lunes, 11 de mayo de 2009

Social Distortion. Somewhere Between Heaven And Hell

Apenas a un mes vista del concierto de Social Distortion en la Rock Star Barakaldo me animo a escribir un poco sobre este disco. En el Ruta 66 de este mes viene un recomendable artículo firmado por Eduardo Izquierdo sobre la banda del gran Mike Ness. Un combo que para el tiempo que llevan juntos no tiene una discografía muy larga. En más de veinticinco años tan solo seis discos de estudio. Todos recomendables y algunos de ellos muy buenos como este Somewhere Betweeen Heaven And Hell.

De este álbum dijo Bruce Springsteen que era lo mejor que había escuchado en mucho tiempo. Supongo que al de New Jersey como a tantos de nosotros le cautivó la poderosa fuerza de unas canciones que cantadas con toda su alma por Mike Ness beben por igual del punk, rock o country. De sobras es conocido el gusto de Ness por todo el material clásico de los cincuenta y en este disco ese poso alcanza momentos espectaculares. Algunas de las mejores canciones que había compuesto hasta la fecha están aquí: Bad Luck, Born To Lose o This Time Darlin.

Producido por Dave Jerden y publicado en 1992 , Somewhere Between Heaven And Hell es la perfecta continuación del también muy notable Social Distortion de 1990. Aquel ya supuso un reconocimiento claro por parte de Ness de que en su vida pesaban tanto los Ramones como los Stones o Johnny Cash. A pesar de que el primer disco que tuve de Social Distortion fue el tremendo White Light, White Heat, White Trash con el tiempo este se ha convertido en mi favorito y espero que caigan unos cuantos temas en Baracaldo. Y es que hay ganas de volver a gozar con el directo de estos tipos que ya me noquearon en el Azkena de 2004.

Y es una alegría comprobar que bandas como Social Distortion han sido capaces a sobrevivir a todo tipo de desgracias. Uno de esos grupos que ha ido consiguiendo una base de fans cada vez más amplia, que se lo han trabajado y que han tenido la pizca de suerte suficiente para seguir aqui en plena forma casi treinta años después. Brindo por ellos.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Out Of The Past (Retorno Al Pasado)

Como les ocurrió a tantas otras películas enclavadas en el cine negro, Retorno al Pasado (Out Of The Past en el original), debe su fama a la reivindicación que la muy bien considerada Cahiers Du Cinema, la Biblia de los cinéfilos, realizó de los film noir en la década de los sesenta. Cuando se estrenó en 1947, Retorno al pasado tuvo una acogida normalita tanto en lo comercial como en lo artístico. Pero benditos aquellos tipos franceses que elevaron esta y otras películas hasta hacerlas populares.

A menudo se ha tildado este film de serie B pero esta lejos de esos parámetros. El rodaje fue de 64 días lo que la elevaba de la media habitual y dispuso de más medios que otras películas de cine negro. Sin grandes alardes pero con la logística suficiente. Aunque los actores principales todavía no eran unas estrellas estaban muy cerca de ese estatus. Esta película les dio un empujoncito mas, sobre todo a Robert Mitchum y Kirk Douglas.

Así pues con un equipo artístico joven y prometedor y un director que sabía lo que se traía entre manos no es de extrañar que Retorno al pasado sea una de las mas bellas y emocionantes películas que he visto en mi vida. Más allá de la muy honorable etiqueta de cine negro Out of the past es un película sumamente original porque a pesar de que cuenta con muchos elementos propios del género (la dicotomía campo-ciudad, la femme fatal, los flashbacks, la voz en off…) los combina de tal forma que la hace diferente, va un paso más allá.

La fatalidad, la tentación, la codicia están tan bien retratadas, son tan creíbles que asustan. Uno observa al personaje interpretado por Mitchum con desesperación, con ganas de darle un meneo y advertirle de lo que le espera, pero conforme avanza la película te dejas arrastrar por el mismo halo que envuelve a su personaje. No hay nada que hacer.

