domingo, 20 de septiembre de 2026

Salamanca, ciudad dorada

Salamanca es la ciudad de Castilla y León que más visitantes recibe cada año por muchos motivos, entre otros, su enorme patrimonio monumental e histórico, su chispeante vida universitaria, su gastronomía o seguir el rastro de uno de los pensadores más influyentes en la historia de España, Miguel de Unamuno. La oferta cultural es amplia y diversa, muy atractiva con lugares comunes y otros tal vez menos publicitados pero que merecen mucho la pena. Entre otros se me ocurren dos para mi imprescindibles; la Fonda Veracruz y la Filmoteca de Castilla y León. Tal vez no estén en todas las guías ni ubicados en el centro del meollo pero su visita es obligada y no lleva mucho tiempo siendo la recompensa fantástica. 

Habíamos dudado entre pasar unos días de septiembre entre varios destinos. De Castilla el asunto estaba entre León y Salamanca. La mayoría de las personas a las que pedí opinión se decantaban por la capital charra. Dejaremos León para otra ocasión. Salamanca me ha encantado de principio a fin. La expectativas de Su eran muy altas y se han cumplido y las mías se ha pulverizado por completo, seguramente por mi ignorancia. En fin un hereje como el menda es capaz de disfrutar de templos sagrados aunque me reconcoma el papel de la Iglesia en la Historia. Contemplar los excesos de esa Institución no hace sino reafirmarme en mi pensamiento. Otra cuestión es la fe individual de cada cual, respeto máximo ante eso.

El mismo día que volvimos de Salamanca, esa mañana entramos a la Catedral. Habíamos visto el exterior, imponente pero no el interior tanto o más. Mi formación en el Arte se ciñe exclusivamente a cuando estudié esa asignatura en COU pero nunca le puse excesivo interés y pocas cosas aprendí que fuesen más allá de aprobar el examen de turno. No es mi fuerte diferenciar los diferentes estilos artísticos. Aún así contemplar todo ese entramado arquitectónico del siglo XII impresiona y te hace reflexionar. Es inevitable no quedarse mudo ante tamaña obra de arte. Combinar la visita de ambas catedrales fue un acierto. Y estuvimos a punto de no verlas. Ja. Herejía.

Otro momento álgido de nuestra estancia en Salamanca ha sido la visita a la Universidad Pontificia guiada por una profesora capaz de transmitir con sencillez y entusiasmo todo su conocimiento. Después de deleitarnos con sus explicaciones terminamos con las espectaculares vistas desde las Torres de la Clerecía. No se queda atrás todo lo relativo a la Universidad Pública de Salamanca con los Edificios de las Escuelas Mayores y Menores y con la Biblioteca General Histórica que solo puedes ver desde una cristalera. Como me hubiese gustado entrar en esa estancia. Cerca está la Casa de las Conchas que alberga la Biblioteca Pública. Por supuesto entramos y enredamos un poco suficiente para comprobar con eterna algarabía que además de libros y películas también tienen música. Por ejemplo una copia de un disco que os voy a recomendar: Don´t Give Up On Me de Solomon Burke. Juas.

Como he mencionado en el primer párrafo hay dos lugares que tal vez queden un poco eclipsados entre tanto arte y gastronomía... Ambos están muy cerca del centro. Por un lado la Filmoteca de Castilla y León, un pequeño espacio coqueto a más no poder en el que tuvimos la suerte de ver la exposición sobre Luis González de la Huebra. Gabinete de Curiosidades y la permanente Artilugios para fascinar un recorrido imprescindible para deleitarse con la evolución de la fotografía y el cine que exhibe aparatos perteniciente al cineasta Basilio Martín Patino y otros pertenecientes al mencionado Luis González de la Huebra así como cámaras del fotógrafo salmantino Angel Esteban Martín. Conectada con el cine esta la Fonda Veracruz un pequeño lugar encantador donde se rodó Nueve cartas a Berta de Basilio Martín Patino y Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar. También es recomendable una visita a al Museo Casa Lis e imprescindible y cautivadora la visita a Casa Museo Unamuno. Eso merece post aparte.



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