There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
viernes, 4 de febrero de 2022
sábado, 22 de enero de 2022
Erase una vez.... Aquí y ahora
En este sentido me ha gustado la respuesta que The Man da a un lector en el Apéndice de este mes de enero en Popular 1. Con su habitual ímpetu el ínclito redactor jefe de Popular 1 viene a decir que la revista no es presa de la actualidad y que venía pensado en todo el año en dedicar un amplio reportaje a ese mítico año. Y no me parece mal. Lo he disfrutado tanto como el reportaje del mes de enero que se centra justo en lo contrario, en dar cancha a unos cuantos músicos y bandas que hasta ahora no habían aparecido mucho por las páginas de esta atávica publicación (Marcus King, Yola o Billy Strings)
Puede que hubiese alguno que disfrutase por igual del material independientemente de la época en la que haya sido publicado. Y ahí estoy yo. Tengo discos mitificados de los noventa, de décadas anteriores y posteriores pero no vivo instalado en la permanente nostalgia y puedo escribir sin miramiento alguno que muchos discos que he escuchado en los últimos años me han volado tanto la cabeza como el Blood Sugar Sex Magik que sigo adorando, el Achtung Baby, Badmotorfinger o otro larguísimo etc... Sigue siendo una gozada disfrutar de la música con la misma pasión o más que hace treinta años al mismo tiempo que me parece respetable el que se quede instalado en la retranca de lo de antes era mejor. Allá cada cual. Me voy a poner ahora mismo The Innermost Journey To Your Outermost Mind de Sami Yaffa un álbum muy especial que disfruto mucho y a la noche mientras escucho por millonésima vez It Rains Love de Lee Field & The Expressions a ver si junto unas letras sobre él porque me tiene loco. ¡A gozar!
jueves, 13 de enero de 2022
Israel Nash. Topaz
Recientemente Su me contó que un día en la tienda un cliente le preguntó por este disco y daba la casualidad de que le encontró la última copia que quedaba. Y en los tiempos que corren, dadas las irrisorias ventas era un oportunidad única. El tipo en cuestión le dio efusivamente las gracias diciéndole que era uno de los discos que más le había gustado de los últimos años, que era lo más parecido al nivel de Neil Young en los setenta cuando estaba on fire. De modo que ese comentario y mi buen recuerdo de esos dos temas han hecho que lo escuche en el tubo primero y después aprovechando una jugosa oferta con el Bono Denda me lo haya pillado en vinilo junto al There´s Riot Goin´On de Sly & Family Stone y el Neither Fish Nor Flesh de Terence Trent D´Arby. Todo por 41 euros. Salí de Power Records con un gran sonrisa.
La primera vez que escuché a Israel Nash llevaba el Gripka en su apellido. Mi camello me grabó un disco que me gusto mucho, Barn Doors And Croncrete Floors de hecho tenía momentos sublimes. Incluso le vi en directo en la sala Azkena en un buen concierto al que tal vez le falto algo de punch, más duración un poco más de salir a conquistar a la audiencia. Después sinceramente le perdí la pista pero nunca es mala hora para recuperarla y más con un disco tan espléndido como Topaz que sinceramente me tiene loco. Es la misma eufórica sensación que tuve con el Part Of The Light de Ray Lamontagne con el que tiene cierta conexión.
No me olvido de la segunda pista Closer en una línea algo diferente donde juega un papel fundamental la atmósfera que proporciona el órgano de Edward Brailiff Una pequeña obra de arte. Música para sentirla de arriba a abajo. Al igual que los dos temas que completan la cara A: Southern Coasts y Stay, este último un tema que si te dicen que es un éxito de uno de los grandes de los setenta te lo crees. Esa parte final con la guitarra deudora del mejor David Gilmour me tiene prendado por completo y de nuevo se le suman de forma sutil e inmejorable la sección de viento perfectamente ajustada sin restar ni un ápice, dejando a la canción fluir. Esos dos últimos cortes me recuerdan a los mejores momentos de Ray Lamontagne. No en vano por aquí esta Seth Kauffman que se encarga de la batería, percusión y algún bajo, un excelente músico que ya colaboró con Ray en Part Of The Light.
