Me comenta Unax en el desayuno que su profesora de música le ha dicho que le gusta más Bon Scott que Brian Johnson. A mi también. Es probable que en una encuesta entre fanáticos de AC/DC, Scott ganase a Johnson al mismo tiempo que tal vez a la pregunta de cuál es el álbum preferido del personal fuese el Back In Black. Yo hasta en eso tendría dudas. Back In Black es incontestable pero en mi casa tengo en una estima similar tanto a High Voltage como a Powerage y cerquita a Highway to Hell. En cualquier caso Brian Johnson es un sustituto carismático, alguien que encajó de forma espléndida en la banda y con el que han arrasado por todo el mundo y con el que parece van a grabar otro disco. Ahí van dos trallazos inconmensurables, de esos que no pasa el tiempo por ellos:
There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
sábado, 25 de mayo de 2019
lunes, 20 de mayo de 2019
Postureo
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| Veo, veo postureo |
Últimamente escucho mucho esta palabra. Aflora en múltiples conversaciones. Hay libros que se titulan así. Artículos de prensa, columnas de opinión que hacen referencia a ella. Está en el candelero. Tal vez estoy exagerando y esto que hago es también otra muestra más de postureo. No, qué va, es cierto hay mucho postureo. Lo hablaba hace un par de fines de semana con mi primo Oscar a colación de la tan cacareada vuelta del vinilo. Me decía mi primo, hay mucho postureo. Y estoy de acuerdo. Y lo extendía a los festivales. También hay mucho postureo ahí me resaltaba. Mucha gente que va a los conciertos a figurar. A contar rápidamente en su cuenta de twitter, facebook o instagram que ha estado y tu no ja ja. En fin daría para mucho o para muy poco tal vez.
Comienzo por una recomendación para relajarse y disfrutar del asunto. El capítulo de Ilustres ignorantes dedicado a tan magna cuestión. Sin duda la proliferación del uso de las redes sociales hace que el postureo alcance límites insospechados. Todas esas plataformas antes mencionadas son el altavoz perfecto para fardar, para darse importancia, para recordar a los demás una y otra vez que nuestra vida es la hostia, un continúo highlight, ja ja. Adentrándome en ejemplos concretos se me ocurren dos que me han sucedido en la tienda en los últimos tiempos. El primero cuando Guns N´Roses tocaron en San Mamés hace un par de años. Las semanas previas al concierto unas cuantas personas me pidieron algo de los Guns (así lo decían) porque tenían entradas para el show pero no conocían casi nada de la banda en cuestión. Yeah!!! No nos engañemos eso es algo que sucede siempre en recintos grandes.
El segundo tuvo lugar varias veces estas navidades también en la tienda cuando mucha gente joven, muy joven se había pillado un reproductor de vinilo, uno de esos maletines baratos que normalmente suenan a rayos, y venía a pillarse luego los vinilos. Se sorprendían del precio medio de los vinilos pero aún así los pillaban porque mola mucha el vinilo, copón, ja ja. En fin el postureo da mucho juego y proporciona entretenimiento a mansalva para que nos vamos a engañar. Incluso hay bloggeros que escriben secciones tituladas Back To Vinyl. El colmo del postureo. Y ahora saldré a navegar en mi yate privado y por supuesto lo colgaré en facebook e instagram porque si no es como si no hubiese sucedido.
miércoles, 15 de mayo de 2019
Uncle Sal, Travellin´Brothers y Julian Maeso. Centro Artis Portillo 04/05/2019
Hace un par de fines de semana acudí a la tercera edición de Small Town Rock Fest en Portillo. Ubicado en el mismo lugar que el año pasado contaba en su cartel con varias bandas atractivas del panorama rockero hispano. Ninguna es una de esas primeras espadas que llenan pabellones. Se trata de otra cosa, de consolidar una propuesta alternativa a todo eso con bandas de calidad y con un denominador común: rock´n roll bajo diferentes propuestas.
El sábado a la mañana comenzó el festín con un concierto en el patio de armas del castillo de Portillo. Ubicación idónea. Y en plena solana castellana y tras haber realizado un bolo la noche anterior rindiendo tributo a Neil Young, Uncle Sal salieron a presentar su último disco. Ya me gustaron el año pasado y este confirmaron mis buenas impresiones. De hecho me hice con su anterior álbum. No debe ser fácil engrasar el rock´n roll que llevan dentro a las 12:30 del mediodía a pleno sol pero estos tipos de Ibiza tienen tablas, llevan tocando juntos un par de lustros y no están para chorradas ni postureos. El bolo fue in crescendo, se ventilaron un par de versiones de Neil Young dedicaron Spirit in the Night a Alex G y atacaron una de mis favoritas de su anterior disco Three days in New Orleans.
