martes, 15 de diciembre de 2009

Mis series favoritas IV: Weeds

Cada vez que veo Weeds me acuerdo de Los Simpson. Es una asociación que me sale siempre. Y es que Weeds me recuerda a los mejores episodios de la mejor serie de dibujos animados de la historia. A esos capitulos ágiles, desenvueltos, cargados de fina ironía y sazonados con el mejor sarcasmo. En esos parámetros se mueve Weeds. Pero esta no es animada los personajes son de carne y hueso.

La serie creada por Jenji Kohan no deja títere con cabeza pero hilando fino con un sentido del humor muy cercano a la serie de Groening y con unos guiones imaginativos e impactantes que te dejan siempre con ganas de más. Incluso temporada por temporada el asunto va mejorando sin caer en esquemas repetidos y manteniendo los personajes desde el principio.

Drogas, inmigración, la guerra de Irak, la hipocresia de la sociedad... Todo cabe en la batidora Weeds. Servido con un innegable encanto y sin caer en lo politicamente correcto. A ello contribuyen de forma decisiva sus intérpretes. El reparto está encabezado por la deliciosa Mary-Louise Parker (como me gusta esta chica) y los que hacen de sus hijos lo bordan tanto el antisocial Alexander Gould como el carismático Hunter Parrish. No se quedan atrás el tío fumeta (Justin Kirk), el cafre de Wilson muy bien interpretado por Kevin Nealon y la colgada de Celia Hodes con la que se luce Elizabeth Perkins.

El argumento es muy atractivo. En el ficticio barrio residencial de Agrestic una muchacha Nancy Botwin se queda viuda muy pronto y para seguir con su nivel de vida en su pijo barrio comienza a a traficar con marihuana. Clientela no le falta y el negocio va creciendo. Nancy controla. Solo vende a adultos y jamas consume. Sus quebraderos de cabeza se los van a dar sus hijos, algunos vecinos a cual mas estrafalario y claro que cuando el negocio aumenta comienzan los peligros... En fin una gozada de serie. Voy por la cuarta temporada y en breve empiezo la quinta.

martes, 8 de diciembre de 2009

Tom Waits. The Heart Of Saturday Night

Descubrí la música de Tom Waits en el cine. Fue un buen comienzo. Casi un flechazo. En la primera escena de Smoke mientras un tren pasa por Brooklyn suena Dowtown train y al final del film antes de los creditos suena Innocent when you dream. Cuando la escuché pensé que la estaba cantando Louis Armstrong.

Cuando vi Smoke ya llevaba tiempo leyendo sobre este hombre en Popular 1 pero no me hice con un disco suyo hasta el 95. entré en el universo Waits de la mano de Rain Dogs. Me lo compré en el Pryca. 1000 pelas me costó. No puedo decir que me volase la cabeza a la primera pero poco a poco fue calando en mi y el veneno Waits fue tan poderoso que se extendió con fuerza. Rain Dogs sigue siendo uno de mis favoritos.

Pero, el caso es que últimamente cada vez que pongo algo de Tom Waits en casa recurro una y otra vez a los discos de su primera etapa, la mas convencional, digámoslo así pero repleta de tan grandes canciones como las posteriores. Y siempre termino la sesión con The Heart Of Saturday Night. Adoro ese álbum. Es lo que yo llamo un disco de género. Como una de esas pelis de cine negro en la que todo encaja. De esas que tienen los ingredientes habituales. Nada sorprende pero nada falla. Es a la música lo que Retorno al Pasado o Cayo Largo al cine.

No me canso de escuchar la parte jazz de Drunk on the moon, la trompeta con sordina de Depot, Depot, ese clarinete reinando en Flumblin with the blues… La voz de Waits era aquí mas calida que la actual. Ya tenía ese toque peculiar que se gasta hoy en dia pero todavía no estaba tan rota. Los temas más lentos del disco son tan buenos como cualquier cosa que haya hecho Waits después. San Diego Serenade, Shiver me timbers y Please call me baby no tienen nada que envidiar a ningún tema de su discografía.

El jazz es el eje fundamental del disco. O al menos el estilo predominante sin olvidarnos del blues y algun toque folk. Una sonoridad clásica muy alejada de la etapa que inauguraría con Swordfishtrombones pero tan excitante como lo más vanguardista. Definitivamente echó de menos a este Tom Waits. Como canta el de Pomona en San Diego Serenade: I never saw the east coast´ til I move to the west…

martes, 17 de noviembre de 2009

Gracias Buddy

Hubo un tiempo en que el género Americana gozó y todavía lo hace de un buen número de seguidores por estos lares. Fue entonces cuando se sucedieron las giras de músicos que en principio era difícil imaginar que iban a parar por estas latitudes. También como sucede siempre que alguna etiqueta consigue cierto prestigio y popularidad hubo quien intentó aprovechar la ocasión.

