martes, 21 de abril de 2026

Nick Hornby. Dickens y Prince. Un tipo de genio muy particular

A priori relacionar las trayectorias de Dickens y Prince puede parecer una boutade de dimensiones bíblicas pero en manos de Nick Hornby cobra sentido desde la primera página. El ensayo se configura a partir de varias premisas evidentes; a saber, lo prolíficos que fueron, lo jóvenes que empezaron, la cantidad de horas que dedicaron a su arte y la pelea incruenta y loca que tuvieron cada uno con la industria que les tocó vivir. Y el resultado es un libro ameno, divertido y repleto de atinadas y certeras reflexiones sobre el mundo de la creación. Me lo he leído dos veces seguidas, la segunda solo las partes de Prince, que estoy de un púrpura que no veas. Eso no quiere decir que al vulgar celador creador de este cochambroso blog no le interese Dickens pero hoy en día el baile supera a la lectura y es fuente vitamínica fundamental en mi dieta diaria. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. 

Las disquisiciones que Hornby plantea sobre los aspectos creativos son la mar de interesantes. En el caso de Prince es muy interesante la reflexión sobre supuesto perfeccionismo ya que como acertadamente señalo su ingeniera de sonido Susan Rogers, el de Minneapolis no lo era en absoluto: Si hubiera sido un perfeccionista, no habría producido tanto... Las cosas le brotaban de forma natural... no podía esperar a la perfección... Ese torrente creativo que le salía a cholón rara vez era cotejado de forma obsesiva por Prince como también indica el músico Terry Lewis quién afirma que Prince nos enseño que la perfección está en la espontaneidad.. De modo que en el estudio que se construyó en su casa comenzó a crear como si no hubiera un mañana. Hornby no entra a desentrañar cuánto de su producción fue excelente, genial, normal o mala...Se nota que le encanta su música y dada su forma de proceder se entiende que habrá de todo pero que lo genial lo era de forma superlativa.

El tema de la precocidad también asusta. Tanto Dickens como Prince crearon algunas de sus obras más emblemáticas antes de los veinticinco. A esa edad ya eran veteranos. Lo cual es un arma de doble filo. Estirar el momento creativo es otra de las cuestiones que aborda con acierto Hornby. Y de nuevo ahí entra la cuestión de los gustos, que como bien señala el autor es subjetiva y siempre lo será. ¿Cuándo empieza el declive en la carrera de Prince, si es que lo hubo? Muriendo con tan solo 58 años es inevitable pensar que todavía le quedaba mucha música por crear y tal vez recorrer caminos diferentes, alejados de todo lo que había hecho. Eso era muy propio del músico de Minneapolis. Puedo imaginármelo grabando un disco de blues crudo, de gospel electrónico o de rock´n roll desaforado... Aunque tal vez si rastreas en su discografía ya encuentras trazas de todo ello...

Produced, arranged, composed and performed by Prince

Más mandanga Púrpura. En el primer disco el pequeño genio norteamericano  se hacía cargo de todos los instrumentos (más de veinte). Todo llevaba su sello. Baterías, guitarras acústicas y eléctricas, bajos, sintetizadores, pianos.... Y toda esa artillería para añadir detallitos: campanillas de viento, glockenspiel, platillos de dedo, palmas,  tambores de agua, bongos, congas, trapecio de cepillo... Un flipado. Un apasionado total de la música que tuvo mucho tiempo para enredar con los instrumentos que había en las casas de los colegas que le daban cobijo. No hay duda de su obsesión musical, al principio de su carrera practicando a todas horas; cuando ya era una megaestrella ofreciendo largos shows en discotecas después de haber actuado en un estadio o en un pabellón. Flipante. Y en esas noches locas de aftershows se echaba a las espaldas además de temas de su repertorio, canciones de Sly & Family Stone, The Rolling Stones, James Brown, Creedence Clearwater Revival, Al Green, The Staples, James Brown, Joni Mitchell... Toda una orgía sonora. 

