Este domingo tengo otra cita en ese lugar con una banda que me gusta tanto como las antes mencionadas: Cordovas. Y el punto de inflexión para que este grupo me flipe y juegue en la liga de los grandes fue cuando tuve la suerte de verles en directo en el festival DalecandELA hace un par de años. Cuando fui al concierto sólo había escuchado Destiny Hotel que me atrapó desde la inicial High Feeling... Aquella tarde bajo la persistente lluvia fue mágica para mi y como escribí en la crónica: me encantaría verlos en una pequeña sala un par de horas. El domingo es la ocasión perfecta. Hoy en día tengo más que trillados sus tres últimos discos de estudio que no tienen desperdicio: Destiny Hotel, The Rose Of Aces y su reciente Back To Life.
The last Dj´s refugee
There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
miércoles, 13 de mayo de 2026
Cordovas. Fallen Angels Of Rock´n Roll
jueves, 7 de mayo de 2026
McCready, My name is Mike McCready
Empezando por lo último admito que estoy más que sorprendido por haber recuperado el mojo junto a sus compañeros de banda en Dark Matter el hasta ahora último álbum de Pearl Jam. Infinitamente superior a sus dos anteriores entregas, claro que para eso no hacía falta mucho ja ja. En cualquier caso un muy buen disco cargado de buenas canciones interpretadas con brío y acertadamente producidas por el chico de oro del momento, Andrew Watt. Dado que en este disco firman los temas conjuntamente apuntaré el porcentaje que le corresponde a Mike al igual que sucedió en Vs o Vitalogy donde también venía firmadas en equipo. Tal vez menos conocidos pero sin duda un acierto total y de mis favoritas son Present Tense de No Code, Light Years de Binaural y la excelente Inside Job del Aguacate.
Por supuesto también es muy destacable su contribución tanto en el álbum Temple Of The Dog como en Above de Mad Season. Ambos discos son obras cumbres de un período especialmente creativo donde resalta sobremanera la contribución de McReady, en el primero sobre todo en la faceta guitarrística y en el segundo tanto en lo instrumental como en lo compositivo. Es una gozada seguir sumergiéndose en esos trabajos y disfrutar con el entendimiento perfecto al que llegan todos los músicos. La chispa de McReady está bien presente en piezas tan redondas como Hunger Strike, Say Hello 2 Heaven, Call Me A Dog, Wake Up, River Of Deceit o Long Gone Day. No descarto futuras gemas que añadir al zurrón de este excelente músico. Espero con ganas ese Farewell To Seasons. In McReady We Trust! Y por supuesto hay conexión con Prince, pero eso lo tendrás que buscar tu, no te lo voy a dar todo hecho.
viernes, 1 de mayo de 2026
Pildoras: Hoy, Capitalismo
La narrativa capitalista se extiende por todos los ámbitos de la vida. El deporte, no escapa a ello. Es más, es el caldo de cultivo perfecto para desarrollar y promocionar las milongas que hacen hincapié en el individualismo. El puedo yo solo. MVP. No me cabe duda de que el deporte contemporáneo es una extensión de la cultura empresarial y el neoliberalismo. Y todo el mundo cae en ello. La discusión se extiende en el foco equivocado... El equipo es lo que importa. Así debería ser. La colaboración. Solo así avanza un equipo y también la sociedad. MVP, mis cojones treinta y tres. Pero vende mucho más el glamour, los focos sobre un individuo... Todo tiene que ver con el capitalismo. No cabe duda de que es más fácil comercializar la imagen de un individuo que la de un equipo. El error es pensar que el individuo logra el éxito sólo, con su propio esfuerzo y nada más, sublimando el yo. Las cartas están marcadas desde el principio. Una vez que triunfa esta premisa todo es más fácil para el sistema. Y me las piro. Ya vale por hoy, copón.
