martes, 11 de enero de 2011

Trapeze. You Are The Music... We´re Just The Band

Hace poco leí una entrevista en la que Ian Gillan se burlaba de Glenn Hughes. Decía algo así como que Hughes llevaba toda su vida intentado imitar a Stevie Wonder. Sabida es la querencia de Hughes por los sonidos negroides. Su carrera en los últimos años camina más por la senda soul y funk que por el metal. A mi me encanta su voz en ambos géneros pero reconozco que me tira más su vertiente soul, esa de la que Gillan parece reírse. Como Gillan no va a leer esto que le den. Ya le gustaría conservar la voz que se gasta hoy en día Glenn Hughes. Ni en el mejor de sus sueños. Pero dejemos a Ian y sus agudos.

La veta negra está en Hughes desde sus comienzos. Sus últimos discos ahondan en ella con acierto variado. Hay grandes canciones y también relleno. Predomina un conjunto atractivo con momentos aprovechables y tengo la sensación de que juntándose con la gente adecuada Hughes debería grabar un gran disco sumergiéndose en el soul y funk con todos los medios. De momento Black Country Communion junto a Bonamassa y Bonham ha supuesto una decepción. Se que ha gustado mucho pero a mi me resulta cansino y repetitivo.

Asi que vuelvo a sus inicios y ahí encuentro a Trapeze una banda a reivindicar con un par de discos muy interesantes: Medusa y You are the music…we´re just the band. Este grupo como otros tantos mas (Thin Lizzy, The Faces, Rory Gallagher, Small Faces) me lo descubrió Joseba un compañero del trabajo allá por 2003. Es fácil encontrar puntos en común entre esta banda y contemporáneos como Humble Pie o Led Zeppelin. Sus pautas son reconocibles y encajan en ese hard rock y toque soul que también bordaban bandas como las mencionadas y algunas otras.

Este You are the music…we´re just the band no tiene desperdicio. Bueno si, realmente hay un tema Feelin' So Much Better Now que comienza muy bien pero tiene una parte que cuando la escucho me imagino a Jack Black parodiándola. El principal compositor y artífice del álbum es Glenn Hughes. Pero sería un error olvidarse de la sutil y brillante guitarra del recientemente fallecido Mel Galley y de la batería de Dave Holland acoplándose a cada estilo con suma facilidad.

Es fácil dejarse llevar por temas como la inicial Keepin' Time o la estupenda Coas to coast una canción que Hughes recuperó en algunas fechas de la gira que hizo por aquí hace un par de años. En What Is a Woman's Role me viene a la mente el malogrado Marriott. Ambos se inspiraban en las mismas fuentes con muy buenos resultados. En esta canción podemos escuchar además un gran trabajo a la guitarra de Mel Galley uno de esos tipos a la sombra que siembre lo bordaban.

Way Back to the Bone también me trae a la mente a los Humble Pie de Smokin. Es otra gran canción, más dura que los anteriores pero igual de efectiva. Will Our Love End es el tema con una atmósfera más abiertamente soul. Hughes empieza con una suave voz y la instrumentación se aleja de las canciones anteriores con la aparición de una bonita parte de saxo y otra vez un Mell Galley inspiradísimo a la seis cuerdas. Loser tiene un excelente inicio, unos cuantos riffs pegadizos que te preparan para la poderosa voz de Hughes. Nuevamente me viene a la mente Marriott especialmente hacia el final del tema. You are the music es un buen final para una banda que merece ser reivindicada.

miércoles, 5 de enero de 2011

American Beauty

Estas navidades he aprovechado para volver a ver de nuevo unas cuantas películas. Algunas me las se casi de memoria como Atrapado por su pasado o El Padrino y otras no las había vuelto a visionar desde su estreno en cine, caso de Mystic River y American Beauty. En su día esta última me impactó mucho y tal vez hoy aquella sorpresa se ha mitigado un poco pero vista de nuevo me sigue pareciendo una muy buena película que cuenta con uno de mis actores favoritos: Kevin Spacey. Y es que hubo una época en que no había un actor mas cool que el amigo Kevin. Tuvo una racha impresionante con Sospechosos habituales, Seven, Glengary Glenn Ross y American Beauty. Hoy en día no se prodiga tanto en cine (o yo le he perdido la pista) y se ha centrado en el teatro en Londres.
 