A la tarde llegué al recinto con el bolo de ya Northagirres comenzado. Me había dicho mi primo que llevaban un rollo Burning y así lo aprecié. Combinaron castellano e inglés y no puedo aportar mucho más porque apenas escuché tres o cuatro temas. Todavía con una temperatura de traca salieron Travellin´Brothers. Comenzaron suaves, elegantes sin darse mucha importancia y desplegaron toda su calidad instrumental. Se movieron por diferentes estilos incluso atacaron algún temas con toques psicodélicos, diferente a los dos bolos anteriores que les había visto. Desgranaron buena parte de su último disco 13th Avenue South y cuentan con la baza de Mikel Azpiroz a las teclas, un mago el tío. Próximamente en gira con Earl Thomas, un sujeto de cuidado que en su día colaboró con el mismísimo Solomon Burke. De rodillas, plebe.
Y le tocó el turno a Julian Maeso. Hacía una rasca de cuidado. En Castilla el frío es polar. A Maeso se le voló el sombrero, estaba helado el tío, después se le caía el micro, a continuación se quejaba de que no se escuchaba a las coristas... Todo esto en los dos o tres primeros temas. Pensé que aquello se iba al garete. A pesar de que el bolo no terminó de arrancar tuvo sus momentos. Me quedé con las ganas de haber escuchado a pleno rendimiento los temas de su fantástico Somewhere Somehow pero otra vez será. Llegó a mis oídos que Los Chicos la liaron parda a altas horas de la madrugada pero eso a leerlo en otro sitio que yo no estuve. Salud!
Y le tocó el turno a Julian Maeso. Hacía una rasca de cuidado. En Castilla el frío es polar. A Maeso se le voló el sombrero, estaba helado el tío, después se le caía el micro, a continuación se quejaba de que no se escuchaba a las coristas... Todo esto en los dos o tres primeros temas. Pensé que aquello se iba al garete. A pesar de que el bolo no terminó de arrancar tuvo sus momentos. Me quedé con las ganas de haber escuchado a pleno rendimiento los temas de su fantástico Somewhere Somehow pero otra vez será. Llegó a mis oídos que Los Chicos la liaron parda a altas horas de la madrugada pero eso a leerlo en otro sitio que yo no estuve. Salud!
miércoles, 1 de mayo de 2019
Bob Dylan. Bec Barakaldo 26/04/19
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| No hay foto de Dylan. No deja hacer y soy un cobarde. |
Como he escrito ninguna intención de acudir al show de turno pero hete aquí que todos los tontos tienen suerte y resulta que me tocan un par de entradas en el curro. Miel para el asno. Confieso que mi primera intención es pulirlas. Inevitablemente sale a flote mi lado mercader. En esa cuestión no me gana ni Dylan. Acudo al concierto y en la explanada que va del metro al Bec veo a un par de guiris con carteles que rezan We need tickets... Y le digo a Susana esta es la nuestra. Las vendemos por menos de lo que valen, pongamos 50 euros cada uno y nos vamos a cenar por ahí, a lo loco... Pero Su que es un ser sensible y epicureo me dice que ni hablar que quiere ver el concierto. Ella no lo ha visto. Y gana el diablo bueno al malo. La historia de mi vida.
Sorprendentemente disfruto del bolo. Por momentos, incluso mucho. Había visto a Dylan el Festival Azkena de 2010 y aquella vez me pareció que cantó horrible. Pero puede que yo estuviese borracho. Tal vez ambas cuestiones sean ciertas, Dylan cantó mal y yo estaba borracho. Puede que incluso los dos estuviésemos borrachos. En cualquier mi debut con Dylan no fue nada del otro mundo. Si que recuerdo que la banda sonó como un tiro. Una constante en todos sus conciertos porque el de Minnessotta sabe rodearse de lo mejorcito de cada casa. Ni un pelo de tonto. Y claro, los músicos solicitados se mueren de ganas por tocar a su lado. Espero que les pague bien porque en el concierto ni los presenta el figura.