viernes, 24 de abril de 2026
Stay With Me
Stay With Me de The Faces está en su magnífico álbum Nod Is As Good As a Wink... to a Blind Horse y es la canción más exitosa de su catálogo. Llegó al puesto 17 en el Billboard americano y al 6 en el Reino Unido. El tema tiene un gancho descomunal y toda la esencia de esta banda británica. A saber cierto desorden, un inicio absolutamente genial a lomos de la deshilachada guitarra de Ronnie Wood, con los parches de Jones marcando un perfecto ritmo a los diez segundos, el grito de Stewart a los 21 segundos que nos indica que nos vamos a divertir, las maravillosas líneas de bajo de Ronnie Lane y el piano electrónico Wurlitzer de McLagan fundamental a los treinta segundos. Parece que van a descarrilar de lo excitados que están los chicos y entonces la peculiar e inimitable voz de Stewart canta eso de In the mornin' don't say you love me... Me tienen de su lado. Hasta el fin de los días. Lleva la firma de Stewart y Wood.
Igual de buena, mítica en el repertorio de los Dictators, y momento cumbre siempre en sus conciertos es Stay With Me de estos encantadores crápulas neoyorquinos. Está en su imprescindible Bloodbrothers y me chifla de principio a fin con una letra muy sencilla y muy certera, de esas con las que conecto a las mil maravillas. Por supuesto destaca la chulesca a la par que tierna interpretación vocal de Manitoba y esas guitarras callejeras de Scott Kempner y Ross The Boss. Las líneas de bajo a cargo del compositor del tema, Andy Shernoff juega en las mejores ligas del punk rock. El pulso neoyorquino está en cada nota de este imbatible tema que me carga las pilas de forma automática. Como rezaba aquel tributo, Dictators Forever Forever Dictators! Pues eso.
martes, 21 de abril de 2026
Nick Hornby. Dickens y Prince. Un tipo de genio muy particular
Las disquisiciones que Hornby plantea sobre los aspectos creativos son la mar de interesantes. En el caso de Prince es muy interesante la reflexión sobre supuesto perfeccionismo ya que como acertadamente señalo su ingeniera de sonido Susan Rogers, el de Minneapolis no lo era en absoluto: Si hubiera sido un perfeccionista, no habría producido tanto... Las cosas le brotaban de forma natural... no podía esperar a la perfección... Ese torrente creativo que le salía a cholón rara vez era cotejado de forma obsesiva por Prince como también indica el músico Terry Lewis quién afirma que Prince nos enseño que la perfección está en la espontaneidad.. De modo que en el estudio que se construyó en su casa comenzó a crear como si no hubiera un mañana. Hornby no entra a desentrañar cuánto de su producción fue excelente, genial, normal o mala...Se nota que le encanta su música y dada su forma de proceder se entiende que habrá de todo pero que lo genial lo era de forma superlativa.
El tema de la precocidad también asusta. Tanto Dickens como Prince crearon algunas de sus obras más emblemáticas antes de los veinticinco. A esa edad ya eran veteranos. Lo cual es un arma de doble filo. Estirar el momento creativo es otra de las cuestiones que aborda con acierto Hornby. Y de nuevo ahí entra la cuestión de los gustos, que como bien señala el autor es subjetiva y siempre lo será. ¿Cuándo empieza el declive en la carrera de Prince, si es que lo hubo? Muriendo con tan solo 58 años es inevitable pensar que todavía le quedaba mucha música por crear y tal vez recorrer caminos diferentes, alejados de todo lo que había hecho. Eso era muy propio del músico de Minneapolis. Puedo imaginármelo grabando un disco de blues crudo, de gospel electrónico o de rock´n roll desaforado... Aunque tal vez si rastreas en su discografía ya encuentras trazas de todo ello...
Produced, arranged, composed and performed by Prince
Más mandanga Púrpura. En el primer disco el pequeño genio norteamericano se hacía cargo de todos los instrumentos (más de veinte). Todo llevaba su sello. Baterías, guitarras acústicas y eléctricas, bajos, sintetizadores, pianos.... Y toda esa artillería para añadir detallitos: campanillas de viento, glockenspiel, platillos de dedo, palmas, tambores de agua, bongos, congas, trapecio de cepillo... Un flipado. Un apasionado total de la música que tuvo mucho tiempo para enredar con los instrumentos que había en las casas de los colegas que le daban cobijo. No hay duda de su obsesión musical, al principio de su carrera practicando a todas horas; cuando ya era una megaestrella ofreciendo largos shows en discotecas después de haber actuado en un estadio o en un pabellón. Flipante. Y en esas noches locas de aftershows se echaba a las espaldas además de temas de su repertorio, canciones de Sly & Family Stone, The Rolling Stones, James Brown, Creedence Clearwater Revival, Al Green, The Staples, James Brown, Joni Mitchell... Toda una orgía sonora.
