sábado, 9 de mayo de 2020

Little Richard. Here´s Little Richard plus Little Richard

Más de sesenta años después de su publicación Here´s Little Richard sigue sonando rompedor. Nada le puede detener. Tanto tiempo después las bandas siguen rastreando la esencia del rock´n roll en esta rodaja. Y el listón no puede estar más alto. Debutar con un disco así es una bendición por un lado pero pone el nivel tan arriba que resulta complicado seguir su estela. En su segundo disco seguro. Después no lo sé. Tal vez Richard lo consiguió. No lo sé. Será un placer investigarlo. Lo que está claro es que aquí puso una de las primeras piedras del rock´n roll y bien arraigada además. 28 minutos que valen por carreras enteras.

La forma de cantar y comportarse del amigo Richard en escena resume perfectamente lo que es el rock´n roll. El peligro, la sensación de caos y el efecto liberador está ahí. Y por mucho tiempo que pase nada puede borrar ese subidón que proporciona esa música. Incluso hasta en los temas más calmados como Can´t Believe you wanna leave o Miss Ann su impronta tiene ese regustillo de lo salvaje, de lo inesperado. Cualesquiera que fueran las influencias de Richard las elevó a un lugar desconocido. Siempre se nombró a Esquerita como una de sus influencias. Le robó hasta el peinado el bueno de Ricardito.

Musicalmente este primera etapa de Richard se basaba en el piano y el saxo. Ambos llevan el peso de cada tema siendo la guitarra predominantemente rítmica y el despliegue vocal de Ricardito lo que sobresale por encima de todo. Little Richard no se volvía loco con las letras. Casi todas giraban en torno a un tema: lujuria a mansalva, sin mesura, expresada con abundantes falsetes y onomatopeyas imposibles pero que rimaban que no veas. Tenía que ser la leche ver a este sujeto en un escenario. Negro, abiertamente homosexual y alentando a las masas. Tremendo. En un documental que vi sobre la historia del rock Little Richard explicaba como su música hizo añicos la barrera de la segregación, que en muchos locales los negros y negras se mezclaban con los blancos. Danger, danger. 


El título ya es toda una declaración de principios: Here´s Little Richard. Y ha venido para quedarse apunto. Prepárate amigo porque todo va a volar por los aires. Nadie ha cantado esas locuras de dos minutos y medio como lo hacía Richard mientras aporreaba su piano de la forma menos académica posible. Canciones como la mencionada Tutti Frutti, Ready Teddy, Long Tall Sally, Rit It Up son toda una declaración de principios, tonadas frescas a más no poder que invitan al baile, a pasar un rato divertido que a ser posible acabe en lujuria.
 
El segundo disco titulado simplemente Little Richard es otro compendio de rock salvaje primigenio con todos los ingredientes del primero tan frescos como el primer día. Nada se ha perdido en el camino. Ahí está la mítica Lucille, es inicio absolutamente rompedor con Keep A Knockin´, la brillante y eterna Good Golly Miss Molly...Nadie mejor que Richard para cantar eso de All around the world, rock and roll is on its way, all around the world, rock and roll its on its way, You can hear those jukebox jumpin´ all night and all through the day...

miércoles, 6 de mayo de 2020

Cierra Rockdelux

Vaya por delante que jamás fui ni lector ni comprador de RDL. No vaya a ser que me quiten el carné de rockero que mi reputación ya esta bajo mínimos. No conectaba con su línea editorial, ni con ese estilo pedante y remilgado ni con esas ínfulas de superioridad y lo más importante con muchas de las bandas a las que elevaban a los altares. Uno de los los grupos a los que ensalzaban una y otra vez eran Los Planetas y por ahí si que no. 

