sábado, 13 de junio de 2026

Social Distortion. Born To Kill

En cuarenta y tres años de trayectoria Social Distortion han publicado la friolera de ocho discos de estudio. Están lejos de ser prolíficos. A años luz. El anterior álbum al recién editado Born To Kill databa de 2011. Nada más y nada menos que tres lustros entre un disco y otro. Casi, casi tanto como una banda muy popular de la que Ness se solía burlar siempre que tenía ocasión. Ja, ja. Hace poco he leído en una entrevista a Mike Ness que siente que va a haber más discos en de Social Distortion en breve. Por supuesto no le creo. Ja ja. En fin, se lo perdono todo. Absolutamente todo. Me voy a ahorrar las chungadas tipo vuelta a los orígenes, regreso digno y demás patochadas. Estoy in love con el álbum. Un chute de energía compuesto por once excelentes canciones. Incluso la versión de la archiconocida Wicked Game de Chris Isaak encaja aquí.

El primer adelanto del álbum fue la canción que le da título para que la que se curraron un efectivo vídeo. Baza perfectamente jugada para ganarse a los seguidores de toda la vida. Aunque no suelo escuchar los singles de adelanto de los artistas que más me gustan, y Social Distortion están entre los elegidos, Unax me la puso en cuanto salió. Me gustó, me pareció un buen gancho pero lo mejor estaba por llegar. Las primeras escuchas fueron satisfactorias. Esa sensación de que lo han vuelto hacer pulsando las teclas de siempre. Las siguientes añadieron matices más que interesantes que elevan al disco a la categoría de clásico en la exigua discografía de esta banda de Orange County. 


Como suelo hacer casi siempre con los discos que tengo unas ganas locas de escuchar lo he ido dosificando y combinando con algunas otras de mis obsesiones. La más reciente Prince. Así que cuando se editó Born To Kill me pilló en pleno baile con mis mallas púrpuras. Pero amigos el punk rock siempre ha sido fundamental en mi dieta y nadie mejor que Social Distortion para alegrarme la vida con unas cuantas canciones de altos vuelos. Porque al single mencionado le sigue como un cohete No Way Out que me entró divinamente a la primera. Una sencilla letra que toca mi fibra. Musicalmente es una delicia plagada de guitarras crujientes por las que serpentea la voz de Ness que como siempre llega a lo justo pero con un irresistible encanto. 

Como les sucede a casi todas las canciones de este álbum pon The Way Things Were en cualquier disco clásico de SD y no desentonará en absoluto. Deviene en clásico. Otra letra emotiva a más no poder en la que Ness nos habla del pasado con cariño pero mirando adelante, sin idealizarlo, tan de moda hoy en día. Musicalmente es un medio tiempo enriquecido hacia el final con el piano de Benmon Tench. A la primera escucha de Tonight tuve la certeza de que esa canción parecía provenir de las sesiones de Sex, Love and Rock. Encajaría perfectamente en ese álbum. Me gusta el tono romántico que tiene la canción y me chifla la forma de acabar con las guitarras de Ness Wickersham entendiéndose a la perfección. Nada más terminar esta canción entra con fuerza Parnets In Crime, segundo single de rompe y rasga. Aquí me recuerdan, coincido con mi primo Oscar, a mis adorados The Hangmen. Contundencia bien canalizada y provista de un inequívoco gusto por la melodía. Me chifla el trabajo de la sección rítmica compuesta por Brent Harding y David Hidalgo Jr. 

Crazy Dreamer es una elegante y cautivadora pieza que podría encajar en el americana con el sello personal de Ness que se acompaña de una excelsa Lucinda Williams cuya parte vocal le da el toque definitivo al tema. La mezcla de las voces de Ness y Williams está mas que lograda. Parecen dos colegas contándose batallitas de mucho calado.  De nuevo el piano de Tench aporta de lo lindo, pocas notas perfectas para la canción. Sé que la inclusión de Wicked Game ha suscitado no pocas reticencias. Pero no tengo ninguna pega con la interpretación, para mi maravillosa de Ness. De hecho creo que, sin variar excesivamente la canción, consiguen llevársela a su terreno. Sin grandes aspavientos, con una sencilla y emotiva interpretación.

