martes, 11 de diciembre de 2012

La muerte de Sam Cooke


Sucedió justo hace hoy cuarenta y ocho años y todavía no es un caso cerrado. La muerte de Sam Cooke golpeó a un mundo que como el mismo había cantado estaba cambiando. Con su asesinato se acabó con la vida de uno de los mejores cantantes de la historia pero también con la existencia de un tipo que cambió muchas cosas en el negocio y que se implicó en la lucha por los derechos civiles. Luchó por lo que creyó y sembró el camino de cosas buenas que otros recogieron.

El 11 de diciembre de 1964 Sam Cooke moría abatido a balazos por Bertha Franklin, la dueña de Hacienda Motel un cutre hospedaje donde Cooke se había alojado con una joven, Elisa Boyer de 21 años que acababa de conocer en un club. Los hechos son confusos y las versiones difieren. La más extendida es que Elisa Boyer salió de la habitación asustada temiendo que Cooke la forzase y la dueña del hotel disparó a un negro que salía de la habitación medio desnudo corriendo tras la chica. Hay muchas teorías sobre quién se cargó a Sam Cooke. No parece que fuese un accidente y una cuestión de mala suerte. La que disparó, Bertha Franklin cambió hasta cuatro veces su declaración antes del juicio.


Pero hay más, no se examinó el cuerpo de Lisa para comprobar si había sido violada y el informe policial confirmó que Cooke había muerto a causa de un solo disparo justo entre la tercera y la cuarta vértebra. Una obra precisa, puede que realizada por un profesional. La familia de Cooke posteriormente contrató una agencia de detectives que descubrió algunos hechos inquietantes: Cuando Sam estuvo con Lisa aquella noche llevaba una alta cantidad de dinero (3 mil o cinco mil dólares que nunca aparecieron). Un mes después de la muerte de Sam, Lisa fue arrestada por prostitución y quince años más tarde terminó en la cárcel tras haber disparado contra su amante. Bertha Franklin tenía registrada un arma que no coincidía con el calibre que se usó en el asesinato de Cooke. Incluso Etta James escribió en su autobiografía que vio el cadáver de Cooke en el ataúd y que era el rostro de alguien que había recibido una paliza.

Sobre la vida de Sam Cooke hay muchas sombras. Se cuenta que le perdían las mujeres. Se apunta que tenía unos cuantos hijos por ahí sin reconocer. Le golpeó la mayor de las tragedias: Perder un hijo que murió con apenas dieciocho meses de vida. Eso marca a cualquiera para siempre. Sam siguió, no sé cómo, y luego acabaron con su vida de forma miserable. Con su actitud y su música Cooke contribuyó sin duda a que este mundo fuese un poco mejor. En el libro Our Uncle Sam: The Sam Cooke Story From His Family's Perspective alguien de la familia cuenta su historia desde la perspectiva familiar, algo necesario y justo teniendo en cuenta las circunstancias de su muerte y los posteriores rumores y teorías de todo tipo sobre ella. 


lunes, 10 de diciembre de 2012

Jamie Cullum. Twentysomething


Hay una escena en Alta Fidelidad en la que el personaje interpretado por John Cusack estando tras el mostrador de su tienda de disco se dirige a la cámara y nos anuncia “voy a vender un disco”. Creo que el escogido es uno de The Beta Band. Lo pone a buen volumen en el local y la secuencia continua con planos de los clientes moviéndose al son de la música hasta que van cayendo unos cuantos que pasan por caja. Algo similar ocurría en Gong Records cuando trabajaba allí y mi compañero Carlos seleccionaba Twentysomething de Jamie Cullum. El goteo de personas de todo tipo que pasaba por caja era considerable.

