martes, 22 de septiembre de 2026

Top Seventeen Primer semestre 2026

Me veo en la imperiosa y acuciante necesidad de hacer un Top Seventeen semestral dada la ingente cantidad de discos que he degustado con fruición. Editados hasta el 30 de junio. Sin trampa ni cartón. Gracias a esa plataforma que me subvenciona mi hermana y que no voy a nombrar ni por un millón de dólares he conocido más de sesenta referencias. Y los he escuchado todos. Algunos más de una decena de veces, la mayoría como mínimo tres. Hay mucho material, de hecho, está siendo un año fantástico al menos en mi casa. Hacer una selección de sólo diecisiete se me hace harto complicado, así que habrá un anexo la semana que viene con otros diecisiete. El nivel está muy alto, pero el segundo semestre se presenta más que interesante con las novedades de Ty Segall, The Jayhawks, Queens Of The Stone Age, Allison Russell, Buddy Miller, Brian Fallon, Grace Cummings, Eddie 9V y más que espero descubrir por el camino. 

Acceder a música hoy en día es más fácil que nunca y dejarla en el olvido también. Pero no soy de esos, cuando me pongo me consagro al disfrute total. Rara vez desecho un álbum con una sola escucha, a veces me sucede que no conecto nada de primeras pero son las menos de las veces y volver al disco en cuestión en ocasiones es muy gratificante. Mis prescriptores habituales me ha proporcionado abundante material, así que un saludo para La Hora Chinaski, El Sótano de Radio 3, 33 Revoluciones por domingo y el material que descubro a través de Popular 1, Ruta 66 o Dirty Rock Magazine. Sé que no me van a leer ja ja. Aquí uno que disfruta con todos ellos y a los que saca un partido de no veas. Dejo las disputas y las refriegas para otros. Peace And Love. 

It ain't where you're going, it's how you get there

It ain't where you been, it's who you are

And this song is just a reminder

You ain't the only one out there in the dark


Johnny Blue Skies & The Dark Clouds - Mutiny After Midnight

Sturgill Simpson mutado en Johnny Blue Skies es uno de los músicos con los que más conecto. La etiqueta country se le queda enana y su carrera está llena de sorpresas y retos inesperados. Y lo que es más importante viene cargada con temazos. Trío de ases: Don´t Let Go, VenusEveryone is Welcome. 

Fruits Bats - The Landfill

Descomunal descubrimiento gracias al ¡algoritmo! Fue accidental lo juro. Un disco fantástico, inclasificable. Tal vez folk rock con exquisitos arreglos pop y bellas melodías. Me tiene loco. Trío de ases: The Saddest Part Of The SongSilverfish In the Sink, Perhaps We´re a Storm.

Lucca Mae - The Truth is

Otra sorpresa mayúscula de esta chica londinense de la que apenas hay información. Su disco es una delicia interpretado con una clase tremenda. Se suma a la lista de grandes intérpretes de las Islas que siguen con elegancia la estela de Amy Winehouse. Trío de ases: On Top of the World, The Truth is, Your Smile.

Cordovas - Back To Life

Tuve la fortuna de verles en directo a finales de mayo en Antzoki presentando este fantástico disco que no me canso de escuchar. Me entró a la primera y ahí sigue. No me despego de él. Trío de ases: Step Outside, Higher Every Time, Sunset.

The Hanging Stars - Just A Day

Otra banda que me tiene loco. Sus cuatro últimos discos impolutos. Ojalá giren por salas y pueda disfrutar de sus fantásticas melodías y coros realizados con exquisito gusto. Trío de ases: Think I´ll Be Alright, Time Is Nothing, Show Me The Way.


Ryan Bingham & The Texas Gentlemen - The Lucky Ones

Ha vuelto con fuerza el bueno de Ryan. Su disco también me entró a la primera y no me lo quito de encima. Tiene la dosis perfecta de mala leche y belleza. Grandes canciones que me encantaría volver a escuchar en directo. Trío de ases: Blue SkiesBallad Of The Texas Gentlemen I´m A Goin´Nowhere

The Sheepdogs - Keep Out Of The Storm

Perfecto disco de estos canadienses en los que escucho de lejos cierta querencia por Steely Dan lo cual es perfecto para el menda. Pero eso tal vez sea cosa mía, ja ja. Otro álbum que escucho del tirón sin que baje el nivel en ni una canción. Trío de ases: Keep Out Of The Storm, I Do, Take A Look At Me Riding.

