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jueves, 6 de octubre de 2022

Jerry Cantrell. Brighten

Por causas mayores este año no pude ir al Azkena Rock Festival. Uno de los conciertos que más ganas tenía de ver sin duda era el de Jerry Cantrell. El bueno de Jerry venía a presentar su disco Brighten motivo de excitación para este juntaletras ya que tanto este álbum como el resto de su discografía me flipan tanto o más que su labor al frente de Alice In Chains. Y no, no es una exageración. En el caso de Cantrell lo bueno es que ha sabido compaginar su indispensable presencia en el combo de Seattle con una excitante carrera en solitario con puntos comunes en cuanto a sonido con la banda madre pero también con interesantes variaciones, saliéndose con brillantez de su zona de confort. Y una muestra más que poderosa es Brighten.

Por razones que desconozco el disco ha tenido una distribución pésima. Hacerse con el en formato físico ha sido misión casi imposible. De hecho lo pedí por el sistema de importación de la FNAC en diciembre del pasado año y me olvidé por completo de él visto que no llegaba. Cuál fue mi sorpresa cuando Su vino a casa con el disco en cuestión un día de !mayo!. Más de cinco meses y a precio de sangre de unicornio. Menos mal que como podrá imaginar cualquiera mis tretas en cuanto a descuentos y demás son certeras y me lo saqué a un precio razonable. Ha merecido la pena. Antes de tenerlo en mis manos lo había escuchado decenas de veces por el tubo. 

El formato físico está chulo. El típico digipack que luce bien. Eso si leer los créditos y las letras es toda una odisea. ¡Están todas en espiral! ¡Hay que joderse, Jerry! Pésima distribución y cuando por fin lo tengo en las manos es todo un reto leer cada jodida letra. Pero lo importante que es la música brilla de lo lindo. De la primera a la última canción. Como he escrito antes Jerry sabe conjugar a la perfección canciones que podrían figurar en cualquier disco de Alice In Chains con otras más arriesgadas, realmente personales que contribuyen a acrecentar la leyenda de este músico, un tipo que siempre tiene algo interesante que contar. Otra de las bazas imbatibles de Cantrell es que siempre se sabe rodear de excelentes músicos decisivos para crear el sonido del álbum. 

El disco se abre con  Atone una canción absorbente con una atmósfera irresistible. Puedes reconocer al tipo que canta en AIC pero es un tema diferente a todo lo que había escuchado anteriormente en la discografía de Jerry. Le sigue Brighten que da titulo al disco, otra joya con unos maravillosos coros a cargo de Greg Puciato (espectacular en todo el disco). Un tema con potencial comercial y que podría haber encajado en cualquier gran disco de Alice In Chains. La canción va in crescendo y termina por todo lo alto dejando un regusto exultante. Prism Of Doubt es por momentos mi canción favorita del disco y una de las mejores de su discografía. Fantástica la guitarra slide de Michael Rozon y de nuevo unas armonías vocales en las que perderse una y otra vez. Un temazo que no me canso de escuchar.


Black Hearts And Evil Done es la mejor muestra de lo que es capaz de hacer Jerry en solitario. Un tema acústico con unos maravillosos coros esta vez femeninos cortesía de Lola Bates que funcionan como fabuloso contrapunto a la excelente voz de Jerry. La labor de esta chica en este tema te atrapa. Es como cuando Gilmour cuela voces femeninas en los discos de Pink Floyd en su carrera en solitario. No me digáis porqué pero siempre que escucho a Cantrell en solitario me vienen a la mente conexiones floydianas y especialmente con David Gilmour. Un diez también para la aportación de Duff McKagan al bajo. Otro que va sobrado de clase. Siren Song es otra canción repleta de matices sonoros. Escucharla a tope con cascos es una gozada. Brillan el piano y teclado de Vincent Jones y los punteos de Jerry son como en todo el disco atinados a más no poder. De nuevo la influencia floydiana es bienvenida.