Mi compañero Carlos era un flipado del jazz, la bossonava, las pelis de los setenta y alguna cosa más. Pero no era el típico estirado, encerrado en su caverna del jazz alejado de la plebe. Compartía gustoso sus descubrimientos sin darse aires y en mis escasos seis meses allí descubrí gracias a él a Brad Mehldau ,Al Green, Johnny Hartman o qué leches el propio Jamie Cullum. A cambio yo le grabé Jazz squad de Katherine Whalen. Buen intercambio, je, je. Fue en el verano de 2004. Un buen año para Cullum y también para mi ya que disfruté bastante la experiencia de trabajar en una tienda de discos en un ambiente relajado. Seleccionando la música a tu antojo e intercambiando charlas de todo tipo con compañeros de trabajo y clientes.


Ocho años después Twentysomething me sigue pareciendo un buen disco. Desde aquel año tiene un lugar destacado en estas fechas invernales. Me voy a saltar todo ese rollo de niño bonito y mainstream que tiene Cullum y me centro en la música. Y la que ese disco contiene es de altura. Son 13 temas, cinco de los cuales llevan la firma Cullum, tres de Jaime, Twentysomething, All The sea y Next year, baby y dos de su hermano Ben, These are the days y It´s about time. Y estas canciones son para mi gusto lo mejor del disco lo cual tiene su mérito en un álbum en el que el resto son versiones algunas muy sobadas pero de las que Cullum sale airoso (I get a kick out of you).

Entre mis covers favoritas están Singin´in the rain, What a difference a day made y Old Devil Moon. Pero la que más me gusta sin duda es la versión del Wind Cries Mary de Jimi Hendrix porque Cullum lleva a su terreno una canción que siempre me ha gustado y que lo sigue haciendo aquí de una forma diferente. En plan crooner. Con estilo. Cullum tiene una buena voz y una notable destreza al piano. Los músicos que le acompañan son de altura y hay que reconocer que el chico supo sacar rendimiento a la inversión que el sello Universal hizo en él. Y yo no voy a disimular que la música de este sujeto me mola, mucho además. 



domingo, 9 de diciembre de 2012

Tomar partido

Ante determinadas circunstancias en la vida antes o después hay que tomar partido. A menudo optamos por la postura cómoda y nos dejamos llevar. Se suele decir una frase a menudo, eso de por la paz un ave María y puede que en ocasiones sea lo mejor pero otras conviene dejar las cosas claras. Porque hoy piensas que a ti no te va a tocar pero tal vez mañana si. Me viene a la mente unas frases que atribuyen a Bertolt Brecht pero que en realidad pertenecen a Martin Niemöller. Esto es aplicable a todo: política, economía, relaciones personales.


Primero fueron a por los judíos,
y yo no hablé porque no era judío.
Después fueron a por los comunistas,
y yo no hablé porque no era comunista.
Después fueron a por los católicos,
y yo no hablé porque era protestante.
Después fueron a por mí,
y para entonces ya no quedaba nadie que hablara por mí.


Como no he encontrado ningún tema que se titulase Piojos resucitados y para no acabar tan serios lo mejor es darle al Diamond Dave,ja,ja,ja.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Soul Sister: The Classic Aretha Franklin.


Estoy a la espera de que me llegué un quíntuple cd con 100 canciones de Aretha Franklin de su época de Atlantic. Tenía tres recopilatorios bastante interesantes, dos de los cuales de su etapa en Atlantic ya no están en mi casa. Es lo que pasa a veces cuando dejas música a algunas personas. El que sobrevive en mi hogar es este Soul Sister, The Classic Aretha Franklin una excelente compilación de sus años en Columbia que me costó tres euros. El libreto es una mierda pero las 23 canciones son una delicia y además con un buen sonido. Todas las navidades reina en mi casa. En otras épocas del año también pero ahora es el álbum nocturno por excelencia.

