martes, 20 de octubre de 2026

Ty Segall. Chrome

Si Ty Segall edita disco el menda lo va a escuchar antes o después. Seguirle la pista a este oriundo de Laguna Beach, California es harto complicado pues es uno de los músicos más prolíficos de su generación. Siempre le están rondando nuevas ideas y las plasma a menudo en el estudio de grabación. No siempre he conectado con su propuesta pero cuando lo he hecho el goce ha sido infinito. De su alargada ristra de rodajas mis favoritas son dos que tengo en un pedestal; Freedom´s Globlin (2018) y su anterior Possession (2025). Dos discos perfectos a los que no les sobra ni un tema. A muy buen nivel están también Manipulator (2014) y Ty Segall (2017). Su último álbum editado a finales de agosto, Chrome está camino de subir el primer escalafón. Cada vez que lo escucho me gusta un poco más y es bastante diferente a Possession donde se imponía con holgura el toque más pop melódico arrebatadoramente inspirado.

Chrome es un torbellino sonoro deudor de la vertiente más rockera de Segall, eso si acompañada de jugosos y diferenciadores insertos melódicos configurando un disco que se escucha del tirón en gozoso frenesí. Es imposible no dejarse arrastrar por esa demoledora Hospital que abre el álbum de forma vertiginosa. Los ingredientes de siempre funcionan a la perfección. Esos pequeños y certeros solos de guitarra, el fuzz campando a sus anchas y un bajo atronador que se antoja el eje sobre el que pivota todo. Hay partes de canción en el que el espíritu de Neil Young está más presente que nunca. Locura del minuto tres en adelante. El riff inicial de Running To Nowhere parece sabbatiano y la interpretación vocal de Segall vacilona y cachonda hasta que en el segundo cincuenta el tema vira un poco hacia otros derroteros de forma brillante para volver a la senda más heavy poco después. Temarral. Al lorete con Mikal Cronin y su poderío al bajo. 

Black Paint son dos minutos la mar de bien aprovechados. Me la imagino dando inicio a uno de sus conciertos y gozando con el solo guitarrero del final y si la enganchan con Glass mejor que mejor. Otra canción que no me puedo quitar de la cabeza que alcanza altas cotas instrumentales gracias a la pericia de Cronin al bajo, la colosal labor de Evan Burrows a la batería y las guitarras de Segall y Kelly fluyendo sin acaparar todo el protagonismo. El desaforado final de Glass contrasta con el clasicismo de Play Cowboys, otra canción sencilla, directa que no debería faltar en los shows de este hombre. Tal vez la única que hubiese podido encajar en su anterior disco. Volvemos a las andadas con Everything You´ve Been otra de las más cortas del álbum y que no tiene nada de desperdicio. A fuego con ella. Let Go se inicia de forma extraña. No se que es lo que suena si es un piano distorsionado o una guitarra pero capta tu atención y hace que te dejes llevar por otra canción vacilona. Separation parece un divertimento que teja en manos de la canción que da título al disco, una Chrome que reúne las mejores virtudes de Ty Segall y su banda. En vena.

Chrome es uno de los trabajos de Segall más colaborativos, la presencia de la banda tanto en la composición como en la ejecución es fundamental. La convivencia entre los tonos rugosos y ásperos y la vertiente melódica es un patrón sonoro en el que Segall y su banda se desenvuelven a la mil maravillas. Es un disco sin relleno, con mucho que rascar. Algo más de media hora perfectamente aprovechada. Sin duda merece la pena seguirle la pista a Segall y perderse en un universo musical. Escucho el disco por quinta vez en apenas tres días y me deleito ahora mismo con ese sugerente piano cruzándose con las guitarras en en final de Play Cowboys y la gozo que no veas.

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