American Beauty es a la serie A dos metros bajo tierra lo que Uno de los nuestros supuso para Los Soprano. Alan Ball es el guionista de American Beauty y el creador de la serie y eso se nota. El film supuso en su día un pequeño aguijón en ese manido sueño americano y en hurgar un poco en su revés, destapando sus miserias e hipocresías. Y visto hoy muchos de sus enunciados siguen vigentes. La película cuestiona ese estilo de vida pagado de si mismo, esa felicidad ficticia y ataca con ironía y lucidez. No es un planteamiento nuevo ni original pero si que activa los mecanismos necesarios para remover algo en nuestro interior. Y lo hace sirviéndose de un guión sencillo y equilibrado y de unos actores en pleno estado de forma que dotan de credibilidad a lo que se cuenta. Y ahí uno de los que se lleva la palma es Kevin Spacey. Espectacular tanto en las escenas mas cómicas como en las dramáticas.

Recuerdo entrevistas de la época en la que Spacey señalaba que su referente siempre había sido Jack Lemmon. Desde luego no pudo elegir mejor. Porque al igual que hizo Lemmon en su día en tantas películas Spacey logra con el personaje de Lester Burnham en American Beauty que sintamos una enorme simpatía hacia él a pesar de su gris vida, con una familia difícil de manejar (un explosiva Annette Benning preocupada por las apariencias y el éxito y una Thora Birch en plena tormenta adolescente), un trabajo que odia y muchos sueños sin cumplir. Atrapado en un barrio residencial y como señala en alguna ocasión muerto en vida. El personaje de Spacey encuentra en lo “amoral”, la atracción física hacia una compañera de colegio de su hija y la marihuana que le proporciona su nuevo vecino, un nuevo acicate para vivir, una pequeña salvación. Algo tan sencillo como sentirse vivo.

Sería injusto mencionar sólo a Spacey ya que Annette Benning (Carolyn Burnham) y Thora Birch (Jane Burnham) le dan excelentes réplicas en las escenas domésticas con grandes momentos en las cenas familiares así como Mena Suvari (Angela Hayes) que le provoca unos cuantos sueños sugerentes y liberadores a nuestro amigo. Sin olvidar a Wes Bentley  (Ricky Fitts) el adolescente traficante que le hace conocer nuevas sensaciones contribuyendo a su despertar y a Chris Cooper (Fitts) capítulo aparte para él. Uno de esos actores al que se le puede aplicar eso de “El hombre que nunca estuvo allí”. Un tipo que cuando aparece en pantalla hace que tu atención se centre irremediablemente en él. Una garantía para cualquier director. Sam Mendes sacó provecho de una casting bien elaborado y de un guión con unas cuantas escenas de esas que perduran en el imaginario colectivo.

Aunque sean elecciones obvias dos de mis escenas favoritas son cuando Lester Bunham se despide de su trabajo obteniendo la compensación económica que desea gracias a su privilegiada información sobre los desfalcos de pasta cometidos por el gerente de la empresa en putas y demás y sobre todo esa gran frase que pronuncia cuando va a buscar un trabajo para el que en principio no está llamado, dice Lester: “Quiero un trabajo con la mínima responsabilidad”. En ambas Spacey se desenvuelve como los grandes sin caer en la sobreactuación, ofreciendo veracidad. Otros dos momentos especiales para un rockero como yo son cuando suena American Woman de The Guess Who mientras Lester conduce cantando con entusiasmo la letra mientras se fuma un porro y con The Seeker de The Who en una escena matutina mientras se prepara un sano zumo para iniciar su nuevo yo. Kevin Spacey rockeando!!!!!!!

lunes, 3 de enero de 2011

Feliz 2011: Vuelta al trabajo y al blog

Hoy he vuelto al trabajo tras 18 días de vacaciones. El regreso ha sido duro. Siempre es así. No es que vaya a la mina precisamente pero soy de los que cree que el trabajo es malo. Tan malo que te pagan. Esa es una frase que me repetía a menudo un compañero en la Facultad, me decía, en esta vida por muchas cosas buenas tienes que pagar fíjate si el trabajo será malo que nos pagan. Y al mismo tiempo no te puedes permitir el lujo de no trabajar.  Tengo una capacidad fulminante de desconectar con el entorno laboral de casi olvidarme donde trabajo, incluso de que trabajo, ja, ja. Lo escribo en serio. Hoy he atravesado el pasillo que me lleva al bunker con una sensación de irrealidad. Parecía un sueño, no, más bien una pesadilla pero cuando mi culo ha tocado la silla todo ha vuelto a la normalidad. Los saludos habituales, las tareas mecánicas de siempre, la huida constante… Como el personaje de Bill Murray en  Atrapado en el tiempo.