Aretha Franklin estuvo cinco años en Columbia en los que grabó media docena de discos pero la etapa que más conozco de ella es la de Atlantic. Aquel poderoso e hipnótico soul cantado por una voz imbatible. Sin embargo en este recopilatorio abunda otro toque más jazz y blues, donde Aretha brilla tanto o más que en su época en el sello de Jerry Wexler. Cuando me lo compré, hará más de diez años, pensé que el sonido sería chungo y que tal vez fuese algo menor en su obra pero nada más lejos de la realidad. Pertenecen a su inicio en la música secular y su entrada es por todo lo alto. También hay algún toque más parecido a lo que conocía como Mockingbird o Soulville.



Con Aretha Franklin me sucede como con Sam Cooke. Ambos se movían por cualquier género con algo más que soltura. Habían nacido para cantar y se acoplaban a cada estilo con naturalidad. Supongo que tendrían sus técnicas para la voz y todo ese rollo pero se les ve cantar con una facilidad que impresiona. Aquí es una gozada escuchar la voz de Aretha desde ese mágico comienzo con Unforgettable. Seguir con My Guy que me resultaba conocida como The Shoop Shoop Song que la escuché por primera vez en voz de Cher. Las cosas como son. Es absurdo señalar los temas porque no hay ni uno que desmerezca. Me vuelven loco Today I sing my blues, Maybe I´m a fool y Walk on by.

Al parecer Aretha acabó mal con Columbia y con su descubridor John Hammond. Siempre se ha achacado al sello de Hammond que no supo enfocar la carrera de Aretha correctamente, que Hammond insistía demasiado en llevarle por su terreno favorito, el jazz pero a mi me basta escuchar todas estas canciones para alucinar un rato. Y si, bendita la hora, años después cuando Aretha la lío en Atlantic pero su etapa en Columbia es algo muy especial. Ahora mismo suena Walk on by y es eso, esta tía podía con todo. 


viernes, 7 de diciembre de 2012

Mark Lanegan. Field Songs


Hace nueve años justo en estas fechas antes de partir a hacer una visita a la familia en Pucela fuimos de nuevo a ver a Mark Lanegan en directo. Era la tercera vez que le veía y aquella vez presentaba Field Songs. Recuerdo que Ander dudó de ir porque estaba algo bajo de moral y pensaba que aquella música no iba a contribuir precisamente a animarle. Susana se encontraba en parecidas circunstancias. Pero al final los dos fueron y todos nos lo pasamos bien. Fue un show intenso, muy intenso con Lanegan cantando fenomenal y el personal absolutamente volcado con aquel tipo. De esos conciertos que no olvidas. Incluso en aquella época chequeaba a menudo una web dedicada a Lanegan y se pueden leer testimonios de esa y otras giras.

Cuento lo de Ander y Susana porque es algo que nos pasa a la mayoría. En plena época de oscuridad como la que vivimos hay música que no parece la mejor compañera de viaje. Mark Lanegan, Nick Cave, Alice In ChainsNo hay mucha alegría ahí. Es otra cosa. Field Songs fue el quinto y en mi opinión último gran álbum que ha editado el amigo Mark que por supuesto sigue haciendo cosas interesantes. Pero en aquella época estaba en plena forma y cuando cantaba en directo, a pesar de no moverse de una puta baldosa, el tiempo se detenía y no querías estar en otro lugar en ese momento.


Field Songs tiene lo esencial en cualquier buen disco. Extraordinarias canciones. Algunas de las mejores del catalogo de este sujeto lo que en mi casa equivale a decir lo mejor de lo mejor. Miracle, Don´t forget me, Kimiko´s dream house, Low… Todo encajaba. Y ahí estaba Mike Johnson el mejor socio que ha tenido Mark Lanegan, Ben Sepherd seguía siendo pieza esencial y para rematar el asunto Duff McKagan colaboraba en el último tema. Sigo pensando que hay que tener cuidado con cuando pones esta música y al mismo tiempo creo que no puede estar muy lejos de ti. Contradicciones que tiene la vida.






