The last Dj´s refugee
There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
viernes, 13 de febrero de 2026
Barrett Martin. The Greatest Band That Ever Wasn't...
jueves, 5 de febrero de 2026
Lucinda Williams. Lucinda Williams
El disco homónimo de Lucinda Williams es una delicia que cuenta con un par de canciones que en los siguientes años versionarían con gran éxito Mary Chapin Carpenter y Tom Petty. La primera incluyo Passionate Kisses en su disco Come On Come On que vendió casi tres millones de copias solo en USA y Petty se haría con una potente Changed the Locks para su excelente She´s The One. Supongo que ambas reportarían buenos ingresos económicos a Lucinda y le permitirían disfrutar de una posición más desahogada. Desde luego en este disco encontró su voz y acompañada de su, en aquellos años inseparable Gurf Morlix a la guitarra y la producción, grabó un disco que no tiene desperdicio y que se inicia de forma mágica con I Just Wanted to See You So Bad, sin lugar a dudas una de mis canciones favoritas de su amplio repertorio. Un sencillo tema de pop rock que una vez que lo escuchas no te puedes quitar de la cabeza. Gran canción.
Una de las claves del disco es el nivel de los músicos que grabaron con Lucinda, una espléndida banda que sabe moverse por los diferentes estilos en beneficio siempre de la canción. Destaca el omnipresente Gurf Morlix que además de guitarras, toca mandolinas, dobro, pedal steel, etc... Una máquina. Johnny Ciambotti se hace cargo del bajo y al añorado Donald Lindley de la batería. Suman y mucho el violín de Doug Atwell, los teclados de Skip Edwards y el acordeón de Chris Gaffney. Está claro que este es el primer disco en el que Lucinda encuentra su voz apoyada en la excelente producción de Gurf Morlix y Dusty Wakeman y acompañada por un excelsos músicos. Tras el éxito de Car Wheels On A Gravel Road se reeditaría y conseguiría unas ventas más que interesantes.
viernes, 30 de enero de 2026
Supersuckers. Kafe Antzokia. 29/01/2026
Me decidí a ir por tres razones; la primera es que como he contado hacía mucho que no les veía en directo, la segunda porque había comenzado la semana con un sugerente bolo de Deke Dickerson que había abierto mi apetito rockanrollero y la tercera y más importante porque Supersuckers venían a presentar su nuevo álbum, Liquor, Women, Drugs & Killing al que estoy enganchadísimo. De hecho los temas de este disco que sonaron en el bolo fueron muy bien recibidos y encajaron a la perfección con todos sus clásicos. Son canciones que pueden perfectamente hacerse fuerte en su repertorio y pasar a engrosar la lista de incunables.
El bolo comenzó puntual a las 21:30 de forma enérgica con una de mis canciones favoritas de su catálogo, Pretty Fucked Up con Eddie Spaghetti bien de voz cantando eso de Now I Know people change, and sometimes that´s good but some people don´t when maybe they should... Ahhhh Siempre adoré esas líneas. No hubo tregua para la siguiente otra enérgica The Evil Powers of Rock 'n' Roll prácticamente enganchada con otra de mis favoritas, Rock-n-Roll Records (Ain't Selling This Year) repleta de frases certeras a más no poder. El bolo fue creciendo a pasos agigantados con Eddie forzando su voz al límite y maravillosamente acompañado por la fuerza a las baquetas de Christopher Von Streicher y ese guitarrista carismático a más no poder llamado Marty Chandler que nos apuntaba una y otra vez con su instrumento poniendo caras de todo tipo. Todo un show.
Hacia la mitad del show Marty Chandler tomó las riendas a la voz y también en esas lides brilló con dos canciones contundentes que subieron más si cabe el listón. Contundentes y desgarradoras tanto Working My Ass como I Don´t Enunciate propulsadas a toda mecha. El concierto iba a cholón, a todo trapo, en una deliciosa suerte de empuje ramoniano. Cuando tocaron Unsolvable Problems de su último álbum me percaté de que no soy el único al que le ha molado su reciente aventura discográfica porque fue acogida con algarabía en las primeras filas, al igual que las potentes Maybe Im Just Messin´With You, Doin´Work You Don´t Enjoy (With people that you don´t like y la contundente versión de Rocket 69 de The Lee Harvey Oswald Band. Perfectas todas. Y también sonó mi favorita: Tried To Write A Song. Creo firmemente que este es un tema con un potencial comercial enorme. Pero será en otro universo paralelo. Ja, ja. El runch final siguió los derroteros anteriores y el personal coreo a gusto aquello de I Want the Drugs...Vamos, que me lo pase pipa. Lástima que no fuese un viernes a la noche y al día siguiente no hubiese que currar...