Had To Know es el tema más contundente del álbum sin ser un tema duro en la onda del material de Alice In Chains pero en esencia tiene fuerza y por encima de todo está maravillosamente construido. Aquí también se hace notar de forma espectacular los teclados de Vincent Jones y el contrapunto perfecto son los punteos de Jerry. Otra canción con marchamo de clásico. Nobody Breaks You es tal vez la canción que menos me gusta del disco, un poco repetitiva se aleja del nivel de todas la anteriores. Afortunadamente Jerry recupera el pulso con la fantástica Dismembered, una canción luminosa, perfecto resumen de todo lo bueno (casi todo) que tiene este disco. Habría sido un final perfecto pero para finiquitar el disco Jerry ha elegido hacer una pequeña y curiosa cover de Goodbye de Elton John. Hubiese preferido que el final fuese uno de sus temas pero respeto absoluto para Jerry uno de esos músicos de los que no me pierdo ni uno de sus pasos. 


martes, 26 de julio de 2022

Playlist veraniego 2022

Con la esperanza de juntar otra tanda de al menos seis días en agosto regreso al redil para certificar lo que todo el mundo sabe: que lo mejor del trabajo son las vacaciones y que se está mucho mejor sin hacer nada que en el laboro por muy buenas que sean tus condiciones (y ahora mismo no me puedo quejar). Pero nada comparado a unos buenos paseos por la playa con tus seres queridos. Sin ningún tipo de prisa, saboreando el tiempo en sus esplendor, gozándola en el mar y sazonando todo ello con una buena banda sonora, algo que nunca me falta. Siempre llevo un pincho con abundante material y unos cuantos cds originales que me obsesionan en ese momento. Por motivos que desconozco el dispositivo del usb me ha fallado pero le he dado cancha a todo el material que he llevado. Cuando Su me vio todo lo que metí en mi mochila me dijo, ¿pero dónde vas exagerado? Al final he escuchado todos al menos dos veces y algunos tres. Más las suculentas y emocionantes contribuciones de Unax, obsesionado estos días con Bruce Springsteen, Al Green, The Faces, John Lennon, Ozzy Osbourne, Marvin Gaye o Stevie Wonder. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. No voy sin música a ningún lado. No pueden faltar Van Halen, eso lo tengo claro. Sex, Love and Rock´n Soul. 
















viernes, 18 de octubre de 2019

Jerry Cantrell. Boggy Depot

Hace más de veinte años que Jerry Cantrell publicó Boggy Depot, su debut en solitario. Corría el año 1998 y se cumplían desde dos desde que Alice In Chains habían editado su último disco de estudio con Layne Staley como cantante. Y sería el último si exceptuamos su gloriosa aparición en el MTV Unplugged. El tema con Layne pintaba mal como desgraciadamente se confirmó años después pero Jerry no podía dejar de crear música. Una constante en su vida y algo por lo que le estaré eternamente agradecido. Boggy Depot podría ser perfectamente un disco de Alice In Chains y sería uno cojonudo, maravilloso, con momentos sublimes.

Recuerdo que una de las tantas veces que estaba viendo con Su el MTV Unplugged de Alice In Chains me dijo que le encantaba la voz de Jerry Cantrell. No es sólo que le pareciese que encajaba perfectamente con la de Stanley sino que cuando era la principal le gustaba tanto como la del bueno de Layne. Y apoyo la moción. Es una faceta tal vez no muy resaltada cuando se escribe sobre Cantrell pero a su prodigiosa capacidad para componer música imperecedera y a su habilidad con la guitarra se le une una más que ponderable pericia a las voces. Un diez para él también en ese apartado. 

En Boggy Depot Cantrell se rodeó de sus compinches habituales (Sean Kinney a la batería en todos los cortes del álbum y Mike Inez al bajo en tres temas) más otros ilustres invitados como Les Claypool (Primus)Rex Brown (Pantera) y Norwood Fisher (Fishbone) al bajo más Angelo Moore (Fishbone) que aporta los vientos en dos piezas exquisitas: Cut You In y Cold Piece. El disco se gestó entre 1996 y 1997 y nació más por la situación en barbecho de la banda que por un interés claro de Jerry en debutar en solitario. Pero si quería hacer música no podía contar con su amigo Layne, eso era tarea imposible.