miércoles, 5 de diciembre de 2012

Led Zeppelin. Remasters


Algunos recopilatorios son muy útiles para entrar en el universo de una banda. Aunque soy partidario de ir poco a poco e incluso en orden diacrónico de vez en cuando una compilación de lo mejor del artista en cuestión es más que válida. Más si está hecha con tan buen gusto como este Remasters de Led Zeppelin. Ese fue el primer disco que me regaló Susana unas Navidades de hace más de veinte años. Con apenas diecisiete años semejante disco te noquea. Aquel disco lo anunciaban a menudo en la tele y estoy seguro que como yo otra mucha gente en el planeta supo quiénes eran Led Zeppelin

Es probable que sea uno de los discos que más he escuchado en mi vida. Sobre todo aquellos años me dio fuerte con este artefacto y luego poco a poco fui indagando y cogiendo en serie media toda su discografía. Realmente merece la pena ir acudiendo a todos pero Remasters es un muy buen inicio ya que selecciona con buen criterio 26 canciones imprescindibles de estos sujetos. Se pueden degustar todas las facetas de la banda que si bien es muchas veces metida en el saco del heavy lo cierto es que transitaban con pasmosa facilidad por el blues y el folk. Sobre todo es esta última faceta la que degusto hoy en día con más placer. Los discos III y Houses of the holy que al principio me entraron menos son de los que más disfruto hoy en día.


Con Led Zeppelin no suele haber medias tintas. Hay verdaderos talibanes de su religión que afirman, creen y juran por Zoso que estos tipos lo inventaron todo pero lo cierto es que ese es un tema escabroso que siempre les ha rondado. Siendo sincero me da igual. Mi opinión no varió sustancialmente cuando me enteré que saqueaban con alevosía muchas canciones sin luego reflejarlo en los créditos. Lo cierto es que eso éticamente es reprobable pero, ¡qué me aspen! ¡los resultados son fantásticos! A si que si todavía alguien anda perdido y quiere entrar en el universo zeppeliando recomiendo Remasters como un punto de inicio muy apetecible.


martes, 4 de diciembre de 2012

Royal Crown Revue. Walks on Fire


La última vez que vi a Royal Crown Revue se pasaban por Bilbao con la excusa de álbum navideño que tenía su punto y ofrecieron un bolo divertido, bailongo y alcohólico que recuerdo con mucho cariño. Puede que para mucha gente solo sean otra banda más de aquello que se denominó neo swing pero para el que esto escribe son especiales y lo son por dos discos que me siguen gustando mucho y que escucho a menudo (sobre todo en estas fechas): The Contender y Walks on fire. Éste último es mi favorito de la banda y desgraciadamente tras su publicación en 1999 luego se lo tomaron con mucha calma, con tanta que desde entonces solo han publicado un Ep y el disco navideño reseñado.

Pero Walks on fire, ah…. She Walks on fire mola mazo como diría Bart Simpson. La clase de álbum que asocio con la fiesta, con pasar una noche de película. Siempre pensé que estos tipos como los Fun Lovin´ Criminals tenían que haber cedido al menos una canción a Los Soprano. Y de buenas canciones anda sobrado este disco. Además muchas originales de la banda. Hace poco un amigo me comentó que Stranger es la clase de canción que no tiene nada que envidiar a uno de esos clásicos del jazz vocal de la época dorada. Esta compuesta por Eddie Nichols y Daniel Glass y desde luego le doy la razón a mi amigo.


Desde luego esa es mi favorita pero aquí hay variedad y sobre todo una banda conjuntada y muy inspirada con singles irresistibles y marchosos como Trapped (In the Web of Love) o Hey Sonny where´d you go?, locuras bebop como A Bronx Hello, temas ideales para corear con los colegas en una noche de fiesta Watts Local o canciones al igual que Stranger sencillamente perfectas, como otra de mis favoritas: Watcha Doin´ Tonight (Sam´s calling). Definitivamente ojala estos tíos se pasasen por aquí todos los años por Navidades. Y si tocasen enterito este disco la iba a gozar de lo lindo.