La cara B no baja el pistón ni por un momento. Ahí está ese bella apertura con Canyonheart un tema que reúne como otras canciones del álbum un perfecto compendio de folk, cierto aire soul y momentos progresivos pero sin abrasar al personal. Una brutal combinación que le vuelve a emparentar con mi adorado Ray Lamontagne. Tanto Indiana como Howling Wind son evocadoras a más no poder, la clase de canciones que recompensan con creces las escuchas atentas. Sumergirse en discos así es una auténtica delicia, una experiencia sonora poderosa que requiere tener buenas canciones de las que este disco va sobrado y músicos competentes y con alma que las hagan volar alto. Aquí se dan ambos aspectos. El final con Pressure es un ejemplo tan bueno como cualquiera de las otras nueve.
miércoles, 5 de enero de 2022
Barney Hoskyns. Tom Waits, la coz cantante
Recientemente he leído en apenas un par de días Hotel California: Cantautores y vaqueros cocainomanos en Lauren Canyon. Escrito por el periodista británico Barney Hoskyns es un apasionante recorrido por la escena vaquera que tuvo lugar en aquellos mitificados años sesenta y setenta en la soleada California. Uno de los personajes que circula por el volumen es Tom Waits. El de Pomona tenía poco o casi nada que ver con la mayoría de sus contemporáneos (tal vez a excepción de Randy Newman) y desde el principio no encajo en esa escena pero se coló a menudo por el Troubadour y encontró refugio en el mismo sello que los Eagles aunque a Waits escuchar a Glen Frey y cía le pareciese tan excitante como verse la pintura secar ja ja. Por supuesto sus apariciones son desternillantes y dan mucho juego. Se nota que al autor le gusta Waits y tanto es así que se puso manos a la obra para escribir Lowside Of The Road: A Life Of Tom Waits. Pero pronto se dio cuenta de que la tarea no iba a ser nada fácil.
El libro fue publicado por estos lares en la desaparecida Global Rhythm Press con el título de La Coz Cantante. Me lo regalo Su y se lo envíe a mi primo diciéndome que ya lo pillaría yo más adelante. Cuando fui a por el ya no quedaban y no sólo eso sino que estaba descatalogado. Menudo gilipollas estoy hecho. De modo que ahora que me ha entrado una de esas obsesiones irrefenables que me dan le pedí a mi primo la semana pasada que me lo enviase y como es un tipo muy eficiente me lo hizo llegar por Correos. Y como no podía ser de otra forma me lo he devorado en dos días mientras degustaba compulsivamente la obra de Waits. Todo esto sólo se puede hacer cuando uno está confinado o en su hogar está rodeado por confinados ja ja.
Como he indicado antes Hoskyns comprobó enseguida que escribir un libro sobre la vida y obra de Waits iba a ser muy compliado. El músico no tenía ninguna intención de colaborar y no quería que nadie juntase unas cuantas letras sobre sus andanzas por este mundo. Hoskyns explica en la introducción como un día estaba todo contento porque había conseguido una cita con Keith Richards que estaba dispuesto a hablar de su colaboración en Rain Dogs y Bone Machine. Al día siguiente le llamaron de la oficina de Richards indicándole que Waits y Brennan preferían que no hablase con ningún periodista sobre él. Eso mismo le paso con muchos otros músicos que colaboraron con Waits. Suena todo a Mafia Calabresa. Perfecto. Encaja a las mil maravillas en el universo Waits.
El libro no escatima en elogios a Waits pero no elude las sombras y las polémicas que rodean la figura del cantante. Una de las más perdurables es la división entre los que se quedan con la etapa Asylum y los que prefieren la de Islands para adelante. Y luego estamos los más afortunados como el autor de este cochambroso blog que se regocija cual cerdo en el lodazal en ambas. Un recuerdo muy claro que tengo de cuando pude ver a Tom Waits en directo es que el personal estaba más que entregado. Quiero decir si sale Tom Waits y hace unas pedorretas con el sobaco la chusma hubiesemos aplaudido igual. Es más estoy convencido que hubo gente que compró esas camisetas con cuatro chorretones... En el puesto de merchan ponía diseñadas por Tom Waits. 30 pavos. Mi colega Rober y yo nos miramos y nos descojonamos. Maldito Filibustero!!!!
Se me hace complicado juntar unas líneas resumiendo o destacando algo del libro porque el conjunto es abrumador y merece la pena desde la primera a la última página. Por lo que voy a estructurar este post citando a los personajes principales o los que mas impacto me han causado empezando por el inimitable y firibustero de Tom Waits. Esto va a ser largo.
