There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
viernes, 18 de noviembre de 2016
viernes, 11 de noviembre de 2016
Bill Withers. Just Am I & Still Bill
Cada vez que quedo con un amigo a tomar unas cervezas e intercambiar algo de música (he de reconocer que yo salgo infinitamente más beneficiado) siempre me repite que uno de los mejores documentales que ha visto en su vida es Still Bill sobre Bill Withers. Mi colega lo define como las aventuras de un jubileta feliz, en chandal, un tipo que ha sido capaz de componer algunas de las canciones más bellas de la historia y que abandono el tinglado como y cuando quiso. Todavía no he conseguido ver el documental pero mi amigo me grabó sus dos primeros discos en un cd hace ya más de un año y los he escuchado infinidad de veces durante este tiempo. Y terminé por pillarme una edición de 2003 de un sello australiano que me salió tirada de precio.
Bill Withers es un soulman atípico. Al menos musicalmente no tiene mucho que ver con tipos como Sam Cooke, James Brown o Solomon Burke. Su música tiene un componente folk aunque luego el desarrollo camine por otros derroteros. No se dónde está el truco pero este tío tiene un talento especial para componer canciones que te desarman. Temas a los que tienes que prestar la debida atención. Sin hacer nada más en ese momento. Además su forma de interpretarlos atrapa, engancha. Va como in crescendo y tiene unos arranques inigualables.
Just As I Am y Still Bill editados en 1971 y 1972 respectivamente son dos discos básicos en mi dieta desde hace muchos meses. Suelo terminar mis jornadas con ambos. Creo que jamás los he puesto de día. Le vienen perfectos a la noche. El primero producido por Booker T Jones tiene unos cuantos temas excelentes y apunta muy buenas maneras pero el segundo lo pulveriza en segundos. Bill encontró su voz y consiguió un resultado fabuloso que al parece logró en más ocasiones algo que estoy deseando comprobar en breve.
Cuando Withers publicó Just As I Am (1971) ya tenía treinta y dos años. Con anterioridad había estado nueve años enrolado en la Armada e incluso trabajo instalando lavabos en los aviones en compañías aéreas. De esa época datan sus primeras composiciones que acabarían formando el grueso de este disco. Por fortuna Booker T Jones escuchó unas demos de su luego célebre Ain´t No Sunshine y enseguida quiso conocer al autor y organizar unas sesiones de grabación.
El primer disco de Withers está grabado por un auténtico all star. Stephen Stills (guitarra) Chris Etheridge y Donald Duck Dunn (bajo), Jim Keltner y Al Jackson (batería) más los teclados del propio Booker T Jones. Me los imagino en la gloria tocando esas maravillosas canciones que componía el Sr Withers. Temas como Harlem, Grandma´s Hands o I´m Her Daddy son un ejemplo de lo que se puede llegar a hacer con una instrumentación sencilla y una forma sentida de interpretar. Qué decir del megaclásico Ain´t No Sunshine. Lo puedo escuchar decenas de veces seguidas. Un disco pausado, que cala poco a poco y que atrae toda mi atención. Siendo sincero tan sólo me sobran los dos temas ajenos a Withers, las versiones de Let it be (The Beatles) y Everybody´s Talkin´(Fred Neil).
Si a priori parece complicado superar un debut prometedor, Still Bill (1972) es todavía mejor. Y no exagero. Lejos de repetir la fórmula de su debut, Withers cambia de músicos, da una vuelta a todo el tinglado y el resultado es arrebatador. Varios elementos nuevos se incorporan con todo el sabor: delicados y precisos arreglos de cuerda realizados por Raymond Jackson, toques funk, el groove que pulula por cada canción y la presencia fundamental de un guitarrista (Benorce Blackman) que da un toque espectacular cada vez que aparece. Me flipa como suena en Who is he (and what is he to you), ese impulso funky que guía Kissin´my love o el cariz jazzy que se apodera de la elegante I don´t Know.
Los dos éxitos de este disco serán siempre eternos. La sensual e hipnótica Use me que conocí en la acertada versión que hizo Mick Jagger en Wandering Spirit y Lean On Me uno de los temas más entrañables de la historia. Adoro esa canción. La voz de Withers es de esas que merecen ser escuchadas y reivindicadas hasta el fin de los días. No hace falta tener un vozarrón para llamar mi atención, lo que este tipo tiene es una clase infinita, una forma de interpretar personal y arrebatadora a más no poder. Solo hace falta poner una vez más Lean On Me y volar alto. Yo quiero cantar así, joder!!!!!
Bill Withers es un soulman atípico. Al menos musicalmente no tiene mucho que ver con tipos como Sam Cooke, James Brown o Solomon Burke. Su música tiene un componente folk aunque luego el desarrollo camine por otros derroteros. No se dónde está el truco pero este tío tiene un talento especial para componer canciones que te desarman. Temas a los que tienes que prestar la debida atención. Sin hacer nada más en ese momento. Además su forma de interpretarlos atrapa, engancha. Va como in crescendo y tiene unos arranques inigualables.
Just As I Am y Still Bill editados en 1971 y 1972 respectivamente son dos discos básicos en mi dieta desde hace muchos meses. Suelo terminar mis jornadas con ambos. Creo que jamás los he puesto de día. Le vienen perfectos a la noche. El primero producido por Booker T Jones tiene unos cuantos temas excelentes y apunta muy buenas maneras pero el segundo lo pulveriza en segundos. Bill encontró su voz y consiguió un resultado fabuloso que al parece logró en más ocasiones algo que estoy deseando comprobar en breve.