Y otros, otros seguían trabajando como siempre ajenos a los grandes focos, como mejor saben hacerlo, a la sombra, sin hacer mucho ruido pero con una elegancia y calidad que para si quisieran la mayoría. Buddy Miller es uno de esos tipos que difícilmente coparan la portada de ninguna revista, que puede que no tenga el carisma y la presencia de otros compañeros pero que para mí tiene algo esencial: una capacidad demoledora para componer e interpretar soberbias canciones. Pocos rivales tiene hoy en día Buddy.

Escribo estas líneas tras escuchar mucho ultimamamente Universal United House Of Prayer , Love Snuck Up y Written In Chalk. El primero de 2004 y firmado en solitario y el segundo, de este mismo año, compartido con su mujer Julie Miller. Nada de lo que escriba aquí puede hacer justicia a tamañas obras de arte. Solo puedo recomendar su escucha y esperar a que algún día este hombre ofrezca algún concierto por aquí. Espero poder acudir, gozar con su música y simplemente decirle, gracias Buddy.

jueves, 12 de noviembre de 2009

The Black Crowes. Before the frost...

Hace un par de fines de semana en la Fnac me informaron de que el vinilo Before the frost de los Black Crowes esta temporalmente fuera de circulación. Tengo pocas esperanzas de que llegue pero no me pude resistir y compré el cd. Aun así he mantenido el pedido por si acaso…

Y aquí estoy dándole cancha al disco estas ultimas dos semanas. Iniciando cada nuevo día con Good Morning Captain. Paladeándolo como se merece. Poco a poco, reservando buenos momentos para degustar las composiciones de los hermanos Robinson. La presentacion del cd es chula, mejor que la del Warpaint y se incluye un código para descargarse otro disco. De momento todavía no lo he hecho. Al no tener Internet algún colega me lo pasará…

Cuando se editó Warpaint escribí que parecía un disco grabado en alguna cabaña alejado del mundanal ruido. Bien pues como ya sabemos todos este no es que parezca grabado de esa forma sino que ha sido registrado en vivo en el rancho estudio del mítico batería de The Band, Levon Helm. Y el resultado es cuanto menos, excitante, evocador, alejado de lo que uno puede esperar de los Cuervos y a la vez con su sello reconocible. Estos chicos hace mucho tiempo que son una banda con estilo propio. Si, si con personalidad. Una personalidad basada en el acervo musical americano. Bebiendo de todas las fuentes recorren su propio itinerario. Deudor de los clásicos pero plagado, y esto es lo más importante, de exquisitas canciones. Es un viaje repleto de lugares comunes y paisajes exóticos. Todo cabe y lo hace sin estridencias, con naturalidad.

En el disco tan solo hay tres canciones que no me gustan, alguna nada como I ain´t hiding y no porque tenga algo en contra de ritmos mas funkys o bailables, de hecho soy la mas loca del lugar, sino porque el tema me parece monótono, con poco gancho y muy largo. Tampoco me convence And the band played in… que me resulta aburrida. La Faces total A train still makes a lonely sound no es tampoco de mis favoritas aunque de las tres es la que más me gusta. Eso si, como es habitual en ellos cierran con una joya The lost place that love lives. Y por el camino nos han regalado otras cuantas de esa altura o mayor.

Desconozco cuando se les acabará la inspiración, no cuánto les durará el buen rollo con Luther Dickinson y Adam MacDougall. Tal vez acaben enfurruñados y tomándose otro respiro de más de un lustro o tal vez están aquí para quedarse. Con los hermanos Robinson las vueltas están a la orden del día. Pero mientras siga grabando discos como este no me pienso perder ni uno de sus pasos.

Pongo aquí el enlace con varias opiniones que he leído estos en algunos de los blogs que caóticamente y desde la clandestinidad suelo frecuentar:

http://marcmonje.blogspot.com/2009/09/black-crowes-before-frost-2009.html

http://elsignodelostiempos.blogspot.com/2009/09/black-crowes-before-frostuntil-freeze.html

http://lumpen00.blogspot.com/2009/09/before-frostuntil-freeze-black-crowes.html

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Tom Petty And The Heartbreakers - Oh Well



Esta se la dedico a mi amigo Il Cavaliere, mucho grande style. Me dice el colega que rememore el concierto de Tom Petty en el Madison Square Garden de hace tres años. Lo hago a menudo, ya lo sabes tu, je, je. Esta también la toco en el MSG solo que la camisa que llevaba Petty era roja. Espera, espera, un momento quien es ese que esta a la izquierda con pelos a lo Bob el actor secundario. Como dice Dan Baird en una entrevista en Popular 1 es el guitarrita perfecto. Mike Campbell. No tengo mas que añadir.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Martin Scorsese y Robert De Niro fueron Jake La Motta

Cuando en abril de 1979 comenzó el rodaje de Toro Salvaje, Scorsese y De Niro ya habian hecho tres películas juntos. La primera, Malas Calles les sitúo en el mapa. Fue un pequeño puñetazo en la mesa que se beneficio de una época propicia para jóvenes con talento y audacia. Después Taxi Driver les consagró mas allá del circulo neoyorkino. Buena recaudación, premios y mejores criticas. La colaboración continuo con New York New York un ambicioso y difícil proyecto rodado en una época en la que Scorsese estaba en un continuo egotrip. Y se saldó con un sonoro fracaso. Una desconexión con la realidad. Ni publico ni critica entendieron la película. Tal vez ni el propio Martin sabía lo que queria decir.