De modo que Boggy Depot es un álbum en solitario de Cantrell pero podría haber sido perfectamente la continuación del disco homónimo de Alice In Chains y aunque alguno se lleve las manos a la cabeza yo escribo que mejor, más variado con canciones sublimes, muchas de ellas auténticos clásicos que lucirían de lo lindo en la discografía de Alice In Chains y eso lo aplicó desde la primera canción, una portentosa Dickeye donde el sonido de Alicia es más que reconocible. Una canción poderosa marca de la casa con un excelso trabajo de Cantrell a la guitarra, un claro single con potencial infinito en un mundo cuerdo.

En el segundo tema (Cut You In) también con cadencia Alicia ya tenemos un elemento diferenciador: las eclécticos trompetas cortesía de Angelo Moore que le dan al tema un aire diferente sin salirse de los parámetros reconocibles de Cantrell. Con My Song simplemente tengo que escribir que es una de mis canciones favoritas que jamás haya compuesto el bueno de Cantrell. Es inevitable fantasear con escucharla en las voces de Jerry y su amigo Layne. Pero así como esta es maravillosa. Me vuelve loco el estribillo con Cantrell cantando de forma sublime eso de: Every time you let it show, I didn´t want to know by the time I had lost my soul...


Un sugerente piano nos introduce a Settling Down la canción más larga hasta ahora. Otra puta delicia con un espectacular trabajo al bajo de Norwood Fisher y una sentida interpretación vocal a cargo de Jerry Cantrell. Insisto en esta faceta de Jerry. Se puede tener más o menos voz o rango vocal pero lo que hay que tener siempre es gusto y estilo para entonar las notas y Cantrell va sobrado. Para completar la perfección al piano de fondo siempre presente le acompaña una guitarra excelsa, exquisitos punteos ejecutados con el sobrio estilo de Jerry Cantrell. Otro de esos temas por los que pierdo la puta cabeza. Una canción soberbia que en mi maltrecha mente me recuerda a los mejores Pink Floyd y seguro que no tiene nada que ver. Pero siempre la he asociado a Gilmour y cía.

A veces es tentador dejarse llevar por la oscuridad que propone Cantrell en canciones como Breaks My Back en la que la voz de Cantrell parece filtrada por algún efecto y donde no puedes dejar de escuchar la impresionante guitarra que se bifurca por mil recovecos. Son más de siete minutos sin que en ningún momento se haga larga. Y ese mismo sentimiento te agarra fuerte con Jesus Hands un tema más metálico, una canción más trotona pero que no pierde nada de su encanto. Devil By His Side es otro tema con enorme potencial para single. Una canción con un feeling especial, de esas en las que todo se va preparando para un arrebatador estribillo. Y así es. De las que primero se te incrustan y no te abandonan.

El tremendo arranque de Keep The light on te hace ineludiblemente pensar en Dirt por ejemplo hasta que llega un momento de pausa y Jerry te recuerda en una parte lenta, acústica que es un auténtico maestro haciendo esos rompedores cambios de tempo. Imposible no sucumbir ante semejante talento. Satisfy es una balada descomunal coronada con otro solo que me vuelve a emparentar a Jerry con David Gilmour y eso en mi casa equivale a que eres el puto amo de la barraca.

Cualquier cosa que pueda escribir sobre Hurt A Long Time no le va a hacer justicia. Simplemente una de mis canciones favoritas de la historia. Estremecedora. Comentó Jerry en su día que era una canción muy personal sobre el suicidio de un ser querido y que no podía escucharla sin llorar. Hasta a mí que dejo a la altura del barro al más duro Clint Eastwood se me escapa una lagrimilla. Qué forma más elegante de construir una canción y de cantarla con todo el alma del mundo.


Ya sólo queda Between que cuenta con un comedido Les Claypool al bajo. Es una canción que podría calificar de country. Sin tener los elementos del género, más por la atmósfera y la letra. En cualquier caso otra delicia. El cierre llega con Cold Piece la canción más larga del disco y donde vuelve a hacer su aparición el loco de Angelo Moore. De alguna forma esta pieza reúne todas las características del disco: riffs potentes, exquisitas melodías vocales, el empleo de un piano la mar de efectivo, la experimentación con los vientos a cargo de Moore. Un colofón perfecto.

