viernes, 21 de agosto de 2026

Top Seventeen Bass Player

Para romper el hielo comencemos con unas cuantas chanzas sobre los bajistas, esos grandes incomprendidos sobre los que figuran chistes y desprecios por doquier. Quién no ha contado uno alguna vez. Vamos cobardes, admitirlo, las puyas siempre van dirigidas a los mismos... Que si no eran buenos con la guitarra por eso se encargaron del bajo, que si son sólo cuatro cuerdas por lo que es mucho más fácil, que no se les escucha ni falta que hace, que son los que cargan con el equipo... ¡Basta ya, fariseos! Aquí uno que les aprecia y mucho. Eternos relegados al segundo plano su labor es tan importante como la de cualquier otro instrumento aunque luzca menos. Sólo hace falta escuchar y gozarás. Por no escribir sobre su importancia capital en el estilo que más invita al baile: el Funk. Palabras mayores. Porque si no bailas estás muerto.

Esta es una lista que no tiene ningún sentido como todas las de este cochambroso blog, como el blog en sí. Lo que cuenta es mi gusto personal, única y exclusivamente. Hay nombres históricos que he dejado fuera, algunos porque apenas les he escuchado, otros por obvios... Todos están en la listas más prestigiosas, o sea lejos de aquí.  No los voy a nombrar. Los buscas en google o se lo preguntas a la IA. O mejor a un amig@. El orden es del más veterano al más jovenzuelo. Las primeras veces en las que el bajo captó mi atención fueron en el Remasters de Led Zeppelin, el Nothing's Shocking de Jane´s Addiction y por supuesto el Blood Sugar Sex Magik de Red Hot Chilli Peppers. Fueron unos inicios netamente rockeros pero en los que ya asomaba con brillo la veta funk que tanto me pirra. Ahondar años después (y seguir haciéndolo) en el legado soul me ha proporcionado una ristra inmensa de bajistas fundamentales en el sonido de la Motown, Stax o Hi Records. Locura total. 

Lo importante siempre es por encima de todo la canción, las florituras de cualquier instrumento si suman para el tema bien, de lo contrario, son eso, florituras. Hay muchas líneas de bajo en teoría sencillas que son pura ambrosía para los oídos, que navegan a favor de la canción, que contribuyen de manera definitiva al resultado final, enriqueciéndolo sobremanera. Desde Donald Duck Dunn en In The Midnight Hour de Wilson PickettCarol Kaye en These boots are made for walking de Nancy Sinatra pasando por Roger Waters en Breathe de Pink FloydBernard Edwards en Material Girl de Madonna, Dave Taylor en Heat Of The Night de Bryan AdamsEric Avery en Mountain Song de Jane´s Addiction, Kim Deal en Here comes your man de Pixies, John Baker Saunders en Wake Up de Mad Season, Van Conner en No One Knows de Screaming Trees, Jeff Ament en Present Tense de Pearl JamDavid Piltch en Sit This One Out de Solomon BurkeLes Claypool en Hoist That Rag de Tom Waits, Jennifer Condos en New York City's Killing Me de Ray LamontagneDave Roe en Still Gone de Yola, Joseph Pope III en Shoe Boot de Nathaniel Rateliff & The Night Sweats, Gianluca Buccellati en Hurt de Arlo Parks, Theo Ellis en Bread Butter Tea Sugar de Wolf Alice y llegando a Vince Chiarito que me tiene loco en I can’t never leave you de Jalen NGonda. Por supuesto citar a Rhonda Smith bajista en muchas de las giras de Prince porque en directo el locuelo no lo podía tocar todo, ja ja. 