Se acabó la dosis de mala uva. O casi. Voy con lo positivo. La compré media docena de veces (dos con portada de Tom Waits, otra Nick Cave un par de especiales y la última vez cuando murió Aretha Franklin. Fue el único medio español que la puso en primera plana. Bien por ellos.) En esas ocasiones disfruté de su lectura, eso si haciendo un esfuerzo supremo por comprender su vasta literatura dado que el menda estaba más acostumbrado al rudo estilo de estibador de Popular 1 repleto de frases como rockeará tu mundo, florecilla silvestre o me vuela la puta cabeza. Pero esos son mis problemas y mis limitaciones. 

Además de esas ocasionales compras en los noventa la traían a la Biblioteca Pública de mi pueblo y uno que es curioso e inquieto por naturaleza la echaba una ojeada de vez en cuando. A veces me sorprendía gratamente otras me cagaba en sus muelas ante tanta pretenciosidad. Me sucedía un poco lo que relata con mucho tino y gracejo Jordi Meya en este artículo. Pero no negaré que alguna banda descubrí y algún libro capte en su interesante sección de críticas.

Malamente para que yo la compre
Vamos con asuntos más serios. RDL explica las razones del cese. La  revista catalana tenía un modelo de negocio en el que primaba la calidad en la distribución, papel e impresión y en la que se pagaba a los colaboradores. Pero, ¿es que acaso el Ruta 66 y Popular 1 no pagan a sus redactores? Será posible... En el caso de RDL si esto es así les honra. Y en cualquier caso independientemente de filias y fobias su cierre es una noticia malísima para la prensa musical. Y me temo que el proceso es imparable para todas. Aquello de cuando las barbas de tu vecino veas cortar....

Es cuestión de tiempo. Asunto generacional. Los hábitos de consumo cultural han variado tanto desde la irrupción y posterior expansión de Internet que todos los negocios tradicionales están condenados de una u otra forma. Es un proceso imparable. He trabajado en una tienda de discos seis años y ni uno las ventas mejoraban respecto al anterior. Siempre para abajo. Una tendencia demoledora. 

Ahora toca despedir este inmundo tocho con un tema. Tranquilos no va a ser de Los Planetas. Mis elegidos son Spiritualized una banda muy del RDL y cuyo último disco And Nothing Hurts me moló mucho. Pero eso queda entre el RDL, los escasos lectores de este cochambroso blog y yo. Salud!!!

viernes, 1 de mayo de 2020

The Hangmen. Metallic I.O.U.

La de The Hangmen es una de esas historias que me fascinan. Hicieron su debut  en 1989 en el sello Capitol con un álbum de título homónimo  y tuvieron cierta repercusión. Era la época donde las hair bands triunfaban en cada esquina de Hollywood y la apariencia de estos tipos no se alejaba demasiado de ellas. Pero las intenciones de Bryan Small no tenían nada que ver con el brillo de aquellas bandas repletas de laca. A Small le atraía mucho más el lado oscuro de Hollywood y tenía más que ver con X, Gun Club o The Stooges que con Poison o Ratt a los que directamente detestaba. Tras ese prometedor debut ficharon por Geffen e incluso grabaron un segundo disco que quedó sepultado por la discográfica. Y Bryan la jodió, reconocido por el mismo. 

A partir de ahí un inmenso agujero negro. Nada más y nada menos que una década luchando contra las adicciones. Empeñando sus guitarras para droga. Me pregunto como sobrevivió Bryan Small todo ese tiempo en un país sin sanidad universal, sin ingresos, a qué dedicaría su tiempo este buen tipo además de a meterse de todo. Lo sorprendente es que su retorno en 2000 no pudo ser más aplastante, Metallic IOU es una auténtica bomba, uno de esos discos seminales que todo amante del punk rock con apertura a cierto sonido roots debería tener. Lo escucho y me produce el mismo sentimiento exultante que Demolition 23, Neurotic Outsiders o cualquier disco clásico de Social Distortion o Iggy Pop. Juega en esa liga pero desgraciadamente no ha tenido ni un décima parte de repercusión que los mencionados. Si que gozó de cierto prestigio entre la crítica. 

