La entrevista a Fast este mes en Popular 1 es la excusa perfecta para volver a juntar unas líneas sobre el trío más cool de la Gran Manzana. El bueno de Brian Lester (aka Fast) se explaya a gusto con las preguntas que le hace Luis Aragón y ambos consiguen que la charla sea agradable de leer, amena y graciosa a partes iguales. Fast comenta planes futuros sobre un nuevo disco de FLC, cuenta como surgió el título de Another Mimosa pues eso fue precisamente lo que le dijo a Huey ante la idea de grabar otro disco de versiones y señala que la música siempre es un refugio, un lugar en el que evadirse de problemas por muy mal que vengan dadas. Estoy de acuerdo de ahí el título de este cochambroso blog. Una vez más y no será la última con todos ustedes miserables roedores Fun Lovin´Criminals, dos temazos que me chiflan Going Down una efervescente cover de Freddie King y El Malo un ultra cool tema gansteril de su anterior álbum en estudio Classic Fantastic.
There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
domingo, 23 de febrero de 2020
viernes, 7 de febrero de 2020
U2 & The Roots. Angel Of Harlem
Hace un par de meses fui a ver al Antzoki a Curtis Harding. Al día siguiente un amigo me dijo que no había escrito nada en este cochambroso blog y le contesté que todo lo que escribo aquí es porque me entusiasma, gusta o me vuelta la puta cabeza. Paso de gastar energía en críticas negativas. La única vez que creo que he escrito algo así fue en un post que dediqué a U2. Ahora para compensar y porque en mi historia con la banda irlandesa pesa mucho más lo positivo que lo negativo ahí va una reciente actuación con la banda The Roots en el programa de Jimmy Fallon. Angel Of Harlem me sigue volando la puta cabeza y aquí los irlandeses tienen la mejor compañía posible. Y además el tema está dedicado a la gran Billie Holiday.
domingo, 2 de febrero de 2020
The Hangmen. Cactusville
Entre finales de marzo y principios de abril The Hangmen se acercarán por estos lares en una extensa y totalmente underground gira que pasará por pequeños locales. Algo alejado del circuito habitual que seguramente cuente con poca promoción pero que seguro saciará a los que se acerquen a ver a este combo de Los Ángeles que lleva más de treinta años dando guerra frente a todas las adversidades que han sido muchas y de variada índole. Afortunadamente nada parece detenerles y en agosto del pasado año vía Acetate Records publicaron un pedazo de álbum que me tiene loco desde que lo pillé hace un par de meses. Se titula Cactusville y son apenas 35 minutos de música auténtica y absorbente en la que la banda liderada por Bryan Small da cuenta de auténtico punk rock y de su vertiente más cercana a la música de raíces. Y en ambos estilos salen triunfadores.
Siempre he leído sobre la conexión existente entre el punk y el country. Más a nivel de actitud que en cuanto al sonido pero pocos ejemplos se me ocurren mejor que The Hangmen para constatar que esa unión entre géneros a priori tan distintos no sólo existe sino que puede dar resultados encantadores. Al igual que Social Distortion o Supersuckers, The Hangmen tienen una inequívoca vertiente country o roots music y ambas conviven a la mil maravillas en este Cactusville. De hecho, el álbum está dividido en dos partes. En la primera se suceden uno tras otro cinco pelotazos punk rock cantados con la chulería y vehemencia habituales por Bryan Small y en la segunda con cambio de formación incluido, sin perder un ápice de fuerza, tenemos cuatro temas excelentes que podrían figurar en alguno de los mejores discos de Tom Petty o The Jayhawks.
Antes de comprar el álbum me lo escuché en el tubo a fuego durante varias semanas. A pesar de tener material para escuchar en el reproductor de cd o vinilo era tal el enganche que tenía a este disco que no he tenido más remedio que pillarmelo y escucharlo como tiene que ser: a toda pastilla en un buen equipo de música. Y es un puto placer poner a todo volumen Cactusville y dejarse llevar con el tema que da título al álbum que ya tiene las señas de identidad de la casa: esa muralla sónica que tejen Jimmy James y Bryan Small, un trabajo a las seis cuerdas super chulo, dos guitarristas que se retroalimentan. Estribillos potentes y guitarras punzantes guían a la segunda, Lookin´For Blood una canción redonda con los imprescindibles coros de Angeline Congleton (bajo) y el nuevo batería Jorge E. Disguster y con un final apoteósico, repleto de fuerza y mala baba.