En cualquier caso ser un multiinstrumentista superlativo, (y Prince lo era como puede que nadie lo haya sido ni lo vuelva ser jamás) no garantiza que seas un compositor fuera de serie. No al menos desde el principio. Y aquí estoy de acuerdo con la reflexión de Hornby de que el primer disco de Prince era un buen arranque, lejos de la genialidad en lo compositivo por mucho que impresionara, y lo hace de veras que el chico que lo graba lo hace todo... Pero tal vez ese detalle en ese momento más que favorecer le perjudicase y fuese algo así como: Mirad soy Prince y vosotros no, ja ja, y toco todos los instrumentos y bailo que lo flipais, mangarranes.... Encontrar el punto en la composición le llevo un poco más de tiempo, bien mirado no demasiado... Algunos señalan Dirty Mind (1980) como su primera gran obra otros creen que Controversy (1981); los más creen que el puñetazo definitivo en la mesa fue con 1999 (1982).
Vuelta a Dickens...
Otra de las acertadas tesis esgrimidas por Hornby es la vital importancia que ha tenido el cine en asentar y volver míticas algunas obras de ambos creadores. Como escribe el autor de este ensayo: Hay algo más que Oliver Twist y Purple Rain tienen en común, además de su perdurabilidad cultural y la juventud de sus creadores: ambas le deben muchísimo al cine. Sin la película Purple Rain es inimaginable que el álbum hubiera tenido el mismo impacto. Y sin el musical Oliver! de Lionel Bart, y el grandísimo éxito de su adaptación cinematográfica dirigida por Carol Reed, es posible que Oliver Twist no se hubiera convertido en la obra más famosa y representativa del autor, por encima de Grandes Esperanzas o David Copperfield.
Seguirá siendo Dickens una de mis asignaturas pendientes... Desde luego la forma en que Hornby acerca al lector la obra del autor británico consigue despertar el interés por su obra pero de momento no encuentro el momento de sumergirme en una de sus largas obras. Con Prince la cosa cambia y cuando tecleo este texto ya me he ventilado varios discos y picoteado a lo loco en diferentes etapas de su prolífica y loca trayectoria. Y el asunto continua. Hoy que se cumplen diez años de su muerte seguro que habrá nuevos podcast a los que hincar el oído. A por ellos.
miércoles, 15 de abril de 2026
Dom Mariani. Apple Of Life
De modo que tras leer la entrevista me lanzó sin pensármelo al último lanzamiento de Mariani, Apple Of Life y caigo rendido desde la primera canción. Amor a primera vista. Al punto de que durante unos días estuve en bucle con el disco. De esas ocasiones en que los de tu casa te llaman la atención. Sin poder parar de escucharlo y recurriendo también a The Stems, la banda con la que Mariani se hizo famoso por Australia y algunos países de Europa. Y flipo especialmente con su álbum de reunión en 2007 titulado Heads Up. Pero vayamos con su último disco, el mencionado Apple Of Life toda una pieza de orfebrería pop rock con gotas de garaje elaborado con un gusto exquisito y ejecutado con brío y determinación por Mariani (voz, guitarras); Salv Di Criscito (batería y coros), Bob Patient (Hammond y piano), repartiéndose el bajo en diferentes canciones el propio Dom Mariani, Jozef Grech y Tony Italiano y con la ayuda en un par de temas de Luke Dux con la pedal steel guitar.