Esta entrada está dedicada al bajista de Gruff (que por cierto tienen nuevo álbum Back To Roots) un músico con el que comparto nuestra eterna, inalienable y entusiasta pasión por la música, el cine y la literatura hasta el fin de los tiempos. Seguro que se caga en mis muelas por no haber incluido a tal o pascual. Maldecirá mi ignorancia. Tal vez no lo lea. No le pienso avisar. Ja, ja. Ahora mismo ya os estáis escuchando su nueva rodaja y estos tres temas favoritos del menda donde el bajo contribuye por todo lo alto o eso me parece a mi, ja ja. Ahí van: Rusty Train, The Holler y Velvet Skin. A gozar.

James Jamerson. Asombrosa la cantidad de temas míticos de la Motown en los que el bajo corre a cargo del amigo James Jamerson formando parte de The Funk Brothers. El sonido de la fábrica de éxitos se nutrió del poder armónico y sereno del bajo de James, capaz de aportar en todas las canciones su peculiar estilo. Fundamental. Trío de ases: Ain’t No Mountain High Enough, What's Going OnI Heard It Through the Grapevine.

Chuck Rainey. Seguimos con el soul, alimento  esencial para el alma. Otro bajista pionero y muy prolífico fue este hombre nacido en Cleveland que trabajó con Aretha Franklin, Quincy Jones, Donny Hathaway y que colaboró con Steely Dan en su exitoso Aja. Groove. Esa es la clave. Estilo contagioso, puro y absoluto. Trío de ases: I Believe In Music, Rock Steady, Come Live With Me Angel.

Larry Taylor. Bajista fundamental en la carrera de Tom Waits. Brilla con luz propia en el universo Waits asociándose a la perfección con el baterista Stephen Hodges. Estilo agresivo y trotón ideal en la época dorada del loco de Pomona. Esencia blues. Trío de ases: Union SquareJockey Full of Bourbon, Dirt In The Ground

Leroy Hodges. Mi esqueleto se pirra por el bajo de Leroy, músico fundamental en la carrera de Al Green. Es una gozada escuchar como se asocia con los bateristas Al Jackson Jr y Howard Grimes. Suavidad y elegancia a raudales. Dicen que era el bajista ideal para que el resto de músicos brillasen más, les hacía mejores. Y yo digo si. Tired Of Being Alone, Love and HappinessI Can't Stand the Rain.

John Entwistle En las antípodas de Hodges está el correoso bajo de este hombre capaz de ser hacer de su instrumento el centro de atención, la pieza clave sobre la que gravita todo. Diabólico y juguetón a más no poder. Excelencia técnica al servicio de la canción. Y momentos de absoluta pirotecnia pero integradas en el tema en cuestión. Trío de ases: My GenerationBaba O'Riley, Heaven And Hell.

Larry Graham Se dice que es creador del estilo slap en el bajo eléctrico. Ni lo se ni mi importa me basta con escucharle en el material que grabó con Sly Stone para gozar de lo lindo con un bajista imaginativo, poderoso y sutil a partes iguales. Un todo terreno. Trío de ases: Thank You (Falettinme Be Mice Elf Agin), I Want to Take You Higher, Now Do-U-Wanta Dance

Bootsy Collins Otro fenómeno de la naturaleza, impulsor del bailoteo hasta límites insospechados. Su asociación con James Brown vale su peso en oro. Escuchas su primera nota y te dice aquí estoy yo, vas a bailar hasta que te duelan huesos que ni pensabas que existían. Trío de ases: Soul Power, Up for the Down StrokeAh... The Name Is Bootsy, Baby!

Geezer Butler Músico fundamental en la historia no sólo de Black Sabbath sino de la música. La oscuridad del grupo de Birmingham le debe tanto a su perfecta asociación con Bill Ward como a los riffs de Iommi. Así de claro. Podía ser contundente, agresivo y sutil sin despeinarse. Esa afinación grave se pegaba a la guitarra de forma colosal. The Wizard, N.I.B, Solitude

Garry Tallent Tremendamente infravalorado el bueno de Garry ha desarrollado una carrera perfecta al lado de Springsteen. Me chifla su trabajo en los dos primeros discos, especialmente en The Wild, the Innocent & the E Street Shuffle. La huella soul está más presente que nunca en esa época. Blinded By The LightThe FeverKitty´s Back.

