De momento hoy toca rendir pleitesía a mi álbum favorito de su discografía. White Light, White Heat, White Trash cumple este año la friolera de treinta años. Se publicó en septiembre de 1996 pero yo llegué más tarde. Puede que cuando Mike Ness editó su inconmensurable debut en solitario, Cheating At Solitaire de 1999 un disco por el que tengo auténtica devoción y como he escrito en alguna ocasión es para mi su momento cumbre, la culminación perfecta de su trayectoria punk rock deudora del mejor outlaw country y con indudables ramalazos rockeros. El que nos ocupa no se queda a la zaga y está repleto de himnos potentes e imperecederos con un gancho descomunal, como los tres singles que se lanzaron: I Was Wrong, When the Angels Sing y Don’t Drag Me Down. A cual mejor. Punk rock melódico con letras muy interesantes. Para algunos muy tópicas... A mi me chiflan. Me flipa Ness como letrista. No lo puedo evitar, ja ja.
Por supuesto el álbum es mucho más que esos singles molones y certeros a más no poder. Entre mis favoritas están la inicial Dear Lover, una canción muy melódica con Ness cantando suave sobre una base punk rock con toques pop; y el terceto final que deja el nivel en las alturas, con Crow Of Thorns cuyo riff inicial me vuelve loco y que se va construyendo de una forma sumamente elegante, si, hay punk rock pero con un punto melódico irresistible; la enérgica Pleasure Seeker que podría encajar en sus primeros discos sin problemas y la traca final con la imbatible Down Here (With the Rest of Us), con esa batería machacona y potente que le da el toque definitivo. Por cierto en el disco en teoría las sesiones se grabaron con Deen Castronovo a los parches aunque el que figura acreditado es Chuck Biscuits que se incorporó en la gira pero que no toca en el álbum.
Este álbum es el último de estudio que grabó el guitarrista Dennis Danell pieza clave en sonido de la banda en los cinco discos en los que participó. Su estilo, sencillo e inconfundible le venía de perlas al combo de California. El que le enseño tocar la guitarra fue su amigo desde la infancia y compañero de banda desde el principio, Mike Ness y Danell se convirtió en el escudero perfecto de Mike, en uno de esos guitarristas rítmicos en los que siempre se podía confiar, sin estridencias, sin cosas raras, fiables a más no poder. Desgraciadamente murió con tan sólo treinta y ocho años de un aneurisma cerebral mientras realizaba una mudanza. Va por él.