Para este disco Bryan Small recupero un par de temas de su segundo álbum (Downtown y Shoot) jamás editado y el resto son composiciones nuevas y no se me ocurre una forma mas contundente de volver al rock´n roll que con tonadas tan irresistibles como Broke, Drunk & Stoned, Bliss o Loners, Junkies & Liquor Stories donde llevan a lo más alto las enseñanzas de Iggy Pop. En mi casa son clásicos instantáneos de un poderío arrebatador con guitarras contundentes, estribillos marcados a fuego, ocasionales juegos con panderetas y una interpretación vocal de Bryan Small cargada de rabia. Este tipo sabe de qué va el paño, amigos. No hay impostura aquí. Todo suena auténtico a rabiar. Cuando suena esa armónica de I luv U ya estoy más que perdido con estos tíos. Esos estribillos increíblemente bien construidos y unas guitarras colocadas en su punto justo. Son la hostia. 



La apertura con Downtown ya nos señala por dónde van a ir los tiros. Es imposible no caer rendido ante las prominentes guitarras de Bryan Small y Jimmy James que hacen un trabajo espectacular. Seguro que ninguno de los dos saldría en una hipotética lista de mejores hachas ni de lejos pero dame cien mil tíos como estos que saben lo que necesita cada canción. El jolgorio con el que abordan Broke, Drunk & Stoned es digno de mención. La parte de la slide de Jimmy James es prodigiosa. El estribillo a pleno pulmón liberador.  La misma sensación que con Shoot otra canción adictiva con unos gritos finales que me recuerdan al Alice Cooper de los setenta. 

Si no consiguieron el éxito con un tema tan redondo y a priori con potencial comercial como Bent que incluso tiene un vídeo la mar de molón no creo que lo consigan nunca. I Luv U como he señalado antes me tiene loco. Esa armónica inicial soplada por Jimmy James deja paso a un bajo contundente ejecutado por Laura Lucky Bennet  que comanda la canción con una clase de no te menees. En Is That All There is? se hacen imprescindibles los coros de Laura Lucky Bennet y de nuevo la guitarra de James se curra unos solos precisos metidos con precisión quirúrgica. No me extraña que Mike Ness cayese rendido ante este grupo. Se guardan la baza ganadora de Russian Roulette la versión de Lords Of The New Church pero es que los temas propios son incluso mejores. Que no voy de farol. 

Iggy Pop tendría que estar orgulloso de que le hayan salido unos discípulos tan hábiles pero a diferencia de otros combos encajados en el punk rock siento que esa etiqueta se le queda pequeña a los angelinos o al menos no hace justicia a su esfuerzo por no sonar predecibles. Todo un acierto la producción de Jimmy Sloan que se ajusta a la perfección a la peculiar mezcla de la banda y encima los cabrones son capaces de emocionar y mucho cuando abordan temas lentos como ese maravilloso Blue Light que cierra el álbum y que va creciendo hasta hacerse inmenso. Va a tener razón Bryan Small y como dice en el Ruta 66 del pasado mes Las mejores baladas las cantan los punk-rockers...




domingo, 19 de abril de 2020

Alma Vagabunda. La vida de Curtis Mayfield. Todd Mayfield y Travis Atria

Hace un par de lustros Mavis Staples publicó You´re Not Alone bajo la producción de Jeff Tweedy. Para la promoción de dicho álbum hizo varias entrevistas donde además de vender su último disco hacía un repaso a su trayectoria. En las dos que leí, tanto en Popular 1 como en Ruta 66, Mavis se deshacía en elogios a Curtis Mayfield. Resaltaba sus dotes musicales, señalaba que era un tipo implicado en el Movimiento de los Derechos Civiles y no se cansaba de indicar que era una persona muy dulce, su favorita de los grandes clásicos del soul.  Esa faceta está descrita en Alma Vagabunda. La vida de Curtis Mayfield (Es Pop Edicionesescrito a la sazón por el hijo de Curtis, Todd Mayfield y el periodista Travis Atria. Pero el libro también recoge sin tapujos ni subterfugios su reverso tenebroso, ese lado oscuro que quién más quién menos tiene en alguna medida. 