En cualquier caso ser un multiinstrumentista superlativo, (y Prince lo era como puede que nadie lo haya sido ni lo vuelva ser jamás) no garantiza que seas un compositor fuera de serie. No al menos desde el principio. Y aquí estoy de acuerdo con la reflexión de Hornby de que el primer disco de Prince era un buen arranque, lejos de la genialidad en lo compositivo por mucho que impresionara, y lo hace de veras que el chico que lo graba lo hace todo... Pero tal vez ese detalle en ese momento más que favorecer le perjudicase y fuese algo así como: Mirad soy Prince y vosotros no, ja ja, y toco todos los instrumentos y bailo que lo flipais, mangarranes.... Encontrar el punto en la composición le llevo un poco más de tiempo, bien mirado no demasiado... Algunos señalan Dirty Mind (1980) como su primera gran obra otros creen que Controversy (1981); los más creen que el puñetazo definitivo en la mesa fue con 1999 (1982).

Vuelta a Dickens...

Otra de las acertadas tesis esgrimidas por Hornby es la vital importancia que ha tenido el cine en asentar y volver míticas algunas obras de ambos creadores. Como escribe el autor de este ensayo: Hay algo más que Oliver Twist y Purple Rain tienen en común, además de su perdurabilidad cultural y la juventud de sus creadores: ambas le deben muchísimo al cine. Sin la película Purple Rain es inimaginable que el álbum hubiera tenido el mismo impacto. Y sin el musical Oliver! de Lionel Bart, y el grandísimo éxito de su adaptación cinematográfica dirigida por Carol Reed, es posible que Oliver Twist no se hubiera convertido en la obra más famosa y representativa del autor, por encima de Grandes Esperanzas o David Copperfield.

Seguirá siendo Dickens una de mis asignaturas pendientes... Desde luego la forma en que Hornby acerca al lector la obra del autor británico consigue despertar el interés por su obra pero de momento no encuentro el momento de sumergirme en una de sus largas obras. Con Prince la cosa cambia y cuando tecleo este texto ya me he ventilado varios discos y picoteado a lo loco en diferentes etapas de su prolífica y loca trayectoria. Y el asunto continua. Hoy que se cumplen diez años de su muerte seguro que habrá nuevos podcast a los que hincar el oído. A por ellos. 


miércoles, 15 de abril de 2026

Dom Mariani. Apple Of Life

Un paréntesis en mi mundo púrpura. Hoy estaba previsto el concierto de Don Mariani en la sala Crazy Horse de Bilbao. Lo tenía subrayado en el calendario pero debido a los problemas con la guerra en Irán y al tema de la escala en los vuelos en Oriente Medio, es totalmente inviable la gira europea. Una pena. Lo cierto es que hasta hace dos meses no conocía nada de este músico, una leyenda por tierras australianas. Todo ha cambiado tras leer la entrevista publicada por Ruta 66 en el número de febrero realizada por Andrés Martínez a este hasta entonces desconocido para mi músico australiano. El autor de la misma realiza un pequeño repaso a la carrera de Mariani y las referencias que maneja llamaron poderosamente mi atención. A saber, The Jayhawks, The Kinks, Matthew Sweet o Bob Dylan y George Harrison citados por el propio Dom Mariani.

De modo que tras leer la entrevista me lanzó sin pensármelo al último lanzamiento de Mariani, Apple Of Life y caigo rendido desde la primera canción. Amor a primera vista. Al punto de que durante unos días estuve en bucle con el disco. De esas ocasiones en que los de tu casa te llaman la atención. Sin poder parar de escucharlo y recurriendo también a The Stems, la banda con la que Mariani se hizo famoso por Australia y algunos países de Europa. Y flipo especialmente con su álbum de reunión en 2007 titulado Heads Up. Pero vayamos con su último disco, el mencionado Apple Of Life toda una pieza de orfebrería pop rock con gotas de garaje elaborado con un gusto exquisito  y ejecutado con brío y determinación por Mariani (voz, guitarras); Salv Di Criscito (batería y coros), Bob Patient (Hammond y piano), repartiéndose el bajo en diferentes canciones el propio Dom MarianiJozef Grech y Tony Italiano y con la ayuda en un par de temas de Luke Dux con la pedal steel guitar.