Toby Myers Igual de valiosa la contribución de Myers al sonido de la banda de Mellencamp. Otro al que le pirraba el R&B, soul y el funk y lo aplicaba con ahínco en el cancionero de John brilland también en el heartland rock y el country. Trío de ases: Paper In Fire, Void In My HeartWhen Jesus Left Birmingham

Michael Anthony Adoro a Van Halen y no concibo su sonido sin la exquisita contribución de este hombre casi siempre en segundo plano aportando certeras líneas de bajo bien pegaditas a la batería de Alex Van Halen y dejando que Eddie brillase a la guitarra. Esencial. Trío de ases: Push Comes to Shove, Running With The Devil, Everybody Wants Some

Pino Palladino Uno de los bajistas más versátiles sobre la faz de la tierra. No se le resiste ningún estilo. Tuve la fortuna de verle en directo formando parte de The Who en 2006 en su mítico concierto en Zaragoza. Un absoluto crack. Esa esbelta figura es de lo más elegante que hay. Se lo rifan.  Trío de ases: MurderGood Love Is On The Way, Stone Me.

Davey Faragher Tal vez no tenga tanto prestigio como Palladino pero Davey es otro todoterreno con una polivalencia demoledora. Miembro fundador de Cracker, habitual de Elvis Costello, ha colaborado con John Hiatt, Joan Osborne, Allen Toussaint o Sheryl Crow. Trío de ases: This Is Cracker SoulSweet Rosalyn, Safety In Numbers.

Prince Apártense todos pero ya que viene Prince y el cabroncete tocaba el bajo tan bien como la guitarra que ya es escribir. Cuidado. Furibundo admirador de Larry Graham al que reclutó para su banda mítico es el día en el que le rindió pleitesía en el escenario (Quiero sentarme a tus pies y verte tocar. Yo no estaría en ningún lado sin él) Oh yeah... Trío de ases: Let´s Work, The Ballad of Dorothy ParkerPheromone

Flea Se cuenta que a Flea le enseño a tocar el bajo el guitarrista Hillel Slovak cuando estaban en la Secundaria. Después el angelito voló solo y de qué manera. Picoteando en el jazz, el funk e incluso el punk armó un estilo reconocible, pilar angular sobre el que descansa el mejor repertorio de RHCP. Trío de ases: BackwoodsBehin The Sun, Mellowship Slinky in B Major

Fast ¿Alguien en su sano juicio pensaba que iba a dejar fuera de mis favoritos a Brian Leiser? Por supuesto que no. Siempre que les he visto en directo he flipado con su habilidad con su instrumento pasando del punk al soul con exquisitas pinceladas hip hop. Trío de ases: Passive/Aggressive, Southside, Got Our Love

Nick Movshon El más joven de esta lista es este muchacho oriundo de New York, pieza angular en unas cuantas pistas de aquel mítico Back To Black de Amy Winehouse, colaborador de Bruno Mars y bajista en media docena de discos del gran Lee FieldsTrío de ases: You Know I'm No GoodTalk To Somebody, It Rains Love.

domingo, 16 de agosto de 2026

Mi prescriptora favorita

Tengo la suerte de compartir hogar con ella. A lo largo de casi cuatro décadas me ha descubierto abundante y goloso material literario, cinematográfico y musical. Desprovista de prejuicios, con el mismo entusiasmo o más que cuando nos conocimos, disfrutar de todo esto juntos es un plus extra. Impagable. Si he contribuido en dirección contrario una décima parte ya será mucho. Jugosas conversaciones siguen sazonando nuestras inmersiones culturales. Es un no parar. Una idea se asocia con otra que a su vez remite a una más allá. Y no nos cansamos. En los últimos años he descubierto muchos discos gracias a ella. Los que aparecen en la fotografía son algunos de los que más me gustan y que están en constante rotación en el equipo de música. Pero hay muchos más. Escuchar a Jesse Malin cantar unas cuantas canciones en directo de Sad And Beautiful World fue muy emotivo. Sigue siendo uno de los discos que más veces ponemos juntos como el God´s Favorite Customer de Father John MistyMy finest work yet de Andrew Bird, Outside Child de Allison Russell o el The Clearing de Wolf Alice.

