There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
lunes, 26 de diciembre de 2022
viernes, 23 de diciembre de 2022
El día de la Salud
viernes, 9 de diciembre de 2022
Joy Crookes. Skin
En el Reino Unido el debut de esta chica ha sido saludo por algunos con una algarabía similar a aquel tremendo Back To Black de Amy Winehouse. Y puede parecer una comparación exagerada y que le puede crear más problemas que beneficios a Jay Crookes pero lo cierto es que a pesar de tener algunos puntos en común, Skin es un álbum con entidad propia, deliciosa, que coquetea con el jazz, elementos pop, mucha raigambre soul y con un toque moderno sin perder ni un ápice de esencia y con el objetivo bien calibrado en lo más importante de cualquier disco: las canciones, supremas unas cuantas.
El disco me lo descubrió Su que tiene la sana costumbre de pinchar novedades en el trabajo. En este caso le llamo la atención la portada, llamativa sin duda. Y como todo forma parte del arte. Un acierto sin duda. Pero lo relevante está al dejar caer la aguja en el vinilo. La sorpresa fue mayúscula desde el principio. Las primeras escuchas fueron apoteósicas y las centenares que han venido después mantienen el disco en lo más alto. Esta chica, insultantemente joven tiene una personalidad aplastante y si tuviese que compararla con alguien que tiene ese toque único esta no sería otra que Nina Simone. En mi cabeza existe una conexión ineludible entre estas dos damas a las que separan muchas décadas de distancia pero una característica común: la capacidad de crear canciones mágicas interpretadas con un duende único.
La primera canción que me mostró Su fue When You Were Mine. Uno de esos singles para toda la vida, una canción repleta de buenas vibraciones en la que desde el principio ya me llamo la atención la peculiar voz de Jay Crookes, una elegante a más no poder sección de viento, sin ni una estridencia y dos instrumentos vitales a lo largo del disco el bajo y el piano. Ni se las veces que vi el vídeo de esta canción hasta que tuve el álbum completo y entonces comencé a deleitarme con todas las canciones del disco. Ese inicio enigmático con I Don´t Mind tal vez no sea la canción más fácil para iniciar el disco pero es sumamente atractiva y termina con un excelente solo de saxo a cargo de Harvey Grant. A mi me resulta hipnótica. Al igual que 19th Floor que comienza con un preciso arreglo orquestal y en la que la música que envuelve al tema es sencillamente sublime con especial protagonismo para Blue May un multinstrumentista que también es el responsable de la mezcla y la producción del álbum.
El disco tiene canciones bailables, irresistibles con una clara vocación soulera como Poison, Trouble, Kingdom o Wild Jasmine que en un mundo medianamente cuerdo deberían ser las canciones que sonasen en las discotecas con clase. No puedo dejar de mencionar al bajista Rob Mullarkey cuyo trabajo me flipa en dos temas: Poison y Trouble. Igual de destacable son los coros de Vula Malinga, Ladonna Harley Peters y Sherrelle McKenzie que le dan un aura tremenda al tema Power. De hecho el álbum se cierra con tres temas muy tranquilos donde el piano adquiere especial relevancia: Skin, Power y Theek Ache. En esa línea y para mí un tema que define perfectamente el espíritu del disco está To Lose Someone donde de nuevo el piano en este caso de Sam Beste es fundamental y la interpretación de Joy sublime. Al igual que Outside Child de Allison Russell uno de los discos más especiales que he escuchado en mi vida.
viernes, 2 de diciembre de 2022
Michael Monroe. I Live Too Fast To Die Young
Afortunadamente Michael Monroe no es uno de esos músicos que vive de su pasado. Ni mucho menos. De hecho podría hacer un concierto basándose exclusivamente en los cuatro últimos discos que ha editado y le saldría un setlist de traca. Ya se lo preparo yo. Es evidente que está en plena forma y uno de sus mayores aciertos es saber rodearse de los músicos adecuados. En la última década tiene una banda asentada con la que está haciendo excelentes discos. Me llama la atención la importancia vital que tienen sus guitarristas en las composiciones de los temas. Si en Sensory Overdrive fue Ginger, en Horn And Halos y Blackout States Steve Conte en los dos últimos el principal artífice de las canciones es Rich Jones. Y el hombre está tocado por una varita mágica. Tanto One Man Gang como I Live Too Fast To Die Young son dos auténticas delicias.
I Live Too Fast To Die Young es un álbum poderoso, enérgico que contagia una irresistible alegría juvenil. Si, si. A sus sesenta tacos Monroe sigue siendo capaz de cantar un tema como Murder The Summer Of Love con una convicción sobrecogedora. No se me ocurre una forma más excitante para comenzar un disco. La puedo escuchar cientos de veces seguidas. Te propulsa con fuerza hacia delante, impulso que sigues sintiendo en todo su esplendor con Young Drunks & Old Alcoholics comandada por ese serpenteante bajo de Sami Yaffa. Igual de contundente es el cuarto tema, All Fighter. El disco rebosa vitalidad, obvio en estos temas e igualmente en tres canciones más calmadas pero con un atractivo descomunal: Derelict, Everybody´s Nobody y Antisocialite. En las tres Monroe se sale de alguna forma de su zona de confort y el resultado no es que sea bueno, es apabullante. Adoro el piano de Lenni-Kalle Taipale en Antisocialite Michael sabe rodearse siempre de los mejores.
Sería un crimen no alabar la importancia compositiva de Rich Jones en esta obra. Casi todos los temas llevan su firma y el nivel es altísimo. En la faceta creativa Jones se ha convertido en la mano derecha de Monroe y el resultado no puede ser mejor, además con una paleta sonora amplia que por supuesto hinca el diente en el mejor punk rock pero que también tiene perlas como las antes mencionadas (Derelict, Everybody´s Nobody o Antisocialite) que escapan con éxito al género. Además de eso Jones se complementa a la perfección con Steve Conte que en esta ocasión sólo aporta el tema que da título al álbum. Karl Rockfist tiene la pegada perfecta para la música de Michael Monroe y Sami Yaffa es el tipo más cool y elegante que ha pisado la faz de la tierra y eso lo sientes en cada nota que toca el tipo. Y el mejor ejemplo que se me ocurre es ese extraño e irresistible final con Dearly Departed. Gloria eterna para Michael y sus compinches.
