lunes, 26 de mayo de 2025

Huey Morgan, The Fun Lovin´Criminal

Os juro que tengo esa plataforma que ni por un millón dólares voy a nombrar aquí y que me subvenciona mi hermana, repleta de frescas y jugosas novedades. Discos más que interesantes sobre los que me apetece juntar unas líneas... Todos los días me digo, ponte a ello mangarrán. Pero estoy de un vago inusual. Miento, usual. No tengo remedio. La cabra tira al monte. Puedo afirmar y afirmo que estoy en modo FLC. Ya sabéis, Mimosa y Another Mimosa. Mi entusiasmo por este combo neoyorquino lejos de disminuir aumenta todos los años hasta límites insospechados. No lo puedo remediar. Raro es el mes en el que no suena uno de sus discos en mi equipo de música.

Ya sabéis que ahora andan peleados. El tema parece irreconciliable. Fast y Frank Benbini se han ido por un lado llevándose el nombre FLC y el inimitable Huey Morgan anda cabreadísimo pero me alegra de que al menos que todo ese mosqueo que arrastra lo esté dejando a un lado y esté volcando sus fuerzas en un disco en solitario mientras pasea su Mucho Grande Style en una gira británica que dudo mucho pase por estos lares. Además tiene listo un libro de memorias que por supuesto me tengo que agenciar. Dudo mucho que se traduzca al castellano así que toca leerlo en inglés. 

Hubo un momento que concebí la posibilidad de ir a ver a FLC sin Huey Morgan pero finalmente deseché esa idea de mi cabeza. Aprecio mucho a Fast y Frank, de hecho creo que mi formación favorita de FLC es la última pero no concibo FLC sin Huey Morgan. Y reconozco que me gusta el EP The Roosevelt Sessions. No descarto escuchar el nuevo álbum de FLC sin Huey pero seguro que el de Morgan lo voy a catar en cuanto se publique. Y si viniese de gira no me lo pensaba. Aunque bien mirado tal vez de esta chusca situación salgan dos grandes discos. En cualquier caso una pena que no sigan juntos. Una de mis actuaciones favoritas de su carrera está en YouTube, Live At Down The Rabbit Hole de 2016. No me canso de verla. La complicidad entre los tres era fantástica. La vida es demasiado corta para andar peleados pero vete a saber. 

Ya he contado por aquí que les he visto en directo cuatro veces, a cual mejor. La primera vez mágica, un domingo de marzo de 1999 presentando 100% Colombian en la Sala Elefante Blanco de Vitoria, la segunda en la Sala Jam de Bergara en 2001 con Loco a cuestas y las dos restantes el Azkena Rock Festival en 2004 y 2009. Guardo un recuerdo imborrable de todas. Eran una banda hecha a mi medida. No me canso de su música jamás y me la tengo que enchufar cada poco tiempo. Su trayectoria va mucho más allá de esos dos imbatibles primeros discos. Desde que me compré su primer disco en una feria del disco allá por 1996 su música me acompaña siempre. En fin. I never take myself too seriously cause everybody know fat birds don´t fly....


jueves, 1 de mayo de 2025

The Lumineers + Michael Marcagi. Bilbao Arena 30/04/2025

Hace un mes escaso de chiripa nos enteramos de que por nuestra ciudad pasarían The Lumineers. Este grupo de Denver consiguió un éxito masivo hace más de una década con su tema  Ho Hey radiado hasta la saciedad y parte de la banda sonora de la película El lado bueno de las cosas. Afortunadamente son mucho más que un hit wonder y ayer demostraron sobre las tablas de Miribilla que tienen un repertorio jugoso al que sacan partido de forma entusiasta y contagiosa. Así sucedió durante un par de horas en las que como sucede en las grandes noches  te dejas llevar por la música. La banda presentaba su álbum Automatic, editado en febrero y del que cayeron no menos de media docena de temas (Same Old Song, Asshole, Strings, Plasticine, Keys on the Table, So Long...)