Ojo que de aquí al final el asunto no deja de crecer. Hasta en la secuenciación de los temas han acertado de pleno. Atención a Walk Away (Don´t Look Back). De nuevo pienso en The Hangmen. Podrían cantarla Bryan Smell y Ness al unísono. Otra canción con un peso narrativo que indaga en las temáticas habituales de Ness: es necesario mirar hacia delante y cortar con las relaciones tóxicas. Me vengo arriba y pienso que lo mejor esta por llegar. A ver si va a ser verdad y Ness se pone a componer como un loco y en menos de un año tenemos otro disco de Social Distortion. Pero no corramos tanto. Sumerjámonos en las procelosas aguas de la inspiración porque Never Going Back Again es una auténtica bomba punk rock con cierta presencia blues. Solida como una roca se te clava sin remisión. Bajan los decibelios, que no la inspiración, con Don´t Keep Me Hanging On tonada que me hace pensar en el gran Jesse Malin y en esa facilidad para tener el empuje punk pero sustentado en grandes melodías y en cierta fragilidad a la hora de interpretar. Otra de mis favoritas. Muy buena despedida con Over You provista de unos coros la mar de molones a cargo de Harding y Wickersham. Ojalá no tarden otros quince años en editar otro disco. 

jueves, 28 de mayo de 2026

Zach Bryan. Illumbe Donostia. 27/05/2026

En menos de siete años Zach Bryan ha obtenido un éxito descomunal en Estados Unidos de la forma más insospechada posible. Comenzó a grabar canciones con su teléfono móvil y subirlas a YouTube. De esto hace apenas diez años. Sus dos primeros discos llamaron la atención pero el que lo petó a lo lo loco fue el tercero, American Heartbreak triple platino que sitúo a este ex marine en lo más alto del country rock de estadios. Sus giras por el territorio yanqui se hicieron cada vez mas grandes y su éxito en Europa fue creciendo exponencialmente. Ayer inició su gira europea en Donosti, al parecer prendado de la ciudad vasca tras presenciar en junio del año pasado el concierto que Bruce Springsteen & E Street Band dieron en Anoeta. 

Varias cosas me sorprendieron del bolo de ayer. La primera el calor infernal que hacía en Illumbe. Inhumano. La segunda la ingente cantidad de guiris que acudieron al concierto. Si me dicen que estamos en Tulsa me lo creo. Algo muy loco. Muchos sombreros de cowboy y botas vaqueras. La tercera y más importante es que Zach Bryan se trajo a todos su músicos de gira (nada menos que veinte) y ofreció un típico show de estadio pero en un recinto mucho más pequeño. No escatimo en medios. Me esperaba un concierto algo más largo pero sospecho que Zach utilizó este bolo como calentamiento para iniciar la gira europea en, por lo que parece, uno de sus lugares favoritos del mundo. Nos contó que ver a Springsteen y la E Street Band en Donosti el pasado año fue uno de sus días más felices. Y después arremetió con la inmortal Atlantic City.

