lunes, 18 de junio de 2007

The Joshua Tree cumple 20 años







Han pasado veinte años desde que se publicó The Joshua tree, el disco que situó a U2 en el nivel más alto de su carrera, tanto comercial como artísticamente. Hasta aquel momento el grupo irlandés gozaba de un amplio respaldo popular pero este álbum los colocó en la liga de los más grandes. Esa en la que te conoce todo el mundo, incluida la gente a la que no le gusta la música. En la que tú música suena en todas partes y a todas horas.

Y transcurridas dos décadas sigue siendo el mejor disco de U2, una maravilla de principio a fin. Uno de esos trabajos en los que todo encaja a la perfección. En su día fue calificado como el álbum americano del cuarteto irlandés. Las referencias a EE.UU se veían en la portada (tomada en el desierto californiano), en la temática de algunas letras: Bullet the blue sky o In God´s country y en un sonido que aunque personal tomaba la esencia de la mejor música americana: blues, soul, country y folk.

El disco se inicia con la impresionante trilogía Where the streets have no name, I still haven´t found what i´m looking for y With or without you, tres canciones que se incrustaron en el imaginario colectivo con fuerza y que veinte años después siguen sonando tan frescas como entonces. Además de unas extraordinarias canciones, U2 se apoyaron en la sabia producción de Brian Eno y Daniel Lanois.

Pero hay mucho más, mi favorita siempre ha sido One tree hill, una delicia dedicada al asistente personal de Bono, Greg Carroll fallecido un año antes. O Exit, una de las canciones favoritas de Axl Rose, un tema de corte más experimental, con unos crescendos sublimes y una guitarra de The Edge portentosa. La cara b del disco, no tan sobreexpuesta como los que fueron singles es reveladora del momento inspirado que vivían Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr.

Lamentablemente, U2 se han convertido en un grupo complaciente, de escaso interés, con un Bono pasado de vueltas y alejados de la musa inspiradora que les llevó a obras tan antológicas como The Joshua tree, Rattle and Hum o Achtung Baby. Pero, no importa cualquier momento es bueno para poner el vinilo de The Joshua tree y disfrutar de la música de un grupo en estado de gracia. Y jamás me he cansado de escuchar a mi tío sus batallas sobre el mítico concierto que el grupo irlandés dio en un abarrotado estadio Santiago Bernabeú el 15 de julio de 1987. Eso si que debió ser la hostia.

domingo, 3 de junio de 2007

Mother Superior jump the gun!

Como reza la canción de los Beatles, Happiness is a Warm Gun: Mother Superior jump the gun! Y vaya si lo hicieron ayer en el Kafe Antzoki de Bilbao. El trio californiano volvió a demostrar que son una de las mejores bandas que hay en la actualidad. Asi de claro. No necesitan ni mirarse para mostrarse complices en escena y desplegar un arsenal de canciones que nada tiene que envidiar a los grandes grupos de la historia del rock.

Ayer presentaron su último disco, Three headed dog y dieron un buen repaso a su cada vez más impresionante discografía. No faltaron temas ya clásicos como Jaded Little Princess o Fuel the fire y los nuevos sonaron realmente bien, especialmente Let it go, fantástica canción con un aire diferente a lo que hasta ahora había hecho este trío en estudio. Afortunadamente hubo una buena entrada en el Antzoki y espero que cada vez puedan acceder a más público. Y es que cuando ves a un grupo con este nivel a escasos dos metros de ti, sólo puedes pensar que eres un tipo afortunado.