La carrera de Curtis Mayfield tal vez no sea tan conocida por estos lares como la de otros grandes totems del soul clásico. Seguro que hay más personas que pilotan la obra de Otis Redding, James Brown o de Ray Charles. Incluso en el caso de estos dos últimos gracias a sendas producciones hollywodienses. Pero en términos de influencia en la música popular norteamericana está claro que la importancia de Curtis Mayfield es innegable. Todo eso y mucho mas se cuenta en este fabuloso volumen. Hay que señalar que el encargado de esta labor es alguien que estuvo muy cerca de Curtis, su propio hijo que en general no se corta en glosar tanto los claros como los oscuros. No parece haber habido censura en ese aspecto pero si un poco de contención en asuntos turbios como el maltrato que Curtis infligió a sus mujeres.


Paralela a la evolución musical de Curtis el relato se centra en el contexto social y político. Aquellos fueron años muy convulsos en la sociedad norteamericana y Curtis no fue ajeno a ello, más aportando canciones que se convirtieron en himnos para el Movimiento de Martin Luther King que con una postura proactiva. Siempre tenía el ojo puesto en lo que pasaba y tenía la habilidad para condensar el estado de ánimo de los negros en los escasos minutos que dura una canción. Y lo hacía de una forma sincera y con conocimiento de causa ya que Curtis creció en el guetto, en la más abyecta pobreza. Y de ahí llegó hasta la cima, hasta vivir en la zona noble de la ciudad. 

Este es un aspecto que me ha llamado la atención sobremanera y que marcó para siempre la personalidad de Curtis. Durante muchos años su vida dependió de las ayudas sociales en un entorno familiar desestructurado a más no poder. Un padre que les abandonó muy pronto, una madre con poca personalidad incapaz de evitar que su propia madre le robase a una hija, unos hermanos con problemas. Parece un milagro que de ese caldo de cultivo saliese uno de los músicos mas poderosos del siglo. Un tipo que se aferró a la música como tabla de salvación. Y no sólo lo logró sino que se convirtió en un auténtico pionero. 


El libro hace hincapié y mucho en esta cuestión, en el influjo de Curtis Mayfield en la música popular norteamericana. De hecho Todd Mayfield no se corta a la hora de vanagloriar la importancia de su padre y su enorme influencia en músicos como Jimi Hendrix (claro heredero en su forma de tocar la guitarra), Prince, el Hip Hop de los 80 y 90 o Bob Marley. Y aunque en un momento dado pienso que Todd va a escribir y al séptimo día descanso no seré yo el que rebata ni ponga en tela de juicio ni una de estas cuestiones. 

Es un placer empaparse en libros como este de la poderosa ebullición del soul en aquellos años. Curtis comenzó en The Impressions un combo cuyos comienzos están claramente anclados en el doo wop que poco a poco fue evolucionando hacia tesituras más complejas e igual de atractivas. Y todo salto por los aires con su debut en solitario el seminal Curtis. En esta época se detiene profusamente este volumen, con la inconmensurable labor que llevó a cabo Curtis tanto dando vida a sus mejores obras como colaborando y produciendo a artistas tan interesantes como Donny Hathaway, Baby Huey o The Staples Singers



Igual de importantes son los comienzos de Curtis. Primero como creador de innumerables composiciones que fueron éxito en la voz de otros y después como creador de sus propias obras sin olvidar su faceta como productor. Un aspecto fundamental en el que Todd Mayfield hace hincapié es en el tema de los derechos de autor. En ese aspecto Curtis lo tuvo claro desde el principio la clave estaba en ser dueño de tus canciones. Y así fue siempre. Tomando como referencia los pioneros en ese aspecto, Sam Cooke y Ray Charles, Curtis se forjó una carrera independiente, siempre tuvo el poder de decisión sobre su música y eso es algo que no tiene precio. 