Como he mencionado Retorno al Pasado es hoy en día un clásico del cine por muchas razones. Uno de los aspectos a los que debe su fama es la iluminación. Tourner y el director de fotografía Nicholas Musuraca se entendieron a las mil maravillas para dar con el ambiente propicio. Tanto los interiores como los exteriores se benefician de una forma de iluminar diferente desafiando los cánones habituales. Y qué decir de los diálogos. Certeros, precisos, como cuchillas de afeitar.

Jeff Bailey: Acostumbro a no husmear en los asuntos de las mujeres, pero qué es para ti ese tipo, Fisk.
Alsfla: Por mi no cambies tu costumbres.

jueves, 30 de abril de 2009

Los nuevos...

Es habitual entre las revistas musicales, los blogs rockeros y los aficionados en general buscar a nuevos referentes en el mundo del rock´n roll. Siempre prestos a localizar a grupos noveles que se conviertan en los nuevos Zeppelin, los nuevos AC/DC, los proximos Guns and Roses. Una especie de ansiedad desbocada conduce enseguida a bautizar a bandas que empiezan con un sambenito que en muchas ocasiones se torna fatal.

El rock´n roll tiene algo más de cincuenta años y parece axioma común establecer que está todo inventado. La frase cualquier tiempo pasado fue mejor se impone como verdad absoluta. No hay nada que rascar. Y los más pesimistas incluso aseguran que el rock ha muerto. Así que en este panorama los medios y todos en general buscamos esos nuevos tal o nuevos cual que se impongan…

En la alocada carrera por dar con la nueva sensación nos olvidamos de las canciones. Lo más importante en definitiva. El placer de encontrarse con un tema bien hecho, bien construido, el deleite de sumergirse en una canción y gozar olvidándose de vanguardias, novedades y otras zarandajas. Me posiciono entre los que a día de hoy siguen encontrado grandes discos y excelentes canciones a la espera de ser descubiertos.

Todo este batiburrillo me viene tras leer una muy interesante entrevista con Chris Robinson en el Ruta 66 de abril. Comparto su apreciación cuando dice que Gary Louris y Mark Olson son dos de los mejores compositores que nunca ha tenido la música norteamericana. Así, de claro, sin complejos. Basta escuchar el disco que han firmado juntos para encontrar unas cuantas canciones sublimes.

Y otro buen ejemplo de que la actualidad es tan excitante como el pasado son los propios Black Crowes. 20 años después siguen con nosotros en pletórico estado de forma y con un líder que como el dice ha visto pasar mil y una modas … Y ahí siguen los Cuervos con un presente envidiable sin nada que envidiar a su glorioso pasado. Y como éstos, otros tantos. Entre mis últimas adquisiciones hay grandes canciones en los discos que aparecen en la foto. Y muchas otras a las que no llego ahora que no tengo Internet. La música sigue mereciendo mucho la pena.

martes, 28 de abril de 2009

Mark Lanegan. Whiskey For The Holy Ghost

Mark Lanegan es un tipo duro de voz profunda que hace lo que quiere desde hace muchos años. Hace tiempo que no graba en solitario y últimamente está metido en mil y un proyectos fiel únicamente a si mi mismo. Su primer disco en solitario lo editó estando todavía en Screaming Trees banda con la que grabó dos de los mejores discos que he escuchado en mi vida: Sweet Oblivion y Dust. Cuando el grupo se separó Mark ya tenía dos discos grabados en solitario más que recomendables.

Su carrera en solitario atesora momentos tan sólidos y brillantes como esas dos joyas que nos dejó con Screaming Trees. Whiskey For The Holy Ghost es uno de esos discos tan geniales como los anteriormente citados. Es un álbum oscuro, cavernoso, nocturno al que vuelvo una y otra vez. Plagado de canciones imponentes y con la omnipresente voz de Lanegan inundándolo todo se mueve en un terreno inclasificable, lejos de los Trees, con temas acústicos, de corte folk e incluso country que en la hipnótica voz de Lanegan adquieren una dimensión diferente. Armónicas, saxos y violines junto a las guitarras acústicas protegen la inigualable voz de este tipo.

