A las 20:00 de la tarde se presentó Deke Dickerson recibiendo una entusiasta ovación a la que el músico estadounidense respondió con una toma de contacto instrumental ejecutada de pie. A partir de ahí se sentó y nos deleitó con un repertorio plagado de clásicos a cual mejor que se fagocito con un estilo y clase de no te menees. A su espectacular pericia con la guitarra se le añadió una profunda y versátil voz grave de esas que tanto me molan. Intercalaba las canciones con puntuales y cachondas grabaciones de la voz de su hija Evelyn a modo de pequeña presentación. Imposible elegir favorita en un repertorio, insisto matador... Mistery Train (Elvis Presley), creo que fue Big Train de Johnny Cash y me chiflaron una country que nos indicó que su novia le decía que era muy triste y que mejor que no tocase y una abrasadora Uranium Rock que me volvió loco.
Además de un excelente músico, Deke se reveló como un gran contador de historias compartiendo desternillantes anécdotas sobre Roy Head o Roy Erickson de 13th Floor Elevators aprovechando para tocar dos temas emblemáticos de su repertorio, Treat her right del primero y casi al final una maravillosa You're gonna miss me de los segundos. Al principio del concierto Deke nos avisó de que vivimos tiempos oscuros y que es complicado ser norteamericano en los días que corren, cagándose en Trump, y que estaba con nosotros para ofrecer, según señalo, algunas de las cosas en las que los yanquis son muy buenos como es en el rock´n roll, honky tonk, country, soul, blues y derivados. Y así lo pudimos comprobar. ¡Vuelve pronto, Deke!