Jim Wilson (guitarra y voz), Markus Blake (bajo y voces) y Matt Tecu (batería) son unos virtuosos de sus instrumentos pero no se limitan a apabullar al público con su técnica. Van mucho más allá. Son tres músicos que disfrutan en el escenario con lo que hacen y lo transmiten a las mil maravillas. Ayer fue la quinta vez que les ví en los últimos cuatro años y no dudo en decir cada vez son mejores. Si pasan cerca de tu ciudad no dejes escapar la oportunidad, ser contemponáreo de estos tios no tiene precio.

lunes, 28 de mayo de 2007

Se retira el mejor

Ayer hizo publico Paul Newman que se retira. El veterano actor de 82 años ha explicado que no tiene la energía suficiente para seguir en el cine, que cada vez le cuesta más memorizar los diálogos y que cree que lo ha hecho casi todo en este arte. Todo, amigo. Todo. En mi modesta opinión se retira uno de los grandes.
Tras el anuncio he leido mucho acerca del carisma de Newman, de su innegable atractivo, de su colaboración con muchas causas benéficas... Si, todo eso es cierto, como lo es también que pocos actores pueden competir con la filmografía de este tipo. Paul Newman ha sido un actor todoterrono, dotado de una presencia espectacular y que sin grandes aspavientos lograba seducir a la cámara y a los espectadores como pocos lo han conseguido.

Además, a diferencia de unos cuantos de sus contemporáneos supo elegir grandes papeles en todo tipo de géneros. Sus interpretaciones en las adaptaciones de Tennese Williams, La gata sobre el tejado de zinc o Dulce pájaro de juventud nos acercan a su maestría en el melodrama, El golpe o Dos hombres y un destino nos traen a un Newman aventurero y simpático, irresistible, al igual que en La leyenda del indomable con la mítica escena en la que se zampa 5o huevos duros.

Nada se le resistía a Paul. Actor del método en los 50 y mucho más que eso cuando su carrera fue avanzando. Practicamente en toda su carrera tuvo la habilidad para escoger papeles atractivos en películas que han dejado huella y que con el paso del tiempo vas descubriendo. Pequeños clásicos tal vez no tan conocidos como los anteriormente mencionados pero sin duda a la misma altura: Desde la terraza, La ciudad frente a mi, Hud, Hombre...
Su última aparición en la gran pantalla en Camino a la perdición es de esas que dejan huella. Transmite más que nadie, eclipsa a todo el reparto y a la propia película con su clase. Yo lo tengo claro, esta semana empiezo mi particular homenaje: El buscavidas, Veredicto final, El juez de la Horca, Ausencia de malicia... Me esperan grandes momentos en compañia del mejor.

domingo, 20 de mayo de 2007

The Who, grandes en Bilbao



Expectativas más que cumplidas. Lo han vuelto a conseguir. The Who demostraron ayer en el BEC, Baracaldo que están en un gran estado de forma y que tienen un presente más que digno. Ejecutaron con brillantez un repertorio plagado de clásicos en el que además integraron temas de su último y recomendable disco, Endlees wire.

Hubo unas cuantas diferencias respecto a lo que vimos en Zaragoza el año pasado. Para empezar la puesta en escena mucho más atractiva en esta ocasión con una gran pantalla en el centro del escenario con imágenes clásicas de Quadrophenia, Tommy y una brillante utilización de la iluminación.

Además, para mi fortuna hicieron un repertorio diferente al de Zaragoza. Iniciaron como en la capital maña con I can´t explain, a la que siguió The seeker, incluyeron Fragments, A man in a purple dress y Tea&Theatre de su ultimo disco de estudio y por supuesto no se olvidaron de las de siempre: Baba o´riley, My generation, Won´t get fooled again o Who are you. Especialmente memorable fue la interpretación de Behind blue eyes, The Real me, The kids are allright y 5:15. Y fue muy emotivo el final, Roger y Pete solos con Tea & Theatre un gran tema de su último disco.
Respecto al grupo, los secundarios de lujo son Zak Starkey a la batería, Pino Palladino al bajo, John "Rabbit" Bundrick a los teclados y el hermano de Pete, Simon en la guitarra ritmica. Todos cumplen a la perfección, sin grandes alardes y cediendo todo el protagonismo a Roger Daltrey y Pete Townshend. Ambos están en buena forma y en mi opinión merece una mención especial el trabajo de Roger en las voces porque no tiene que ser nada fácil cantar cada noche ese repertorio. El amigo Roger está físicamente pletórico y conserva muy bien la voz, sin apenas altibajos. Por su parte, Pete se encarga de las guitarras con un buen nivel y apoya lo que puede en el apartado vocal. Junto a los secundarios anteriormente mencionados forman una versión de The Who muy atractiva. Merece la pena acudir a uno de sus conciertos en pleno 2007. Y quién sabe, tal vez vuelvan el año que viene…