Tal vez porque venía de la más absoluta miseria lo cierto es que Curtis se transformó en un auténtico león que defendía cada dólar con verdadera fiereza. En ese aspecto era implacable. Su relación con el dinero da para mucho en este volumen. De hecho el vil metal es una de las razones por las que acaba mal con mucha gente algo por otro lado muy común en este negocio. También es muy triste leer su devastador final tras el desgraciado accidente en un concierto en NY donde se le cayeron las torres de luz del escenario dejándole tetrapléjico los últimos nueve años de su vida. De nuevo este deleite es posible a Es Pop, se me acaban los adjetivos para calificar la labor de esta Editorial. A sus pies, Oscar Palmer ja ja. 

viernes, 10 de abril de 2020

Conciertos a los que he tenido la fortuna de asistir 2

Estoy aprovechando este confinamiento para escribir algunas cosas y para echarle un ojo a viejos tesoros bien conservados como todas esas entradas que guardaba en un sobre y que luego Su puso en un álbum elegante fuera de mi alcance. Todos esos tickets se merecían descansar en un lugar tan chulo y no en una carpeta cutre. Ya lo mencioné en el post anterior y lo reitero las entradas de hoy en día por regla general no valen un carajo. Y para los fetichistas todo cuenta aunque nada supera a la experiencia de disfrutar en buena compañía de tus artistas favoritos. A la música en directo como a tantas otras actividades le esperan tiempos chungos. Porca miseria.

Pearl Jam 26/05/2000. La primera vez que vi a Pearl Jam fue también en Anoeta presentado uno de mis discos favoritos de la banda No Code. Pero por diversas circunstancias no lo disfruté. Cuatro años después venían con Binaural y a pesar de algunos pitidos cuando interpretaron temas de ese disco guardo un buen recuerdo de un show que fue de menos a más con sesión blues al final enganchada a Smile. Acabaron muy bien.

Southern Culture On The Skids. Kafe Antzokia. 05/09/2000. No es ni de lejos una de mis bandas favoritas pero guardo un recuerdo fantástico de aquella noche etílica en compañía de Su, Ander, Aitor, Bego... Fuimos un puñado y nos lo pasamos pipa. La música de este combo invita a la fiesta. Se me fue la mano sin duda. Al día siguiente falte al laboro. No estoy orgulloso pero así estaban las cosas ja ja. 

Fun Lovin´Criminals. Sala Jam. 04/04/2001 La segunda vez con estos tipos tan buena como la primera con una sala Jam casi a rebosar. Presentaban Loco y antes del concierto le dimos la brasa un poco a Huey que me firmó los discos. Lo vi aferrado a la primera fila e incluso le di un papel a HM con una petición ja ja. Madre mía qué locura. Mucho grande style.

Queens Of The Stone Age. Sala Jam. 19/06/2001 Otra vez en la Sala Jam esta vez si que a reventar y con un buen meneo en las primeras filas. Presentaban Songs of the Deaf. Palabras mayores. Y salio el puto Mark Lanegan. La apoteosis. Jolgorio absoluto. Estaban on fire.


Neil Young & Crazy Horse. Coliseum A Coruña. 21/07/2001 Planifiqué mis vacaciones para ir a ver al Tito Young con eso está todo dicho. Y flipé sobre todo por como cantó el cabronazo. No lo tenía por muy buen cantante y probablemente no lo sea pero el tío se las apaño para hacerlo con clase infinita. Sus compinches lo bordaron también. Repertorio espectacular.

The Jayhawks. Kafe Antzokia. 08/11/2001. Segunda vez con Jayhawks y si vienen mañana vuelvo. Otro conciertazo de no te menees con Steve Wynn de telonero y la banda en plena forma arrancándose con versiones e incluso dando cancha a un tema de Golden Smog, Until You Came Along.