martes, 27 de enero de 2026
Deke Dickerson. Colegio de Abogados, Bilbao. 26/01/2026
A las 20:00 de la tarde se presentó Deke Dickerson recibiendo una entusiasta ovación a la que el músico estadounidense respondió con una toma de contacto instrumental ejecutada de pie. A partir de ahí se sentó y nos deleitó con un repertorio plagado de clásicos a cual mejor que se fagocito con un estilo y clase de no te menees. A su espectacular pericia con la guitarra se le añadió una profunda y versátil voz grave de esas que tanto me molan. Intercalaba las canciones con puntuales y cachondas grabaciones de la voz de su hija Evelyn a modo de pequeña presentación. Imposible elegir favorita en un repertorio, insisto matador... Mistery Train (Elvis Presley), creo que fue Big Train de Johnny Cash y me chiflaron una country que nos indicó que su novia le decía que era muy triste y que mejor que no tocase y una abrasadora Uranium Rock que me volvió loco.
Además de un excelente músico, Deke se reveló como un gran contador de historias compartiendo desternillantes anécdotas sobre Roy Head o Roy Erickson de 13th Floor Elevators aprovechando para tocar dos temas emblemáticos de su repertorio, Treat her right del primero y casi al final una maravillosa You're gonna miss me de los segundos. Al principio del concierto Deke nos avisó de que vivimos tiempos oscuros y que es complicado ser norteamericano en los días que corren, cagándose en Trump, y que estaba con nosotros para ofrecer, según señalo, algunas de las cosas en las que los yanquis son muy buenos como es en el rock´n roll, honky tonk, country, soul, blues y derivados. Y así lo pudimos comprobar. ¡Vuelve pronto, Deke!
lunes, 26 de enero de 2026
Lucinda Williams. No compartas con nadie los secretos que te conté
De todo eso y mucho más escribe Lucinda Williams en No compartas con nadie los secretos que te conté editado por Liburuak hace tres años. La vida de esta cantante oriunda de Lake Charles no fue un camino de rosas y como bien indica en varias ocasiones es puro gótico sureño con los habituales ingredientes del género: abusos sexuales, racismo, conservadurismo rancio, oasis de libertad en medio del caos... La cantante nos cuenta de forma ágil, sin ínfulas literarias pero con determinación y sin andarse por las ramas como fue crecer en un hogar en el que su madre estuvo casi siempre incapacitada por su enfermedad mental y en el que su padre lidió con el asunto como pudo. Y no siempre de la mejor manera. Desde muy pequeña Lucinda tuvo que apañárselas por su cuenta y eso marcó su carrera y forjó su carácter.
Hasta que se asentó Lucinda llevó una vida nómada, de aquí para allá debido al trabajo de su padre. Vivió en Louisiana, Georgia, Utah, Nueva Orleans, Chile o México... Eso de no ser de ningún sitio y de todos a la vez. Puede que eso le viniese bien para picotear en diferentes estilos musicales y para comprender diferentes formas de vida. Aunque la música siempre estuvo ahí, tardó mucho en asentarse en un negocio plagado de machos alfa pagados de sí mismos y con escasa empatía por las mujeres. Lejos de amilanarse, Lucinda se hizo más fuerte y a base de perseverancia consiguió labrarse una carrera musical consistente y terminar siendo una de las cantantes y compositoras más admiradas del mundillo musical. Tuvo que lidiar con mucha mierda en ese sentido y lo cuenta con desparpajo y una rabia contagiosa.
No sabría por dónde empezar para enumerar mis momentos favoritos. Me quedo con una chica que admiraba a su padre, el poeta Miller Williams, que en la infancia de Lucinda celebraba fiestas literarias en su hogar y que a pesar de vivir en muchas zonas segregadas no se amilanaba ante los racistas. A Mr Williams no le importaba recibir insultos y amenazas, tenía amigos negros y les ayudaba en una época muy sórdida para tales menesteres. De hecho una de las personas más cercanas del padre de Lucinda fue George Haley, hermano del autor de Raíces. Uno de los abuelos de Lucinda interpretaba los textos religiosos de forma revolucionaria y se convirtió en un cristiano radical favorable a los sindicatos apoyando a las personas más necesitadas. Todo lo que cuenta sobre él es fascinante.