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché esta maravilla. Fue tras asistir al concierto de Mark Lanegan en el Centro Cultural Eguia de San Sebastián el 23 octubre de 1998. En ese momento estaba recién editado Scraps At Midnight y acudí a aquella cita con el nerviosismo de las grandes ocasiones. Y lo que allí vimos y escuchamos nos dejó anonadados a mi amigo Robert y a mí. Aquella noche sonaron varios temas de este disco: The River Rise, Carnaval, Pendulum y una imponente Borracho que me llevaron al siguiente paso: conseguir este Whiskey For The Holy Ghost costase lo que costase.

Desde entonces rara es la semana que no suena en mi equipo de música. Me gusta escucharlo con el volumen a tope preferiblemente de noche y dejarme llevar por temas como Sunrise. Posiblemente sea mi disco favorito de Mark Lanegan aunque tanto Scraps At Midnight, I´ll Takes Cares Of You o Field Songs son también tremendos recordatorios de lo grande que puede ser la música. Recuerdo escuchar The River Rise, Borracho, Stay o Sword And Broken como algunos de los momentos más emocionantes de música en directo a los que he tenido la fortuna de asistir. Eterno Lanegan

lunes, 27 de abril de 2009

Antes que el Diablo sepa que has muerto

Reconforta encontrarse con directores como Sidney Lumet un hombre que a sus ochenta y tres años es capaz de rodar películas tan contundentes como Antes que el diablo sepa que has muerto. Una perfecta disección de algunos inquietantes recovecos del alma humana. Y es que la codicia y la ambicion desmedida nos puede llevar a cometer verdaderas tropelías. Incluso creyendo que lo tenemos todo controlado.

Los protagonistas de Antes que el diablo sepa que has muerto caminan al borde del abismo sin remedio. La fatalidad impregna cada fotograma de la película y pronto te percatas de ello. Sabes que la cosa va a terminar muy mal como en esas películas de cine negro tipo Retorno al Pasado o Cara de Angel. Y ese halo de fatalidad, esa sensación te estremece y te deja bien agarradito a tu butaca.

Lumet acierta en muchas cosas. En primer lugar el reparto es perfecto. El veterano Albert Finney sabe hacer evolucionar a su personaje de forma sublime, Philip Seymour-Hoffman continúa su buena racha demostrando que es uno de los actores actuales más interesantes, Ethan Hawke es una elección perfecta para el personaje que le toca interpretar y es una delicia ver de nuevo a la maravillosa Marisa Tomei en un papel muy sugerente…

La película se estructura en unos continúos flashbacks que lejos de ser mera pirotecnia para dejar boquiabierto al espectador son una elección acertadísima para conocer mejor a los personajes, para diseccionar su realidad. En definitiva están al servicio de la historia. Nada es impostado en esta obra maestra. Rodada en Nueva York ciudad omnipresente en la obra de este hombre.

Pero hay mucho más. Y es que en el terreno de la dirección el amigo Lumet tiene el culo pelado de sentarse en la silla de mandos. Conoce el oficio y sabe que menos es más. Que es en los pequeños detalles donde una cinta pasa de buena a sublime. Y desde luego esta está entre las grandes que ha rodado este señor. Así que una película más a la altura de una lista que incluye: Doce Hombres Sin Piedad, Tarde De Perros, Network, un Mundo Impacable o Veredicto Final entre otras. ¡Y el tipo esta rodando otra!. Una lección para algunos apoltronados.

lunes, 20 de abril de 2009

Los Coronas + Big Sandy y Los Straitjackets. Kafe Anzoki Bilbao 17/04/09

Las imprudencias se pagan. Cada vez más. Así rezaba un lema de la Dirección General de Tráfico de hace unos años. Aplicable también a los sujetos como yo no acostumbrados al bebercio. El viernes nos juntamos Grushecky, Il Cavaliere y Javi Otro Cine para ver el concierto de Los Coronas y Los Straitjackets con Big Sandy en el Kafe Antzoki y el sábado el canijo no perdona y a las 8:20 arriba con un clavo considerable.

Pero bueno, me centro en lo que ocurrió la noche del viernes en el escenario del Antzoki. Los Coronas son la típica banda que si fuese oriunda de Wisconsin tendrían bastante más fama. No es una afirmación original pero no por ello no merece ser repetida. Impresionantes músicos que bordan el género surfero, con dosis de spaghetti western y el pasodoble ucraniano como decía Fernando Pardo. Estuvieron sobre el escenario casi hora y media y el personal lo flipo de lo lindo.