La temática del disco es variada y jugosa. Hay de todo: evocadoras canciones de amor (My Song o Settling Down), desdichados lamentos por el abuso de sustancias entre colegas (Cut You In) una arrebatadora tonada (Hurt A Long Time) sobre el suicidio, llamadas a la resistencia y a salir adelante en tiempos oscuros (Satisfy). Lo cierto es que este es un disco por el que tengo devoción, de largo recorrido, de esos que en el momento que se edita no sabes apreciar demasiado pero que con el paso del tiempo se convierte en vital, ineludible. 




martes, 2 de julio de 2019

Mark Yarm. Todo el mundo adora nuestra ciudad

Ejemplar de A.L o tal vez no?
A estas alturas de la película del grunge si me apuras no queda ni el vocablo. Ese estilo (o lo que sea) que dominó los charts desde principios de la década de los noventa hasta casi finalizar la misma estalló por los aires y con él se fueron todas sus virtudes y miserias. Se acumulan los tópicos si pienso en grunge, a saber, algunos de los más extendidos; que se cargó de un plumazo el hard rock, que era políticamente correcto hasta la náusea, que abrazaba el punk rock como raíz primigenia. En todos hay más de mentira que de verdad pero no voy a rebatir ni uno de los tópicos, ja ja. Es más divertido así.

Supongo que en USA existirán varios libros que traten el grunge con esmero, con vocación ensayista incluso. Por estos lares gracias a la encomiable labor de Es Pop Ediciones podemos disfrutar en la lengua de Cervantes de Todo el mundo adora nuestra ciudad un imprescindible libro sobre la escena de Seatle escrito por Mark Yarm que durante años se entrevistó con todo aquel que fue alguien aquellos gloriosos años. Yarm realiza una encomiable labor, titánica y el resultado es como uno de esos poderosos discos paridos allí, como cuando escuchaste por primera vez Vs, Badmotorfinger o Dust. Es decir, la hostia.

Se me hace complicado juntar unas líneas resumiendo o destacando algo del libro porque el conjunto es abrumador y merece la pena desde la primera hasta la última palabra. Por lo que voy a estructura este post por bandas ordenadas por mi gusto, de menos a más con menciones especiales a varios protagonistas imprescindibles que me han causado un impacto tremendo, algunos para bien otros para mal, para el puto terror y empiezo con...

Courtney Love

Si me viene mi mejor amigo y me dice, mira colega que Courtney Love nos ha invitado a su mansión, nos va firmar a cada uno un cheque de dos millones de dolares y sin tener que trabajar para ella. Le digo al colega que no. Que ni a recoger fajos de billetes voy con esa tipa. Ni aunque me acompañe el sequito de Tony Soprano para protegerme. En el libro de Mark Yarm hay innumerables ejemplos de comportamiento más que dudoso de la tipa esta. Es más no hay ni un sólo relato en el libro en que su versión la secunde alguien más. Se cuenta un determinado hecho, pongamos que cuatro personas coinciden en lo que pasó y la elementa esta no suelta nada mas que incoherencias y gilipolleces. Lejos, muy lejos.

Mark Arm

El efervescente e incansable cantante de Mudhoney tiene varias apariciones gloriosas. De hecho todas lo son. Armado con una ironía y sarcasmos muy recomendables Mark Arm es todo un superviviente a toda la podredumbre que te puedas imaginar. Lo suyo con las drogas es la hostia y jamás consiguió tener un éxito ni siquiera cercano a Screaming Trees por ejemplo, que a su vez se quedaron lejos de la liga de los Nirvana, Pearl Jam, Alice In Chains o Soundgarden. Un día de tantos, Arm cuenta que estaba en un hotel con Kurt y Courtney chutándose mientras dormía la hija de la pareja. Y le dio una sobredosis. Mientras Kurt se afanaba por intentar espabilar a su colega Courtney andaba mas preocupada porque la prensa no se enterase. O cuando Green River telonearon a PIL el grupo de Johnny Rotten. Mark Arm y sus compinches entraron al camerino del celeberrimo punki a mangarle unas birras y de repente apareció hecho una furia porque en su camerino no había tumbona. Viva el punk!!!