Tom Waits
El autor se muestra entusiasmado por la obra de Waits. Mi percepción es que le gustan las dos etapas de Tom por igual aunque en un momento dado escribe que ninguna canción de Tom Waits de la etapa Islands en adelante le conmueve tanto como Tom Traubert´s Blues, Kentucky Avenue o Broken Bicycles. Discrepo. Lo que si hace Hoskyns en mi opinión como buen periodista es en hurgar en las contradicciones del músico. Nadie escapa a ellas y todos los culos cagan mierda. Waits sale bien parado casi siempre pero también a veces se le ven las costuras. Lo que es innegable es que Tom Waits tiene una verborrea espectacular. Me he desternillado de risa con sus múltiples metáforas y comentarios sobre los más variados temas. No sabría ni por donde empezar. Pero ahí van unas cuantas perlas:
Sobre su gira teloneando a Frank Zappa: Todas las noches Waits tenía que salir ante el público de Zappa. Y le caía de todo. El bueno de Frank parecía disfrutar con los padecimientos de Tom que lo cuenta así de cachondo: Me usaba para tomar la temperatura, metiéndome por el trasero de la vaca y luego sacándome.
Sobre su estancia en Nueva York: No acababa de encajar con el carácter de la ciudad. Necesitaba algo que fuera un poco más...no tan volátil. Según dijo la ciudad le hizo desarrollar el síndrome de Tourette. Me ponía a soltar obscenidades en medio de la Octava Avenida.
Sobre sus influencias musicales: James Brown, Captain Beefheart y Top Jimmy & The Rhythm Pigs
Una noche de 1962 Tom Waits tuvo la suerte de ver en directo a James Brown & The Famous Flames. Nos metimos por la valla trasera con unas cizallas. Nunca me lo he pasado mejor. Era como si te hubieras chutado o tomado una pastilla. Parecía una de esas asambleas revivalistas, con un pastor demente hablando en lenguas muertas desde el púlpito.
De Beefheart Waits apunta: Una vez que has escuchado a Beefheart cuesta mucho limpiartélo de la ropa. Te mancha, como el café o la sangre. Según Tom la que le descubrió la música de Captain fue su mujer Katheleen Brennan que en cuestiones musicales era mucho más ecléctica que el.
Sobre salir de gira: Conseguí un bajista negro, un saxo tenor siciliano y un batería mitad cheroqui mitad afroamericano. Podemos actuar en cualquier barrio del mundo.
A veces, cuando pienso en salir de gira, prefiriría ser atacado por un banco de mixinos. Los mixinos son criaturas marinas que se comen a otros peces de dentro afuera. Eso es lo que a veces te hacen las giras.
Sobre las indicaciones que hace a los músicos: Este apartado es especialmente desternillante. El bajista de jazz Clark Suprynowick cuenta que la forma que Waits tenía de dirigir a la banda era propia de una persona del teatro. Y dice: Entraba en la cabina de grabación y escuchaba una toma que acabábamos de hacer. Entonces salía y miraba a Ralph y le decía ¡Suena demasiado amistoso!¿Podemos hacerlo más antisocial?
Y al loro con esta. Tras una de las primeras tomas de Good Old World (Waltz), Waits salió de la cabina y empezó a arrastrase por el estudio como si tuviera un pie deforme: ¡Chicos, Chicos! les imploró a los músicos. ¡La cosa tiene que cojear un poco! Suprynowick comenta que encontró muy educativa la forma de indicar de Tom. El bajista, cofundador de la Bay Area Jazz Composer Orchestra, afirma: A veces para obtener el resultado que buscas de la música, es la única manera de lograrlo. Hay cosas que no se pueden capturar con cosas como crescendo o disminuendo.
Sobre su boda: Mi mujer llevaba cincuenta pavos en el bolsillo y yo veinte. Ella pensó que aquel no era un buen comienzo. Pero, ya ves, funcionó. Hay bodas muy caras que sólo duran un par de semanas.
Kathleen Brennan
La presencia de Kathleen Brennan es fundamental en la vida de Waits. La conocío cuando trabajó para Coppola en la banda sonora de Corazonada y su vida cambió para siempre. En el libro abundan los testimonios que afirman que esta mujer salvó su carrera, le dio el empuje necesario para deshacerse de su personaje de borrachín al piano y para buscar nuevos retos. Y estos testimonios los realizan personas que por estos cambios salieron perjudicadas ya que Waits cortó de raíz con su pasado como el productor Bones Howe, el pianista Mike Melvoin o el bajista Jim Hughart. O sea que un tanto y muy gordo para ella.