domingo, 13 de mayo de 2007

Esperando a The Who


Anoche soné con el concierto de The Who en Bilbao. Fue una pesadilla, el concierto era realmente malo. Afortunadamente fue sólo eso una pesadilla. Espero con ansias ese show. El listón está muy alto.Les ví el pasado verano en Zaragoza y fue una de esas citas históricas que recuerdas a menudo.


Como suele pasar con estos grandes grupos a nadie parece importarle que The Who presenten un disco después de 24 años sin material nuevo. Todo el mundo espera oir los clásicos de toda la vida, algunos diran: "mira si esa es la de CSI", habrá mucho vip que no ha escuchado más de tres temas pero tienen que salir en la foto a toda costa... Nada de eso tiene importancia. Lo que cuenta es que la banda demuestre que sigue estando a un nivel extraordinario como sucedió en Zaragoza y Madrid el pasado año.


De todas formas, y siendo consciente de que me encuentro cada vez más solo rompo una lanza o dos (las que hagan falta) por Endless wire el último disco de Towshend y Daltrey. A estas alturas me parece que han grabado un album más que digno con unos cuantos momentos brillantes y desde luego mejor que lo ultimo que grabaron en los ochenta o el Who are you. El nivel de trascendencia lo pone cada uno. Desde luego a mi no me importaria escuchar en directo A man in a purple dress, Mike post theme o Endless wire, es más creo que encajarían bien en un repertorio sobrado de clásicos. Nada con o sin temas nuevos, esperando a The Who el próximo sábado a las 22:00 en el BEC, Barakaldo.

domingo, 4 de marzo de 2007

Marah, historias de Philadelphia

Desde la segunda canción un amigo me comentó al oido: "Estos tios hoy se salen" Y así fue. Cuando Marah salen a un escenario inician un ritual sencillo pero dificil de conseguir: Transmitir con una pasión desbordante y grandes canciones lo que sienten por el rock n´roll, cómo les va en la vida, qué películas les gustan, qué libros leen, toda esa experiencia vital condensada en una escasa hora y media que a todas luces se nos hacen cortisimas. Lo de ayer fue una celebración del rock n´roll, una fiesta en la que te sentias protagonista porque ellos te hacen participe de todo este ritual como si formaras parte de ellos. Y tal vez sea así. Pocas veces he visto una comunión tan increible entre banda-público. Las dos útimas canciones se subieron al escenario a bailar y a agasajar a estos chicos de Philadelphia afincados en Nueva York no menos de 15 personas. Los hermanos Bielanko, Kirk Henderson, Adam Garbinski, Dave Peterson y Christine Smith respondían con sonrisas y verdadera devoción a ese huracán humano que les invadió. El final perfecto, con una adrenalitica versión del Do you wanna dance? ramoniano.
¿Qué más se puede pedir? Que vuelvan pronto, así de claro, porque no importa las veces que hayas visto a Marah en directo. Cada vez que pasan cerca de tu ciudad tienes la obligación de acudir a la cita. He leido en varias entrevistas al grupo que cuando actuan frente a una audiencia se lo plantean como una batalla, "Nosotros vs Vosotros" para que al final sea un rotundo "Todos juntos" . Así sucedió ayer en Bilbao, ocurrirá hoy en Santoña, al día siguiente donde sea... Supongo que hay muy buenos músicos por ahí, grandes talentos, virtuosos con sus instrumentos, capaces de ofrecer recitales tecnicamente perfectos, pero pocos muy pocos son capaces de llevarte a donde te llevan estos chicos. Marah forever!