Buzz Osbourne

Pintoresco e inimitable cantante de los Melvins combo favorito de Kurt Cobain. Lo de Buzz da par otro libro. Y sería descacharrante. Baste como ejemplo cuando le mencionan que Kurt fue roadie de los Melvins. Dice Buzz: Kurt Cobain, roadie de los Melvins. Mírale bien, si apenas tenía fuerza para salir solo de la cama. ¿Roadie? De qué, ¿de un circo de pulgas? A pesar de cierto resentimiento razonado contra lo mainstream que encarnaba Nirvana se percibe que Buzz apreciaba a Kurt y Krist. Cuenta Buzz que en la última conversación que tuvo con Kurt le espeto que se pirase lejos de Courtney, que firmase lo que fuera, renunciase a todo, que ya se las apañaría dando el solo conciertos guitarra acústica en ristre.

Nirvana

La figura de Kurt Cobain y su trágico desenlace marcan muchas páginas de este intenso libro. La maraña con las drogas y su relación tóxica con Courney Love están ampliamente tratadas. Pero no nos podemos olvidar de su tremendo impacto musical. De que su descomunal éxito fue algo más que una ráfaga de aire fresco para Sub Pop y para muchas bandas de Seatle. El efecto domino con todo lo bueno y lo malo que pueda tener es innegable. Mi momento favorito de esta banda se produce con la entrada de Dave Grohl que será un chapas y un pesado hoy en día pero cuando arribó a Nirvana contribuyó decisivamente a llevarles a otro nivel. Y no nos podemos olvidar de la cachonda anécdota protagonizada en unos premios MTV por Kurt, Courtney y Axl. De ahí tenía que salir algo bueno. Axl le espetó a Kurt que le dijese a su zorra que se callase y éste ni corto ni perozoso le gritó a Courney: Cállate zorra. Ja, ja, ja.

Pearl Jam

La historia de Pearl Jam está marcada por la mala suerte que tuvieron Jeff Ament y Stone Gossard cuando estaban a punto de pasar a un nivel superior con Mother Love Bone. Desde luego si no se hubiera muerto Andy Wood y hubiesen logrado el éxito que acariciaban su historia hubiese sido muy diferente porque Wood tenía más en común con las bandas de glam rock que con lo que luego fue el grunge. Pero en lugar de dar continuidad a Mother Love Bone, Ament y Gossard decidieron que había que dar un giro al asunto, fichar a alguien diferente y no se me ocurre alguien más diferente que Eddie Vedder que vino por recomendacion de Jack Irons. El resto es historia. Los pasajes más divertidos de Pearl Jam tienen que ver con su enconada rivalidad con Nirvana. Lo explica muy bien Jeff Ament cuando comenta que en todas las entrevistas les preguntaban a los unos por los otros y que un día el tema estalló. Eso si, Ament le dejó clarito a Kurt que ninguna lección de autenticidad. Que él llevaba pateándose los clubs mucho tiempo como para que ningún niñato le certificase el carnet de 100% auténtico.

Soundgarden

Otra de las bandas pioneras y las primeras que trascendió la escena de la ciudad. Cuatro tipos muy diferentes entre sí que convertían sus desavenencias en portentosas canciones. Había multitud de anécdotas descacharrantes sobre ellos. Muchas protagonizadas por Ben Shepherd que encajó de perlas en esta banda disfuncional. Una de mis favoritas es cuando Susan Silver mánager de la banda y esposa en aquel momento de Chris Cornell entra con unas cajas emocionada en el backstage a informarles de que les ha conseguido que sean teloneros de Guns N´Roses. A su entusiasta anuncio, cuenta Silver que le siguieron 45 segundos de silencio que fue roto con la pregunta de Shepherd, ¿qué hay en las cajas? Ja, ja ja. O una delirante anécdota que cuenta Chris Cornell con Axl Rose como protagonista.

Impactantes son las historias de perdición absoluta que narra Ben Shepherd tras la disolución de Soundgarden. Apunta Ben que la banda lo era todo para el y que tras la ruptura se abandonó por completo. Se metía de todo y no tenía suficiente nunca hasta llegar al colapso absoluto. Noches de hasta 50 valiums. Una pérdida absoluta de la noción tiempo-espacio.