Man In Black´s Hand pasa a engrosar desde ya el status de clásico en el repertorio de los angelinos. Un riff sencillo y efectivo a más no poder que se te incrusta a las primeras de cambio y una letra socarrona que hace referencia al gran Johnny Cash. En Nobody´s girl unos pequeños apuntes al teclado de Danny McGough, habitual de Social Distortion, le dan un toque perfecto a la canción que podría figurar sin dudarlo en aquel excelente Sex, love and rock´n roll de las huestes de Mike Ness. Death Valley cierra con toda la fuerza del mundo una cara A adictiva. Punk rock grueso y combativo plagado de guitarrazos y pequeños detalles que se aprecian con las escuchas.
En la cara B el protagonismo es para The Hangmen featuring the Best Western players. Bryan Small se rodea en estas cuatro canciones de otros músicos a excepción de Angeline Congleton que repite al bajo. Así adquiere protagonismo la pedal steel guitar de Jordan Shapiro, las guitarras eléctricas y acústicas de Rick Ballard y Hunter Crowley le da a la batería en estos temas más propios de una banda aferrada a la Roots Music pero con ese inequívoco deje punk apreciable sobre todo en las inflexiones vocales de Bryan Small.
Y si las cinco canciones de la cara A son tremendas todas las de la cara B no le van a la zaga. Cold Memory Blues es otro pelotazo country rock provisto de un riff encantador y en el que la pedal steel de Shapiro alcanza momentos estelares. Enganchado sin remisión a este tema. Don´t Count Me Out es una canción que podría encajar perfectamente en cualquier disco clásico de Tom Petty y eso en mi casa equivale a decir la puta liga suprema. Aquí las guitarras acústicas tienen mucho protagonismo y en un momento dado suenan stonianas total. Con el añadido de unos fantásticos arreglos y armonías vocales. Black Boots es hermana de la anterior. El mismo sentimiento arrollador, la misma emoción y de nuevo brillando de forma excelsa la pedal steel de Jordan Shapiro. Cierra de forma elegante Don´t Look Back. En esta cobra protagonismo el el teclado de John Goetchius, los punteos de Rick Ballard son excelentes y todo ello arropado por si fuera poco por unos delicados arreglos orquestales.
Va a ser muy jodido que pueda acudir a alguno de sus conciertos. Los que me pillan cerca son entre semana y es necesario vehículo. Podría robar uno pero necesitaría un conductor ja ja. Incluso había mirado ir a Pucela y de paso visitar a mi primo, la ocasión lo merecería pero cae un puto miércoles. En fin seguiré dándole duro a este apasionante Cactusville, volveré a poner a todo trapo Loteria y ya está de camino Metallic IOU. Si alguna de las fechas pilla cerca de tu casa y te gusta el rock´n roll directo y auténtico en tu cara no te pierdas a estos tipos.
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miércoles, 29 de enero de 2020
Screaming Trees. Alice Said
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domingo, 26 de enero de 2020
BACK TO VINYL. Bryan Adams. Into The Fire
Sería a mediados de los ochenta, tal vez 1986 cuando a mi hermana le grabaron en una cinta TDK de 46 el Recklees de Bryan Adams. Un tipo que conoció en una discoteca y que seguro quería tema le obsequio con ese disco que sonaba a todas horas en mi casa. Me acuerdo hasta de su nombre. Pronto la mecha prendió en mi y me voló la puta cabeza. Recklees es un disco maravilloso para descubrir con doce añitos. Y lo cojonudo es que mucho tiempo después sigue sonando a gloria bendita. Pero de eso ya escribí hace tiempo. Ahora le toca el turno a Into The Fire.
Apenas un año después de escuchar a todas horas la cinta del Recklees el amigo Bryan se desmarcaba con un disco diferente, más oscuro, más difícil con mucho menos potencial comercial a priori. Para un adolescente ávido canciones con gancho la primera escucha de Into The Fire fue una decepción. No me gustó a la primera, ni tal vez a la segunda. Pero afortunadamente rascando, con el tiempo, Into The Fire se acabó convirtiendo en otro disco espectacular para el que esto escribe. No muy lejos del nivel de Recklees y no estoy exagerando.