Es mi mejor amiga y nuestra complicidad supera con creces mis mejores expectativas. Como cantan The Kinks And mind our mouths and beware our talk, Till peace we find, tell you what I'll do, All the things that I own, I will share with you And if I feel tomorrow like I feel todayWe'll take what we want and give the rest away.   Ávida lectora le he pedido recomendaciones literarias y siempre da en el clavo. Mucho más que eso. Me ha descubierto auténticas joyas que me han volado la cabeza. Y como ha leído tanto tiene en la recámara más. Ja,ja. En cuanto al cine es una pasión compartida que nos sigue proporcionando momentos mágicos como hace unas semanas con La vida de Chuck o ayer cuando vimos En la playa de Chesil basada en una novela de Ian McEwan que también voy a leer recomendada por mi prescriptora favorita.





viernes, 14 de agosto de 2026

Pink Floyd. Dark Side Of The Moon

Entre la ingente cantidad de discos asombrosos que cumplieron cincuenta años en 2023 uno de los más destacados y seguramente el más vendido es Dark Side Of The Moon de Pink Floyd. Esta rodaja posee un récord descollante; el de permanecer en la lista del Billboard entre los doscientos más vendidos la friolera de quince años seguidos (entre 1973 que se editó y 1988). Más allá de esta apabullante cifra lo cierto es que el disco de Pink Floyd sigue siendo una creación a la que se acercan nuevos oyentes a diario. Antes de que Roger Waters se impusiese como el líder absoluto con sus siguientes discos, Animals y The Wall, en Dark Side Of The Moon destaca la labor coral de la banda con la inestimable ayuda de Alan Parsons como ingeniero de sonido y las importantísimas contribuciones de Dick Parry al saxo y los maravillosos coros de Clare Torry, Leslie Duncan, Doris Troy, Liza Strike y Barry St.John. Es de justicia resaltar su sello más que sobresaliente. El álbum no sería lo mismo sin ellos.

Cada vez que escucho Dark Side Of The Moon lo hago del tirón. Son apenas cuarenta y tres minutos y está concebido como una suite aunque esté separado en diez pistas. Por supuesto también se puedan saborear en temas sueltos. De hecho muchas personas compraron el álbum por Money un auténtico hit de la banda que abre la cara b del vinilo y que llegó al Top 15 en Estados Unidos. Me gusta disfrutar la experiencia sonora con cascos porque se aprecian más los exquisitos detalles que enriquecen todas las pistas. Detalles preciosos incrustados en canciones interpretadas por unos músicos en estado de gracia. A menudo se ha comentado que ninguno de los componentes de Pink Floyd era un portento con su instrumento pero que los cuatro juntos eran capaces de crear un universo. único. Dark Side Of The Moon está plagado de música arrebatadoramente bella, eterna.

La producción de la propia banda junto a la certera labor del ingeniero Alan Parsons consiguieron un paisaje sonoro extremadamente hipnótico y sensual que te atrapa irremediablemente. Más de cincuenta años después de su edición el álbum sigue sonando conmovedor y está conectado a la vida de una forma misteriosa y mágica. Jamás me canso de escucharlo, es con diferencia el disco de Pink Floyd que mas veces pincho porque me transmite una paz y una concordia abrumadora. Esa sensación viene de la forma en que la banda interpreta las canciones, del entendimiento total al que llegaron David Gilmour (guitarra y voz), Roger Waters (bajo y voz), Richard Wright (teclados, piano y voz) y Nick Mason (batería y efectos de sonido). Su música en muchos momentos del álbum es introspectiva a la par que expansiva. Joder, si que me está afectando el eclipse. Bueno ya estaba así antes. Juas.