Alice In Chains y Screaming Trees

Dos bandas cuyo estrecho vínculo desconocía. Más allá de que Barrett Martin y Layne Staley estuvieron juntos en Mad Season. Hay mucha más miga y jugosa a más no poder. Por ejemplo, se cuenta que a alguien de Sony se le ocurrió llevarlas de gira juntas y otra persona les indicó: Sabes lo que pasará si pones a un alcohólico con un heroinómano que cuando termine la gira tendrás dos heroinomanos. Y así fue. Los desvaríos de Staley y Lanegan eran morrocotudos. A ambos les vigilaban pipas para asegurarse de que todo estaba bajo control pero a veces simplemente se escapaban. Como una vez que Lanegan desapareció una semana y la primera noche que no estuvo Layne Staley ejerció de cantante de Screaming Trees.

El capítulo dedicado al germen de Screaming Trees titulado Los cuatro tíos más raros de Ellensburg es apoteósico. Por ejemplo la primera intervención de Mark Lanegan en el libro es sublime. Página 105. Te partes. Son curiosas las opiniones en torno al bueno de Mark. Por un lado cuando había gresca se sentía como pez en el agua y era el primero en repartir mamporros y por otro era un consumado lector y voraz cultureta hasta el punto de que Eric Johnson, manager de gira de Soundgarden y Pearl Jam cuenta: Es probablemente una de las personas más cultivadas que he conocido en mi vida. Cuando lo leía me estaba recordando al capítulo Un poeta con un hacha en el libro Olvídame cariño la fastuosa biografía sobre Robert Mitchum escrita por Lee Server.


Tan impactante como el capítulo dedicado a Screaming Trees es el de Alice In Chains. Desconocía la trágica historia que sacudió a Jerry Cantrell que muy joven perdió a las dos personas con las que vivía su abuela y poco después su madre con tan solo 43 años de un cáncer de páncreas. Cantrell anduvo muy perdido y se junto con Layne Staley en unos estudios llamados Music Bank. En el libro se describe este lugar como el cuchitril mas infecto que te puedas imaginar. Creo que lo describen como algo así, imagínate el water bar más cutre que puedas a las 5 de la mañana de un sábado a la noche, pues bueno Music Bank estaba más sucio. Me ha recordado a esa cachonda escena de Trainspotting cuando el personaje de Ewan McGregor se sumerge por el inodoro y un rótulo indica: el water más sucio de Escocia o algo así.

La parte en la que se hace referencia al abandono absoluto y la posterior muerte de Layne Staley es sobrecogedora. Parece mentira que pudiese suceder algo así con alguien que tenía todos los medios a priori para salir de esa situación. Pero todos sabemos como acabo el asunto, Staley se aisló del mundo, no cogía el teléfono no hacía caso a nadie y se dejo llevar de una forma muy triste. Por más vueltas que le doy no lo entiendo. 



Duff Mckagan

He de confesar que me he comenzado a leer este libro que me ha prestado mi amigo A.L. por una conexión con Duff Mckagan. LLevo semanas escuchando su fantástico álbum Tenderness y quería conocer más detalles sobre el Mckagan joven. Mi amigo me indicó que Mckagan sale bastante en el libro y es cierto. Sus raíces están en Seatle. Es curioso comprobar que cuando estaba en su ciudad natal Mckagan tenía una reputación fantástica. Músico exquisito capaz de aprender cualquier instrumento en minutos, alejado de las drogas duras, atractivo, un triunfador, un ejemplo. Es divertido leer que el tipo se quería pirar de allí y dudaba entre Nueva York y Los Ángeles. Debía de tener un coche tan precario que pensó que jamás llegaría a NY así que se decidió por LA.

La última intervención de Duff en el libro es cojonuda. Narra que cuando cogió un vuelo de vuelta de LA a Seatle coincidió con Kurt Cobain. Le vio muy hecho polvo y al llegar a Seatle le comentó un amigo que había venido a recogerle que tal vez estaría bien llevarse a Kurt con ellos, que le vía muy deprimido. De modo que cuando fueron a recoger las maletas le dijo a su colega que fuese a buscar a Kurt pero en ese momento apareció un coche para recoger a Cobain y jamás volvió a verle.



miércoles, 19 de diciembre de 2018

Alice In Chains. Rainier Fog

A estas alturas de la vida Alice In Chains ya han grabado tantos discos en estudio con William DuVall como lo hicieron con Layne Staley. El tiempo pasa volando. Cantrell decidió que había que seguir con la banda de su vida por muy doloroso que fuese el trago y lo cierto es que el tiempo le ha dado la razón, con creces, además. La trayectoria de DuVall en Alice in Chains es más que sólida y Rainier Fog es otra prueba más de ello. Un disco poderoso, con las señas de identidad de la banda grabadas a fuego y con un puñado de canciones que crecen hasta el infinito y más allá. Que puta alegría seguir la carrera de estos tipos. ¡Qué nivel!