Antes de que a eso de las 21:15 saliesen a escena The Lumineers, Michael Marcagi ejerció el difícil papel de telonero con todavía el recinto medio lleno. El sonido fue espectacular y eso ya desde el principio atrajo toda mi atención. No conocía ni una canción y me gusto lo que escuché incluida una atrevida versión de Deja Vu de Olivia Rodrigo. Excelente canción por cierto. Cuando no conoces nada del músico en cuestión corres la tentación de estar a otras cosas, el móvil por ejemplo si no te engancha nada pero no fue el caso, sino todo lo contrario. Muy bien Marcagi y su banda. 

Antes de que comenzase el concierto sonó una variada y atractiva selección de canciones (Billie Eilish, Radiohead, Israel Nash o Bob Seger). Con una escenografía cuidada al detalle y atractiva visualmente a más no poder a eso de las 21:15 Same Old Song (gran título) abrió de forma poderosa el concierto. El sonidazo seguía ahí y fue una constante y la excelente voz de Wesley Schultz estaba secunda excelentemente por la batería del cofundador Jeremiah Fraites que también tocó la guitarra y el piano en algunos temas. Todos los músicos que pisaron el escenario dejaron su impronta como la elegante violinista que también toco teclados e hizo coros Lauren Jacobsen, Brandon Miller, percusión guitarras, coros, Byron Isaacs, bajo, pianos, coros y un espectacular Stelth Ulvang, guitarras, pianos, percusión y acrobáticas piruetas escénicas. Todo un torbellino que se mezclo con el publico subiendo a las gradas y bajando a la pista con su guitarra. Tener a alguien así en la banda suma tanto en lo musical como en lo escénico. Fundamental. 

El concierto no tuvo altibajos. Presentaron con confianza absoluta su último trabajo, Automatic y eligieron muy bien el repertorio de sus trabajos anteriores. Me encantaron Brightside, A.M. Radio y Reprise de Brightside, volamos alto con Gloria de su disco III y en It Wasn´t Easy To Be Happy For You les acompaño a las voces Michael Marcagi. Perfecta elección. Unos de mis muchos momentos favoritos llegaron cuando abordaron temas de Cleopatra como la que da titulo al álbum Sleep On The Floor, Ophelia o Gale Song. Mi momento favorito llegó cuando Fraites acompaño al piano a la voz de Schultz en la emotiva Donna. Y por supuesto ese subidón final con Stubborn Love

domingo, 20 de abril de 2025

Old 97´s. American Primitive

Todavía me sucede a menudo que descubro nuevos o viejos artistas tras la lectura de un artículo sobre su trayectoria. Nunca es tarde. A veces te llevas sorpresas mayúsculas. Una de las más aplastantes y gozosas ha sido empaparme a gusto con American Primitive, el último disco de Old 97´s, banda sobre la que apenas conocía algún tema y que me ha cautivado por completo tras leer el fenomenal artículo que Rafa Suñen, cantante de Los Chicos, firmó en el Ruta 66 de octubre de 2024. Me llamó mucho la atención la historia de esta banda, especialmente lo concerniente a su cantante Rhett Miller, un excelente músico y compositor que sufrió mucho en su adolescencia, intento de suicidio incluido. Dio la casualidad que me regalaron el cd de American Primitive el pasado mes me marzo en el día del Padre, justo cuando acababa de terminar de ver Adolescence la fenomenal serie de Netflix de la que todo quisqui habla y que de alguna forma conectaba con lo que leí en ese artículo. 

Old 97´s es una veterana banda originaria de Dallas con más de treinta años de trayectoria. American Primitive es su decimotercer disco, el primero que escucho y el inicio no ha podido ser más excitante. Lo puse una y otra vez el último trimestre del pasado año y una de las veces que sonó por casa recibió uno de los mejores elogios que puede recibir cualquier banda en mi hogar cuando Su me dijo, de alguna forma me recuerdan a Cracker... ¡Yeah! Y así lo percibí también yo ya que en American Primitive abundan los temas excelentes saltando de un estilo a otro en perfecta sintonía. También me recordaron de alguna forma a R.E.M, cuyo guitarrista Peter Buck colabora en Where The Road Goes maravilloso tema con una fantástica letra en la que Rhett Miller canta Look at all the beautiful things you found, oh you could have died that day, back when you thought none of this was worth it, when you thought everything was broken...