Entonces un chic se enciende en el cerebro y te avisa de que todavía no es tarde. De que hay muchas cosas por hacer. De que merece la pena pelear por algo mejor y que en buena parte está en tus manos. Y te convences de que lo que tienes no es tan malo. Y más visto el panorama actual. Que hay que buscar el lado positivo como cantaban los Monty Python. Por ejemplo que esta semana ya solo quedan dos días de trabajo.  Y que en el mismo tienes la suficiente flexibilidad para escribir, para escapar un poco de la tarea mecánica de siempre. Pero entonces se enciende otra vez el piloto rojo. Y más en estas fechas de reflexión, de buenos propósitos, de tareas pendientes… Y te preguntas como acabaste aquí. ¿No era algo provisional? Las contradicciones campan a sus anchas y tal vez sea mejor así.

Como en el trabajo puedo escuchar música (toco madera) para abrir el año me pongo las pilas y los elegidos son Bruce Springsteen and E Street Band, The Who y Jimi Hendrix. Hago una selección de temas que me transmiten eso que logra la buena música, esa sensación de euforia de creer que vas a ser joven toda la vida. Canciones que lograr elevar tu ánimo. Badlands, Promise Land, Factory, Prove it all night, I can´t explain, The seeker, Let´s see action, Baba O´Riley, Hey Joe, Wind cries Mary, All along the wachtover, Voodoo Chile… Y sigue funcionando.

jueves, 16 de diciembre de 2010

The Black Crowes. Cabin Fever

Todavía no se han ido y ya les estamos echando de menos. Los Cuervos han anunciado que se toman otro hiatus. No especifican cuanto tiempo estarán fuera de circulación pero aclaran que volverán. De momento siguen de gira por Estados Unidos haciendo de las suyas, es decir, llenado de magia cada ciudad por la que pasan repasando su tremendo legado sin atenerse a ninguna regla ni a ningún patrón establecido. Les guía su amor por la música y nosotros sólo podemos estarles agradecidos.


Cuenta un lector en el Popu de este mes que les ha visto en Nueva York dos veces. En la primera interpretaron 23 temas y en la segunda fecha 20. Sólo repitieron 5 canciones en ambos días. Gloriosas versiones, set acústico y eléctrico, la banda en perfecta armonía….Alguien da más. Pocas bandas son capaces de ofrecer a sus seguidores tanto. Estos chicos viven la música de verdad y encima parece que jamás se les agota la inspiración.


Ojala editen un atómico dvd de esta gira porque merece la pena recoger su actual estado de forma. Están viviendo unos años tan excitantes o más que la época de The Southern Harmony and Musical Companion y Amorica y cuentan con su mejor formación. Alucino con Luther Dickinson. Ha encajado a la perfección en esta banda y es tan buen guitarrista o incluso mejor que Marc Ford.


De momento me conformo con este Cabin Fever que regaló mi primo Oscar y que he visionado ya unas cuantas veces. Un dvd con mucho encanto que recoge parte de las sesiones de grabación de su último disco en estudio Before the Frost grabado en los estudios de Levon Helm. Definitivamente los hermanos Robinson saben elegir la atmósfera adecuada para desplegar su arsenal de canciones.


La puesta en escena es sugerente. El sonido en off procede de unos cuervos volando por los aledaños de la cabaña donde se ha grabado el disco. Unas instantáneas de los pajarracos a la que le siguen los componentes del grupo dirigiéndose al estudio. Pasamos a un pequeño habitáculo de madera y ladrillo. Chris hace las presentaciones de rigor, bromea con el publico y atacan Aimless Peacock con Rich Robinson al sitar y Larry Campbell al violín. Un inicio muy acorde con el entorno en el que nos encontramos. En las montañas de Woodstock. Alejados del mundanal ruido. El publico muestra su entusiasmo en cuanto terminan la canción. ¡Como para no!


A continuación llega una de mis escenas favoritas. Chris Robinson y Levon Helm sentados frete a una chimenea con un perro merodeando por ahí. Charlan amigablemente y se ve a Chris feliz. Una bonita postal, je, je. Ambos congenian a la perfección. Les separan unos cuantos años pero les une la música y su forma de entenderla. Tanto Black Crowes como The Band se acercan al acervo musical americano con la misma sabiduría y el mismo respeto para construir su propio discurso, variado y rico en matices.


De la charla pasamos a Good Morning Captain el fabuloso comienzo de Before the frost…Todo un acierto colocarla la primera en la lista. En casi todas las canciones vemos a la banda actuar en esa pequeña cabaña para unos cuantos privilegiados. Huelga decir que me gustaría ser uno de los afortunados que están en ese lugar en ese preciso momento. Entre mis momentos favoritos están esa sentida versión del Oh Sweet Nothing de la Velvet cantada por Rich Rostro Serio Robinson y con la impagable compenetración guitarrera entre éste y Luther.