Cuando Withers publicó Just As I Am (1971) ya tenía treinta y dos años. Con anterioridad había estado nueve años enrolado en la Armada e incluso trabajo instalando lavabos en los aviones en compañías aéreas. De esa época datan sus primeras composiciones que acabarían formando el grueso de este disco. Por fortuna Booker T Jones escuchó unas demos de su luego célebre Ain´t No Sunshine y enseguida quiso conocer al autor y organizar unas sesiones de grabación.
El primer disco de Withers está grabado por un auténtico all star. Stephen Stills (guitarra) Chris Etheridge y Donald Duck Dunn (bajo), Jim Keltner y Al Jackson (batería) más los teclados del propio Booker T Jones. Me los imagino en la gloria tocando esas maravillosas canciones que componía el Sr Withers. Temas como Harlem, Grandma´s Hands o I´m Her Daddy son un ejemplo de lo que se puede llegar a hacer con una instrumentación sencilla y una forma sentida de interpretar. Qué decir del megaclásico Ain´t No Sunshine. Lo puedo escuchar decenas de veces seguidas. Un disco pausado, que cala poco a poco y que atrae toda mi atención. Siendo sincero tan sólo me sobran los dos temas ajenos a Withers, las versiones de Let it be (The Beatles) y Everybody´s Talkin´(Fred Neil).
Si a priori parece complicado superar un debut prometedor, Still Bill (1972) es todavía mejor. Y no exagero. Lejos de repetir la fórmula de su debut, Withers cambia de músicos, da una vuelta a todo el tinglado y el resultado es arrebatador. Varios elementos nuevos se incorporan con todo el sabor: delicados y precisos arreglos de cuerda realizados por Raymond Jackson, toques funk, el groove que pulula por cada canción y la presencia fundamental de un guitarrista (Benorce Blackman) que da un toque espectacular cada vez que aparece. Me flipa como suena en Who is he (and what is he to you), ese impulso funky que guía Kissin´my love o el cariz jazzy que se apodera de la elegante I don´t Know.
Los dos éxitos de este disco serán siempre eternos. La sensual e hipnótica Use me que conocí en la acertada versión que hizo Mick Jagger en Wandering Spirit y Lean On Me uno de los temas más entrañables de la historia. Adoro esa canción. La voz de Withers es de esas que merecen ser escuchadas y reivindicadas hasta el fin de los días. No hace falta tener un vozarrón para llamar mi atención, lo que este tipo tiene es una clase infinita, una forma de interpretar personal y arrebatadora a más no poder. Solo hace falta poner una vez más Lean On Me y volar alto. Yo quiero cantar así, joder!!!!!
domingo, 6 de noviembre de 2016
Cracker. Teen Angst
Ayer vino a la tienda un cliente buscando algo de Cracker. No tenía nada de la banda de Virginia y me pidió recomendación. Siempre digo lo mismo, hoy en día en que estamos cerquita de ser sustituidos por algoritmos cuando alguien se toma la molestia de ir a una tienda hay que darlo todo. Y si encima me tocan la fibra sensible y me piden consejo sobre Cracker..... Pues me vengo arriba. Tengo que disimular mi entusiasmo. Y rara vez lo consigo. Todo lo contrario floto, levito. Podría perfectamente ir a la balda en cuestión besar el cd o el vinilo de Gentlemens Blues o Berkeley To Barkesfield cual Jack Black de la vida en Alta Fidelidad.
El problema es que si voy a la balda no encuentro nada de Cracker. Inconcebible, como diría Vizzini. Vivimos en un mundo extraño. Pero hubo suerte y por lo menos en almacén teníamos una referencia que pagada por adelantado viene de un día para otro. Así que le digo al sujeto en cuestión que nos queda la última copia de Live at the Rockapalast por 15 euros, un directo con dos cds y un dvd que grabaron en 2009 en un programa de tv alemán justo cuando presentaban el infravalorado Sunrise in the land of milk. Una joya. Una puta oportunidad. Mi entusiasmo es desmedido. No puede ser de otra forma. Y lo compra. ¡Excelente inversión! Y por supuesto también le dije que Johnny Hickman es el puto amo por si había dudas.
sábado, 5 de noviembre de 2016
viernes, 28 de octubre de 2016
Julian Maeso. No Earthly Paradise
Hace muchos años si trabajabas en una tienda de discos tenías la oportunidad de escuchar las novedades en cuanto se editaban, recién salidas del horno como quien dice. Era un forma chula de empaparse de nueva música a la par que en otros momentos descubrías incunables clásicos a los que recurrir una y otra vez. Hoy en día es evidente que todo está en Internet pero esta fórmula sigue teniendo sentido para mi. Hoy ha llegado a la tienda Somewhere Somehow el nuevo disco de Julian Maeso. Reconozco que no conocía nada de este sujeto. Tal vez haya escuchado alguna canción en Radio 3 y me sonaba que ha colaborado con muchos grupos ( o eso creo). Me ha gustado la portada y lo he puesto a ver qué tal.... Y a las primeras escuchas me han encantado. Ha sonado tres veces seguidas y me ha dejado un regusto magnífico. Mañana cae otra vez. Mola eso de poner algo por intuición, a ver qué tal sin tener referencias y flipar un rato.
miércoles, 26 de octubre de 2016
martes, 25 de octubre de 2016
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