Confieso que no tenía ni idea de con que banda acudía. Pensaba que Charlie Sexton ya no estaba con él pero es el guitarrista que estuvo el otro día lo cual es garantía de calidad. Un deleite lo que este tipo se curra a las seis cuerdas. Además al bajo Tony Garnier, otra joya que se entendía a la perfección con el batería George Recili. A este no le conocía y me flipó. Qué manera de desenvolverse con las baquetas. En la misma onda que Jay Bellerose. Una máquina el tío. A ellos se les sumaba a la segunda guitarra o a la steel, Donnie Herron aportando cantidad de matices a cada canción. Vital su función en muchas de ellas. Dylan se sentó o estuvo de pie al piano. Si no recuerdo mal en el Azkena se puso frente a un pianucho de tercera. Lo de ayer era otra cosa.
Antes de comenzar el concierto le dije a Su, bueno a ver cuántas canciones reconozco porque sabida es la querencia de este hombre a darles la vuelta, no una, ni dos sino quinientas veces. La teoría de Su es que no quiere que la chusma las cante y así evita el karaoke de rigor. Y puede ser. Le aplaudo, ja ja. En fin comenzó con una casi irreconocible Things have Changed (guapisímo tema para la banda sonora de Jóvenes Prodigiosos) pero no me atrapó. No sé si es que todavía el sonido no había empastado o el arreglo era tan diferente que no la pillé el punto. Casi seguido la engancho con It Ain´t Me Babe a la que tampoco le cogí el truco.
Le siguieron en muy buena onda con la banda sonando impresionante Highway 61 revisited y Simple Twist of Fate donde Dylan pilló la armónica por primera vez. Ambas de mis favoritas de la noche. Incluso aunque las cambiase bastante eran reconocibles y sonaron de traca. Lo mismo que Love Sick. Ésta me pareció de las más fieles a la original. Y de puta madre que la tocase porque es una de mis favoritas de para mi gusto el último gran disco de Bob Dylan, Time Out Of Mind del que también sonó Triyin´To Get To Heaven. Otros momentos destacados fueron un par de temas de cadencia blues que se aceleraron al final con la banda sonando como un cañon pero ni puta idea de sus títulos. Creo que uno es Early Roman Kings. Y también me gustaron mucho Thunder on the mountain de Modern Times y Pay In Blood de Tempest. Ambas de su producción más reciente. Pues sonaron como clasicazos. Claro que vuelvo a lo mismo, vaya banda que lleva el cabronazo.
Por supuesto Dylan en ningún momento se dirigió a la plebe. El tipo se sube al escenario se casca veinte canciones arropado por cuatro musicazos a los que ni presenta y se va por donde ha venido. No se somete a los protocolos habituales. No permite fotos y quiere que si el recinto no se llena todo el mundo vaya para abajo para que no se vean los huecos. El tío tiene casi 78 años y vete tu a saber por qué razón pero todavía le pica lo suficiente como para subirse a los escenarios. Lo cierto es que me sorprendió para bien. Aunque tal vez como he escrito al principio de este texto todo se reduce a las expectativas. En cualquier caso aquí estoy escribiendo este cochambroso texto mientras escucho Most Of The Time de Oh Mercy uno de mis favoritos de este alicate.
Antes de comenzar el concierto le dije a Su, bueno a ver cuántas canciones reconozco porque sabida es la querencia de este hombre a darles la vuelta, no una, ni dos sino quinientas veces. La teoría de Su es que no quiere que la chusma las cante y así evita el karaoke de rigor. Y puede ser. Le aplaudo, ja ja. En fin comenzó con una casi irreconocible Things have Changed (guapisímo tema para la banda sonora de Jóvenes Prodigiosos) pero no me atrapó. No sé si es que todavía el sonido no había empastado o el arreglo era tan diferente que no la pillé el punto. Casi seguido la engancho con It Ain´t Me Babe a la que tampoco le cogí el truco.
Le siguieron en muy buena onda con la banda sonando impresionante Highway 61 revisited y Simple Twist of Fate donde Dylan pilló la armónica por primera vez. Ambas de mis favoritas de la noche. Incluso aunque las cambiase bastante eran reconocibles y sonaron de traca. Lo mismo que Love Sick. Ésta me pareció de las más fieles a la original. Y de puta madre que la tocase porque es una de mis favoritas de para mi gusto el último gran disco de Bob Dylan, Time Out Of Mind del que también sonó Triyin´To Get To Heaven. Otros momentos destacados fueron un par de temas de cadencia blues que se aceleraron al final con la banda sonando como un cañon pero ni puta idea de sus títulos. Creo que uno es Early Roman Kings. Y también me gustaron mucho Thunder on the mountain de Modern Times y Pay In Blood de Tempest. Ambas de su producción más reciente. Pues sonaron como clasicazos. Claro que vuelvo a lo mismo, vaya banda que lleva el cabronazo.
