martes, 6 de noviembre de 2012

New York, New York


Hace unos años antes de ir a NY coincidí en un centro de internet de mi pueblo con un tipo que venía de allí. De hecho vivía en esa ciudad. Trabajaba como camarero, se buscaba la vida en más empleos, sobrevivía, según me contó ante mi insana curiosidad. Le comenté que iba a ir allí el siguiente mes y me dijo que para el turista es una ciudad muy atractiva y que me iba a llevar una buena impresión. Y así fue. Se confirmaron todas mis referencias cinematográficas y musicales y lo viví como un sueño. Sin duda era algo preestablecido, mi predisposición me llevaba a aquel resultado pero como todo en la vida se podía haber torcido. Afortunadamente no fue así.

Pero antes de ir este chico ya me había hablado del reverso de la moneda. De una sanidad publica deficiente. De una ciudad impagable e impasible, acostumbrada a los homeless al igual que a los turistas. A una malversa aceptación de que los hechos son así. De que al que le toca le toca y ahí se queda en la puta calle. No hay glamour en esa parte, esa en la que según me contó aquel chico las ratas salían a altas horas de la madrugada. Ratas de todos los tamaños. Supongo que como en todas las ciudades del mundo el txiringito está montado así. Es inevitable. Y esa percepción no es diferente de la de cualquier gran ciudad del mundo.

Me he acordado de mi viaje a NY tras ver de nuevo una película que (como no) tenía a sus calles como un reclamo más. Ni me acuerdo cuál era. NY ha sido y sigue siendo el decorado por antonomasia del cine contemporáneo. Es evidente que la fascinación que siento por esa ciudad tiene su raíz en el embrujo que han producido miles de películas en mis retinas. Y así fríamente analizado es algo frívolo. Pero hay cosas que es mejor no analizarlas. Conviene dejarse llevar.

El principal responsable de esta sublimación por esta urbe es Woody Allen. Pero claro, Allen nos muestra siempre una ciudad de postal, propia de una clase alta que se maneja por lugares chics y que dispara la imaginación de tipos vulgares como yo y millones de incautos de este mundo. Con el tiempo y una vez visitada la ciudad mi pasión tal vez haya disminuido pero mentiría si dijese que no me gustaría volver. Aunque con todo lo flipado que soy con la cultura estadounidense hoy en día reconozco que hay unas cuantas ciudades que me producen tanto o más morbo que NY: New Orleans, San Francisco, Boston, Memphis, Chicago, Nashville, Seatle o Philadelphia.


Pero aunque la puerta de entrada al universo neoyorkino viene de la mano amorosa de Allen reconozco que luego me causa igual de impresión y fascinación por otros motivos las miradas que de la ciudad tienen Spike Lee y Martin Scorsese y cómo no, Paul Auster en la literatura. Con mención especial para Lou Reed que es uno de los tipos que mejor ha contado la gran urbe. Así que con todo este batiburrillo en la cabeza he empezado a escribir sobre la cuestión. No llegaré muy lejos conociéndome pero es un inicio. De momento unos que no pueden faltar si hablamos de NY son Fun Lovin´Criminals. La banda sonora perfecta para esas calles.


lunes, 5 de noviembre de 2012

Tom Waits. Mule Variations


A finales de los noventa Tom Waits fichó por Epitaph el sello dirigido por Brett Gurewitz. El primer disco que publicó con ellos fue Mule Variations que se convirtió en el álbum más vendido del amigo Waits. Recuerdo leer que se despacharon más de un millón de copias de aquel artefacto. Increíble. A esas alturas Tom ya era más que respetado (sobre todo entre los demás músicos) y posiblemente ya había ganado un par de pleitos porque algún que otro listillo había utilizado su música en algún anuncio sin su permiso. No tenía problemas de liquidez precisamente.

Lo cierto es que los del sello hicieron muy bien su trabajo a nivel de distribución y publicidad y Tom lo hizo mucho mejor a nivel artístico. Si alguien me pidiese que le recomendase un disco de Tom Waits Mule Variations puede ser un gran inicio. Contiene todo el arsenal de este sujeto. Su gusto por la cacharrería. Unas cuantas baladas que te agujerean el corazón. Y blues de manual. Todo. También unas letras divertidas, sugerentes y surrealistas a partes iguales.

