There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
miércoles, 2 de marzo de 2022
miércoles, 23 de febrero de 2022
En memoria de Mark Lanegan
La segunda fue en la sala Azkena de Vitoria presentando I´ll Take Cares Of You su maravilloso disco de versiones que me gusta tanto como su material propio porque Lanegan tenía la poderosa cualidad de apropiarse del material ajeno hasta hacerlo suyo y elevarlo a los altares. Después del bolo esperamos a Mark Lanegan y hasta nos sacamos unas fotos y me firmo algunos discos. Una de esas veladas que recuerdas de por vida. De hecho durante el concierto que fue tan bueno como el primero o más, un tipo gritó a pleno pulmón Thank You y Lanegan le respondió: No, Thank YOU. Detalles que se le quedan a uno. Que se le va a hacer ja ja. Otro recuerdo vívido es que una amigo que andaba de bajón no quería ir al concierto al final asistió y me comentó que había sido todo un acierto.
Tanto con Screaming Trees como en su carrera en solitario (sobre todo sus inmaculados seis primeros discos) o en sus colaboraciones con Soulsavers, Isobel Campbell o pachas con Greg Dulli su música fue fuente constante de satisfacción para el menda. Le tengo en un pedestal. No me quiero olvidar de esas dos canciones que canto junto a Layne Staley en esa delicia titulada Above de Mad Season y de las canciones que años después grabaron con Lanegan en la voz principal o el maravilloso epilogó que fue Last Words: The Final Recordings. Canela en rama. Me acuerdo de la vez que le vi en directo acompañando a Queens Of The Stone Age presentando A Songs For The Deaf en una sala Jam a reventar. Lanegan no salió desde el principio pero cuando lo hizo entramos en ebullición. Y recuerdo las palabras de mi colega Rober que me dijo: Esto es otra cosa. El puto amo. Y no quiero cerrar sin poner un enlace al emotivo texto que ha escrito Barret Martin en su Facebook.
martes, 22 de febrero de 2022
Lee Fields & The Expressions. It Rains Love
Cualquier vestigio de Little JB está más que sepultado en este álbum cuya cadencia soul es aplastante. Sensual, adictivo y cocido a fuego lento en él destaca la arrebatadoramente pasional interpretación vocal de Lee Fields, soberbio en todas las pistas y el excelso acompañamiento musical de The Expressions comandados por el productor y multiinstrumentista Leon Michels a la sazón productor del álbum. A sus pies. Comandar con esa clase la sección de viento y dotar al disco de un sonido tan especial y caluroso es un mérito que está al alcance de pocos. Si hay un sonido con el que emparentar este disco lo sitúo más del lado de Hi Records o Stax que de la Motown por nombrar referencias clásicas pero que quede claro que el disco es una aplastante reivindicación de un músico en estado de gracia y con un toque único y especial.
Grabado en el estudio The Legendary Diamond Mine situado en el barrio de Queens It Rains Love está repleto de singles perfectos, canciones soul con un toque clásico imbatible. No hay tema malo, nada de relleno. La música fluye de tal manera que el disco podría estar secuenciado sin cortes y funcionaría como una suite atemporal y vas a notar el poderío de un tipo que cree en lo que canta y lo hace una forma épica, lo sientes desde el primer tema que da título al álbum: It Rains Love que lo abre de forma mágica con unos breves arpegios de guitarra que se funden con sutiles toques de platillos secundados por una carnal línea de bajo a cargo de Nick Movshon. Un monumento para este tipo que se sale en todo el disco. Vaya forma de envolver cada tema con su instrumento. Qué gozada.
El nivel de la banda en todo el disco es tal que en la edición que me compré viene un segundo disco con todos los temas en su versión instrumental. No es necesario escuchar ese disco extra para certificar la descomunal clase de estos tipos que se compenetran a la perfección: el mencionado Nick Movshon al bajo, Leon Michels que además del saxo le da al piano, el víbrafono, órgano y guitarra, Homer Steinwess a la batería son un trío imbatible, un pilar fundamental en el que se apoyan el resto de músicos al servicio de unas canciones adictivas. Podría desgranar una a una con verdadera pasión pero voy escoger cuatro de mis favoritas...
Que me aspen si You´re What´s Needed In My Life no podría ser un mega éxito de los años setenta. Toda la canción es fascinante pero me vuelve absolutamente loco el inicio con esa batería, bajo y piano dándose la réplica hasta que aparece con toda la sutileza del mundo la sección de viento y la gloriosa voz de Lee Fields susurrando eso de First of all, finding words to express my feelings, is almost impossible to do, when it comes to talking about you Enganchadísimo a esta soberbia canción y a esos coros que te llevan a los años gloriosos del soul. En bucle. No me canso de escucharla.
Igual o más arrebatadora es Will I Get Off Easy que cuenta con el espectacular añadido de una sección de cuerda precisa metida con el mejor gusto del mundo. No se puede tener más clase. De nuevo la banda se complemente a la perfección dejando respirar el tema para que la interpretación vocal de Lee Fields le de el punto perfecto. Y esto es una constante en todas las canciones del disco. Otro ejemplo despampanante es A promise is a promise. En esta hay unas líneas chispeantes a más no poder a cargo de Thomas Brenneck. Hacia el minuto dos de la canción y hasta el final la gloria bendita. Vaya forma de darse espacio unos a otros y convertir el tema en una delicia sonora, un auténtico manjar.
El álbum fue grabado con los músicos tocando al unísono en el estudio y uno se se los imagina gozándola sin límites en temas tan serpenteantes y llenos de sutileza como Love Is The Answer. Madre mía que poderío, qué inicio más seductor, sensualidad en cada nota ejecutada. Otro comienzo que no puedo evitar poner una y otra vez de forma obsesiva. Aunque pueda parecer exagerado uno de mis discos de soul favoritos de todos los tiempos y mira que he escuchado material clásico a mansalva en los últimos tres lustros. Absoluta devoción por este artefacto.
sábado, 12 de febrero de 2022
Top Seventeen The Beatles
Y juro que no tengo nada que ver. Eso es lo mejor. Le han fascinado sus canciones y no hay vuelta atrás. Tanto que estamos viendo en familia el documental Get Back y otro de Paul McCartney con Rick Rubin ambos en la plataforma Disney. Además Maialen se suma a la fiesta. Incluso alguna vez nos hemos animado a cantar todos Ticket To Ride. Toma esa. Hacer un Top Seventeen de The Beatles es un sinsentido total como este cochambroso blog que me corrige gramaticalmente mi propia hija. Sin remedio. Esta etapa de Unax me recuerda a mi con esa loca obsesión que me entró con Rory Gallagher, The Faces o Solomon Burke por ejemplo, ese peligroso momento en que te pareces al personaje de Trainspotting, un Sick Boy totalmente perturbado con Sean Connery.