sábado, 26 de diciembre de 2020

BACK TO VINYL. Bruce Springsteen & E Street Band. Letter To You

Imagínate que como el personaje interpretado por Tom Hanks en Náufrago estás en una isla desierta. Llevas meses ahí. Apenas hay un atisbo de esperanza, ninguna señal que te haga pensar que tu destino no es otro que antes o después fenecer sólo con tus pensamientos, incluso delirando. Pero dicen que cuando está al límite del abismo el ser humano se aferra a una brizna de luz por muy nimia que sea. Y para tu sorpresa se hace la luz, cegadora además. Un barco arriba en tu maldita isla desierta. Bien equipado con todo lo que necesitas: alimentos, medicinas, soporte psicológico. Es más al de una semana con el tratamiento completo te dicen que la Kim Bassinger de LA Confidential quiere cenar contigo... Venga, tal vez estoy exagerando pero mis esperanzas con Springsteen se asemejaban a lo de ese tipo en la isla. Casi ninguna. Y se han hecho trizas para bien. Es un disco ilusionante, refrescante y con unas cuantas canciones que pueden ir a parar directas a su glorioso set list.

Vayamos antes con esas canciones que no me convencen que afortunadamente no son muchas. El inicio con One Minute You´re Here parece salido de su anterior álbum y tal vez se debería haber quedado ahí. No es una mala canción pero quizás hubiese puesto otra como inicio. House Of A Thousands Guitars me parece muy repetitiva y la dupla Last Man Standing/The Power Of Prayer es prácticamente la misma canción. Son muy parecidas. Rainmaker ha sido señalada como de las más flojas a mi me gusta así que yo no me subo al tren de denostarla. Es una canción resultona que me recuerda a las del mismo estilo de The Rising

También ha sido muy criticado el intento de Springsteen de tirar de los tópicos de siempre: la hermandad, esa reunión épica con sus compinches de toda la vida, el recuerdo para un compañero de su primera banda... Un relato bien hilado por el propio Springsteen en el documental que acompaña al álbum. Hace treinta años le habría puesto pegas al asunto. Hoy en día compro ese discurso tal vez por viejuno que se hace uno quizá (y no me duele en prendas en reconocerlo) porque mi admiración por este sujeto y su banda lejos de aminorar crece hasta límites insospechados. Y lo más importante porque hay al menos media docena de canciones excelentes que sacian mi apetito por la música de esta banda de forma sorprendente. Y eso además de inesperado es un dato muy a tener en cuenta. Bandas más jóvenes y con menos recorrido discográfico como Pearl Jam no consiguen nada parecido con su último Giganton. Pero en fin para gustos. 

Despejemos la absurda polémica en torno a la recuperación de tres canciones inéditas de los setenta. Sucedió lo mismo cuando Van Halen publicaron A Different Kind Of Truth y grabaron varios temas que tenían sin publicar de sus inicios. La única pregunta que me planteo es ¿las canciones son buenas? Si. Pues para adelante. Es más me presento voluntario a revisar todos y cada uno de los cajones del Sr Springsteen. No te dejes ni una ahí olvidadas. Saca lustre a todas con la E Street Band. Nunca es tarde y excelente prueba de ello son Janey Needs A Shooter, If I Was The Priest y Song For Orphans. Las  mejores del disco a un nivel excelso. Se ha escrito mucho sobre la marcada influencia de Bob Dylan sobre todo en Song For Orphans y es cierto es un sonido que en cierta forma remite al judío de Minnesota en sus grandes obras: Highway 61 Revisited o Blonde on Blonde. Perfecto para mi. No sé cuál de las tres es mi favorita, así que las tres al zurrón de clásicos.

Janey Needs A Shooter tiene los inconfundibles subrayados a piano del maestro Bitttan y va creciendo de forma prodigiosa, la aparición de la armónica es la rehostia y el sustento del órgano a cargo de Giordano, encantador. No me canso de escucharla a todo volumen. Los que tienen hasta el último bootleg de Springsteen ya la conocían pero como para mi es nueva lo flipo. If I Was The Priest es otro de esos temas perfectamente construidos con el hammond reinando, Springsteen cantando cada palabra con convicción y una parte final donde las guitarras se sueltan lo justo para añadirle el toque definitivo. Song For Orphans es una delicia de principio a fin. Se inicia arriba del todo con la armónica y no baja ni un ápice de intensidad para cerrar casi seis minutos después de nuevo la armónica, el piano y las guitarras en plena armonía. Es mi favorita. 