Datura4 - High On The Low Brow

Uno de los descubrimientos más aplastantes en mi casa en los últimos tiempos ha sido Dom Mariani. Ya reseñe su fantástico disco en solitario, Apple Of Life y por el camino me he empapado de The Stems y Datura 4. Su última rodaja es adictiva. Trío de ases: Under A Rock, Another Fool´s gate, Double Dealer.

The Band Of Heathens - Country Sides

Esta veterana banda procedente de Austin, Texas cumplió el pasado año su veinte aniversario y por lo que escucho en su último disco están más que en forma. Country Sides es una auténtica maravilla repleta de elegancia y canciones que se me han quedado incrustadas en la piel. Trío de ases: Forever´s Not a Long Time, Finish Something I Started, Letting Go.

Jalen Ngonda - Doctrine of Love

Qué puedo escribir de este chiquillo que está dando mucho que hablar en la escena soul. Tiene una particularísima voz y se le está comparando con los más grandes. De momento sus dos discos me flipan. El último me ha acompañado unos cuantos anocheceres de verano. Trío de ases: Love Is Gone, I Can´t Ever Leave You, Taken Out of the picture.


Duane Betts - Isle Of Hope

Llevar ese apellido no sé si ayudará más que restara. Tal vez siempre tenga que estar demostrando que está a la altura de su padre, toda una leyenda del Southern Rock. Desde luego a mi Isle Of Hope me encanta, es un disco íntimo, reflexivo que merece todas las escuchas que le he dado que han sido muchas en mis matutinos paseos por la playa. Trío de ases: Heartache, Down To Houston, Best Wishes.

The Red Clay Strays - Grateful

Lo están petando por Estados Unidos y dudo de que jamás se acerquen por estos lares. Grateful mantiene el altísimo nivel de Made By These Moments y eso son palabras mayores. Lo escucho en bucle y me quedo tan ancho. Trío de ases: Demons In Your Choir, Down South, Can´t Fix You.

American Aquarium - New Ways To Lose

Bendigo y suspiro cada día por bandas como la que nos ocupa que siguen el rastro de Springsteen cargados de monumentales canciones que me tocan la fibra igual que en su día lo hicieron Marah por ejemplo. Mis huesos se derritieron desde la primera canción. Trío de ases: Dollar GeneralTwin Flames, Out There In the Dark

RayeThis Music May Contain Hope

Otra chiquita que está llamando mucho la atención por las Islas y no es para menos. Esta me la descubrió Maiaki. En buena hora y encima dueto con Al Green. El disco es variado y sorprendente. Que la traigan a la sala BBK, ja, ja. Trío de ases: I Will Overcome, I Hate The Way I Look Today, Goodbye Henry.

Shawn James - Passage

Sorprende lo de este músico de Chicago que tiene muchos oyentes en la plataforma esa cuyo nombre no voy a teclear aquí, que lo peto con una canción en el famoso videojuego The Last of Us hace diez años y que sigue grabando excelente material que autoedita. Trío de ases: Headed for the End, Peace Of Mind, My Juliet.

MT Jones - Joy

Otro chico de inglés, de Liverpool que se las apaña estupendamente con el soul. Su álbum de debut ha cosechado excelentes críticas. Lo estoy disfrutando un montón. Encima es colega de Jalen Ngonda. Me imagino un doble cartel y lo flipo. Trío de ases: I Don´t Understand, Easy, You Don´t Love Me Now.