Voy a echar un poco de agua fría en tanto halago. Nunca he logrado conectar con On The Run, el corte 3 que en realidad es un tema experimental plagado de efectos sonoros, que pretende hacerse eco de la vida ajetreada y del miedo atroz a perecer en un accidente aéreo. Le reconozco su mérito pero me hubiese valido con un minuto y medio o cambiarlo por otra pista más musical, más orgánica. Suena a herejía lo se. En cualquier caso pecata minuta para todo lo extraordinario que tiene el disco, ya que en esencia el álbum consigue que temas como el paso del tiempo, la locura, la incomunicación o la muerte encuentren pasajes sonoros muy cálidos y por momentos reconfortantes aunque pueda resultar paradójico.

Escuchar el álbum entero te da una perspectiva completa de lo que la banda quería transmitir pero no es incompatible con disfrutar de las pistas por separado. De hecho si hiciese mi habitual Top Seventeen de canciones al menos siete temas estarían entre los escogidos. Mi locura es total por Speak To Me/Breathe, una forma sutil y elegante de abrir un disco. Una invitación a seguir a esta banda a donde te quiera llevar. La primera un resumen de efectos sonoros de apenas un minuto que te deja caer en de Breathe con la pedal steel guitar de Gilmour abriéndose paso con una elegancia sublime y Richard Wright ofreciéndole el colchón perfecto con el piano Fender eléctrico. Por supuesto caigo total y absolutamente rendido con la interpretación vocal de David Gilmour. Adoro como canta.

Time es posiblemente mi canción favorita de su catálogo y una de mis favoritas de la historia por muchas razones. Posee una introducción sublime. Tras el estallido de los relojes, unos latidos de corazón dan paso a la perfecta sincronización entre la juguetona batería de Mason (mi interpretación favorita de su carrera en Pink Floyd) con el bajo de Waters, a los que se van sumando el órgano hammond y el piano wurlitzer de Wright  y la guitarra rítmica de Gilmour. Apoteósico. Hacia el minuto tres llega el estupendo solo de Gilmour, una obra de arte, un compendio de su característico y personal estilo a la seis cuerdas. En el apartado vocal la estrofa principal la canta Gilmour mientras que Richard Wright se hace cargo del puente. Durante años pensé que era David el que la cantaba. Sus voces armonizan de maravilla. La química vocal entre ambos es exquisita y los coros gospelianos de Leslie Duncan, Doris Troy, Liza Strike y Barry St.John realzan el tema hacia el infinito y más allá.

La transición a The Great Gig In The Sky es muy sutil, un progresivo desvanecimiento de los efectos sonoros dan paso a los acordes de piano de Wright reclamando toda tu atención. El trabajo vocal de Clare Torry es desgarrador, imponente a la par que imaginativo y sorprendente. No hay palabras solo es el sentimiento de la cantante que Alan Parsons recogió de diferentes tomas. Una selección excelsa que pone de manifiesto la importante labor de Parsons. Cuando termina este tema hay un silencio que viene perfecto para que Money sea la apertura de la cara b del vinilo. Aunque es con diferencia la canción más radiada del álbum cuenta con un portentoso solo de Gilmour y  desarrollada en su mayor parte en un en un inusual compás de 7/4. Todas las partes de guitarra son exquisitas y de nuevo la batería de Mason se muestra pletórica. Muy originales y acuciantes las partes de saxo de Dick Parry

La secuencia final que va desde Us And Them a Eclipse es tan brillante como todo lo anterior dejándote un regusto épico. Como en todo el álbum las transiciones entre pistas son exquisitas. Us And Them tiene otro comienzo tan bello como el de Time. En esta ocasión es el órgano hammond de Wright quien nos guía suavemente hacia un tenue solo de saxo tenor a cargo de Dick Parry. Esa suave cadencia del saxo te va envolviendo y la cálida interpretación vocal de Gilmour junto a las armonías de Wright cruzándose de nuevo con los coros Leslie Duncan, Doris Troy, Liza Strike y Barry St.John son sobrecogedoras. Es la canción más larga del disco y no le sobra ni un segundo. Caracterizada por unos cuantos recovecos sonoros contrapuestos pasando de la calma a las explosiones sonoras de forma sublime. Excelente letra de Roger Waters que es el encargado de toda la lírica del álbum.