Por muchas veces que haya escuchado el álbum (y os garantizo que han sido decenas) soy incapaz de encajar a esta banda en ningún estilo concreto. Me dejo llevar por las canciones, todas excelentes, desde la inicial Fallin Down provista de esos locos y surferos riffs que te llevan en volandas y firmo con sangre esa letra que te invita a bailar aunque el mundo se derrumbe a tu alrededor. Son muchas las canciones que tienen cierta impronta punk y eso me vuelve loco, ahí esta sin ir más lejos la segunda del tracklist: Somebody es adictiva y me encanta como le zumba a los parches Philip Peeples y la rabiosa interpretación vocal de Rhett Miller. La que da titulo al álbum parece una hermana gemela de Fallin Down y posee unos cuantos solos superpegajosos de Ken Bethea. Me chifla la parte final, acelerada, contagiosa a más no poder. A menudo la crítica les señala como un combo punkabilly. ¡Me gusta el término!

También hay momentos para canciones sencillamente poderosas y brillantes en su vertiente mas acústica como la antes mencionada Where The Road Goes o Honeypie, maravillosamente melódica, de esas que se te queda a la primera y tarareas continuamente. Aquí se lucen las acústicas de Miller y Bethea y la mandolina de Peter Buck le da un toque distintivo a la canción. También suena un piano cortesía de Scott McCaughey. Imposible no dejarse llevar por el silbido que inaugura By The End Of The Night cantada con guasa por Murry Hammond y que de nuevo cuenta con unos originales y certeros punteos de Ken Bethea. Masterpiece es la canción en la que Su me soltó eso de que le recordaban a Cracker. Sobran los comentarios. Temazo cantando con chulería por Miller y con esos coros tan cool a cargo del resto de la banda: Murry Miller, Ken Bethea y  Philip Peeples.

Incantation invoca el espíritu de los mejores R.E.M. No es casual que por ahí esté de nuevo a la guitarra Peter Buck. Vuelve la energía punk con Magic y las exquisitas reminiscencias a Cracker con la espectacular Western Stars una canción que no me quito de la cabeza, sin duda mi favorita del disco y mira que me chiflan todas. Chased The Setting Sun es la más puramente country rock de todo el tracklist y no puede ser más pegadiza. Estridente, resultona y perfecta para el directo me resulta This World pero no es la que cierra el álbum ese honor es para Estuviera cayendo una curiosa incursión en la guitarra flamenca a cargo de Jeff Trapp. Por supuesto tengo que indagar en la discografía de estos tipos porque mi inicio con American Primitive no puede ser mejor. 


sábado, 12 de abril de 2025

Elliott Murphy. Kafe Antzokia 11/04/2025

Cualquier mierda que escriba en este cochambroso blog sobre el extraordinario bolo de ayer de Elliott Murphy y su banda no le va a hacer justicia. O si. Porque los conciertos son experiencias personales e intransferibles. La de anoche fue la tercera vez que veía a Murphy en concierto. Me habían gustado mucho las anteriores que fueron en el Antzoki de Getxo hace muchos años con mi amigo Rober y en la sala BBK con Su. En ambas ocasiones sentados. Anoche fue en el Kafe Antzokia de Bilbao, un lugar perfecto para gozar de la celebración de rock´n roll que perpetró el bueno de Elliott junto a su inseparable Olivier Durand más Mellisa Cox (violín y coros) y Alan Fatras (batería). Ambos fueron fundamentales para darle el toque definitivo a las canciones, además de estar en perfecta sintonía musical y visual. 

Algunas noches son mágicas,  todo fluye de forma armoniosa. Así fue desde el comienzo con Drive All Night en formato acústico con Durand y Murphy... El personal estaba más que a gusto, realmente en Bilbao se adora a Elliott Murphy y el mismo nos recordó que había actuado más veces en el Botxo que en su ciudad natal, New York. Nos recordó que de hecho hace unos años compuso Green River en esta ciudad y bromeó cuando señalo que hace cincuenta y dos años cuando le leyeron la palma de la mano le dijeron que iba a estar justo aquí en Bilbao tal día como hoy, ja,ja. El cancionero de Elliott es rico y variado y cayeron imprescindibles como Rock Ballad, Last of The Rock Stars, Sonny que dedicó a Lou Reed contando una cachonda anécdota cuando el neoyorquino llamó a su casa y habló con su madre. Por supuesto, como en todo buen concierto que se precie hubo momento para el bailoteo desenfrenado cuando enganchó uno de sus temas con el celebérrimo Twist And Shout.