Mark Lanegan. Sala Azkena. Vitoria. 15/12/2001. La segunda vez también con Lanegan, la primera fue en el Centro Cultural de Egia en Donosti. En Vitoria el malcarado presentaba I´ll Takes cares of You. Una puta noche mágica. Y encima nos sacamos fotos y me firmo discos. Increíble ja ja.

The Yayhoos. Azkena Bilbao. 5/05/2002. Otra banda la mar de divertida de ver. Buen rollo, rock´n roll puro y directo. Dan Baird un tipo fiable magnificamente acompañado por Eric Roscoe Ambel. Otra de esas noches en un garito pequeño que recuerdas con sonrisa millonario.

Steve Earle. Azkena Bilbao. 16/08/2003. No cabía un puto alfiler en la Sala Azkena aquella noche. Steve Earle un tipo con un carisma arrollador cargado de inmensas canciones. Uno de los conciertos de mi vida y estaba él sólo con su guitarra y su mala hostia a cuestas. Grande. 

Festival Azkena. Mendizabala 12-13/09/2003. La primera vez que el Festival se celebró en esas campas reunió un cartel de traca. Recuerdo ir corriendo de un escenario a otro con inmensa cara de alegría: Iggy Pop & The Stooges, Steve Earle & The Dukes, Ray Davies, The Jayhawks, Cracker, The Cramps.... La gocé con Ray Davis, volví a sucumbir con Steve Earle esta vez en eléctrico y con la misma mala hostia, de The Jayhawks jamás me cansaré y Cracker me volarón la puta cabeza. Así da gusto, copón.

sábado, 4 de abril de 2020

En memoria de Bill Withers

Ayer murió a los 81 años Bill Withers. La familia emitió un comunicado que decía: Estamos devastados por la pérdida de nuestro amado y devoto esposo y padre. Un hombre solitario con un corazón dirigido a conectar con todo el mundo; habló honestamente a las personas y las conectó las unas a las otras con su poesía y música. Y no se me ocurre una mejor forma de definir lo que me provocaba la música de este hombre. 

Un amigo me descubrió la música de Bill Withers hará unos cinco o seis años. En un cd me grabó sus dos primeros discos o casi porque creo recordar que no entraban todos los temas. Pronto los saboree y me acabaron cautivando. Poco después me compré una edición que reunía esos dos primeros discos. En ambos Withers desarrollaba un soul muy alejado de lo que mis oídos estaban acostumbrados. Nada de sección de vientos y complicados arreglos, todo era más básico con claras raíces folk. Su música va directa al corazón. Durante muchas noches acompañado por una buena lectura lo último que sonaba en mi equipo de música era ese imbatible dueto inicial, Just Am I y Still Bill, sin olvidarnos de su esplendoroso directo en el Carnegie Hall. 



domingo, 29 de marzo de 2020

Conciertos a los que he tenido la fortuna de asistir 1

Toda la vida he guardado las entradas de los conciertos a los que he tenido la fortuna de acudir. Antaño eran muy chulas, con diseños atractivos, coloridas... Por lo general ahora son una mierda, típicos tickets impersonales salvo honrosas excepciones. Me considero un tipo muy afortunado por variados motivos uno de los cuales es el haber tenido la fortuna de acudir a numerosos conciertos que me han volado la puta cabeza en buena compañía. Se acumulan los recuerdos, las sensaciones, ese punto eufórico imbatible que sientes cuando presencias un show de uno de tus artistas favoritos en compañía de tus mejores amigos. Establecer un orden es más ridículo todavía que hacerlo con una lista de discos, así que ahí van en orden diacronico. Lo haré en varias partes porque de lo contrario saldría un post mega largo. Toma esa!

Bryan Adams. Pabellón La Casilla. 11/12/1991. Uno de los primeros conciertos a los que asistí y que tiene una rocambolesca historia detrás porque estuve a punto de no ir. Afortunadamente presencié el enérgico show de un rockero en plena forma que ejecutó el Recklees entero (excepto Ain´t Gonna Cry) se acordó poco de Into The Fire y dio bastante cancha a Wakin Up The Neighbours. Ganó la veta rockera de calle. En aquella época el amigo Bryan era imbatible, el cabrón.

