Me comenta un amigo que hoy en La Voz sale Jamie Cullum. Y lo hace ni más ni menos que en la gran final. En su día escribí algo sobre ese programa que reconozco no he vuelto a ver. Ahora está en la tele y lo único que me viene a la mente es esa enigmática frase que suelta un personaje en Terciopelo Azul: Es un mundo extraño. Hasta ahora no conocía al tal Mika ese y la horrenda canción que ha interpretado. Y mi existencia era mucho mejor sin conocerle. Así que para compensar recurro al salvoconducto y quitapenas habitual: la voz de Huey Morgan reinando por todo lo alto en esa cover que se cascan del Crazy Train de Ozzy Osbourne. La letra es además muy apropiada. Yeah!!!!!
Crazy, but
that's how it goes, millions of people, living ashoes,
But maybe,
it's not too late,
to learn
how to love and forget how to hate,
But mental
wounds, they still heal, but drivin' me, insane,
I'm going
off the rails of my crazy train,
I've
listened to preachers, I've even listened to fools, y'all.
I've
watched all the dropouts, who make their own rules,
See that
person's condition, to whom they control,
You know
the media sells it y'all, and you live the woe,
But mental
wounds, they still heal, but drivin' me, insane,
I'm going
off the rails of my crazy train,
I know that
things ain't going well for my ass,
But you got
to listen to my words,
As of a
cold war, that's what we've become,
Inheriting
troubles, yo i'm mentally numb,
Crazy, I
just cannot bear,
I'm livin'
with something, that just isn't fair,
With mental
wounds, not healin', drivin' me, insane,
La primera vez que escuché
a Al Green fue en Pulp
Fiction. Let´s stay together
aparece junto a otras imponentes canciones en la segunda película de Quentin Tarantino. El amigo Quentin
supo hacer un amasijo de sus múltiples influencias (Blaxploitaition, el cine de
mamporros oriental, Scorsese, el
cine negro y un largo etc…) y además nos regaló una banda sonora a la altura de
las circunstancias. No sabía que aquel tío que entonaba de aquella forma tan
sensual Let´s stay together era Al Green y hasta unos cuantos años
después no me hice con un disco (I can´t stop) de este sujeto. Lo
completé con Lay it down y con un recopilatorio que me ha grabado un amigo.
Y al Olentzero, Papa Noel o a todos a la vez le he pedido sus cuatro primeros
discos en una edición en la que vienen de forma conjunta. Qué nervios!!!!!
Hoy a eso de las doce del
mediodía me he acordado de Glengarry Glenn Ross aquí titulada Éxito
a cualquier precio. Y como a veces la mente se dispara por derroteros
poco recomendables me he visto hundido como el personaje milimétricamente
interpretado por Jack Lemmon. Cuando
en realidad mi espejo tendría que haber sido el que encarna Alec Baldwin porque a mi lado tenía un
hombre con alma de ganador que me decía eso de que si quieres puedes venderle a la víctima del momento lo que
quieras, y luego más, y luego otro poco más, que sólo es cuestión de detectarle
sus necesidades, de ser un hábil feriante psicológico...Nunca hay suficiente.
Como lobos le han dicho a mi chica en el curro como hienas digo yo. La sangre
está fresca y yo tengo sed…..Ja,ja,ja…Habrá que tomárselo con humor.
La música es un elemento
fundamental en Una historia del Bronx esa pequeña joya cinematográfica que
supuso el debut tras las cámaras de Robert
De Niro. Corría el año 1993 y De
Niro todavía no se había vuelto ese actor comodón capaz de rodar casi
cualquier cosa y tenía una inquietud que le rondaba desde hacía mucho tiempo:
dirigir una película. Mantuvo el pulso bien firme como demuestra y además tuvo
el acierto de elegir como supervisor musical a Jeffrey Kimball y como director musical a Butch Barbella. Entre los productores ejecutivos de la banda sonora
está el propio Robert De Niro junto
a Jane Rosenthal.
La música constituye un
elemento esencial de la trama porque está utilizada para hacernos saber más
cosas sobre los personajes. Cómo tiene que ser. Gracias a esta banda sonora que
me regaló mi hermana en las Navidades de hace unos cuantos años descubrí
inmensas canciones que no conocía como I´m
so proud de The Impressions, It´s a man´s man´s man´s World de James Brown, Ninety- nine and half (won´t do) de Wilson Pickett o A beautiful
morning de The Rascals. En
realidad todas las canciones están a la altura y excelentemente insertadas. Y
como suelo hacer siempre por estas fechas volveré a ver esta película y la
música del film sonará a menudo en mi casa.