El inicio del álbum es puro delicatessen. Heat Of The Night, Into The Fire y Victim Of Love son tres de mis canciones favoritas del canadiense. De esas que debería tocar siempre en todos sus conciertos. Me encanta como suenan las guitarras en las dos primeras con Bryan Adams y Keith Scott compenetrándose a la perfección a la rítmica y solista. En Victim Of Love el trabajo vocal de Bryan es supremo, el bajo de Dave Taylor suena contundente a más no poder (al igual que en Heat Of The Night) y Keith Scott se vuelve a lucir a los solos.
El inicio del álbum es puro delicatessen. Heat Of The Night, Into The Fire y Victim Of Love son tres de mis canciones favoritas del canadiense. De esas que debería tocar siempre en todos sus conciertos. Me encanta como suenan las guitarras en las dos primeras con Bryan Adams y Keith Scott compenetrándose a la perfección a la rítmica y solista. En Victim Of Love el trabajo vocal de Bryan es supremo, el bajo de Dave Taylor suena contundente a más no poder (al igual que en Heat Of The Night) y Keith Scott se vuelve a lucir a los solos.
Another Day es la canción más comercial así a primeras de la primera cara. Y no por ello mala. Es muy sencilla y tan pronto como viene se va. Desde luego muy lejos de la siguiente Native Son otra gema oculta en la carrera de Adams. Keith Scott vuelve a lucirse y de nuevo la voz de Bryan Adams encadila y de qué manera. Protagonismo también para el piano que ejecuta el propio Bryan.
Las buenas noticias son que la segunda cara no baja el pistón ni un poquito. Only The Strong Survive abre con fuerza esta parte. Una de esas canciones que si llega a estar en el Recklees hubiese sido otro single triunfador. Rebel es una canción que al parecer Bryan Adams escribió para el sexto disco en solitario de Roger Daltrey. La versión de Adams es mucho más chula y tiene una parte final apoteósica. Remembrance Day al igual que el tema Into The Fire vuelve a contar con un sonido maravilloso de guitarras y tiene un in crescendo muy chulo con unos coros finales muy quedones y con Bryan saliiéndose a la voz como en todo el disco.
Hearts On Fire es otro claro single con un riff que años después Bryan volvió a utilizar en un tema de Waking Up The Neighbours. Home Again es una balada marca de la casa tan buena como Heaven aunque mi preferida es Native Son. En cualquier caso no está de más escribir de nuevo que Keith Scott se vuelve a salir y que las partes de piano de un tal Dave Pickell encajan a la perfección. Y por cierto a las baquetas tanto en este disco como en Recklees el gran Mickey Curry que apenas dos años después la liaría parda en el Sonic Temple de The Cult. Casi 35 años después de su publicación Into The Fire sigue siendo una joya en la discografía de Bryan Adams. Va por Diego. Salud!!!!
Las buenas noticias son que la segunda cara no baja el pistón ni un poquito. Only The Strong Survive abre con fuerza esta parte. Una de esas canciones que si llega a estar en el Recklees hubiese sido otro single triunfador. Rebel es una canción que al parecer Bryan Adams escribió para el sexto disco en solitario de Roger Daltrey. La versión de Adams es mucho más chula y tiene una parte final apoteósica. Remembrance Day al igual que el tema Into The Fire vuelve a contar con un sonido maravilloso de guitarras y tiene un in crescendo muy chulo con unos coros finales muy quedones y con Bryan saliiéndose a la voz como en todo el disco.
Hearts On Fire es otro claro single con un riff que años después Bryan volvió a utilizar en un tema de Waking Up The Neighbours. Home Again es una balada marca de la casa tan buena como Heaven aunque mi preferida es Native Son. En cualquier caso no está de más escribir de nuevo que Keith Scott se vuelve a salir y que las partes de piano de un tal Dave Pickell encajan a la perfección. Y por cierto a las baquetas tanto en este disco como en Recklees el gran Mickey Curry que apenas dos años después la liaría parda en el Sonic Temple de The Cult. Casi 35 años después de su publicación Into The Fire sigue siendo una joya en la discografía de Bryan Adams. Va por Diego. Salud!!!!
viernes, 17 de enero de 2020
Mark Lanegan y ¿la electrónica?