Hace años leí una entrevista con Elliott Murphy en la que decía que la música tiene un carácter sanador y no puedo estar más de acuerdo. Escuchar sus canciones en directo sigue siendo una experiencia gozosa a más no poder y durante las dos horas y media de concierto te dejas llevar por el poder irreductible de la música. Ayer me emocioné de lo lindo durante todo el show y especialmente con Come On Louann y On Elvis Presley´s Birthday y me encantaron las canciones que interpretó de su recién editado, Infinity... Que recuerde cayeron Granny Takes A Trip, Baby Boomers Lament y cerró el concierto con Night Surfing. A Murphy todavía le rondan excelentes canciones. Un lujo ver a este incombustible rockero con mi amigo Oscar capaz de incendiar el Antzoki con su contagioso entusiasmo. Desconocía que Elliott Murphy es del mismo año que Springsteen. 76 tacos y ahí sigue ofreciendo jugosas celebraciones de rock´n roll. Por muchos años. 

martes, 1 de abril de 2025

Waxahatchee. Tigers Blood

Hace veintisiete años Lucinda Williams publicó Car Wheels On A Gravel Road el álbum que la catapulto. Llevaba muchos años en el mundo de la música y había grabado unos cuantos buenos discos pero en ese todo encajo para propulsarla a otro nivel. Lo descubrí gracias a Popular 1 y fue una de mis primeras incursiones en el country rock. El pistoletazo de salida en ese sentido lo había dado dos años antes Steve Earle con I feel alright en el que colaboraba en el tema que cerraba el disco la propia Lucinda. Estos dos discos son en mi casa sagrados y el inicio de mi idilio con el género; country rock, americana, llámalo como quieras.

¿Por qué esta megachapa si de lo que voy a escribir es del Tigers Blood de Waxhatchee? Pues porque la primera vez que escuché este álbum pensé en Lucinda. Tienen cierto parecido sonoro, influencias similares, deliciosos puntos en común y un nivel similar lo que me encanta porque refuerza mi entusiasmo por los tiempos que vivimos repletos de grandes discos que merecen ser escuchados con el detenimiento de antaño. Por mucha oferta que haya centrarse en maravillas como Tigers Blood ofrece una recompensa colosal. Descubrí el disco gracias a un comentario entusiasta de Alex G en una de sus redes sociales. Después Su me corroboró que solía poner el disco en el trabajo y que, en efecto, era una delicia. 

Y caí rendido desde que escuché a Katie Crutchfield entonar la primera frase del álbum; I Pick you up inside a hopeless prayer.... Una adorable forma de empezar un disco con una sensible y atractiva interpretación vocal. Una canción tranquila a la que siguen dos temas irresistibles repletos de buenas guitarras y grandes armonías vocales; Evil Spawn y Ice Cold. Ambas podrían figurar en el disco antes mencionado de Lucinda. Nivel superlativo que no decae sino todo lo contrario con Right Back To It donde se luce y mucho MJ Lenderman en las armonías vocales y a la guitarra como en todo el disco. 

Otro músico en el que he pensado al escuchar esta obra de arte ha sido Buddy Miller ya que Tigers Blood tiene ese tipo de producción no intrusiva, de dejarse llevar al estilo Buddy. Menos es más, mucho más, otra prueba radiante es Burns Out At Midnight con esa armónica fundamental que guía todo el tema. Bored tiene un toque a lo PJ Harvey, otra de las influencias de esta chica excelentemente llevada a su terreno. De las más marchosas del disco y con cierto toque punk y chulesco. En esta canción me chifla el bajo de Brad Cook que además produce el disco con mano certera. Lone Star Lake podría ser un tema a enseñar para todo aquel que no conozca el término americana. Una joya que tiene los mejores ingredientes del género, elegancia por los cuatro costados, basta fijarse en como toca la batería Spencer Tweedy