Estos
días estoy viendo un documental que me
ha dejado mi cuñado sobre la historia del rock. Entre los productores
ejecutivos está Quincy Jones y está
escrito y dirigido por Andrew Solt
al que aconsejan Greil Marcus y Peter Guralnick. Es de 1995 y aunque como
siempre, se cuela algún indeseable, es una buena visión del rock´n roll desde
sus cimientos en el R&B, gospel y soul. Uno de los que aporta sus
impresiones sobre el tinglado es el inefable Solomon Burke. El amigo afirma, como por otro lado he leído en
innumerables sitios, que James Brown
fue un referente para todos los negros que hacían música. Que sólo hay un tipo
como él, que empezó muy joven y abrió el camino para los demás. Un pionero.
Como dice un amigo el artista más sampleado de la historia.
Mi inicio
con James Brown fue hace menos de un año con un cd que recoge su primer y tercer disco. Ahí me encontré a un Brown sorprendente y lejos de la imagen
que tenía de él. Por eso entre otras cosas, merece la pena indagar en la
música. Te llevas sorpresas y se derriban muchas barreras. Con claras
influencias de Little Richard y con
registros vocales que desconocía. Con acercamientos al doo woop. Un tipo
todoterreno y prolífico, muy prolífico. Say It Loud, I’m Black and I’m Proud es
de 1969 así que compruebo que por medio me quedan más de quince discos a los
que hincar el oído. Ja, ja, ja. Con calma. Aquí me he encontrado parte del James Brown que conocía y he seguido
alucinando con su versatilidad. Supongo que en la época en que se editó es
además de buena música toda una declaración de compromiso por parte de James
Brown. Seguro que hubo polémica por la frase del álbum.
Lo cierto
es que he conectado desde el principio con este Brown directo y ecléctico. Las
canciones están entre los 2 y 4 minutos excepto el single Say It Loud - I'm Black And I'm Proud y Goodbye My Love. El primer es uno de sus clásicos que ya había
escuchado y la tercera es una balada arrebatadora con un James Brown
desgañitándose en pleno esplendor y con unas partes excelentes del saxo al
final del tema. La faceta funky está en las contundentes Licking Sticky y I Love You.
Pero lo que me tiene loco es ese atómico inicio de I Guess I'll Have To Cry Cry Cry con instrumentos de viento, cuerda
y James dándolo todo.
Me ha
sorprendido la instrumentación del disco con pasajes que me encantan y con dos
piezas instrumentales sorprendentes y diferentes a lo que esperaba (Shades of Brown y I'll Lose My Mind) que tienen un nivel similar a la mítica Green
Onions. Además el disco goza de una producción excelente. Ya podían sonar todos
los discos así. Un álbum que no sé que ranking ocupará en la larga carrera de
este sujeto pero que en mi casa ha entrado como un ciclón.
La primera vez que supe algo de Buddy Miller y Jim Lauderdale fue leyendo los créditos
de Car
Wheels On A Gravel Road, ese monumental álbum de Lucinda Willams que a día de hoy me sigue pareciendo el mejor de su
discografía. En ese disco, Buddy y Jim tocaban la guitarra y hacían los coros
en varios temas. Pusieron su granito de arena para que esa obra funcionase como
un reloj suizo. El primer disco que conocí de Buddy fue Universal United House of prayer
una emotiva combinación de country, soul y blues en la que por cierto colaboraba Jim. Luego seguí con
Love Snuck up y Your love and other lies. De
Lauderdale no tengo nada. Es otra asignatura pendiente y más tras escuchar este
disco conjunto.
Buddy y Jim sintonizan a
las mil maravillas y en apenas 34 minutos nos regalan unas cuantas canciones
perfectas que en mi caso me han llegado a la primera y que se pasean por el
country, el folk y el blues con mucha clase. No suele ser habitual que escriba
sobre un disco hasta que lo he trillado mucho pero es que este cae todos los
días desde que me lo pasó un amigo. Como he escrito entra fácil. Puede ser
porque esté muy familiarizado con la música de Buddy. Y es que adoro a este
tío. Me parece un productor de traca, un guitarrista de esos que no coparán
portadas pero que es un hacha y un muy buen cantante.
En la variedad está el
gusto por lo menos aquí y Buddy y Jim hacen causa común y nos dan canciones
marchosas que parecen rock´n roll de los cincuenta (The Woble) piezas eminentemente country, construidas con un gusto
exquisito como That's Not Even Why I Love
You y Lonely One In This Town o
canciones sencillamente perfectas y bellas como Forever And A Day. No se les escapa nada a estos tíos. Los violínes
reinan en muchas canciones pero las protagonistas son unas guitarras a las que Miller y Lauderdale sacan chispas.
Ahora estaría de traca que
algún promotor se animase y se pasasen por estos lares. Cómo me molaría
escuchar en las voces de estos tipos esa tremenda I want to everything for you que según me he enterado es de Joe Tex, otro de esos soulman en los
que quiero iniciarme y perder la chaveta con The Woble. Nunca se sabe. Pensaba que jamás vería en directo por
aquí a Steve Earle y el mismo año lo
trajeron a la sala Azkena y al festival del mismo nombre. Así que cruzemos los
dedos. Buddy Miller es uno de los
músicos que más ganas tengo de ver en directo.