable que date de cuando D Generation telonearon en varios conciertos a los de Oakland. Puede que ahí se forjase una amistad musical que fructificó primero bajo el nombre de Rodeo Queens con la canción Depression Times


La segunda fue hace un par de años cuando leí en marzo de 2024 en el número 423 de Ruta 66 una excelente crítica de su álbum Saviors escrita por Eduardo Izquierdo. El asunto empezaba así: Un disco de Green Day sonando a Green Day no puede suponer ningún problema. No jodamos ¿Qué no les gusta la banda? De acuerdo. Pero dejémonos de mandangas y excusas sobre tiempos pasados que fueron mejores, sobre credibilidades perdidas, o sobre sonidos evolucionados. El inicio de esta reseña llamó poderosamente mi atención. Escuché el disco y me encantó. Podría haber sucedido que no y seguirían apartados de mi vida. Pero me alegro de haberlo leído ja ja. Y seguía acertadamente con... Vale, no se creen lo de niños (¿seguro?) ricos con letras anti sistema. Pero cuando lo han hecho otros en su misma posición ¿si es creíble? ¿lo es en Pearl Jam o en Sprinsteen? ¿Incluso en Dylan o en Neil Young? Ellos no llegan a fin de mes. Vamos a dejarnos de chorradas. La crítica en el número 593 de febrero de 2024 en Popular 1 a cargo de Anchel P. Sol también ponía bien al disco y ponderaba la trayectoria de la banda con: Green Day no han grabado ningún disco malo y este tampoco es una excepción. De modo que ahí tenía a dos de mi prescriptores favoritos, con los que coincido digamos en un 70% (lo cual es la leche) deshaciéndose en elogios con el último trabajo de la banda...

Y la tercera conexión, y más potente es el vínculo rockero con Unax al que le gusta mucho Dookie y que un día me dijo aita pues el American Idiot también es muy bueno... Ufff. Recuerdo que cuando comencé a trabajar en la sección de música de unos grandes almacenes cuyo nombre jamás escribiré aquí ese disco estaba en pleno apogeo y yo por aquel entonces huía como de la peste de aquello. Pero hoy en día lo escucho y lo disfruto, me gusta mucho, está hecho para mí ja ja. Me encanta cuando suceden estas cosas y en los últimos años me pasa a menudo y una de las razones principales es disfrutar de la música en compañía de Maiaki y Unax casi siempre desprovistos de prejuicios y chorradas. Así que venid a mi Green Day, os recibo con los oídos bien abiertos igual que otros damnificados que estoy descubriendo en los últimos años: Ryan Adams, Counting CrowsArctic Monkeys o Sheryl Crow. Kill the The Last DJ, ja ja.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Cordovas. Back To Life

Apenas han transcurrido dos meses y medio del año 2026 y ya tengo rondando en el reproductor de música, procedente de esta plataforma cuyo nombre no voy a mencionar jamás, una decena de discos que han llamado poderosamente mi atención. Uno de los que despuntó a principios de año, concretamente el 30 de enero fue Back To Life de Cordovas. Mas que un Lp parece un Ep ya que son nueve canciones en apenas veintiocho minutos. Para qué más si el resultado es tan brillante como el que nos ocupa. La banda de Nashville afincada últimamente en Mexico nos ha obsequiado con un disco exquisito, cocido a fuego lento, una verdadera delicia repleta de sensibilidad y clase. Un perfecto antídoto para estos tiempos de mierda llenos de ruido y desesperación. 

Tenía muchas ganas de escuchar el álbum porque me chifló la actuación de Cordovas en el DalecandELA Fest de hace un par de años. Aquel día abrieron con Josefina, incluida en este disco y su interpretación me voló la cabeza. No conocía el tema y captó absolutamente mi atención y como escribí en la crónica de aquel día, no se puede empezar un concierto con más clase. Creo que tocaron más temas de Back To Life, no estoy seguro. De lo que no me cabe ninguna duda es de que este álbum es un triunfo absoluto. Una rodaja que escucho sin parar y que cuando acaba vuelvo a dar al play sin pensármelo.

Las coordenadas sonoras con claras y beben de sonidos setenteros. Siguen el legado de  The Band o Grateful Dead con una clase poderosa, cargados de grandes canciones y con una interpretación que capta tu atención desde la inicial Higher Every Time. La conexión entre Joe Firstman (voz, bajo, guitarra acústica, Fender Rhodes, piano, sintetizador, Wurlitzer) y Lucca Soria (guitarra acústica y eléctrica, bajo, voz) es mágica y la aportación de Jon Loyd (voz, piano), Rick Parker (guitarra), Smith Curry (guitarra) y Chris Powell (batería, percusión) esencial. Todo el disco se beneficia de un entendimiento superlativo que alcanza sus cotas más altas en la monumental Step Ouside donde se cuelan incluso unos irresistibles ecos de Allman Brothers Band. Absolutamente prendado de esa canción. Todo brilla de forma atractiva a más no poder. Me chiflan las armonías vocales. Qué ganas de escucharla en directo. El asunto explota a partir del minuto 2:08. Pura delicatessen. 

La delicadeza, el tono relajado y la elegancia con la que abordan todas las canciones es digna de elogio. Otra de mis favoritas es Lost At Sea con la presencia destacada del piano y unos coros envolventes que explotan a falta de un minuto para que termine la canción para ser todo coronado con elegantes y sutiles punteos de guitarra. La perfecta confluencia de guitarras acústicas y eléctricas es otro de los signos distintivos del álbum y alcanza cotas fantásticas en Sunset o Back To Life. La agradable y magnífica sorpresa es una Mexico Home con aires rancheros bañados en country y los fantásticos arreglos jazzys de Wings que se abre con el sutil saxo de Kamasi Washington y circula por terrenos funk con el piano protagonizando momentos sublimes. 

Black Sand es un cierre a la altura. Lo deja en todo lo alto e inevitablemente picas otra vez. Vuelta a Higher Every Time y no me canso. Es una gozada sumergirse en trabajos así, donde la música fluye de forma contagiosa y hace que pienses en gozar de todo esto en directo. Afortunadamente Cordovas estarán por Spain el mes de mayo y ya tengo subrayada a fuego su concierto en el Kafe Anzokia el 17 de ese mes. Una cita que no me quiero perder por nada del mundo. Es el momento, la banda está en plena forma y presentando este trabajo mis ganas se incrementan hasta el infinito y más allá.