Por supuesto Dylan en ningún momento se dirigió a la plebe. El tipo se sube al escenario se casca veinte canciones arropado por cuatro musicazos a los que ni presenta y se va por donde ha venido. No se somete a los protocolos habituales. No permite fotos y quiere que si el recinto no se llena todo el mundo vaya para abajo para que no se vean los huecos. El tío tiene casi 78 años y vete tu a saber por qué razón pero todavía le pica lo suficiente como para subirse a los escenarios. Lo cierto es que me sorprendió para bien. Aunque tal vez como he escrito al principio de este texto todo se reduce a las expectativas. En cualquier caso aquí estoy escribiendo este cochambroso texto mientras escucho Most Of The Time de Oh Mercy uno de mis favoritos de este alicate.
lunes, 29 de abril de 2019
Con la pinza en la nariz
Ayer acudía a votar por cuarta vez en mi vida. Como dice un amigo lo hice con la pinza en la nariz. Tenía claro a quien no votaría por nada del mundo pero muchas dudas de a quien votar. Uno más de los, al parecer, millones de indecisos. Entre los que no son de mi cuerda están el trio fachil, es decir, la derechita cobarde, la envalentonada y la que va de liberal pero es tan nociva como las otras dos. Tampoco esos que lucen la o de obrero en sus siglas merecen ni un ápice de mi confianza. Ni por más que me repitan una y otra vez eso del voto útil voy a pasar por el aro con una partido que tiene una retranca conservadora muy arraigada en esos barones que nos vienen a la mente. Que les den. De modo que mis opciones se reducían a los que las otras veces he votado y por una u otra razón me han terminado decepcionando. Por eso en muchas ocasiones he acabado sin ejercer mi derecho a voto. Por eso y porque tengo muchas dudas de la eficacia de este modelo democrático a la vez que tengo claro que hay cosas mucho peores. Y no hay que irse muy lejos.
Vistos los resultados se abre un periodo de más de lo mismo. Nula confianza en que el partido que ha ganado vaya virar a la izquierda. No lo ha hecho nunca ni lo va a hacer ahora. Me eché unas risas ayer cuando los concentrados en la celebración de los ganadores le espetaban a su líder eso de "con Rivera no, con Rivera no". Pues va a ser que si, ja, ja. En fin a mi lo que me gustaría es la independencia del lugar donde vivo. Y no por sentimiento nacionalista, nada que ver con banderas o zarandajas varias, sino por el simple hecho de que molaría poder organizarnos sin tener que depender de un país tan retrogrado, un lugar en el que todavía la Iglesia, los que vivieron de lujo en el franquismo y demás especies varias tiene un peso vergonzoso. En fin...
jueves, 25 de abril de 2019
Curtis Mayfield. Curtis
Cuando alguna vez en la tienda me preguntan por una recomendación de soul, un disco clásico, de esos que hay que tener si o si una de mis primeras opciones es el abrumador debut de Curtis Mayfield. El amigo Curtis ya era más que conocido por ser el artífice principal de la música de los Impressions y cuando hizo su debut en solitario con este abrasador Curtis tenia el culo más que pelado. Se podía decir que era uno de los grandes del soul, un tipo inquieto en lo social y adelantado en lo musical, alguien especial que con lo que había hecho con los Impressions iba a pasar a la historia y que una vez voló en solitario llevó su música hasta cotas insospechadas.
Su gran éxito en solitario le llegó en 1972 con la banda sonora de Superfly pero su debut en solitario es lo máximo. Imposible empezar una carrera fuera de tu banda de toda la vida de una forma más contundente. Curtis es toda una declaración de intenciones y expone el sonido de Mayfield mucho más allá de la referencia, por otro lado excelente de The Impressions. El álbum se abre con Don´t Worry If There a Hell Bellow, We´re All going to go con Curtis avisando a todos, a los hermanos y hermanas, a los blancos, a los judíos, a todo quisqui en definitiva de que no nos preocupemos, que si hay un infierno vamos todo derechitos allá. El comienzo sonoro de este artefacto es lo más contagioso que he escuchado en mi vida. Ese bajo y baterías mitigadas arden tras el imponente grito de Curtis momento en el que entra la sección de vientos como un auténtico huracán ayudada por una contagiosa guitarra supurando wah wah y con la inestimable colaboración de arreglos con violín y todo. Imposible arrancar con más fuerza un disco y una monumental carrera en solitario. Un tema ideal para abrir cada capítulo de la primera temporada de The Deuce.