Social Distortion - Born To Kill

Lo escuché a cholón en cuanto se editó y me conquistó desde el principio. Ness y su banda han vuelto en plena forma. Dice el jefe que van a sacar más discos en breve. Por supuesto no le creo. La seguiré gozando con este. Trío de ases: The Way Things WereWalk Away (Don´t Look Back)Don´t Keep Me Hanging On.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Salamanca, ciudad dorada

Salamanca es la ciudad de Castilla y León que más visitantes recibe cada año por muchos motivos, entre otros, su enorme patrimonio monumental e histórico, su chispeante vida universitaria, su gastronomía o seguir el rastro de uno de los pensadores más influyentes en la historia de España, Miguel de Unamuno. La oferta cultural es amplia y diversa, muy atractiva con lugares comunes y otros tal vez menos publicitados pero que merecen mucho la pena. Entre otros se me ocurren dos para mi imprescindibles; la Fonda Veracruz y la Filmoteca de Castilla y León. Tal vez no estén en todas las guías ni ubicados en el centro del meollo pero su visita es obligada y no lleva mucho tiempo siendo la recompensa fantástica. 

Habíamos dudado entre pasar unos días de septiembre entre varios destinos. De Castilla el asunto estaba entre León y Salamanca. La mayoría de las personas a las que pedí opinión se decantaban por la capital charra. Dejaremos León para otra ocasión. Salamanca me ha encantado de principio a fin. La expectativas de Su eran muy altas y se han cumplido y las mías se ha pulverizado por completo, seguramente por mi ignorancia. En fin un hereje como el menda es capaz de disfrutar de templos sagrados aunque me reconcoma el papel de la Iglesia en la Historia. Contemplar los excesos de esa Institución no hace sino reafirmarme en mi pensamiento. Otra cuestión es la fe individual de cada cual, respeto máximo ante eso.

El mismo día que volvimos de Salamanca, esa mañana entramos a la Catedral. Habíamos visto el exterior, imponente pero no el interior tanto o más. Mi formación en el Arte se ciñe exclusivamente a cuando estudié esa asignatura en COU pero nunca le puse excesivo interés y pocas cosas aprendí que fuesen más allá de aprobar el examen de turno. No es mi fuerte diferenciar los diferentes estilos artísticos. Aún así contemplar todo ese entramado arquitectónico del siglo XII impresiona y te hace reflexionar. Es inevitable no quedarse mudo ante tamaña obra de arte. Combinar la visita de ambas catedrales fue un acierto. Y estuvimos a punto de no verlas. Ja. Herejía.

Otro momento álgido de nuestra estancia en Salamanca ha sido la visita a la Universidad Pontificia guiada por una profesora capaz de transmitir con sencillez y entusiasmo todo su conocimiento. Después de deleitarnos con sus explicaciones terminamos con las espectaculares vistas desde las Torres de la Clerecía. No se queda atrás todo lo relativo a la Universidad Pública de Salamanca con los Edificios de las Escuelas Mayores y Menores y con la Biblioteca General Histórica que solo puedes ver desde una cristalera. Como me hubiese gustado entrar en esa estancia. Cerca está la Casa de las Conchas que alberga la Biblioteca Pública. Por supuesto entramos y enredamos un poco suficiente para comprobar con eterna algarabía que además de libros y películas también tienen música. Por ejemplo una copia de un disco que os voy a recomendar: Don´t Give Up On Me de Solomon Burke. Juas.

Como he mencionado en el primer párrafo hay dos lugares que tal vez queden un poco eclipsados entre tanto arte y gastronomía... Ambos están muy cerca del centro. Por un lado la Filmoteca de Castilla y León, un pequeño espacio coqueto a más no poder en el que tuvimos la suerte de ver la exposición sobre Luis González de la Huebra. Gabinete de Curiosidades y la permanente Artilugios para fascinar un recorrido imprescindible para deleitarse con la evolución de la fotografía y el cine que exhibe aparatos perteniciente al cineasta Basilio Martín Patino y otros pertenecientes al mencionado Luis González de la Huebra así como cámaras del fotógrafo salmantino Angel Esteban Martín. Conectada con el cine esta la Fonda Veracruz un pequeño lugar encantador donde se rodó Nueve cartas a Berta de Basilio Martín Patino y Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar. También es recomendable una visita a al Museo Casa Lis e imprescindible y cautivadora la visita a Casa Museo Unamuno. Eso merece post aparte.