Tras Appaloosa, uno de los primeros temas de su último disco que se me quedó a la primera, nos muestran unas imágenes de la cola para entrar a los estudios de Levon Helm. El personal va bien abrigadito pero cualquiera de nosotros daríamos lo que fuese por ponernos en su lugar. Si hay que salir a cazar se sale. Todos los temas son recogidos con sencillez, con planos medidos, sin estridencias. La cámara se mueve acorde al lugar y el conjunto fluye con armonía una vez más. Da gusto escucharles pasar de la medio folkie What is home a la serpenteante Been A Long Time (Waiting on Love) con otro momento apoteósico a cargo de Luther y la locura con la armónica soplada por Chris acompañado todo ello por una envolvente percusión. La puta gloria.


En fin que esta me parece una bonita forma de despedir el blog por este año ya que cojo vacaciones y no espero volver hasta el año que viene. Con Shine Along sonando de fondo me despido deseando a los que se pasan de vez en cuando por aquí que sigan disfrutando de todas esas cosas que merecen la pena en la vida.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Breaking Bad

En este blog he escrito alguna vez sobre la bonanza creativa que vive la ficción televisiva norteamericana. Series de todos los colores y géneros que se han aupado a lo mas alto de la pirámide creativa. No es extraño leer a muchos críticos afirmar que el mejor cine actual se puede ver en series como Los Soprano, A dos metros bajo tierra, The Shield , Mad Men o The Wire. La clave del éxito artístico y comercial de estas series radica en la parte fundamental del proceso creativo: los guiones. Por supuesto, a ese aspecto hay que añadirle el acierto en los castings, una dirección artística impecable y algunos ingredientes más. Pero lo que más reconforta es comprobar que sigue habiendo muchas personas que se estrujan la materia gris enfrentándose al folio en blanco para inundar este mundo con historias originales, atrayentes y sumamente entretenidas.

Ahora estoy prendado con Breaking Bad. Esta serie me tiene noqueado. El planteamiento es el siguiente. A un profesor de química que tiene dos trabajos para mantener a su familia (mujer embarazada e hijo con paralisis cerebral) le diagnostican un cáncer de pulmon terminal. Ahí tenemos a un personaje al puto borde del abismo. Una persona que no fuma y tiene la maldita suerte de tener un cáncer. Un loser. Para él no existe el futuro. Es el aquí y ahora. Para dejar el futuro económico de su familia medianamente asegurado al buen hombre se le ocurre fabricar y vender metanfetamina asociándose con un ex alumno, un auténtico cabeza de chorlito siendo generosos.

Partiendo de esa brutal premisa la serie te zarandea igual que la vida hace con su personaje principal. Te entretiene, jamás me canso de reivindicar el aspecto lúdico de las series, a la vez que te hace pensar y logra que te retuerzas observando lo frágiles que somos y las injusticias que nos rodean. Consigue que empatices con ese loser que todos llevamos dentro y que te regocijes cuando alguno de esos winners tan jodidamente pagado de si mismo obtiene su merecido castigo. De momento he terminado la primera temporada y ya solo con eso la sitúo entre lo más grande que he visto en la televisión. Espero la segunda con verdaderas ansias.

Lo curioso del caso es hace meses que vi parte del episodio piloto pero, en esta maraña de sueño continuo que me envuelve en cuanto mi culo toca el sofá, no lo vi terminar. Y lo olvide. Recientemente lo he recuperado, ya en mejor forma sin que mis parpados tuviesen que luchar y puedo asegurar que el episodio piloto de Breaking Bad es junto al de Dexter uno de los más impactantes que he visto. Y es que este primer episodio echa el resto. Un inicio rompedor, poniendo el listón tan alto que incluso puedes pensar que solo te queda bajar. Pero afortunadamente los guionistas dan con la clave y nos regalan uno de los personajes más atractivos que han pasado por la pequeña pantalla. Bryan Cranston, el actor que encarna a Walter White ha recibido el regalo de un personaje complejo y muy atractivo y le sabe sacar partido ofreciéndonos una interpretación que pasará a la historia de la televisión porque hace creíble la desesperación, el amor, la vulnerabilidad, las paradojas, la ira, el rencor todo, lo hace creíble todo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Royal Crown Revue. Don´t be a Grinch this year!