Siempre se ha dicho que la parroquia rockera es muy conservadora. No le gustan los cambios ni las sofisticaciones. ¿Para qué cambiar algo si funciona como esta? ¿Acaso no sería inconcebible que AC/DC grabasen una balada? ¿o que a Pearl Jam les diese por grabar un disco con una sección de viento? o qué leches que ¿a Mark Lanegan le diese por la electrónica? Pues le ha dado. Y desde hace muchos años. Aunque realmente no es para tanto. Son unos cuantos elementos sonoros intrusos en el universo rockero. Ni que decir tiene que la primera vez que mis oídos escucharon su mutación salió ese rockero rancio y de postín que todos llevamos dentro (y mucho más si estás contaminado por Popular 1 ja ja) y dije alto y bien claro: esto es una puta mierda...
Ahora he cambiado de opinión. Soy un veleta. Lo reconozco. ¿Pero acaso avezado lector sospechas que he vendido mi culo a la electrónica? Ni de coña. Todavía salgo a cazar a ritmo de Monster Magnet, The Stooges, Anthrax, Iggy Pop o Corrosion of Comformity. Eso sí, que nadie me quite mi bailoteo nocturno al ritmo de Sam Cooke, Marvin Gaye, Al Green o Curtis Mayfield. Gladiador romano de día, florecilla silvestre de noche. Es una constante en mi vida. Ecléctico que es uno. Y le sale de natural. Así que, ¿quién cojones soy yo para negarle al bueno de Mark Lanegan que tire por dónde quiera? Se lo ha ganado.
Vayamos al asunto musical. ¿Son Bublegum, Blues Funeral, Phantom Radio, Gargoyle, With Animals y el reciente Somebody´s Knocking una mierda pinchada en un palo? Rotundamente no. ¿Abrazan todos ellos la electrónica como Dios único y sacrosanto, como la única tierra firme a la que aferrarse? Tampoco. Ni de lejos. Todos ellos, algunos en mayor medida otros en menor tienen trucos electrónicos que en el mejor de los casos le dan un toque sorprendente al vozarrón barítono de Mark y en el peor arruinan alguna que otra canción. Que cada uno decida por sí mismo. Yo desde luego no voy a cometer el error de desechar esta nueva era de Lanegan sólo porque a priori no conecte con su actual modus operandi. De hecho, llevo unas semanas descubriendo temas a los que no había hecho ni puto caso de Blues Funeral o Gargoyle. Me cuesta más Phantom Radio por ahora y ya escrito que me gustan tanto With Animals como Somebody´s Knoking de hecho he metido a ambos en mi top de los dos últimos años.
Por si su carrera en solitario no fuese suficiente Lanegan ha tenido tiempo en estos años de colaborar con músicos diversos: tres discos a pachas con Isobell Cambpell, jugosas colaboraciones con Greg Dulli (Gutter Twins y Twilight Singers), voz principal en dos rodajas de Soulsavers. Nada parece detener a Mark, parece como si quisiese recuperar el tiempo perdido aunque si repasamos su trayectoria nos percatamos de que con diferencia es el tipo más currela de Seatle.
Por otro lado veo un paralelismo entre las trayectorias de Mark Lanegan y Tom Waits. Ambos reniegan de su primera época. Al menos no incluyen casi material de esos años en los conciertos. El que quiera escuchar temas anteriores a Bublegum mejor que ni se acerque a los conciertos de Lanegan al igual que el que desee catar algo anterior al Swordfishtrombones en el caso de Waits. Así son las cosas y dudo mucho que cambien. Lanegan a veces se descuelga con Gospel Plow de Screaming Trees en algún bis pero más del 90% del repertorio es de Bublegum para adelante.
Por si su carrera en solitario no fuese suficiente Lanegan ha tenido tiempo en estos años de colaborar con músicos diversos: tres discos a pachas con Isobell Cambpell, jugosas colaboraciones con Greg Dulli (Gutter Twins y Twilight Singers), voz principal en dos rodajas de Soulsavers. Nada parece detener a Mark, parece como si quisiese recuperar el tiempo perdido aunque si repasamos su trayectoria nos percatamos de que con diferencia es el tipo más currela de Seatle.