jueves, 15 de febrero de 2007

Tom Waits: The early years


Fue un domingo de perros, como los que estamos viviendo estos días. Lluvia, granizo, amenaza de nieve. Para no salir de casa, vamos. Sin embargo, un domingo de hace algo más de dos años me tocaba currar en estas condiciones, pero quitémosle dramatismo, al menos lo hacia bajo techo, en una tienda de discos, que así a priori no suena nada mal.
Mi compañero de curro era un furibundo admirador del jazz y apenas estaba interesado en el rock´n roll. En aquella época estaba recién editado Real Gone de Tom Waits. Por supuesto, como toda esa semana en cuanto se abrió la tienda, a eso de las cinco de la tarde, lo primero que hice fue ponerlo en el reproductor. A la tercera canción mi compañero, Carlos, me comentó: Joder, qué es esto! Este tío cada vez es más raro. Total, que por no oírle cambie el disco y puse The Heart of Saturday Night, también de Waits. Cuando sonaba la estupenda San Diego Serenade, Carlos me miro y me dijo: ¿Como un tío que canta así de bien, que hace este tipo de canciones, tiene que coger un megáfono y forzar la voz de esa forma? En aquella época casi todos los discos que tenía de Tom Waits pertenecían a la época del Swordfishtrombones en adelante. Ya sabéis, la etapa más experimental en la carrera de este hombre. Aquella en la que empezó a producir sus discos junto a su mujer Katheleen Brennan y rompió con todo lo que suponía la etapa anterior: productor, manager, composiciones. Una nueva era que rápidamente contó con el beneplácito de la crítica y con un creciente número de seguidores que tuvo su culminación con la publicación de Mule Variations en 1999 del que se vendieron más de un millón de copias, cifra mágica para muchos músicos e inimaginable para alguien como Tom Waits. Y así nos encontramos hoy en día con un músico que goza del respaldo casi unánime de la crítica, con un número cada vez mayor de seguidores y con el respeto y admiración de sus compañeros de profesión.
Pero me apetece mirar hacia atrás, a esa primera etapa tan olvidada hoy en día por críticos, seguidores e incluso el propio Waits. Esa en la que el productor de todos sus discos fue Bones Howe, alguien que respetaba y admiraba profundamente a Tom Waits. Alguien que cuando rompió su relación profesional con Waits no sólo no tuvo ni una mala palabra contra el músico californiano sino que le invito a volver a trabajar con él cuando quisiera, hiciese lo que estuviese haciendo en ese momento.
Con Bones Howe en la cabina de mandos, Tom Waits grabó ocho fantásticos discos que tienen una sonoridad similar, entre el jazz y el cabaret, con la omnipresente voz del músico californiano ya ronca pero no tan mutilada como la actual. En todos y cada uno de esos discos hay memorables canciones que nada tienen que envidiar a cuando Tom Waits y su mujer tomaron los mandos en la producción. Mi favorito es The Heart of Saturday Night, una delicia que escucho prácticamente a diario desde aquel lluvioso domingo. Puede que a partir de 1983 Tom Waits fuese más innovador, vanguardista o esas cosas que tanto le gustan a cierta crítica, puede que el sonido clásico de los primeros años de Waits no fuese excesivamente original, puede, incluso que tanto la música como la facha del músico en aquellos años oliese demasiado a personaje marginal y bohemio, al típico perdedor, que fuese un recurso muy gastado. No importa, todas y cada una de las canciones de esa primera época son maravillosas, y como las grandes historias tienen un poder de seducción aplastante. Disfrutando como lo hago del momento actual de Tom Waits con ese fantástico triple álbum llamado Orphans brindo por aquellos maravillosos años.