Zach y su imponente banda abrieron a todo trapo con Overtime y a partir de ahí no hubo respiro enganchando hasta 26 temas con la fiesta final de un muy alargado Revival. Conocía todas las canciones que interpretó porque Unax me había hecho una playlist de más de treinta temas, además de haber escuchado entero su álbum homónimo donde está una de mis canciones favoritas: Hey Driver, en la versión de estudio a pachas con The War And Treaty. Afortunadamente ayer sonó excelente en Illumbe al igual que otras de mis preferidas como Nine Ball, Appetite o Burn, burn, burn. He de reconocer que hay un cambio bastante notable entre la propuesta en estudio de Zach (donde al artista que más me recuerda en muchas canciones es a Steve Earle) y su forma de llevarla al directo con todos esos músicos. Vimos un muy buen concierto, típico de estadio pero en un recinto mucho más pequeño. Me llamó poderosamente la atención lo entregado que estaba el personal desde el minuto uno. Tenía al público en el bolsillo antes de empezar. Ninguna pega al show que nos ofreció Zach que ahora pone rumbo a Berlin y luego a Oslo. Ambos show en aforos de más de veinte mil personas. Oh La La...

martes, 19 de mayo de 2026

Cordovas. Kafe Antzokia. 17/05/2026

Las buenas sensaciones que tuve cuando vi por primera vez a Cordovas en el festival DalecandELA de hace un par de años se multiplicaron por mil ayer tras el excelente concierto que ofrecieron en el Kafe Antzoki de Bilbo. Sospechaba y anhelaba que una sala de ese tamaño fuese el lugar ideal para disfrutar de la música de este combo de Nashville ahora afincado en Mexico. Acierto pleno. Dejarse llevar por la música de esta banda que recorre con elegancia muchos recovecos de  la etiqueta americana es una auténtica gozada. Las canciones sonaban perfectas, a veces con variaciones respecto a las tomas de estudio como una Josefina más acelerada, pero siempre atractivas a mas no poder ejecutadas con toda la pasión del mundo por unos músicos en estado de gracia. Imposible quitar la vista de Joe Firstman, carismático y desprendiendo una buena vibra del copón desde la primera canción.

Con la carrera que llevan estos tipos podían haber elegido otro repertorio totalmente diferente y el concierto hubiese sido igual de bueno. Ninguna queja del setlist y muy contento de que diesen tanta cancha a su estupendo último álbum, Back To Life. Lo único que me descoloco un poco fue ese intermedio de diez minutos que hicieron cuando apenas llevaban media hora sobre las tablas. No sé si tuvo más que ver con ajustar alguna cosa del sonido o qué pero lo cierto es que tras ese pequeño parón el resto del concierto fue un in crescendo constante que nos regaló momentos muy brillantes. Entre mis favoritos la emotiva interpretación de Sunset, Rain On The Rail, High Feelin´y esos sorprendes bis finales con las coreadísimas Clandestino de Manu Chao interpretada por la hija de Firstman y El cuarto de Tula de Compay Segundo. Todo el concierto fue excelente y el broche final apoteósico con la sentida interpretación a dúo de Firstman y Lucca Soria de I’m the one who needs you tonight. No me puedo olvidar del Adrian Buenaga que aporto de lo lindo al saxo. Gran noche que espero se repita pronto.


miércoles, 13 de mayo de 2026

Cordovas. Fallen Angels Of Rock´n Roll

En Bilbao tenemos suerte de tener una sala de conciertos como el Kafe Antzoki. Con un aforo aproximado de 400 personas es un lugar ideal para disfrutar de la música en directo. Algunos de los mejores conciertos que he tenido la fortuna de disfrutar en mi vida han sido en ese pequeño lugar. Buen sonido, cercanía con el artista en cuestión y pocos agobios. Casi siempre estupendamente acompañado. Me he sentido como un auténtico privilegiado de ver en directo tan cerca a artistas como Chris Robinson Brotherhood, The Steepwater Band, Cracker, The Jayhawks, North Mississippi AllstarsThe Hangmen, Lee Fields & The Expressions, Marah, Israel Nash, Dan Penn o Supersuckers y muchos más.... 