viernes, 11 de septiembre de 2026

Johnny Blues Skies & The Dark Clouds. Mutiny After Midnight

Tan independiente como siempre, más vacilón que nunca y por encima de todo con canciones a rebosar de groove, funk y una urgencia buscada y necesaria para el baile. Así se presenta Sturgill Simpson en Mutiny After Midnight su segunda aventura bajo el alias de Johhny Blue Skies acompañado por The Dark Clouds. Y el menda lo celebra con sus mallas de color purpura en honor a Prince del que Sturgill suele atacar Purple Rain en directo. Es excitante seguir la carrea de este músico porque no sabes por dónde va a salir, casi siempre con sorprendentes resultados. Tras aquel extraordinario A Sailor´s Guide To Earth se desmarcó con un disco robótico, deudor de ZZ Top titulado Sound & Fury. Después uno de bluegrass con el que ciertamente no conecté para sacarse hace un par de años de la manga lo de Johnny Blue Skies con el maravilloso Passage Du Desir Cada día disfruto más con su música y ardo en deseos de verle en directo. A ver si se anima y realiza otra gira europea aunque tenga nulas esperanzas de que pase por aquí. 

Está claro que el country se le queda enano a Sturgill Simpson. Pronto huyó de las coordenadas habituales de Nashville y más todavía con su alias Johnny Blue Skies dando rienda suelta en este álbum a su pasión por sonidos negroides, repletos de funk, incluso con elementos disco, acogidos por el menda con algarabía y entusiasmo. Para abrir boca, el disco comienza, con quizá las dos canciones menos buenas en lo estrictamente musical, las muy trotonas y efectivas Make America Fuk Again y Excited Delirium. Lejos de ponerse filosófico o metafísico  en la primera desgrana una querencia por el fornicio rodeando el asunto de interesantes reflexiones que tendrás que encontrar tú, no te lo voy a dar todo hecho. En Excited Delirium se rebela a todo trapo contra el lamentable ICE ideado por el pernicioso Señor Naranja. 

La primera joya es el tercer tema, Don´t Let Go que por su sonido podría encajar perfectamente en A Sailor´s Guide To Earth. Raíces country tamizadas por un inequívoco regusto soul, un aspecto que la hace imbatible. Bella composición dedicada a su mujer, Sarah. Brilla su voz de barítono acompañada con tino por la pedal steel de Laur Joamets, con los muy sugerentes subrayados del teclado cortesía de Robbie Crowell, coronado por la excelente interpretación vocal de Sturgill y una parte de excitante parte de saxo que le añade un toque distintivo al tema. Me chifla el final de la canción con los coros de Miles Miller (batería) siendo fundamentales como en muchos temas de este hombre. Precisamente en la siguiente canción, Stay On That brillan con luz propia la batería de Miles Miller y el bajo de Kevin Black que se curran un inicio absolutamente funky con el groove subido al infinito y más allá. Una tonada la mar de sexy. La letra puede que sea muy, ¿guarrilla? o soy yo. Ja, ja. 

Viridescent entra como un ciclón y no para hasta el final. Te dejas llevar por su sinuoso ritmo y tiene las partes de guitarra más psicodélicas y diferentes. Me vuelve loco hacia el minuto 3:30 donde de nuevo Sturgill se deja llevar por su influencia de Pink Floyd. Regresamos a la pista de baile con Situation, otra canción bailable a más no poder con mucho ritmo y vacile. De nuevo la sección rítmica con el bajo de Kevin Black y la batería de Miles Miller se luce, incluso en esa parte final, un tanto marciana y cómica donde aceleran el tema de una forma un tanto atropellada que ha terminado por convencerme. Un dejarse llevar total que tiene sentido en la pista de baile. El contraste con lo que viene después es más que curioso. 