Este testimonio de Waits es esclarecedor: Ella fue la que empezó a escuchar música estrafalaria. Me dijo: Puedes tomar esto y aquello y juntarlo todo. Hay un lugar en el que todas esas cosas se solapan. Grabaciones de campo, Caruso, música tribal, discos en idioma lituano, Leadbelly.... Puedes juntarlo todo en un crisol. Y como señala el autor Hoskyns, Kathleen apremió a su marido a ahondar en sus polaridades: ampliar el abismo entre lo hermoso y lo feo, lo tierno y lo abrasivo, lo melódico y lo disonante. La música debería reflejar el hecho de que la vida puede ser extraña y grotesca.
Además de sus contribuciones en el plano creativo su labor fue fundamental en el aspecto monetario. Hoskyns cuenta que el padre de Brennan era contable y ella le invitó a husmear en las cuentas de su mánager Herb Cohen y claro salió la habitual historia de geta que se queda con dinero por aquí, dinero por allá. El asunto terminó con una demanda que ganó Waits vital para su estabilidad financiera.
Herb Cohen
En toda buena historia sobre un músico no puede faltar un mánager avispado casualmente judío que tanga un poco por aquí un poco por allá. La descripcion que Barney Hoskyns hace de Herb Cohen es buenísima y se completa con testimonios tan perturbadores como los del productor Jerry Jester: Herbie daba mucho más miedo de lo que la gente pensaba. Creían que era un tipo judío, regordete y bonachón pero era absolutamente arrollador a la hora de batallar. Quiero decir...tenía una caja de granadas en el maletero de su coche.
Bones Howe
Todo un caballero. Las impresiones sobre este tipo son inmejorables. Fue el productor de ocho discos seguidos de Tom Waits. Era un productor al que le gustaba el jazz y que todos esos años supo sacar rendimiento a Waits por mucho que ahora el de Pomona reniegue de todos esos discos. Cuando terminó su colaboración con Tom porque este quería probar otras cosas Bones no tuvo una mala palabra con Waits y tan sólo le dijo que si alguna vez quería volver a grabar como antes que le llamase que dejaría lo que estuviese haciendo en ese momento para grabar un otro disco con él. Un Gentleman.
Rickie Lee Jones, Chuck E Weiss
A Rickie Lee Jones le siguen preguntando por su romance con Tom Waits. Y no le gusta nada que lo hagan. Y se cuestiona por qué nunca le preguntan a él. En cualquier caso tuvieron una relación muy intensa y casi siempre estaban acompañados por Chuck E Weiss excéntrico personaje que se dedicaba a.... NADA. Un vividor. Uno de los pasatiempos favoritos de este trío era colarse en los jardines de las estrellas de cine y pintar los enanitos de esos lugares de negro porque según Weiss: Antaño habían sido negros. Pero en lugar de quitarlos los pintaron de blanco. Así que Rickie, Tom y yo los volvíamos a pintar de negro. De ahí pasaron directamente a robar los enanos.
Keith Richards
No podía faltar nuestro pirata favorito. Cuando Tom Waits iba a grabar Rain Dogs desde Island Records le preguntaron a qué músico quería invitar respondió socarronamente que a Keith Richars y le dijeron que le llamase ya mismo. Y le trajeron. Fue con un arsenal de mástiles y amplificadores y con su técnico de guitarra. Conectaron. Y su contribución en el disco es suprema. Ahí está Keef dando su toque a Big Black Mariah y Union Square así como aportando el sólo de la maravillosa Blind Love.
Waits flipaba con Richards y su aguante con el alcohol. Jugaba en otra liga: Llevaba aquellos zapatos viejos... parecía que un perro los hubiera mordisqueado. Y, eh, bebía aquel whisky amargo Rebell Yell... y parecía un pirata. Cuando uno de los baterías del disco Stephen Hodges le pregúnto a Waits cómo había conseguido que Keith tocase en el disco Tom le respondió que los Rolling Stones le debían dinero.
viernes, 31 de diciembre de 2021
Top Seventeen 2021
Hay un dicho que dice que en la variedad está el gusto y puede que sea mentira e incluso que te cagues en ello, es más cada uno que se dirija a donde quiera, si estas a gusto en tu ghetto hard rockero, adelante, que sólo te sacia el punk rock, duro con ello, que has vendido tu alma a la electrónica, sintetizador en vena... El autor de este cochambroso blog cree que la música está intrínseca e ineludiblemente ligada al baile. Así que déjate de rollos pon en circulación la mejor bola de espejos que te puedas permitir y sumérgete en la música. No me olvido de la tachuela punk y de algún clásico que no falla pero gana la bola de espejos amiguitos bien lo sabían Van Halen que la sacaban en el vídeo de Hot For Teacher. Dance To The Music!!!!