Crimes Of The Heart es muy minimalista, escucharla a tope en los cascos fijándome en como se complementan las guitarras ha sido toda una experiencia. Crowbar me recuerda poderosamente a REM, las primeras notas de guitarra puede que se parezcan incluso mucho a una canción de los de Athens. Otra delicia. La recta final no pierde fuelle y tanto 365 como The Wolves y la que da titulo al disco, Tigers Blood rematan el asunto de forma prodigiosa. Un disco esencial, sin canción de relleno. Una obra de arte a escuchar con toda la atención del mundo. Así que no se qué hostias haces que no reservas los cuarenta y seis minutos que dura el álbum para escucharlo a todo volumen. Lo agradecerás. 


martes, 18 de marzo de 2025

Ryan Adams. Star Sign

Aunque Ryan Adams esté sumergido en una gira conmemorativa de un disco editado hace veinticinco años el tipo sigue grabando música de forma compulsiva. Pocos artistas tan prolíficos se me ocurren. Podría competir perfectamente con Jim Lauderdale. Les salen las canciones a borbotones. Su creatividad está desatada. Y como el propio Adams comenta en la estupenda entrevista que le hace Silvia Beltrán para el Ruta 66 de este mes, el artista cree que su mejor momento está por llegar, su mejor concierto por ofrecer y la mejor novela por escribir. Esa una forma estupenda de vivir. Comparto su entusiasmo y como amante de la música vivo de esa forma. Es asombrosa la cantidad de música nueva que estoy descubriendo en los últimos años. De no creer. Nadie puede frenar mi entusiasmo. 

Una buena prueba del torrente creativo de Ryan es que el año pasado editó nada más y nada menos que cinco discos. Por supuesto, seguirle la pista es directamente imposible. Me quedé prendado con uno de ellos, Star Sign. Lo escuché compulsivamente a finales del pasado año cuando todavía no estaba en la dichosa plataforma en la que mi querida hermana me ha regalado una suscripción premium. No tengo ni idea cómo funcionan los entresijos legales para que un disco esté ahí pero ya era hora. Antes lo escuchaba en el tubo. Star Sign es sin lugar a dudas uno de mis discos favoritos de Ryan y por supuesto lo puse en mi Top Seventeen de 2024.

¿Qué hace que Star Sign sea tan jodidamente especial en mi hogar? La respuesta simple es que está repleto de grandes canciones. La más etérea, inexplicable y mágica es que remueve de forma misteriosa y altamente adictiva buena parte de mi ser. Incluso los celadores búlgaros sin estudios tenemos alma. Empezar un lánguido día como hoy, sin tener que ir al laboro, leyendo la entrevista antes mencionada en Ruta 66 y rescatar la que le hicieron Nat Simons y Anchel P. Sol para el Popular 1 de abril del pasado año mientras escucho todas esas atronadoras canciones ha sido una gozada. Disfrutar de un álbum de esa manera como si fuese la primera vez que lo escuchas, aunque sea la decimoséptima, es maravilloso. 

Me sucede a menudo que discos actuales que me vuelan la cabeza me remiten a otros que tengo en un pedestal en mi hogar. Emparento Star Sign con After The Gold Rush de Neil Young. Ahí es nada. Sónicamente tienen puntos en común. Por ejemplo la canción que da título al álbum de Ryan podría encajar perfectamente en la obra de Young. Te desarma igual que las del canadiense. Esa armónica con la que comienza marca el terreno de una forma prodigiosa y Ryan adopta un falsete fantástico que se apodera de ti. Las acústicas y el hammond envuelven todo de una forma elegante, reposada, hipnótica. Una canción colosal. Abundan en el disco. 

El álbum me ganó desde el principio porque Self Defense es una apertura excelsa. Musicalmente repleta de matices sonoros. Esos violines tan bien puestos, el piano añadiendo singulares detalles, las guitarras acústicas perfectamente compenetradas con los escasos pero singulares efectivos punteos de la eléctrica y unos leves arreglos de cuerda. Recomiendo escucharla con cascos o a todo volumen en el equipo de música. Es una pasada. So Lost empieza con el clásico rasgueo de guitarra que capta mi atención pero lo que me vuela la cabeza aquí es el bajo que hace su aparición de forma portentosa en el minuto 1:03 y a partir de ahí se convierte en el guía vital del tema que termina de forma exultante con una centelleante parte de piano acompañada por unos singulares coros. 