De nuevo el espíritu de Pink Floyd está más presente que nunca en Venus, especialmente en ese envolvente primer minuto de canción, y en todo su desarrollo, con otro momento álgido hacia el minuto 3:05, gloria bendita. Otro aspecto fundamental y que le da un toque cool son los coros a partir del minuto cuatro. Así que todo el crédito del mundo a Miles Miller. Espectacular final de canción con de nuevo el saxo de Robbie Crowell haciendo unas pequeñas diabluras que quedan perfectas. La inspiración sigue por todo lo alto con la contagiosa Everyone is Welcome donde brillan las partes de saxo sobre un colchón que ya no sé como calificarlo, country-funk-disco con toques futuristas. Y me quedo tan ancho. Una delicia. La moraleja que saco cuando el disco termina con Ain´t That A Bitch con todo su poderío es que no se puede cerrar un disco con tres temas más inspirados. Algunos críticos han señalado que esta última canción es un cruce loco entre Chic y ZZ Top. Ja, ja. Lo compro. Ya me gustaría cazar a este tipo y su banda en una gira por tierras europeas. 

martes, 8 de septiembre de 2026

Pildoras: Hoy, Nada

Me gustar no hacer nada. Soy muy bueno en el tema. De hecho lo bordo. Aunque como ya sabrás eso es imposible. Porque como sujeto pensante siempre estás haciendo algo. No hay escapatoria. Piensas luego existes. Duermes, luego descansas y estás haciendo algo, de hecho una actividad muy necesaria: dormir. Tengo una capacidad asombrosa de no hacer nada. Es más, le he pillado el gusto, sobre todo si es en horario laboral. Ahí es incluso excitante. Tengo compañer@s que se ponen nerviosos ante la nada. Prefieren hacer algo. Inconcebible que diría Vizzini. La verdad es que tengo mucha paciencia. Esas declaraciones me parecen una provocación... Prefiero hacer algo. Cava hoyos y luego los tapas. Yo qué sé. Como ya sabrás todo tiene que ver con el Capitalismo y hay que hacer algo siempre, o al menos aparentarlo. Que no, leñe. Reivindico mi derecho inalienable a no hacer nada. El engaño de ser productivo a todas horas. Todo ese tiempo que trabajas gratis para las cinco empresas que encabezan la especulación bursátil del mundo sin fabricar nada. 

Según la RAE nada es la inexistencia total o carencia absoluta de todo ser, otra acepción sería Sensación de vacío o inexistencia y la situación o estado de carencia absoluta. La tradición clásica filosófica afirma que el universo está lleno de ser y que la nada absoluta es imposible... Un jardín, muy grande además. Vayamos a referencias culturales. Nada es una novela de Carmen Laforet. La tengo siempre pendiente. También es una canción de Los Deltonos. Nada no tiene buena fama porque siempre es mejor estar haciendo algo o aparentarlo, sobre todo en el trabajo. La nada absoluta toda para mi. Me veo con esta edad como mi progenitor retirado del laboro y pienso; quiero abrazar esa nada, caminar por la calle y ante la inquisitoria pregunta de qué estas haciendo ahora, responder con una amplia sonrisa: nada. En realidad algo muy valioso. Caminar. Nothing's shocking...

jueves, 3 de septiembre de 2026

For The Record

Hace veintiún años empecé a trabajar en la sección de música de unos grandes almacenes cuyo nombre no voy a escribir aquí. Ya se hablaba de la crisis en las ventas discográficas. El declive había comenzado y el enemigo estaba claro: la piratería. Sin embargo, el volumen de negocio todavía era reseñable. De hecho teniendo en cuenta que el pico de ventas de la industria discográfica fue en el 2000, aquel año 2005 todavía se vendía mucho el formato físico, concretamente el cd. Del vinilo, ni rastro. Los cds estaban presentes en la vida del personal. Los coches tenían reproductor de cd que parece un dato baladí, pero su desaparición fue la puntilla hace cuatro o cinco años. 

En cualquier caso, las ventas aunque se resentían cada año, (se pasó de las 931 millones de unidades vendidas en 2000 a 38 millones en 2021) todavía eran boyantes. Y es que, aunque no han pasado tantos años, en un par de décadas el modo de disfrutar de la música ha cambiado por completo. Lo físico, aunque vive cierto repunte está arrinconado y no deja de ser un tema de frikis o casi. El supuesto auge del vinilo tiene más de moda que de cifras que se puedan asemejar al auge del formato físico, la cierta recuperación del cd está entre algodones y lo que impera es la suscripción a una de esas plataformas. No nos engañemos. El paradigma ha cambiado por completo. 