Joy Crookes - Skin. Colosal descubrimiento de otra fémina insultantemente joven con una peculiar personalidad. Su disco es una auténtica obra de arte en la que perderse una y otra vez repleta de matices y recovecos la mar de sugerentes. Como a Celeste la comparan con Amy Winehouse pero considero que ambas tienen un toque personal e intransferible y etiquetar su música es perder el tiempo. Uno de esos discos esenciales que lo cambian todo por lo menos en mi casa ja ja. Trío de ases: When You Were Mine, Wild Jasmine, Feed Don´t Fail Me Now.
Silk Sonic - An Evening With... Algo más de media hora de funk ardiente y soul setentero servido en una producción exquisita y comandado por las impresionantes voces de Bruno Mars y Anderson Paak que reclutan al mítico Bootsy Collins para un par de temas. Imposible no caer rendido ante estos dos pájaros. Te hechizan los cabrones. Trío de ases: Fly As Me, After Last Night, Skate.
Sami Yaffa - The Innermost Journey To Your Outermost Mind. No sé como definir el disco de Sami Yaffa. Sólo se que me encanta. El autor ha declarado al respecto que tenía en mente discos de los Stones o The Clash en los que esas bandas navegaban por diferentes estilos sin miedo a nada. Por ahí van los tiros. Muy buenas canciones y una personalidad arrolladora. Bien por Sami. Trío de ases: Armageddon Together, Germinator, Look Ahead.
Jerry Cantrell - Brighten. Sigue siendo una gozada escuchar lo que nos propone cada cierto tiempo bien sea al frente de Alice In Chains o en solitario. El tipo viene cargado de fantásticas canciones, algunas muy diferentes a lo que nos ofrece con su banda y otras que siguen la estela clásica. El caso es que no falla y muy bien rodeado sea ha cascado un señor disco que gana con cada escucha y que sería la hostia degustar en directo. Eso si la distribución del disco está siendo nefasta. Imposible conseguirlo piden sangre de unicornio. Trío de ases: Prism Of Doubt, Black Hearts And Evil Done, Had To Know.
Jon Batiste - We Are. A sus treinta y cinco tacos Batiste es un veterano que está dispuesto a saltar esa peligrosa barrera de músico prestigioso a popular sin perder nada en el camino. Y con este artefacto lo logra de arriba a abajo. Nuevamente hay mucha canción que invita a... Si, acertaste, a bailar ja ja. Una explosiva mezcla de soul, gospel y r&b. Singles arrolladores y mucha miga en todo el álbum. Y la sensación de que lo mejor puede estar por llegar. Trío de ases: Adulthood, Freedom y Show Me the Way.
Durand Jones & The Indications - Private Space. Fabuloso disco soul con espectacular dueto a las voces de Durand Jones y Aaron Frazer. Falsetes a tutiplén, pianos juguetones, guiños al sonido Philly Sound y mucho desparpajo y frescura. Baja esa bola de espejos que vas a bailar locaza de mi vida y de mi corazón.... Uy, uy, uy como decía el personaje de Kevin Kline en In&Out: Los hombres no bailan. Ja, ja y ja. Trío de ases: Love Will Work It Out, The Way That I Do, Reach Out.
The Streetwalkin Cheetahs - One More Drink. Veinte años después de su última rodaja vuelven estos crápulas desde Los Ángeles comandados por el incombustible Frank Meyer y su chulesca voz. Algunos regresos son descafeinados y otros estimulantes a más no poder. Éste pertenece sin duda a los segundos. Uno de esos discos que te pone las pilas de inmediato. Un combo con clara intención punk en el que se cuela el saxo de forma harto original. A ver si se suben a esta ola creativa y siguen grabando. Trío de ases: Bad Vacation, Scorpio Rising, Switchblade Knights.
Celeste - Not Your Muse. Maravillosa colección de canciones que picotean sin complejos en el pop, el soul o incluso en ciertos toques jazzys. Un disco de un enorme potencial comercial con temas absolutamente irresistibles y rompepistas pero también con delicadas y emocionantes canciones lentas. Trío de ases: Stop This Flame, Tell Me Something I Don´t Know, In The Summer Of My Life.