El embrujo sigue intacto. Lo recupero hoy mientras junto estas líneas y vuelvo a flipar. Como me gusta la apertura con Breakaway, la guitarra eléctrica de Mariani marca el territorio con unos chulos redobles de batería a cargo de Salv Di Criscito y hacia el segundo treinta entran el piano, el hammond y unas castañuelas aportando ese inequívoco toque SpectorHacia el minuto y medio aparecen lo coros de Jeannie Norris y Sue Bluck. El toque definitivo. Pasada de canción. Por cierto fantástico trabajo al bajo de Jozef Grech tanto en el tema que abre como en los dos siguientes otras dos joyas de power pop. Escucha ahora mismo Apple Of LifeWorld On Its Head, espectaculares temas que tienen todo lo que me gusta de la música; grandes melodías, toneladas de groove y la voz de Mariani perfectamente arropada por los coros.

Sad State Of Affairs despega un poco el pie del acelerador para darnos un respiro repleto de clase. No me la puedo quitar de la cabeza. Que puta maravilla. Me chifla como canta Mariani y como se deja arropar por los coros fundamentales en todo el disco. Otro punto decisivo es lo bien que suenan las guitarras y lo fantásticamente bien puestos que están los pequeños y punzantes solos como en este tema. Apoteósico el minuto y medio final. En Where Do Lovers Go destaca la colaboración de Luke Dux que se luce con su pedal steel guitar para darle el aire definitivo a la canción. De nuevo fundamentales los coros en esta ocasión a cargo de Ian Campbell. De nuevo otro preciso y sugerente solo de guitarra atrapa mi atención hacia el minuto 3:10. Otro tema descomunal. 

La inspiración continua el resto del álbum sin momentos flojos. 44 minutos fantásticos repletos del mejor pop rock que he escuchado en mucho tiempo. Es un disco del pasado año y en mi hogar ya juega en la misma liga que el Girlfriend de Matthew Sweet, Tomorrow the Green Grass de Jayhawks, She´s the one de Tom Petty & Heartbreakers. Ese es el nivel. Escucho a Diego RJ decir sin titubear que Mariani es un pequeño genio no muy conocido y sinceramente estoy de acuerdo. Canciones tan jodidamente buenas como las mencionadas o como Jealous Love, Oh Angeline, Jangleland, Take It All Back o Just Can´t Wait merecen ser descubiertas  a la voz de ya. Muy grande el señor Mariani. Espero que pueda finalmente realizar la gira europea que se ha tenido que aplazar. Muchas ganas de verle en directo. 

sábado, 11 de abril de 2026

Prince. Purple Rain

Uno de los vídeos musicales que más vi en mi más tierna adolescencia fue Purple Rain de Prince. Mi aita me lo grabó en un cita de beta junto a otros de Bruce Springsteen, Dire Straits, U2, Madonna, Bryan Adams. Me acuerdo de las canciones de cada uno porque esa cinta la machaqué de lo lindo. Eran los singles más radiados de todos ellos y forman parte de mi educación musical. Profundicé en la carrera de todos salvo en la de Prince y desde luego no era porque la canción de marras no me gustase, todo lo contrario, me sabía el vídeo de me memoria. Siempre me intrigo, inquieto y fascino a partes iguales el comienzo del mismo. Ahí había mucha miga y casi toda se le escapaba a aquel muchacho con doce años.

Que aquellos años no siguiese la carrera de Prince puede ser por varios motivos. El principal es que en mi círculo cercano no conocía a nadie que se pirrase por el de Minneapolis. Ni de cerca. Es más ni siquiera Michael Jackson gozaba de mucho predicamento por mi barrio. Estamos hablando de unos años muy sórdidos para ciertos aspectos relativos al arte, la sexualidad y la libertad. En ciertos círculos todo eso no encajaba ni de lejos. Es más, tengo un recuerdo muy claro de cuando Stevie Wonder se hizo megafamoso por la dichosa I Just called to say i Love you incluida en banda sonora de La mujer de rojo. Aquello junto al anuncio de Si bebes no conduzcas hizo que la chanza sobre Wonder fuese continua... Y camaradas, tardé años en sumergirme en la música de Stevie y todavía lo sigo haciendo gozando de lo lindo. El puto amo.