En 2005 se vendía mucho cd de serie media y en el mercadillo con cuatro paredes donde yo trabajaba (así lo llamaba un compañero hoy ilustre creador de una exitosa saga nostálgica que menciona la EGB) también se despachaban un número considerable de novedades porque poníamos unos precios irrisorios, casi sin margen de beneficio. De modo que una novedad podía costar entre 12-14 euros mientras que en la FNAC o Power Records eran más caras. Muchos famosos que años después en las redes sociales hacían propaganda de las tiendas pequeñas compraban en el mercadillo en cuestión. Se quiénes son. Sus nombres. Donde viven. Ja ja. Pero quedaba más guay decir que comprabas en esos sitios antes mencionados que en el mercadillo con cuatro paredes.  En fin, Ley de Protección de Datos. Juas.

Soy de los que cree que todo esto tiene una influencia decisiva en la consideración que tiene la música. Más accesible que nunca, su difusión es extraordinaria y las posibilidades de conocer discografías enteras más sencilla que nunca. Sin embargo, su impacto cultural se reduce porque igual que es fácil y cómodo acceder, la forma de escucharla invita a olvidarla rápidamente. Se llevan las playlist o dejarse guiar por los algoritmos. Cada vez hay menos personas que escuchan discos enteros. Algunos aducen falta de tiempo. El gran mal de la vida moderna. El querer abarcar más de lo que se puede. En fin, estoy a años luz de esa forma de disfrutar de la música pero soy consciente de que voy con la minoría. Sigo encontrando un placer infinito en pinchar un vinilo, poner un cd o escuchar un álbum entero mientras salgo a dar una vuelta. Ayer sin ir más lejos cayeron Weapons Of Beauty de Jay Buchanan a la mañana y The Art Of Loving de Olivia Dean a la noche. Entre medias en formato físico el cd de Tuesday Night Music Club de Sheryl Crow y el Tearing At The Seams de Nathaniel Rateliff & The Night Sweats en vinilo.

Algunos estudios psicológicos sobre atención y bienestar han demostrado que las actividades que requieren atención física y mental sostenida generan mayor satisfacción que el consumo pasivo. Vivimos en una época de caos, saturados de notificaciones, pantallas y mandangas que desvían nuestra atención.... El acto de escuchar música, ya sea prestándole toda tu atención al álbum que escuchas con cascos en la plataforma de streaming en cuestión, pinchando un vinilo o poniendo un cd en el reproductor, implica la escucha activa y la recompensa sigue siendo maravillosa al menos en mi caso. Me levanto a la mañana y la música empieza a sonar. Siempre tengo en mente varios discos que van a a caer ese día. Mi ilusión lejos de disminuir aumenta exponencialmente. Yo, minoría absoluta. Ja ja.

Es complicado establecer unos criterios para determinar la relevancia cultural de un disco. Tal vez sea una cuestión que aúna cierto nivel de ventas, apoyo de la crítica y tiempo transcurrido. Esas premisas encuentran un apoyo que parece más posible con la forma en que se escuchaba la música cuando el formato físico era el rey. Pero es discutible, como todo y de hecho el menda sigue disfrutando de la música de la misma manera, dándole cancha a los discos varias veces, rascando antes de abandonarlos. Incluso leo que en Estados Unidos están en auge los clubes de escucha de discos (listening bars o vinyl clubs) que ofrecen experiencias inmersivas centradas en la alta fidelidad y la escucha atenta de álbumes completos, influenciados por la cultura japonesa de los años 20. Igual monto uno en mi pueblo. Ja, ja. Esos discos que aparecen en la foto pertenecen al periodo que va desde el 2005 (año que comencé a trabajar en la sección de música de unos grandes almacenes cuyo nombre no voy a escribir aquí) hasta el pasado año. Toma ya. Estoy preparando una exhaustiva sobre el periodo 2000-2025 que va a encabezar si o si ese disco que tu ya sabes...