Tras este disco vinieron Alice y Blood Money. Me acuerdo que cuando me los regaló Susana me comentó flipada que había un stand para Tom Waits colocado en Gong Records. Años después cuando Waits editó Real Gone trabaje en aquella tienda y aluciné con todo lo que se vendía su música. Sin duda Mule Variations fue un punto de inflexión en su carrera pero no conviene olvidar que cuando se publicó Waits tenía una trayectoria de más de veinticinco años y había sembrado para recoger.


Y la música no se resentía. Desde que Waits iniciase su desbandada de los parámetros clásicos con aquel desternillante Swordfishtrombones habían pasado casi tres lustros y Mule variations no sólo no bajaba el nivel sino que de tan bueno era como si fuese un recopilatorio. 16 temas en más de setenta minutos de música. Y eso que tenía un inicio inusual y que podía descolocar con aquella loca Big In Japan en la que tocaba el bajo Les Claypool confeso admirador de la música de Waits. Este tema tenía un toque extraño y unas percusiones locas pero era impactante y se te quedaba a la primera.

Como en casi todos los grandes discos de Waits uno de los músicos con más presencia era el hoy cotizadísimo Marc Ribot. Un guitarrista singular que daba un toque muy bueno a los temas en los que intervenía (siete en total). Por ejemplo siempre me encantó en Cold Water un blues de toda la vida con una cachonda letra. Fue de los primeros que se me quedó. También en Black Market Baby donde el solo de Ribot se te incrusta como un veneno. Otro ilustre que desfila por aquí es el armonicista Charlie Musselwhite que lo borda en varios temas (mi favorito Chocolate Jesús)

En el apartado más osado y descacharrante hay muy buenos temas (Get behind the mule, Filipino Box Spring Hog, Lowside of the road) y en las baladas al piano sencillamente canciones inolvidables. Picture in a frame, Georgia Lee y Take it with me miran de tu a tu a cualquier tema de la etapa más convencional de Waits. Y siempre adoré la despedida con Come On Up To The House con el saxo dando un toque de distinción. La clase de tema que tiene que estar colocado por fuerza en último lugar. Te deja un regusto invencible.


domingo, 4 de noviembre de 2012

Sam Cooke & Soul Stirrers. Touch the Hem of His Garment


Oh, there was a woman in the bible daysShe had been sick, sick so very longBut she heard that Jesus was passin' bySo she joined the gatherin' front

And while she was pushin' her way throughSomeone asked her, "What are you tryin' to do?"She said, "If I could just touch the hem of His garmentI know I'll be made whole"

She cried, "Oh Lord and oh Lord, oh Lord and oh Lord"Said, "If I could just touch the hem of His garmentI know I'll be made whole"

And oh, she spent her money here and thereUntil she had no, had no more to spareThe doctors, they'd done all they couldBut their medicine would do no good

When she touched Him, the Savior didn't seeBut still He turned around and cried, "Somebody touched me"She said, "It was I who just wanna touch the hem of Your garmentI know I'll be made whole right now"

She stood there cryin', "Oh Lord and oh Lord, oh Lord and oh LordSaid, "If I could just touch the hem of Your garmentI know I'll made whole right now"

sábado, 3 de noviembre de 2012

Big Bad Voodoo Daddy


De entre todas las bandas que triunfaron en aquel movimiento denominado neo-swing a mediados de los noventa en EE.UU mis favoritos siempre fueron Squirrel Nut Zippers seguidos muy de cerca por Royal Crown Revue. Pero los primeros que descubrí fueron Big Bad Voodoo Daddy. Su disco con el nombre de la banda fue elegido disco del mes de julio de 1998 en Popular 1 y como tantas otras veces probé suerte. En aquella ocasión con éxito. Iba a tiro fijo porque siempre me ha gustado ese tipo de música.