Algo similar me está sucediendo ahora con Prince. Y lo estoy flipando hasta límites insospechados. Nunca es tarde y estamos en tiempos sencillos para acceder a música de forma sencilla. Más si tu querida hermana te subvenciona la suscripción a esa plataforma cuyo nombre no voy a teclear aquí ni por un millón de dólares. Solo hace falta tener curiosidad, sentir el picorcillo y elaborar un plan la mar de divertido. Lo estoy cumpliendo. Además mi entusiasmo por la música hecha para bailar no conoce límites. La lectura de Dickens y Prince. Un tipo de genio muy particular de Nick Hornby ha disparado mis ganas de abordar más material de Prince. Y me lo estoy pasando pipa. He añadido a lo que ya tenía sus dos primeros discos. Y me falta lo mejor. Pero no he podido resistir saltarme el orden de su discografía y entregarme a por ejemplo One Nite Alone. Me lleva acompañando unas cuantas noches...


lunes, 6 de abril de 2026

Prince. Judas Smile

Siguiendo con nuestra línea hereje vamos a sumergirnos en la música de Prince. Coge las mejores mallas que tengas por casa, unas resistentes porque vas a estar bailoteando un buen rato. Te va doler todo el cuerpo, mangarrán. El universo sonoro de Prince es fascinante y variopinto. Su discografía inabarcable.... Fue uno de los músicos más prolíficos sobre la faz de la tierra. Me estoy leyendo Dickens y Prince. Un tipo de genio muy particular un ensayo de Nick Hornby que relaciona las trayectorias del célebre escritor ingles y el loco genio de Minneapolis. El libro es bueno, directo y fácil de leer y por supuesto me están entrando unas ganas terribles de leer algo de Dickens y más todavía de enfangarme en la trayectoria musical de Prince. Ardua tarea.

Hoy en día, gracias a esa plataforma cuyo nombre jamás mencionaré aquí y que me subvenciona mi hermana, puedes escucharte todos los discos o casi, del artista que quieras. Mi conocimiento de Prince se reduce a Sign o' the Times, Come y el recopilatorio The Very Best Of Prince... A todas luces una miseria. En total habré escuchado unas cincuenta canciones pero es que este sujeto maneja cientos sino miles. El pasado año se edito en Blume, Prince. La historia detrás de sus 684 canciones. A menudo tildado de genio, la producción discográfica de este hombre es inmensa y escucharlo todo es una locura. Por muy bueno que sea es de cajón que tiene que haber de todo en su amplio catálogo. ¿Por dónde empezar? Casi siempre lo suelo hacer por el principio pero esta vez he realizado un experimento que de momento me ha proporcionado grandes momentos.

Mi estrategia ha sido elaborar un par de listas de diecisiete temas cada una siguiendo algunos artículos o entrevistas de Edward Bowser editor de Soul In Stero,  Matt Thorne autor de Prince y Duane Tudahl que tiene un par de libros sobre la época de Purple RainSign o' the Times... Ha sido una especie de divertido juego con el que he acertado de pleno dejándome con ganas de más. Iré a por los discos. Todavía no sé en qué orden. Posiblemente a como fueron editados. Casi siempre es la mejor opción aunque a veces saltarte, dejarte llevar por tu intuición. Pediré consejo a algún amigo que se conoce la trayectoria de este tarambana al dedillo.

De momento elijo un tema perfecto para dar título a este post. Ideal para estas fechas tan entrañables. Qué mejor elección que la sonrisa de Judas... Al final terminan condenándole pero el tipo se va sonriendo porque ya sabéis, dientes, dientes que es lo que les jode. Juas. El horizonte se ha tornado purpura y seguro va estar repleto de temas bailables, aplastantes baladas, encantadores falsetes y solos de guitarra al alcance de pocos hachas en este mundo. De momento aquí dejo además de la de Judas que venía al pelo otras cinco que me han chiflado hasta límites insospechados. Voy a echar a lavar las mallas. Eran color purpura. Faltaría más.






jueves, 2 de abril de 2026

Procesión... Me pido Barrabas

Va por dentro. O eso dicen. Aunque estos días las vemos mucho por fuera, por las calles de casi todas las ciudades y pueblos de Spain. A pesar de que en teoría vivimos en un país aconfesional la cultura católica sigue teniendo mucho peso con celebraciones y tradiciones varias. Estas fechas, en plena Semana Santa ya andan por ahí los de los capirotes. De pequeño les tenía pánico. Les vi la primera vez en mi niñez en Bilbao y los asociaba ineludiblemente al Ku Klux Klan... Ahora ya no les tengo miedo. Eso si, como fenómeno sociológico me fascina como el personal más variopinto quiere figurar estos días en primera plana haciendo ver lo entregados que están con la causa... Así una multitud nada despreciable hace ver lo devota que es, representa su penitencia y ayuda a portar con orgullo estructuras artísticas de madera, adornadas con velas y flores... Todo muy colorido y solemne. Incluso vienen personas de otras latitudes para verlo. 