Alice Cooper - Detroit Stories. Adoro a Alice Cooper. Cada día más. El disco homenajeando a su ciudad es una maravillosa declaración de principios. Y como es habitual en el sabe escoger la compañia adecuda para dar lustre a unas cuantas canciones que vas a tararear si o si. Un veterano en plena forma que siempre se rodea de unos músicazos de aúpa. Trío de ases: Our Love Will Change The World, $ 1000 High Heel Shoes, Drunk And In Love.
Nathaniel Ratelif - The Future. Este tipo de Denver sigue dando pasos firmes en una carrera que va mucho más allá de aquellos singles que le situaron en el mapa de forma triunfadora. Podría haber seguido haciendo canciones así y todavía le sale alguna pero su determinación y amor por la música es tal que los caminos que propone siguen siendo igual de atractivos. Trío de ases: The Future, What If I, Love Don´t.
DeWolff - Wolfpack. Este trío holandés lleva dando guerra desde que eran unos imberbes y ahora han alcanzado su punto perfecto. Juegan su baza hard rock con toques blues pero le añaden una irreverente y excitante veta funk que por supuesto me pirra. Hay canciones consagradas al noble arte del bailoteo sexy. Venga sin miedo locaza de mi vida y de mi corazón. Me puedo imaginar un doble cartel Larkin Poe / DeWolff. Trío de ases: Treasure City Moonchild, Bona Fide, R U My Saviour.
James McMurtry - The Horses and The Hounds. Cómo me gusta descubrir a tipos que llevan en este negocio lustros y yo sin enterarme. Nunca es tarde si la dicha es tan buena como en el caso de McMurtry. Country rock con garra y cantado con mala hostia. Me encanta. Trío de ases: Canola Fields, The Horses And The Hounds, Blackberry Winter.
Jesse Ahern - Heartache and Love. Otro efervescente descubrimiento. Un pedazo de disco en la onda de Mike Ness o los Supersuckers cuando se ponen el sombrero de cowboy. Me encanta la voz rasposa de Jesse. Le escuchas y sabes que este tío no se anda con gilipolleces. Auténtico punk rock aunque la canción sea lenta. Yo ya me entiendo y con eso más que suficiente. Trío de ases: Lost In This World, Broken Jaw, The Enemy is Us.
Yola - Stand For Myself. No lo tenía nada fácil tras su excelso Walk Through Fire más orientado a un sonido country soul. En esta nueva rodaja Yola se ha decantado por un material más exuberante que invita a bailar otra vez ja ja. Y no te quepa la menor duda de que esta tía es la reina de la pista. Mira esa portada repleta de confianza y saber hacer. El contenido va en perfecta armonía. Trío de ases: Starlight, Whatever You Want, Break The Bough.
Arlo Parks - Collapsed In Sunbeam. Al igual que Celeste y Joy Crookes, Arlo Parks es una chica muy joven que ha grabado un sorprendete álbum más áspero que el de sus compañeras de generación pero igual de excitante. Está más en la onda de el soul que inventó Bill Withers y sobre todo tiene canciones para parar un tren. Y todas son buenas. Sin duda crece con las escuchas. Trío de ases: Hope, Too Good, Green Eyes.
St Vicent - Daddy´s Home. La sombra de Prince y David Bowie es alargada y hay quien sabe sumergirse en su adoración por esos dos astros para crear unas cuantas canciones que suponen un más que excitante homenaje a una forma de hacer música arriesgada y no exenta de provocación. Me ha costado pillarle el punto pero la he acabado gozando. Trío de ases: The Melting Of The Sun, My Baby Wants A Baby, At The Holiday Party.
Jim Lauderdale - Hope. Sigue sacando discos con una celeridad pasmosa y rara vez erra el tiro. El tipo más elegante de Nashville. Cercarlo en el guetto country es un error mayúsculo. No se puede tener más clase que Jim Lauderdale. Ni lo intenten en sus casas. Hay unas cuantas canciones supremas aunque reconozco que el álbum se me diluye un poco en la recta final. Pero eso es algo que me ha sucedido otras veces y al final salta la chispa hasta con esos temas más raros a priori. Trío de ases: The Opportunity To Help Somebody Through It, Sister Horizon, When Searching For Answers.