En breve las calles de nuestras ciudades se llenarán con las típicas luces navideñas. Y ante semejante despliegue conviene tener clara la banda sonora. Yo ya la he elegido. Y es que como recomienda la Royal Crown Revue este año no voy a ser el Grinch. En realidad hace tiempo que no lo soy. El rollo ese de que la navidad me agobia y demás se quedó atrás, muy atrás. Ahora disfruto mucho de esta época por varios motivos. Uno de los fundamentales es que a Unax le alucina todo el colorido y la fiesta que se monta. Y otro es que en los últimos años siempre tengo vacaciones por estas fechas. Y eso es sin duda es lo mejor del trabajo, lo único bueno. Vacaciones para disfrutar con la family.


Royal Crown Revue nos lo dejan claro. Don´t be a Grinch this year! Bonito título para la encantadora vuelta de esta banda tras demasiado tiempo sin noticias discográficas. Y es que si descontamos aquello de El Toro que fue un fiasco llevaban desde el 99 sin material nuevo. Y este disco les trae de vuelta alegres, desenfadados y con un apreciable número de canciones propias de mucho nivel. Además de con la bendita presencia de Jennifer Keith cuya voz me cautivó el otro día en el Antzoki a pesar de que no estuvo muchos tiempo sobre las tablas. Aquí la chica brilla en tres standars como Cool Yule, la ineludible White Christmas y sobre todo Baby it´s cold outside. Los arreglos que aplican a los standars de casi siempre son brillantes y están firmados por Mando Dorame, Mark Cally y Eddie Nichols.


Las buenas noticias son que los seis temas que firma la Royal Crown Revue nos los muestran en muy buena forma. No han perdido su punch. Así lo he sentido desde su saludo inicial con Christmas Greetings. Una intro con encanto y muy bien currada que nos prepara para la canción que da título al disco. Don´t be a Grinch this year! Perfecta. Un clásico instantáneo para mi, un tema al que estoy enganchado y que suena mientras escribo esto. En Christmas Lights la voz de Jennifer Keith suena muy dulce bajo una tenue instrumentación y unos curiosos coros de Nichols. Otra joyita. En Take it Back ( i don´t want it) la que acapara protagonismo es la guitarra de Mark Cally. Y lo celebro. Para finalizar Merry Christmas to all cumple una función similar a la inicial Christmas Greetings y nos deja en brazos de la bailable Hey Santa! Un sabroso final. Si hubiesen editado un Ep con estos temas propios diríamos que es excelente. Ojala las 13 canciones del disco fuesen suyas y de este nivel pero a mí no me perturban esos standars grabados con tanta clase. Así que ya sabéis Don´t be a Grinch this year!



lunes, 29 de noviembre de 2010

Royal Crown Revue. Kafe Antzokia 27-11-10

La noche del sábado prometía. Reencuentro en concierto con unos cuantos buenos amigos, Frank Sinatra sonando en el Antzoki a la espera de que saliese la Royal Crown Revue y el aliciente de ver en acción al nuevo fichaje de la banda de Los Angeles: la cantante Jennifer Keith. El bolo comenzó perfecto. No encuentro pegas en los primeros cuarenta minutos. Y nos la prometíamos muy felices. La intro fue el tema Misirlou de Dick Dale & His Del - Tones incluido en la banda sonora de Pulp Fiction. Perfecto para meterse en el viaje que proponen estos excelentes músicos.

No recuerdo exactamente con qué tema salió a escena Jennifer Keith pero la chica nos cautivó con su voz y sus movimientos. Lástima que no se le sacase más partido durante el resto del concierto. Y es que a partir de unos cuantos solos instrumentales el bolo perdió la intensidad del comienzo. Seguía sonando muy bien pero los parones lastraron el resultado final. Mis momentos favoritos fueron Watts Local, Walkin´ like Brando, Back to Sorrento ( a pesar de algún hereje que tenía a mi lado) y todas las intervenciones de Jennifer Keith.

El concierto duró apenas hora y media y se nos quedó escaso. Comentaba con Grushecky y Il Cavaliere que es una pena que la banda apenas toqué repertorio propio cuando tienen un legado de canciones tremendo y en muchos casos a la altura de esos standars que tanto se empeñan en versionear. No me quejo de escuchar Mack the Knife, de hecho fue uno de los momentos de la noche para mi, pero teniendo temas del calibre de The Contender, Watcha doin´ tonight o Hey Sonny (Where´d you go), qué leches pudiendo tocar enteros The Contender o Walk on fire no acabo de entender ese ostracismo de su propio repertorio.

El post-concierto podría dar para una entrada por sí solo. Un par de sujetos persiguiendo allá por donde fuesen a Eddie Nichols, Mando Dorame, Jennifer Keith y Daniel Glass, sacándose fotos, pidiendo autógrafos y uno de ellos sometiendo al tercer grado a cada interrogado. Pero esa es otra historia que no puedo desvelar, ja,ja.