Según contó Cesar Martín en aquella crítica, Big Bad Voodoo Daddy tomaron su nombre tras un show del bluesman Albert Collins. El líder de la banda Scotty Morris asistió a un concierto de Collins tras el cual le pidió un autógrafo y este le puso en la dedicatoria: To the big bad voodoo daddy. Un curioso y atractivo nombre. Desde el inicio ya eligieron bien. Luego lo vistieron con la mejor música que sabían hacer que era mucha. Bebiendo sin esconderse de la era de Louis Prima o Count Basie. Incluso en este disco cascándose una soberbia versión del clásico Minnie the Moocher.


La banda iba impolutamente trajeada y cumplían los cánones del género. Pero es que su música era un verdadero torbellino desplegado con mucho brío. Tal vez Big Bad Voodoo Daddy eran más directos y unidireccionales que la Royal Crown Revue o Squirrel Nut Zippers pero cumplían de sobras con su cometido y por momentos eran tan brillantes como aquellos. Además tenían temas propios que se clavaban directamente. El inicio con The Boggie Bumper, Mr. Pinstripe Suit y King of Swing son las clase de canciones que tarareas a menudo y que te alegran el día.

La mayoría del disco es muy movidito, como he escrito una continúa invitación al bailoteo pero cuando abordan temas algo más relajados como Maddest Kind Of Love o Please Baby también salen airosos. Esos temas son un par de respiros en una vorágine big band ejecutada con brillantez. Y la buena noticia es que no se quedaron aplastados después de que la moda neo-swing se pasara ya que como leí hace poco en el blog Necesito un Rock´n roll acaban de editar un nuevo álbum. Brindo por ello. 


viernes, 2 de noviembre de 2012

Jim Wilson vs Dan Baird. Kafe Antzoki 01-11-12


En los carteles del concierto de ayer en el Kafe Antzoki de Bilbao se podía leer Jim Wilson vs Dan Baird. Parecía un desafío divertido. Pero es una tarea complicada salir a tocar antes de Dan Baird y sería una locura hacerlo después. Jim Wilson presentó a eso de las 22:00 su disco en solitario e intercaló un par de temas de Mother Superior (Jaded Little Princess y Fuel the fire). Lo cierto es que a diferencia de cuando le he visto con Mother Superior no logré conectar en ningún momento con su propuesta. Es posible que se esté rodando o tal vez yo no tenía el día. Quizá ambas.

Cuando salió Dan Baird & Homemade Sin la cosa cambió. Y vaya si cambió. Me alegra comprobar que nada ha cambiado en el universo de Dan Baird. El tío sigue a lo suyo. Rockear encima de un escenario. Divertirse con sus compinches. Recordarnos lo divertida que puede ser la música cuando tienes soberbias canciones y sabes rendir sentido tributo a algunos de tus héroes musicales. Aquello fue una celebración del rock´n roll. Igual que cuando le vi en la sala Azkena con los Yayhoos hace casi diez años.

No soy capaz de recordar el orden. Pero recuerdo momentos inolvidables. Esa tremenda Two For Tuesday en la que intercalaron Sweet Jane de la Velvet y Proud Mary de la Creedence. Volví a disfrutar con los temas que cayeron del disco Dan Baird & Homemade Sin (que recuerde Damn Thing To Be Done, Crooked Smile, Runnin' Outta Time, creo que también Lazy Monday y seguro que alguno más). Qué buen disco!!!

Nos hicieron recordar que los Beatles escribieron algunas de las más sencillas y mejores canciones de la historia (A hard´s day night), que se puede ser técnicamente muy bueno pero que los más importante es saber transmitir y que cualquier concierto de rock´n roll tiene que incluir al menos una versión de Neil Young. Ayer fueron dos: el torbellino Rockin´in the free World y una delicada y precisa Helpless.