A mi me gustaron mucho, me parecieron una banda espléndida con un gran sonido pero también reconozco que en su justa medida. Se me hace duro no escuchar una voz en hora y media. Aunque eso es algo personal y no sería justo reconocer que son un grupo como la copa de un pino que estoy convencido que van conseguir una cada vez más éxito.

Luego en la entrada ponía bien en grande, Big Sandy con Los Straitjackets. Pero fue al revés. El orondo Big Sandy saldría en unas siete u ocho canciones a lo sumo y fue una pena porque cuando el tipo estaba en el escenario el nivel subía considerablemente. Y es que tras hora y media de música instrumental con Los Coronas luego Los Straitjackets siguieron con esa onda y teníamos que esperar a Big Sandy para obtener algo distinto.

También reconozco que acudía al concierto sin conocer apenas la música de Los Coronas, Los Straijackets o Big Sandy. Tan sólo tengo un cd titulado Sing Along With Los Straitjackets. Y me fiaba de Il Cavaliere así que al final mereció la pena. Eso si cuando vuelva Big Sandy con su banda creo que todavía gozaré más. Estaremos atentos. De todas formas si quereis leer una crónica con fundamento chequear El Signo de los Tiempos.

jueves, 16 de abril de 2009

Thunder Road. El dia que Elvis Presley conocio a Robert Mitchum

En los cincuenta si había algún actor que tenía un par de pelotas bien puestas ese no era otro que Robert Mitchum. Este tipo singular que según algunos críticos deambulaba por las películas con cara somnolienta se fraguó una curiosa carrera que atesora algunos grandes títulos y otras películas disparatadas en las que salió del desaguisado como pudo. Pero a pesar de que Mitchum siempre respondía con desdén cuando le preguntaban por el séptimo arte en unas cuantas ocasiones se involucró en proyectos que le atraían como esta Thunder Road.

Para este film Mitchum quería que Elvis Presley interpretase el personaje del hermano del protagonisa (interpretado por el propio Mitchum) y ni corto ni perezoso pidió audiencia con el rey del rock´n roll para tratar de convencerle. Desde el principio el intento estaba abocado al fracaso porque el carroñero manager de Elvis, el desgraciadamente célebre Coronel Parker, manejaba a su antojo la carrera del cantante. Pero a Mitchum no le impresionaba nadie. Ni que llevase el titulo de coronel ni hostias.

Cuando el bueno de Mitchum se acercó al Rey del rock´n roll lo hizo a su estilo, con mucha clase. Se presentó en la suite del hotel donde se alojaba Elvis con el guión en una mano y una botella de whisky en la otra. Presley reconoció que Mitchum le había influido, el pelo que el actor había lucido en una película le había inspirado su peculiar peinado. Pero hacía falta más que ese toque sentimental y el reconocido fanatismo de Elvis por Mitchum para convencer al perrete del Coronel Parker. El sueldo de Elvis era más alto que todo el presupuesto para Thunder Road.

En la reunión con Elvis, Mitchum alucinó con el sequito que rodeaba al muchacho de Tupelo. En aquella época solo contaba con 22 añitos y ya tenía toda una corte de seguratas formando un muro infranqueable, pero lo que más decepcionó a Mitchum fue la dependencia del cantante respecto a su dominante manager. La puerta se cerró y nos perdimos la unión artística de dos tipos con mucho talento y la ocasión de ver a Elvis en una película con un poco de enjundia.

No es que Thunder Road sea una obra maestra pero sin duda tiene un encanto especial. Posee la impronta de Mitchum, su carácter aventurero, pendenciero, su lado romántico siempre cerca de los perdedores está presente en el metraje. Alcohol de contrabando, el profundo Sur, persecuciones, fetichismo por los coches, velocidad… Con el tiempo la película se ha convertido en una referencia de culto en la América profunda. Y a mi me encanta. Con sus fallos, con sus escenas raras, la película es un canto al individualismo. Un muy buen reflejo de lo que fue Mitchum, un outsider muy cool, el primero digno de recibir ese calificativo.