Establezco otro bloque ilusionante con Letter To You, Burnin´Train, Ghosts y I´ll See You In My Dreams. Las cuatro son canciones que perfectamente se podrían colar en el set list del concierto en cuestión. Recuerdo que la primera vez que vi a Springsteen presentando Magic en el BEC se cascó ocho temas de se disco. Un álbum que no está mal pero prefiero este de largo, de tal forma que si además de las tres recuperadas de los setenta metiese estas cuatro yo feliz. Todas tienen el sello inconfundible de la E Street Band sonando como tienen que sonar muy alejado de cosas como High Hopes o Working On A Dream. Joder, es que escuchas ese espectacular inicio de Burnin´Train y te vienes arriba con Max Weinberg que esta como es habitual perfecto en todo el disco. Me imagino botando como un poseso en las primeras filas con esta canción tan adictiva. Me chifla como chispean las guitarras de Lofgren y Van Zant y Roy Bittan sigue siendo un maestro al piano. Para que nos vamos a engañar ni el mejor de mis sueños me esperaba algo tan excitante y rotundo a estas alturas.


 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Marcus King. El Dorado

Con apenas veinticuatro añitos Marcus King va por su cuarto disco. Este chico prodigio se inicio bajo el auspicio de Warren Haynes y sus dos primeros discos ahondaban el legado blues rock cercano a Allman Brothers con cierta querencia para desarrollar largas jams sobre todo en directo. El tipo es un prodigio a las seis cuerdas y llamó la atención de muchos músicos entre ellos de Chris Robinson que le reclutó para su gira As The Crow Flies con el sano objetivo de recaudar unos dólares explotando el cancionero cuervil ja ja. Hace un par de años dio un pequeño giro con su banda y publicó Carolina Confessions un álbum en el que ya se dejaba entrever que el soul ganaba mucho terreno con glorioso protagonismo para la sección de vientos. Un disco de largo recorrido que todavía hoy me enchufo con algarabía y devoción.

A principios de este año Marcus King dio otro pequeño viraje a su carrera al ponerse bajo los mandos de Dan Auerbach y supongo que eso le habrá dado un pequeño empujón comercial dada la fama del productor en cuestión. Y lo cierto es que el resultado es apabullante. Desconozco que mérito tendrá al célebre Auerbach en el asunto. Si su participación es meramente nominativa o si su contribución ha sido decisiva para que Marcus profundice en la senda iniciada en Carolina Confessions dándole todavía una vuelta de tuerca al asunto. Para que se centre en su sorprendente voz directamente emparentada con el mejor soul de los sesenta sin descuidar la guitarra por supuesto. Aquí lo verdaderamente electrizante es como canta Marcus. Las canciones están reducidas a lo esencial y la forma en que están interpretadas y producidas es todo un acierto. Sus dos primeros discos quedan muy lejos a pesar de ser de hace apenas un lustro. Y para bien. Que no se malinterprete esta afirmación. Es un halago. Disfruto con esos dos primeros discos pero los dos últimos me parecen mejores, todo brilla más: las canciones, la guitarra, su voz, el sonido, la producción.


El álbum se inicia con una espectacular Young Man´s Dream. Los primeros compases tan sólo con la guitarra acústica y la voz de Marcus. Unas primeras estrofas con la voz emocionante y rota voz de Marcus y poco a poco se le van a ir sumando una slide, el piano, la batería. Todo se configura con una clase de no te menees. Una canción sublime. Sin que musicalmente sea muy similar pero me recuerda al espíritu que capturó Mike Farris en su soberbio Goodnight Sun. El siguiente The Well es más reconocible deudor del blues rock más básico pero cuenta con un efectivo y estimulante riff que se te queda a la primera y un desarrollo soberbio. Apenas tres minutos de canción que podrían ser un single triunfador. 

Wildflowers & Vine es un fino número de soul que se beneficia de unos maravillosos coros nada estridentes que mecen la voz de Marcus de forma elegante. Los teclados y el piano son fundamentales sosteniendo el tema brillantemente y el sólo que se casca hacia el final Marcus es simplemente perfecto. Nada de pirotecnia barata. Insertado de forma magnifica e impulsando el torrente de voz final, ese bonito duelo de llamada respuesta entre Marcus y las coristas. En definitiva tres pedazo de temas para abrir. Mejor imposible.

Firmado por primera vez en solitario sin sus compinches habituales esta vez Marcus King ha estado acompañado de Bobby Wood a los teclados, Gene Chrisman a la batería y Dave Roe al bajo. Y con ellos y bajo la batuta de Auerbach se ha centrado en potenciar su voz, en darle cancha al soul en detrimento del blues rock apostando fuerte por temas de apenas cuatro minutos que se adentran en terrenos hasta ahora no explorados como esa curiosa Sweet Mariona y Break que perfectamente podrían figurar en el disco de Yola, Turn It Up o One Day She´s Here con vocación incluso bailable, sin olvidarse de algún que otro trallazo blues rock como la mencionada The Well o la furiosa Say You Will. Desconozco si Marcus seguirá esta senda o volverá con su banda a derroteros más blues rock o incluso si mezclará sin complejos todo en un disco a poder ser doble ja ja. Haga lo que haga le voy a seguir la pista fijo. 