Este domingo tengo otra cita en ese lugar con una banda que me gusta tanto como las antes mencionadas: Cordovas. Y el punto de inflexión para que este grupo me flipe y juegue en la liga de los grandes fue cuando tuve la suerte de verles en directo en el festival DalecandELA hace un par de años. Cuando fui al concierto sólo había escuchado Destiny Hotel que me atrapó desde la inicial High Feeling... Aquella tarde bajo la persistente lluvia fue mágica para mi y como escribí en la crónica: me encantaría verlos en una pequeña sala un par de horas. El domingo es la ocasión perfecta. Hoy en día tengo más que trillados sus tres últimos discos de estudio que no tienen desperdicio: Destiny Hotel, The Rose Of Aces y su reciente Back To Life.


jueves, 7 de mayo de 2026

McCready, My name is Mike McCready

El otro día me enteré por Redes sociales de que Mike McReady prepara una novela gráfica sobre la comunidad musical de Seattle. Farewell To Seasons será un comic escrito a pachas junto a Mark Sable, ilustrado por Sebastián Piriz y con la portada a cargo del artista Kikuo Johnson. Además el asunto irá a acompañado de una opera rock perdida con música compuesta por el bueno de Mike. Me interesa el embolado y es que queridos millones de lectores de este cochambroso blog tengo en alta estima a McReady. Creo que es uno de los guitarristas más certeros de su generación y un más que estimable compositor como ha demostrado además de en Pearl Jam en Mad Season o Temple Of The Dog. Me interesa su destreza con la guitarra pero mucho más su capacidad para escribir excelentes canciones y en su zurrón tiene ya un buen puñado. Escribiría que rebosa...

Empezando por lo último admito que estoy más que sorprendido por haber recuperado el mojo junto a sus compañeros de banda  en Dark Matter el hasta ahora último álbum de Pearl Jam. Infinitamente superior a sus dos anteriores entregas, claro que para eso no hacía falta mucho ja ja. En cualquier caso un muy buen disco cargado de buenas canciones interpretadas con brío y acertadamente producidas por el chico de oro del momento, Andrew Watt. Dado que en este disco firman los temas conjuntamente apuntaré el porcentaje que le corresponde a Mike al igual que sucedió en Vs o Vitalogy donde también venía firmadas en equipo. Tal vez menos conocidos pero sin duda un acierto total y de mis favoritas son Present Tense de No Code, Light Years de Binaural y la excelente Inside Job del Aguacate. 


Por supuesto también es muy destacable su contribución tanto en el álbum Temple Of The Dog como en Above de Mad Season. Ambos discos son obras cumbres de un período especialmente creativo donde resalta sobremanera la contribución de McReady, en el primero sobre todo en la faceta guitarrística y en el segundo tanto en lo instrumental como en lo compositivo. Es una gozada seguir sumergiéndose en esos trabajos y disfrutar con el entendimiento perfecto al que llegan todos los músicos. La chispa de McReady está bien presente en piezas tan redondas como Hunger StrikeSay Hello 2 Heaven, Call Me A DogWake Up, River Of Deceit o Long Gone Day. No descarto futuras gemas que añadir al zurrón de este excelente músico. Espero con ganas ese Farewell To Seasons. In McReady We Trust! Y por supuesto hay conexión con Prince, pero eso lo tendrás que buscar tu, no te lo voy a dar todo hecho.


viernes, 1 de mayo de 2026

Pildoras: Hoy, Capitalismo

Todo tiene que ver con ello. Que no te engañen. El vil metal. Imparable. Indestructible. Todopoderoso. Roe las entrañas de la sociedad de forma implacable. El discurso es fácil de comprar y se extiende a todos lo ámbitos de la vida. Nada escapa a su influjo. Lo demás, milongas. No voy a contraponer el Comunismo como sistema organizativo. No tengo ni soluciones ni propuestas que vayan más allá de la duda de si no hay o debería haber algo mejor. Seguro que lo hay. Incluso en la historia reciente o no tan lejana había algo que se llamaba Capitalismo Humanista que tuvo su desarrollo más notable en los Países Escandinavos. Pero es que ya no queda ni eso. Ahora es el turbocapitalismo y lo fagocita todo. De arriba a abajo. Cada cual mira por su culo. Libre mercado extremo, precariedad laboral y desigualdad. Arréglatelas como puedas porque ya sabes si te esfuerzas lo consigues... Si no tienes un Lamborghini es porque no te has esforzado lo suficiente si no tienes dos es porque eres un loser. Juas. 