Hace muchos años incluso fui con mis progenitores a la célebre Pasión viviente de Balmaseda. Un asunto muy serio, camaradas. En ese pequeño pueblo vizcaíno casi todo el mundo se toma la cuestión muy a pecho y guárdate tu, maldito ateo o en mi caso despreciable hereje, de hacer ninguna chanza... Te la juegas... Ja, ja, ja. En cualquier caso voy a dedicar este post que jamás leerá a una compañera de trabajo que es de ese pueblo y a la que por supuesto interrogué sobre múltiples cuestiones en torno a esta celebración. Me contó interesantes y jugosos chascarrillos que por descontado no voy a desvelar aquí ni por un millón de dólares. Lo que más me interesaba es quién hacía de Barrabas. Le dije que me encantaría hacer ese papel, ahí arriba subido en la tarima, escuchar en boca de Poncio Pilato a quién queréis que libere a Jesús o a Barrabás y la chusma eligiendo a Barrabas... Y suena a todo trapo Lust For Life. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. Que a Judas le condenan... 

sábado, 28 de marzo de 2026

Nathaniel Rateliff & The Night Sweats. Tearing At The Seams

Todos y cada uno de los discos que han editado Nathaniel Rateliff & The Night Sweats han sido recibidos con algarabía y entusiasmo en mi hogar. Su música desprende buenas vibraciones por todos los costados. Siempre me pone de buen humor. Es un estilo vitalmente contagioso que bebe del soul con acertada y lúcida inspiración. Una de las claves de sus éxito es la interpretación vocal de Nathaniel que repito genera buena vibra en cada estrofa que nos canta. Todo envuelto en la elegancia y el bailoteo del mejor soul siendo tanto la sección de viento como el piano los ejes fundamentales de su música sin olvidar la imprescindible sección rítmica, soberbia todo el álbum y con momentos de locura absoluta del bajo a cargo de Joseph Pope III colaborador de Rateliff desde el inicio de su carrera.

Nathaniel debutó con su nueva banda en 2015 con su álbum homónimo que cosechó un monumental éxito gracias singles con tanto gancho como Trying so hard not to know, Wasting Time y sobre todo SOB (más de 106 millones de visualizaciones en el tubo...) A ver quién no conoce aquello de Son of a bitch, give me a drink... De modo que no lo tenía nada fácil para su continuación. Y supero el reto. Con creces, además. Porque Tearing At The Seams posee unos cuantos singles tan resultones e irresistibles como su predecesor y una producción y sintonía entre todos los músicos tan buena como en su primera rodaja. Con el paso de los años y las escuchas creo que este es mi álbum favorito de Nathaniel. Aunque otros días es The Future, ja ja.

Shoe Boot nos da la mejor bienvenida posible. El demoledor bajo de Joseph Pope III suena colosal junto al sugerente órgano de Mark Shusterman, otra pieza fundamental en el rugoso sonido de la banda. Es una presentación repleta de clase, elegancia y mucha sustancia. Y tiende el puente perfecto para los dos siguientes temas Be There y A Little Honey. El primero podría estar perfectamente en su debut y tienen que ser de esas que en directo levanta el personal hasta el infinito y más allá y la segunda posee esa cadencia en la que tan brillantemente se desenvuelve Nathaniel con ecos del mejor Van Morrison. Podría disimular pero prefiero no hacerlo. Caigo rendido ante su propuesta repleta de clase y canciones inolvidables.