Tras Us And Them unos teclados oscuros y estridentes dan paso a Any Colour You Like, un tema instrumental exquisito, otra perfecta muestra del nivel superlativo de entendimiento al que llegaron los músicos sin que la partitura sea complicada, todo lo contrario. El secreto está en la interpretación, en darse el espacio necesario para que el mismo patrón de acordes que en Breathe brille tanto ella. El tema termina casi de forma abrupta para dejarnos con Brain Damage con esas risas estridentes que se escuchan de fondo y con un Waters ofreciendo una de sus más emotivas interpretaciones vocales. Es otro tema sencillo, compuesto a la acústica por Waters quien remata la faena con Eclipse que cierra el álbum exactamente como empezó: con el latido de un corazón que se desvanece dejando una conmovedora sensación de paz.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Vacacaciones (again)

A riesgo de parecer un excéntrico de mucho cuidado confieso que lo que más me gusta del trabajo, con una diferencia abismal respecto a lo segundo, son las vacaciones. Cuantas más mejor. De hecho he ido a personal con toda mi humildad a solicitar que nos las aumenten, que haya más días de asueto y de libre disposición. No me han hecho caso pero no pierdo la esperanza. Esta primera tanda de vacaciones he disfrutado de la costa cantábrica; dame un playa de cuatro o cinco kilómetros, la dichosa plataforma cuyo nombre no voy a mencionar aquí ni por un millón de dólares y que me subvenciona mi hermana, fruta y buena compañía y podría batir un récord mundial de permanencia en tales menesteres. 

Mis pies se posaban en la arena de la playa a las 08:30 o 09:00 de la mañana y tira millas. Los cuatro zumbados de todos los días terminábamos saludándonos. Ya traía unos cuantos discos que me han llamado poderosamente la atención y se le han sumado otros cuantos. Disfrute total. Banda sonora espectacular para le mejor época del año. Días largos, buen tiempo, soleado la mayoría pero alejados del terrible bochorno del Botxo. Lo escrito podría batir un récord de días consecutivos en tal tesitura, pero ¡no me dejan! Porca miseria. Que me quiten lo bailao. Y todavía quedan tandas y verano. 

De hecho aquí está la segunda tanda. Sin horarios, sin presiones, sin tener que ir a tal o cual lugar. Es indudable que el tiempo transcurre de forma diferente cuando no estás trabajando. Y es mucho mejor, créeme. Ninguna duda al respecto. Si de habitual estoy enfrascado con abundante material musical, literario y visual en vacaciones se multiplica por mil. Es mi forma favorita de disfrutar el tiempo... El menda no concibe el mundo sin sumergirse todos los días en la cultura, en continuo remojo. No hay negociación posible y no habrá paz para los malvados. 



viernes, 31 de julio de 2026

Ryan Bingham & The Texas Gentlemen. They Call Us The Lucky Ones

Siete años llevaba Ryan Bingham sin publicar un álbum. El último fue aquel estimable American Love Song que atesoraba grandes momentos. Acompañado ahora de una banda llamada The Texas Gentlemen creo que se ha superado. Es una sensación creciente que se reafirma con los tres primeros cortes del disco, diferentes entre sí, los tres espléndidos. El disco se abre con The Lucky Ones, un tema sugerente, suave que le da misterio al comienzo, ejecutado con toda la clase del mundo y enriquecido con la jugosa contribución de Daniel Creamer al piano, excelente también el prominente bajo de Scott Lee. Imposible no caer rendido a la primera y refrescante escucha de Let The Big Dog Eat, aquí reina la Pedal Steel Guitar a cargo Cody Huggins. El guante lo recoge por todo lo alto I Got A Feelin´con una rabiosa interpretación vocal de Ryan y el fundamental acompañamiento de Richard Bowden al violín. Un tema muy rockero, casi punk, que se ha convertido en uno de mis favoritos de su discografía.