Pink Floyd. Estadio Anoeta 25/07/1994. Mi primo Oscar tenía entrada para este concierto pero por motivos laborales no pudo ir y me la dio. Eternamente agradecido. Jamás he escuchado un sonido mejor en un concierto. Set List imbatible, ejecución perfecta, emoción a raudales. Cuando me pongo el DVD de Pulse soy capaz de rememorar aquella noche de verano en compañía de mi tío Julio y Nuria. Se me caen las putas lágrimas.

AC/DC. Plaza de Toros de las Ventas. 11/07/1996. Junto a Juancar y Rober me presenté en las Las Venta una calurosa tarde de julio. La espera hasta el comienzo del show fue agonizante sazonada con el disco Evil Empire de RATM en bucle. Qué sopor. Eso si cuando salieron los australianos todo adquirió sentido. Un megapogo brutal que me lanzó despedido desde las primeras filas hasta unas cuantas más atrás. Locura total. Lágrimas de emoción y de miedo ja ja ja.

The Black Crowes. Pabellón Anaitasuna. 8/02/1996. Los hermanos Robinson en plena fiebre jam. Canciones alargadas hasta el infinito, Marc Ford fumando chuflos como un descosido, malas caras entre ellos... Pero no puedo evitar gozar en tamaña jauría. Seguro que si fuese el concierto hoy lo disfrutaría más musicalmente. 

Soundgarden. La Peineta. 22/09/1996. No sé qué aforo tiene La Peineta. Pero me acuerdo que entre miles de fans sin quedar con el me encontré brevemente con mi primo Oscar. Bendita casualidad. Luego cada uno vio el concierto con sus colegas. No sé mi primo pero yo estaba en una nube con Soundgarden.  La voz de Cornell me sonó sobrenatural y el resto sonaba como un jodido muro. Apenas una hora mágica de una banda que en aquella época me tenía loco.




Gluecifer. Kafe Antzokia. 04/02/1999. De toda la hornada de grupos escandinavos Gluecifer siempre fueron mis favoritos con diferencia. Aquella noche ofrecieron un show vitamínico, sudoroso y muy divertido. Les volvería a ver varias veces más y jamás me decepcionaron. Biff Malibu un tipo con carisma y Captain Poon esa soberbia y chulería tan necesaria entre el rockerío ja ja.

Fun Lovin´Criminals. Elefante Blanco. 28/03/1999. Mítica noche en compañía de nuevo de Juancar y Rober. Una de las bandas más divertidas y que mejor buen rollo transmite encima de un escenario. Repertorio brutal presentando 100% Colombian ahí es nada. Los tres salimos en un globo aquella noche repleta de elegancia.

L7. Sala Jam. 10/03/2000. Otro de esos conciertos inesperados por estos lares que sonó de lujo. Y me refiero al sonido, espectacular. Donita Sparks estaba on fire aquel día y entre el público había mucho comediante suelto entre ellos un sujeto que entre canción y canción gritó a pleno pulmón: Que te como el buyuyu. No puedo evitar recordar aquella salida de tono ja ja. El show fue espectacular con L7 rockeando duro. Afortunadamente están de vuelta.

Lou Reed. Euskalduna. 24/09/2000. El malcarado neoyorquino presentaba en un lugar poco apto para el rock su estimable disco Ecstasy. Venía con una banda potente que sonó a gloria. Incluso le vi sonreír en un lance. Se despistaría.

The Jayhawks. Kafe Antzokia. 17/02/2001. La primera gira española de The Jayhawks fue gracias a Mondosonoro. Increíblemente el concierto era gratis y nosotros pensábamos que iba a ser un show corto. Todo lo contrario más de dos horas y media apoteósicas. De hecho leyendo una crónica posterior me enteré de que desde la sala les cortaron el show porque querían tocar más. Mejor debut imposible.