La cara b del vinilo se abre con Say It Louder de las pocas en las que no hay sección de viento pero es absolutamente arrebatadora, un ejercicio maravilloso de pop soul con unos estupendos subrayados de guitarra eléctrica enriquecidos golosamente con el piano de Mark Shusterman. Hielo en las venas tienes si no te emocionas con algo tan bello como Hey Mama. La parte final de la canción me pone los bellos de punta. Emocionante es poco. De esas que sería imperdonable si la dejasen fuera del setlist. Cierto aire gospel se cuela en Babe I Know y le sienta de cine. Ecos del gran Sam Cooke para otro tema redondo. No voy a ser quién minusvalore el rollo que se trae Intro (que abre la cara C del vinilo) una de esas canciones perfectas para comenzar un concierto y dejarte a los pies de joyas como Coolin´Out y Baby I Lost my Way, (But I´m Going Home). Esta última es el perfecto compendio de la propuesta sonora de Rateliff. Tiene un rollo vacilón que no te lo quitas en todo el día. Desde que lo escuché siempre he pensado que podría estar perfectamente en el Back To Black de Amy Winehouse.

La última cara de este vinilo doble se abre con You Worry Me que se ha convertido en una pieza fundamental en el repertorio de este hombre y su banda, y con razón porque es el típico single comercial repleto de clase por el que no pasa el tiempo. Da igual las veces que lo hayas escuchado. Efectivo a más no poder. La misma cadencia sosegada y de nuevo la figura de Sam Cooke me viene a la mente al escuchar los dos temas que cierran el álbum; Still Out There Running y Tearing At The Seams. Este último tiene una parte final con la voz de Nathaniel desgarrándose para que vuelvas a poner el vinilo. A cholón. No me canso de la música de este combo. Esenciales en mi hogar.

martes, 24 de marzo de 2026

AVTT. PTTN

Sorprendente y estimulante colaboración entre The Avett Brothers y Mike Patton que a finales del pasado año sellaron su unión artística con la publicación el 14 de noviembre de un álbum que entra la mar de bien, aglutinando las mejores características de ambos. No era fácil encajar los universos de los hermanos Avett Patton y sin embargo la música fluye encantadora desde la conmovedora Dark Night Of My Soul que abre con una clase descomunal el álbum. Es el inicio perfecto un bonito contraste entre las armonías vocales de Scott y Seth con la voz de Patton más comedida, adaptándose a una letra que emociona desde la primera estrofa: I suspect there's nothing left of, What I always said would always be there, Would always be there, I've a sense that ever since, I was young, I've been borrowing air, Borrowing air. To Be Known continúa por tesituras intimistas, buenas percusiones un piano sugerente y de nuevo esas grandes voces cruzándose de manera perfecta. 

Heaven´s Breath rompe abruptamente el encantamiento con aires industriales, urgencia punk y la sombra de Nick Cave planeando por cada nota de la canción. Todo un acierto. Muy chula. Recuperan la senda intimista con Too Awesome que me hace pensar en algunas canciones de The Wall de Pink Floyd, esas en las que la voz cantante la lleva Roger Waters. De esa forma se cierra la primera cara del vinilo. El resultado más que prometedor. Y sinceramente lo mejor está por venir porque la apertura de la cara b con Disappearing es tan aplastantemente buena como Dark Night Of My Soul. La irresistible voz de barítono de Patton está colosal y el tema parece un gospel retorcido y bello a la vez. Vale, no puedo disimular mi entusiasmo por estos músicos ja ja.


El primer single Eternal Love es una apuesta ganadora. Pocas veces suelo escuchar las canciones de adelanto pero dado mi entusiasmo por los Avett Brothers y Mike Patton no me pude resistir y caí rendido. Pensé, qué ganas de escuchar el álbum entero por Dios... Tras Eternal Love viene The Ox Driver´s song que parece un tema del Steve Earle más folk pero gracias a las voces de estos tipos  y un tratamiento industrial se acaba convirtiendo en una pieza inclasificable con una intrigante percusión y protagonismo para un grueso bajo en combinación con un juguetón banjo. The Things I Do no baja ni un ápice el nivel. Aquí la acústica y las líneas vocales te vuelven a seducir y te dejan a merced de Received, un inmejorable final, atmosférico, bello y eterno. Nueve canciones como nueve soles. Ni me puedo imaginar lo que sería presenciar esto en directo. Ni en el mejor de mis sueños.