And there are people still in darkness and they just can't see the light

If you don't say it's wrong, then that says it's right

We got try to feel for each other, let our brothers know that we care

Got to get the message, send it out loud and clear


lunes, 31 de agosto de 2026

La España vacía. Viaje por un país que nunca fue. Sergio Del Molino

Hace diez años el ensayo La España vacía. Viaje por un país que nunca fue de Sergio del Molino cosechó un tremendo éxito a todos los niveles. Se vendieron  más de 60.000 ejemplares, cifra bastante inusual para un ensayo, y se hizo con el Premio Cálamo y el del Gremio de Libreros de Madrid, pero por encima de todo puso encima de la mesa el debate sobre la España vacía, ese amplio territorio abandonado, rural, del que casi nadie se acordaba nunca. Se escribieron numerosos artículos en los periódicos más importantes, no hubo tertulia radiofónica que no mentase el tema y como suele ocurrir en este país todo el mundo opinó sobre la cuestión. Tuve un ejemplar en mis manos pero no encontraba el momento para abordarlo. Me esperaba un volumen sesudo con marcado acento sociológico y político, algo sesudo que estaba lejos de mis intereses por aquellos días. 

Diez años después he disfrutado de lo lindo con la prosa ágil, desenfadada y tremendamente imaginativa de Sergio Del Molino. Y es que el carácter del libro es eminentemente literario y se disfruta de principio a fin. La mirada del autor impregna cada página y como he señalado antes no es un ensayo ni erudito, ni exhaustivo sobre una cuestión de gran calado. Su intención es otra de tal forma que te encuentras con las experiencias vividas por su autor que evoca con excelente tino el paisaje de esa España despoblada para después sumergirse en un viaje por el tratamiento que toda esa amplia zona de la península ha recibido de parte de numerosos creadores. Y este es uno de los aspectos más interesantes del volumen. Hacerse eco de cómo es el imaginario colectivo gracias a la visión de ilustres como Miguel de CervantesMiguel de Unamuno, Antonio Machado Miguel Delibes Luis Buñuel. Referentes culturales todos ellos obvios y necesarios para acercarse a la Celtiberia. 

Otro de los ejes centrales del ensayo es la eterna referencia a la dicotomía campo-ciudad. Una cuestión atávica que en el caso de España se tiñe con la truculenta e injusta crónica negra sobre lo rural que tiene unos cuantos ejemplos totémicos en nuestra cultura popular. El autor los cuestiona, los tritura y los aniquila de forma didáctica y divertida. Se enumeran unos cuantos ejemplos que muchos lectores conocerán y uno de ellos de otras latitudes sirve para dar inicio al libro con un fantástico capítulo titulado El misterio de las casas quemadas. Un turbio asunto sucedido en Gales entre 1979 y 1991 que supone uno de los inicios más atractivos e imaginativos posibles. Una forma perfecta de comenzar viajando al extranjero para percatarnos de que en todos los lugares los patrones se repiten de una u otra forma. La compleja relación entre lo urbano y lo rural está presente y sigue siendo una cuestión fundamental. Una España no se entiende sin la otra. 

No podía faltar hacer alusión al gran éxodo de la población rural a las grandes urbes desde finales de los cincuenta. Miles de campesinos de Castilla y León, Castilla La Mancha, Aragón y Extremadura abandonaron los campos para buscarse la vida en las ciudades. Su llegada no estuvo exenta de polémicas. Una de las más duraderas es que el sistema electoral otorga un mayor peso proporcional a las provincias menos pobladas lo que hace que territorios como Zamora, Segovia o Teruel gocen de una representatividad que no es acorde con su población. Cuestión a debate que Del Molino no solo no elude sino que da buena cuenta. Otro aspecto que se señala es lo que provocó ese gran éxodo tanto en los lugares que se vaciaban como en los receptores. 

El tamiz personal e imaginativo alcanza cotas espléndidas con ciertas referencias culturales, a priori alejadas de esta cuestión, pero que encuentran su acomodo gracias al divertido y certero análisis del autor. Puedes pensar que citar a Extremoduro, Muchachada Nui o Joaquin Luqui es una salida de tiesto, pero para nada, todo está perfectamente hilado y muy bien traído. En definitiva nos encontramos ante un ensayo muy personal, imaginativo y certero que ahonda en cuestiones más que interesantes y en otras menos tópicas e igualmente atractivas. Tengo entendido que su autor escribió un segundo volumen, al parecer de carácter más reflexivo y político. Me lo leeré con altas expectativas porque lo que más me gusta de este ensayo no es sólo lo que cuenta sino y sobre todo como lo cuenta.