Por otro lado veo un paralelismo entre las trayectorias de Mark Lanegan y Tom Waits. Ambos reniegan de su primera época. Al menos no incluyen casi material de esos años en los conciertos. El que quiera escuchar temas anteriores a Bublegum mejor que ni se acerque a los conciertos de Lanegan al igual que el que desee catar algo anterior al Swordfishtrombones en el caso de Waits. Así son las cosas y dudo mucho que cambien. Lanegan a veces se descuelga con Gospel Plow de Screaming Trees en algún bis pero más del 90% del repertorio es de Bublegum para adelante.
Los próximos meses se presentan interesantes en el universo Lanegan. En abril se publicará en el Reino Unido y EEUU un libro de memorias que abarca desde finales de los ochenta hasta más o menos en el 98 cuando Mark Lanegan abandonó Seatle para pirarse a Los Ángeles. Ardo en deseos de leer semejante material. Estamos hablando de un período la mar de excitante a la par que caótico en lo personal. Vamos que a priori va a haber carroña por lo que se desprenden de sus propias palabras en entrevistas que dio tanto a Ruta 66 como a Mondo Sonoro en la gira de presentación de Somebody´s Knocking. Y por si esto fuera poco el libro irá acompañado de un nuevo disco inspirado en ese periodo. No sé si lo sazonará con algún elemento electrónico o volverá a grabar más orgánico digamos. En cualquier caso atento siempre. En mi casa sigue siendo el puto amo.
sábado, 11 de enero de 2020
Mikal Cronin. Seeker
Seeker es el cuarto álbum en solitario de Mikal Cronin. He llegado a este músico vía Ty Segall ya que Cronin es uno de sus lugartenientes de confianza. Hasta ahora había escuchado su labor en esas lides en Freedom´s Globin, ese descomunal álbum de Segall repleto de matices. Un cajón desastre en el que cabe de todo en bendita armonía. En Seeker el bueno de Mikal no va tan lejos en cuanto a variedad estilística aunque tampoco es desdeñable el buen manejo de diferentes géneros que acomete con soltura y brío. Conviven sin problemas ciertos toques pop, evidentes influencias de Neil Young (Show Me) y ramalazos noventeros deudores del grunge.
Si con Ty Segall, Mikal Cronin suele encargarse del bajo y el saxo, en este trabajo extiende su pericia a la guitarra acústica y eléctrica, sintetizador, la armónica... Puede con todo y lo mejor es que lo hace al servicio de unos cuantos temas muy buenos ya sea en tempo lento o rápido. El sonido es envolvente y poderoso. Un ciclón. La primera cara del álbum es una buena presentación. Un compendio de lo que es capaz este chico deudor de sonidos clásicos pero con arranque, con su propio toque. Y esa característica es mucho más palpable en la segunda cara del álbum. Ahí se sale de la tabla.
Pero vayamos al principio. Shelter es una canción curiosa con una percusión la mar de atractiva, diferente que llamó poderosamente mi atención. Un tema en el que se integran a la perfección instrumentos como el violín y el cello sin que el conjunto pierda ni un ápice de su fuerza. La anteriormente mencionada Show me se abre con una cadencia Neil Young total. Un corte muy clásico en el que según avanza se vuelvan a integrar violín, cello y piano conformando otro corte rockero de altos vuelos. La calma y la introspección llegan con Feel It All una excelsa balada provista de un par de arrebatos sonoros en el estribillo. Es ahí donde aparecen con fuerza la trompeta, el trombón y el saxo éste último soplado por Cronin.