En el plano musical las disquisiciones de Lucinda son muy interesantes. Me encanta cómo explica la búsqueda de su propio sonido en cada disco. Y me fascina cuando entra en detalles sobre la industria musical, en cifras concretas de los contratos que fue consiguiendo... Y es que la cantante de Lake Charles compatibilizó muchos años trabajos de todo tipo (¡desde dependiente en tiendas de discos hasta vendedora de salchichas en supermercados!) La primera luz en las tinieblas llegó cuando fichó por el Rough Trade Records, sello británico de punk que a finales de los ochenta había abierto una pequeña sede en San Francisco. Le ofrecieron un adelanto de quince mil dólares para grabar el disco, el homónimo y muy recomendable Lucinda Williams en el que figura Crescent City que se coló en la banda sonora de Northern Exposure, Doctor en Alaska por estos lares.
Tras ese disco Lucinda siguió en muy buena onda con el muy estimable Sweet Old World de nuevo en perfecta sintonía con Guf Morlix (guitarrista y productor del álbum) hasta que su relación colapsó cuando grabaron el imprescindible Car Wheels On A Gravel Road. En ese momento se produjo una fisura entre ambos insalvable, tanto que muchos años después siguen sin dirigirse la palabra. Es más Lucinda regrabó el disco Sweet Old World en 2017 retitulándolo This is Sweet Old World. Ni idea de porqué hizo eso pero me quedo con el de 1992. A partir de la publicación de Car Wheels On A Gravel Road todo fue sobre ruedas en la carrera de Lucinda. Es muy interesante también todo lo que cuenta sobre Essence con la aparición fundamental de Bo Ramsey y Charlie Sexton a las guitarras, Tony Garnier al bajo, Jim Keltner a la batería y las imprescindibles armonías vocales de Jim Lauderdale.
Su siguiente paso fue igual de excitante variando su sonido y dejando aflorar insospechadas influencias. De hecho cambió su equipo colaborativo y en World Without Tears es Doug Pettibone quien se encarga de las guitarras con Taras Prodaniuk al bajo y Jim Christie a la batería. Todo lo relacionado con este álbum es fascinante y rompedor y la propia Lucinda se hace eco de una reseña escrita por Ann Powers (página 214) que es de lo mejor que he leído en mi vida sobre la música de Lucinda. World Without Tears conforma junto a Essence y Car Wheels On A Gravel Road una trilogía imbatible.
Como no podía ser de otra forma en toda biografía hay un lado Cuore. Ahí estoy en mi salsa y animo a Lucinda a que nos cuente más. Sus relaciones con diferentes músicos y personas cercanas al negocio podrían dar para otro libro. Y como no, el momento álgido son sus escarceos con Ryan Adams. Menuda pareja. Ese momento en que Lucinda se medio enrolla con Ryan y en la fogosidad del trance le muerde el labio saliendo el amigo Ryan despavorido... Tela. El único fallo del libro, más bien de la traducción es cuando se nombra mal a Jesse Malin en la la página 233 (de mi vieja amiga Jesse Main, que era la vocalista de gran banda de punk neoyorquina D Generation). Espero que en las siguientes ediciones lo hayan corregido.
No puedo pasar por alto como cuenta Lucinda su encuentro con Bruce Springsteen en la gira de Devis & Dust. Con pase de backstage conocieron al músico de New Jersey que luego les invitó a cenar y cuando Springsteen se despidió, el que ahora es marido de Lucinda Tom Overby se acercó y le dijo: Vi una entrevista tuya hace muchos años en la que decías que el rock´n roll se coló en tu casa y te arrancó de ella, y solo quería decir que tu hiciste lo mismo por mí. No estaría aquí sentado si no fuera por ti. Ahí se enamoró Lucinda de Tom. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo.
miércoles, 21 de enero de 2026
Lee Fields & The Expressions. Kafe Antzokia. 20/01/2026
Mis expectativas en cuanto a la duración del show eran muy realistas. Me esperaba una hora y poco y eso fue. El amigo Lee tiene setenta y cinco años y la agenda de conciertos muy apretada, nueve conciertos en apenas once días. Sabiendo eso de antemano me preparé para vibrar con intensidad con el repertorio de este hombre que ha grabado unos cuantos discos que tengo en un pedestal, mi favorito It Rains Love y muy cerca Emma Jean, Sentimental Fool y My World. Fields bordó temas como la iniciales You Can Count On Me y Work To Do con las que ya me atrapó por completo y entre mis momentos favoritos estuvieron una arrolladoras Time y Wish You Were Here y la espléndida Forever con la que cerró el concierto. Tuvieron que ir a buscarle para el bis, ja, ja. Pero mereció la pena porque su interpretación de Honey Dover repleta de matices y sedosamente sugerente en su inicio termino como un ciclón y me dejo un regusto invencible. Por muchos años Lee!!!!