jueves, 27 de agosto de 2026

Pearl Jam. No Code. 30 aniversario

Treinta años se cumplen hoy de la edición de No Code, el álbum con el que muchos seguidores se bajaron del barco de Pearl Jam. Apenas unos meses antes Screaming Trees y Soundgarden habían publicado dos excelentes trabajos, Dust y Down on the Upside con lo que se cuesta imaginar que la sentencia para el llamado grunge estuviese dictada. Pero lo cierto es que esa es la percepción mayoritaria, lo que siempre nos han vendido. Sin embargo la buena música está siempre por encima de las etiquetas y estos tres discos aguantan el paso del tiempo de forma soberbia, los sigo escuchando a menudo y sigue siendo una gozada perderse en sus múltiples matices. A la mierda las etiquetas y todo lo estrecho que conllevan.

Este álbum me lo regalo Su nada más publicarse. Lo pillo en una feria del disco aconsejada por mi amigo Rober quién le dijo que estaba seguro de que me iba a gustar mucho más que la otra opción que era el disco de un petardo con el que estaban dando la brasa a cholón en Popular 1. No hay color. Entre otras cosas, a No Code siempre se le achacó que la influencia de Neil Young había ido demasiado lejos, fagocitándose la personalidad de la banda, o que el grupo ya era comandado en plan dictadura por Eddie Vedder, que habían perdido la garra, que la madurez les había sobrevenido de repente comiéndose todo lo excitante de su propuesta. Jamás lo percibí así. Me costó poco perderme en su propuesta sonora, salpicada de jugosas novedades, que tal vez exigían un poco más de atención. Puede que fuese así, pero la recompensa era excelente.

Así que 30 años después lo pongo a todo volumen en la flamante edición en vinilo que también me regaló Su y vuelvo a volar alto con algunos de mis temas favoritos de la banda y soy consciente de que algunos de ellos son rara avis en su repertorio de directo como Sometimes, Who You Are, In My Tree, Smile, Off He Goes, Red Mosquito, Present TenseAround The Bend... La clase de canciones que me gustaría escuchar siempre que tenga oportunidad de verles en directo. De unas cuantas ya he gozado, abrieron su concierto del 22 de noviembre de 1996 en Anoeta con Sometimes y también aquel día se animaron con Who You Are y Red Mosquito. Cuatro años después en el mismo escenario se descolgaron en los bises con una excelente Smile


Un aspecto interesante de este disco del que me enteré años después es que el bajista Jeff Ament estuvo a punto de dejar la banda llegando a declarar que se incorporó a la grabación del mismo tres días después del resto porque no se había enterado de que habían comenzado a grabar. Ament se sintió desplazado y percibía que su posición en la banda perdía importancia tal vez sometida al liderazgo autoritario de Vedder. Hasta qué punto todo esto es cierto ni idea. La historia de la banda continuó y nadie abandono el barco. Lo cierto es que en este álbum la contribución compositiva de Ament fue excelente firmando Smile y Red Mosquito y su bajo se deja notar en todo el disco con momentos excelsos en Present Tense. Y por supuesto hay que resaltar su notable entendimiento con Jack Irons al que por descontado voy a dedicar unas líneas ahora mismito. 

Jack Irons se unió a Pearl Jam a finales de agosto de 1994. Su entrada en la banda se debe a su amistad con Eddie Vedder. Se conocieron cuando Irons estaba en la banda de Joe Strummer y Vedder trabajaba en la logistica del escenario. Con la banda grabaría No Code donde su contribución fue colosal dando rienda suelta a su estilo percusionista, tribal y relajado y Yield, un trabajo con grandes momentos pero más irregular. Anteriormente había destacado también en el excitante The Uplift Mofo Party Plan de Red Hot Chilli Peppers. Como ya escribí en el post dedicado a los bateras de Pearl Jam, adoro el estilo de Jack Irons, y la banda supo sacarle un jugo excepcional en No Code. En este disco todo su trabajo es excelente y sigo teniendo una especial predilección por In My Tree,  una canción maravillosa con una gran letra y con la singular y decisiva aportación de Irons