Rainier Fog se grabó en los estudios X (antes denominados Bad Animal Studios, lugar donde también grabaron su álbum homónimo de 1996) el pasado año, se añadieron voces poco después en un estudio de Nashville y en los Henson Studio Recordings de Los Ángeles. A finales de agosto llegó a la tienda. Llegaron pocas copias y se vendieron enseguida así que no lo he puesto hasta bien entrado octubre. Y no voy a escribir que me entró a la primera porque mentiría. Pero a base de escuchas me ha cautivado y de qué manera. Cantrell es un tipo con un talento inmenso y sabe lo que hace. En este álbum ha dado rienda a toda su inventiva con una perfecta mezcla entre el estilo clásico y toques más modernos, mirando al pasado de reojo pero afianzando su presente y teniendo un futuro prometedor. Y esa es un posición en la que se encuentran pocos de sus contemporáneos.


The One You Know, que fue el primer adelanto del disco allá por el mes de mayo, abre de forma inmejorable el álbum. Me parece la elección perfecta, no porque sea el mejor tema del disco pero es pegadizo, reconocible y te deja con ganas de más. Las voces de DuVall y Cantrell casan perfectamente juntas. So Far Under podría estar perfectamente en Dirt. Y curiosamente la firma en solitario DuVall. Que cada uno se tome eso como quiera. Yo lo veo positivo. También suena tremenda Rainier Fog la que da titulo al disco otro tema que hubiese encajado en esos discos mitificados de los noventa.

La compenetración de DuVall y Cantrell en el apartado vocal se extiende a las guitarras a lo largo de todo el trabajo. Cantrell se luce tanto en Fly como en Drone dos temas con múltiples recovecos, de esos difíciles en las primeras escuchas pero que han terminado convirtiéndose en mis favoritos. Otra canción con un gancho comercial enorme y con un sonido tal vez más alejado de la tradición AIC o con ribetes más modernos es Never Fade en el que la voz principal es de William DuVall.

Más allá de etiquetas ya más que superadas como la de grunge lo cierto es que Alice In Chains siempre fue una banda más heavy metal que otra cosa. Y hay que escribirlo sin ningún prejuicio, para nada. Y lo más importante, independientemente del estilo lo principal son las canciones y este disco tiene unas cuantas de esas que si ves a la banda en directo te gustaría que sonasen si o si. Me refiero a media docena fácil. Y eso es un lujo. Por ejemplo me imagino escuchar en directo Maybe y volar alto, tanto como con uno de sus clásicos. Podrían cerrar el concierto con All I Am que también finiquita este disco y saldríamos del show con una sonrisa inmensa.



Hasta ahora sólo he mencionado a Cantrell y DuVall pero que nadie piense que me he olvidado de Mike Inez y Sean Kinney. Estos tipos no son secundarios de lujo su labor aquí es fundamental, oscura, pesada pero vital. Es un deleite ver al bueno de Inez gozarla al bajo en el vídeo de Never Fade y compenetrarse a la perfección con Kinney en todo el trabajo. De diez en todo el disco y mi momento favorito de ambos se produce en Red Giant con la dinámica batería de Kinney y el pedazo de sonido que saca Inez a su bajo. 

Algunas veces las bandas son capaces de interpretar en vivo entero el disco que acaban de editar, en una fehaciente prueba de la confianza que tienen en su material. Fíjense si me gusta este disco de Alice In Chains que por mi si vienen de gira lo podrían tocar enterito, de la primera a la última, los 53 minutos y 21 segundos que dura el álbum. Y luego otros 53 minutos y 21 segundos con los clásicos de los noventa más algunos temas de los dos anteriores discos editados con DuVall. Y salgo del recinto propulsado como un puto cohete.