La narrativa capitalista se extiende por todos los ámbitos de la vida. El deporte, no escapa a ello. Es más, es el caldo de cultivo perfecto para desarrollar y promocionar las milongas que hacen hincapié en el individualismo. El puedo yo solo. MVP. No me cabe duda de que el deporte contemporáneo es una extensión de la cultura empresarial y el neoliberalismo. Y todo el mundo cae en ello. La discusión se extiende en el foco equivocado... El equipo es lo que importa. Así debería ser. La colaboración. Solo así avanza un equipo y también la sociedad. MVP, mis cojones treinta y tres. Pero vende mucho más el glamour, los focos sobre un individuo... Todo tiene que ver con el capitalismo. No cabe duda de que es más fácil comercializar la imagen de un individuo que la de un equipo. El error es pensar que el individuo logra el éxito sólo, con su propio esfuerzo y nada más, sublimando el yo. Las cartas están marcadas desde el principio. Una vez que triunfa esta premisa todo es más fácil para el sistema. Y me las piro. Ya vale por hoy, copón.





viernes, 24 de abril de 2026

Stay With Me

Dos de mis canciones favoritas de la historia comparten título. Se compusieron con apenas siete años de diferencia. En 1971 la de los Faces en el 78 la de Dictators. Musicalmente no tienen nada que ver, tan solo, que no es poco, que son dos tonadas irresistibles que no me canso de escuchar jamás. Las tengo en varias playlist y ambas tienen el honor de encabezar la ristra de canciones en cuestión. Ideales para abrir un día soleado como el de hoy a todo trapo. Incluso aunque salgas de turno de noche del hospital. Es más, prescritas especialmente para estos casos ja ja. Está es la apertura perfecta de esta nueva sección en la que pondré títulos de canciones que repiten y cuyo único nexo común es que me chiflan. Sin más. 

Stay With Me de The Faces está en su magnífico álbum Nod Is As Good As a Wink... to a Blind Horse y es la canción más exitosa de su catálogo. Llegó al puesto 17 en el Billboard americano y al 6 en el Reino Unido. El tema tiene un gancho descomunal y toda la esencia de esta banda británica. A saber cierto desorden, un inicio absolutamente genial a lomos de la deshilachada guitarra de Ronnie Wood, con los parches de Jones marcando un perfecto ritmo a los diez segundos, el grito de Stewart a los 21 segundos que nos indica que nos vamos a divertir, las maravillosas líneas de bajo de Ronnie Lane y el piano electrónico Wurlitzer de McLagan fundamental a los treinta segundos. Parece que van a descarrilar de lo excitados que están los chicos y entonces la peculiar e inimitable voz de Stewart canta eso de In the mornin' don't say you love me... Me tienen de su lado. Hasta el fin de los días. Lleva la firma de Stewart y Wood.

Igual de buena, mítica en el repertorio de los Dictators, y momento cumbre siempre en sus conciertos es Stay With Me de estos encantadores crápulas neoyorquinos. Está en su imprescindible Bloodbrothers y me chifla de principio a fin con una letra muy sencilla y muy certera, de esas con las que conecto a las mil maravillas. Por supuesto destaca la chulesca a la par que tierna interpretación vocal de Manitoba y esas guitarras callejeras de Scott KempnerRoss The Boss. Las líneas de bajo a cargo del compositor del tema, Andy Shernoff juega en las mejores ligas del punk rock. El pulso neoyorquino está en cada nota de este imbatible tema que me carga las pilas de forma automática. Como rezaba aquel tributo, Dictators Forever Forever Dictators! Pues eso.