Supongo que si escribo que si Twist The Knife podría encajar en cualquier de los mejores discos de Steve Earle el personal piense que estoy exagerando pero lo creo así. Es un corte acústico con protagonismo para la harmónica de Bingham que también se luce con esa voz rasgada. Hacia el final del tema se une al asunto de nuevo el piano de Daniel Creamer que vuelve aportar un toque excelente. La primera cara termina con Americana la pieza la más country hasta ahora y que parece un encantador divertimento repleto de humor sencillo y tal vez de trazo grueso pero que sin duda funciona. La influencia de Dylan, al igual que en otros cortes, es más que evidente. 

Qué mejor arranque para la cara B que Cocaine Charlie, otra pieza acústica, esta vez más sombría en la tradición del mejor Nebraska.  Aquí es fundamental estar atento a la letra pero el envoltorio sonoro no desmerece en absoluto, al principio sólo la voz de Ryan y las guitarras acústicas convenientemente apoyados hacia el final por por el bajo, órgano y violín aportando una atmósfera envolvente, singular, que te atrapa. Blues Skies es otra gema acústica que va construyéndose de forma pausada y elegante y que cuenta con los coros de Hassie Harrison y Bailey Harrison, maravillosos cantando al unísono con Ryan, que le dan cierto aire góspel. De nuevo me chiflan las pinceladas al piano de Creamer, son distintivas y definitivas. Relevance acelera el ritmo y se adivina como un tema perfecto para arrancar cualquier show. 

Si las dos últimas canciones de cualquier disco son tus favoritas estás de suerte. Me pasa justo eso con Ballad Of The Texas Gentlemen y I´m A Goin´Nowhere. En la primera de nuevo planea la sombra del mejor Steve Earle, el veterano maestro del violín Richard Bowden nos regala unos cuantos momentos sublimes y la parte del piano de Creamer me vuelve loco. Mola mucho escuchar a Ryan cantar We're gone again, runnin' down this dream, New York City was a hell of a show, Take us down to New OrleansI´m A Goin´Nowhere es el final perfecto, transmite la camaradería y el buen hacer de una banda, The Texas Gentlemen, disfrutando con Ryan y viceversa. Esos gritos vaqueros al final son el resumen perfecto. Yee-haw........


domingo, 26 de julio de 2026

Judith Hill. Bilbao Blues Fest 24/07/2026

Una de las grandes ventajas que te proporciona la tecnología hoy en día es acceder a música de forma sencilla y fácil, incluso a niveles premium si como yo tienes la suerte de que tu hermana te subvenciona la plataforma esa que no voy nombrar aquí ni por un millón de dólares. De modo que antes de acudir al concierto de Judith Hill la noche del viernes en el marco del Festival de Blues de Bilbao me sumerjo en su música y me empapo de dos de sus discos. Tanto su debut Back in Time producido por Prince como su último álbum Letters from a Black Widow  que me gustan mucho, razón por la que me decido a acudir. Soy consciente de que es probable que lo que voy a escuchar va a ser diferente a sus obras de estudio repletas de arreglos de viento y de cuerda. Mis expectativas se ven superadas con creces.

En compañía de mi amigo Rober nos situamos hacia la mitad del recinto, pero comprobado que hay mucho cotorreo avanzamos unos metros hasta un lugar en donde lo vemos y escuchamos mejor. Los primeros dos temas son dos números funkys perfectos de sonido y que visto el desarrollo del bolo y el nivel que vendrá después sirven para calentar motores. En la tercera canción hace presencia la cadencia blues y a partir de ahí el jolgorio y libre albedrío gana enteros y hay muchas canciones que se alargan con trazos incluso progresivos donde el protagonismo de Michiko Hill (órgano y piano) es más que evidente dando por momentos una masterclass. El bajo de Pee Wee Hill es contundente y en algunos instantes despampanante y la batería de John Staten también tiene lugar para su lucimiento. 