Un par de años de desvario habian llevado a un Martin Scorsese exhausto y en un estado deplorable al Hospital de Nueva York. ¡El amigo no tenía plaquetas! El consumo alocado de coca, el batiburrillo de medicamentos que el director tomaba para su asma cronica y una frenética actividad le había llevado hasta allí. En la cama del hospital Scorsese lo veía más que negro. Siempre pensó que no iba a pasar de los cuarenta y veía el final cerca. Afortunadamente como sucede a veces en la vida unos cuantos amigos vinieron a rescatarle. Le sacaron literalmente del pozo a base de amor duro. Nada de palmaditas en la espalda ni gilipolleces del estilo.

Scorsese se dio cuenta de que no podía seguir así. De que Toro Salvaje podía ser la luz al final del túnel. Un proyecto con el que De Niro venía atosigándole varios años y que a Martin no le atraía los más mínimo. Sin embargo, en aquella situación, en la cama del hospital, bien jodido, presa de la ansiedad y de la paranoia y sumergido en un proceso de autodestrucción que duraba ya demasiado tiempo, Scorsese se dio cuenta de que de alguna forma él era Jake La Motta. Y de que tal vez toda la mierda que había pasado le iba servir para hacer mucho más que una película de boxeo. Y con la inestimable ayuda de Robert De Niro lo consiguió. Vaya si lo consiguió.

lunes, 26 de octubre de 2009

Paul Newman en Veredicto final

La derrota y la desesperación han sido mil veces retratadas en el cine. Los personajes en situaciones al límite dan mucho juego. En esta tesitura es fácil dejarse llevar y no hurgar en la herida. Quedarse en la superficie sin sacar todo el provecho al cotarro. Hay ejemplos de ello en Hollywood. Y también de lo contrario. Esas películas en las que alguien saca petróleo de un material digamos convencional.Veredicto final es una de esas. Pertenece al selecto grupo de films que te remueven las entrañas. Y en mi caso lo hace por la actuación espectacular de Mr Paul Newman.

En un oscuro bar, en una esquina vemos de lado a un tipo que esta jugando en una maquina de pin ball. Es Frank Galvin (Paul Newman) deprimido, abandonado, dejándose llevar mientras busca la fortuna siempre esquiva en una ridícula maquina del millón de dolares. La cámara recoge su desesperado rostro, su frustración al comprobar que le toca perder otra vez. Y van… En las siguienes escenas se nos muestra a Frank ojeando las esquelas de los periódicos y arrastrándose por diferentes pompas fúnebres en busca de clientes. Finge ser amigo del difunto y ofrece sus servicios a viudas y demás potenciales clientes. No se puede caer mas bajo.

Después le vemos ufano, parlanchín contando chistes en un bar frente a unos cuantos que le ríen las gracias mientras apuran sus cervezas. De vuelta a casa se arrastra literalmente por su despacho y la emprende contra el mobiliario. En esta primera media hora el director Sydney Lumet nos ha presentado con mano maestrA a un perdedor, a un tipo que es un auténtico desastre, que ya no cree en nada ni en nadie. La redención parece estar lejos. Sin embargo al personaje de Paul Newman se le presenta una última oportunidad. Un caso con el que ganar fácilmente 70.000 dólares, mucho más de lo que un pobre diablo como él podría soñar a estas alturas.

El caso es sencillo. En un hospital perteneciente a la Archidiócesis de Boston una un error en la anestesia a una embarazada la ha dejado en coma irreversible. La iglesia no quiere ver comprometida su reputación y el dinero fluye. Sencillo. Pero una lucecita se enciende en el cerebro de Frank Galvin. Sabe que si coge la pasta no se lo perdonará en la vida. Sabe que ese dinero es una soga en su cuello. Es el puto descenso a los infiernos. Si por el contrario lleva a juicio a la Iglesia tal vez haya una oportunidad para el. Algo se mueve en su interior y ya no lo puede parar. Vida.

Así de esta forma comienza Veredicto Final una de las mejores interpretaciones de Paul Newman. Y eso son palabras mayores, amigos. Porque si, la película esta muy bien, la trama es interesante, el resto de actores esta tremendo (especialmente James Mason) pero lo de Newman aquí es para exhibirlo en las Escuelas de Interpretación. Su composición es tan brillante que hace que todo pase a un segundo plano. Que te quedes perplejo ante semejante actuación. ¡Que bueno eres Newman!