Tras la exuberancia del primer tema llega la sutileza y la elegancia de The Other Side Of Town. Una canción que arranca con una pequeña y envolvente sección de arpa a la que enseguida se añaden trompetas y violines en perfecta armonía con el característico falsete de Curtis. Una pieza sugerente a más no poder. Igualito que la siguiente The Makings of You tan maravillosa como la anterior. Ambos temas están repletos de matices. Escuchar este material a todo volumen o con unos buenos cascos es una experiencia prodigiosa. Si en el tema que abre el disco la sección de vientos lo propulsa todo al infinito y más allá en estos dos es la puta esencia de la sutileza, el armar una canción con muchos elementos sonoros en perfecta sintonía.
We the People Who Are Darker Than Blue es otra muestra del eclecticismo musical de Curtis Mayfield. Una canción que comienza suave en la línea de las dos anteriores y donde más o menos a mitad de la canción se descuelga una inusitada percursión latina que le añade un toque diferente integrándose perfectamente en el conjunto sonoro. Después llega una de las canciones más conocidas de Curtis Mayfield, la inmortal Move on Up. A ver quién se puede resistir a semejante torbellino sonoro. Si no te mueves con esto haztelo mirar. Una canción perfecta que tengo asociada a otra monumental serie: The Wire. Y que cuenta con un despampanante sólo de saxo creo que de Cliff Davis pero no estoy seguro porque los créditos no especifican.
Miss Black America es el tema más pop. Posee una inocencia arrebatadora. Un perfecto single para las radios de más clase. Wild and Free es otro cañon imparable. Es impresionante lo bien ensamblados que están las secciones de viento con los arreglos de violines. Quién piense que porque sean estos instrumentos el resultado es ñoño no puede estar más equivocado. El poderío sonoro y la fuerza del poder negro no está reñida con la sutileza y con los exquisitos juegos vocales y Give It Up cierra el disco mostrando todo eso y mucho más. Como he escrito otras veces si hay que mandar un álbum al espacio exterior para que se enteren de lo que se hace por estos lares este sería un candidato perfecto.
jueves, 18 de abril de 2019
Bruce Springsteen & E Street Band. No Surrender
Pasan los años y mi admiración por Bruce Springsteen lejos de aminorar crece hasta límites insospechados. Si, ya sé que el tipo no graba un disco potente desde hace mucho, mucho tiempo. Me da igual. Magic era resultón, y tengo predilección por Devis & Dust (aunque sospecho que en esto estoy más sólo que la una, pero me vuelve a dar igual ja ja). Pero incluso eso es de hace tanto... Lleva muchos discos de estudio seguidos sin chispa en las garras de Brendan O Brien pero cuando este hombre se sube a un escenario con su banda todo eso no tiene la menor importancia porque ahí arriba sigue siendo el puto amo.
La primera vez que le vi fue en la gira de Magic en el Bec y he de reconocer que mis expectativas eran tan altas tras escuchar las gestas que me contaba el amigo Grushecky que salí un poco decepcionado. No conseguí estar en el triángulo mágico y el concierto fue corto para lo que suele ser Springsteen. Aún así más de dos horas y media. Descojonate tú del resto de cicateros que habitan este planeta ja ja. Un concierto corto de este sujeto pulveriza al resto en un chasquido de dedos.
Me resarcí años después y de qué manera. Su concierto del 26 de julio de 2009 en San Mamés me voló la puta cabeza. Estuve toda la semana en una nube y planeando y deseando ir a su siguiente cita cosa que tuve la fortuna de cumplir ya que me desplacé con un colega a Pucela y volvió a ser la hostia. Minutos antes de empezar especulando con canciones que queríamos escuchar de mi boca salió Spirit in the night. Un colega de mi amigo me dijo que esa era raro que la tocase. Pues cayó. Infinita sonrisa. Venga, lo confieso viene este tío otra vez con su banda y pierdo la puta chaveta. Si, hago la puta cola que haga falta. Estar ahí en las primeras filas es la rehostia. Debería haber una gira de Bruce Springsteen & E Street Band por estos lares todos los putos veranos. Tal vez podrías escuchar esa canción favorita que nunca has tenido la suerte de paladear en directo porque este tío da la vuelta al set list una sana costumbre que no ha perdido jamás. Eterno Springsteen.
Etiquetas:
Bruce Springsteen & The E Street Band,
Música
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