El embrujo sigue intacto. Lo recupero hoy mientras junto estas líneas y vuelvo a flipar. Como me gusta la apertura con Breakaway, la guitarra eléctrica de Mariani marca el territorio con unos chulos redobles de batería a cargo de Salv Di Criscito y hacia el segundo treinta entran el piano, el hammond y unas castañuelas aportando ese inequívoco toque Spector. Hacia el minuto y medio aparecen lo coros de Jeannie Norris y Sue Bluck. El toque definitivo. Pasada de canción. Por cierto fantástico trabajo al bajo de Jozef Grech tanto en el tema que abre como en los dos siguientes otras dos joyas de power pop. Escucha ahora mismo Apple Of Life y World On Its Head, espectaculares temas que tienen todo lo que me gusta de la música; grandes melodías, toneladas de groove y la voz de Mariani perfectamente arropada por los coros.
Sad State Of Affairs despega un poco el pie del acelerador para darnos un respiro repleto de clase. No me la puedo quitar de la cabeza. Que puta maravilla. Me chifla como canta Mariani y como se deja arropar por los coros fundamentales en todo el disco. Otro punto decisivo es lo bien que suenan las guitarras y lo fantásticamente bien puestos que están los pequeños y punzantes solos como en este tema. Apoteósico el minuto y medio final. En Where Do Lovers Go destaca la colaboración de Luke Dux que se luce con su pedal steel guitar para darle el aire definitivo a la canción. De nuevo fundamentales los coros en esta ocasión a cargo de Ian Campbell. De nuevo otro preciso y sugerente solo de guitarra atrapa mi atención hacia el minuto 3:10. Otro tema descomunal.
La inspiración continua el resto del álbum sin momentos flojos. 44 minutos fantásticos repletos del mejor pop rock que he escuchado en mucho tiempo. Es un disco del pasado año y en mi hogar ya juega en la misma liga que el Girlfriend de Matthew Sweet, Tomorrow the Green Grass de Jayhawks, She´s the one de Tom Petty & Heartbreakers. Ese es el nivel. Escucho a Diego RJ decir sin titubear que Mariani es un pequeño genio no muy conocido y sinceramente estoy de acuerdo. Canciones tan jodidamente buenas como las mencionadas o como Jealous Love, Oh Angeline, Jangleland, Take It All Back o Just Can´t Wait merecen ser descubiertas a la voz de ya. Muy grande el señor Mariani. Espero que pueda finalmente realizar la gira europea que se ha tenido que aplazar. Muchas ganas de verle en directo.
sábado, 11 de abril de 2026
Prince. Purple Rain
Que aquellos años no siguiese la carrera de Prince puede ser por varios motivos. El principal es que en mi círculo cercano no conocía a nadie que se pirrase por el de Minneapolis. Ni de cerca. Es más ni siquiera Michael Jackson gozaba de mucho predicamento por mi barrio. Estamos hablando de unos años muy sórdidos para ciertos aspectos relativos al arte, la sexualidad y la libertad. En ciertos círculos todo eso no encajaba ni de lejos. Es más, tengo un recuerdo muy claro de cuando Stevie Wonder se hizo megafamoso por la dichosa I Just called to say i Love you incluida en banda sonora de La mujer de rojo. Aquello junto al anuncio de Si bebes no conduzcas hizo que la chanza sobre Wonder fuese continua... Y camaradas, tardé años en sumergirme en la música de Stevie y todavía lo sigo haciendo gozando de lo lindo. El puto amo.
Algo similar me está sucediendo ahora con Prince. Y lo estoy flipando hasta límites insospechados. Nunca es tarde y estamos en tiempos sencillos para acceder a música de forma sencilla. Más si tu querida hermana te subvenciona la suscripción a esa plataforma cuyo nombre no voy a teclear aquí ni por un millón de dólares. Solo hace falta tener curiosidad, sentir el picorcillo y elaborar un plan la mar de divertido. Lo estoy cumpliendo. Además mi entusiasmo por la música hecha para bailar no conoce límites. La lectura de Dickens y Prince. Un tipo de genio muy particular de Nick Hornby ha disparado mis ganas de abordar más material de Prince. Y me lo estoy pasando pipa. He añadido a lo que ya tenía sus dos primeros discos. Y me falta lo mejor. Pero no he podido resistir saltarme el orden de su discografía y entregarme a por ejemplo One Nite Alone. Me lleva acompañando unas cuantas noches...