Darkness no hace sino aumentar el nivel de forma asombrosa. Una canción que podría convertirse en un clásico ineludible de su amplio repertorio. Perfectamente construida, de menos a más, con una cadencia lenta pero sin aburrir, dando espacio a que cada instrumento que se incorpora brille para formar un conjunto prodigioso. Y qué decir de la interpretación vocal de Ryan que alcanza su punto álgido al final con ese falsete tan delicado y oportuno envuelto en arreglos orquestales sazonados con unos punteos de guitarra eléctrica sencillamente geniales. De la oscuridad anterior pasamos a la luminosidad gracias a Shinin' Throught The Dark, de esos temas que se quedan a la primera y que cuenta con un acordeón la mar de molón que me hace pensar en aquel estupendo Countrysides de Cracker.  

Las seis canciones que quedan son igual de brillantes. Lo juro. Que me aspen si Tomorrow Never Comes no podría estar perfectamente en Nebraska de Springsteen y ojo que me imagino a Bruce haciendo una versión de este tema. Aunque lo más seguro es que ni lo conozca. Speeding Car es otra de esas canciones que podría ser un single perfecto, una de esas tonadas que de figurar en la banda sonora adecuada ganaría adeptos a borbotones. Pero no creo que Ryan esté pensando en nada de eso. Su única preocupación parece ser llenar este mundo con grandes canciones y lo está consiguiendo con creces. Añádanle al lote I Lost My Place, Be Wrong y Stay Alive. Las tres soberbias. Le voy a dar al play otra vez. Y van...

martes, 11 de marzo de 2025

Caballos Salvajes. Jordi Puyol Nadal

Los turnos de noche en el hospital son muy largos. Conviene tener cerca un buen libro. En un par de noches me he deleitado con la lectura de Caballos Salvajes escrito por Jordi Puyol Nadal y que se detiene en los cinco últimos años de la vida de Gram Parsons, indiscutible icono del country rock. El libro está construido a modo de biografía oral recogiendo jugosos testimonios de muchos de los que de una u otra forma colaboraron con Parsons, escribieron sobre él o músicos a los que la obra de Gram influyó de manera decisiva. Esas contribuciones son decisivas y la propia prosa y opiniones del autor del libro recogidas en la parte final son excelentes. Comulgo totalmente con su forma de ver el asunto.

Antes de continuar que nadie piense que descuido mis deberes profesionales. En cuanto suena un timbre o algún compañero me solicita para cualquier tarea acudo raudo y veloz, tanto que ni te lo creerías. Hay rayos que dejan menos estela que yo. Y mucho menos glamourosa. Glamour no le faltaba a Parsons. Eso piensan la mayoría de sus acérrimos seguidores, esos que podrían militar en una secta y que opinan que Gram prácticamente inventó un género el solito. Porque los hay. De eso también se da cuenta, y muy bien en el libro, tanto en las reflexiones finales del autor como en unos cuantos testimonios de los implicados. 

Cada capítulo del libro está estructurado de la siguiente forma; una introducción a cargo del autor en la que expone que ocurrió en un periodo concreto, seguida de los testimonios bien de los implicados o de las opiniones de autores o músicos conocedores de la obra de Parsons como Sid Griffin, Chuck Prophet, Jim Lauderdale o Mark Olson. Y no se hace redundante, sino todo lo contrario ya que el autor se limita a exponer los hechos y es gracioso comprobar como la película siempre varía según quién te lo cuente o a quién preguntes. Es un forma muy sencilla a la par que poderosa de contar una historia. 

Hay varios hechos claves en la vida y obra de Gram Parsons. Me centraré en los que más me han gustado y llamado la atención. Por ejemplo la relación entre Parsons y Keith Richards de la que mucho se ha escrito y especulado. No voy a hacer spoiler pero conecto mucho con las reflexiones que al respecto realiza el autor en la parte final del libro. Siempre planeará la sombra de Parsons en temas como Sweet Virginia o Wild Horses. En lo musical parece que había una conexión casi mágica entre ambos pero también esta por medio Mick Jagger y sus supuestos celos. ¡Mick celoso! ¡Eso no puede ser! Jamás de los jamases, ja ja. En todo caso el resto de la chusma le envidia a él.