Nada más, lo único que se me ocurre añadir es una humilde recomendación: Si Dan Baird & Homemade Sin pasan cerca de tu casa, vete a verlos aunque no conozcas ni una sola canción de su repertorio. Dan Baird (guitarra y voz), Warner E. Hodges (guitarra solista y voz), Keith Christopher (bajo y voz) y Mauro Magullan (batería) saben lo que se traen entre manos. El rock´n roll necesita gente así.

martes, 30 de octubre de 2012

Colin James & The Little Big Band. 3


Chequeando la página web de Colin James leo que ha sido nominado al entertainert del año en los Maple Blues Awards. Desconozco la repercusión de estos premios más allá de Canadá y lo que supondrán en la ya larga carrera de este tipo pero son un buen motón de muestra de lo que ofrece Colin junto a su banda. Entretenimiento con mucha clase. Música perfecta para estos días en que la noche nos vienes antes. Una banda sonora perfecta para pelis de gansters y esas panorámicas áreas que salen en casi todas los films norteamericanos.

El amigo que me grabó esto sabía que me iba a gustar. Me comentó que es la clase de disco que te alegra el día, que te invita al baile y a la juerga. Y en esas estoy. Con esta banda sonora no puedes fallar para tales menesteres. Colin James & The Little Big Band 3 fue el décimo disco publicado por este hombre y es el primero que ha llegado a mi casa. Tal vez para alguien que conozca su trayectoria anterior este disco no esté entres sus favoritos pero para mi es un inmejorable punto de partida. Con intención de repetir.

El disco lo forman 13 temas. Todos versiones (excepto el corte 8 Please, Baby Don't Do That original de Colin James. La elección es una apuesta segura por canciones muy conocidas y que activan hasta el muermo más grande que habite la tierra. A ver quién puede resistirse a empezar el día con Reet Petite un tema cool, cargado de buenas vibraciones que Colin James interpreta con alegría y brío. Se le nota cómodo. Esa sensación se va acentuando según pasan los temas. El siguiente I'm Shakin' es uno de mis favoritos del álbum con unos excelsos punteos a cargo de este tipo. Where Y'at original de Lloyd Price te lleva en bolandas. Me encanta el inicio del tema con esos coros tan propios de este estilo jumpin´blues. La sensación que dan esos coros es de estar pasárselo de vicio.


Casi todo el disco sigue está onda. Temas alegres y bailables. La clase de música que debería sonar en cualquier garito con un poco de clase. También hay lugar para temas más lentos que no pierden un ápice de interés. I Will Be There y Lonely Avenue son los momentos perfectos para parar un poco. Te has desmadrado con los tres anteriores y entonces agarras a tu chica y te marcas un baile mientras le susurras al oído. Por supuesto vestido con tus mejores galas. Nada de harapos.

Colin James demuestra varias cosas. Que es un excelente guitarrista y un cantante con mucho feeling. Que sabe rodearse del personal adecuado para que le arrope. Chuck Leavell toca el piano en varios cortes (1, 3, 4, 9), Reese Wynans hace lo propio con el piano y organo en los restantes y Keb' Mo' se curra unas deliciosas armonías vocales en el tema de Sam Cooke, That's Where It's At. Además el álbum finaliza con If You Need Me un tema original de Wilson Pickett y que Solomon Burke llevó a la gloria. Aquí el amigo Colin se las apaña para hacer una excelente versión de dicho tema. La guinda perfecta para el pastel.



lunes, 29 de octubre de 2012

Say It To My Face, disco en solitario de Huey Morgan

Hoy sale a la venta Say It To My Face, primer disco en solitario de Huey Morgan, cantante y guitarrista de Fun Lovin´ Criminals. Los que de vez en cuando se pasan por aquí conocen mi fijación por la vida y obra de los Fun Lovin´ y por Huey en particular. El amigo Huey además de rasgar la guitarra con mucho estilo junto a Fast y Frankie es un hombre ocupado. Tiene un jugoso programa de radio en la BBC,  una pizzeria en Dublin (Difontaine´s Pizzeria) e incluso escribe criticas sobre vinos en una revista. Toma ya. Eso es tener clase. Espero que Say It To My Face sea un gran disco y a ser posible disfrutarlo en directo. Mientras me conformo con las promociones habituales en estos casos. Ja,ja.