Fire es otro puzzle sonoro espectacular que se abre con protagonismo para el saxo y que en el camino encuentra unos espectaculares punteos a la guitarra cortesía de Emmett Kelly. La canción va ganando fuerza y aunque no es de las que entra a la primera con las sucesivas escuchas va ganando enteros. Sold es el momento más relajado del álbum con protagonismo absoluto para el piano tocado por el propio Mikal Cronin. Al final del tema se produce un in crescendo perfecto
Donde todo salta por los aires es en el primer tema de la segunda cara. I´ve got a reason es sencillamente una de mis canciones favoritas de los últimos años. Reúne todo el poderío de Cronin. Curiosamente aquí del bajo se encarga Ty Segall en un sano y divertido cambio de papeles. Y suena portentoso. Las guitarras del propio Mikal Cronin y Emmett Kelly (otro músico de Segall) se entrecruzan a la perfección y la interpretación vocal de Cronin por momentos me recuerda a los mejores arrebatos de Cobain. Si a eso le añadimos una certera utilización del sintetizador. A veces no se necesita más que voz, guitarra, bajo y batería para liarla parda. Y en otras como en Caravan al sustento básico le colocas un saxo arrebatador y ya tienes otro temazo de armas tomar. Esta última se abre con un riff irresistible de esos que no te quitas de la cabeza en todo el día.
Sin respiro Guardian Well continúa la increíble racha de temas clásicos. En esta ocasión la armónica toma protagonismo y nuevamente me viene a la mente el mejor Neil Young. Otra canción que va creciendo poco a poco y que tiene un final explosivo lo mismo que le sucede a Lost a year donde las guitarras de Cronin y Emmett Kelly se marcan un festín sonoro acompañadas por saxos, trompetas y trombones. Tras la tormenta la calma absoluta con On the Shelf. Se despide de forma espartana la voz y guitarra de Cronin. Hubiese preferido un final más en todo lo alto y encajar este tema en otro lugar. Un detalle que no resta nada de valor a un disco que me trae loco. Cuarenta minutos para de puro deleite.
Pero vayamos al principio. Shelter es una canción curiosa con una percusión la mar de atractiva, diferente que llamó poderosamente mi atención. Un tema en el que se integran a la perfección instrumentos como el violín y el cello sin que el conjunto pierda ni un ápice de su fuerza. La anteriormente mencionada Show me se abre con una cadencia Neil Young total. Un corte muy clásico en el que según avanza se vuelvan a integrar violín, cello y piano conformando otro corte rockero de altos vuelos. La calma y la introspección llegan con Feel It All una excelsa balada provista de un par de arrebatos sonoros en el estribillo. Es ahí donde aparecen con fuerza la trompeta, el trombón y el saxo éste último soplado por Cronin.
Fire es otro puzzle sonoro espectacular que se abre con protagonismo para el saxo y que en el camino encuentra unos espectaculares punteos a la guitarra cortesía de Emmett Kelly. La canción va ganando fuerza y aunque no es de las que entra a la primera con las sucesivas escuchas va ganando enteros. Sold es el momento más relajado del álbum con protagonismo absoluto para el piano tocado por el propio Mikal Cronin. Al final del tema se produce un in crescendo perfecto
Donde todo salta por los aires es en el primer tema de la segunda cara. I´ve got a reason es sencillamente una de mis canciones favoritas de los últimos años. Reúne todo el poderío de Cronin. Curiosamente aquí del bajo se encarga Ty Segall en un sano y divertido cambio de papeles. Y suena portentoso. Las guitarras del propio Mikal Cronin y Emmett Kelly (otro músico de Segall) se entrecruzan a la perfección y la interpretación vocal de Cronin por momentos me recuerda a los mejores arrebatos de Cobain. Si a eso le añadimos una certera utilización del sintetizador. A veces no se necesita más que voz, guitarra, bajo y batería para liarla parda. Y en otras como en Caravan al sustento básico le colocas un saxo arrebatador y ya tienes otro temazo de armas tomar. Esta última se abre con un riff irresistible de esos que no te quitas de la cabeza en todo el día.
Sin respiro Guardian Well continúa la increíble racha de temas clásicos. En esta ocasión la armónica toma protagonismo y nuevamente me viene a la mente el mejor Neil Young. Otra canción que va creciendo poco a poco y que tiene un final explosivo lo mismo que le sucede a Lost a year donde las guitarras de Cronin y Emmett Kelly se marcan un festín sonoro acompañadas por saxos, trompetas y trombones. Tras la tormenta la calma absoluta con On the Shelf. Se despide de forma espartana la voz y guitarra de Cronin. Hubiese preferido un final más en todo lo alto y encajar este tema en otro lugar. Un detalle que no resta nada de valor a un disco que me trae loco. Cuarenta minutos para de puro deleite.
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