Está muy bien contada la historia musical de Gram Parsons y Emmylou Harris. La perfecta compenetración musical entre ambos. De esta cuestión diría que hay consenso. Y basta escuchar cualquier tema que grabaron juntos para percatarse, de que en efecto, ambos habían nacido para cantar juntos. La muerte de Parsons dejo muy tocada a Harris pero la chica supo encarrilar todo su potencial en una carrera más que interesante. La parte en la que se glosa la creación de los discos GP y Grievous Angel está muy bien contada. Es curioso comprobar como alguien que hacía algo más que flirtear con las drogas fue capaz de sacar adelante dos discos espléndidos rodeado de varios músicos clave en la carrera de Elvis Presley como James Burton o Glenn D. Hardin.

Me han parecido especialmente atractivas y certeras todas las intervenciones de Sid Griffin, Barney Hoskins y Jim Lauderdale. Conecto totalmente con sus aportaciones en temas musicales y vitales. Hay reflexiones muy certeras sobre el tema de las drogas. Sobre su romantización, esa idea equivocada a más no poder de que ciertas sustancias incentivan y ayudan a crear... El final de Parsons como el de tantos otros está marcado por una adicción incontrolable que le privó de haber compuesto mucho más material del que hizo. Son también muy interesantes los apuntes sobre la vida de Parsons, un tipo que tenía la vida resuelta desde la cuna y como eso de alguna manera le marcó y no precisamente para bien o al menos no le supo sacar el innegable potencial que tenía esa situación. Voy ahora con las valiosas aportaciones de mis favoritos:

Sid Griffin

Experto en la figura de Gram Parsons, autor de una biografía sobre el músico y del guion del documental Fallen Angel de la BBC (que también en su día compre en DVD), Griffin es además componente del grupo The Long Ryders. Sus intervenciones son jugosas a más no poder e indudablemente certeras. Sid no duda sobre la grandeza musical y su influencia en el mundo del country rock y he descubierto gracias a el que Grievous Angel era el álbum favorito de Tom Petty.  Pero aunque le guste y mucho la música de Parsons no se muestra ciego y reconoce que Gram perdió mucho el tiempo y no supo sacar todo el jugo que tenía a su talento. Y se muestra claro y contundente sobre el abuso de las drogas y su romantización. Conecto totalmente con sus testimonios.

Barney Hoskins

¿Qué decir de Barney? Sin duda uno de mis escritores favoritos sobre música. Enormes sus libros Tom Waits, la coz cantante y Hotel California: Cantautores y vaqueros cocainomanos en Lauren Canyon. Aquí sus apariciones son colosales. Por ejemplo cuando se está tratando de la posibilidad de que Gram y Keith Richards grabasen un álbum juntos, Hoskins dice: En la neblina de los ópiaceos y la euforia de la coca, estoy seguro de que Keith lo decía en serio... No he podido descojonarme con tamaña aseveración. Pero para que el lector vea que no sólo me quedo con la mandanga, me encanta cuando Hoskins se refiere a Emmylou Harris como una persona crucial en el renacimiento de Gram Parsons

Jim Lauderdale

Todos los testimonios de Lauderdale demuestran el profundo y sincero amor que tiene Jim por la música de Gram Parsons. No cabe duda de que fueron una influencia decisiva en su profusa discografía. Y como estudioso de toda la obra de Parsons, Jim pondera y se deshace en elogios a los músicos que participaron en GP y Grievous Angel. Sabe muy bien que la grandeza de la música a menudo, casi siempre de hecho es un asunto de equipo. Varias personas dando lo mejor de sí mismo en unas buenas canciones. No puedo terminar sin referirme a que Jim Lauderdale es uno de los mejores compositores de la historia. Un tapado cuya carrera merece ser reconocida y no puedo sino declarar sin ningún tipo de rubor que Lauderdale superó a su influencia con creces y que ahí sigue grabando música maravillosa.