Todos comandados por Judith Hill, muy bien de voz con partes vocales tipo scat jazz que casaban a la perfección con el envoltorio sonoro, y dando también rienda suelta a su pericia con la guitarra y un par de incursiones muy molonas al piano. No controlo los títulos de las canciones pero se que sonaron fijo Cry, Cry, Cry y unas cuantas de su último álbum. Mi sensación es que la veta funk se impuso para mi alegría y alborozo. Daban ganas de perderse en un infinito bailoteo. Y esa es una de las sensaciones más guapas cuando acudes a un concierto. Seguiré la pista de esta chica. Por momentos me acordé de aquella apoteósica actuación de Sharon Jones en el Jazzaldia o del chispeante show que ofreció en este mismo recinto Fantastic Negrito hace cuatro años. 

sábado, 25 de julio de 2026

Santiago Auserón 72

Setenta y dos tacos cumple hoy Santiago Auserón. El músico aragonés lleva en el tinglado más cuarenta años. Hace unos meses tuvo que suspender un concierto y guardar reposo por agotamiento físico y mental. Ya parece recuperado y ha anunciado su regreso por diez ciudades para presentar en directo su último proyecto, Nerantzi, donde adapta al castellano unas cuantas canciones griegas,  acompañado por el buzuquista Vaggelis Tzeretas, el cantante y guitarrista Theodoros Karellas, con la colaboración de la malagueña Anni B Sweet. De momento no hay fecha anunciada cerca de estos lares a la cual acudiría sin dudarlo porque Santiago es uno de los músicos que más admiro desde sus ya lejanos tiempos en Radio Futura

Si tuviese que hacer un Top Seventeen de los discos que más he escuchado en mi vida Escueladecalor. El directo de Radio Futura estaría entre ellos. Editado en 1989 todavía me acuerdo de la crítica del disco aparecida en Popular 1 y firmada por el ínclito e inimitable César Martín. Hablaba de nuestro supergrupo. Os lo juro. Ja ja. En fin, a esa edad necesitas cierta validación rockera. Me vino bien para no desviarme. Juas. Lo cierto es que el álbum no sólo ha envejecido bien sino que me lo enchufo en algún momento todos los veranos. Mi hermana se compró el vinilo cuando se editó y ahora pertenece al menda y es un gusto comprobar como lo flipa también Unax. Otro que escuché a fuego fue la casete de La canción de Juan Perro. Incluso tuve la fortuna de verles en directo en la Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao el 14 de septiembre de 1990 presentando su último disco Veneno en la piel.

La carrera de Santiago Auserón tanto en Radio Futura como en solitario firmando como Juan Perro y todos los proyectos que ha abordado me parecen sumamente interesantes. Le perdí la pista tras disolver Radio Futura pero con el tiempo llegue a apreciar mucho sus incursiones en el son cubano y demás  músicas alejadas de su vertiente pop -rock. Y mi interés lejos de detenerse continúa y es perfectamente compatible con otras músicas. Siempre estoy al tanto de lo que hace el bueno de Santiago y me encanta escucharle no sólo cantar sino divagar sobre música. Muy recomendables sus libros, tanto El ritmo perdido como Semilla del son. Crónica de un hechizo, ambos rebosantes de interesantes reflexiones sobre la música servidas con una excelente prosa a cargo de Santiago Auserón. Su vocación divulgativa sobre el son cubano, el jazz y el rock´n roll es uno de los aspectos más remarcables de su trayectoria que siempre se ha movido sin prejuicios, sin ataduras a ningún estilo, volando siempre libre y excelentemente acompañado. A ver si puedo verle en directo. Y que cumpla muchos más.