martes, 22 de diciembre de 2020

Los Deltonos. Perdedor

Hoy de nuevo las conversaciones girarán en torno a la salud. Este año más que nunca. Y no vas a leer una verdad más grande que eso y sólo eso es lo más importante en este confuso mundo. En este cochambroso blog es tradición dedicar la entrada de este día al disco Salud! de Los Deltonos que publicaron hace un lustro y que en mi hogar se mantiene fresco y lozano cual primer día. Hace un par de años aprovechando una oferta que lanzó el propio Hendrik Röver me hice con la edición en vinilo. Ya lo tenía en Cd pero es un álbum de esos incunables en mi casa que tenía que tener en este formato.  Una de mis canciones favoritas es Perdedor una canción perfecta donde brillan las acústicas en jugosa sintonía con las eléctricas. Complicado que alguna vez la incluyan en el set list me conformo con disfrutarla en mi flamante vinilo. Lo escrito Salud!



lunes, 21 de diciembre de 2020

Paco de Lucia. Entre dos aguas

Del 15 al 19 de octubre de 1991 se reunieron en Sevilla algunos de los mejores guitarristas del mundo. Entre otros estaban Joe Satriani, Keith Richards, Steve Vai, Steve Cropper, Phil Manzanera, B.B.King, Robert Cray o Brian May. Éste el último pronuncio una frase que me encanta. A la pregunta de quién era el mejor guitarrista que había en aquel evento, el bueno de Brian respondió que Paco De Lucía porque Paco De Lucía podía hacer lo que los demás guitarristas hacían pero nadie era capaz de tocar como Paco. Y bueno, como respuesta me parece cojonuda. Puede que fuese una forma muy clara de ganarse al público hispano pero no creo que esa afirmación estuviese muy lejos de la realidad.

Descubrí Entre Dos Aguas hace muchísimos años. Mi aita tenía la cinta original de Fuente y Caudal donde estaba esa joya y ni se las veces que escuché en mi infancia esa gloriosa canción. Y no me canso. Por cierto que todo el disco es de traca. La que más ha quedado impregnada en el imaginario colectivo es Entre Dos Aguas pero había otras canciones sublimes donde este hombre hacía virguerías con la guitarra. Y a mi que el flamenco no ha sido nunca un género que me atraiga me gustaban temas como Aires Choqueros, Cepa Andaluza o Plaza de San Juan. Lo flipaba con la pericia de este hombre a las seis cuerdas. Hoy Paco De Lucía hubiese cumplido setenta y tres años. Va por el. 


jueves, 17 de diciembre de 2020

viernes, 11 de diciembre de 2020

Sam Cooke- Chain Gang

Siempre me fascinó la historia que escondía la publicación del directo en el Harlem Square Club de Miami. La compañía discográfica en su día no editó semejante artefacto porque rompía con la imagen elegante y para todos los públicos de la que gozaba Sam Cooke. Pero escuchando este glorioso disco queda clarísimo que Sam Cooke podía reinar perfectamente una noche en el Copacabana ante la audiencia blanca más pija de New York y al día siguiente empaparse de contagioso R&B en un tugurio del Bronx, Chicago o Miami como es el caso en uno de esos club sudoroso donde sólo entraban negros. Y en ambas facetas era el puto amo. No hubo nadie como este tío. El más grande. Su registro vocal es digno de estudio. Capaz de moverse con pasmosa facilidad en diferentes tesituras. No me canso de su música jamás y enchufarse Live At The Harlem Square Club siguen siendo lo puto más en mi casa. 

lunes, 7 de diciembre de 2020

Top Seventeen Tom Waits

Hoy es el cumpleaños del genio de Pomona. Setenta y un tacos cumple este artista que parece salido del circo de la serie Carnivale. Un prestidigitador, mago de la melodía al piano y mamporrero sin igual de la cacharrería más variada. Un tipo singular con el que una vez que entras en su música te acompaña de por vida. Todavía recuerdo mi singular inicio en la discografía de este hombre cuando me compré en el Pryca por mil pelas el Rain Dogs. Y ese es un inicio fulgurante. Pero también lo podía haber sido Mule Variations, Bone Machine o Frank Wild Years. Incluso si el elegido hubiese sido The Heart Of Saturday Night habría caído rendido igual. Hace mucho que no tenemos noticias suyas y dudo mucho que vuelva a grabar algo. Me lo imagino en el porche de su casa revisando de vez en cuando si algún anunciante ha osado en robarle su música ja ja. Eterno Waits. Hacer un Top es un sinsentido como este blog, así que allá vamos: 








Way Down In The Hole

Downtown Train

Hang Down Your Head

Dirt In The Ground

All The World Is Green

I´ll Be Gone

Georgia Lee

Down Down Down

In The Neighborhood